¡Aló! ¿Cómo andan? Recomienzo En esta página sólo para subir los capítulos de un nuevo fanfic que estoy haciendo.
Tendrá varios capítulos, el personaje principal será Saki; por lo que exploraré diferentes parejas:
―SakiSaku,
―Sakura x Kotaro
―AiSaki
―Un leve ReiSaki
Debido a los temas adultos y alguna que otra escena subida de tono, la dejaré en T. Si realmente les parece bien que incluya una escena de tinte erótico, deberé ponerlo en M, así que quedará a vuestras manos.
Desde ya, ojalá esta historia sea de su agrado ¡Nos veremos!
Disclaimer: Zombie Land Saga y ninguno de sus personajes me pertenecen.
1
―¿Saki-chan? ¿Te sientes bien?
Es un extraño susurro el que logra que salgas de ese estado de monotonía. Contemplas momentáneamente a la niña que te pregunta eso, antes de sonreírle de manera leve. Pese a que adoras hacerle algunos comentarios realmente ofensivos, la adoras por sobre todas las cosas y serías capaz de matar si alguien siquiera se atreviese a hacerle daño.
―No pasa nada, renacuajo, ¿Por qué?
―Tienes una cara extraña ―. Repone sin más. Bebe agua a tu lado, están descansando luego de una lección de baile. Lily parece encontrarse muy cansada, al parecer apenas ha dormido bien. Bueno, si es que los zombis realmente duermen ―. Pensé que te habías molestado con alguien…
"Es madura demasiado para su edad", piensas con una incrédula sonrisa.
A veces, ese niñata sabe leerte mejor que a un libro. Continúa mirando hacia la nada, pero entiendes que presta atención a cualquier movimiento sospechoso que hagas. Es muy perspicaz, siempre lo fue.
Eres sorprendida cuando su pequeña cabeza choca contra tu brazo izquierdo, te usa de soporte para no caer al suelo. En respuesta, pasas tu mano por su espalda y la estrechas levemente, de manera cariñosa.
―No es nada, tú quédate tranquila. Las chicas grandes sabemos cómo lidiar nuestros dramas personales ―. Le guiñas un ojo.
―¿Seguirás queriendo a Lily?
―Eso no se pregunta ―. La despeinas con una sonrisa cariñosa que últimamente le dedicas a escondidas ―. Jamás dejaría de quererte.
Callas abruptamente cuando Junko se acerca a ambas.
Sus bonitos ojos grises parecen querer leer un poco más sobre la conversación que probablemente no ha escuchado. Para tu enorme sorpresa, Lily te sigue el juego. No escondes el hecho de que la estabas abrazando. Hace no menos de tres meses, te has apegado mucho a esa pequeña de doce años, hasta podría decirse que se convirtieron en mejores amigas. Aunque crees que, tal vez, es que has aceptado tu papel como hermana mayor y apoyo moral, luego de que le dijera el definitivo adiós a su padre.
Recuerdas que siempre has sido protectora con las personas que amabas y ahora que esas chicas forman parte de aquello que orgullosamente puedes llamar familia, serías capaz de removerle la espina dorsal a cualquiera que planease lastimarlas.
Si tienes más de lo que poseías en vida, ¿De dónde viene tu gran enfurruñamiento?
Últimamente, no dejas de pensar en Reiko, esa joven que compartió un gran pasado junto a ti. No puedes olvidar sus momentos de diversión, de adrenalina, de felicidad y de cómo tu propia idiotez la hizo sentirse terriblemente culpable por tu muerte. Hoy que se acercó para saludarte, olvidó los protocolos, estiró sus brazos, te estrechó cálidamente, tal como solía hacerlo en la adolescencia y, de forma súbita, recordaste cuánto la amabas; tu gran secreto.
Las chicas quedaron sin habla cuando le devolviste el gesto, antes de que Kotaro la apartase, molestísimo contigo por tu estúpida falta de autocontrol cuando se trata Reiko y su hija.
¿Admitirás que desear olvidarla fue una de las tantas razones por las que aceptaste aquella hazaña que se llevó tu vida?
Muerdes tu labio inferior, entierras tu rostro entre las rodillas y te quedas un largo rato así. No te importa que te estén viendo o que alguien vuelva a preguntar si algo te sucede. Presientes la fija mirada de Lily y de Junko; probablemente Sakura dejó de bailar con Ai sólo para hacer lo mismo. Yuugiri y Tae habían ido a buscar un par de aperitivos para el resto de tus compañeras.
Para evitar sus grandes preocupaciones, te encantaría decirles si quieren que las mates, pero entiendes que ellas no dejarán de insistir hasta que las mandes explícitamente a la mierda. Pocas veces ocurre, es que tienen un talento especial para sacarte de las casillas cuando más ofuscada te encuentras.
Te sorprendes cuando percibes una suave caricia en el cabello. Al levantar la cabeza, te encuentras con la comprensiva mirada de Yuugiri, no hay nadie más que tú en este salón con el inmenso espejo roto que el vago de Kotaro no reparó.
―¿Sucede algo? ―la mujer se sienta a tu lado y te comparte algo salado para que comas, unas patatas fritas. Luego, sirve un vaso de agua fría y te sonríe.
―¿Dónde están las otras? ―susurras, un poco sorprendida ―. Pensé que estaban aquí, se supone que estamos ensayando, ¿No?
―Por lo que me dijeron, quisieron dejarte sola para que te sintieras mejor ―.su sonrisa siempre fue capciosa y hoy no es la opción. Te sorprende cómo logra enmascarar sus emociones, un arte que jamás dominaste a la perfección ―. ¿Puedo ayudarte en algo?
Efectúas un quejido con la garganta y miras hacia otro lado. Vuelves a abrazar tus piernas y te escondes de esa mirada insistente porque tus ojos se hallan aguados.
―Sólo… Me gustaría haber tenido una oportunidad más para… Olvídalo, pensamientos estúpidos que no vienen al caso.
―¿Para?
―Despedirme de mis amigas ―. Susurras en contra de tu voluntad.
―Despedirte…
―Despedirme de Reiko. Seguí el consejo del señor sombras y siempre estoy mirando hacia adelante con optimismo, pero…
―Es una espina que aún te duele, ¿Verdad? ―adivina con maestría ―. Querías mucho a tu mejor amiga, ¿Es eso?
Como un acto reflejo, la contemplas. Comprendes su mirada, ella te sonríe de una manera que sólo tú intuyes. Yuugiri ha vivido mucho tiempo y por supuesto, fue tan respetada como repudiada por la machista sociedad japonesa del siglo diecinueve. En respuesta, asiente levemente y come unas patatas en silencio.
―Pensé que no se notaba tanto.
Oyes una refinada risita.
―Me crié para complacer unas cuantas necesidades de los humanos, tanto primarias como secundarias. He tenido clientes de todo tipo, inclusive mujeres… ―no puedes evitar sonreír con un dejo de cínica picardía al oír eso, que esconde mientras da una pitada ― creo que esta sociedad es mucho mejor que la mía en varios aspectos, así que…
―Está casada, tiene una hija ―. Cortas el tema por la raíz y sacudes la cabeza, furiosa contigo misma ―. Joder, ¿Qué carajos podría decirle? ¿Soy Saki Nikaido, tu mejor amiga que murió en un accidente de mierda y que siempre te amó más de lo que debería? ―aprietas la botella con tu mano y ésta hace un ruido extraño ―. Es ridículo, así que ya mejor me dejo de pensar idioteces.
―Si te sirve de consuelo, estoy segura de que ella siempre te quiso. Quizás no como te hubiese gustado, pero sí como una hermana. Eso es importante, ha sufrido mucho por tu muerte, según contaste. ¿Verdad? Piensa en que esta es tu oportunidad por retomar aquella relación que tenían, aunque no te vea más que como una niña ―. Vuelve a sonreírte ―. No la has perdido… Mejor dicho, piensa en que las dos no se perdieron y que han vuelto a reencontrarse.
Echas un rápido vistazo a la mujer, tiene los ojos fijos en el enorme vidrio.
―¿Extrañas a alguien de tu época? ―susurras, algo preocupada de por qué nunca le has preguntado nada sobre su pasado. De hecho, ella conoce todo de cada una de ustedes, mas no es algo recíproco ―. ¿Un amigo? ¿Amiga?
―Tenía amantes, por supuesto… No obstante, yo era un mero entretenimiento ―. Esboza una fría sonrisa que te deja un poco confundida ―. Mis compañeras mujeres me veían como una rival puesto que, era la mejor de las Geiko…
―Comprendo; amantes, rivales, nadie que valga realmente la pena recordar…
―Exacto ―. Termina las patatas por ti, siquiera puedes comer. Todo lo que hablas con ella, realmente es algo importantísimo ―. Gracias por escucharme…
―No, gracias a ti.
Te incorporas y le tiendes una mano para ayudarla. Ella acepta y vuelve a esbozar una sonrisa, esta vez más agradable que la anterior.
Siempre has creído que Yuugiri fue quien peor la tuvo de todas ustedes, sólo seguida de cerca por Tae-chan. La sociedad japonesa nunca fue demasiado abierta con respecto a la sexualidad a pesar de que el sintoísmo no se mete con ella. Irónicamente, también estás al tanto de que disfrutan todo tipo de fetiches en grande, siempre a puertas cerradas. De hecho, más de una vez te propusieron trabajar de masajista para pagar tu lugar de residencia…
Ahora son Idols, artistas que deberían tener un halo de inocencia impoluta.
Haces un rápido repaso del enorme significado de esas palabras que has pensado, entretanto te dedicas a buscar ropas holgadas limpias. Crees que es mejor darte un rápido baño, antes de ir a dormir. Ya no tienes hambre y dudas que mañana sea un día mejor que el de hoy.
Yuugiri era una cortesana de alta categoría e incluso ese título no deja de poseer una enorme connotación socialmente negativa. Muchas veces insinuó que tuvo sexo con algunos de sus clientes, algo que a ninguna de ustedes le ha molestado; mas, si sus fans llegasen a enterarse de esto, sería un terrible escándalo.
Lily es una niña trans, algo que jamás has puesto caras de asco porque, ¿Quién eres para decir algo en contra de ello? Se siente niña y está bien que lo haga, es feliz así y, pese que adoras molestarla, te encantan su sonrisa y sus ojos brillantes de pura inocencia. Lo único que te gustaría es que no hubiera sufrido tanto por los tiranos cambios de la pubertad, aunque intuyes que también se debió al exceso de trabajo para una pequeña de tan sólo doce años.
Tú, por supuesto, tú eras una delincuente. Socialmente, una paria, la gente te tenía mucho miedo y respeto; pero si pudieran meterte en la cárcel, lo harían gustosamente. Eras una alborotadora nata, tenías a la policía tras tu espalda y muchas veces te has librado de las consecuencias de tus actos por los pelos.
Por desgracia, Tae no habla y siempre pensaste que te gustaría preguntarle un montón de cosas. Sospechas que vivía en un templo o probablemente se trataba de una paria social. Ante su acuciante hambre, podrías usar un poco de ese cerebro podrido que posees y entender que ella pudo haber muerto de inanición.
Ai fue una Idol, la estrella central de Iron Frill; aunque no se trata de lo que la sociedad espera. No es inocente, no se comporta femeninamente y suele tener una manera bastante brusca para decir las cosas cuando algo no le gusta. Sabe cuándo y cómo poner un límite y, por supuesto; eso implica golpear a sus oponentes hasta dejarlos sin conocimiento. No entra en el clásico estereotipo de Idol de la fantasía sexual comunitaria, a pesar de que admites que te encanta su manera de ser.
Junko es la más normal de todas ustedes, aunque muy chapada a la antigua y de complicada personalidad. Su extrema moral te resulta graciosa para que se relacione con ustedes como lo hace y te agrada en grande que no suela mirar sus defectos con una extrema connotación negativa. Femenina, delicada, amable, gentil; sí encaja en el estereotipo de Idol; aunque ya se encuentra muerta.
Por último y no menos importante, Sakura. Su mala suerte pudo haber hecho que la gente se alejara de ella y, si encima tenía un constante halo de pesimismo, juras que más de uno habrá deseado darle una buena tunda. Tú misma perdiste los estribos aquella vez. Es entendible, la vida no ha sido amable con la pobre chica; pero, joder ¿Acaso lo ha sido también con ustedes?
Hilando fino, ninguna encaja en esta comunidad donde todo debe ser perfecto, donde las grandes jornadas laborales ponen en crisis a la existencia humana y donde día a día, la gente se quita la vida con tal de dejar de sentir la enorme presión social que los ahoga.
Y tú, tú has muerto sin poder decir nada más que un patético "deseo apoderarme de todo Japón" y por supuesto, sin explicitar que te hubiese encantado hacerlo de la mano de tu amada Reiko. Es que las palabras se quedaron atascadas cuando habló de matrimonio e hijos, hecho que jamás habías reparado hasta ese entonces.
Ahora ya es tarde, estás en otra onda, las rutas han quedado lejos de tu sobrecargado itinerario y no deberías exponer a tus amigas por tus estúpidos e impulsivos actos. Por lo tanto, no puedes volver a verla, a no ser que sea desde el escenario o desee una foto contigo. Es más, hoy pediste a Sakura que sacase una extra con la excusa que la anterior salió mal y sí, la conservas entre tus cosas.
"Mejor ya me voy a dormir", te repites.
Vuelves a la habitación que compartes con las chicas, ignoras la mirada preocupada que te lanza más de una y te arropas hasta que nadie pueda ver cómo las amargas lágrimas recorren tus mejillas.
Más de una vez te has preguntado, ¿Por qué suelen dormir juntas si viven en una enorme mansión? Habitaciones es lo que sobra aquí, ¿Verdad?
Supone que es la necesidad humana de no sentirse solas en este mundo que rechaza a las de su naturaleza. Detrás de ese maquillaje perfecto, se encuentran seres que le darían pesadillas a más de uno.
"Si viera quién soy realmente, le daría tanto asco…"
El maquillaje siempre sirve para ocultar cosas imperfectas, reflexionas antes de cerrar los ojos y fraguar tus crudos pensamientos. Sirve para ocultar monstruos como ustedes, que continúan siendo tan parias como también lo fueron en vida.
FIN DEL PRIMER CAPÍTULO
