Advertencia: AU, posible OC
Disclaimer: Naruto y su universo son de la propiedad intelectual de Masashi Kishimoto, esta historia está escrita sin fines de lucro. Un trabajo hecho de fans y para fans.
Capítulo I
La chica en la playa
A Sasuke no le gustaba el mar. Y no es que estuviera exagerando con su afirmación
No disfrutaba de los juegos de pelota o chapotear en el agua.
Tampoco podía llamarse fan del calor, que siempre lo hacía sentir incomodo, el sol solía quemar su piel con facilidad y el sudor que pegaba su cabello a su frente y le escurría por los ojos y sin mencionar la arena que se le colaba por la ropa, no eran sensaciones bien recibidas.
Pero, principalmente, odiaba las playas infestadas de turistas, - aunque para ser justos odiaba cualquier lugar concurrido- y principalmente a las mujeres que se paseaban en diminutos bikinis frente a él desesperadas en llamar su atención y a los hombres que corrían y jugaban con balones a su costado lanzándole arena en la cara.
Si, definitivamente odiaba los días de playa.
Es por eso que cuando su rubio amigo, lo invito en el verano a pasar las vacaciones en la casa de su familia junto el mar, él dijo que no.
Y hubiera sido rotundo, pero Naruto era insistente a morir. El idiota lo había prácticamente acosado cada día hasta que se vio obligado a aceptar solo para no seguir escuchando sus lloriqueos.
Y allí estaba él. De camino en la carretera, sentado en el asiento trasero aburrido a morir. Naruto roncaba a su lado desentendido de todo, aunque para ser honesto lo prefería así, sino estaría las 2 horas que duraba el viaje parloteando sobre lo increíble que era el lugar y lo mucho que se divertirían al llegar. Jiraya, el padrino de Naruto, conducía mientras tarareaba una vieja canción que sonaba en la radio y que Sasuke no conocía. En el asiento de copiloto, Kakashi leía descaradamente su libro pornográfico.
A todo esto... Su sensei de historia -y viejo amigo de la familia- lo sorprendió cuando dijo que también iría. Al parecer, unos viejo amigo suyos vivían por la zona y -en palabras del peliplata- le sentaría bien unas vacaciones. A Sasuke no le molestaba, su generalmente tranquilo sensei, resultaba ser una compañía agradable y un conversador interesante.
Los padres de Naruto, por lo que había escuchado, los alcanzarían después, una vez que Minato terminara con sus pendientes de trabajo.
Y bueno, sin Naruto siendo…Naruto. El viaje transcurría en una relativa calma que comenzaba a adormecerlo también. Hizo un rápido cálculo mental y concluyo que aún faltaban otros 30 min de viaje. Odiaba las siestas, pues siempre despertaba de mal humor, por lo que dormir con tan poco tiempo no le pareció una gran idea. Le gustaría poder leer algo como Kakashi, para poder entretenerse lo que faltaba del trayecto, pero se mareaba después de un rato. Por lo que opto por ponerse los audífonos y mirar por la ventana el paisaje cambiante.
En poco más de 10 minutos el camino pasó de ser una carretera recta bordeada de amplias planicies y campos para la agricultura, a un camino lleno de curvas profundas, subidas y bajadas cardiacas que le provocaban un cosquilleo en el estómago. La vegetación a su alrededor también cambio; de los desfiladeros de la montaña sobresalía un rica vegetación de plantas tropicales en vastas tonalidades de verde propias del sur. Una vuelta a la derecha y el paisaje se despejo, Sasuke no necesito estirar demasiado el cuello para ver la enorme mancha azul oscuro que componía el océano y que se extendía kilómetros hasta el horizonte, donde se tocaba con el cielo de un azul más clarito.
Desde ahí podía apreciar el pequeño pueblo costero y algunos barcos pesqueros que descansaban en el muelle.
-Ah...ya estamos cerca- hablo Kakashi con su voz monótona de siempre.
Como si ese hubiera sido su llamado, Naruto despertó de golpe. Parpadeo un par de veces y luego miro a su alrededor reconociendo el camino.
-¡Hey, Sasuke, mira! detrás de ese acantilado esta la casa. ¿No es genial?
El rubio paso sobre de él, sin importarle si lo aplastaba en el proceso de bajar su ventana y apuntar con el dedo.
-Hazte a un lado, dobe- refunfuño el moreno empujándolo de regreso a su lugar pero, aun así, mirando hacia donde el chico había señalado.
El acantilado se levantaba al menos unos 30 metros por encima del pueblo, como una delimitación natural hasta más allá de la playa, donde las olas reventaban en espuma blanca contra las rocas afiladas. En la cima se erguía orgulloso un faro blanco que daba la impresión de vigilar el pueblo a sus pies.
Debía concederle eso a Naruto. El paisaje era algo digno de admirar.
Cinco minutos más tarde, ya se encontraban recorriendo las tranquilas calles del pueblo. A Sasuke le sorprendí ver a tan pocos turistas -Fácilmente reconocibles por la excéntrica ropa de baño, lentes oscuros y sombreros- y con ellos el movimiento común en las zonas costeras.
Como si hubiera leído su mente, Jiraya lo miro a través de retrovisor y le hablo.
-Este es un pueblo pesquero, la falta de entretenimiento, bares y hoteles lo hace poco atractivo para el turismo. ¡Oh! y ni hablar del olor a pescado cuando desembarcan en el muelle - El anciano rio por su propio chiste y Sasuke solo asintió en comprensión.
El pueblo era más pequeño de lo que creyó y después de solo un par de cuadras llegaron a lo que parecía el final de la calle principal. Naruto se removía ansioso en su asiento y Jiraya detuvo el auto cerca de una sonriente pareja que daba la impresión de haberlos estado esperando. Kakashi fue el primero en bajar, Jiraya no dio indicios de querer moverse y Sasuke considero permanecer también en el auto a no ser por el rubio que lo empujo y lo obligo a salir.
Su sensei se acercó a la pareja y los saludo con la mano. La mujer, una dulce chica de pelo y ojos castaños, acorto la distancia que faltaba y le dio un efusivo abrazo que el peliblanco devolvió sin problema.
Sasuke decidió quedarse en su lugar cerca del anticuado Ford, aquello parecía un rencuentro demasiado intimo que no tenía nada que ver con él y al que Naruto, pudo notar, se acercó sin problemas.
El rubio saludo con un golpe de puño al hombre alto de pelo negro y corto, y recibió un beso de la castaña con una boba sonrisa y un leve sonrojo en las mejillas.
Estuvo tentado a volver al interior del auto cuando el rubio se giró hacia él y lo llamo varias veces para que se acercara. Lo hizo a regañadientes, a sabiendas de que los llamados insistentes jamás cesarían de no ser así. Iba con la mirada baja y las manos en los bolsillos, por lo que no fue hasta que los tuvo frente que por fin se dignó a ver mejor a la pareja.
-Sasuke, ellos son Obito Y Rin, los amigos que te comente.- Presento Kakashi. Sasuke se percató de que, aunque sutil, había cierto deje de emoción en su voz, mismo que solo se presentaba cuando hablaba del Icha Icha Paradise o de algún evento histórico especialmente interesante, lo que le dio a entender lo especiales que eran estas persona para su sensei.
-Ellos son amigos de la familia desde antes que yo naciera- complemento Naruto, enérgico como siempre.
Hizo una leve reverencia con la cabeza, pero la chica le tomo de la mano y lo jalo para estrujarlo en un abrazo antes de que pudiera hacer algo para evitarlo.
Eres Sasuke-kun ¿cierto?, hemos oído mucho hablar de ti. Estoy tan feliz de conocerte al fin- Rin le sonrió ampliamente una vez que se separó y un sentimiento cálido se instaló en el pecho de Sasuke, no recordando cuando fue la última vez que alguien le dio este tipo de sonrisa -o cualquier otra que no contuviera lastima-. Decidió omitió por completo que, al parecer, alguien había estado hablando demasiado de él.
Ahora que la miraba de cerca, podía decir que era una mujer bonita pero mucho mayor de lo que le pareció en un principio. Lo que le resulto lógico si era amiga de su sensei, pues lo más probable es que fuera de la misma edad.
A todo esto… ¿Qué edad tenia Kakashi exactamente?
Guardo el pensamiento para después.
-Sasuke Uchiha. Es bueno verte - Saludo Obito dándole un fuerte apretón de manos.
Sasuke se sintió avergonzado cuando sus ojos se dirigieron irremediablemente a la cicatriz que cubría hasta la mitad del rostro de Obito. Fue más obvio de lo que creyó pues el hombre pareció darse cuenta. En lugar de molestarse, este, le dedico una sonrisa que le recordó a Naruto y le guiño un ojo.
Un recuerdo de que no importa que tan hermoso sea. El mar siempre es peligroso- Un ligero sonrojo se acomodó en la punta de sus orejas y Sasuke bajo la mirada de inmediato.
-Nn- fue todo lo que dijo, incomodo por su propia impertinencia. Si los demás se dieron cuenta, no dijeron nada./span/p
-¡Bien! no los detenemos más. Deben estar cansados- Rin canturreo acercándose al auto seguida de los demás.
Sasuke se subió rápidamente, mientras ellos estaban distraídos intercambiando saludos con Jiraya.
Noto a Kakashi bajar su mochila del maletero y Naruto usurpar su lugar como copiloto.
-Yo me quedare a ponerme al día. Los veré después- se despidió Kakashi, en su voz deslizándose un deje de sonrisa, misma que ya había alcanzado sus ojos y ocultaba detrás del cubre bocas que llevaba a todos lados.
Jiraya arranco el auto y avanzo por lo que quedaba de la calle, Naruto despidiéndose, con medio cuerpo fuera de la ventana, con más efusividad de la que creyó era necesaria.
Dieron la vuelta en un desvió que Sasuke había pasado desparecido puesto que estaba bien disimulado entre la vegetación. Avanzaron quince minutos por un camino irregular, que lo obligo a afianzarse con fuerza de la agarradera para no botar por todas partes, Naruto soltaba pequeñas carcajadas de júbilo compartiendo comentarios con Jiraya a los que francamente no presto atención. Solo basto un minuto más para llegar, a lo que suponía, era la casa de verano de los Uzumaki.
Una pintoresca cabaña de dos pisos en medio del bosque.
Aparcaron y el rubio bajo del auto rápidamente sin desperdiciar ni un segundo para llamarlo.
-Vamos teme, te mostrare el lugar.
-Espera imbécil, hay que bajar el equipaje primero.
- Sasuke tiene razón, ayuda con eso antes de que te vayas brincando por ahí, muchacho- concordó Jiraya.
El rubio torció la boca pero ayudo de todos modos, Jiraya los adelanto para abrir la puerta y Sasuke se acomodó su mochila en la espalda y tomo una de las cajas de víveres que habían traído desde la ciudad. No cargaban con mucho, suponía que el resto lo conseguirían en el pueblo de ser necesario.
El moreno siguió a Naruto hasta el interior de la casa, puso la caja en una mesa, pero opto por mantener la mochila en su lugar. La cabaña era amplia y con espacios abiertos. La sala de estar y la cocina se comunicaban a través de una barra que tenía la función de desayunador y un hermoso comedor de madera robusta descansaba entre ambos espacios.
Todo el espacio estaba rodeado de amplias ventanas que ya contaban con las cortinas abiertas, dándole vista al frondoso bosque a su alrededor y acceso a mucha luz natural.
Naruto se paseó por el lugar explicándole donde estaba cada cosa. Se movió detrás de él, dejándolo hacer de guía, señalándole cada cosa. Pasaron por lo que parecía un medio baño justo debajo de la escalera y lo llevo a la habitación continua, que le daba la impresión de ser un área de descanso y recreación, pues una mesa de billar se encontraba en el centro rodeado de libreros que se extendían hasta el techo y algunos puf mullidos descansaban en un equina alado de un centro de sonido.
La habitación se comunicaba al exterior por una amplia puerta francesa, Naruto la abrió y llamo para que lo siguiera a través de la misma. Tan pronto estuvo afuera, la suave briza marida choco contra su rostro y revolvió sus cabellos. Se encontraba en una terraza amplia que contaba con un Jacuzzy en una esquina de un tamaño más o menos considerables (tal vez para que 4 personas cupieran sentadas cómodamente) y sillones para exterior distribuidos alrededor de un espacio para hacer fogata. Desde donde estaba podía apreciar una buena vista del mar solo un poco más abajo de ellos y a este punto debía admitir que la casa lo sorprendió muy gratamente. Era hermosa, sencilla en su decoración, rustica y confortable. Estaba limpia y olía fresco, por lo que supuso habían mandado a alguien para que la tuviera lista para cuando llegaran.
- Teme, ven. Te llevare a tu habitación.
Fue entonces cuando Sasuke noto la escalera exterior; por un parte bajaba hasta un sendero que se perdía en el bosque y se comunicaban por un descaso con otras que subían al segundo piso, que es a donde se dirigían. Naruto ya tenía una llave en sus manos cuando llegaron al final de la escalera y que introdujo en la puerta, cuya cerradura cedió con facilidad, abriéndose con un suave chasquido.
Un largo pasillo lo recibió, dividido a la mitad por las escaleras que llevaban al interior. Naruto lo adentro en la primera puerta a su izquierda. Era una habitación sencilla con dos camas individuales separadas por una cómoda; un armario grande y tosco de apariencia antigua se encontraba frente a las camas y a su costado un espejo y una mesa pequeña -que bien podía servir tanto como escritorio que como tocador- acompañado de un curioso banquillo de palma tejida. En el espacio debajo de la ventana había un taburete lleno de cojines, donde Sasuke ya podía imaginarse leyendo un buen libro.
-Como soy un buen amigo te dejare la habitación con la mejor vista- explico Naruto dándole una sonrisa radiante de dientes expuestos.
-Ah, muy amable de tu parte, dobe- a pesar del tono de sarcasmo sonrió sinceramente, el rubio continuo sin inmutarse.
-el baño está pasando las escalera al igual que la habitación de mis papas, yo estaré en la habitación de enfrento con ero sennin y tú la compartirás con Kakashi-sensei. Ahora cámbiate que bajaremos a la playa.
Si Sasuke tenía algo que decir al respecto, no pudo hacerlo, pues Naruto ya salía de la habitación cual torbellino dejándolo solo.
Se sacó los zapatos y calcetines dejándolos, cuidadosamente, a un costado de lo que sería su cama durante la estadía, cambio sus pesados pantalones de mezclilla por unos pescadores negros y se deshizo de la chaqueta azul marino, quedando solo en su cómoda playera de algodón del mismo color que el pescador. Rebusco más adentro en su mochila para sacar sus sandalias –Negras para variar- y se las puso ajustándolas a sus pies. Tomo un poco de bloqueador y lo dispuso por su rostro, cuello y brazos. No usaría un bañador, al menos no hoy. No tenía planeado nadar después de todo.
A pesar de ser mediados de julio, el aire se sentía fresco y húmedo y no quería enfermarse el primer día. Al diablo si Naruto tenía otros planes.
Se aseguró de llevar un poco de dinero en sus bolsillos –por si acaso- pero opto por dejar su celular, de cualquier forma, pudo comprobar, no había señal y mucho menos internet. Salió de la habitación y toco en la del frente para informarle al rubio que estaba listo. Se escuchó algo de ajetreo del otro lado y la voz ahogada de Naruto diciendo que estaría listo en un minuto.
-Estaré abajo- Informo. Escucho una afirmación, un golpe sordo y una maldición cortada. Soltó suspiro y salió por las escaleras exteriores decidiendo que esperaría en la terraza.
No le sorprendió que Jiraya ya se encontraba cómodamente instalado en uno de los sillones escribiendo algo.
-¡Que tal, chico! ¿Te gusta?- pregunto tan pronto lo vio llegar con una sonrisa de lado arrugando el costado de sus mejillas.
-Ah- respondió junto a un asentimiento de cabeza.
Jiraya, acostumbrado a sus monosílabos, lo tomo como una afirmación y ensancho su sonrisa.
-Supongo que Naruto ya te está arrastrando a la playa. Hable con el cuidador, parece que ayer hubo una tormenta. Tal vez encuentren arboles tirados en el camino o basura en la arena así que tengan cuidado.
Al menos eso explicaba el viento frío que soplaba. No alcanzo a responder nada cuando ambos escucharon a Naruto bajar a trompicones. Se había cambiado por una ligera camiseta blanca, short naranjas con franjas negras y sandalias azules.
Ambos se despidieron del hombre mayor y Naruto lo condujo por el sendero. En el camino encontraron algunas ramas caídas y hojas sueltas, más nada realmente preocupante. No avanzaron mucho antes de llegar al límite del bosque y toparse con la arena fina y blanca. Las olas golpeaban contra la playa y tuvo la impresión de que las aguas estaban inquietas.
-¡Wow! la marea esta alta- Señalo Naruto mientras avanzaban.
- Supongo que es normal, Jiraya dijo que hubo una tormenta ayer- explico al rubio.
-Ya veo…-pareció pensativo-Esta playa suele ser muy tranquila ¡apenas y hay olas! La marea suele estar más adentro.
-Ves esas rocas- señalo con el dedo y Sasuke lo siguió con la mirada – suelen formarse pequeñas albercas ahí. A mamá le encantan, pero es algo difícil llegar porque hay muchas piedras y lastima los pies- concluyo con una mueca de desagrado.
Sasuke recorrió la playa con la vista; era pequeña, tranquila, y para su agrado sin nada de gente. A su derecha estaba el enorme acantilado con el faro encima y a su izquierda las piedras que Naruto había señalado antes, semi cubiertas por el agua que las golpeaba con fuerza antes de deshacerse en espuma blanca. Sobre la arena había otro par de piedras enormes que bloqueaban su vista del resto de la playa, pero supuso que lo costa simplemente seguía hasta el siguiente cabo a 1 km de distancia. Se quedó pensativo, hipnotizado por el vaivén de las olas. Su mente lo suficientemente vacía como para solo concentrarse en la fresca briza marina que llenaba sus pulmones, la suave arena en sus pies y la sal adhiriéndose a su piel. Se sentía cómodo y se permitió el pensamiento de que había sido buena idea venir aquí.
Su tranquilidad no duro mucho cuando escucho a Naruto respingar. Su grito agudo obligándolo a enfocarlo. No tenían ni 5 minutos de haber llegado y el imbécil ya se había metido en problemas.
Sasuke resoplo.
-¿Qué te pasa, dobe?
Naruto corrió unos metros y se agacho frente a algo. Sasuke lo siguió de cerca. Entre algas, troncos y demás basura de plástico, el cuerpo flácido de un pez globo reposaba inerte.
-¡qué asco! ¿Estará muerto?
El pelinegro arrugo la nariz – lo más probable- concedió
Su rubio amigo, fiel a su naturaleza curiosa, tomo una barita larga y dio unos golpecitos al animal. Siguió un par de veces más, cuando de pronto, el pez se inflo haciendo gala de su nombre, las espinas sobresaliendo sorprendiendo a ambos. Sasuke ahogo una maldición dando un paso atrás y Naruto cayó sobre su trasero seguido de un grito nada masculino.
El bicho se retorció, agitando la cola y brincando sobre la arena boqueando desesperado, en lo que Sasuke creyó, era su último esfuerzo por sobrevivir. Naruto por su parte, entro en una especie de pánico, debatiéndose entre el asco y ayudar a la pobre criatura moribunda.
En un acto caritativo, Sasuke lo tomo por la cola con cuidado de no pincharse y lo arrojo de regreso al agua. Se limpió la mano en el pescador pensando que si el pez vivía o no ya sería meramente por su propia fuerza y no tenía nada que ver con él.
-Eso me sorprendió, ttebayo... ¿Me pregunto si habrá más cosas extrañas en la playa?- soltó casual el rubio poniéndose de pie y mirando a su alrededor como si nada hubiera pasado.
Sasuke rodó los ojos.
-¿Qué dices, teme? Una competencia. El que encuentra la cosa más rara, gana.
Buena jugada, Sasuke jamás rechaza una competencia.
Se separaron y el pelinegro camino al lado contrario que su amigo, hacia las piedras, con la mirada atenta. Al llegar a ellas tuvo la idea de subirse para ver desde su altura. Trepo con facilidad y se acomodó sobre ellas, usando su mano como visera escaneo la arena. Lo primero que llamo su atención fue un destello rosa a unos metros. Bajo de un salto y su primera impresión fue que se trataba de un pez enorme, pero con forme se iba acercando, la silueta de una mujer inmóvil lo alerto.
¿Una chica que tomando el sol había quedado demasiado cerca del agua? ¿Un náufrago? ¿Algún bañista desafortunado que había quedado atrapado por la corriente?
Corrió hacia ella, y tal vez fue por su desesperación por asegurarse de que estaba bien, que se enfocó únicamente en su espalda esperando captar algún movimiento de respiración y no noto la larga cola de pez hasta que ya estuvo junto a ella. Le tomo un minuto entero procesarlo y lo primero que se le vino a la mente fue que se trataba de una broma.
La chica yacía boca abajo con la cara girada hacia él, los ojos firmemente cerrados. El cabello era rosa pálido, largo y fino, se desparramaba por su espalda y la arena. Su piel blanca, rica como concha nácar. Donde debía estar su oreja, sobresalía lo que parecía una especie de aleta. Fue ahí donde su mente tuvo su primer colapso. No podía estar lidiando con un jodido cuento de hadas ¿o sí?
Paseo su mirada por su columna hasta que se topó con otra pequeña aleta y el inicio de las escamas de una cola rosa, de un tono mucho más intenso que su cabello, casi rojo, que brillaba tornasolado bajo la luz del sol.
-¿Que mierda es esto?
Agachado sobre su rodilla, de pronto se vio así mismo como Naruto, en un dejavu, pinchado con un palo a la criatura para saber si estaba viva.
Bueno, no tenía un palo.
Acerco una mano tentativa hasta la nariz de la joven, le tomo varios segundos pero, por fin, pudo distinguir el calor de la respiración sobre sus dedos, aunque era muy débil. Entonces lo noto, los resto frescos de sangre saliendo de una cortada justo sobre su ceja izquierda, raspones en sus brazos y torso y unos golpes que comenzaban a ponerse morados sobre su piel clara.
Sea lo que sea, estaba herida y él no podía dejarla así.
Con las manos temblorosas, la tomo por los hombros y la giro con cuidado. Era tanto su miedo y asombro que no se permitió sentir vergüenza por los senos desnudos decorados por rosados pezones. Se concentró en el golpe en la cabeza, ahora que lo miraba de cerca no parecía un corte profundo, pero no podía descartar la posibilidad de una contusión. La olas golpeaban a su alrededor amenazando con arrastrarla con ellas, quería moverla, pero no se atrevía a terminar de sacarla del agua. Sus labios ya parecían resecos y estaba ligeramente azules como si se hubiera ahogado, si es que eso fuera posible.
No supo que hacer más que mover su hombro en un intento por despertarla, no creyó que funcionaria hasta que ella abrió los ojos de golpe y empezó a toser violentamente. A Sasuke casi se le sale el corazón del pecho, pero se recompuso rápido y la sostuvo dando golpecitos en su espalda para ayudar a sacar lo que sea que la estaba afectando. Tras otra tos violenta, vomito algo negro y viscoso que se movía y retorcía como un gusano. Sea lo que fuera, a los pocos segundos se secó y se volvió polvo que se confundió con la arena dejando tras de sí un aroma putrefacto.
Sasuke sintió su propio estomago revolverse y amenazar con volcarse, agito la cabeza y controlo su propia arcada con una respiración profunda.
La chica jadeo un par de veces antes de girarse hacia él, el miedo reflejado en cada uno de sus gestos.
Verde contra negro.
Sasuke no creyó ver tanto miedo en una mirada antes. Los ojos de la chica casi parecían gritar.
Se vio hablando antes de siquiera pensarlo – Tranquila. Estarás bien.- casi desconoció el sonido de su propia voz sonando irreal en su oído.
-¡Tienes que ayudarme!- pidió en un jadeo- No pueden encontrarme o la bru… - la frase murió en sus labios antes de terminarse. Sus enormes ojos verdes se quedaron sin brillo y se cerraron cayendo de nuevo en la inconsciencia. La chica se desplomo sobre los brazos del pelinegro.
Se quedó quieto perdido en sus pensamientos, obligando a su cerebro a procesar los hechos. Y hubiera permanecido así por mucho más tiempo si el grito a su espalada no lo hubiera sacado de su ensoñación.
-¡¿QUÉ CARAJO?!
Sasuke ladeo el rostro para poder ver al rubio. Naruto tenía los ojos muy abiertos y la mandíbula a nada de chocar contra el piso. Noto que tenía algo en la mano, mas no le prestó atención.
-Parece…parece que tú ganaste.
Maldita sea que sí era ¿Cuándo tenías la suerte de toparte con una sirena en la playa?
¡hey!
Traigo una nueva historia, Sasusaku como debe ser. No soy buena con las publicaciones largas pero haré lo mejor que pueda para continuarlo y por sobre todo, se constante. Todo dependerá del apoyo que reciba. Así que ya saben, dejen su reviews con su opinión para saber si les esta gustando o si tienen alguna duda.
A lo largo de la historia iré metiendo muchas referencias, tanto de historia como mitológicas pero, las iré explicando así que no se preocupen.
Esto empezó como una especie de juego en el grupo de facebook "cerezo sasusaku" debido a unas imágenes que publicaron pero al final me termino gustando el concepto y pues quise contar esta historia.
No me explayo más. Nos leemos el próximo capítulo.
Se despide D.J.
