Temática: Comedia | Daddy kink
Tiempo de la relación: 2 años (Josuke tiene 20 y Rohan 24)
Descripción: Nada bueno podía salir de un plan ideado por Okuyasu. Josuke jamás dudaría de su mejor amigo, pero a raíz de cierto incidente comenzaría a pensar mejor las cosas antes de seguir al pie de la letra sus planes, en especial cuando Rohan estaba de por medio.
Palabras: 516
PUERTA VII
Rohan y Josuke se hallaban sentados en el sofá. Josuke subió unas de sus rodillas para dar una torsión más cómoda a su cuerpo y así lograr ver a su pareja cara a cara. Rohan no tenía más que la pierna cruzada, pero giró un poco el torso, dispuesto a escuchar lo que su novio tenía que decirle y para lo que había pedido algo de su valioso tiempo.
—Seré franco —dijo el chico en tono solemne, luego de tomar aire y dejarlo escapar por la boca con lentitud—. Necesito dinero.
Rohan mantuvo su semblante imperturbable durante varios segundos, hasta que estalló en una risa descarada y cínica. Pasados unos instantes, se limpió una lágrima de cocodrilo que había resbalado por uno de sus ojos a causa de las carcajadas.
—¿Y crees que te lo voy a dar porque me lo pides honestamente en lugar de estafarme? —se colocó una de sus enguantadas manos sobre el pecho, levantando las cejas con escepticismo.
Sí, Josuke era su novio, su pareja, su amante; sin embargo, eso no significaba que sería más permisivo y asequible respecto a sus peticiones. Además, apenas llevaban dos años juntos. Estaba loco si creía que le soltaría las cosas sólo por tener un vínculo diferente.
Josuke chasqueó la lengua en señal de fastidio. Tenía algo de esperanza, pero el bastardo de Rohan seguía tan frígido como siempre.
—Por supuesto que no esperaba que me lo dieras sin algo a cambio —al terminar la oración, sus mejillas adquirieron un intenso color carmín. Tragó saliva y apretó las manos sobre la tela de sus pantalones—, d-daddy…
«Espero que esto valga la pena» dijo para sus adentros, tragándose toda la vergüenza y sintiéndose incapaz de ver al otro a los ojos.
«¿Pero qué carajo…?» Rohan no dio crédito a lo que acababa de escuchar. Sus facciones, de inicio burlescas y maliciosas, se deformaron a unas de asco e indignación de forma repentina.
Creyó que nada proveniente de Josuke podría sorprenderlo otra vez; no obstante, aunque le costara admitirlo, estaba muy equivocado.
Casi para caer la noche, Okuyasu escuchó alguien llamando al timbre de la puerta.
«¿Quién podrá ser a esta hora?» pensó.
Al asomarse por la mirilla reconoció un magnífico y genial tupé que sabía perfectamente a quién pertenecía.
Abrió para toparse con su hermano del alma y sus ojos no disimularon el asombro de ver a Josuke con tremendo cachetadón en la cara. Se distinguía a la perfección una mano marcada de color rojo en su mejilla, la cual lucía algo hinchada.
—Eso es un «no tenemos dinero para éstas vacaciones otra vez», ¿cierto?
Josuke se encogió de hombros antes de hablar.
—No le hizo mucha gracia.
—Eso veo.
Ambos pensaron (fue idea de Okuyasu), que ahora que Rohan y Josuke tenían una relación, quizá éste último podría hacer uso de sus… ¿encantos masculinos? Para ganarse el favor de Rohan y, bueno, no tener que recurrir a la ayuda de un dudoso alienígena ni trabajar en el proceso.
Resultado del increíble plan para rascar billetes del único millonario que conocían: Fallido (de nuevo).
De verdad que no tengo idea de cómo se me ocurrió esto. Un día estaba hablando con una amiga y simplemente pasó. (?)
