¡Hola! ¿Cómo están? Sé que son tiempos dificiles, espero que todos estén bien. Por ahora les traigo este drabble (que ya no es drabble, por su extensión), pero espero que les agrade~
Ego
Hitsugi miró la revista por quinta vez esperando encontrarse algo más interesante entre el montón de revistas que tenía frente a ella, pero se dio cuenta que no tenía nada de interesante.
Las mismas modelos con rostros inexpresivos de siempre, altas, con un cuerpo delgado y cara bonita.
Sonrió.
Al menos no era una de ellas.
Ella había roto los esquemas con su belleza y ternura, no había nadie que en Datura le ganase, para aquella agencia de modelaje, ella era su As bajo la manga.
No todos podían decir lo que ella había conseguido, bajo aquel halo de ternura e inocencia, había logrado hacerse del reconocimiento del mundo del modelaje japonés.
Kirigaya Hitsugi estaba en la cima.
No había nadie que le pudiera hacer sombra.
Ni siquiera Inukai Isuke, que era la modelo más cotizada del país antes de que ella apareciera en escena, cosa que pensaba que iba a molestar a Inukai, pero al contrario se volvieron excelentes amigas, a pesar de que la prensa pudiera acusarlas de una rivalidad mortal que les hacía divertirse tanto a pesar del mal carácter de Isuke.
Compartían muchas cosas en común pero a pesar de eso, aunque muy bella, Isuke también entraba dentro de los cánones de la belleza estándar de una modelo.
Nadie era como ella, que a pesar de no cumplir con el tipo de modelo que tenía que ser para estar en las pasarelas, podía haberse parado en una y desafiar todos los estándares impuestos.
No había revista que no la tuviera en la portada o al menos su nombre figurara en la revista.
Convirtiéndose en una de las figuras más importantes de Japón, haciéndola participe de muchos eventos y programas de TV como invitada.
¿Qué más podía pedirle a la vida? Tenía todo lo que ella había soñado algún día.
Fama, dinero y éxito.
Y un ego demasiado alto.
No había nada de lo cual pudiera arruinar su mundo perfecto.
El mundo perfecto de Kirigaya Hitsugi.
Sonrió soltando la revista y levantándose del sofá donde estaba sentada, para ir a la siguiente sesión de fotos que tenía programada esa tarde.
El día había comenzado y como siempre dentro del ritual que era para ella, observar las revistas para encontrar lo mismo de siempre, chicas altas con rostros bonitos en las revistas.
Pero ese día fue distinto.
Un rostro distinto adornaba aquellas revistas.
Sobre todo aquella revista tan importante de la cual ella había sido modelo exclusiva alguna vez y después de que lo dejó de ser, seguía siendo la modelo principal para ellos.
En aquella revista se encontraba el rostro de una chica alta y delgada, pero su apariencia era distinta y aquellas prendas que llevaba también.
Su estilo era algo andrógino.
Quien la estuviera vistiendo había sabido jugar bien con el rostro y las proporciones de la chica, aquel atuendo masculino adaptado al bonito cuerpo de la chica combinaba perfecto con su belleza. Aquel rostro de facciones anguladas pero pómulos suaves y aquella cabellera pelirroja alborotada llenaban la portada de la revista.
Haciendo que Hitsugi con prisa tomara la revista y la ojeara buscando más información sobre aquella chica que le estaba robando su portada. Pronto encontró lo que buscaba.
Namatame Chitaru.
Aquel nombre se le quedaría grabado a fuego en su mente.
Comenzó a revisar las demás revistas para intentar mirar si había más publicaciones mostrando a aquella modelo.
Pero para su tranquilidad era la única que la había mostrado en portada, las demás solo traía a la modelo en su interior.
Suspiró con algo de tranquilidad, pero aun así su enojo seguía vivo, sabía que eso era una jugarreta de Takechi, la agente de publicidad de aquella revista, secundada por la estúpida de Kenmochi, la jefa editorial, quien le pidió muchas veces, prácticamente le rogó que siguiera teniendo exclusividad con la revista.
Al parecer de esta manera se estaba vengando de ella.
Al parecer Kenmochi era tonta, creyendo que con eso podría derribarla de aquel lugar que a ella le había costado construir, bajarla de aquella cima que tanto le había costado escalar.
Pero de alguna manera estaba más dolida con aquella modelo, ¿Por qué alguien como ella merecía estar en aquel lugar? No debía.
Sabía que ella no era el mejor ejemplo si de una modelo se tratase, pero ella cumplía casi todos los estándares que la moda exigía.
Era hermosa, tenía la actitud y además era adorable.
Entonces, ¿cómo una modelo con una apariencia andrógina podría tener un lugar en aquel mundo tan codiciado como era la escena del modelaje japonés?
No era concebible eso de ninguna manera, no podía serlo y era algo que ella tenía que arreglar, eso no podía quedarse así.
Cuando tuviera a esa modelo enfrente le pediría que se retirase.
No iba a cambiar su mundo perfecto, de eso se encargaría ella.
– ¡Eso es! Inclina la cabeza un poco más a la izquierda…– dijo la fotógrafa intentando encuadrar a la chica que tenía enfrente – ¡Eso es Kirigaya-san! ¡Vamos muéstrame tu encanto! ¡Perfecto! – Dijo sonriendo al ver como la sesión de fotos iba fácil – Perfecto, unas tomas más y habremos terminado – expresó, cuando escucho el sonido de un celular inundando el estudio de aquella fotógrafa, indicando el descanso para ambas – bueno…creo que podemos parar un poco para que descanses – dijo sonriendo y bajando su cámara.
– Gracias Sagae – dijo mientras Haruki ayudaba a bajarla de aquella silla alta donde se encontraba sentada.
– Nada que agradecer…– dijo de nuevo sonriendo y con un gesto llamando a la maquillista de Hitsugi, para que viniera a retocarle – Aunque si quisieras…podrías darme el número privado de Inukai – dijo guiñando el ojo, haciendo reír a Hitsugi.
– Si hago eso, puedo apostar que Isuke me mata y de paso te mata a ti también– dijo provocando la risa de la pelirroja.
– Sería la mejor manera de morir, a manos de Isuke-sama – dijo después de reír, caminando hacía su silla mientras aflojaba el lente de la cámara para cambiarlo mientras sonreía, Hitsugi le devolvió la sonrisa, pero una idea pasó por su mente y preguntó.
– ¿De verdad quieres el número de Isuke? – a lo que Sagae de inmediato volteó a verla sorprendida e interesada, no era la primera vez que pedía el número de la pelirroja, pero era la primera vez que Kirigaya le daba a entender que se lo daría.
– ¿A quién tengo que matar? – respondió rápidamente la fotógrafa acercándose a Hitsugi, quien ya había terminado de ser maquillada y ahora se levantaba para buscar su bolso, para sacar un lapicero.
– A nadie, pero necesito saber algo…– dijo aun preguntándose así misma porque estaba interesada tanto en aquella modelo – Sabes si…Nana…Name… ¿cómo se llama? – dijo intentando no parecer muy interesada.
– Namatame Chitaru – dijo Sagae extrañada – ¿Qué con ella? – exclamó un poco apresurada, quería saber lo que quería Kirigaya en sí, para por fin tener el teléfono de la modelo con la que soñaba todas las noches.
– Sabes si irá al Tokyo Girls Collection? – expresó sin mirar a Haruki, jugando con la tapa del lapicero, para que la fotógrafa no pudiera leer su expresión.
– Sí, según tengo entendido debido a la fama que ha alcanzado ha sido invitada, lo sé porque he sido invitada como coordinadora de fotógrafos del evento – dijo Haruki viendo como la peliazul no la miraba – ¿tienes algún problema con ella? – preguntó Sagae queriendo saber el porqué de la pregunta de la otra chica, tendría que ser muy importante para ella, puesto que estaba intercambiando el teléfono de su mejor amiga por esa información, pero aquella acotación se la guardó para ella, aun así si quería enterarse del porqué.
– No, no tengo nada que ver con ella…solo es curiosidad…– dijo saliendo de aquel bucle que tenía con aquel lapicero, para acercarse a la fotógrafa y tomar su brazo para escribir en el aquellos números que sabía de memoria, lo que hizo que Sagae sonriera al ver como pareciera si la tinta quemara en su piel.
– Bueno, es cosa que no me importa, pero aun así gracias por el número, prometo que no sabrá quién me lo dio – Inmediatamente tomó su teléfono para registrar el número por miedo a que la tinta se borrara de su brazo, acción que Hitsugi vio como algo tierno, sabía por buenas fuentes que la afamada fotógrafa Sagae Haruki, tenía mucho tiempo enamorada de su mejor amiga, quien aún no lo dijera se sentía atraída hacía ella, ella odiaba jugar al cupido, pero en este momento la situación lo ameritaba.
Esperaba de verdad que su mejor amiga no la matara cuando se enterase, porque lo que Isuke tenía de bonita, lo tenía de aterradora cuando lo deseaba, pero ahora mismo no le importaba tanto eso, si no que ahora estaba segura que aquella modelo aparecería por el TGC, así que tendría su oportunidad para dejarle claro cuál era su lugar.
Tomó su teléfono y le mando un mensaje a su manager, diciéndole que necesitaba que consiguiera una invitación al TGC, ella necesitaba estar ahí, levantó el rostro para ver como Haruki terminaba una llamada con una sonrisa y la miraba.
Sabía dos cosas, era hora de volver al trabajo y que Isuke iba a matarle por la obviedad de Haruki.
Días después había sido llamada por los organizadores del TGC para invitarla a participar en el evento, cosa que pensó que había sido gracias a su manager, pero Mizorogi dijo que no tenía nada que ver en aquella invitación.
Si la habían invitado era por algo, además le habían asegurado que sería una de las imágenes principales del evento, su rostro saldría en los anuncios de televisión y los espectaculares que se pondrían.
El ego de Hitsugi volvió a subir a los cielos.
Igual que su enojo, al ver que en los promocionales, su rostro salía junto al de aquella chica pelirroja, estaba tan enojada que juró que iba a matar al diseñador que había puesto su rostro junto al de la otra chica.
Pero intentando calmarse se dijo así misma que iba a poder tener la oportunidad de por fin poder de ver de frente a esa mujer y decirle sus cosas.
Las semanas fueron pasando y llegó el día en que empezaban los ensayos, Mizorogi llegó por ella y se fueron al lugar donde se presentarían, en la mente de Kirigaya solo se encontraba una cosa y era por fin encontrarse con aquella modelo que tanto le quitaba el sueño.
Y no de buena manera.
El coche se detuvo frente al estadio y miró lo grande que era el edificio donde se presentarían, al frente había una enorme pancarta en el cual anunciaba el evento, la peliazul quiso voltear para verlo mejor, pero decidió que no quería enojarse recién empezando el día.
Un hombre de traje vino a recogerlos a la puerta, indicando donde estaban los camerinos para poder cambiarse y esperar junto con las otras modelos para comenzar los ensayos.
Cuando Hitsugi entró a los camerinos pudo ver muchas caras conocidas para ella, modelos que en cuanto la vieron pusieron cara de disgusto, cosa que la hizo sonreír internamente.
Sabía que muchas de esas modelos le tenían envidia o de plano la odiaban por todo lo que había logrado, pero a ella no le importaba mucho y de alguna manera le gustaba presumir de sus logros, así que con una cara de inocencia les regresaba la mirada, sabiendo que con ello hacía rabiar más a las modelos.
Caminó hacía el medio del camerino entre todas las miradas, buscando a alguien conocido hasta que se cansó y busco un lugar donde sentarse, temía que tuviera esperar demasiado para que el ensayo comenzara, cuando repente sintió vibrar su teléfono, el cual sacó para mirar un mensaje.
"Debería matarte por darle mi número a la idiota de Sagae, porque sé que fuiste tú" Hitsugi leyó y busco con la mirada a su amiga, hasta que vio aquella inconfundible cabellera.
Inukai la miraba con enojo como si quisiera matar a la pequeña peliazul, la cual se encogió en su asiento, pero vio que la pelirroja tecleaba de nuevo y oyó sonar un nuevo mensaje "pero después de la excelente noche que tuve con ella, creo que debería felicitarte~" entonces volteó a ver a su amiga, quien solo le guiñó el ojo.
Kirigaya sintió escalofríos al leer el mensaje, era una información que no quería saber, sin saber si contestar o no, oyó ajetreo a su alrededor y se dio cuenta que había llegado el organizador principal del evento, junto a Sagae y junto a otras personas que habían sido presentadas como organizadores de varias áreas del evento, quienes hicieron su propia presentación y sus funciones en el desfile.
Una de las chicas, quien se presentó como Ichinose, habló sobre la importancia de la temática de ese evento, cosa que a Hitsugi no le interesaba en nada y solo se enfocó a mirar a Sagae, quien se la pasaba mirando a Isuke y tampoco prestaba atención a lo que su compañera decía.
Haruki al sentir la insistencia de una mirada hacia ella, volteó a ver hacía Hitsugi, la cual la miró en molestia, la fotógrafa supo por qué y solo le sonrió en disculpa, a lo que la modelo solo movió la cabeza negativamente.
Hitsugi se dio cuenta que la organizadora había terminado de hablar porque todos en el camerino habían comenzado a aplaudir, acto que ella imitó sin idea de lo que estaba haciendo.
Así que otra chica peliazul de rostro serio les indicó que la siguieran al stage en donde iba a ser el evento.
La peliazul quedó maravillada al ver el enorme tamaño de la pasarela, desde luego que aquel lugar era de impresionante tamaño, pero no creyó que tanto.
Después de todo no era cualquier evento, era el Tokyo Girls Collection.
Uno de los eventos más importantes de modelaje de todo Japón.
Miró que largo era el pasillo por el que tenía que desfilar, una cruz que era casi perfecta, pero que era más larga de la parte central, por donde ella tendría que pasar para que todo el público que estuviera en la arena pudiera verla desde sus asientos.
Además de las pantallas enormes que la reflejarían para que la vieran en grande, para que pudieran apreciarla mejor.
Para que pudiera lucirse como la mejor modelo del país Nipón.
Pero como si de un flash se tratara en su mente pasó la foto de aquella modelo de aspecto andrógino.
Namatame, como la habían llamado.
Y se dio cuenta que tendría que compartir ese gran y maravilloso escenario con ella y de nuevo volvió a enojarse.
Aun no entendía porque sentía tanto enojo, ya que debería darle igual, así como le daban igual las demás modelos.
Pero no podía, algo en aquella modelo le sacaba de quicio y es que últimamente la había visto en cada lugar donde se parara, anuncios por la calle, grandes promocionales, más portadas de revista, programas en la TV, los cuales cambiaba inmediatamente porque no quería saber absolutamente nada de esa modelo.
Y ahora que había llegado a ese evento la vería y por fin le aclararía lo que pensaba de ella, pero para su gran decepción, se había dado cuenta que desde que llegó no había visto a la pelirroja.
Entonces su enojo aumentó más, si es que no la había visto es que no había asistido, entonces no tendría la oportunidad para aclararle cuál era su lugar.
Ensimismada en sus pensamientos no se dio cuenta que las demás modelos ya habían sido acomodadas para comenzar los ensayos y que todas la estaban mirando ya que ella era la primer modelo en aparecer, después de todo en aquella invitación le habían dicho que ella seria quien abriría y cerraría el desfile.
Cuando se dio cuenta fue porque aquella chica peliazul de semblante de pocos amigos se le acercó para decirle que se apurara, entonces miró a todas las modelos ya acomodadas en pareja que la miraban con cierta burla, a lo que decidió no poner atención y comenzar a caminar.
Cuando logró ponerse al frente de la fila que hacían las chicas se dio cuenta que al estar formadas en parejas, ella era la única que no tenía pareja.
Vio que todas estaban tomadas de la mano, cosa que le pareció extraño, pero de repente recordó a aquella organizadora que hablaba de una temática de las colecciones, pero como había estado viendo el flirteo descarado entre Haruki e Isuke, no se había percatado de que había hablado Ichinose y justo cuando estaba a punto de sacar su teléfono y marcarle a Mizorogi para preguntarle porque ella no tenía pareja en el desfile, escuchó un estruendo al escuchar abrirse la enorme puerta que las separaba del camerino.
La figura de alguien alto y delgado se asomaba por la puerta, llamando la atención de toda la gente que estaba ahí.
Aquella persona estaba agachada tomando sus rodillas en busca de aire, por lo cual no se podía notar su rostro, ya que una gorra lo cubría, pero unos mechones de pelo rojizo escapaban de esta.
Entonces Hitsugi se dio cuenta que era a quien esperaba.
Namatame Chitaru.
La cual en un movimiento se enderezó y quitó su gorra, echando la cabeza hacia atrás dejando que los mechones antes mesados por la gorra, ahora se soltaran de una manera grácil, haciendo que Namatame pasara una mano por su cabeza haciendo una pose sin ni siquiera intentarlo.
Cosa que aunque Hitsugi no quisiera aceptarlo, le había parecido sumamente sexy, pero no era la única, puesto que se oyeron muchos suspiros audibles en el lugar.
Después de todo Chitaru era alguien hermosa, aquel perfil casi perfecto, aquellas facciones que jugaban entre ser femeninas y masculinas, daban la sensación de estar viendo algo nada común y era por eso que se había ganado tantos contratos como modelo, además de haber llegado en el momento indicado en el cual el modelaje se había diversificado más y ya no se era tan elitista al respecto.
Ella no lo había entendido así hasta que su amiga Sumireko quien era una diseñadora le había pedido favor de modelar para ella.
Cosa que Chitaru hizo más como un favor que como un gusto, pero que resultó ser todo un éxito tanto como para ella como para su amiga.
Ahora le estaba más que agradecida y aún seguía modelando para ella de vez en cuando para alguna colección, pero a veces le parecía imposible por la lluvia de contratos y de invitaciones que tenía actualmente.
Algunos tenían que ser rechazados por más que quisiera, porque no tenía tiempo para ello, pero en cuanto Suzu, quien era su representante, llegó con la noticia de que la habían invitado para el TGC, alegó que estaba cansada y aun no se sentía con el nivel para estar con las modelos más codiciadas del país.
Cosa que cambió cuando Shutou le dijo que ahí estaría Kirigaya Hitsugi.
La modelo petit de la cual estaba más que enamorada.
Y por la cual se había animado al seguir, al ver que alguien que no tenía los estándares para cualquier modelo había alcanzado la fama.
Era su heroína y su ejemplo a seguir.
No dudo en ella misma contestar la invitación a aquel evento.
Y el día que era el primer ensayo se había dormido y estaba llegando tarde.
Ahora tenía la atención de toda la gente que estaba ahí, pero en especial de la mujer de sus sueños.
Así que intentando no parecer nerviosa decidió acercarse, por fin podría tenerla cerca después de tanto pensar en cómo sería conocerla.
Trató de calmar el temblor de sus manos, quería sentir el mismo aplomo que mostraba cuando estaba en pasarela, pero en este stage de la vida, sus habilidades de modelaje no servían.
Caminó hasta llegar a ella sin quitarle la mirada, estaba decidida a decirle muchas cosas que tenía guardadas en su corazón.
Pero no era la única, Hitsugi pensó que era su momento para decir todo lo que pensaba de Namatame y dejarle claro cuál era su lugar y que ni siquiera pensara que ella algún día ocuparía su lugar, pero todo intento de que algo saliera de su boca murió cuando vio la intensidad de aquellos ojos rubíes que la miraban como nadie la había mirado en su vida.
Pero sobre todo aquella mano que se extendía hacía ella, cosa que ella no entendió del todo porque lo hacía, pero su cuerpo de manera traicionera quería aceptar la invitación de la pelirroja y extender su mano.
Isuke, que veía divertida la escena, se dio cuenta que aquella chica de la que su amiga se quejaba tanto, ahora la tenía sonrojada mirándola como algo mágico, entonces se dio cuenta de algo, que Chitaru parecía un príncipe el cual le pedía su mano para llevarla a bailar junto a ella.
Casi podía verlas danzando en medio de la pasarela, cosa que le pareció más gracioso a Isuke y decidió tomarle una foto en venganza y de cierto modo en agradecimiento por haberle pasado el número a su idiota.
Hitsugi que seguía perdida en aquellos ojos rubíes salió de sus pensamientos, cuando la organizadora de los ojos fríos hizo sonar un silbato, llamando la atención de ambas y que se dieran cuenta que estaban interrumpiendo el ensayo.
Kirigaya quién al darse cuenta de todo mundo la observaba sintió vergüenza que la vieran sonrojarse ante la modelo más alta, lo cual hizo enojarse más al ver que Chitaru aún tenía la mano extendida hacía ella.
Entonces se dio cuenta que su oportunidad para decirle lo que pensaba se le escapaba, así que decidió que tenía que hablar cuanto antes, pero no pudo hacerlo porque Chitaru la interrumpió.
– ¿Me acompañas? – Expresó Namatame, haciendo que Hitsugi la viera confundida – quiero decir la pasarela, ya que a–ambas somos pareja… ¡quiero decir! ¡O sea de modelaje! – dijo luciendo demasiado nerviosa ante Hitsugi, quien no pudo evitar reír al ver su nerviosismo.
– Claro, pero si quieres podemos ser pareja…pero no de modelaje – dijo de manera coqueta, viendo como Chitaru se sonrojaba, dándole un aspecto aún más atractivo y tierno a la vez.
– ¿P-podemos subir ya? – dijo Chitaru desviando la vista, intentando no ponerse más nerviosa, a lo que Hitsugi hizo que bajaran la guardia, concentrándose en ver como su mano y la de la chica más alta encajaban bastante bien.
Cosa que le estaba haciendo olvidar aquel enojo que sentía por aquella modelo, dándose cuenta que quizás su ego le estaba jugando una mala pasada y quizás lo único que sentía era atracción hacía ella, pero no lo quería aceptar.
Miró al frente dándose cuenta que eran la primera pareja en subir a aquella pasarela, que quizás sería la primera de muchas al lado de Chitaru.
Ya que siendo dos modelos tan distintas llamarían mucho la atención, haciendo que tuvieran más tiempo juntas.
Y con ello tener el desfile de sus corazones que sería la pasarela para enamorarse.
*Sale al final del desfile y da las gracias* Nah, mentira, espero que les haya gustado.
Ahora fue un ChitaHitsu, que realmente me inspiré por estar viendo un anime sobre moda y una novela colombiana vieja, que trata del tema, facilmente Chitaru podría ser una modelo o una actriz, Hitsugi también. Entonces me dije que sería genial hacerlas modelos.
*Screen time para mis excusas*
Bueno que puedo decir ahora? Pues entre algunas mudanzas y situaciones de mi mundana vida, no han dejado hacer lo que yo quiero para escribir, pero hago lo que puedo y cuando puedo. Agradezco que sigan leyendo y que sigan dejando reviews, créanme que los leo y me hacen sentir bien y mal jaja.
O sea bien, porque...¿Qué escritor no quiere recibir retroalimentación de su trabajo? Pero mal, porque quisiera darles más de mi, pero no puedo. Así que les agradezco por la paciencia que me tienen, de verdad.
¡Por cierto! Acabo de desenterrar mi perfil, si alguien quiere a visitarlo sería genial.
¡Qué el fandom de Akuma no muera!
