Disclaimer: Naruto y su Universo no me pertenece. esta historia fue escrita sin fines de lucro de fan para fans.

Advertencias: Posible OC, lenguaje vulgar ocasional, descripción de escenas explícitas y desnudos parciales o totales.

Esta es una obra de ficción, cualquier parecido con la vida real o cualquier otra obra es pura coincidencia. La mención de lugares, marcas o persona son solo para fines narrativos.


Capitulo V

Un paso a la vez

Avanzo por el largo pasillo tan rápido como pudo sin llegar a correr, el corazón latiéndole furioso contra su pecho y un nudo en la garganta que le impedía respirar adecuadamente. Paso de largo un par de enfermeras que intentaron decirle algo que no se molestó en escuchar, doblo en un esquina y por fin llego a donde le habían indicado en recepción. El sudor le bajaba por la sien, frio y denso, más por los nervios que por la carrera.

-¡Ni-san!-llamo una vez lo tuvo a la vista. Su hermano que hasta ese momento se encontraba hablando con un doctor, se giró hacia él, su rostro imposiblemente inexpresivo a pesar de las circunstancias.

-¿Cómo está? ¿Se pondrá bien?-las palabras salieron atropelladamente de su boca, la preocupación estrujándole las entrañas.

-Sasuke, el doctor dice que su condición es crítica. Incluso ahora solo se mantiene con vida debido a los aparatos, él cree que lo mejor es que se desconecte…

-¡No!

-Sasuke…

-¿Cómo puedes decir eso, ni-san? Aún debe de haber algo que se pueda hacer…

-Lo lamento, la sacaran del coma inducido…podrás despedirte

No podía creer que era Itachi el que le estaba diciendo que se resignara, era su madre ¡maldita sea! La madre de ambos, ¿cómo podía permanecer tan sereno? Parpadeo repetidamente para no derramar las lágrimas que ya comenzaban a juntarse en los ojos. Se sintió mal de repente, el estómago tan revuelto que creyó que vomitaría de un momento a otro. Tenía demasiados sentimientos dentro de sí, y todos parecían golpearlo con la misma violencia caótica de un huracán.

Itachi entro primero en la habitación junto con el médico y dos enfermeras más. Él no se atrevió a pasar con ellos, demasiado asustado como estaba, solo se quedó esperando afuera con los puños tan apretados que los nudillos se le pusieron blancos. Su mente viajo hasta esa mañana, todo había estado bien. Su madre lo había besado en la mejilla despidiéndolo para su primer día de clases e incluso su estoico padre le había palmeado el hombro con una media sonrisa.

Él había pasado con uno de los mejores promedios, como era de esperar como un orgulloso miembro de la familia. Tal vez no era el primer lugar como su hermano, pero sus logros eran dignos de mencionarse. Uno de sus ensayos había terminado en primer lugar en un concurso y una increíble beca estaba al alcance de sus dedos. Su padre parecía satisfecho.

Todo estaba bien y todo seguiría bien si no fuera por ese estúpido accidente.

-Sasuke, puedes pasar- llamo su hermano

¿Cuánto tiempo paso atrapado en sus recuerdos? Pudieron ser horas, o al menos así se sintieron.

Se obligó a poner un pie frente al otro y avanzar. Fue lento e inseguro, pero una vez adentro, toda su atención se volcó en la figura de su madre recostada en la cama.

Su largo cabello negro normalmente arreglado y pulcro ahora no era más que una maraña desperdigada en la almohada. Su hermoso rostro –al que tanto decían que se parecía- bañado de hematomas y raspones aun frescos. Su ceño fruncido por un dolor que él no identificaba, aunque, la ternura en su mirada cuando posaba sus ojos en él seguía igual.

-Sasuke, mi niño, acércate…-pidió quedito y el no pudo más que obedecer.

No quiso mirar demasiado, ni el tuvo intravenoso en su brazo, ni las agujas, ni los aparatos que la mantenían obstinadamente con vida. No sabía cómo funcionaban, ni tampoco pretendía entender lo que estaba pasando, pero si está realmente era la última vez, les agradecía por permitirle hablar con ella.

El puro pensamiento le hiso más difícil respirar

Se acercó despacio y con la mirada baja, ella estiro su brazo y alcanzo su mano con dificultad, él la atrapo, aun en el aire y se aferró a ella tan suave como pudo para no lastimarla. Su pequeña, pequeña mano de dedos finos y uñas cuidadas; incluso sus brazos parecían más delgados bajo las vendas empapadas en sangre.

Dios… ¿Por qué tenía que haber tanta sangre? ¿Por qué le parecía tan pequeña ahora? ¿Tan frágil?

La voz le fallo al querer hablar y tuvo que morderse los labios temblorosos para no soltar un sollozo. Las lágrimas se desparramaron rebeldes, humedeciendo sus mejillas. Su madre las limpio con ternura y acaricio sus cabellos en un mimo tan conocido que le dolió el corazón.

-Lo siento, mi amor, pero tengo que irme.

-No tienes que ir a ningún lado mamá, quédate con migo…

- Eres un muchacho tan dulce y noble. Que lo único que lamento es no poder verte convertir en un hombre.

Esta vez fallo en contener su llanto, los sollozos escaparon de su garganta en un silencioso lamento. Sorbió su nariz y se limpió bruscamente las lágrimas con la manga. Su madre sonreía suavemente, tan dulce que contradecía sus ojos tristes.

-Hay tantas cosas que un me quedaban por enseñarte pero, estoy segura que lo harás bien… Mi amor, no dejes de ser amable con todos los seres vivos y tratar bien a tus amigos.

sé que va a ser muy difícil para ti y está bien llorar y sentirse triste, mas no te olvides de también ser feliz.- su voz se rompió en la última frase, ella también lloraba aun con la sonrisa en los labios. Tiro de él suavemente y se acomodó para que ambos pudieran fundirse en un último abrazo. Ni siquiera el aroma antiséptico, pudo ocultar su verdadera esencia mezclada con el perfume que la había regalado en navidad. Casi podía sentirse reconfortado por ello.

-Yo... yo lo intentare…

-Te amo, Sasuke. Tu padre y yo estamos orgullosos de ti…

La mano que acariciaba sus cabellos callo sin vida y un silencio sepulcral se instaló en la habitación interrumpido únicamente por el pitido constante de uno de los monitores.

-¿Mamá?-

No hubo respuesta. Se separó con cuidado para poder observarla, los ojos de su madre cerrados como si se hubiera quedado dormida, deseo con todo su corazón que solo fuera eso.

-Hora de la muerte 04:44 a.m…

La voz apagada del médico sonó a la distancia en algún punto de la habitación que no pudo identificar. Todo a su alrededor se volvió una mancha borrosa de imágenes confusas y murmullos sin sentido. Se aferró con más fuerza a la mano aun cálida de su madre en un intento en vano de mantener consigo ese calor. Un picor punzante detrás de los ojos lo obligó a cerrarlos con fuerza, botando las lágrimas que ya se habían juntado en sus comisuras.

La garganta le ardía, el pecho le ardía. Todo su cuerpo quemaba en un dolor sordo que lo entumecía.

Si había permanecido así 5 minutos o una hora, eso francamente le daba igual. El concepto del tiempo había desaparecido en el momento en que piso ese jodido hospital. Todo le parecía irreal, como una pesadilla de la que estaba ansioso por despertar.

No fue así y entonces toda su tristeza se convirtió en una furia agresiva, quiso gritar, gritar tan fuerte que se le destrozara la garganta. Por su madre, que aun siendo tan buena, se había tenido que morir. Por su padre, al que aún tenía tanto que demostrar. Por la injusta situación en la que estaba. Por él mismo y este odio que se formaba en su pecho y era tan grande como su dolor.

Mas no lo hizo.

Deposito suavemente la mano de su madre en la cama y deposito un beso en su mejilla fría en forma de un adiós silencioso. La miro unos segundos antes de salir corriendo de la habitación. Itachi intento detenerlo en el pasillo pero lo ignoro y siguió en su carrera.

-¡Sasuke!-lo escucho llamar. No sabía a donde ir, solo sabía que tenía que estar lejos, muy, muy lejos.

-Sasuke…


-¿Sasuke-kun?

-¡¿Qué diablos?!

El impulso hacia atrás debido a la sorpresa lo tiro del sillón donde se había quedado dormido, siseo de dolor incorporándose lentamente a punto de soltar otra maldición.

-Shhhh, Sasuke-kun, despertaras a todos- regaño la chica de cabellos rosados en tono bajo, colocando su índice frente sus labios en una expresión que pedía silencio.

-¿estás bien?- pregunto esta vez genuinamente preocupada tendiéndole una mano para ayudarlo a levantar. El acepto el gesto y fue entonces que por fin se volvió completamente consiente de su situación.

Sakura estaba de pie…sobre sus dos ¿piernas? Agradeció que aun tuviera su camiseta puesta y que esta cubriera lo suficiente.

Se terminó de incorporar y sacudió sus ropas. Carraspeo para aclarar su garganta y que su voz no saliera tan ronca debido al sueño reciente.

-Has usado el cristal- más que una pregunta era una afirmación a lo que la chica sonrió y asintió.

-hace unos momentos, pero… ¿estás bien?

-Estoy bien, solo me sorprendiste- dijo intentando recuperar su orgullo perdido tras tan poco elegante caída, no era mentira pues al final lo único herido había sido este mismo.

La vio fruncir los labios y torcer el gesto. Pensó que intentaba decirle algo, más sin en cambio guardo silencio. Él aprovecho el momento de reflexión de la chica para estirara su engarrotado cuerpo, respiro profundo llenando sus pulmones del sereno matutino y despejando su mente. Tenía un tiempo desde la última vez que había soñado con su madre y más específicamente con su muerte. No solía traerla demasiado a sus pensamientos, pues su recuerdo solo lo llenaban de pesar y una amargura que solía durarle todo día. El estrés del día anterior lo debía haber afectado más de lo que creía si traía a sus sueños ese momento en especial.

-¿crees que deberíamos despertarlo?

Su mirada se posó en la figura durmiente de Naruto que roncaba despreocupado en una posición que creía le dejaría un daño permanente en el cuello. Desparramado como estaba en la silla no pudo evitar preguntarse cómo había logrado mantenerse sobre ella.

-oye, dobe, despierta- llamo pateando la pata de su asiento que se tambaleo y casi cae junto al rubio. En extraordinaria proeza, este mantuvo el equilibrio despertando de golpe y haciendo un ruido gracioso al sorber la saliva que bajaba por su barbilla.

-¡¿y Sakura-chan?!- exclamo tan pronto se puso de pie, mirando en todas direcciones. Sasuke cubrió su boca con la mano sin darle tiempo de gritar cualquier tontería de nuevo.

-Cállate imbécil, Jiraya y Kakashi aun duermen.

-Estoy aquí, Naruto

-Naruto parpadeo en confusión bajando la mirada y encontrándose con la pelirosa, retiro la mano de Sasuke soltando un ligero silbido.

-Wow, y yo que pensé que ya nada podría sorprenderme- afortunadamente el rubio mantuvo un tono de voz decente.

Dio un par de vueltas alrededor de la pelirosa, asintiendo de vez en cuando, como quien admira un trabajo bien hecho. Se detuvo frente a ella y con una mano en la cadera y la otra mostrándole un pulgar en alto dio su visto bueno.

-Son unas piernas hermosas, Sakura-chan. Definitivamente mi tipo- dijo por fin con una enorme sonrisa de imbécil. A Sasuke le dio un tic en la ceja izquierda y estuvo a punto de golpearlo si el puño de la chica no le hubiera ganado, dándole al rubio un bien merecido coscorrón.

-No necesito esa clase de aprobación, gracias- Gruño Sakura con la vergüenza pintándole las mejillas.

-eso fue cruel, Sakura-chan. Era un cumplido- lloro Naruto sobándose el área afectada.

Bufo y le dedico una media sonrisa burlona –no es como que no te lo hayas buscado.

-Tan temprano y ya de humor, ¿no teme?-replico el rubio –Todavía que te tengo el desayuno, Sakura-chan.

Naruto recogió el tazón de ramen de la noche anterior y lo descubrió mostrándoselo a la pelirosa. Esta lo miro con curiosidad olisqueando el aire.

-aunque tal vez debería calentarlo primero…

Sakura introdujo sin previo aviso su mano en el tazón tomando entre sus dedos un trozo de chuleta de cerdo que se terminó llevando a la boca. Mastico y trago. Sasuke vio el momento exacto en que esta se relamió los labios antes de arrebatar el plato de Naruto y devorar con apetito su contenido.

-¡ja! y te quejabas de mis modales, Sasuke- se burló Naruto sin despegar la vista de la chica que comía tomando los fideos con las manos. Fue cuestión de segundos, tomando de un sorbo lo que quedaba de caldo y suspirando de satisfacción al terminar. Se limpió los labios con el dorso de la mano y regreso su atención a ellos.

Se sonrojo violentamente cuando lo vio levantar una ceja. Y se intentó excusar tan rápida y atropelladamente que le costó entender sus disculpas.

-Lo siento, pero moría de hambre y estaba tan delicioso que no pude controlarme- concluyo regresando el tazón a Naruto que atino a sonreírle.

-Te entiendo. Podemos ir por mas, debes probarlo caliente, sabe aún mejor, ´ttebayo.

-es demasiado temprano como para encontrar un puesto de ramen abierto- explico. No tenia ni idea de la hora que era pero, por la forma en la que sol apenas se elevaba en el horizonte y la persistente bruma, no deberías ser mas de las 8.

-¿las 7:15?- exclamo el rubio al comprobar la hora en su Smartphone-wow Sakura-chan, sí que eres madrugadora.

-Descanse lo suficiente anoche y les recuerdo que no es como que tenga mucho tiempo que digamos- a pesar de que lo dijo en un tono tranquilo casi casual, pudo percibir el apuro en sus palabras o talvez en su expresión, con los brazos cruzados sobre su pecho y el pie moviéndose nerviosamente.

Se tomó ese momento para dedicarle una mirada más detallada. Las aletas habían desaparecido y por lo que pudo notar mientras devoraba su ramen, también los colmillos y los dedos palmeados junto con las garras. Y por supuesto las piernas que sustituían su cola eran el gran cambio que más lo descolocaba. Como si no hubiera sido más que una ilusión. Aun así –en su opinión- lo más impórtate seguía igual. Los enormes ojos verdes, expresivos y brillantes, los rasgos bonitos en su rostro redondo, la piel de concha nácar y el exótico cabello rosa pálido.

Por donde la miraba parecía una chica común y corriente, guapa, nos mas alta que cualquier otra y no mayor que ellos. Espera…

-¿Cuántos años tienes?

-Sakura que hasta ese momento había puesto su atención en Naruto que se había dedicado a hablar sobre quien sabe qué cosa, le miro y se llevó una mano al mentón pensativa.

-mmm…según el calendario gregoriano, cumplí 17 en marzo

-¿en serio? Tenía la idea de que serias mayor- comento Naruto casual a lo que Sakura lo volteo a ver ofendida.

-¿Qué quieres decir con eso?- el tic en su ceja, junto con la sonrisa falsa y la mirada amenazante alertaron al rubio que se apresuró a extender su brazos de forma defensiva

-Y…yo solo pensé que al ser una sirena, ya sabes, viven por cientos de años y esas cosas, no es que crea que te veas vieja ni nada de eso- intento explicarse nervioso y tartamudo. Sakura pareció comprender, cerró los ojos y soltó un suspiro, cuando los abrió de nuevo ya se veía más serena.

-Es cierto que algunas sirenas pueden vivir durante muchos años, pero la mayoría tenemos un promedio de vida bastante similar al de los humano, aunque a diferencia de ustedes una vez que una sirena alcanza la madurez esta conserva su apariencia durante mucho más tiempo. Así que es normal que muchas mueran con apariencia joven así tenga 90 años.

-ahh ya entiendo ¿tú ya alcanzaste la madurez, Sakura-chan?- Sasuke que tenía más tiempo de conocer a Naruto supo que era una pregunta sin malas intenciones salida directamente de su estupidez, aun así no pudo evitar sobarse el puente de la nariz cuando vio a la aludida sonrojarse violentamente y el rubio que sin notarlo, siguió hablando –porque creo que ya te vez bastante madura, aunque tu pecho podía crecer un poco más…

Con el fin de evitar un derramamiento de sangre lo interrumpió bruscamente colocándole el segundo coscorrón del día, no le dio el tiempo ni de protestar cuando puso otro tema en la mesa.

-Lo importante ahora- hablo dirigiéndole al rubio una mirada que no permitía reclamos- es conseguir algo de ropa que sea más adecuada para Sakura. Por lo que sabemos aún tienes que desplazarte a otro lugar y tienes que pasar desapercibida y no podrás hacerlo solo vistiendo una camiseta.

Sakura resoplo pero se relajó visiblemente. Se llevó uno de los largos mechones rosados detrás de la oreja y se aliso la camiseta con las manos.

-Supongo que tienes razón, no es que sea una experta pero es obvio que esto no es lo que usan las mujeres humanas normalmente, aunque a mí me gusta.

No supo si sentirse alagado con el comentario –En todo caso dudo que las tiendas estén abiertas, tendremos que esperar por lo pronto creo que lo mejor será que permanezcas escondida- ella no pareció tomarlo a bien, pues torció los labios en una clara mueca de descontento.

-creo saber a dónde podemos ir- Naruto que había terminado de refunfuñar en voz baja se unió a la conversación ya con su energía renovada.

-Bien solo subiré a cambiarme y por mi celular- comento Sasuke a lo que Naruto secundo.


El pelinegro pidió que los esperara y ella obedeció sentándose en la silla donde Sasuke había estado durmiendo.

Tan pronto despertó sintiéndose completamente renovada y con sus reservas de chakra lo suficientemente restauradas, activo el henge con ayuda del cristal. De esta forma ella podría mantener una forma humana permanente sin tener que sacrificar su chakra. No podía darse el lujo de desperdiciarlo o arriesgarse a que la transformación se deshiciera de repente. Había salido con cuidado de no hacer ruido y el frío le había calado tan pronto estuvo fuera del agua.

No es como que ella tuviera poca tolerancia a este, acostumbrada como estaba a nadar en aguas heladas, pero la camiseta que se le había pegado al cuerpo como una segunda piel se sentía pesada y se enfriaba al contacto con el viento, era una sensación completamente nueva.

Acumulo un poco de chakra en su mano y recolecto el agua de la camiseta dejándola completamente seca. Se sintió satisfecha con el resultado, intento ponerse de pie y salir del cubo de agua en el que la habían escondido, no con algo de dificultad. Tan poco acostumbrada como estaba trastabillo un par de veces antes de lograr erguirse sobre su nuevo par de pies.

Se permitió estirarse, una vez se sintió segura sobre sus piernas, inhalo profundo llenando sus pulmones de aire fresco. Todo le pareció tan novedoso, los sonidos, las sensaciones, los aromas. Fue así como descubrió el aroma residual en la camiseta de Sasuke. Se acercó a ella y respiro más profundamente; no era nada que conociera de antes, era una aroma diferente y acogedor. Se sentía extrañamente segura y cómoda, rodeada de la suavidad de la tela y su calor.

Creyó que era una lástima que tuviera que cambiarse pero Sasuke tenía razón y tenía que acoplarse lo más rápido posible para no llamar la atención.

Fue poco después que ella se puso de pie que noto a los muchachos durmiendo y se acercó a despertarlos. Se sintió preocupada cuando noto el ceño fruncido del pelinegro. El sudor cubriendo su frente, era la expresión de alguien que sufría. Casi se muere del susto cuando se despertó tan alarmado y sin esa gracia que parecía caracterizarlo, como si lo hubiera encontrado en un momento vulnerable. No quiso hablar del tema pues no debía ser de su interés, no podía involucrarse tan intimidante con los humanos y eso significaba no meterse en sus asuntos.

Los muchachos bajaron al poco rato. Sasuke vestía diferente al igual que Naruto que le paso una nueva prenda.

-siempre olvido ropa cuando vengo aquí. Este era de cuando era más joven seguro que te queda

Sakura observo el short azul y asintió a Naruto, le dio un par de vueltas para examinarlo y una vez estuvo segura de que era la forma correcta se dispuso a ponérselos, ambos chicos se giraron de inmediato dándole la espalda y ella tuvo que reprimir una carcajada. Le parecía divertido que los humanos fueran tan pudorosos con respecto a la desnudes a la que ella estaba tan acostumbrada tuviera piernas o no. También le paso un par de sandalias que al parecer calzo al revés, Sasuke la ayudo a ponerlos correctamente y asegurarlos en su pies lo mejor que pudo, pues le quedaban considerablemente grandes. Se sintió abochornada cuando tropezó en sus primeros intentos de caminar pero, ninguno se burló o hizo comentario al respecto. El pelinegro la dejo asirse de su hombro y Naruto la tomo de la mano para ayudarla abajar la escalera

Una vez se sintió cómoda con su nuevo vestimenta, Naruto los guió al pueblo a través de un camino rodeado de árboles, había escuchado de ellos pero era la primera vez que los veía tan de cerca, su curiosidad innata la incitaba hacer preguntas y detenerse cada tanto para observar mejor algo que llamaba su atención. Sasuke fue increíblemente paciente para explicarle lo que sabía –que era mucho- y ella aprovecho todo el conocimiento que le brindaba compaginándolo con el que ella ya conocía sobre la superficie.

-es allí- Naruto señalo una casa a unos metros cerca del final del camino, rodeada por una barda de madera. Los condujo por un pequeño sendero, haciéndolos pasar por un par de tablones sueltos para entrar a un patio lleno de todo tipo de plantas nuevas y desconocidas.

El rubio les pido que esperaran y entro a la cabaña por lo que supuso era la puerta trasera. Ella se quedó en el patio y seguida de cerca por Sasuke se puso a curiosear. Era maravilloso, todos estos aromas y colores, se sintió mareada de puro éxtasis.

-Sasuke-kun y esto ¿qué es?

-creo que es romero, suele usarse como especia en la comida pero tengo entendido que también tiene propiedades medicinales

-¿medicinales?

-ah, creo que las mayoría de las plantas aquí lo son, pero desconozco sus usos.

-¿todas estas? Son muchísimas –no pudo evitar exclamar en sorpresa

-en mi mundo solo unas cuantas variedades de corales y algas tienes propiedades curativas así como unos cuantos peces. De ahí en fuera todo es venenoso y potencialmente mortal.

-Suena a que tu mundo es peligroso- bromeo Sasuke con una media sonrisa.

-Lo es, pero también es maravilloso a su manera. Siglos de conocimiento es reguardado por mi gente, la sabiduría ancestral recolectada por nuestros antepasados y pasados en generación de generación a través de la tradición oral- los secretos de los océanos que ella tenía la obligación de proteger a toda costa. No quiso pensar demasiado o la ansiedad la devoraría. Continúo viendo la colección de exótica hierbas y especias cuando un atisbo de un rojo brillante llamo su atención.

-Sasuke-kun, esta es una flor ¿cierto? ¿Cómo se llama?- el pelinegro la observo frunciendo ligeramente el ceño y apretando los labios como intentando acordarse del nombre.

-…

-es un clavel

La voz a su espalda los hiso sobresaltarse girándose rápidamente. Naruto se acercaba acompañado de una chica castaña que sonreía amablemente.

-¿Te gustan las flores, Sakura-chan?-pregunto cortes, acercándose a ella y dejando una sutil caricia en el clavel que había estado observando

-oh si, son bellísimas pero, ¿Cómo supo mi nombre?

-No te preocupes, Naruto me conto todo

No pudo evitar que el pánico invadiera sus facciones, incluso Sasuke se había tensado visiblemente a su lado. Se giró a Naruto con mirada acusadora, este solo le dio una sonrisa nerviosa.

-Pobrecilla, mira que ser cruelmente abandonada por tu novio. No puedo creer que existan hombres tan miserables- la castaña le abrazo de repente en lo que supuso era una forma de consuelo.

-¿disculpe?- demasiado impactada para responder al abrazo, solo pudo soltar esa pregunta con lo que le salió de voz.

-lo siento Sakura-chan, le tuve que contar lo de tu novio para que nos diera una mano. De cómo tuvieron una pelea mientras estaban de vacaciones y él te dejo llevándose todas tus cosas, ´ttebayo

Aun en los brazos de la castaña busco al pelinegro con la mirada que se veía igual de desconcertado y a Naruto que solo le dedico un encogimiento de hombros y un guiño.

-ah…si-si, fue un tonto, pero por suerte me encontré con Naruto y Sasuke-kun que me han ayudado mucho- bueno, ahora tenía una coartada por tonta que fuera, un risa nerviosa se le escapo, solo esperaba que no indagaran más en ella.

La castaña se separó de ella de forma abrupta, sin soltarla de los hombros le dio una mirada significativa que la puso a una más nerviosa.

-No te preocupes cariño, cuidaremos de ti, ven, primero desayunemos algo y después te llevare con una amiga- Sakura fue básicamente arrastrada por la chica al interior de la casa, seguidas por Naruto y Sasuke.

Rin resulto extrañamente encantadora, no pregunto más y solo se limitó a sentarlos alrededor de una pequeña mesa redonda para cuatro y servirles un apetitoso desayuno de arroz y huevo junto con un té de jazmín que encontró delicioso.

La castaña tuvo una conversación informal con Naruto y conoció un poco de su parentesco con él, del resto de su familia, que por el momento se limitaba a su esposo, y que en este momento se encontraba trabajando en uno de los barcos pesqueros; y en su trabajo que consistía en realizar productos con las hierbas de su jardín. Su casa no era tan grande ni tan lujosa como lo poco que había podido apreciar de la de Naruto, pero era muy colorida y parecía que en cada rincón había algo que ver. Le recordó vagamente al estudio de su maestra, con aquella extraña forma de parecer que todo estaba en su lugar a pesar del desorden. Lo que le genero un sentimiento de nostalgia.

-¿es usted médico, Rin-san?-se atrevió a preguntar después de escucharla decir que tenía que dejar preparada una infusión para el dolor de cabeza para uno de sus clientes y después saldrían para con su amiga.

-Nada de eso, Sakura-chan, no soy profesional. En todo caso sería como el curandero del pueblo- soltó una ligera carcajada, como si lo que hubiera dicho fuera una gran broma –mi madre me enseño todo lo que se sobre herbolaria y a su vez ella aprendió de mi abuela. Nunca me atreví a salir de este pueblo, es mi hogar después de todo.

Eso de estudiar en una universidad y conocer el mundo, se lo dejamos a hombres más valientes como Kakashi-kun.

Salieron a los poco minutos y Rin los levo calle abajo. Sakura se aferró a lo único conocido para ella en ese momento. La camiseta de Sasuke. Este se giró y la miro con la ceja alzada pero le permitió permanecer así. Tropezando en varias ocasiones por poco cae llevando a Sasuke con ella por ir mirando embobada todo a su alrededor y casi se hecha a correr cuando un vehículo azul paso a su lado a toda velocidad.

Sasuke la tomo con delicadeza del brazo y la paso del otro para quedar interpuesto entre ella y el camino principal donde circulaban los monstruos de metal.

-es un auto- le explico en tono sereno casi en un susurro para no llamar la atención de Rin y Naruto que caminaban más adelantados.

-Se lo que son pero es la primera vez que miro uno. No pensé que fueran tan grandes ni tan rápidos. Me sorprendió bastante.

Sasuke le dio una media sonrisa.

-y los hay más grandes…y más rápidos.

-nooo… -arrastro la vocal en genuina incredulidad, su rostro debería ser un poema en estos momentos y supo que a Sasuke le resulto divertida su reacción por el brillo peculiar que adquirieron sus ojos. Nunca fue de su agrado que la gente se riera a sus expensas, pero esto era diferente. Positivamente diferente y le gusto que el chico no fuera solo melancolía y seriedad.

-¡chicos, es por aquí! – Rin llamo su atención y los condujo por un callejón estrecho. Que terminaba en una escalera, algunas enredaderas crecían y se extendía por las paredes pintadas de un amarillo viejo y desgastado. Al final de la escalera los esperaba justo a la izquierda, una puerta bellamente tallada en madera, en la que Rin dejo tres golpes.

Al cabo de uno o dos minutos, una hermosa mujer de pelo negro y ojos rojos los recibió.

-¡Kurenai-san!- saludo Naruto al reconocerla.

-Naruto- saludo revolviéndole los cabellos rubios –es bueno verte. Has crecido bastante

-Kurenai-san, buenos días- saludo Rin con una sonrisa amable.

-Rin-san, es raro que vengas tan temprano.

-Sentimos molestarte, necesitamos pedirte un favor. Pero, primero déjame presentarte. Ellos son Sasuke-kun y Sakura-chan.

Sasuke dio un asentimiento de cabeza a forma de saludo y ella dio una ligera reverencia- es un placer conocerla, kurenai-san

-el placer es mío, pero no se quede ahí, adelante. Me explican todo adentro-la mujer los dejo pasar, sintió su mirada curiosa sobre ella pero cuando se a devolvió, esta solo le sonrió.

Una vez que le explicaron la situación ficticia, los invito al segundo piso donde se encontraba su tienda. La luz natural entraba por las enormes ventanas de vidrio dándoles una magnifica vista del muelle.

En estanterías, colgados de ganchos y sobre maniquíes. Ropa humana de una variedad de colores y texturas, se entendía por todo el lugar. Dentro de vitrales joyas coloridas, accesorios con brillos, sombreros y lentes y otro montón de cachivaches que simplemente no reconoció.

-¡Es maravilloso!- exclamo paseándose por los pasillos y viendo tanto como podían su ojos.

-Muchas gracias, Sakura-chan. Me alegro que te guste.

-Kurenai-san tiene la mejor boutique de todo el pueblo- comento Rin con orgullo.

-Rin, querida, tengo la única boutique del pueblo- ambas mujeres rieron y Sakura se unió a ellas en la típica complicidad de chicas que creyó no volvería a sentir.

-Puedes probarte lo que gustes, Sakura-chan- ofreció la azabache

-talvez debamos conseguir algo de ropa interior primero- señalo rin apuntando pensativa a uno de los maniquíes.

Se giró a la dirección que apuntaba la castaña donde unas prendas diminutas de encaje y otros materiales se exhibían. Los miro por un momento intentando comprender su función y como se usaban. No le tomo mucho entender su lógica y procedió a sacarse la camiseta que Sasuke le había prestado para poder probárselas. Un grito ahogado la detuvo y se giró para ver a Naruto cubrirse los ojos con las manos y a Sasuke girarse con un ligero sonrojo en las mejillas. Rin, que parecía ser la que había emitido el gritillo se acercó a los muchachos empujándolos escaleras arriba.

-Espero que no te importe que esperemos arriba- pido Rin aun con algo de vergüenza.

-Para nada, Asuma debe estar bebiendo su café, puede que este algo adormilado pero le encantara verlos. Siéntanse como en casa- concedió Kurenai que parecía completamente divertida con la situación.

-Parece que las jóvenes de ahora ya no sienten pudor- comentó con gracia una vez que se acercó a ella.

¡Claro! Pudor, tenía que interiorizarlo si quería dejar de pasar vergüenza con los chicos.

-Lo siento, olvide que estaba ellos aquí- mintió, aunque el calor en sus mejillas fue muy real.

-No te preocupes. Anda, busquemos algo bonito para ti.


Volvi!

No les voy a mentir, pensé en dejarlo por la paz. He tenido unos meses caóticos, estoy haciendo remodelaciones en la casa y ayudando a mi hermana con su mudanza por lo que no he tenido tiempo de sentarme a escribir como se debe.

Pero le tengo mucha fe a este fic, ya hasta le agarre cariño y quiero continuarlo aunque sea lento, lento y seguro. Y ya lo tengo construido en mi mente , tengo todas las ideas pero pues la parte difícil es organizarlas y escribirlas para que tengan sentido.

En fin, ¿que les puedo decir? el team 7 damas y caballeros! XD

El pasado de Sasuke comienza a revelarse y la verdad, fue duro. Ponerme en sus zapatos, empatizar con ese dolor, con la angustia... ojala lloren al leerlo como yo al escribirlo :,v

Espero y lo hayan disfrutado. Ya saben! cualquier duda o comentario me lo puedes dejar saber en un reviews.

Se despide D.J.