Pedido de: Trazh_xzu & MiaTopazio

Temática: Lemon/PWP | NSFW (R18) | Super Soft Bondage

Tiempo de la relación: 6 años (Josuke tiene 24 y Rohan 28)

Descripción: Josuke no podía quejarse del trato que recibía por parte de Rohan. Sí que en sus primeros años como pareja todo era algo frío y dudaba sobre la forma correcta de actuar, pero con el tiempo su relación se fue calentando, derritiendo el hielo y adquiriendo nuevos matices.

Palabras: 2433


PUERTA XIII

Josuke sintió a su miembro palpitar de excitación cuando unos finos labios cubrieron cerca de la mitad de su longitud, haciendo que los músculos de la parte más baja de su abdomen se contrajeran a causa del calor y la humedad que lo envolvía. Sólo había una cosa que no terminaba de convencerle del todo.

—Ah… Rohan —logró hablar entre roncos jadeos, sintiendo una especie de alivio cuando su virilidad fue abandonada de todo contacto—. N-No lo estás haciendo nada mal, es sólo que… —tragó saliva con dificultad—. ¡¿Me puedes decir por qué demonios tengo vendados los ojos?!

Hizo presión en las muñecas, las cuales estaban atadas a la cabecera de la cama con una corbata. Fue un esfuerzo inútil.

—¡No recuerdo en qué momento te dije que estaba de acuerdo con el bondaje!

—Oh, vaya, yo creí que desconocerías por completo esa palabra —respondió con un leve tono entre la inmoralidad y la diversión—. Pervertido.

—¡Mira quién lo dice!

Rohan hizo caso omiso a la queja y llevó sus labios a la base del miembro de su pareja, donde lamió los restos de crema batida y chocolate líquido antes de succionar con poca fuerza la piel expuesta, lo que originó un temblor de sorpresa e impaciencia en las piernas opuestas.

—Creo recordar que estuviste de acuerdo en dejar que hiciera lo que me placiera si eso me ayudaba a hacerte el oral que tanto deseabas —argumentó con un tono que tenía implícito tanto un reclamo como un reto—. ¿Vas a retractarte ahora, Higashikata? No tengo problema alguno en largarme y dejarte a medias.

Un pequeño quejido a modo de reproche emergió de los labios de Josuke. Por mucho tiempo fantaseó con recibir sexo oral por parte de Rohan; sin embargo, éste último no quería, se rehusaba, y también admitía que le gustaba que le rogara. No fue hasta muchos meses después que su novio, por culpa de sumergirse en su trabajo de manera tan obsesiva e insana como de costumbre, olvidó por completo el cumpleaños de Josuke y para mostrarse como el dios benévolo que era, accedió a cumplir alguno de sus caprichos. Así fue como ambos llegaron a esa situación.

Por otra parte, Josuke, aunque eufórico por lo que se avecinaba, lo que menos quería era forzar a su pareja a algo que no quisiese, por lo que dio la sugerencia de llenar su miembro con mermelada, chocolate o lo que le apeteciera para hacer más llevadera la experiencia. Rohan aceptó añadiendo una serie de condiciones que su amado no dudó en aceptar: debía estar maniatado, tenía suficiente presión encima al encontrarse inmerso en algo donde carecía de experiencia; también debía depilarse, rasurarse o lo que fuera, de lo contrario la crema batida terminaría embarrada en algo que no planeaba chupar. El único factor fuera de la ecuación fue la venda que le puso en los ojos a Josuke, se trataba de la bandana que usaba para sostenerse el cabello; no planeaba darle ese uso, pero ante la insistente mirada del chico, no tuvo otra opción. Podría considerar cambiar las condiciones en un futuro, no obstante, la primera vez sería a su manera. Todo con el objetivo de acrecentar su confianza y obtener el control total de la situación.

Se despojó del crop top y los calzoncillos, las únicas prendas que restaban por retirarse. Colocó las manos en el abdomen de Josuke y las deslizó hacia arriba, obteniendo placer al recorrer cada músculo. Su cuerpo al desnudo entró en contacto con el de su amante, quien jadeó y se estremeció en respuesta. Percibir el calor de Rohan y acariciar su tersa piel eran dos de las múltiples cosas de las que jamás tendría suficiente.

Los besos y mordidas sobre su cuello no se hicieron de esperar.

—Rohan… —logró decir entre jadeos—. Estás muy… —tomó una gran bocanada de aire cuando sintió cómo su pene ejercía una suave, pero intensa, fricción con el opuesto—. Dios mío.

Muchas veces Rohan era demasiado indomable, insaciable y provocador; en la misma medida que era apasionado, lujurioso e implacable. Conocía la manera adecuada para ponerlo a sus pies con el mínimo esfuerzo. ¿En qué maldito momento se había dejado engatusar por ese hombre?

Por otro lado, a él le resultaban embriagantes y exquisitas las marcas que su Rohan dibujaba sobre su piel. ¿Por qué a él no le gustaban? Le sobraban ganas para preguntar, pero no lo haría por miedo a romper el ambiente. Quizá más tarde.

Rohan bajó de las clavículas a los pezones, los cuales chupó y succionó, analizando la reacción de Josuke en el proceso, quien no hacía más que morderse los labios y suspirar.

Dejó la faena de lado para verter un buen chorro de lubricante en una de sus manos antes de proceder a dilatarse. No quedaría satisfecho con sólo practicarle sexo oral al delincuente que tenía por novio. Entonces bajó los labios hasta toparse con el pene que hacía unos momentos tuvo en la boca y no dudó en introducirlo de nuevo. Cada tanto intentaba llevarlo más profundo en su garganta, pero esto le originó ciertas náuseas, además de tomar vidriosos sus ojos. Era más complicado de lo que parecía. ¿Cómo era posible que Josuke hiciera ver tan fácil una felación?

«No pienses demasiado en ello» dijo para sus adentros. Tal vez era cuestión de práctica o el grosor del miembro tenía algo que ver, o ambas opciones.

Con el transcurrir de los minutos, Rohan se acostumbró a tener tres dedos penetrándole, por lo que intuyó que estaba listo para dar el siguiente paso. Al separarse de la entrepierna opuesta, dejó caer la saliva que acumulo en el proceso. Era probable que por el regusto dulce de la crema batida, y un poco de chocolate, se le hiciera agua la boca, aunque no estaba mentalmente preparado para tragar su propia saliva mezclada con líquido preseminal.

Tomó la botella de lubricante por segunda ocasión y esparció una buena cantidad del contenido sobre el pene de Josuke, quien no tardó en quejarse de lo frío que estaba, al tiempo en que sólo era capaz de imaginar lo que se avecinaba.

Rohan se sentó a horcajadas sobre el abdomen de su amado y tomó una postura idónea para restregar el pene entre sus glúteos. Josuke jadeó por la desesperación y como pudo, inició un suave meneo de su cadera para tener más contacto.

—Rohan…

El nombrado lo calló con un beso efímero antes de hablar.

—Quieres meterla, ¿no es cierto? —susurró en un tono cargado de osadía—. Sí que te gusta mi cuerpo.

—Já, ¿bromeas? Me gustas todo tú —anunció con una sonrisa orgullosa en el rostro.

Rohan se detuvo en seco, no vio venir esa respuesta, sólo quería calentar más el ambiente.

—Ya sé, a mí también me sorprendió cuando lo descubrí —agregó al no sentir movimiento; supuso que Rohan se había sorprendido—. ¿Sucede algo? —no buscaba presionar a su pareja, tan sólo temía haber arruinado el momento, pese a que lo dicho no sonaba mal en su cabeza.

Rohan dejó escapar un leve bufido a modo de risa.

—En verdad… Eres de lo que ya no hay —habló a la par en que retiraba la bandana de los ojos contrarios—. ¿Por qué el último ejemplar me tuvo que tocar a mí?

—¡Hey!

—¿Quieres ver algo sexy?

Josuke prestó especial atención a la forma en que Rohan le daba la espalda y separaba sus glúteos para restregar la piel contra su endurecido y deseoso miembro.

—Quiero tocar algo sexy —añadió, sintiendo esa sequedad en la garganta que le exigía de manera voraz que se lanzara contra esa figura tan exquisita que deleitaba sus pupilas y no hacía más que torturarlo.

Rohan esbozó una sonrisa ladina como respuesta. Se había divertido lo suficiente, tal vez ya era hora de atenderse de manera adecuada. Giró un poco para abrir uno de los preservativos que se hallaban cerca y cubrir el pene opuesto. Acto seguido, lo tomó con una mano y lo introdujo entre sus nalgas, bajando la cadera de manera suave, sin prisas.

Josuke soltó un jadeo, producto de la exquisita presión y la embriagante ola de calor que su estimulado miembro tanto deseaba.

—Mierda… Rohan…

De no ser porque el nombrado había jugado de manera adecuada al dilatarse, aquello le habría tomado un poco más de tiempo, por no mencionar lo que debía esperar hasta aventurarse a tener movimiento. No obstante, su cuerpo le indicó que todo estaba en orden y que necesitaba más de ese único cuerpo que tanto placer le ofrecía.

Inició un vaivén pausado hacia el frente y hacia atrás mientras su garganta daba paso a leves y cortos quejidos placenteros.

Josuke se sintió presa de la tortura. La lentitud lo volvía loco. Sus manos ejercían la fuerza suficiente para que las venas saltaran en sus brazos.

«Maldito bastardo y su ropa de marca» pensó, al percibir lo resistente que era la jodida corbata que lo mantenía dominado.

Como un esfuerzo desesperado, empujó la pelvis hacia arriba en el instante en que su pareja bajó para penetrarse. Divisar como su pene se hundía en el cuerpo ajeno era un placer morboso que disfrutaba a sobre medida, por lo que no se quejó de la vista, mas nada se comparaba a Rohan y el gesticular de sus facciones cuando lo sorprendía estimulando su próstata de manera violenta y desesperada.

Al percibir el movimiento, Rohan se sentó por completo y tomó aire para no perder la compostura.

—Vaya, vaya, ¿tanto te urge? —canturreó con malicia.

—Bueno, el que está saltando en mi verga es otro.

Una venita de molestia saltó en las sienes de Rohan. Cuánto odiaba que Josuke fuera ocurrente en momentos así.

La provocativa y victoriosa voz de Josuke se tornó aguda y desesperada apenas sintió cómo su desgraciado amante de mierda le apretó los testículos con una fuerza que estaba a años luz de convertirse en un masaje satisfactorio.

—¡Ah, no es cierto! ¡Era broma, era broma, era broma…! —repitió una y otra vez tan rápido como su lengua le permitió—. ¡Que me las vas a arrancar, Rohan! ¡Gya!

El nombrado dejó de presionar. Eso sí sería un inconveniente. Además, muy en el fondo le habría gustado ver la cara de su pareja. Seguro que hasta se habría reído.

Josuke soltó el suspiro más aliviado de su existencia. Kira Yoshikage en sus mejores momentos, intentando matarlo, no se comparaba a las atrocidades del enfermo mental que tenía encima.

—Esto es violencia doméstica —chilló en voz bajita, con una lágrima dramática escapando de uno de sus ojos. Su imaginación se la jugó al invocar la visión de un par de huevos siendo abiertos antes de arrojarlos a la sartén.

Rohan levantó la cadera para liberar el miembro de Josuke. Dio media vuelta y se mantuvo a horcajadas sobre la cintura opuesta.

—Por una jodida vez, deja de arruinarlo —no dudó en bajar a los labios contrarios para robarle un par de besos.

Normalmente eso mantenía tranquilo a Josuke, pero al romper el contacto, el susodicho elevó la mirada, como si pudiese ver las manos atadas sobre su cabeza.

—¿Qué? ¿Quieres que te desate también?

—¡Casi me arrancas las bolas! Es lo mínimo que puedes hacer.

Por los ojitos que le hacía, Rohan sabía que ya no aguantaba estar inmovilizado de forma parcial. Podría cumplirle el capricho. Se portó bien y, como siempre, se dejó hacer de todo. Tal vez ya era hora de recompensarlo.

—Pero vas a mantenerte quieto, ¿entendiste? —soltó a juego con un aura amenazante—. Nada de cambiar posiciones.

Josuke asintió repetidas veces. Claro que le gustaba estar encima de su novio y ser él quien lo enloqueciera de placer, pero no se negaba a tenerlo arriba tampoco. Lucía tan increíble y sexy cuando lo montaba, que no podía privar a su vista de semejante escena pornográfica.

Apenas Rohan lo liberó, hizo caso omiso de sobar sus muñecas. Más importante, sus manos demandaron cubrir de caricias esa piel tersa que tantas ganas tenía de marcar.

Pocos segundos transcurrieron para que Rohan introdujera el miembro de su chico entre sus glúteos. Esta vez, dio pequeños saltos en su lugar, buscando un mejor estímulo. Detestaba el hecho de que Josuke diera con su próstata con mayor facilidad cuando las posiciones se invertían. Se supone que era su cuerpo, ese pedazo de delincuente no podía conocerlo mejor que sí mismo. No había lógica alguna. No obstante, era excitante la manera en que Josuke gemía por él, así como sentir la forma en que aquellas manos apretaban y masajeaban con descaro su trasero.

No tomó mucho tiempo lograr que Josuke eyaculara. Profundos jadeos de ambas partes aumentaron el calor pese a la distancia. Rohan esbozó una media sonrisa victoriosa luego de que su novio se viniera, quien, en respuesta, tomó su pene expuesto y erecto para masturbarlo con un bombeo apresurado. Debía aprovechar mientras aún estuviera lo suficientemente duro como para que Rohan terminara de divertirse.

Con un vaivén apresurado, el mangaka se rindió al placer, salpicando con semen el pecho de su pareja. Al no hallarse ante la necesidad de que le siguieran penetrando, levantó las caderas lo suficiente para librarse de la hombría ajena y se dejó caer sobre su pecho mientras recuperaba el aliento.

—Pues, vaya, hombre… —el primero en atreverse a emitir más que jadeos fue Josuke—. Si esto es lo que me espera cada vez que me ates... puedo acostumbrarme, sabes.

No lo pensó dos veces antes de acariciar los sedosos y alborotados cabellos de su amante, así como su espalda desnuda, en un acto para brindarle calor. Como si lo que hicieron hasta entonces no los hubiera dejado tan sudados y abochornados como si de una sesión deportiva se tratase.

—Tendrás suerte si esto se vuelve a repetir... Fui blando contigo —dijo, aún sin lograr tranquilizarse—. Así que dame las gracias. Otra maravillosa sesión de sexo gracias a mí, el gran Rohan Kishibe.

—Já, ya quisieras. Te faltó lo más importante.

Escuchar eso sí que extrañó a Rohan. Planeó todo a la perfección. Estuvo a escasos segundos de cuestionar, cuando Josuke le dio la vuelta e interrumpió sus palabras con un beso. Apasionado, amable, tierno, necesitado; sólo Josuke era capaz de expresar tanto con ese simple gesto. Un suave tacto de labios que poco a poco adquirió mayor intensidad, matices y humedad.

Era un verdadero fastidio cuando el chico se le subía encima con la intención de repartir mimos y abrazos como si tuviese un gigantesco oso de peluche, pero esto era diferente, era algo a lo que sin duda se podría acostumbrar.


Otro pedido listo. 💕 Decidí hacer trampa para juntar dos en uno, gg (Rohan como power bottom y Rohan dando un oral a Josuke). Joseph estaría orgulloso de mi. Ojo, en la introducción no dice nada de que no puedo hacer esto, así que es válido. (?)