Reencuentro en Cuarentena
Por GirlBender L
Cuando Hinata tenía doce años conoció a un chico que caminaba como si el cielo estuviera a sus pies y él fuera un ave libre. ¿Y si el cielo sí estaba a sus pies? A lo mejor sus ojos azules no eran más que el reflejo de lo que él veía. Además, el niño estaba tan bronceado y su cabello rubio brillaba tanto que parecía besado por el sol. Solo alguien que vive en el cielo podría ser así de grácilmente tocado por sus rayos. Hinata estaba embobada con su imagen de energía tan imponente y, cuando el niño caminó a su lado sin siquiera saludar, el corazón le dio un vuelco tan brusco que pensó que se había atrofiado. ¿Por qué el vuelco? Nunca lo había visto, ni siquiera supo su nombre hasta después.
- Hanabi, ¿Cómo se llama ese niño rubio que comenzó a estudiar hoy en la escuela?, Ese de tu grado…
- ¡Ah! Ese es Naruto. Naruto Uzumaki.
Hinata estudiaba tres grados más arriba que Naruto; ella era dos años mayor. Aún así, la chica sentía tanta curiosidad por el ave libre, que para poder verle salía corriendo a recoger a su hermana en su salón a la hora de salida. Durante dos semanas, todo lo que Naruto hizo fue pasar corriendo a su lado y tratar de integrarse al grupo de niños que jugaban futbol. Hinata le observaba en silencio, recostada sobre el marco de la puerta. Hanabi le preguntaba por qué la iba a traer, pero Hinata ignoraba todo y se cuestionaba por qué los niños prácticamente ignoraban a Naruto. Un día preguntó:
- Hanabi, ven, mira.
- ¿Qué?
- No lo entiendo. Naruto parece ser muy alegre; ¿Por qué todos lo ignoran?
- Ah. No te puedo decir, es un secreto y me voy a meter en problemas.
- Anda, dime… no, no le contaré a nadie.
- Es que un compañero escuchó a su mamá hablando por teléfono. La mamá decía que Naruto está viviendo en un asilo para ancianos porque sus papás fueron arrestados.
- ¿Y eso qué tiene que ver con que lo ignoren? Se ve… amistoso.
- Puede ser peligroso, ¿No? Nadie quiere que un mini criminal sea su amigo.
¡Los niños tenían la lógica más rara de todas! Esa cara de ángel no podría ser de mentira. El lunes siguiente Hinata regresó a su rutina, aunque esta vez dispuesta a romperla. Llevó un jugo de caja en su mochila y, cuando Naruto se sentó en el columpio del patio, resignado porque no le habían pasado el balón ni una vez, Hinata se acercó y le extendió la cajita de manzana. Por primera vez, Naruto vio a Hinata a los ojos. Si el niño era del cielo, ¿Por qué la mirada parecía inundada por el mar? Tomó el jugo entre sus manos, le ensartó la pajilla y lo bebió en pocos sorbos. Todo ese tiempo, Hinata solo estuvo parada a un lado del columpio, viendo hacia las nubes.
- ¿Y tú quién eres? – Naruto cuestionó muy sacado de quicio. Al fin le hablaba alguien.
- Soy … soy hermana de Hanabi. Me llamo Hinata.
- ¡Gracias por el jugo, Hinana! ¡De veras! ¡Hoy no traje comida y estaba sediento! Más porque ese juego de fútbol es agotador. ¡Todo es correr y correr!
Hinata sonrió, sin querer dejar escapar la risa que la dulzura de Naruto le causó. Al día siguiente, volvió a llegar con un jugo; luego, con unos dulces. Desde aquella tarde Naruto no dejaba de saludarla, sorprendentemente entablaron amistad. Casi no se veían, pero Hinata se había encariñado demasiado con ese niño de diez años que sonreía más que nadie que ella conociese. Había una chispa mágica en su forma de ser que atraía a Hinata como metal al magneto; que mantenía encendida la chispa del interés por conocer más de las facetas de Naruto.
N/A: Wow! Llevaba años sin escribir nada en Fanfiction. A ver qué tal me va. ¡Un abrazo, lectores!
