Hola!
Esta historia surgió(?) de mi participación en el TodoBaku Big Bang 2020, con una maravillosa imagen de entropy. Link en mi perfil, porque no puedo ponerlo acá.
Advertencias: groserías. Muchas. Y un poco ooc?
Los personajes no son míos, si lo fueran, sería un todos con todos.
Disfruten.
Era un martes especial, primer día del nuevo semestre. Primer día para él, en realidad, porque se había ausentado el día anterior. Llegó y se sentó en su primera clase. Lo bueno era que no se había perdido mucho, solo la presentación de las materias, de los profesores, las condiciones para aprobar… Detalles.
Al final del día descubrió, con sorpresa, que había perdido su lugar en la actividad de créditos extras que había asistido el año pasado, por lo que debía elegir otra cosa. La mayoría de las cosas disponibles eran deportes o cosas de arte, aspectos en los que no destacaba ni le agradaban.
―¡Tú tienes cara de no tener club! ―exclamó un muchacho, compañero suyo, pero no sabía su nombre. Él se acercó veloz y Shouto vio a Midoriya corriendo detrás suyo.
―¡Ah, Kaminari! Todoroki ya está en el club de lectura ―explicó él y después se volvió―, pero si quieres, eres bienvenido, igualmente.
Midoriya y Kaminari estaban en el club de teatro, uno de los clubes que daban menos créditos, lo cual significaba que quienes estaban ahí, era porque les gustaba. Ese no era el caso de Shouto.
―No tengo club, en realidad, perdí mi lugar en el club de lectura ―lo ojos de Kaminari se iluminaron y Shouto negó―, pero tampoco sirvo para actuar.
―¡No hace falta que lo hagas! ―Kaminari dio un paso al frente, empujando apenas a Midoriya y extendiendo un panfleto frente a la cara de Shouto―, hay muchas cosas que puedes hacer, como pintar escenografía.
―No ―dijo frunciendo la nariz.
―Coser vestuario.
―No ―dijo Midoriya, recordando incidentes del pasado.
―Uh… ¿Luces, sonido?
Shouto siguió negando y Midoriya suspiró, derrotado.
―¡Ah! ¡Puedes ser presentador!
―Tú eres presentador ―señaló Midoriya.
―La voz de Todoroki es más agradable para eso. ¿Qué opinas?
Lo meditó un segundo y se encogió de hombros.
―¿Aún me darán los créditos si hago eso?
―¡Claro!
―Suena bien, entonces.
El club de teatro se estaba cayendo a pedazos, por eso Kaminari era tan insistente. En total, contando a Shouto, eran cinco miembros, los mínimos para que no cerraran el club. No era una actividad muy famosa, si bien era divertido, daba muy pocos créditos para el tiempo que demandaba, por eso estaba por morir. Los únicos miembros activos eran Midoriya, Kaminari y Ashido, una chica con quien no compartía ninguna clase, y después estaba Jirou, una amiga de Kaminari que todavía no sabía que formaba parte del club.
―Kaminari, no solo es contra reglas, sino que dijeron que te expulsarían si lo hacías de vuelta.
―¡No te preocupes, Mido! Jirou me debe un favor, así que solo estoy adelantando el proceso.
Los cuatro estaban sentados alrededor de una mesa en la sala de descanso, detrás del escenario. Ashido jugaba con su celular, Midoriya estudiaba y Kaminari trataba de equilibrar un lápiz sobre la punta de su dedo. Shouto se aclaró la garganta, incómodo, llamando la atención de los tres.
―Entonces, ¿qué se supone que hagamos?
Ashido abrió la boca para responder, pero pasos veloces resonaron por el escenario hasta que la puerta se abrió.
―Te. Voy. A. Matar.
―¡Me debías un favor! ―exclamó Kaminari, levantándose de un salto, apuntando a Jirou con un dedo.
―¡Dijiste que si te compraba el almuerzo, estaríamos a mano!
―No me compraste el almuerzo ―se cruzó de brazos, pero ella levantó la bolsa de comida rápida―, mierda.
―Pues, Todoroki ―habló Ashido, ignorando a Kaminari y a Jirou, y a Midoriya que trataba de mediar―, se supone que deberíamos seguir buscando miembros, sino no podremos hacer la muestra.
―¿Muestra?
―Al final de cada semestre, se supone que debamos presentar lo que logramos en el club, eso nos asigna puntos extras.
Él entrecerró los ojos―, ¿cuántos puntos?
Ashido entrecerró los ojos y sonrió―, muchos.
Por esa cantidad de puntos, podía desaprobar todas las materias e igual pasar de año. Bueno, no, pero eran muchos puntos. ¿Cómo no habían dicho eso desde el principio?
―¿Quieres entrar al club de teatro? ―preguntaba a la vez que estiraba el panfleto, pero era ignorado―, ¿club de teatro? ¿Te intere-? Supongo que no… ¿Club de teatro? ¿Club-?
―¿Sigue existiendo? Creí que ya habría desaparecido a esta altura ―se giró cuando escuchó una voz conocida detrás suyo, Uraraka, una compañera.
―Ah, sí ―se aclaró la garganta y sacó la hoja que Kaminari le había escrito―, "¿sabías que puedes obtener más puntos de los que jamás deseas en este club? ¡Pues, este es tu momento de anotarte! Solo tienes que hablar con Mi- ―frunció el ceño, contrariado, pero siguió leyendo―, ¿Micho Tito?"
Uraraka soltó una carcajada y él la miró, contrariado.
―Eso lo escribió Kaminari, ¿verdad? Trató por dos años de hacérselo a Midoriya.
―Ah- ―hizo una bola el papel y lo guardó en su bolsillo―, ¿te gustaría entrar? Queremos hacer la muestra este año, pero necesitamos más gente.
―Claro ―sonrió y recibió la planilla de él.
―Oye, ya los conoces, ¿estabas antes en el club? ―ella asintió―, ¿por qué ya no estás?
Le devolvió la planilla y sonrió.
―Nos vemos.
Shouto la siguió con la mirada, confundido porque hubiera ignorado su pregunta tan así.
Cuando comenzó a bajar el sol, regresó a la sala de teatro.
―¿¡Cuántos conseguiste!? ―exclamó Kaminari, desde la mesa, con una bolsa de arvejas congeladas en la mano.
―¿Qué… te pasó?
Él sonrió amplio y trató de levantar la mano veloz, pero la bajó con un quejido―, esto, mi querido Todoroki, equivale a tres miembros más, ¿¡verdad, Kacchan!?
Una puerta se abrió del lado contrario a Shouto, revelando que ahí había una cocina. Un muchacho de cabello rubio y mirada molesta se acercó a Kaminari. Sacó la bolsa sin cuidado y dejó otra.
―Vete a la mierda ―murmuró y regresó a la cocina, dejando la bolsa usada en el congelador.
―Todo, Kacchan; Kacchan, Todo ―Shouto frunció el ceño apenas por el apodo, pero se acercó y estiró su mano al otro cuando regresó.
―Mucho gusto, Kacchan, soy Todoroki Shouto.
Lo miró a él, luego a su mano y frunció la nariz, sentándose pesado junto a Kaminari.
―Bakugou, no… ugh, Kacchan.
―¡Oye! ¡Es el mejor apodo!
―Es un apodo de mierda y ni siquiera es tuyo, así que, cierra la boca.
―Entonces ―Shouto se sentó con ellos, apoyando su cabeza sobre sus brazos―, ¿tienes tres miembros más? ¿Y qué le pasó a tu mano?
Bakugou lo miró también, curioso.
―Pues, en el verano tuve un pequeño accidente donde me disloqué la muñeca, y-
―No solo eres un imbécil, sino que eres un peligro ―reprendió Bakugou, indignado.
―Y desbloqueé este poder: dislocarme la muñeca on demand.
―Eso- uh, okay, como sea ―Shouto se guardó sus comentarios―, ¿y los miembros?
―Este hijo de puta ―dijo Bakugou, antes de que Kaminari hablara, enojado― apostó que podía ganarme en arm-wrestle.
―¡Y gané! ―exclamó, feliz y sorprendido.
―¡Creí que te había roto la puta mano!
―Valió la pena ―dijo, mirando a Shouto.
Larga historia corta, ambos habían acordado que si Kaminari ganaba, Bakugou, Kirishima y Sero, compañeros de ellos, entrarían al club.
Al día siguiente, cuando Todoroki volvió a la sala del club, todos los miembros, incluida Uraraka, estaban ahí. Cada uno estaba metido en sus asuntos, Ashido y otros dos chicos, suponía que Kirishima y Sero, estaban con sus celulares, jugando; Jirou y Uraraka estaban charlando y Bakugou estaba sentado junto a ellas, con expresión harta. Kaminari se levantó cuando lo vio entrar.
―¡Al fin! ¡Te estábamos esperando!
―¿Llegué… tarde?
―No, no, estás justo a tiempo ―respondió Midoriya, regresando de la cocina con una bandeja con té―, ¿quieres?
―No, gracias.
―Como ya tenemos más miembros ―comenzó Kaminari, y todos giraron a él―, es hora de decidir qué presentar en la muestra. Yo propongo hacer Moose Mur-
Uraraka estrelló sus manos en la mesa al levantarse, asustando a todos. Los presentes la miraron y ella tenía una sonrisa.
―Vete a la mierda, Kaminari-
―¡Pero no será como la vez anterior! ―exclamó, hablando sobre ella―, podemos cambiarla y darle un giro de trama-
Ella levantó un dedo y él cerró la boca. Uraraka lo miró a los ojos y sonrió bien amplio.
―Vete a la mierda.
―¿Qué mierda les pasa? ―intervino Bakugou, igual de contrariado que el resto que no conocía la obra.
―Es… ―Midoriya suspiró. Uraraka se sentó de vuelta, cruzada de brazos, pero sin perder su aparente buen humor―, es una obra mala, es la peor de la historia. La hicimos en primer año y nos restaron puntos.
―¿Eres imbécil? ―Bakugou giró a Kaminari, quien frunció el ceño.
―¡Oye!
―Es imbécil ―respondió Jirou por él.
―Bien, bien, sé que suena como una idea terrible, pero escuchen ―todos lo miraron escépticos y él sonrió con confianza―. Si volvemos a hacer esa obra y logramos que sea buena, como, de verdad buena, nos darán incluso más créditos extras.
―Ah, eso es apostar ―comentó Shouto.
―Suena divertido, pero no creo que sea buena idea, amigo ―dijo Kirishima.
―Ok, estoy viendo Las Mejores Obras de Teatro de la Historia ―dijo Sero, con su celular―, y la primera es Romeo y Julieta.
―No ―respondieron la mayoría al mismo tiempo.
―¿Hamlet?
―No.
―¿Edipo Rey?
―Oh, kinky ―bromeó Ashido, arrancando algunas risas.
―¿Life is a dream?
―Es complicada de hacer ―murmuró Midoriya―, ¿y si…? No, mejor no…
Murmuró para él mismo, pero cuando levantó la vista, todos los ojos estaban en él.
―Ya sabes las reglas, no puedes decir eso y luego no decir nada.
―Lo siento ―rio apenas―, pensaba en que, tal vez, ¿podríamos hacer algo original?
―¿Alguien escribe? ―preguntó Jirou.
La lamparita imaginaria de Kaminari se prendió. Caminó hasta Shouto y puso sus manos sobre sus hombros.
―¡Todoroki puede!
―¿Qué? ―preguntó Midoriya y él al mismo tiempo.
―¡Claro! ¿Estabas en el club de lectura? ¡Significa que has leído mucho! Por ende, debes saber escribir.
―Kaminari, no funciona así ―dijo Midoriya.
―Nunca escribí nada ―respondió Shouto―, no creo que pueda hacerlo, y si lo hago, ni siquiera sería bueno.
El tema quedó ahí. La reunión terminó en que cada uno debería buscar algunas obras y las mandarían al chat grupal del club.
Por la noche, mientras Shouto buscaba alguna obra que hubiera leído antes, Kaminari le mandó un mensaje privado, preguntando si podía llamarlo.
―¡Buenas noches, Todo! ―saludó―, espero no estés ocupado, pero es que tenía que lavar los platos.
―No, solo estaba buscando alguna obra. ¿Qué hay?
―Justo de eso quería hablarte- ―escuchó sonido de vajilla golpeando―, se me resbaló el plato, ah, como decía… Tengo una propuesta.
―Uh, ¿ok?
―Si escribes la obra-
―Kaminari…
―Si escribes la obra, no tendrás que hacer nada más. No tiene que ser larga tampoco.
Eso era tentador―, nunca escribí nada, mucho menos una obra de teatro.
―Oh, no es la gran cosa. Con que inventes una trama interesante, el ambiente y los diálogos podemos hacerlos entre todos. Vamos, solo, piénsalo.
Había mentido. Sí había escrito antes, pero estaba algo avergonzado. Cuando estaba en la secundaria, quiso ser escritor y tuvo unos pocos meses en que se había dedicado de lleno a eso, pero luego pasó por un momento en que sintió en que todo lo que hacía era una mierda y que para qué se esforzaba, ni que fuera a llegar a ser un escritor de verdad. Era mucho mejor lector y lo disfrutaba. Abandonó sus sueños fugaces por completo.
Años después, encontró esas cosas que había escrito y se dio cuenta que de verdad eran una mierda y le daría vergüenza que alguien lo encontrara.
¿Qué tan difícil podría ser hacer una obra de teatro? Solo tenía que llevar una idea general, no era necesario que se explayara tanto, según Kaminari.
―Bien ―murmuró―, bien. ¿De qué podría tratar?
Comenzó a escribir cualquier cosa que podría servir, ideas aisladas y sin sentido, así hasta que le dio sueño.
Pasó los dos siguientes hasta que llegó el siguiente encuentro en el club.
Kaminari lo miraba expectante, como si pensara que Shouto era el nuevo Shakespeare, cuando seguro que sus habilidades se comparaban a las de un alguien de primaria. O peor.
―Yo, uh, yo tengo una idea para una obra ―dijo, no tan seguro. No quiso mirar las reacciones de los demás y siguió hablando―, es mala, pero tal vez, entre todos, ¿podríamos hacerla buena?
Todos asintieron, pidiendo que lo lea.
―Ok, ok… ―se aclaró la garganta―, Obra Sin Título, por Todoroki Shouto. Primer acto, primera escena. Introducción del protagonista y de dónde se desarrolla la historia.
Se quedó en silencio.
―Ah, no, no es bueno, mejor-
―¡Vamosss! ―exclamó Kaminari―, no llegaste hasta aquí para solo llegar hasta aquí.
No era la mejor obra del mundo, pero podría funcionar.
―Es una idea de mierda.
Todos guardaron silencio y giraron a Bakugou, que estaba cruzado de brazos en la punta de la mesa.
―Uh, ¿gracias?
―No era un cumplido ―frunció el ceño.
―Lo siento, ¿vete a la mierda?
―¿¡Qué dices-!?
―¡Bien, bien! ―Kirishima puso una mano en el hombro de él, haciendo que volviera a sentarse―, ¿y si intentas hacer una crítica constructiva?
―No hay nada constructivo que se pueda decir.
―Kacchan, no seas rudo ―dijo Midoriya y él bufó.
―Yeah, Kacchan, don't be fucking rude ―dijo Uraraka. Todos guardaron silencio, mirándola asombrados―, ¿qué?
―Okay ―Ashido rio apenas―, ¿por qué no trabajan juntos en la obra? A Bakugou le encantaba hacer fanfiction en la secundaria.
―¡C-Cierra la puta boca, Raccoon Eyes!
―¡Dios, es verdad! ―dijo Kaminari y puso sus manos sobre los hombros Bakugou―, perdóname por no haberte preguntado primero.
―Quita tus manos si no quieres perderlas.
―Son las cuatro ―dijo Jirou, quien había estado en silencio todo el tiempo―, así que, me voy.
Todos comenzaron a hacer excusas e irse también, hasta que quedaron Shouto y Bakugou solos.
―¿No vamos a-?
―No ―interrumpió, recogiendo sus cosas, veloz.
―Pero, ¿cómo haremos, entonces? ―cuestionó Shouto. Bakugou lo miró, frunciendo el ceño.
―Tengo mejores cosas que hacer que verte no hacer nada por dos horas ―Shouto hizo una mueca, sintiéndose atacado por la verdad―, así que, cuando hagas algo decente, envíamelo.
Recién por la noche encontró la tranquilidad para ponerse a escribir. Pensó en avisarle a Bakugou, como para que esté pendiente, pero se dio cuenta que sería en vano si al final no le mandaba nada. Además, seguro se molestaría.
Comenzó a escribir.
Había una vez-
No, Dios, eso es tan típico.
Era un martes especial.
Huh, eso sonaba familiar. En fin.
Era un martes especial. Toda la aldea estaba reunida bajo la luna, alrededor de una fogata, cantando y bailando…
Se aclaró la voz, listo para grabar. La quinta era la vencida.
―Uh, Bakugou, soy Todoroki ―frunció el ceño, porque eso era obvio―, uh, te envío el archivo con lo que hice.
Se quedó dos segundos en silencio y envió el mensaje de voz. Eso fue breve, pudo haberlo escrito. Segundos después, Bakugou respondió, K. Eso solo. Por alguna razón, lo sorprendía, aunque tampoco sabía qué había esperado. Cinco minutos, él le respondió, con un mensaje de voz.
―¿Qué mierda es esto? Es- la primera escena, en la fogata, ¿es un puto ritual satánico? Bailando bajo la luna, qué carajo… ―su voz era grave, como su hubiera pasado mucho tiempo sin hablar. ¿Habría estado dormido?―. Lo que mandaste no me dice nada, son escenas, pero no hay una verdadera razón que los una. Podría leerlo todo junto o por separado, y seguiría sin entender un carajo.
También, las actitudes de los personajes- una persona no se pone a llorar con algo como que la luna es hermosa o esas mierdas, además, ¿crees que podrán llorar estos perdedores? Por favor.
Shouto jadeó, molesto.
―Estás siendo- ―eliminó el mensaje de voz antes de eliminarlo. Escribió el mensaje, pero también lo borró. Presionó llamar.
―¿Qué?
―Estás siendo innecesariamente rudo.
―Eso solo una crítica, no es personal-
―Hablo de los demás, desestimas su esfuerzo y sus habilidades.
Lo escuchó bufar, molestándolo más.
―Los conozco desde la puta secundaria, por desgracia, sé cuánto se esfuerzan y que, en realidad, no les importa esto. Lo hacen por los puntos extras ―Shouto frunció el ceño―, mira, tú también quieres los puntos extras, ¿verdad? Entonces hay que hacer algo que sabremos que harán bien.
Era un enfoque más práctico el de Bakugou.
―¿Qué tienes en mente?
Bakugou era rudo y decía las cosas de mala forma, pero sabía lo que hacía y, Shouto debía admitir, tenía razón en cuanto a las habilidades de los demás. Si les pedía algo que no podrían hacer, la obra sería un fracaso.
Casi todas las noches, Shouto lo llamaba y trabajaban en la obra. No entendía porqué él no quería quedar para hacerlo cara a cara, pero suponía que así funcionaba. Para el encuentro siguiente con los demás, ya tenían un borrador bastante extenso.
Los personajes se asignaron y comenzaron a hacer ensayos. Todo marchaba relativamente bien, hasta que comenzó a marchar relativamente mal.
―No hay micrófonos ―dijo Jirou, encargada del sonido y luces―, hay uno solo, y es de cable.
―Diablos, supongo que se suspende todo ―respondió Sero, fingiendo congoja y levantándose de su silla, para ser sentado de vuelta por Ashido.
―¿No hay forma de conseguir más?
―Desde siempre que pedimos más materiales, pero… ―dijo Midoriya.
―Pero les chupa un huevo ―concluyó Kaminari―, bueno, bueno, no desesperen, podremos resolverlo. Terminemos por hoy, y volvamos con soluciones, mañana.
Kaminari se fue, ignorando las miradas molestas de los demás, porque acaban de llegar.
―Tenía otros planes, por eso ―murmuró Jirou, mirando su celular―, ¿tal vez podríamos comprar entre todos? No son tan caros…
A nadie le agradaba la idea.
Shouto se estiró mientras su estómago gruñó. El resto salía de la sala, despidiéndose en voz alta. Miró a Bakugou, que estaba intercambiando apuntes con Kirishima, y se acercó a ellos.
―¿Seguimos? ―Bakugou lo miró con una ceja elevada, Shouto cambió de peso en sus piernas―, con la obra, digo.
Frunció la nariz y miró a Kirishima, esperando que él le diera alguna excusa para negarse. Pero él solo sonrió, guardó sus cosas, y le dio una palmada.
―¡Nos vemos mañana, chicos!
Katsuki lo siguió con la mirada, ceñudo. Luego, suspiró y giró a Todoroki.
―¿Biblioteca?
―Hay un lugar donde venden comida a unas calles ―respondió, acomodándose la mochila―, ¿te parece bien?
Se encogió de hombros y terminó de guardar sus cosas. El lugar era un puesto de ramen.
―Un puesto de ramen ―dijo, incrédulo de su propia decepción.
―Es jueves de soba ―se miraron y Todoroki sonrió apenas. Katsuki frunció el ceño y se adentró con él. Se sentaron en un rincón, junto a un enchufe para la laptop de Todoroki―, ¿qué quieres? Yo invito.
―Cualquier cosa ―murmuró.
―Dos sobas-
―Ramen. Picante.
―Un soba y un ramen picante ―dijo Todoroki. Katsuki le empujó la laptop y él puso su contraseña. Abrió el documento de la obra y ambos lo miraron por algunos segundos.
―¿Entonces? Ponte a trabajar ―Katsuki sacó su celular y Todoroki lo miró frunciendo el ceño.
―Tienes que ayudar.
―Claro que no ―frunció el ceño y Shouto abrió la boca―, soy tu consultor.
―Vamos, ¿en serio? ―suspiró. Les entregaron la comida, y Katsuki no dio un bocado que sintió la risa suave de Todoroki.
―¿De qué mierda te ríes? ―Levantó una ceja.
―Consultor ―murmuró, y repitió, lentamente―, con-sul-tor-
―Sí, bueno, ya entendí ―refunfuñó y se metió los fideos en la boca.
Tres horas después, habían avanzado bastante. El borrador estaba terminado y tenían algunas ideas sobre vestuario y escenografía.
Estaban guardando sus cosas, cuando Todoroki giró a él.
―¿Para qué lado vas? Te acompaño.
Katsuki lo miró, frunciendo el ceño.
―Debí esperar que respondieras, ¿no?
―Voy hacia la estación ―Todoroki asintió y comenzaron a caminar en esa dirección.
El sol estaba bajo, y cuando se colaba entre los edificios, le pegaba en los ojos, provocando que girara al lado contrario, hacia Todoroki. Era un lindo día. Tibio y con brisa cálida soplando. Katsuki se dio cuenta que Todoroki caminaba lento; cada tanto notaba que se quedaba algunos pasos detrás suyo, aunque parecía que él no lo notaba.
Le daba curiosidad. Era el único al que no conocía del club, y esta era su oportunidad de escudriñarlo sin que los demás se lo hicieran notar. Todoroki miraba al lado contrario de Katsuki, hacia las vidrieras, dándole bastante acceso a su perfil. Se veía como una persona normal, nada había cambiado desde la primera que se habían visto, cosa que molestaba a Katsuki. ¿Cómo podía parecerle más atractivo ahora, que antes? Llevaba la misma camiseta que en su primer encuentro, estaba literalmente igual.
Llegaron a la entrada de la estación. Todoroki fue aminorando el paso hasta que ambos pararon.
―Bien, aquí estamos...
―Fuck you ―murmuró Katsuki, más metido en sus pensamientos que en la realidad.
Todoroki lo miró, sorprendido y confundido. Katsuki le devolvió la mirada, luego miró al costado, rememorado lo que dijo.
―Uh ―lo miró, frunciendo la nariz―, ¿quise decir see you?
―Oh. Then, fuck you tomorrow, too.
Se despidió con la mano y caminó en la dirección en que vinieron. Katsuki se quedó un momento observando su espalda, sin borrar la mueca de su rostro.
Esa noche, cuando se acostó a dormir, se encontró a sí mismo rememorando la tarde con Todoroki. Una. Y otra. Vez. Creyó que no podría dormir, excepto que, cuando estuvo a punto de hacerlo, su teléfono sonó. Manoteó su mesa de noche, buscando su celular, apenas girando. Abrió apenas un ojo, sin mirar en realidad, solo para acertar al botón de contestar.
―¿Qué? ―gruñó, en voz baja y ronca.
―¿Estabas durmiendo? Lo siento, llamaré maña-
―No lo estaba ―todavía, pero no diría eso―, ¿qué quieres?
―Los micrófonos.
Katsuki se puso de costado y suspiró, porque no entendía de qué hablaba. Casi nunca lo hacía, comenzaba a notar esa tendencia que tenía él de decir las cosas como si todos estuvieran en su cabeza y entendieran a la perfección lo que él decía. La mayoría de las veces lograba deducir de qué mierda hablaba, pero en este momento, no.
―Sí, ¿y? ―cuestionó molesto cuando el silencio se hizo demasiado largo.
―No hay micrófonos, Bakugou ―sonaba curiosamente mal cuando Todoroki lo decía―, así que, a menos que obtengamos más, solo un personaje podrá hablar.
Quedaron en silencio, otra vez, hasta que ambos jadearon a la vez, teniendo la misma idea.
―¿Y si lo hacemos todo un monólogo?
―Quien lo narre podría fingir las voces… como un cuenta cuentos.
―Con efectos de sonidos de verdad.
―Espera- iré a anotarlo.
Escuchó los movimientos del otro lado y giró en la cama, sobre su espalda. Se preguntó cómo sería la habitación de Todoroki; suponía que estaba en su cama, y de ahí pasó al escritorio, para escribir en la laptop. ¿O tal vez escribía en papel? ¿Cómo será su caligraf-? ¿Por qué mierda pensaba en eso?
―Entonces, monólogo- ¿tal vez podrían narrarlo más de uno?
―Nah, cuenta-cuentos suena mejor.
Cuando hablaban de noche, Katsuki notaba, era distinto que cara a cara. No sabía bien porqué, ni qué cambiaba, solo- era distinto.
La voz de Todoroki era grave y suave, hablaba de forma pausada y nunca gritaba. Era agradable a sus oídos. Era casi como si le estuviera susurrando en el oído, sobre cosas que no le interesaba, porque ya se había desviado del tema de la obra.
―¿Sigues ahí? Hace mucho que no haces mmh ―murmuró Shouto, pero su respuesta fue un suave ronquido. Frunció el ceño a la vez que sonreía apenas. Colgó sin despedirse y cerró la laptop para regresar a su cama.
Al día siguiente, todos estaban agradecidos que hubieran resuelto el problema tan rápido. Siguieron ensayando, con el cambio de libreto, y probando la narración de todos, para elegir al más adecuando.
En los días siguiente, más problemas y soluciones se presentaron prácticamente todo el tiempo. Era un dolor de cabeza ese club. Lo único agradable de ahí eran sus compañeros. A veces. La mayoría del tiempo. Debía admitir que quien mejor le caía era-
―¡Tengo buenas noticias! ―exclamó Kaminari, llamando la atención de todos―, la escenografía y los trajes están listos.
Eso significaba que la obra ya estaba lista para presentarse.
―When's the staging? ―preguntó Shouto.
El estreno sería en semana y media, el último viernes antes de los exámenes.
―Como estaremos ocupados luego del estreno, juntémonos en mi casa a festejar, este viernes.
El departamento de Kaminari era pequeño, dado que solo vivía con su padre, pero tenía una terraza gigante. Era una noche caliente, pero no le molestaba, a pesar de que siempre lo pusiera molesto el calor. Estaba feliz. Se divertía con todos ellos y, la verdad, Shouto nunca había estado en una fiesta. Principalmente, porque no les gustaban, pero tampoco nunca había tenido tantos amigos como para hacer una cena así. Los… los consideraba sus amigos. Los conocía hacía tres meses, pero era suficiente para él. El club de teatro era definitivamente más divertido que el de lectura.
Su padre odiaba que llegara tarde, porque lo que siempre se esforzaba en llegar lo más tarde posible a donde fuese que él lo citara. Lo malo es que ese hábito se le había pegado, al punto que temió llegar tarde esta ocasión. Pero no. Llegó temprano.
―Lo siento, no quería llegar tarde ―se disculpó, algo incómodo, quitándose su camisa y colgándola en el perchero.
―¡No te preocupes! Puedes ayudarnos a preparar la pizza ―restó importancia Kaminari.
Asintió y lo siguió a la cocina. Bakugou estaba ahí, amasando con furia al ritmo de Sweet Child of Mine.
―¡Kacchan! ―gritó Kaminari por encima de la música, haciéndolo saltar apenas.
―¡Puta madre! ―exclamó mientras el otro bajaba la música―, te dije que no volvieras si querías conservar tus dedos.
―No te preocupes, te traje a Todoroki para que te ayude. Mientras, iré a comprar las bebidas.
―Ah- yo traje ―acotó, algo preocupado porque hubiera traído algo que a nadie le gustara.
―Va a comprar alcohol ―masculló Katsuki, quitándose el sudor de la frente.
―Exacto ―Kaminari sacó un carrito plegable del costado del refrigerador―, ¿te gustaría algo específico, Todoroki?
Él negó y Kaminari se fue. Después se giró a Katsuki, quien lo escudriñaba apenas.
―¿Sabes cocinar?
Todoroki hizo una pausa lo suficientemente larga, como para que Katsuki se diera cuenta que no. Rodó los ojos e hizo un gesto con la cabeza.
―Puedes cortar queso y tomate.
―¿Cómo?
―Con el cuchillo.
―Bueno, sí, pero, ¿pequeño, grande?
―El queso en cubos pequeños y el tomate en rodajas de cinco milímetros.
Todoroki lo miró, frunciendo el ceño, porque no estaba seguro de si bromeaba o no. Cuando Katsuki sintió su mirada, se volvió.
―¿Necesitas que lo anote o qué?
Suspiró y se puso a trabajar.
―¿Por qué estás cocinando tú? ―preguntó suave Todoroki.
―¿Crees que Kaminari sabe hacerlo? ―bufó y volvieron al silencio.
Comenzó a separar la masa en bollos pequeños, sintiendo que el silencio era demasiado pesado.
―Me gusta hacerlo ―comentó, entonces, encogiéndose de hombros―, siempre lo hice con ellos.
Todoroki asintió.
―Mencionaste que los conocías hace mucho ―desde la secundaria, recordaba esa conversación, pero quería sacar conversación.
Notó que Katsuki comenzó a hablar reacio, pero de a poco se fue soltando más y más, dando algún que otro detalle que, tal vez, no era necesario. Shouto nunca había sido bueno conversando, pero se encontró con que los comentarios y acotaciones surgían naturalmente en su cabeza.
Katsuki metió la masa al horno y se acercó al refrigerador, sacando una cerveza. La cocina era pequeña, por lo que estaba casi frente a Shouto. Abrió la lata, dio dos tragos largos y luego miró a Shouto, lamiéndose los labios apenas.
―¿Quieres? ―le ofreció. Lo miraba a los ojos y él le devolvía la mirada. Shouto abrió la boca, pero nada salió, por lo que asintió.
Recibió la lata y Katsuki se alejó, revisando la pizza en el horno. Se enderezó y no terminó de girar que Shouto estaba a su lado, sujetando sus hombros. Se quedó en su lugar, sorprendido de que hiciera el primer movimiento, y sintió sus labios sobre los propios, por un segundo tan, tan breve, que dudó de si de verdad pasó. La puerta se había cerrado con un portazo, anunciando a Kaminari, interrumpiendo el beso, y despertando el instinto asesino de Katsuki. Pasó de largo de Shouto, pero se detuvo en el umbral de la puerta de la cocina.
―Vigila que no se queme ―dio un paso, pero se volvió―, o lo lamentarás.
Pasó por la sala, dándole play a la música, y después fue al baño, queriendo refrescarse un poco después de, uh, estar tanto tiempo en la cocina con el horno prendido.
Shouto estaba acuclillado frente al horno, abrazando sus piernas mientras vigilaba la prepizza, preguntándose si había estado bien lo que hizo.
―Dude, what are you doin' there? Did Kacchan put you on time-out? ―bromeó Kaminari, arrastrando las compras con él. Comenzó a guardar todo en el congelador y el refrigerador, aún riendo de Shouto que seguía en la misma posición.
No tardó mucho en cansarse. Se levantó y se estiró. Le dio una mirada a la lata de cerveza, a la cual nunca le había dado un trago. Abrió apenas el horno, pero le pareció que seguía crudo. Se volvió a la lata, decidido a probarla, pero ya no estaba ahí, sino en la boca de Kaminari.
―¿Oh? ―eructó y sonrió, apologético―, ¿era tuya? Lo siento.
―No, ah, no bebo alcohol.
―Era mía, idiota ―Katsuki estaba de vuelta, se había cambiado la musculosa negra por una camisa de manga corta con rayas verticales celestes, rojas, blancas y negras. Kaminari le extendió la lata y él hizo cara de asco―, no quiero tu saliva, perdedor.
―Tú te lo pierdes.
Shouto desvió su vista de Katsuki cuando sus ojos se encontraron. Abrió la boca cuando vio que Kaminari salía de la cocina, pero él se detuvo en el umbral, mirando su celular. Por un largo momento.
Katsuki lo ignoró y se acercó al horno; sacó las masas que había y puso dos más, luego se acercó al refrigerador, para revisar qué había comprado Kaminari, sin pudor.
―¡Creo que llegó alguien más! ―gritó por encima de la música, que ya no era Guns n Roses, sino, Gorillaz. Katsuki bajó el volumen con su celular y después sacó otra lata de cerveza. Volvió a hacer lo mismo de antes, la abrió, bebió y se lamió los labios, sin romper contacto visual con Shouto, aunque ahora era más por curiosidad que por instigar.
―Así que ―Shouto tenía los ojos entornados mientras hablaba―, te gusta la cerveza.
―¿Sí? ―respondió, un poco desconcertado―, a todo el mundo le gusta.
―A mí no.
Katsuki smirked―, debe ser que no probaste la correcta.
Shouto lo pensó un momento, uno largo, porque sospechaba que había un doble sentido ahí, pero no lo captaba del todo.
De un momento a otro, la noche había acabado. En parte, Shouto estaba decepcionado, porque se estaba divirtiendo y no quería irse, pero por otro lado, moría de sueño. Eran pasadas las tres de la madrugada y estaba seguro que él era el único sobrio, gracias a que jugaron Yo Nunca. Bajaban de a tres en el elevador, las chicas primero, después él con Midoriya. Jirou tenía la llave de calle, por lo que no tenían que esperar a Kaminari. Estaban por salir, cuando recordó que olvidó que su camisa.
―Te esperamos ―dijo Midoriya, pero Shouto negó.
―No es necesari-
―Gracias a Dios; gracias, Todoroki, me estoy muriendo de sueño ―interrumpió Ashido, arrastrando a Midoriya con ellas para irse.
Shouto regresó al elevador, pero no estaba, sino que bajaba de vuelta. Cuando las puertas se abrieron, Katsuki estaba ahí.
―Olvidaste esto.
―Oh ―la recibió, rozando sus dedos con Katsuki―, gracias.
Se colocó la camisa y comenzó a ir a la puerta. Cuando llegó ahí, se preguntó si Katsuki habría bajado con la llave de calle, pero él ya estaba abriendo cuando se acordó.
Salió y bostezó, luego giró para despedirse, pero él ya había cerrado la puerta.
―¿Qué haces? ―murmuró desconcertado.
―Iré contigo.
―¿Creí que dormirías aquí?
―Kirishima no sabe compartir una puta cama, siempre termina encima mío.
―Oh ―murmuró y comenzó a caminar con sus puños en sus bolsillos―, ¿dónde está tu casa?
―Iré a la tuya ―respondió, frunciendo el ceño.
―Oh ―¿acaso no sabía decir otra cosa?―, si quieres.
Caminaron en silencio. No era tan lejos, quince minutos caminando. Cuando llegaron a la puerta del departamento, Shouto giró a Katsuki.
―Están-
Katsuki se acercó a él, poniendo sus manos un poco más arriba de sus hombros, besándolo y separándose al instante.
―¿Qué decías?
Shouto lo miró un segundo, luego al costado, luego se volvió, frunciendo el ceño apenas.
―No recuerdo.
Katsuki volvió a acercarse y Shouto lo encontró a mitad de camino. Sus labios se sentía calientas y sus manos quemaban en su cuello mientras lo acercaba más a él. Se preguntó qué hacer con sus manos, porque hacía bastante que no besaba a alguien. Bakugou se separó y suspiró contra sus labios antes de que lo descubriera.
Metió su mano en su bolsillo, sacando la llave y entró sin prender ninguna luz. Bakugou entró después de él y pateó la mesita de las llaves junto a la puerta, haciendo que algunas cayeran.
―Mierda ―masculló.
―Ohh, eso iba a decir ―susurró―, que están todos durmiendo.
―Yeah, no shit, Sherlock.
Shouto prendió la linterna de su celular, guiando el camino a su habitación, y Bakugou lo siguió, sujetando la punta de su camiseta.
Entraron y encendió la luz.
―Uh, ¿bienvenido? ¿Quieres algo de beber? ―preguntó no muy seguro.
―Quiero un baño y un pijama ―respondió.
Shouto se acercó a su ropero, pensando en qué darle.
―Creo que esto te irá, y es la puerta al final del pasillo.
Se puso su propio pijama mientras él iba al baño. Se preguntó que tan rara le quedará su ropa a Katsuki, dado que la espalda de él era más ancha que la suya, además de que Shouto parecía un fideo a su lado, por lo delgado. Cuando regresó, en efecto, la camiseta le quedaba ajustada.
―Vete a la mierda ―masculló, luego de ver su sonrisa y se quitó la camiseta, tirándosela en la cara.
―No tengo cama extra ―murmuró y Katsuki elevó una ceja―, así que, ¿pared o pasillo?
―Pared.
―Mierda.
Katsuki se acostó y Shouto apagó la luz, luego se acostó junto a él. Se cama era grande, lo suficiente como para que estuvieran acostados uno junto al otro cómodos, pero igual tocándose. Sus hombros y sus brazos estaban pegados por completo. Se preguntó qué debería hacer, si debería dormirse, ir a dormir a la habitación de sus hermanos o tal vez echarse en el suelo, pero ninguna de esas opciones le agradaba en lo más mínimo. Quería besarlo. Quería besar a Bakugou y eso le hacía pensar en la última vez que había besado a alguien y en que hacía mucho que no lo deseaba tanto como lo había sentido esta noche.
Cerró los ojos con fuerza y se volteó a él. Temía abrir sus ojos y encontrarse con los de él, a pesar de que nada malo pudiera pasar con eso. No entendía porqué estaba tan nervioso, ya se habían besado, era más que claro que ambos lo ansiaban, ¿por qué no lo hacía?
―Oye, perdedor ―sintió la cama moverse, Katsuki girando a él también―, ¿estás despierto?
Abrió un ojo y su encontró con la mirada cansada del otro.
―Sí ―cerró su ojo―, ¿por?
―Solo preguntaba ―susurró. Su voz era rasposa, resultado de haber estado gritando toda la noche―. Tengo que volver a la casa de Kami mañana, temprano. Me robé sus llaves.
―¿Kami? ―sonrió apenas, sin abrir los ojos.
―Kaminari, ¿recuerdas? Estuviste en su casa hace, como, media hora.
―Sí, yo, lo recuerdo ―suspiró―, nevermind.
Katsuki chuckled y Shouto se vio obligado a abrir los ojos, con leve sorpresa. Sacó una mano debajo de su cabeza y estaba a punto de ponerla sobre la cara de él, pero se detuvo a mitad de camino. Katsuki lo miraba, sus labios apenas curvados hacia arriba. No sentía que él lo rechazara con la mirada, pero tampoco estaba seguro si lo notaría si lo hiciera. Apoyó su mano suave sobre la nariz de él, y la pellizcó.
―¿Qué mierda haces? ―su voz salió amortiguada porque no lo soltaba.
―Creo que es la segunda vez que te veo sonreír desde que nos conocimos ―Katsuki sujetó su mano y la alejó de su cara.
―Sí, bueno, no soy alguien que lo haga seguido. Deberías considerarte afortunado.
―¿Ah, sí? ―levantó una ceja.
―Ah, sí ―afirmó, tratando de reprimir una risa para mantener la fachada seria―, hay personas que nunca me vieron sonreír.
―¿De verdad? ―frunció el entrecejo, sorprendido.
―Mhmh.
Quiso preguntar quiénes, pero sentía que lo estaba jodiendo. Su mano seguía atrapada entre los dedos de Katsuki; él la acariciaba apenas, como si no se diera cuenta. La idea de besarlo no abandonaba su cabeza, pero no se imagina la mejor forma de abordar el tema. ¿Debería besarlo de golpe? ¿Debería preguntarle? ¿Debería esperar a que se durmiera? Ah, ese último sonaba bastante incorrecto.
Cerró los ojos y giró sobre su espalda. Estaba quedándose dormido, lentamente, cuando la voz de Katsuki lo hizo startled.
―¿Ya te dormiste?
―No.
―¿Te desperté?
―Casi, pero no.
Quedaron en silencio. Shouto giró a él y lo vio con los ojos cerrados, sujetando su mano, respirando tranquilo.
―Oye ―susurró, frunciendo el ceño y él abrió un ojo―, creí que querías decirme algo.
―No ―se estiró y bostezó―, quería saber si estabas dormido.
―¿Vas a hacer eso cada vez que esté a punto de dormir?
―… Puede ser.
Shouto se levantó y salió de la habitación. Katsuki lo siguió con la mirada, curioso, preguntándose si se había molestado. Luego escuchó el inodoro y Shouto estaba de vuelta.
―Creí que-
Shouto se arrodilló en la cama y se inclinó sobre él, besándolo. Acarició sus labios y sintió la lengua de él sobre la suya. Mordió apenas su labio y Shouto se separó.
―¿Todo en orden?
―Suenas como un camarero.
―No sueno como-
―Yeah, whatever.
Lo interrumpió y se enderezó, acercándose a su boca. Shouto estaba inclinado sobre él y ambos estaban tan incómodos. Se terminó separando, cayendo pesado en la cama. Shouto lo interpretó como que eso era todo y se acostó también, pero cuando quedó a la misma altura de Katsuki, él rodó a su lado, lamiendo sus labios y acariciando su mejilla, con tal dulzura, que se pregunta si no lo estará soñando. Por suerte, Katsuki se asegura que se dé cuenta que no es así, porque muerde su labio inferior con un poco más de fuerza de la necesaria. Se besan largo y tendido, sin importarles los sonidos húmedos que hacen y los suspiros que provocan en el otro.
Siente que sus labios arden cuando Katsuki se separa, y trata de consolarse pensando que ya fue suficiente por esa noche, pero los labios del otro acarician su quijada y bajan a su cuello, donde lo besa y lame despacio.
La piel de Shouto se siente fría bajo su boca, y no le encuentra sentido, porque Katsuki siente que lo quema. Se sienta a horcajadas sobre él y acaricia su cintura y sus costillas, mientras sube su camiseta. Desliza sus dedos despacio, teasing him y sintiéndolo estremecer bajo suyo. Su boca sigue pegada a su cuello, y sus oídos se deleitan con cada suspiro que él suelta.
Vuelve a sus labios, a la vez que sus manos bajan y bajan, hasta que Shouto lo detiene.
―¿Qué? ―suspira, mirándolo con párpados cansados.
Shouto baraja todas las excusas de su cabeza, pensando en cuál será la más apropiada.
―Estamos ebrios.
―Tú no bebiste.
―Estás ebrio.
Katsuki bufó―, solo bebí seis latas.
Quiso volver a acercarse, pero Shouto puso sus manos, a la vez que lo miraba, impresionado.
―¿Eso no es, como, mucho?
―Nah, he bebido más.
Katsuki volvió a acercarse y Shouto lo recibió esta vez, pero Katsuki se separó poco después. Se estiró a la mesa de luz, tomando su celular. Shouto lo miró, lo observó en detalle; comenzaba a amanecer en su ventana y sus ojos estaban acostumbrados a esa oscuridad. Katsuki seguía a horcajadas de él, sin camiseta, las manos de Shouto estaban sobre sus muslos, hasta que él dejó su celular de vuelta y se acostó a su lado.
―¿Por qué tienes tanto músculo?
―¿Envidia?
―No, exactamente.
―Porque me ejercito, ahora, cierra la boca ―murmuró, bostezó, y le dio la espalda―, la alarma sonará en un par de horas.
Despertó de golpe, por las sacudidas de Katsuki. Se arrastró fuera de la cama, le abrió la puerta y volvió a acostarse. Solo horas después, cuando volvió a despertar, recordó todos los besos de la noche anterior y que, esa mañana, se habían despedido con un fist-bump.
Todos los días, cada vez que lo veía, se preguntaba si debería decir algo, pero como que nunca tenían un momento de privacidad como para hablar, en realidad.
El viernes de la obra llegó. Todos estaban estresados, pero aliviados. La obra comenzaba a las ocho de la noche, pero desde las cuatro que todos estaban dando vueltas, preparando todo y afinando los detalles. El libreto había resultado en una obra de tres actos, el primero narrado por Shouto, el segundo por Uraraka y el tercero por Sero. Shouto estaba practicando todo el tiempo, porque no estaba acostumbrado a hablar delante de tanta gente, a pesar de que no fuera a estar en el escenario. La narración la harían en el sala de sonido, una pequeña habitación por encima de los asientos del público, enfrente del escenario.
Estaba practicando en la sala de sonido, cuando Katsuki entró. Shouto guardó silencio y se miraron, pero Katsuki desvió la mirada. Shouto lo imitó y siguió practicando, pero la presencia del otro lo incomodaba por alguna razón.
Presionó el botón del micrófono y giró a Katsuki.
―¿Necesitas algo?
Él se cruzó de brazos―, solo estoy juzgándote.
Shouto frunció el ceño y le dio la espalda, pero no siguió. Katsuki se reclinó en la puerta, también cruzado de brazos, apuñalando su nuca con la mirada.
―Tal vez ―comenzó de golpe, y Katsuki levantó una ceja―, lo mejor sea fingir que nunca pasó.
―¿… qué-?
―¡Guys! ―Ashido apareció en la puerta, agitada por correr, y ambos giraron a ella―, el micrófono está prendido.
Katsuki miró a Shouto, frunciendo el ceño, y él hizo una mueca.
―Lo siento.
Katsuki stormed out de la habitación y Ashido le sonrió antes de irse también. Shouto suspiró, esperando que ese día terminara pronto.
Tomó aire, listo para comenzar el monólogo.
―Había una vez, hacía no mucho tiempo-
Midoriya apareció de golpe, algo nervioso, sorprendiendo e interrumpiendo a Shouto.
―Estaba apagado.
―Oh.
Presionó un botón del micrófono y le sonrió antes de correr de vuelta al escenario.
―Había una vez, hacía no mucho tiempo ―repitió, está vez sintiendo el suave retorno―, una bruja.
En el escenario, Ashido salió a escena.
―Su piel era rosada, sus ojos negros, como la noche, y tenía cuernos. Su aspecto hacía que los aldeanos no dudaran de sus poderes, pero lo que ellos no sabían, era que…
Ella se quitó los anteojos negros que llevaba y la tiara con cuernos de plástico, de forma exagerada, tirándolas a un costado del escenario.
―Todo era una mentira.
La obra había comenzado. No estaba seguro de cómo, pero Kaminari había logrado llenar la sala de gente. Le parecía curioso cómo, al final de todo, él había sido el que más esfuerzo le había puesto a la obra. Probablemente estaba relacionado porque estaba cerca de graduarse y necesitaba con urgencia los créditos extras.
Los nervios seguían presentes, pero no era tan malo. El comienzo era bastante cómico y, tal como habían dicho los demás, su voz monótona le daba otro tinte a todo, haciéndolo más gracioso. No había estado tan seguro cuando lo dijeron, pero las risas que llegaban hasta él le daban la razón a los demás.
Cuando quiso darse cuenta, el primer acto terminó. Apagó el micrófono, pero no recordaba cómo era apagado y como prendido, así que, salió haciendo el menor sonido posible. En la puerta, se encontró con Uraraka, la siguiente en narrar.
―No sé si apagué el micrófono ―susurró y ella hizo pulgares arriba.
―Ah, ¡Todoroki! ―llamó y él se giró―, Mina rasgó su capa, sin querer, ¿podrías fijarte en el desván, si dejamos la de repuesto ahí?
―Claro.
El desván era un lugar al que nunca había ido. Ni siquiera sabía que existía. Volvió a la parte trasera del escenario, mirando al techo, buscando algo que resembled un desván o ático, pero nada. En un cambio de vestuario, emboscó a Midoriya.
―Está sobre la cocina, ah, lo reconocerás cuando lo veas.
Le parecía extraño, porque había estado muchas veces en la cocina, pero no recordaba que hubiera ninguna escalera o algo por el estilo. Sin embargo, al lado del viejo refrigerador, sobre la encimera, una puerta trampa. ¿Quién había diseñado ese lugar? ¿Cómo podía tener tantos recovecos, en todos lados? Se subió en la encima y trepó por las escaleras que salían de la puerta. Antes de meterse de lleno, tomó aire, porque seguro que estaba lleno de polvo ahí arriba. Dios, esperaba que no hubieran arañas. No muchas.
Iluminó con su celular y encontró una lámpara colgando que, para su sorpresa, funcionaba. Todo estaba lleno de polvo y parecía llevar años ahí, ¿por qué Uraraka lo había mandado a buscar una capa ahí? ¿Y si tomaba una con una araña, por equivocación? ¿Y si eso arruinaba la obra?
Un tosido interrumpió sus pensamientos. La cabeza de Katsuki aparecía de a poco, a medida que trepaba la escalera.
―¿Qué haces aquí? ―cuestionó, porque de inmediato se dio cuenta que esa coincidencia fuera imposible.
―¿Qué haces tú aquí? ―Comenzaba a sospechar que Katsuki nunca podía responder una pregunta directa, pero le daba el beneficio de la duda.
Se encogió de hombros―, busco algo.
―¿Tu dignidad?
Katsuki estaba cruzado de brazos y tenía una sonrisa burlona. Shouto frunció el ceño.
―¿No? ¿Por qué buscaría eso?
―¿Qué buscas? Te ayudaré.
―Eso es sospechoso ―entornó los ojos y él frunció el ceño―, pero, gracias, supongo. Necesitamos la capa de repuesto de Ashido.
Katsuki asintió y se puso a revisar las cajas contrarias del lado de Shouto. Estuvieron en silencio por largos minutos, hasta que Katsuki habló.
―Mira, ¿crees que funcione?
Shouto tragó pesado, no tan seguro de cómo responder―, Bakugou- ¿qué tienes ahí?
―Creo que es otro micrófono. Nos hubiera venido bien antes, espero que funcione.
―Oh, ¿hablabas de eso? ―él lo miró, curioso, pero Shouto esquivó sus ojos―, déjame ver.
Tocó los botones y golpeó la parte superior algunas veces.
―¡Oye! ¡Lo vas a romper! ―se lo arrebató y presionó los mismos botones―, ¿parece prendido? Hola, hola-
―No creo que sirva probarlo sin un parlante.
Él asintió, dándole la razón, y lo tiró sobre una caja con ropa.
―En eso, el Guardián del Bosque apareció ―narró Uraraka. En el escenario, Midoriya fue iluminado. A unos pasos de él, estaba Ashido, acomodándose los anteojos y los cuernos―. Se acercó a la bruja y dijo-
―No puedes seguir evitándome.
Uraraka, Ashido y Midoriya se congelaron, porque la voz no venía de ellos. Uraraka dio unos golpecitos al micrófono, confirmando que seguía prendido, luego miró a los otros, sin saber qué había pasado.
―No te estoy evitando ―sonó una segunda voz y Ashido actuó como si fuera ella, improvisando.
―Claro, por supuesto ―respondió sarcástico y Midoriya levantó las manos al cielo, molesto.
Quedaron en silencio y los dos miraron a Uraraka, sin saber cómo seguir. Ella se aclaró la voz y siguió con el libreto.
―"¡C-Como sea!", dijo el Guardián del Bosque, "eso ya no importa, hay que explicarles a los aldeanos que no eres-"
―¿Y qué si te estoy evitando? ―Ashido reaccionó veloz y se cruzó de brazos, dándole la espalda a Midoriya―, no creí que te fuera a importar.
Jirou entró en la sala donde Uraraka narraba. Ella apagó el micrófono y rio, nerviosa.
―Eso no viene de aquí ―dijo, preocupada.
Jirou se acercó a los equipos, buscando un cable extra o lo que fuese, que pudiera decirles cómo desconectarlo.
―Es… ¿inalámbrico? Ni siquiera hay presupuesto para eso ―dijo, luego de revisar su computadora.
―Claro que me importa ―ambas escucharon, en voz demasiado tenue―, es solo que…
―¿Qué, Bakugou?
―¡Apágalo, apágalo!
Jirou entró en pánico y presionó todos los botones, apagando hasta las luces.
―Ok, ok, solo- di que habrá una pequeña pausa, ¿sí? Iré a decirle a los demás que adelanten el café o lo que sea.
Jirou salió y Uraraka encendió el micrófono.
―Fin del segundo acto. Damas y caballeros, habrá una pausa de quince minutos. En la entrada habrá café para que disfruten.
―¡Qué no tengo idea de qué piensas! ―exclamó, tirando la capa al suelo―, creí que esa noche- pero luego-
Shouto lo miraba, sin entender qué pensaba tampoco, sin entender qué pensaba él mismo.
―Fue agradable besarte, ¿sí? ―las mejillas de Katsuki estaban rosadas, por la falta de costumbre de expresarse tan sincero―, y creí que eso se repetiría, pero luego, tú…
Su voz se fue apagando hasta quedar ahí. Se encogió de hombros y metió sus manos en sus bolsillos.
―Baku-
―¿What the fuck is wrong with you two? ―exclamó Midoriya, furioso, asustando a los dos.
―The fuck you doing here!? ―exclamó Katsuki, enfocando sus sentimientos en él.
―¡Todos escucharon su conversación!
―¿Qué? ¿Por qué? ―cuestionó Shouto, desconcertado y molesto.
―¡No lo sé! ¡Se escuchó por los parlantes!
Ambos se miraron y luego al micrófono que, tal parecía, sí funcionaba.
―Fuck!
La obra fue un éxito y les dieron los créditos extras, pero eso pasó a segundo plano para Shouto, porque no podía dejar de pensar en Katsuki y en si debería llamarlo o no. Usualmente recordaba eso mientras estudiaba, por lo que la idea era desechada al instante. Las dos semanas posteriores a ese viernes fueron puramente de exámenes y entregas de tareas, por lo que había perdido el contacto con prácticamente todo el mundo. Los únicos mensajes que miraba eran los del chat grupal del club de drama. Probablemente se anotaría el próximo semestre, no por el club, sino por ellos.
La primera vez que se cruzó con Katsuki después de todo, fue una tarde cuando salía de su examen de inglés, luego de pasar toda la noche estudiando. Estaba sentado en la entrada del edificio, esperando a Midoriya, cuando él salió.
―You look like shit.
Está bien, tal vez él no había actuado bien, pero esa no era razón para hablarle así.
―¿Acaso no dormiste anoche?
Oh―, no, estuve estudiando. ¿Tú terminaste?
Katsuki negó―, tengo el último examen el lunes.
Se sentó a su lado, reclinado hacia atrás en los escalones. Shouto había pensado bastante en él, en lo que le gustaría decirle cuando lo viera- si es que lo volvía a ver. Pero, en ese momento, sentía que las palabras le escaseaban.
―Pensé en llamarte ―soltó Katsuki. Quiso girarse a mirarlo, pero estaba demasiado cansado como para moverse.
―Pero no lo hiciste.
―¿Te molesta?
―No, Dios, gracias por no hacerlo ―sonrió apenas y sintió el resoplido de él―, no habría podido contestar, tenía tareas atrasadas.
―¿Y ahora?
Tenía que girarse. La expresión de Katsuki era curiosa, como fingiendo desinterés, pero aún esperando su respuesta.
Shouto sonrió―, conozco un lugar donde venden comida.
Katsuki se levantó y giró a él, frunciendo el ceño a la vez que estiraba su mano para ayudarlo a levantarse.
―¿Me vas llevar al puto puesto de ramen?
―¡Ah! ¡Pero es jueves soba!
Gracias por leer!
Preparándolo para publicarlo, me di cuenta que había diálogos en inglés y ugh, paja pensar en la traducción. Por algo lo puso en inglish en primer lugar(? Espero que eso no haya afectado la experiencia! Capaz lo edite en uhhhh 84 años(?
Si les interesa, pueden ver mis otros tdbk en mi perfil.
Saludos.
