Apenas iban a mitad de camino y ya sentías todas tus energías agotadas. Tu respiración era agitada como si hubieses corrido un maratón, y eso que ibas caminando a paso lento. Meleoron iba al frente. Después de tu desmoronamiento no habían hablado mucho. La Hormiga mentiría si dijera que no estaba preocupado. Enyd le había hablado mucho sobre ti, diciéndole lo sonriente y fuerte que eras, y la confianza cegadora que les tenías a tus amigos. Sin embargo, él sentía que se había encontrado con una persona totalmente diferente: sola y con una mirada triste. Sentía que tu mente colapsaría pronto; si es que no lo había hecho ya. Tenía que encontrar a tus amigos lo más pronto posible.
—Hey, ¿estás bien? —preguntó al percatarse que te detuviste.
—Sí… —contestaste en un susurro, apoyando tus manos en tus rodillas—. No estoy acostumbrada a caminar tanto… Solo… se me fue el aire… y el sol no ayuda a que se me baje el calor.
—Podemos tomar un descanso, no es necesario ir con tanta prisa.
—No, está bien… Estoy bien… Todavía puedo continuar —Te enderezaste e inhalaste profundo para calmar el mareo que sentiste—. Debo… debo salvar a Kite.
Era lo más importante. Si no lo hacías Gon te odiaría. Si herías a Gon, Killua te odiaría. Si no salvabas a nadie… todos te odiarían.
—¿Estás segura de que te sientes bien? —Meleoron volvió a preguntar al verte tan agitada y recargándote en los árboles para poder continuar caminando. Se acercó y puso su mano en tu frente—. ¡Estás ardiendo!
—Es el sol. Estoy bien.
—Esto es serio —exclamó molesto al ver tu terquedad—. Tienes fiebre —Se pasó la mano por la cara. En buen momento se te había ocurrido enfermarte. Y lo peor, es que si no te tratabas podrías empeorar—. Esto es malo. Muy malo.
—Se me va a pasar… Casi nunca me enfermo, y cuando… —Hacías demasiadas pausas al hablar, tus pulmones ardían con cada inhalación. Pasaste la poca saliva que tenías en tu cavidad bucal para calmar la sequedad de tu garganta —…lo hago… se me quita rápido.
—No me arriesgaré. Ven —Te sujetó por la cintura y pasó tu brazo por sus hombros para ayudarte a caminar—, conozco un sitio donde podrás descansar.
—Eso es algo atrevido de su parte… señor… —reíste quedamente mientras cerrabas los ojos a causa de la somnolencia.
Definitivamente la fiebre estaba empeorando.
Guardar la envoltura de chocolate fue una buena elección para Gon. Ese olor cremoso era fácil de distinguir entre toda esa vegetación y, aunque también logró identificar cierto olor a pólvora y sangre, no se dejó distraer. Estaba totalmente concentrado en encontrarte. Después de pensar mucho sobre lo que Leorio le había dicho, estaba completamente seguro de lo que debía decirte. Necesitaba hacerlo cuanto antes.
Para él no eras solamente su amiga. Eras como Killua, como Leorio y Kurapika. Igual de importante que Kite. Alguien especial que jamás cambiaría por nada, y si tenía que decidir… No. Sacudió su cabeza. No podía decidir entre uno de sus amigos. Y no te dejaría a ti hacerlo. Encontraría la forma de salvar a ambos. Pero era algo que él debía hacer; no tú.
Detuvo su andar para concentrarse en el olor y decidir el camino que tomaría. Abrió los ojos al percatarse que la fragancia se hacía un poco más fuerte.
—¡(T/N)! —gritó al llegar al lugar donde supuestamente estabas.
Meleoron, quien estaba ensimismado buscando alguna planta medicinal, se sobresaltó al escuchar el grito del niño. Ambos se quedaron mirando entre sí durante varios segundos, procesando lo que estaba pasando. El menor fue el primero en romper el contacto visual, dando una mirada confundida alrededor como si estuviera buscando algo.
—¿Dónde está (T/N)? —preguntó devolviendo su vista hacia la Hormiga.
—¿Eh? —El camaleón parpadeó desorientado, aún sin comprender de dónde rayos había salido ese mocoso vestido de verde—. ¡Ah! Verde… Tú… ¡Tú debes ser Gon! Uno de sus amigos.
—Sí —respondió alzando una ceja—. ¿Y tú…? ¡Ah! —exclamó al recordar algo relacionado con el personaje verde que tenía enfrente—. Sujeto raro con la piel verde… ¡Debes ser Melioro!
—¡Es Meleoron! —No podía creer que otro mocoso le cambiara el nombre. Definitivamente era uno de tus conocidos—. Más importante que eso… —Se acercó al niño y lo sujetó por los hombros—. ¡Necesito tu ayuda con urgencia!
Había estado corriendo de una ciudad a otra sin descanso por más de veinticuatro horas, su pecho subía y bajaba con agitación y todo su cuerpo estaba empapado en sudor. Se encontraba escondido en un callejón, esperando a que los supuestos soldados dejaran de buscar al alborotador.
La Ley Marcial ya había sido puesta en marcha por Ming Jol-ik. Los ciudadanos ya no le creerían por más que lo intentara, el miedo era más fuerte que cualquier otra cosa. No obstante, eso no le impediría seguir tratando. Si las ciudades no prestaban oídos, entonces continuaría con los campesinos.
Se escabulló entre los edificios con el sigilo que tanto lo caracterizaba y regresó sus pasos a la espesura del bosque.
Si su familia lo mirara ahora, estarían decepcionados de él al estar salvando vidas, cuando realmente tendría que quitarlas. ¿Quizá por eso se empeñaba tanto en salvarlas? Demostrando que ya no era un asesino, sino alguien diferente; alguien que pudo cambiar a pesar de las circunstancias con las que creció. Alguien que nunca imaginó hacer amigos.
Pero nadie se fijaba en lo bueno. Esas personas a las que intentaba ayudar, se cerraban, haciéndole más difícil el hacerlo. Entonces, ¿por qué se esforzaba tanto? Podría encerrar la respuesta en tan solo una palabra. No necesitaba más. Sin embargo, era demasiado apocado para admitirlo.
Admitir el hecho de que todo lo hacía por una mujer.
El pensar que tú estabas haciendo lo mismo, lo alentaba a continuar. Aunque, algo en su interior le decía que algo estaba mal. A pesar de los deseos que tenía de reunirse contigo, tenía miedo de que las cosas fueran a cambiar.
El miedo que sintió cuando quería proteger a Gon de los peligros a los que se enfrentaba por no poder usar nen, terminando por olvidarse un momento de él por estar a tu lado, lo invadía nuevamente; ahora con más profundidad. Gon siempre sería su primer amigo y lo pondría por sobre todas las cosas, sin embargo, Gon se había equivocado cuando mencionó la razón por la que él quería protegerte. Para Killua eras más que una amiga. No se había dado cuenta hasta esa noche, donde sus dudas y emociones se aclararon en tus labios, y hasta que había estado lejos de ti. Y eso le daba miedo. Temía que aquello que sentía hacia ti fuera más grande de lo que sentía por Gon, y que al final lo terminara traicionando, si llegara un punto en el que tuvieran que elegir entre Kite y tú.
Había muchas cosas que, a diferencia de una persona normal, él no podía lidiar. Por ejemplo, expresar sus sentimientos correctamente y, por consiguiente, no poder ayudar a sus amigos cuando se encontraban en situaciones difíciles. Le preocupaba lo que Gon estuviese pensando en este momento, ¿Leorio habría sido capaz de ayudarlo? Tal vez si…
Sus pensamientos fueron violentamente interrumpidos por un fuerte dolor en su pierna izquierda.
—«¿Una pulga?» —pensó al quitarse al susodicho animal. Antes de que pudiera pensar en algo más, otro insecto se incrustó en su piel—. «Qué demonios…» —La agudeza de su mente le hizo reponerse con rapidez de la repentina situación, recordando la información que dejaste en la libreta—. «Localiza al francotirador».
Cerró los ojos esperando el siguiente impacto que no tardó en aparecer. Inmediatamente se dirigió al sitio de donde provino el disparo. Al fin un oponente real para probar su nueva técnica. Logró divisarlo en lo alto de unas rocas; sin embargo, el francotirador, al darse cuenta del acercamiento de Killua, bajó y se posicionó en la entrada de una especie de cueva.
—Oh… —cantó—. ¿Vendrás, aunque sea una trampa?
Otra actualización en la noche xp
Bueno, tal vez parezca un poco repetitivo los problemas de Reader-chan "blah, blah, blah" Pero cosas así no se resuelven de la noche a la mañana como lo hacen ver en las series (cruel realidad). Se podría decir que desde que se enteró que su familia había muerto en el accidente, le entró el síndrome de "salvar a Kite" xD Por eso su empeño y esa obstinación de hacer las cosas por su cuenta, ya que, al ser una persona que nunca tuvo a nadie en quien apoyarse, ella está impuesta a hacer todo por sí misma (desconfiada o perfeccionista, como prefieran verla).
En cambio, Gon es lo contrario. Él confía plenamente en sus amigos y prefiere que las cosas se hagan juntos. Confianza sobre todas las cosas. Lo explicaré con más detalle en el siguiente capítulo :D
Y Killua, digamos que es una combinación de Reader-chan y Gon; acostumbrado a trabajar solo y estar por su cuenta, pero después aprendiendo lo que es tener a alguien en quien apoyarse y tener amigos que nunca te traicionan. Y nuestro pobre Killua teme dejar esa amistad por otros sentimientos que se están presentando en su ser. Por eso es esa molestia que a veces siente por nuestra protagonista.
Creo que eso es todo por el momento. Expliqué esto porque a veces creo que escribo algo abstracto y siento que no siempre se entiende jajaja Pero pues como decidí hacer esta historia como un xreader, no quiero ser muy detallista para que ustedes como lectores dejen volar su imaginación (se habrán dado cuenta que no soy muy descriptiva con el entorno ni con los personajes jejeje)
Cualquier duda no duden en preguntar para aclararla xD
Gracias a todos por sus comentarios y sobre todo por seguir leyendo :D
Buenas noches \(^0^)/
