Gracias a todos por comentar :D
Sombra: Vuelves a estar en la portada ;) jujuju Bueno, esa era la idea muajaja que se sintieran incómodas. El primer beso es así (aunque este vendría siendo el segundo?) 0_0 El primero fue accidental, el segundo por parte de Killua... Habrá un tercero? 7w7 Y ya somos dos discos rayados jajaja yo también te agradezco mucho, mucho por comentar :3
Lady Jupiter: Me alegra que te haya gustado n,n Y pronto lo verás ;)
Tenshibara: Ya te extrañaba Tenshibara :') Me encanta leer tus análisis de los capítulos :P Bizeff me da asco, si Reader-chan fuera sanguinaria lo hubiera matado con la chancla xD La verdad amo a la Palm Hormiga, así que me dolió no transformarla, pero intenté conservar su faceta madura jeje Veamos, cuando me imaginé la escena de Reader yendo con Meruem lo primero que pensé fue ¡pum! muerta jajaja pero ya sabemos que a veces no piensa mucho las cosas antes de actuar. Te daré la razón en cuanto a lo de que no podría sostenerle la mirada a un Killua verdaderamente enojado, siempre y cuando ella haya sido la responsable :P Mil gracias por alagarme el manejo de Hisoka (la verdad es bastante difícil este personaje, pero es lo que me gusta de él 7w7). Y finalmente... Ujuju Reader-chan va a estar muy conflictuada con esto.
Disfruten el capítulo ¡OSU!
Inhalar. Exhalar.
Mantenías ese pensamiento en mente mientras te forzabas a no apartar la vista. Te preguntaste cómo habías llegado a esta situación. La tensión se palpaba en el aire, generando una masa invisible que entraba por tu nariz y se acumulaba en tus hombros.
Tu acompañante se percataba de eso y trataba de relajarte, susurrándote palabras de apoyo y masajeando la zona afectada.
Una gota de sudor resbaló por tu frente.
La intensa mirada de tu contrincante no se apartaba de ti.
—¿Están listos?
Colocaste tu brazo encima del taburete con seguridad, desafiando a tu adversario. Éste respondió con la misma vehemencia.
—Tú puedes hacerlo, (T/N). Recuerda lo que te enseñé.
Asentiste ante las palabras de tu acompañante. Había algo que solo tú poseías. Y eso te daba fuerza.
—¿Listos?
El árbitro confirmó una última vez antes de apartar su tentáculo.
—¡Empiecen!
Sentiste la presión que recorrió tu antebrazo al detener la fuerza bruta con la que tu oponente comenzó. Inclinaste tu muñeca y llevaste tu peso hacia el lado contrario, recobrando poco a poco la compostura del primer ataque.
Los gritos de sus acompañantes no tardaron en aparecer. Amenazas y ánimos se mezclaban entre sí.
—Aposté mucho por ti, más te vale no perder.
—¡Tú puedes vencerlo!
Apretaste los dientes mientras te impulsabas con brío. Eso era lo que a tu contrincante le faltaba. Apoyo incondicional. No importaba que fuera físicamente más fuerte que tú, sin nadie a su lado solo era un cascarón vacío.
—No podrás ganar…
Lo escuchaste hablar en un intento por distraerte. Lentamente el duelo culminaba.
La adrenalina recorrió tus venas, y con un último esfuerzo…
—¡Eso no lo sabrás hasta el final!
…El combate terminó.
Respirabas con agitación, esperando el veredicto del árbitro.
—¡Leorio es el ganador! —Ikalgo puntualizó con un tentáculo en alto.
—¡Sí! —gritó victorioso.
Te desplomaste en el suelo.
—Eso fue genial —Gon se arrodilló a tu lado—. Casi lo tenías.
—¿En qué parte? —mencionó con burla Killua.
Resoplaste, reincorporándote nuevamente.
—Eso fue trampa.
—Fue una victoria limpia —dijo Ikalgo.
—Era obvio que ganaría con estos bebés —Leorio besó sus músculos.
Entrecerraste los ojos con molestia.
No habías logrado pegar el ojo en toda la noche. Más que sentirte cansada estabas ansiosa, razón por la cual habías iniciado estas ridículas batallas de pulsos que no llevarían a ningún lado. Sin embargo, necesitabas tener tu mente ocupada con otra cosa que no fuera la escena de ayer.
Habías retado a Leorio a primera hora de la mañana. Al principio estabas segura que te dejaría ganar, pero cuando los demás se metieron y comenzaron con las apuestas, las intenciones del médico cambiaron.
Por alguna razón te sentías molesta, aunque la razón no la tenías clara.
—Muy bien, ¿quién será el siguiente?
«Sigue siendo un avaricioso.»
Después de terminar con su juego, siendo Gon el mayor vencedor, se sentaron formando un círculo, para discutir algunos asuntos.
—Yo tengo una pregunta.
Alzaste la mano.
—Todavía ni empezamos —respondió Leorio con sarcasmo.
—Por eso —Le devolviste la mueca—. No podemos comenzar sin Meleoron. ¿Dónde está?
—Se fue temprano —contestó Gon—. Dijo que iría con Knuckle para ver algunos detalles de su habilidad.
—Y ¿por qué no se despidió de mí?
—Si te importara tanto hubieras preguntado por él desde el principio —objetó Leorio—, no pedirme que compitiera contigo.
Pusiste los ojos en blanco.
—Concéntrense —intervino Killua antes de que iniciaran una pelea sin sentido—. Esta noche haremos nuestro movimiento. Repasaremos algunos puntos.
Todos asintieron, enfocándose en el asunto en cuestión.
—Ya que (T/N) no cruzará el portal con nosotros, tendrá que alcanzarnos más tarde.
Meneaste la cabeza, aún insatisfecha por no poder ir con el grupo de asalto.
—Hay que acordar un punto de reunión —prosiguió el albino, y recalcó antes de que pudieras hablar—: Y será después de que mi abuelo use el Dragon Dive.
—Pero yo lo quería ver —Te cruzaste de brazos con decepción.
—Es peligroso —concluyó, no dando margen de quejas—. ¿Alguna idea?
—La escalera central.
—¿Tan siquiera te esforzaste un poco, Gon? —mencionó Leorio, provocando que el niño se rascara la nuca.
—El punto es que no la vean —dijo Killua—. Aunque… Nuestro principal problema es Hisoka, tiene que ser un lugar donde no esté cerca.
—Un segundo —intervino Leorio—. Aunque no me caiga bien, él está de nuestro lado, ¿no?
—No estaría tan segura —comentaste.
—Para el objetivo principal de la misión es un gran aliado —continuó Killua—, sin embargo, para nuestra meta no lo es.
—Al parecer no estoy en la misma página que ustedes.
—Te lo resumiré, Leorio —dijiste—. Hisoka es una maldita perra bipolar. Cuando estaba con él me amenazó, diciendo que mataría a Kite.
—No podemos dejar que lo encuentre antes que nosotros —Gon apretó su puño.
Si bien era algo razonable lo que habías dicho, Killua sabía que había otro motivo por el cuál Hisoka mantenía su vista fija en ti. Y eso lo hacía mucho más peligroso.
—Creo que lo comprendo —murmuró Leorio—. Pero ¿no se supone que ustedes irán contra Pitou? Eso sin duda les quitará mucho tiempo.
—Ahí es donde entro yo —habló por primera vez Ikalgo—. Me infiltraré e iré por Enyd-sama para solicitar su ayuda.
—¿Esa tipa qué pinta aquí? Está con el enemigo.
—¡Enyd-sama no es el enemigo!
—¡Tú no tienes derecho a opinar! Hace poco estabas en el equipo contrario.
Ikalgo y Leorio empezaron a lanzar chispas.
—¡Oh! Le diremos que se una a nosotros —exclamó Gon con ojos brillosos—. Ella debe saber dónde está Kite.
Killua y tú se miraron brevemente.
Cabía la posibilidad de que Enyd se enterara dónde tenían a Kite y cambiara de opinión al verlos ya en plena acción. Era una apuesta arriesgada, pero no improbable, así que merecía el riesgo.
El Zoldyck le contó a Gon sobre el encuentro con la rubia, omitiendo cierta parte de su charla.
Durante la próxima hora continuaron añadiendo, quitando y perfeccionando los detalles de sus próximos movimientos; dónde te reunirías con ellos, la misión de Ikalgo, cómo lidiarían con Pitou, entre otras cosas. Al final, el ambiente relajado que se había creado fue opacado por el nerviosismo y las dudas. Como había dicho Killua: solo tenían una oportunidad. No había margen para errores.
Sin lugar a dudas, Hisoka era una piedra en sus planes. Aunque esperabas que se mantuviera lo suficientemente ocupado con Youpi para no mirarlo en toda la redada.
—(T/N) —te llamó el albino cuando terminaron—, hay algo que me gustaría que intentaras.
Lo seguiste, no sin antes tomar a Gon del brazo para que los acompañara. Solo por si acaso.
.
.
.
—Esto es más difícil de lo que pensé.
Retiraste tu mano del árbol frente a ti.
—Intenta comprimirlo en una esfera —mencionó Killua—. Así fue como lo hizo.
—Suena fácil, pero no es tan sencillo.
Volviste de nuevo a la tarea que te había puesto Killua. Colocaste tu mano en el árbol, envolviéndolo con tu portal, tratando de visualizarlo como una bola de béisbol.
—Ahora que lo recuerdo —dijo Gon, observándote con curiosidad—, Enyd había dicho que no podías controlar el tamaño de tus portales.
—Y tenía razón —suspiraste tras otro intento fallido.
—No te desconcentres, (T/N). Debes dominarlo antes del atardecer.
La voz de Killua era suave pero firme. No te presionaba, pero definitivamente no te estaba consintiendo.
—«Podría concentrarme más si no estuvieras tan cerca de mí» —pensabas mientras repetías el procedimiento.
Cada vez que te daba una instrucción no podías evitar que tu mirada se quedara fija en sus labios, reviviendo el hormigueo y la flaqueza que sentiste al tenerlos junto a los tuyos. Era asfixiante y agotador, a la par que la incomodidad y el enfado ardían en tu estómago.
—Continúa hasta que puedas lograrlo —declaró Killua antes de alejarse.
No estabas segura si percibió tus sentimientos negativos, sin embargo, el alivio te hizo soltar el aire que no sabías que estabas conteniendo.
.
.
.
.
—¿Crees que pueda hacerlo con tan poco tiempo?
La pregunta de Gon atrajo la atención de Killua. Se encontraban a una distancia prudente de ti mientras continuabas con tu entrenamiento. El albino se encogió de hombros.
—Es mejor que no hacer nada —Miró de nuevo cómo quitabas la mano con frustración y volvías a intentarlo—. Tiene que defenderse por su cuenta —murmuró con un pequeño brillo en sus ojos.
Al Zoldyck no le pasó desapercibida tu actitud, pero no se sentía para nada culpable. No era un experto en el tema, eso lo sabía muy bien, pero tampoco era ajeno a él. Ya no era un niño y no le gustaba que lo vieran como uno, sin embargo, esto era mucho más complicado de lo que alguna vez, en su corta vida, imaginó.
Una nube de negación había rondado su cabeza desde que te conoció.
Primero que nada, tu intromisión en su vida había sido tan espontánea como forzada, y que fueras tan malvada para entrometerte entre Gon y él, confrontándolo en cada oportunidad que tenías, era simplemente imposible de creer. Para Killua, sentir celos era sinónimo de inseguridad, y era algo que odiaba admitir porque pensaba que ya no quedaba rastro alguno en él. En segundo lugar, tu conformismo y estupidez lo sacaban de sus casillas, especialmente cuando estuvieron con Kite. Tu terquedad de que todo estaba bien lo hizo enfocarse en ti, en tus reacciones, tus gestos y cualquier cosa que lo llevaran a confirmar que él tenía razón, que había algo que ocultabas. A pesar de que pudo confirmar eso después, la sensación no fue muy placentera. Finalmente, y lo que fue su punto de inflexión, tu fanatismo hacia Kurapika. Incluso cuando el Kurta había sido un total idiota contigo, no parabas de pulular a su alrededor. Esa actitud solo logró abrir más incógnitas de las que podía responder.
Pero ahora podía admitirlo. Estaba celoso, y por eso hizo lo que hizo.
Si no hubieras mencionado a Kurapika no lo hubiera hecho. No había otra razón.
Formó un puño con su mano. Si tan solo pudiera quitarse esa opresión que lo molestaba…
—¿Estás bien, Killua? —Gon preguntó mientras hacía sus ejercicios, captando nuevamente su atención.
—Sí, ¿por qué preguntas?
—Por nada en particular —sonrió. Estiró sus piernas antes de apoyar las manos en el suelo para levantar su peso e iniciar sus flexiones—. Es solo que… si hay algo que te preocupe puedes decirme.
El Zoldyck sintió como si una roca le hubiera caído en la cabeza.
—Sabes que debería ser yo el que pregunte eso, ¿verdad?
—Lo siento —Gon lanzó una pequeña risa dándole la razón—. Pero lo digo en serio —dijo mirándolo fijamente—. No tiene que ser ahora… Te escucharé cuando estés listo.
Killua se sintió titubeante ante la mirada intensa de su amigo. Trató de ocultar su rostro, sintiéndose avergonzado de repente. A veces olvidaba la luz que Gon irradiaba en la oscuridad. Sonrió ligeramente y asintió, manteniendo su postura.
Yo: Esperaesperaespera *protegiéndose detrás de Hisoka*
Illumi: Si te hubiera matado antes, nada de esto hubiera pasado 0_0
Y: Pero esta vez no fui yo :(
I: Mentira °-°
Hisoka: No pasó nada malo, Illumi :*
I: Cállate y muere.
Y: ¡Esta vez tengo pruebas!
I: ¬¬
Y: El verdadero culpable es... ¡Kurapika! *señalándolo*
Kurapika: Yo ni siquiera he salido -_-
Leorio: ¡Sí! Él es el culpable
K: ¬¬
L: Todo el tiempo está aquí esperando salir en escena.
K: ¡Eso no tiene que ver con el tema!
Y: Sí, sí. Amiga date cuenta. :v
K: ¬¬
I: ¬¬
Y: ¿Ves? n,n
I: Simplemente los mataré a todos...
