Temática: PWP/Lemon | Ligero fluff

Tiempo de la relación: 5 años (Josuke tiene 23 y Rohan 27)

Descripción: Dicen que cuando tienes frío debes comer un helado para ya no sentirlo. Josuke y Rohan necesitaban bajar la temperatura que traía consigo el verano y lo que debían hacer era...

Palabras: 2389


PUERTA III

Sin importar cuántas veces había recorrido el cuerpo de Rohan al desnudo con las manos, a Josuke le seguía sorprendiendo que su piel fuera tan tersa. Deseaba tanto dejar marcas; imprimir un fiero beso o una ruda mordida; no obstante, Rohan se lo prohibió y si no fuera consciente de que su novio era capaz de cortar de tajo la erótica situación en la que estaban metidos, por la sencilla razón de desobedecer, ya lo hubiera hecho.

No supieron cómo ni en qué momento ocurrió todo. El maldito calor no los dejaba pensar con claridad, pero de un momento a otro Rohan fue desnudado y con ayuda del lubricante pasó a dilatarse sobre su escritorio. Josuke se deshizo de la chaqueta de su uniforme escolar y se acomodó frente a él, entre sus piernas. No había rincón de su cuerpo que no hubiera acariciado ya; su boca no paraba de robar besos fogosos y desesperados, de vez en cuando bajaba al cuello y luego a los pezones para llevar la situación al límite.

En el momento en que Rohan creyó estar listo, retiró los dedos con los que se preparaba y buscó los ojos de su pareja con los propios.

—Josuke...

—Sí —no necesitó escuchar más para saber lo que debía hacer.

Estiró la mano para tomar la cajita de preservativos y extraer uno de su interior. Hizo el intento de no lucir desesperado, aunque quizá Rohan lo notó porque comenzó a acariciarle la entrepierna con una tortuosa lentitud.

—Qué impaciente.

El muy desgraciado le susurró aquello con lascivia al oído, altivo y juguetón a la vez; sin embargo, también le ayudó a desabrochar su cinturón y los pantalones para facilitar la tarea.

Josuke no planeaba agradecer aquello, a saber si estaría cavando su tumba o no. Con Rohan nunca se sabía.

Se bajó la ropa a medio muslo antes de deslizar el condón por toda la extensión de su pene con rapidez y vertió un poco más de lubricante sobre este. Rohan se recostó. Era un poco incómodo, pero a la mierda. Se quejaría más tarde. En su lugar, colocó un pie sobre el pecho contrario para deslizarlo hacia el hombro, donde aplicó una ligera presión para atraerlo. Por alguna razón, la acción le pareció tan sexy a Josuke, que se sonrojó hasta las orejas. Ese maldito sabía como alterar cada nervio en su cuerpo. Esos ojos verdes que brillaban en deseo, a juego con la sonrisa tan sensual y victoriosa, no hicieron más que incitar a Josuke a introducir su miembro en el ano de su pareja. Una vez el glande quedó dentro, empujó el resto con fuerza.

Rohan ahogó un gemido y obtuvo una sonrisa ladina en respuesta.

—Tú empezaste —argumentó Josuke, antes de depositar un par de besos justo donde terminaba la mandíbula y empezaba el cuello de su pareja.

Rohan se movió de forma brusca para propinarle una mordida, pero el chico se alejó justo a tiempo. Pese a todo, no dio inicio a su vaivén. Tal vez había sido demasiado rudo; los ojos de Rohan estaban vidriosos y sólo en su primera vez lo había visto así, tampoco hizo más comentarios por temor a presionarlo.

—Hazlo despacio —logró hablar sin titubear, pese a notar una presión en el pecho que le impedía respirar de manera correcta, ¿o sería a causa de la excitación?

Aprovechando que sostenía las piernas de Rohan por la parte posterior a la rodilla, Josuke acercó una de ellas para besar su pantorrilla.

—Por supuesto —respondió con suavidad. Entonces sacó su miembro con lentitud y de la misma forma lo introdujo. No lo hizo por completo, apenas eran un par de centímetros. Rohan igual lo hacía de a poquito cuando lo montaba; supuso que era lo correcto.

—Ah, maldita sea… —jadeó. ¿Cuánto tiempo llevaban sin hacerlo? ¿Un par de meses? Se sentía increíblemente bien.

Josuke divisó como Rohan ocultó sus preciosos ojos con un brazo. Necesitaba verlo, todas sus expresiones; cierta inseguridad le generó un mal sabor de boca. ¿Lo estaba haciendo mal? ¿Acaso lo estaba forzando?

No quería detenerse, aunque su pareja ya le había comentado que le bajaba las ganas si preguntaba o comentaba cada pequeño detalle, por lo que recurrió a lo que levantaba el ánimo de su pareja.

—Si pudieras verte —agregó con seguridad—, apuesto a que te correrías de inmediato.

Eso captó la atención de Rohan, quien se dignó a ver al otro.

—Estás magnífico.

—Oh —canturreó—. ¿Acaso intentas ganarme con halagos, Higashikata?

Ante la mejora, Josuke sonrió con picardía y se acercó al rostro ajeno.

—Pues parece que funciona.

Rohan le mordió con suavidad el labio inferior y lo soltó con lentitud mientras tiraba de él. Tal acción no hizo más que aumentar la seguridad de Josuke, quien aceleró su vaivén.

Un suspiro cargado de emociones abandonó los labios de Rohan, recién se había acostumbrado al movimiento. Tenía cuidado de no soltar ruidos vergonzosos, aunque de vez en cuando se mordía con lascivia los labios para dejarle saber a su pareja que iba con buen ritmo.

De un momento a otro, un gemido brotó de su garganta. Se cubrió la boca con una mano por la sorpresa. Casi considera irreal que Josuke lograse dar con su próstata. En los cinco años que llevaban juntos habían tenido poco sexo, unas seis o siete veces a lo mucho, era algo nuevo dejar a Josuke tomar el mando, esta sería su segunda ocasión. ¿Cómo demonios lograba darle el placer que no obtenía del todo cuando lo montaba? ¡Debería ser al revés!

Una de cada tres ocasiones le resultaba imposible contener alguna clase de gemido. A su amante le excitaba demasiado escucharlo, por lo que su agarre comenzó a imprimir más fuerza, a lo que Rohan no pudo ni quejarse, aun sabiendo que dejaría marcas más tarde.

—Tú… pedazo de… —quería insultarlo y no podía, terminaría emitiendo algún ruido agudo y penoso en su lugar.

Recurrió a masturbarse a ritmo apresurado, por temor a correrse tan solo de ser penetrado y que Josuke se jactara de eso después. Necesitaba darse un respiro. No podía con tanto.

—Josuke —llamó su atención—, más…. —tuvo que cortar sus palabras para cubrir su boca. Disfrutaba ese tipo de placer, pero gimotear por él no le gustaba tanto.

—Como ordenes —no podía creer lo que acababa de escuchar, pero haría lo posible por complacer los deseos de su pareja.

Quizá fue un poco rudo o desesperado, pero decidió penetrarlo con toda la pasión y fuerza que se había guardado por miedo a lastimarlo.

«Mierda, mierda, mierda...» repitió Rohan para sus adentros mientras arqueaba la espalda y cerraba los ojos con fuerza, viéndose incapaz de mencionar palabra alguna. No quiso decir eso, quería pedir más lubricante.

La botella cayó a causa del movimiento, al igual que un tintero, cuyo contenido comenzó a derramarse, sintió el líquido mojar su cintura.

—Lo arreglaré al terminar —apresuró a decir Josuke.

Rohan no pudo reclamar. El lubricante rodó hasta chocar con su hombro; aprovechó para tomarlo y acercarlo al pecho del chico.

—Más… —pese a que tampoco terminó en esta ocasión, ahora sí debía entenderse lo que necesitaba.

Josuke bajó la intensidad hasta detenerse.

—¿Me ayudas con esto? —dio otro beso a una de las pantorrillas de su pareja, para indicarle que se sostuviera las piernas para manipular la botella.

Rohan no lo pensó muy bien, por lo que dejó el objeto a un lado y obedeció.

—Oh, nada mal —Josuke sonrió de oreja a oreja al tener a Rohan abriéndose para sí.

En cuanto el nombrado captó la pequeña maldad, no dudó en soltar una patada, aunque Josuke le detuvo el pie justo antes de que impactara contra su cara.

—Vamos, no te lo tomes así —se agachó para plantarle un beso en los labios, que fue rechazado—. Era un halago. Luces realmente erótico.

A Rohan se le subieron los colores al rostro, aunque no sabía si fue por la voz ronca de Josuke, cargada de excitación, o si fue por el hecho de que le mordiera con gentileza la oreja al terminar.

Josuke destapó la botella y dejó caer un hilo constante, no tan fino, sobre su miembro mientras lo metía y sacaba con lentitud. Cuando vio que era suficiente, reposó el objeto sobre el escritorio, retomó el agarre sobre esas bonitas piernas que se hallaban enrojecidas por la presión y reanudó su vaivén.

Eso le dio tiempo suficiente a Rohan para respirar, y fue en cuestión de segundos que su punto P recibió un estímulo constante de nuevo. Estaba por llegar al clímax. A causa de ello mordió con fuerza su labio al momento de eyacular. Era preferible hacerse sangrar un poco a soltar un quejido intenso y poco masculino.

Pese a todo, Josuke aún no terminaba y debía orillarlo a ello o la sobreexcitación que recibía su cuerpo lo volvería loco. Lo atrajo tomándolo de la ropa y comenzó a besarlo como si la vida se le fuera en ello. Sabía que lo que más disfrutaba Josuke era la sensación ambas lenguas entrelazadas en un contacto febril y apasionado; era como tener cientos de mariposas en el estómago. Rohan sabía al respecto porque lo leyó con Heaven's Door un día que lo encontró dormido en el sofá mientras esperaba a que terminara de dibujar un capítulo de su manga. Nunca le comentó sobre eso ni lo haría, es más, tomó la costumbre de leerlo cuando dormía.

Josuke se sentía en el paraíso; bueno, sólo si alguno contaba con sexo desenfrenado. Tenía las emociones a flor de piel. Pese a que percibía un ligero sabor metálico, no le molestó en absoluto. Rohan era un gran besador y le emocionaba saber que habían aprendido juntos. No quería sonar como un pervertido, pero era increíble cómo las paredes internas de su pareja lo recibían tan bien. Las últimas estocadas fueron las mejores, un tanto más fuertes, más arrítmicas; venirse fue un gran placer. Le habría gustado no tener condón para dejar a Rohan hecho un desastre, pero éste le había comentado que eso sólo había ocurrido una vez y que jamás se volvería a repetir. Aunque estuvo ahí para ayudarlo, si lo notó muy incómodo mientras dejaba salir el semen. Tuvo una vista increíble, pero no lo obligaría a repetirlo si no quería.

Descansó su pecho contra el de Rohan intentando recomponerse. Esa sesión había sido intensa, tal vez a causa del clima que elevó aún más la temperatura. Ambos estaban bastante sudados. Josuke tenía uno que otro cabello fuera de lugar, Rohan sí tenía el pelo más alborotado.

Más por fuerza que de ganas y aún jadeando, Josuke salió del interior de Rohan e invocó a Crazy Diamond para devolver la tinta derramada y sanar las piernas de su amante para que no se le formaran moretones.

—Lo sien…

—¡¿En qué momento te lo pedí?! —interrumpió Rohan, con una expresión bastante ofendida—. Ni sueñes con que te lo voy a agradecer.

Josuke sólo se encogió de hombros. No tenía ganas de discutir. Acto seguido, se retiró el preservativo, le hizo un nudo y lo arrojó hacia el cesto de basura. Se acomodó los pantalones antes de tomar a Rohan en brazos para llevarlo a su habitación. Éste último se abrazó de él en el proceso. No ocurría a menudo, por lo que una sonrisa digna del estúpido más enamorado del planeta no dudó en dibujarse sobre sus facciones.

Al llegar a la recámara, Josuke se sentó a la cama con Rohan sobre sus piernas. Debía aprovechar ahora que se encontraba dócil y se dejaba abrazar. Ansiaba besarlo un poco más, llenarlo de caricias y mimarlo, aunque se contenía por miedo a que el otro se fastidiara. Lo conocía lo suficiente para saberlo.

—Prepárame un…

—Un baño —interrumpió—. Lo sé. Iré en un momento.

—Déjame terminar —suspiró con cansancio—. Un té. Recién me llegó un paquete de ashwagandha con lavanda. Quiero probarlo.

Eso le pareció bastante curioso a Josuke. Generalmente se lo sacaba de encima con la excusa de que necesitaba relajarse en la ducha.

—¿Vas a quedarte?

«¡Oh por Dios!» ¡Tampoco lo estaba sacando a patadas de su casa! ¿Tan buen sexo le había dado como para reducir sus niveles de hostilidad?

—Yo, bueno… —no sabía qué responder sin arruinar el ambiente en el acto, estaba muy emocionado. Si pocas eran sus relaciones sexuales, aún menor era la probabilidad de compartir cama—. ¿No te molesta?

—¿Ah? ¿A qué te refieres? —bostezó—. Así te encargas de la cena y el desayuno de mañana.

Una risa vaga y fingida escapó de los labios de Josuke.

—Tienes razón —agregó, claro que no le iba a salir gratis y sin esfuerzo.

Al no escuchar nada más, Rohan volvió a preguntar.

—¿Y bien?

—Me quedo —respondió al instante, haciendo obvia su emoción, inclusive Rohan lo notó, no sólo por el tono de su voz, sino por cómo lo apretó contra su pecho.

«Tan infantil como siempre» dijo para sus adentros.

—¿Entonces qué esperas?

—Bien, bien —tuvo que separarse de Rohan, dejándolo en la cama mientras él iba hacia la salida—. No tardo.

—Arregla eso también —señaló la mancha de semen que había en la zona abdominal de la playera ajena.

—¡A-A eso iba! —mentira, lo había olvidado por completo—. Por cierto, ¿puedo tomar tus llaves?

—¿No puedes sólo destrozar la puerta y arreglarla con Crazy Diamond al entrar?

—Gracias, las dejaré en su lugar.

—¡Oi, Josuke!

El chico salió con toda la calma del mundo sin dar una respuesta.

—¡No me ignores, pedazo de…! —interrumpió sus palabras para suspirar—. Ya no tiene remedio —se dejó caer sobre la cama, importándole poco su desnudez.

Lo que Josuke debía hacer era correr hacia la casa de Koichi, no quedaba lejos, y pedir permiso de usar el teléfono para llamar a su madre y avisar que "se quedaría en casa de Koichi". La razón de no hacer eso en casa de Rohan era porque no sabía cómo argumentar que se quedaría con un famoso mangaka que ni siquiera como amigo había sido presentado. Tampoco estaba listo para contarle a su mamá sobre su relación, sólo Okuyasu y Koichi (igual Yukako) sabían al respecto.

Además, no mentía por gusto, tan sólo no había reunido el valor ni las palabras necesarias para hacérselo saber.


Ya empecé a publicar obscenidades. No tengo remedio. (?)