Advertencia: Universo alterno, posible OC, lenguaje vulgar ocasional.
Disclaimer: Naruto y su universo pertenece a Masashi Kishimoto, esta obra fue escrita sin fines de lucro. Trabajo hecho de fans y para fans. Cualquier parecido con alguna otra obra ya conocida es pura coincidencia.
Capítulo III
Sakura
En el momento en el que Sasuke se encontró de nuevo con aquella mirada de esmeraldas brillantes, todo su cuerpo templo. La emoción liberándose de sus músculos tensos de golpe, su corazón latiendo con fuerza contra su pecho. Todo a causa de la adrenalina que recorría cada fibra de sus ser.
Allí estaba y era real. Los cuentos que su madre le contaba de niño, materializados físicamente frente a él.
No solo la criatura frente a él, -y que para ser honestos pensó que se trataba de alucinación- si no también, toda la magia que a esta la rodea.
No encontró su voz ni la fuerza para evitar que su boca se abriera por el asombro. A su lado, Naruto no parecía estar mejor. De hecho, estaba seguro que se desmayaría de un momento a otro.
La pelirosa en la bañera despabilo del todo y el pánico regreso a sus facciones. Se observó a sí misma y luego paseo la vista intercalándola entre Naruto y él y de regreso a ella. Hizo el Intento de retroceder solo para encontrarse con el borde de la bañera.
Como si de un animal atrapado se tratara, mostró lo dientes hasta las encías, Sasuke pudo apreciarlos perfectamente –pequeños, blancos y ligeramente afilados en los colmillos-. Un ruido como un gruñido salido desde el fondo de su garganta y la enorme cola se alzó estrellándose en el agua salpicándolos a ambos y sacándolos de su estupefacción.
-¡Oye, tranquila! No queremos hacerte daño- Explico levantando las manos en un intento desesperado de mostrarse inocente. Naruto a su lado lo imito retrocediendo unos pasos para darle espacio.
-¿lat nar ?- Los ojos de la chica se posaron en él de nuevo.
-¿Qué?- Sasuke se descoloco ante la lengua extraña.
-¡¿lat nar ?!- Repitió. Su tono más alto y claramente molesto.
-Sasuke ¿Qué está diciendo?- pidió Naruto tomándolo por el hombro y sacudiéndolo con fuerza.
-¿Cómo quieres que lo sepa, imbécil?- tal vez fuera por la adrenalina que su paciencia fuera más corta de lo normal, pero sintió una ira burbujear desde el fondo de sus entrañas. Se sacó la mano de Naruto de un manotazo, se giró hacia él, entrecerrando los ojos en una clara advertencia de que no lo hiciera de nuevo.
-¡¿Qué?! No se supone que hablaste con ella antes. Estuviste en el extranjero ¿qué no? ¡Ponle atención!- exclamo el rubio llevando las manos a los cielo en un acto dramático, como si fuera él el que buscara paciencia por lidiar con un idiota.
-¡No está hablando en un idioma que conozca, imbécil!- Sasuke explotó goleando la parte trasera de la cabeza de Naruto
-¿Por qué me pegas, teme? ¡¿Quieres pelea?!-el rubio lo tomo por el cuello de la camiseta. Sasuke apretó los labios y frunció el ceño. Lo empujo bruscamente para sacarlo de su espacio personal.
Levantó el puño con la firme intención de golpear a Naruto en la cara, mas no pudo concluir la acción. Un grito increíblemente agudo y antinatural resonó con fuerza, lastimándole los oídos. Se vio obligando a llevar sus manos a las orejas en un intento en vano de protegerlos. Se sintió mareado y por muy poco logró mantenerse en pie. El lamento continuo por espacio de 10 segundos antes de silenciarse por completo, aunque la sensación de náuseas tardó más tiempo en irse. La aves que dormían en los arboles había levantado un frenético vuelo emitiendo incesantes chillidos, unos aullido sonaron a la distancia y creyó oír el crujir de un vidrio, aunque lo que menos le preocupaba en este momento era una ventana rota.
Logro enfocar al rubio frente a él, seguía con los oídos tapados y había caído sobre una rodillas, les tomó un momento reponerse de aquella explosión sónica antes de girarse de nuevo a la pelirosa que ya los miraba más molesta que asustada.
-¿Quiénes son ustedes? ¿Dónde estoy?
-¿eh?- hicieron eco uno del otro en una exclamación que fue más sorpresa que pregunta.
Al menos Sasuke podía decir que no estaba loco. La chica si hablaba japonés.
-¡YO!...yo soy Naruto – tartamudeo el rubio,presentándose primero sin poder disimular su emoción – y el bastardo de aquí, se llama Sasuke. Él fue quien te encontró – Lo señalo y Sasuke no pudo evitar rodar los ojos, prefirió hacer caso omiso del insulto para evitar otra pelea absurda.
-Perdona si te asustamos. No pretendíamos hacerlo, ttebayo- Naruto sonrió como solía hacer cada que buscaba hacer un amigo nuevo. Sasuke la reconoció, pues era el tipo de sonrisa que le había dirigido muchas veces en el pasado (y mucho más últimamente).
A su favor, aquella cara de imbécil pareció funcionar. La chica relajo su expresión ligeramente y ladeo el rostro, como si estuviera procesándolo; sus miradas se encontraron de nuevoy el intento suavizar la propia. Creyó ver algo parecido al reconocimiento en los ojos verdes, igual y al fin lo recordaba de su corto encuentro en la playa.
Opto por enfocarse en su otra pregunta, lo mejor era darle todas las respuestas que solicitaba para que estuviera cómoda y no intentara destrozarle los tímpanos de nuevo.
-Estamos en la casa de verano de Naruto. Te encontré herida en la playa y te trajimos para intentar curarte pero, si ya estás bien te podemos ayudar a regresar y…
-¡NO!- ambos se sorprendieron con la brusca interrupción, Naruto ni siquiera pudo disimular el pequeño salto que dio. Sasuke solo abrió mucho los ojos, cerrando la boca de golpe hasta volverla una apretada línea.
La pelirosa pareció avergonzarse por su arranque, un suave sonrojo cubrió sus mejillas y carraspeo para explicarse después.
-Yo no puedo regresar. Se supone que vine a la superficie porque estoy huyendo de algo…yo debo permanecer lejos del océano.
Sasuke noto el dolor en su mirada baja, algo en la forma en que lo dijo, como soltó la última frase con un suspiro cansado, le decía que esa, había sido una decisión difícil de tomar. Si bien no sabía que la habían orillado a tomarla, bien podía empatizar con el sentimiento de tener que abandonar tu hogar por causas de fuerza mayor, pero eso es algo que no diría en voz alta.
-¿Te persiguen? ¿Son los mismos que te hicieron daño?- Como siempre Naruto rompió el silencio, acercándose más confianzudamente al jacuzi, como si hace unos minutos no hubiera estado a punto de sufrir una crisis nerviosa.
-uh… -Ella pareció vacilar y de nuevo busco su mirada, comenzaba a resultarle curioso la forma en la que ella siempre encontraba el camino a sus ojos y principalmente como él se la devolvía. Como si ambos necesitaran cerciorar la existencia del otro.
-No se supone que deba hablar de esto con los humanos, ni siquiera debería estar frente a ustedes-hubo otro silencio, su rosto se contrajo en una mueca triste- ¡Maldición! Esto es un desastre- Sonó exasperada, contrastando por completo con el tono demandante de hace solo unos minutos. La mirada fiera desapareció dejando solo dos acuosas esmeraldas que amenazaban con derramarse en cualquier momento. Oculto el rosto en sus manos y Sasuke reconoció el temblor de sus hombros y los sollozos no tardaron en llegar.
No supo si se trataba de un lapso de debilidad o la resignación de quien sabe ya tiene todas las de perder, pero se sintió incomodo, nunca fue bueno consolando a otras personas –la mayor parte del tiempo ni siquiera encontraba consuelo para sí mismo- pero, la misma necesidad de hacer algo, que tuvo cuando la encontró, lo llevo a acercarse lo suficiente para tocar su hombro y dar una palmadita tranquilizadora.
-Está bien. No tienes que decirnos nada - la pelirosa levanto el rostro y lo miro con pequeñas lágrimas en las comisuras.
-El teme tiene razón y si lo que necesitas es un refugio puedes contar conmigo. Mi casa es tu casa ¡dattebayo!
Fue el turno de la pelirosa de mirarlos sorprendida, Sasuke hizo su mejor intento de sonrisa y le dio un leve asentimiento de cabeza. Las lágrimas terminaron de bajar por su rostro, delinearon su barbilla cayendo suavemente convirtiéndose en perlas en el momento en que tocaron el agua.
Tantos sucesos lo debieron haberlo anestesiado por que dejo ese hecho como una trivialidad que se cuestionaría más tarde.
Ella bacilo por un momento, abrió la boca para decir algo, pero la cerró inmediatamente. Negó suavemente con la cabeza y les dedico una linda sonrisa que ilumino sus bonitos rasgos.
-Nnnh- asintió-Gracias, creo que les tomare la palabra.
-Pero nadie más puede saber de mí y de mi especie. ¡Deben prometerlo!- Exigió, a lo que ambos muchachos asintieron.
Naruto extendió la mano derecha y mostró el meñique, la pelirosa lo miro extrañada pero imito su acción, tan pronto como estuvo a su alcance, el rubio engancho ambos meñiques.
-Te protegeremos. Es una promesa, y yo jamás rompo una promesa, ¡´ttebayo!
Ambos se giraron a verlo y la chicha extendió su brazo izquierda hacia él, sin soltar su derecha de Naruto, obligándola ambos brazos cruzados sobre su pecho. Esperaron expectantes, a lo que Sasuke soltó un bufido pero, de igual forma enganchó el meñique con el de la chica. Noto los dedos delgados y palmeados y las uñas largas como garras, pero no le pudo importar menos.
Fue mágica la forma en la que la tensión desapareció una vez se soltaron las manos. Recordó haber leído alguna vez: "Cuando el misterio es demasiado impresionante, uno no se atreve a desobedecer". A pesar de lo inverosímil que este día había resultado ser, aquí estaban los tres, aceptándolo lo mejor que podían.
Acababan de ofrecerle, como quien quiere la cosa, seguridad y refugio a una sirena que bien podría estar escapado del mismísimo Poseidón. Aun así…
El rubio llevo una mano detrás de su nuca y rasco nerviosamente su barbilla. Un sonrojo cubriendo su rostro mientras miraba distraídamente algún punto en el cielo.
-Mmm… ahora que está todo arreglado… ¿crees que podrías cubrirte un poco?
-¿Cómo?
Naruto se encontraba preocupándose de lo más absurdo.
Sasuke se pellizcó el puente de la nariz. Mantuvo los ojos cerrado, pues ahora que Naruto lo había mencionado estaba seguro que miraría directamente a los senos desnudos.
-¡te daré mi camiseta!- la voz chillona de Naruto salió tan atropelladamente que le tomó un segundo entender lo que decía, tiempo suficiente para que ya se la estuviera deslizando por el cuello. Una idea rápida cruzó en su mente y se giró a detenerlo.
-Espera dobe, le daré la mía.
-¡Eh! ¿Por qué?- Sasuke lo miro como diciendo "¿es enserio?" y algo en la cabeza de Naruto pareció hacer clic. Agua, camiseta blanca…
-Ah…¡claro!Adelante
Sasuke se sacó la playera y sin girarse se la tendió a la pelirosa, manteniendo el brazo estirando imaginado la expresión que tendría.
- Póntela- ordeno, rezando en silencio que obedeciera sin hacer preguntas. Sintió el peso salir de su mano y se cruzó de brazos. Comenzó a frotarlos para generar calor con la fricción, pues el aire frío había golpeado la piel desnuda de su espalda provocándole escalofríos que le erizaban el vello del cuello.
-¿Así está bien?
Soltó un suspiro y se arriesgó a voltear. Sorprendentemente se la había colocado correctamente. Se sintió extraño el claro contraste del cabello rosa contra la camiseta negra en lugar de la piel de concha nácar, le quedaba demasiado grande, que en compañía de sus enormes ojos, le daban una apariencia infantil, aunque sabía que eso terminaría una vez que la humedad terminara de subir por la tela, adhiriéndose a su figura. Decidió guardarse ese pensamiento en el rincón más enterrado de su mente y solo le dio un asentimiento que ella respondió con una sonrisa. Golpeo a Naruto en el hombro, que aun miraba al cielo distraído y tuvo la impresión que el rubio se tragó un insulto para ignorarlo e ir directo con la chica.
-Oye, entonces ¿Cuál es tu nombre?
-¿Mi nombre?
-Sí, tienes uno… ¿cierto?
-uh…
Sasuke soltó un suspiro frustrado (creía haber suspirado más hoy que en toda su vida).
-Déjame adivinar, no puedes decirnos- Fue una afirmación que, para su no sorpresa, la chica acepto en silencio bajando la mirada tímida de nuevo, jugueteaba con la camiseta que retorcía entre sus manos nerviosas. Era un maldito libro abierto y no supo si era correcto que un ser mítico fuera tan expresivo.
-Los nombres, entre los de nuestra especie, son muy preciados. Pueden ser utilizados para controlarnos y tenemos especialmente prohibido revelarlo a los de la superficie. Además, está en un idioma muy antiguo. Incluso si se los dijera no serían capaces de pronunciarlo sin trabarse la lengua.
-¡Ehhh! ¿Entonces cómo se supone que te diga? –Exclamó el rubio, con una apariencia que decía estar realmente decepcionado. Sasuke pensó que solo estaba exagerando.
-¡ya se! Te pondré un nombre
-No es una mascota, imbécil- replico sintiendo que se le iba la paciencia de nuevo.
-¿Qué dijiste, bastardo?
El insulto murió en su garganta, distraído por la suave voz de la sirena que llamó su atención de nuevo.
-Está bien Naruto, puedes llamarme como quieras.
-¡Ya vez, teme! A ella no le molesta-le saco la lengua infantilmente y Sasuke ya podía sentir un tic sobre su ceja izquierda.
-Mph- chasqueo la lengua y giro el rostro ofendido.
Naruto se cruzó de brazos y cerró los ojos en pose pensativa. Bien podía jurar que era la primera vez que lo veía tan concentrado en algo en su vida y temió por un momento que el cerebro se le fuera a freír o algo así.
Después de casi 5 minutos de "mmm´s" y "tal vez…" Naruto por fin abrió los ojos con un brillo de resolución en ellos.
-¡Te llamarás Sakura!
-Brillante, dobe.
-Gracias, teme- reconoció Naruto, pasando por alto el sarcasmo.
-¿Sakura? – cuestionó la pelirosa con la confusión pintada en el rostro.
-Sí, tu pelo es rosa y me recuerda a los cerezos en flor ¡queda perfecto!
-No entiendo.
-Es un árbol. ¿No los conoces?
-Es obvio que no. No hay cerezos en el mar, Naruto- explico Sasuke exasperándose de la situación.
Ahora fue el turno del rubio de parecer confundido, se rasco la cabeza un segundo antes de apresurarse a rebuscar en su bolsillo. Saco su celular y deslizo el dedo por la pantalla táctil. Cuando pareció encontrar lo que buscaba su sonrisa zorruna resaltó aún más por el brillo del aparato.
El pelinegro sintió otro escalofrío que no tenía nada que ver con el frío.
-¡Mira! Estos son árboles de Sakura – Naruto le paso el teléfono a la pelirosa que lo tomo con mucho cuidado.
Sasuke pudo notar como sus ojos verdes brillaban de asombro viendo la pantalla. Guiado por la curiosidad se acercó a ellos y estiró el cuello para intentar ver lo que le mostraba. Su seño se frunció inmediatamente cuando reconoció la fotografía.
-Estos somos Sasuke y yo cuando entramos a la secundaria. Era primavera y los cerezos estaban en flor, el camino esta llenos de ellos y es muy bonito.-le explico el rubio con un toque de nostalgia en la voz.
-Pensé que habías borrado esa foto, dobe
-¿Por qué debería, teme? Es mi jodido teléfono, puedo tener las fotos que me den la gana.
Ambos se miraron con los ceños fruncidos a punto de iniciar una nueva disputa. Era definitivo, Sasuke se le había agotado paciencia, y ya podía sentir la necesidad de golpear al rubio de nuevo.
-Me gusta-
Regresó su vista a la sirena que seguía mirando absorta el Smartphone de Naruto.
-Me gusta. Sakura es un nombre perfecto- reafirmó levantando al fin la vista y sonriendo abiertamente. Aquel extraño brillo etéreo que parecía emanar de ella lo alcanzó y tranquilizo.
- ¡pues que así sea! A partir de hoy serás Sakura-chan, dattebayo.
El pelinegro tuvo que reconocer que el nombre le quedaba bien y sería mucho más sensato que solo llamarla "pelirosa" o "sirena".
Sakura miró de nuevo la foto en la pantalla antes de devolver el aparato al rubio que guardó rápidamente en su bolsillo lanzándole una mirada sospechosa. Como si Sasuke cayera tan bajo como para robarle el teléfono solo por una foto. Pensó en burlarse cuando Naruto parpadeo repetidas veces antes de sacar algo de su bolsillo.
-¡Oh, es cierto! Descubrí esto en la playa, ¿a poco no es bonito? Si no hubieras encontrado a Sakura estoy seguro que hubiera ganado- abrió el puño mostrando el curioso dije sobre su palma.
Los ojos de Sakura se abrieron mucho y soltó un chillido de sorpresa– ¡Eso es mío! –exclamó saltando sobre Naruto casi saliéndose de la bañera para arrebatar la joya de su mano.
-pensé que lo había perdido- acercó la alhaja a sus pecho y sonrió aliviada.
-enserio no lo sabía, ¡lo juro!- se excusó el rubio sobándose el cuello nervioso
-Está bien, Naruto. Me alegro que lo hayas encontrado
Naruto dio otra sonrisa bobalicona, pero Sasuke recuperó un pensamiento mucho más urgente.
-Jiraya o Kakashi podrían llegar en cualquier momento, debemos encontrar un escondite para Sakura…
-No te preocupes Sasuke-kun, con esto lo resolveremos- le mostró el dije que había colocado entre sus dedos índice y pulgar y elevo hasta su altura, la joya emitió un brillo dorado- verdoso al reflejar la luz de luna y ella sonreía orgullosa.
Sasuke levantó una ceja escéptico. Bueno, esto sí que quería verlo.
hey!
Volvi y con otro capitulo. En realidad ya lo tenia pero, lo reviso varias veces antes publicarlo para minimizar los errores y eso me toma varios días. Siempre me pasa lo mismo. En el documento está bien y cuando lo paso para acá todo se desajusta, todo porque se me olvida desactivar el traductor. :v
Al fin las presentaciones están completas y nuestra pequeña sirena al fin está despierta. Se que parece todo caótico pero me gusta que tenga esa sensacion por que estoy segura que así fue para ellos.
Reconocieron el idioma que habla Sakura?
Quien lo haya descubierto puede tener su pastel :v
Es atlante, idioma creado por Mark Okrand para la película ATLANTIS de Disney. En realidad, mientras investigaba sobre la torre de Babel y varias lenguas romance, como opción para este fic, descubrí que Mark se inspiró en estas mismas y bueno, cayo como anillo al dedo.
Muchas gracias por sus reviews y espero que este capitulo haya sido de su agrado.
Nos estamos leyendo en el próximo capitulo.
Se despide D.J.
