Temática: Ligero fluff

Tiempo de la relación: 5 años (Josuke tiene 23 y Rohan 27)

Descripción: Rohan insistía en que todo era un delirio a causa de la fiebre; a Josuke no le interesaba, si podía escuchar aquella canción por más tiempo, entonces esperaba que la fiebre no cediera jamás.

Palabras: 755


PUERTA IV

Rohan estiró los brazos hacia el cielo en busca de relajar su columna. Luego de unos segundos descansó la postura y soltó un suspiro. Se sentó en su cómoda silla ejecutiva y miró con pereza hacia la cosa que estaba allí tendida en su cama casi en estado de inconsciencia: Higashikata Josuke, quien había pillado un resfriado digno de dejarlo en aislamiento por si las dudas.

—¿De qué color vas a querer tu ataúd? —añadió con monotonía, a lo que obtuvo una especie de gruñido lastimero como respuesta.

Llevaban cerca de cuatro años siendo pareja. Josuke se encontraba en su cuarto año de universidad y trabajaba duro para obtener el título de la licenciatura y así ingresar al cuerpo de policía, con el objetivo de escalar y convertirse en el guardián de Morioh, tal y como lo fue su abuelo en su momento.

Una meta bonita e ingenua. Encajaba a la perfección con el idiota soñador que justo ahora parecía hallarse en su lecho de muerte.

Como Josuke se encontraba en su período vacacional y Rohan necesitaba viajar por lugares específicos de Japón para hacer una serie de fotografías como material para su manga, ambos acordaron viajar juntos por distintas prefecturas. No obstante, quizá fue por el brusco cambio de clima, pero el muchacho cayó enfermo justo el día anterior al viaje.

En contra de su voluntad, pero impulsado por el hartazgo que representaría declarar ante el registro civil cómo fue que su novio se murió, Rohan fue por un paño y un recipiente con agua fría, para ayudar a bajar la fiebre. Apartó algunos cabellos que el chico tenía pegados a la piel a causa del sudor.

Para no descuidar demasiado a su pareja, se colocó la pijama y fue por los materiales que tenía en el estudio y decidió avanzar el manga en la habitación sobre una mesita aledaña a la cama. Ocupó a Heaven's Door para humedecer y exprimir el paño sobre la frente de Josuke con recurrencia. Cuando se quedó sin inspiración, dejó el trabajo de lado y revisó a su novio, quien ya no tenía las mejillas tan enrojecidas y lucía más calmado.

La cama era lo bastante amplia para alojarlos a ambos, por lo que subió a un lado, colocó el codo sobre las cobijas y recargó una mejilla contra la palma de la mano. Admiró el rostro de Josuke con lo que la luz tenue de la lámpara dejaba observar. Era muy lindo, tenía facciones en extremo atractivas y eso no lo negaría jamás, aunque tampoco lo diría en voz alta.

Al poco tiempo recordó una melodía italiana que escuchó de una artista urbana en uno de sus tantos viajes y por alguna maldita razón creyó que sería buena idea repetirla.

A los oídos de Josuke llegó una voz melódica y agradable, mitigaba el cansancio y aliviaba el dolor. Al inicio creyó que se trataba de un sueño, pero al percibirla con claridad y muy cerca de sí, decidió abrir los ojos. Distinguió poco más que siluetas gracias a una suave luz al fondo.

Ladeó un poco el rostro y se topó con el pecho de Rohan, quien seguro notó el movimiento, porque detuvo la balada.

—¿Estabas cantando? —se atrevió a preguntar. La verdad, lo hacía muy bien, nunca antes lo había escuchado, le desconocía ese talento—. ¿Para mí? —eso era el triple de raro a lo que estaba acostumbrado a lidiar.

—Ya quisieras —respondió con sarcasmo—. Seguro estás delirando por la fiebre. Temo decir que, en muchas culturas, eso es señal de que vas a morir.

Decidió que ya era buena hora de meterse bajo las sábanas y Josuke aprovechó para recostarse sobre el pecho ajeno. De ser una ocasión diferente, Rohan lo hubiera mandado al otro extremo del colchón por atreverse a invadir su espacio sin permiso, pero lo dejaría pasar por esta vez.

—Me gustó. Se escuchaba muy bien —agregó con cansancio.

—Anda. Duérmete de una buena vez. Con suerte la vuelves a escuchar.

—Tienes razón.

Aunque la voz de Rohan sonaba tan seca y arrogante como siempre, una enternecida sonrisa curvó los labios de Josuke al escuchar el acelerado corazón bajo el pecho en el que se hallaba recostado. Oír de nuevo la canción de Rohan fue como un arrullo doble. No tardó nada en caer dormido.

A la mañana siguiente Josuke despertó con mejor salud y humor, sin embargo, era Rohan quien sentía algunas molestias en la garganta. Por temor a resfriarse, ambos retrasaron su viaje un par de días hasta recuperarse por completo.


De no ser porque tenía esto a medio escribir, hubiera olvidado terminarlo. ¡Lo encontré por mera suerte!
Mi headcanon de que Rohan tiene buena voz para cantar surgió luego de escuchar su Character Song y descubrir que su seiyuu (actor de voz) era Takahiro Sakurai.