Sony: Desafortunadamente Sony, tendrás que dormir con esas dudas sobre Ponzu y Pokkle porque es información clasificada *++++*

Tenshibara: Bueno Tenshibara, lo hizo ya que Hisoka fue quien la "encontró" (si Illumi la hubiera encontrado, tal vez las cosas hubieran sido diferentes), y en ese entonces digamos que actuó por impulso… En cuanto a los nombres, me alaga que te parezcan geniales :') La mayoría de los nombres son de origen celta (a excepción de los apellidos) Me basé en esa cultura para hacer la Biblioteca de Nemed y los personajes que saldrían allí; leí muchos cuentos y leyendas y de ahí salió, Nemed era un antiguo templo celta que era custodiado por varios guardianes. El apellido "Salavert" es español y el nombre de "Dranchen Blaut" no recuerdo si era irlandés o nórdico xD fue el que más tardé en escoger. Y por último (si es que no olvidé mencionar alguno otro), el nombre de Straid lo saqué del videojuego Dark Souls II; es uno de los magos más poderosos en la trilogía y pues como quería crear un personaje que fuera hechicero de allí lo saqué jajaja y si alguien ha mirado Danny Phantom, se darán cuenta que también me basé en Reloj (el fantasma del tiempo) para este personaje xp

Espero que te haya ido muy bien en tus exámenes :D

Ashiya: Hola :D Me alegra que te guste

Disfruten la lectura

\(^0^)/


No.

No puede ser.

La sangre se deslizaba con lentitud en aquel piso de mármol hasta mis pies, proveniente de aquel cuerpo inerte en medio de la habitación. Gon estaba llorando desconsoladamente mientras lo sostenía; Killua se mantenía a su lado sin decir una sola palabra.

Llegué demasiado tarde.

Caminé con pasos temblorosos. El sonido pegajoso al caminar sobre ese líquido rojizo era agobiante, y por un segundo creí que me desplomaría en el suelo.

Gon… —susurré su nombre. Mi respiración era demasiado pesada para decir algo más.

Gon dejó de llorar y, cuando me miró, una rabia enorme se apoderó de la mirada inocente que tanto me gustaba de él.

¡Dijiste que lo salvarías! ¡Mentirosa, mentirosa, mentirosa!

No… yo n-no quería que esto p-pasara…

¡Mentira! ¡Es tu culpa! Por tu culpa Kite… Kite…

Negué frenéticamente. No era mi culpa. Yo quería salvarlo. No era mi culpa. Debía salvarlo. No lo hice. Es mi culpa.

¡Lo prometiste! ¡Lo prometiste! —Me acusaba histérico. Retrocedí cobardemente sin poder enfrentarlo—. ¡Eres una mentirosa! ¡Te odio!

No. No me odies. Por favor.

Busqué ayuda en Killua, sin poder soportar el dolor por mí misma. Pero ni siquiera me miró. Me dio la espalda y se fue alejando de aquel sitio tan oscuro.

Killua…

Sólo sabes decir mentiras… Asesina.

Asesina.

Despertaste exaltada y cubierta de sudor.

«Fue un sueño… un simple sueño» —Pasaste tus manos por tu cabeza tratando de relajarte—. No pasará… no pasará…

Apenas comenzaba a amanecer y ya te sentías sin fuerzas de nada. Te quedaste inmóvil hasta que el sol salió completamente. Decidiste cambiar los vendajes de tus heridas; la Textura Engañosa de Hisoka ya no era necesaria, no había nadie de quien esconderlas.

Respiraste profundamente, inhalando aquel olor tan puro que la naturaleza desprendía. Tomaste ese momento para meditar. En verdad eras una mentirosa. Habías abandonado a las únicas personas que te habían mostrado su apoyo incondicional todo este tiempo. Habías roto tu promesa, no confiando en ellos en todo momento. Les mentiste, diciéndoles que todo estaba bien, que no debían preocuparse y, sobre todo, te engañaste a ti misma, pensando que podías ser una persona completamente diferente. Al final terminaste huyendo como siempre lo hacías.

No te atreviste a enfrentar a Kurapika, al contrario, seguiste sus pasos a la perfección, dejando a tus amigos como si no significaran nada. Ahora te arrepentías de ser tan cobarde. Ignoraste a Leorio, no tomando su consejo de que decir la verdad era lo mejor. Ahora deseabas con fervor haber sido más honesta. A Gon lo traicionaste, no confiaste en él lo suficiente, cegada por el dolor que sentías y el querer impedir que él sintiera lo mismo; no correspondiste sus abrazos con tus verdaderos sentimientos. Ahora llorabas por haber mantenido su promesa intacta. Y Killua… No tenías palabras para describir lo que le habías hecho. Él fue muy honesto contigo; se abrió a ti revelándote sus dudas y pensamientos, mostrándose tan adorable y vulnerable, y tú… solamente lo ilusionaste, abriéndole un mundo de posibilidades para después apuñalarlo por la espalda. Tenía que odiarte. No eras Gon para que no lo hiciera, y tu pequeño duendecillo te odiaría si no salvabas a Kite.

Pero, como una vez te preguntó Nobunaga, ahora, en este preciso momento… ¿qué es lo que querías?

Pusiste a «Killua» frente a ti, tocándolo con tu nariz.

—Quiero que estés aquí… conmigo.


—La bala perforó su cráneo y rebotó aquí —mencionaba el albino al quitar el pequeño objeto que había quedado entre la corteza de un árbol—. ¿Qué tal por allá, anciano?

—Ignoraré lo último —murmuró Leorio con una vena de enfado en su frente—. Lleva varias horas muerto —comentó en voz alta mientras revisaba el cuerpo—. La sangre está seca.

—¿Por qué una Hormiga soldado está por estos rumbos? —preguntó Gon.

—Lo importante es saber quién lo asesinó... ¿Otra hormiga? —analizó Killua, la mayoría de las Hormiga soldado usaban armas de fuego según sus conocimientos.

—¿Una disputa?

—¿Eso importa ahora? —Leorio dijo impaciente. No había nada de especial con su muerte.

Killua no le hizo caso, siguió observando la escena.

—Allí —señaló—, hay manchas de sangre.

—¿Piensas seguirlas? —el joven médico preguntó incrédulo al ver al niño seguir el rastro.

—¡Tal vez esté herida! —Gon corrió al percatarse de algo.

—Con un demonio, ¿quién?

—(T/N) —susurró el niño, sabiendo que el albino se pondría algo sensible si escuchaba tu nombre.

—Estás… ¿estás diciendo que esa mocosa hizo esto? No me hagas reír —Leorio no tuvo más remedio que seguirlos—. Para empezar, ¿de dónde rayos pudo haber sacado una pistola? No somos las únicas personas aquí, por si recuerdan.

—Es una corazonada —Gon dijo con franqueza—. Killua siente lo mismo.

El mencionado asintió, concentrado en el rastro; sin embargo, entre más avanzaban, las manchas se iban volviendo más difíciles de ver.

—Hasta aquí llegan.

—¿Y ahora qué? —preguntó Leorio ante el callejón sin salida con el que se toparon.

—Gon, ¿podrías seguir el rastro de la sangre por el olor?

—Lo intenté —contestó tapando su nariz—. Pero el olor más fuerte proviene de donde está la Hormiga, no me deja concentrarme en los olores más débiles.

—Eso pensé —Killua suspiró con decepción—. Hemos estado siguiéndolo en una sola dirección —Trazó en el aire el camino que habían recorrido y apuntó hacia el frente—. Si tenemos suerte, ella también habrá hecho lo mismo.

Así continuaron hasta llegar a un pequeño arroyo.

—¡Estamos perdiendo el tiempo! —refunfuñó Leorio al ver que no podrían continuar así. Bien pudiste haber tomado cualquier camino, había toda una rosa de los vientos imposible de predecir y, además, no estaba seguro si realmente eras tú a quien estaban persiguiendo. Killua estaba a punto de argumentarle, pero lo paró haciendo un ademán con su mano—. Entiendo que estén preocupados, pero no podemos estar perdiendo el tiempo de esta manera. Si queremos evitar que haga una locura, entonces hay que llegar a Peijing antes que ella.

—No estoy preocupado —murmuró desviando la mirada—. La mataré cuando la encuentre, por eso estoy apurado.

—Ehh… —Leorio movió las cejas sugestivamente mientras sostenía su barbilla y le lanzaba una mirada pícara—. Así que estás apurado.

—No es… —Killua se sonrojó y se defendió rápidamente—. ¡Tú eras el que no estaba de acuerdo con dejar a la gente para llegar a Peijing lo más pronto posible! ¡No me vengas con esto ahora!

—Por supuesto, por supuesto —respondió burlón. Estaba disfrutando mucho su venganza por todas esas veces que el albino se reía de él, ¿quién hubiera imaginado que tú serías su carta de triunfo?—. Pero ahora no estamos hablando de «esto y aquello», sino de «lo otro y aquello». Oh, espera —Lo rodeó con el brazo—. Tal vez es tiempo de pasar a la siguiente fase de la plática que tuvimos la otra vez, ¿recuerdas?

Killua mandó volar a Leorio hasta el agua.

Mientras Leorio trataba de sobrevivir y Killua intentaba ahogarlo, Gon había encontrado algo que no iba para nada con aquel lugar.

—Estuvo aquí —susurró.

—¿Eh? ¿Dijiste algo Gon? —preguntó el albino mientras mantenía la cabeza de Leorio bajo el agua.

—A-ah… no, nada —Escondió la envoltura de chocolate detrás de él y agitó la mano libre restándole importancia a lo que había dicho.

—¡Gon! ¡Sálvameasdsfsdgfdh…!

—Cierra la boca, anciano.

—Jejeje —Gon se rascó la nuca al ver a sus amigos pelear. Apretó la envoltura que había escondido un tanto nervioso.

No estaba seguro de qué hacer.


Yo: Hola, hola a todos n,n

Leorio: -_- ¿Qué haces aquí?

Y: Pero qué recibimiento ¬¬

L: Estaba muy tranquilo sin ti.

Hisoka: Es verdad~~ Demasiado tranquilo para mi gusto.

Y: Sólo vine a vigilar que todo estuviera en orden.

L: Todo estaba bien…

Y: ¬¬ Por cierto Leorio, ¿por qué no te has quejado sobre el beso de Killua? Esperaba recibir cientos de mensajes tuyos…

L: JAJAJAJAJA A eso no se le puede llamar beso, ¿crees que soy virgen?

Y: -_-

L: A mí dame algo subido de tono con alguna chica linda *¬*

H: Escritora-chan~ Ya que cumpliste el capricho de tus lectoras con ese beso, ¿por qué no escribes algo subido de tono pero para mí?

L: No me quieras robar mis escenas, pedófilo.

Y: No Hisoka, no te pondré en una pelea con alguien fuerte.

H: :(

L: ¿De eso hablaba? 0_0