Atravesaron la habitación de cuatro dimensiones una hora más tarde de la acordada. Creíste que un poco más de tiempo sería suficiente para lograr algún avance, sin embargo, no conseguiste ninguno. Te decepcionó un poco, pero confiabas en que tu ingenio te ayudaría una vez estando en la acción.
Ya reunidos con los demás, le reclamaste a Meleoron el por qué se había ido sin despedirse, lo que tomaste como pretexto para quedarte con él y Knuckle; y así mantenerte lo más lejos posible de Hisoka, aunque te diera pena verlo jugar solo a las cartas.
Cuando te aburriste de ellos o, mejor dicho, cuando Knuckle se tomó una siesta y Meleoromón se hizo el indignado contigo por tus bromas, fuiste a hablar con Morel; bueno, solo te le quedabas mirando porque no sabías cómo demonios iniciar una conversación con él.
—¿Sucede algo, jovencita?
—Ah… No, no… solo… «¿Qué le puedo decir para que no piense que soy una rara?» ...Me preguntaba si podría tocar su pipa… «¡Eso era lo que quería evitar!» —Sentiste tu cara arder—. Sin albur.
La risa estruendosa del hombre te hizo enrojecer más.
Gracias al cielo, ese extravagante inicio dio pie a una charla bastante entretenida. Para no volver a hacer el ridículo, omitiste preguntarle cómo mantenía sus lentes fijos en su nariz sin nada que los sostuviera; sería uno de los tantos misterios que nunca resolverías. Descubriste que tenían gustos musicales similares, incluso conocía algunas bandas que te gustaban.
Morel inspiraba confianza. Hablar con él calmó en gran medida la ansiedad que te carcomía por dentro. Era amable y atento, podría ser un buen sugar daddy—claro, si estuvieras buscando uno. Al paso que ibas, serías tú la que se convertiría en sugar mommy.
«¡No pienses en eso!»
Tu agradable plática se vio opacada por la presencia de Knov, quien llegó como si fuera el dueño del lugar. Bien, estabas consciente que era el dueño del lugar, pero eso no justificaba su mirada despectiva hacia ti.
—Deberías comerte un Snickers, pelón —susurraste.
—¿Dijiste algo?
—Con permisito dijo Monchito.
Te fuiste antes de que al cuatro ojos se le saliera lo gollum.
«Debería besarme los pies por haberlo salvado.»
Con un gesto indignado, te fuiste a buscar a alguien más a quien molestar.
Shoot era bastante callado. Cada vez que le hacías una pregunta respondía con puras monosílabas. Aprovechaste la oportunidad para vengarte por lo de la mano peluda. Casi lo haces llorar.
—…Así que discúlpate. ¿Sabes las pesadillas que tuve después de eso?
—No debías estar en ese sitio.
—Y tú… N-no deberías cortarte el brazo solo para verte genial. ¿Cuántos años tienes?
Leorio llegó a darte un coscorrón.
—¡Ya es suficiente! —Te arrastró adonde estaban Gon y compañía—. Estás más odiosa que de costumbre.
Te sobabas la cabeza con lágrimas en los ojos, guardándote todos los insultos que querías decir.
Quizá Leorio tenía razón, mas no podías evitarlo. Te sentías como león enjaulado. Al fin habías logrado alcanzar un equilibrio y de pronto ¡bam! Todo se cae. Justo en el peor momento posible.
Querías gritar, golpear, saltar, reír, llorar… No era justo. El culpable estaba frente a ti y no podías ni siquiera reclamarle porque tampoco sería justo para él.
Tampoco era justo que te desquitaras con los demás, por lo que te quedaste callada, comprendiendo el estado mental en que debían estar los Cazadores. Necesitaban un momento de tranquilidad antes de la explosiva batalla que se avecinaba.
Gon te compartió de las papitas que estaba comiendo, las cuales aceptaste gustosa mientras le dabas las gracias y acariciabas su cabeza. Jurarías que una cola de cachorro y orejas le salieron con ese gesto.
Era difícil imaginar que alguien tan tierno como él podría generar un aura de ira tan desenfrenada por la muerte de un ser querido. Estabas segura de que, si no lograbas recuperar a Kite, no tendrías el valor de volver a mirar a Gon a los ojos.
Precisamente en eso tendrías que estarte concentrando en estos momentos, no en estar mirando a Killua mientras bebía, humedeciendo sus labios con jugo mientras una gota resbalaba lentamente por su…
«¡FBI, open up!»
—¡Tengo una pregunta! —Te incorporaste con agitación, atragantándote con lo que estabas comiendo–. Me lo he estado preguntando desde hace tiempo —Hiciste una pausa, tomaste aire y soltaste la bomba— …¿Dónde está el baño?
Lo siguiente que se escuchó fue un facepalm en masa.
Knov fue muy astuto en atender tu petición para no dejarte volver a la habitación con los demás. Te sentiste como cuando el profesor de la escuela saca al ruidoso de la clase al pasillo. Duraste alrededor de media hora haciendo muecas a la puerta que no podías abrir—como si así alguno de tus insultos fuera a llegarle al cuatro ojos—hasta que Palm te sacó de tu trance poniendo una mano en tu hombro. Por lo menos habías resuelto el misterio de «¿qué le pasó a Palm?».
Resulta que la mujer había estado ayudando a traer el equipo médico junto con el personal por orden de su maestro. Estabas a punto de retomar tus insultos hacia el hombre diciendo que era un controlador y aconsejarle a Palm que se alejara de él, sin embargo, aparte de que sabías que solo gastarías saliva en hacerla entrar en razón, sabías muy, pero muy profundo en tu interior que Knov realmente se preocupaba por ella.
Minutos después de pelear contra tus revelaciones, finalmente llegó Leorio a ayudar en lo que verdaderamente debía ayudar, no a estar perdiendo el tiempo con los VIP. No es que estuvieras celosa ni nada por el estilo, solo querías que Leorio mejorara en su área.
—…entonces le pedí más tiempo y ¿saben lo que hizo?
Estabas recostada en el suelo, contándole tu vida a los médicos en turno, que te escuchaban muy atentamente mientras Leorio y un enfermero hacían el trabajo pesado.
—Él solo… ¡me besó! ¿Pueden creerlo? Después de todo lo que le dije… —refunfuñaste al golpear el suelo con tus puños—. ¿Por qué los hombres nunca escuchan?
—Pienso que es bastante romántico —comentó a la que apodaste enfermera número «uno»—. Eso demuestra que en verdad te ama y no quiere perderte.
—Eso no puede clasificarse como amor. Él simplemente hizo a un lado las emociones de ella para satisfacer sus instintos —rebatió doctora «A» cruzándose de brazos—. A eso se le llama egoísmo.
—No seas tan dura —Enfermera número «dos» codeó a su superior—. El amor es complicado, no puedes culpar solo a una parte, les concierne a ambas facciones implicadas.
—¡Cielos! Lo hacen sonar como una fórmula matemática —intervino enfermera «uno»—. Se trata de sentimientos.
—Estoy de acuerdo —asintió Palm con una mano en su mejilla—. El amor no se calcula, se siente. Y cada uno es libre de expresarlo como guste.
Doctora «A» negó con la cabeza.
—La libertad de un individuo termina donde empiezan los derechos de la otra persona. Cuando se traspasa esa línea, no hay nada de romanticismo, más que egoísmo puro.
—Solo dices eso porque te rechazaron —dijo con mordacidad doctora «B».
Ambas comenzaron a echar chispas.
—Bueno… —Rascaste con nerviosismo tu nuca—. No puedo estar segura. Verán, él es mucho menor que yo.
—Oh, entiendo los problemas morales que eso trae —dijo enfermera «uno»—. Una vez salí con un hombre menor que yo. Nuestras familias fueron un gran obstáculo, sin embargo, nuestro amor fue mucho más fuerte. Aunque al final terminó engañándome.
—¿Qué?
—¡Pero no significa que a ti también te engañarán!
—Ya te lo había dicho, (T/N). En el amor no importan los números —Palm te consoló—. Si lo mío con Gon fracasó fue porque no era lo que buscaba.
«No, estoy segura que su relación ni siquiera empezó.»
—Ignóralas, no le prestes atención al sentimentalismo —Doctora «B» te atrajo hacia ella—. Aquí lo más importante es una cosa… ¿Te gustó o no?
—Eh…
—¿Cuánto tiempo duró el beso?
—¡Eso no es importante, pervertida! —reclamó doctora «A» sonrojada.
—¡Por supuesto que lo es!
—Mirándolo de ese modo… —murmuró enfermera «dos»—. Es información vital. Dependiendo de la respuesta sabrá comprender mejor sus sentimientos.
Doctora «B» asintió fervientemente.
—¿Fue un beso francés?
—¿Te mordió?
Parecían colegialas preguntando a su mejor amiga la experiencia de su primer beso con lujo de detalles. Te cubriste los oídos roja de vergüenza. Cambiarías el apodo de doctora «B» por doctora «P» de pervertida.
Milagrosamente, el único médico varón te salvó de las incómodas preguntas del personal femenino.
—No estoy entendiendo una cosa —Levantó la palma de su mano—. Irás a rescatar a tu novio, quien fue secuestrado por tu ex, pero en ese período de tiempo te enamoraste de uno de los mejores amigos de tu novio. Si es así, ¿por qué todavía quieres ir a rescatarlo? Terminarás lastimándolo más.
«¿De dónde rayos sacó todo eso?»
—Por eso decimos que los hombres nunca escuchan —Doctora «A» rodó los ojos.
Las demás asintieron, emanando un aura de decepción que cayó violentamente sobre el médico. El enfermero no pudo evitar meterse en la conversación al sentir a su género ser atacado, iniciando así un debate entre hombres y mujeres.
Una vena de enojo salió en tu frente.
—¡Ahhh, ya basta! —gritaste exasperada—. Ninguno de ustedes lo está entendiendo —suspiraste, empezando a reprenderte por lo aprovechada que habías sido—. La única que ha sido egoísta soy yo. No se trata de si me gustó o no, se trata de si está bien o mal que me haya gustado.
«… …»
—Entonces sí fue con lengua —corroboró doctora «P» después de una pausa.
—Tenía razón —El médico chasqueó sus dedos—. Sí se enamoró del mejor amigo de su novio.
—¡Argh, no! —Revolviste con frustración tus cabellos—. ¡Estoy molesta con Killua, pero estoy más enojada conmigo misma por estar molesta con Killua porque él no se merece que esté enojada con él! Y estoy muchísimo más enojada porque… ¡porque realmente me gusta! ...Me gusta tanto que duele… ¡Y soy tan cobarde que se lo estoy diciendo a un montón de desconocidos! ¡Y no me importa porque se siente tan bien decirlo!
Por un momento solo se escuchó el frenesí de tu respiración.
Leorio aplaudió lentamente con una sonrisa de satisfacción en su rostro.
—No era tan difícil decir la verdad.
«Yo… lo dije.»
—Me gusta… Killua.
—Sí, (T/N) —apoyó Palm sujetando tus manos—. Dilo.
—Me gusta Killua.
—¡Más fuerte!
—¡Me gusta Killua!
—¡Grítalo!
—¡Estoy enamorada de Killua! —gritaste a todo pulmón.
—Ahem…
En medio de sus exclamaciones de júbilo y risas, alguien aclaró su garganta para calmar la conmoción.
—Maestro.
—Vine para confirmar que todo estuviera en orden —mencionó Knov acomodando sus lentes—. Si necesitan algo más, pueden mandarme un e-mail. Me retiro.
En cuanto el Cazador se marchó todos se dirigieron a sus puestos sin decir una palabra más.
Como un cielo nublado, su mente poco a poco se despejaba, dejando entrever a los rayos de luz que se colaban en la oscuridad; entretejiéndose en cada fibra de su ser, despertando las interrogantes que deseaban ser contestadas.
Él era el Rey.
Había nacido con un propósito. Su destino ya estaba escrito.
Entonces ¿por qué…?
—Dime —Su expresión estoica se mantuvo fija en el cielo—. ¿Quién soy?
—Esa pregunta se puede responder con otra —contestó solemne una voz detrás de él—: ¿Quién quiere ser usted?
No era una respuesta plausible.
—Straid. Ese es tu nombre.
—Es solo uno de los tantos nombres que se me dio —respondió, inclinándose con pomposidad ante el tono amenazante del Rey.
—No eres una Hormiga, y tampoco eres un humano. Y aun así hay algo que te identifica.
—Con todo respeto, su Alteza —Straid se mantuvo con la cabeza baja mientras el Rey lo observaba—, ninguno de ellos cumple tal función.
—¿Dices que eres igual a mí?
—En absoluto —negó educadamente—. Soy un ser insignificante. Aunque diciendo eso estoy aceptando ser alguien, por lo que me disculpo por mis palabras, su Alteza.
El Rey observó un momento más al anciano arrodillado frente a él.
—Deja la modestia —Regresó su vista al firmamento—. Retírate.
Straid obedeció, levantándose y encaminándose lentamente a la oscuridad del palacio mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro.
Yo: *caminando de puntitas* ¿Me salvé de Illumi?
Leorio: Temporalmente.
Y: ¡No me asustes así!
L: Así tienes la conciencia.
Y: -_- ¿A dónde fue el "comercial de L'Oreal Paris"?
L: A matar a (T/N).
Y: ¡¿Qué?!
L: Justo acaba de irse.
Y: Doble ¡¿qué?! ¡¿Por qué no lo detuviste?!
L: Ey, a mí no me culpes. Podría encargarme de Illumi pero Hisoka también estaba con él.
Y: ¬¬
L: U,u
Y: ¡Esto no puede estar pasando!
L: ¡Tú tienes la culpa!
Y: Pero ella es la protagonista… ¡Si la mata no habrá historia! Tengo que hacer algo…
L: Suerte con eso.
Y: ¡(T/N)! ¡Run, bitch, ruuuuuun!
L: *viendo a la cámara* Para todas las babys que lo pidieron… ¡No se pierdan el capítulo de la próxima semana donde Leorio-sama será el nuevo protagonista! ;D
Y: T_T
