Holaaaaaaaa \(^~^ )/
Después de como un mes de no publicar he regresado un un fic que... para ser honesta no sé cuanto va a durar xD. Les comento, soy fan de los ships "principales" por así decirlo de kimetsu y a la vez tengo un serio problema con querer darles a todos un cacho de felicidad por que siempre que leo el manga termino medio depre :'v (no me cabe en la cabeza que Gotouge-sama los lastime tanto pero bueno) así que esto es mezcla de desahogo, cariño, diversión y una manera de ser feliz (?)
Va, el asunto esta en que, en mi primer fic (Sabito es un buen casamentero) deje al final una mini pista (que creo que ni fue tan pequeña) sobre que tendría una continuación, pero como también me voy a meter con la Kamaboko squad y también voy a hacer que Sabito meta cuchara pues mejor lo pongo todo en un solo fic. Ando muy emocionada con esta cosa, porque aparte de funcionar como un bálsamo emocional para mi creo que tambien los entretiene a ustedes y yo con eso me doy por bien servida. No pienso agregar el capitulo que les mencione antes aquí, porque esa madre esta muy larga y creo que queda mejor como preludio. No es super necesario que lo lean antes que a esta cosa, les resumo que el salmoncito ayudo a que Giyuu y Shinobu salieran en este universo (donde todos trabajan en una cafetería y los pilares están en grado de universidad, menos Tokitou) y eso desencadenó todo lo que van a leer acá, fin xD. Vamos a empezar como primer capitulo con el Obamitsu uwu.
Aclaro que los personajes aqui presentes son obra y gracia de Gotouge-sama, a quien amo y odio por no hacer canon el GiyuShino :'v
Yuanfen
-Así que abejas…- por dentro le dio algo de gracia. Imaginar que un intento de confesión salió así de mal le hizo entender porque Iguro Obanai, un joven severo y serio con el que no se llevaba ni bien ni mal estaba prácticamente suplicando su ayuda – Por lo que entiendo, te sientes más cómodo con Rengoku-san que conmigo, incluso puede que te desenvuelvas mejor con Uzui-san – Sabito hizo una pausa antes de seguir - entenderás mi sorpresa al pedirme algo un tanto más… intimo – sorbió más de la bebida que el de heterocromia le invitó.
Obanai desvío la mirada con el ceño fruncido. Él lo sabía, lo sabía perfectamente ¿qué hacia él juntándose con el muchacho que era el hermano del alma de otro hombre que no le caía precisamente bien?
Nadie entendía porque Obanai no quería a Giyuu
-Antes de tu intervención, que Kochou y Tomioka salieran era cosa de fantasías de Kagaya-Sama y en la cafetería todos toman bien tus consejos – apartó su orgullo como pudo, antes de mirarlo a los ojos y mostrarse tan vulnerable como podía ser- por eso… quería pedirte ayuda… para lograr… decirle a Mitsuri… lo que siento. – colorado y avergonzado, Obanai reveló sus intenciones.
Sabito se había convertido en un pseudo cupido en la cafetería. Desde que todos se enteraron de su jugada maestra de la foto vergonzosa le habían tomado cierto respeto en cosas del corazón. Algunos se acercaban tímidos a preguntarle qué opinaba respecto a algún regalo para su enamorado, otros le pedían consejo para acercarse a una persona y otros pocos directamente le preguntaban si debían declararse o no.
No es que él fuera un gurú del amor, simplemente su filosofía de vida le facilitaba tomar ese tipo de decisiones.
"Sé un hombre y hazlo"
Pero que Iguro, alguien incluso más reservado que Giyuu y que rara vez le dirigía la palabra le haya pedido verse ese domingo en el puesto de jugos para hablar de esos asuntos era algo que nunca se esperó. Le contó que, desde hacía un buen rato está loco de amor por la chica de pelo rosa y que había intentado de muchas formas confesarle su amor, que al inicio pensó no sería digno. Kyojuro habló con él, recordándole que en la vida el amor es de las cosas más importantes y que, hasta donde sabía, no tenía nada de lo cual arrepentirse. ¿Por qué tenía que contenerse en quererla? "Envejecer y morir es la gracia de la criatura llamada ser humano, pero eso no quiere decir que debamos envejecer solos". El de mirada bicolor tomo impulso gracias a esa frase, por eso estaba empeñado en confesar sus sentimientos.
Pero se trataba de Kanroji…
Nunca, ni de broma, ni de chiste le haría una confesión normal. Ella se merecía una declaración igual de peculiar que su cabello, no quería llegar un día y decirlo, tenía que ser especial, romántica. Que la hiciera llorar de felicidad.
Eso era culpa -en parte- de Shinobu.
Meses atrás, en medio de una plática que solo Kami-Sama sabía porque se había metido, reveló de manera muy fría y poco considerada que detestaba las películas románticas. -En primer lugar no entiendo por qué rayos los planos tienen que ser tan largos, ni por qué tiene que haber un maldito cuarteto de cuerdas en cada cena o por qué siempre es el hombre el que tiene que salir a buscar a la mujer cuando la otra también tuvo la culpa, o las tramas tan largas y sobre todo, detesto que la protagonista sea tan bipolar. Es decir, ¿quién la entiende? ¿lo quiere o no? – cruzado de brazos y con el ceño muy fruncido terminó su explicación. Algunos estuvieron de acuerdo y otros no tanto. Shinobu se levantó a buscar a Mitsuri al baño porque ya se había tardado, solo para encontrarla casi llorando por lo que había dicho. Mitsuri era fanática férrea de las películas románticas, podía ver maratones completos de los filmes más melosos y absurdos que la industria había creado y hacerlo de nuevo al día siguiente. Kochou se lo hizo saber después de que saliera del baño de hombres unos días después. Resultaba que, como venganza por casi hacerla llorar, ella agregó un fuerte laxante a su comida sin que se diera cuenta y lo amenazó con que la siguiente vez sería Arsénico diluido en alguna bebía si se atrevía a hacerla llorar otra vez. La única razón por la que no la delató fue porqué sentía que se lo merecía.
La había lastimado, eso jamás se lo perdonaría.
Y como manera de enmendar su error se propuso ser cursi; ser romántico al punto de llorar miel y sudar caramelo, y como era de esperarse, la patada de un caballo dolía menos que saber que era un asco siendo romántico. Nunca un aspecto de su personalidad le había dado tanta vergüenza o hecho enojar que saber que simplemente no podía pintar todo de color de rosa. Su última ida al hospital se lo dejó más que claro.
Su plan era simple: comprar flores, buscarla en la escuela y decirle lo mucho que significaba para él. Solo era eso.
Comprar flores.
Ir a su facultad.
Decirle.
¿Qué podía malirsal?
Había calculado mal. Para empezar no compró un ramo, compró medio carro de flores a la vendedora del mercado y tomó el parque para llegar a su pelirosa. En el parque había un panal… las abejas vieron las flores y obedecieron el llamado natural. Obanai no quería que la ojiverde recibiera los ramos con abejas que podían lastimarla, así que intentó alejarlas.
Chicos, ya se los digo yo que trabajo con flores, molestar a las abejas es una mala idea.
Terminó con un mínimo de 12 piquetes y entre todas las reacciones que tuvo su cuerpo perdió el equilibrio. El parque tenía relieve, él estaba en terreno alto. Estaba, porque termino golpeándose de lleno con los árboles de más abajo. Unos niños que jugaban por allí fueron los que llamaron a la ambulancia. Al final tuvo varios hematomas alrededor del cuerpo, unas microfracturas en las costillas 4ta y 5ta derechas y una fea hemorragia nasal, sin mencionar que todo él estaba hinchado y rojo producto de los piquetes. No se presentó ni a la escuela ni al trabajo en los siguientes tres días.
-Kanroji- san se preocupó mucho por ti esa vez. A todos se nos hizo raro que no te presentaras a trabajar. – Obanai asintió – Entiendes que lo de Giyuu y Shinobu fue porque se trataba de mi mejor amigo ¿verdad? - preguntó serio – También el hecho de que ya me tuvieran hasta la coronilla. Tenía motivos muy fuertes para intervenir de la manera en la que lo hice. – suspiró- Es extraño que te lo pida un compañero de trabajo a decir verdad…- el pelicarne sorbió más de la bebida.
- Si no quieres ayudarme solo dilo – dijo impaciente. Haber ido con él y exponerse de esa forma había sido un gran error.
-Yo no dije eso. Jamás dejaría solo a alguien que necesita ayuda. ¡Eso no es de hombres! – a Sabito le brillo la mirada con decisión. Si bien el amor era un tema que no comprendía del todo, era su deber como hombre – como persona decente- el ayudar a quien lo necesitara. Era una ideología que tenía cosas tanto buenas como malas, pero él siempre veía que la balanza se inclinaba más hacia lo bueno – Iguro-san, ¡déjalo todo en mis manos! – sonrió confiado, eso a Obanai le dio paz y a la vez un pequeño escalofrío. Le sonrió de vuelta y se puso de pie para hacerle una reverencia. Su futuro amoroso estaba en manos de Sabito el casamentero.
De Sabito y de su grupo de… secuaces.
Cuando Makomo se enteró de la "Misión secreta y de alto rango" que Sabito tenía encargada casi se ahoga con su comida. Su querido amigo tenía muchas cualidades que ella misma admiraba y respetaba, pero estaba segura de que ninguna de ellas tenía que ver con ser romántico. Él era más bien tosco y directo, por eso se sorprendió tanto al saber que quería dar un empujón a la relación de Obanai y Mitsuri y se sorprendió todavía más al saber que quería ayuda. Con Giyuu y Shinobu podía entenderlo, eran una pareja solida que podía dar buenos consejos basándose en su experiencia, agregando, sí Sabito se metía en problemas o hacía alguna estupidez era de ley que Giyuu estuviera al lado, probablemente cometiendo la misma estupidez. Ahora, Shinobu era la mejor amiga de la parte femenina; era una fuente de información y contacto invaluable. Tanjirou estaba allí por dos razones fuertes, uno: era un muchacho muy empático y cálido, buen consejero y honesto en ideas y opiniones. Él no tenía una relación en realidad – aunque cierta mariposa estaba en la mira, pero eso es para otra historia- sin embargo, sus padres eran su mejor ejemplo de cómo ser una pareja amorosa, estable e incondicional. La segunda era que se llevaba de maravilla con el Gerente Rengoku, quien a su vez era una especie de hermano mayor para Mitsuri, ya que se conocían desde niños al ser vecinos. La razón por la que no incluyeron al rubio en la "squad" era porque sería muy sospechoso que hablase tanto con Sabito para dar el "informe de la situación". Kamado tenía la buena costumbre de charlar un poco con él cuando su hermana o su grupo de amigos pasaban junto con él por algún bocadillo; de esa manera sería más fácil mantener un perfil bajo y dado que el joven era muy propenso a ayudar de manera desinteresada, Sabito lo reclutó después del entrenamiento de Kendo con Urokodaki.
Pero entonces ¿por qué estaba ella allí? Si era amiga de la pelirosa pero era una relación mucho más superficial que la que mantenía con la jovencita mariposa y consideraba que el toque femenino que se necesitara en los movimientos ya estaba cubierto por Kochou.
-Junto con Giyuu y Tanjirou, eres la parte racional. Tu siempre evitas que él y yo terminemos dentro de prisión. Además, será más fácil convencer a Mitsuri de hacer cualquier cosa que necesitemos si acompañas a Shinobu-san. – Makomo lo miró dudosa. Las ocasiones en las que evitaba que hicieran explotar algún lugar eran muchas, pero eso no significaba que lograran salir ilesos de sus locuras y mucho menos significaba que lograba detenerlas todas. – Encima de eso, sí Giyuu o Tanjirou no están, Shinobu-san y yo necesitamos a alguien que permanezca tranquila y ayude a realizar las jugadas. – podía verlo a kilómetros de distancia, Sabito se sentía como un general preparando una ofensiva maestra. -Igual no sería lo mismo sin ti – agregó el pelicarne. Giyuu asintió; debían estar los tres, de lo contrario no funcionaba.
-Bueno, si lo pones así…- cedió algo sonrojada. Tal vez el salmoncito si sabía ser romántico después de todo.
-En ese caso, debemos comenzar – el muchacho se puso de pie y se acercó a la pizarra blanca que pusieron en la sala del departamento. Normalmente, usaban esa pizarra para planificar algún evento o para resolver las tareas que requiriesen de cálculos matemáticos; esta vez, sería para hacer cálculos amorosos. Con plumón en mano, se quedó mirando el plano blanco un momento, cavilando – Bien, iniciemos con la lluvia de ideas – Sabito se volteó a verlos después de escribir, esperando sus opciones. Se emocionó un poco al ver a Tanjirou levantando la mano – Tanjirou
- Sabito-san, tengo una duda ¿qué significa Yuanfen? – el pizarrón decía: "Operación Yuanfen" y sí, tenía en claro que esa tarea debía tener un nombre, pero no comprendía su significado.
-Yuanfen se refiere al principio que define a los romances predestinados. Cuando estábamos en preparatoria hicimos un ensayo sobre palabras extrañas y a Sabito-kun le tocó esa palabra- explicó Makomo algo nostálgica. Esa vez el joven estuvo rogando para que alguien le cambiara la palabra; de verdad no quería tener que escribir un ensayo sobre ella. Quien diría que al final si le podría dar uso.
-Mitsuri-chan es fácil de emocionar. Su personalidad nos dará una mano al momento de sorprenderla; el verdadero reto será integrar a Iguro-san a la ecuación. – Shinobu bebió algo más de té. Para ella esa situación era muy importante, se trataba de su mejor amiga, alguien a quien podría considerar otra hermana y estaba a punto de hacer una jugada sustancial en su vida amorosa. No quería que por culpa de ellos terminaran arruinando una relación tan prometedora o peor, causarle dolor a su amiga. Debían manejarlos con mucho cuidado.
-Por lo que nos contaste, Iguro está dispuesto a actuar como se lo pidamos- Giyuu miró a Sabito por un momento - ¿de verdad terminó en el hospital? – cuestionó medio extrañado. Ni él tuvo que pasar por algo así para lograr confesarse.
-Así es, y es exactamente por eso que debemos ayudarlo- el pelicarne se cruzó de brazos y asintió para si – Ahora, Shinobu-san ¿Qué le gusta a Mitsuri? Necesito algo que podamos usar- les dio la espalda para empezar a escribir.
-Bueno, hay un dicho que dice que la manera más rápida de llegar a un hombre es por el estómago, pero considero que Mitsuri-chan encaja mucho mejor en esa frase. – la mariposa puso una mano en su mentón – Ella e Iguro-san suelen comer juntos, podemos usar la comida para emocionarla. Unos mochis de flor de cerezo como postre la harán muy feliz – Kochou aplaudió animada.
-Creí que eso ya lo hacían – comentó el pelicarne con la ceja alzada
-Precisamente, pero no lo hacen a diario y lo normal es que cada quien lleve o compre su comida. Sería muy lindo que Iguro-san le preparase el almuerzo unos días antes de confesarse y por supuesto, preocuparse especialmente por los postres- respondió resuelta.
-Es una gran idea Shinobu-san, pero, hay que recordar que Mitsuri-san come mucho más de lo normal- Tanjirou la miró apretando los labios – Funcionaría si aparte del Obento ella lleva su comida. Sería como un extra.
Sabito anotó las ideas que fueron saliendo. En la reunión quedó claro que una de las bases sería la comida, y después de un rato consideraron usar gatos; el problema con ellos es que Obanai no les era tan aficionado, él prefería a los reptiles, además de que no hallaron una manera segura de usar un gato en alguna jugada. Lo más probable era que el animalito huyera no sin antes haberlos rasguñado por fastidiarlo. Al final todo quedó en comida, coqueteo discreto y para mala suerte del pelicarne y un poco para el azabache, ver alguna película romántica para tomar inspiración.
Ese día era sábado, así que por la noche le enviaron un mensaje a Obanai diciéndole que durante las siguientes dos semanas le prepararía un pequeño almuerzo a Mitsuri y que la declaración sería también en ese rango de tiempo. Por el momento debía acercarse a la pelirosa con ese movimiento, ya después ellos le dirían como proseguir y aunque se preocupó un poco por los gastos extra, su corazón latió como loco al imaginar a la muchacha con una enorme sonrisa por su comida sorpresa. Era una buena idea.
Ya era el cuarto día que aquello tan maravilloso pasaba. Mitsuri se sentía en las nubes solo con ver esa cajita envuelta en un pañuelo con estampado de gatos que su querido Obanai le extendía. No era la primera vez que compartían comida y en una que otra ocasión él le había invitado algunos postres o dulces para cerrar su comida como era debido, pero que su enamorado le preparara comida fue algo que le llegó en lo más profundo del corazón. Él había usado tiempo, energía y dinero exclusivamente en ella y lo mejor, era para consentirla y hacerla feliz, no porque se lo hubiese pedido, no porque le debiera algo. Solo era para hacerla sonreír y eso por poco la hace llorar de felicidad.
La comida no era espectacular en sí, pero le sabía exquisita al recordar que él había picado, cosido y acomodado cada ingrediente en ese colorido bento. Solo no podía dejar de sonreír y agradecer. Obanai se le hacia lindo por naturalidad, pero cuando se esmeraba un poco sentía que tenia frente a sí al joven más gentil y cariñoso del mundo.
Lo quería, lo quería muchísimo.
Algo en ella le decía que tenía algo casi mágico; que él significaba algo muy importante para ella y que con el tiempo se volvería alguien todavía más especial. Ganas de decirle cuanto lo quería no le faltaban, pero había una duda que desde hacía un tiempo la carcomía. Era algo que le molestaba mucho porque por más que intentara no podría cambiarlo y eso era su estatura.
Con un metro sesenta y siente uno no entendería de que se quejaba, era una estatura promedio, no era tan alta como otras mujeres ¿por qué se preocupaba? Lo más seguro es que su pareja estaría contento con ese tamaño y con la figura que tenía estaría aún más contento. El problema era que el hombre del que estaba enamorada media cinco centímetros menos que ella y toda la vida, en cada libro, película o serie que veía se repetía un patrón.
El hombre alto, la mujer más bajita.
Había crecido tanto con aquella idea que su fantasía de hombre era uno que le llegara al uno ochenta, por eso la compungió tanto ser más alta que él. Kanroji podía sentirse algo frustrada con ella misma, porque de entre todas las cosas que pudiese envidiar de su amiga en cuanto a físico era su tamaño y su complexión. Shinobu si podía hacerse pasar por una joven delicada y pequeña, perfecta para envolver en los brazos de un hombre y poder acurrucarse en el interior. Estéticamente, ella y Giyuu eran muy bien vistos en general. Tomioka le sacaba 25 centímetros y era por mucho más corpulento. Tenían esa magia clásica de películas y libros románticos que ella tanto disfrutaba y por mucho tiempo deseo. Era raro ver una pareja con los roles invertidos, más en Japón y aunque un detalle de su sueño no pudiera cumplirse, no había sido motivo suficiente para no querer algo con él.
La idea de ser ella quien abrazara y se inclinara sobre el pelinegro le calentó las mejillas. Cuando la resignación llegó con respecto al tema, comenzó a divagar en las ventajas que podía ofrecer. Si bien era lindo y romántico que te ayudaran y te rodearan con abrazos sorpresivos, también debía serlo ofrecer ayuda y extender los brazos. Ese pensamiento siempre lograba calmarla, pero también estaba el otro problema. No podía hacerse más pequeña y tampoco podía hacer crecer a Obanai, peor aún, no sabía que es lo que él pensaba. No sabía si se sentiría molesto o insultado si ella le pedía salir. No sabía que tan sensible era con ese aspecto de su físico. Seguramente consideraría grosero que ella le recordase lo bajito que era y que además su complexión no era tan agresiva o desarrollada como la de sus compañeros. Lo menos que quería era ofenderlo o humillarlo de alguna manera, por eso tampoco se atrevía a preguntar y por muy ridículo o ilógico se sonará, era consciente de que había chicos que rechazaban a sus pretendientes porque estas eran más altas.
¿Lo ven? Es frustrante.
Era un miedo cruel. Si algo salía mal en aquella declaración o lo insultaba sin querer, muy difícilmente podría volver a dirigirle la palabra y la sola idea de verse separada de él era suficiente para que perdiera el apetito y desease encerrarse en su habitación. Con ese pensamiento agachó triste la cabeza, imaginando como serían las cosas si él decidía alejarse.
-Mitsuri ¿estás bien? ¿hay algo malo con la comida? – la voz alarmada del pelinegro la salvó de ahogarse en dudas. Volteó a mirarlo y se sorprendió de que estuviera tan cerca. Debía de tener una cara muy triste para hacerlo preocupar así – Si no te gustó no tienes que comerla. La verdad ayer estuve más atareado y la hice con algo de prisa; seguro se me quemó el cerdo, lo siento. – agachó la cabeza. Debía sentirse terrible por "arruinar" su sagrado tiempo de comida con un mal sabor, peor aún, obligándola a comerlo de todas formas.
O al menos eso pensaba él.
- ¡No, no! Está deliciosa, perdona por preocuparte – respondió de prisa al verlo afligido- El que me prepares el almuerzo es de las cosas más lindas que has hecho por mí, te lo agradeceré por siempre. – sonrió, tan sincera y alegre como solo ella podía. Obanai deseo con todas sus fuerzas detener el paso del tiempo y admirar esa imagen sacra y especial hasta que su corazón se detuviese – Te prometo que algún día yo también te prepararé el almuerzo o puedo llevarte a donde hacen caramelos con forma de animales; me dijiste que te fascina ver su elaboración y encontré un lugar no tan lejos de aquí- pese al nerviosismo que le provocaba la propuesta, Kanroji no dudo es sus palabras y se sintió inexplicablemente feliz cuando observó el rostro del otro colorearse de rojo y trabarse en lo que fuera a decir. Iguro estaba a nada de saltar de felicidad sobre la mesa. Ambas ideas eran maravillosas. Que esa dulce mujer le preparase comida, por mero cariño y consideración o que se haya tomado el tiempo para buscar un puesto de dulces tradicionales solo para darle una tarde agradable lograron que su admiración y amor hacia ella crecieran todavía más, porque que ella tuviese esos detalles con él eran muestras claras de que le importaba, que era alguien importante dentro de su vida y que de una o de otra forma lo quería y tener una mínima parte del cariño que esa chica podía profesar era su más grande honor.
Si se esforzaba podía trabajar y valerse de ese pequeño cariño para cultivarlo y hacer que se convierta en amor. Sabía que la muchacha era naturalmente amable y tierna pero tenía el egoísta pensamiento de que tal vez él significaba un poco más que la mayoría; que tal vez ella pensaba en él de vez en cuando o que al ver algo amarillo con azul le recordase a él o que se riera con algún buen recuerdo a su lado.
Esperanza, eso era.
Unos metros atrás vio a un Sabito, una Makomo, un Giyuu y a una Kochou asintiendo frenéticamente y haciéndole señas para que siguiera hablando, señalando a Mitsuri «Dile que si» se dijo – E-es una excelente idea- respondió tratando de imitar y acercarse mínimamente a la bellísima sonrisa que de nuevo, la pelirosa le regaló.
-Ara~ parece que de nuevo comeremos en el área de clientes – contenta por la vista, la mariposa tomo su propio almuerzo y se dirigió a una meza más lejana pero que le permitía seguir viendo.
- ¿Segura que nadie entrará? – cuestionó su ojiazul
-Si alguien se acerca demasiado lo detendremos. No permitiremos que los interrumpan, - dijo el pelicarne antes de abrir su bento – además, hay que pensar en el siguiente ataque-
-Sabito-kun, es extraño que te refieras a un empujón amoroso como un "ataque"- expreso Makomo, viéndolo medio en broma, medio en serio.
Esa tarde se dispusieron a planear un nuevo movimiento. Lo primero había salido bien, seguro podían ponerse de acuerdo de nuevo.
¿Verdad…?
Ya sé, ya sé, está cortito, pero a esta historia le quedan al menos dos partes de igual o mayor extensión y quisiera publicar esas siguientes partes mañana pero no sé si pueda porque tengo que salir (cosa que no quiero porque pues, coronavirus :v) ademas tengo otros dos fics GiyuShino pendientes y me da ansiedad no acabar ninguno :'v y ademas me dio (sigo teniendo, más o menos) bloqueo creativo y aaaaaahhhhh, espero no tardar demasiado.
Les aclaro, el Obento y cajas bento son como los tuppers pero japoneses xD son muy populares y prácticos y se tiene como costumbre envolverlos en una servilleta o pañuelo, casi como las loncheras y pues, ahí metes comida.
También paso por aqui a agradecer a las lindas personas que dejaron review del ultimo fic, me hicieron muy feliz uwu (dejen review plox)
Y le doy el crédito del titulo de este fic a la maravillosa Azora no hime y tambien por ayudarme a decidir parte de la trama. No sería nada sin ti Azora-chan :'v
Y weno, creo que eso es todo, volveré, lo prometo.
Nos vemooos! uwu
