Mi nombre es Elsa, vivo en un departamento de una ciudad y actualmente estudio mi primer año de universidad. No soy muy buena para relacionarme con las personas, pero tengo una amiga en la universidad que se llama Anna, aunque la conozca poco tiempo me he vuelto muy cercana a ella. Siempre salíamos juntas a cualquier parte, a pasear, a matar el tiempo jugando videojuegos, a estudiar, etc.
Pero un día me enteré que un tipo llamado Hans quería salir con ella, la verdad es que no esperaba eso por dos cosas: la primera porque este chico ni siquiera le daba atención y ni un respeto a Anna y la segunda porque noté que Anna no se junta mucho con chicos.
Sin embargo ella aceptó salir con él, me dio la noticia que no podríamos estar juntas, yo acepté sin problemas y creo que yo no debería de tener algún problema con Anna, sería algo imposible.
Podríamos decir que salieron juntos durante unas dos semanas, todo parecía ir bien pero algo en mi interior me afirmaba lo contrario.
En un fin de semana en la tarde yo estaba en mi departamento descansando jugando en mi consola de videojuegos, luego sonó la puerta, me dirigí para abrir y noté que era Anna, mi primera reacción fue la emoción de verla porque estaba conmigo después de tanto tiempo… bueno para mí fue mucho tiempo. Pero al verla bien y estudiarla me di cuenta que le estaba pasando algo malo, porque estaba llorando, estaba encogida de hombros sin saber qué hacer con sus brazos y además estaba viendo directamente al suelo, devastada, derrumbada por algo que no se mereció tener.
"¿¡Anna!? ¿Estás bien, dime qué pasa?"
Sin darme una respuesta la sostengo de sus hombros para llevarla adentro y dirigirla hacia el sofá. Rápidamente consigo papel y me siento al lado de ella viéndola con dolor y tristeza, trato de consolarla con masajes en su espalda. Probablemente con ese acto que hice y con ideas que le invadieron su mente, empieza a soltar todo su llanto, todo su dolor. Generó un nudo en mi garganta, haciendo que me acerque más a Anna para abrazarla y acurrucarla para apoyarla en mi.
"Tranquila, tranquila… Todo va a estar bien, todo va a estar bien. Cuéntame, ¿qué fue lo que pasó?"
Retirándose y sentándose frente a mi, me comienza a contar
"Pues es-es que me di cuenta que Hans sólo quería estar conmigo para darle celos a su exnovia, él s-sólo me usó… Ilusionada le pregunté que si en verdad me amaba o sentía algo bueno por mi, pero lo que me contestó fue que yo no sé nada de amor y que es mejor que me de a la idea que jamás estaré con alguien, q-que jamás compartiré con alguien lo que significa el amor verdadero"
En ese preciso momento quise ir a cazar a Hans para darle la golpiza de su vida pero Anna me necesita.
"No le creas Anna, sólo lo dijo porque él es un idiota y no sabe que acaba de perder a la persona más perfecta, hermosa, cariñosa, divertida y amable del mundo. Él es un cobarde por decirte eso, no le debes de creer lo que te dijo… ¿Sabes algo? Desde que te conocí me di cuenta que tú cuidas y amas a toda persona sin importar qué. Anna, tienes un corazón tan grande que siempre eres feliz y contagias esa felicidad. Anna, tú eres todas las cosas asombrosas que he conocido en mi vida… S-Sí yo fuera Hans te trataría como una princesa, como una reina, como mi vida"
Cuando terminé de decirle todo eso me sentí ruborizada, no me había dado cuenta que además de decirle la verdad de ella, también le dije lo que yo siento por ella. No supe lo que me esperaba después.
"E-Espera… Elsa, ¿lo que me acabas de decir, es lo que sientes por mi?"
MIERDA… MIERDA… ¿qué se supone que debería de hacer o decir?
"Ehhh s-sí… bueno es que es la verdad p-pero si dije algo que no te gustó lo siento. Ahhgg, en verdad lo siento Anna, soy una estúpida no pensé que…"
Luego fui interrumpida por Anna, porque me abrazó. No fue como cualquier abrazo, este fue especial, especial para mí porque sentí paz. Creo que esta paz que se generó la sentimos las dos.
"Gracias Elsa, nadie me había dicho eso."
Nos quedamos así un rato, después nos separamos y nos sentamos cada quien en su lado, sin una mirada o algo parecido. Fueron algo repentinas esas palabras.
La acompañé afuera del edificio esperando el autobús, sin alguna palabra mencionada. No tenía la más mínima idea de qué pasará en los siguientes días, pues era viernes y nos veríamos hasta dentro de tres días.
Llegó el autobús, nos despedimos y eso fue todo. ¿Qué pasará?
