Advertencia: Lemon y lenguaje soez.


Capítulo 3

Los intensos rayos del sol se asomaron por la ventana de la habitación de Sakura, causando que sus ojos se abrieran. Pensó que recién había amanecido pero grande fue su sorpresa al observar su celular y enterarse de que en realidad eran las 12:10 pm, sin embargo, lo que realmente la dejó asombrada fue el hecho de ver que tenía 60 llamadas perdidas; las cuales la mitad provenían de sus padres y el resto eran de invitados de la boda o incluso de la prensa ya que el acontecimiento se consideraba importante debido al status de la familia Uzumaki.

La pelirrosa decidió llamar a sus padres para pedirles que fueran a verla, en definitiva era hora de enfrentarlos, y de paso compartir un tiempo en familia.

Sus padres llegaron aproximadamente unos 40 minutos después trayendo consigo comida ya que era hora de almorzar y suponían que su hija aún no había comido nada. La familia tuvo que que comer en el suelo puesto que el comedor que tenía la pelirrosa fue desarmado por temas de la mudanza. Los padres de Sakura comían en silencio y tranquilidad, generando un incremento en la ansiedad de la pelirrosa, ella los conocía muy bien y no era normal que no dijeran nada, temía que estuvieran muy enfadados.

La ojijade se apresuró en terminar su comida para finalmente contarles lo que sucedió con Naruto. Luego de media hora ella terminó de explicar todo y durante todo ese tiempo sus padres revelaban distintas expresiones.

—¡Nos has dejado en ridículo!—Exclamó Mebuki —Puedo entender que se les haya acabado el amor, pero me parece el colmo que se dieran cuenta en plena ceremonia.

—Lo siento mamá—La ojijade inclinó su cuerpo, apoyando su frente en el suelo como forma de disculpa.

—Tranquilízate cariño, es mejor que no se casaran—Dijo Kizashi colocando su mano en el hombro de su esposa —Hubiese sido más vergonzoso si a los pocos meses se divorcian ¡Te imaginas todos las noticias en los tabloides! —La pelirrosa regresó a su posición inicial, mostrando una expresión de confusión como respuesta al desatinado comentario de su padre.

—Pero cariño...hemos perdido la oportunidad de hacer parte de la alta sociedad.

—¡No puedo creer que esa sea tu mayor preocupación! —Exclamó Sakura con indignación. —Primero que todo, no necesitan un status social, cuando empiece a ejercer una especialidad médica ganaré mucho dinero. Y segundo; dejen de preocuparse por el qué dirán, yo soy la que no se casó y estoy tranquila.

La ojijade les dio la espalda y empezó a abrir cajas, debía pretender que todo estaba bien, pero muy en el fondo estaba melancólica. Mebuki se acercó por detrás y colocó sus manos en los hombros de ella sin decir nada, las palabras no eran necesarias, bastaba con saber que podía contar con el apoyo emocional de sus padres.

—!Bien! Empecemos a organizar.


Sasuke había tenido una mañana ajetreada, desde muy temprano tuvo que levantarse para llevar a Karin a la estación de trenes, y después se dedicó a limpiar el apartamento. Ya siendo mediodía él estaba disponible para realizar uno de sus pasatiempos favoritos; leer novelas de misterio. Cuando comenzaba un nuevo libro tendía a sucumbirse en la historia al punto de ignorar su alrededor, lo que le ocasionó un par de discusiones con su novia porque no le prestaba atención.

El moreno se percató de que recibía una llamada de su hermano, por unos segundos pensó en ignorarlo porque detesta interrumpir su lectura, sin embargo, ya habían pasado varios días desde que no conversaban así que decidió dedicarle un poco de su tiempo.

—Itachi.

—Hola Sasuke ¿Cómo has estado?

—Supongo que bien.

—¿Qué tal el trabajo?

—Bien—Itachi ya estaba acostumbrado a las cortas respuestas de su hermano. Entendía que si en verdad quería hacerlo hablar debía preguntar directamente.

—¿Cómo está Karin?

—Está bien, hoy se tuvo que ir de viaje. Obito la envió a trabajar a Suna por un mes.—El Uchiha dudó en continuar pero no tenía razones para cerrarse con Itachi —Sabes...las cosas con ella están tensas—Suspiró —Nuestras peleas son cada vez más frecuentes, ya sea por sus ataques de celos o por mi falta de afecto.

—Las relaciones no son fáciles, pero al menos ya identificas los problemas.

—Hmmm.

—¿Piensas hacer algo al respecto?

—Hmmm...Realmente no hay un plan, tal vez solo necesitamos nuestro espacio—Sasuke no quería seguir hablando de su vida amorosa así que cambió de tema —¿Cómo está Izumi?

—Ella está muy feliz de haber regresado a Konoha, pero ahora anda desesperada por conseguir trabajo.

—Es entendible, ella es una persona muy activa—Terminó de decir Sasuke, ambos se quedaron en silencio por unos segundos.

—Por cierto Sasuke, ¿Sabías que la boda de Sakura y Naruto se canceló?

—¿Qué? ¿Cómo sabes eso?

—Veras...ayer fui a tomar unos tragos con los muchachos y encontré a Sakura en el bar. Hablamos un rato y tal parece que la boda se canceló porque Naruto se enamoró de alguien más.

Sasuke frunció el ceño al escuchar que Naruto fue el "culpable" de todo ese embrollo, pero lo que le molestaba más era pensar que Sakura estuviera lastimada.

—¿Cómo estaba Sakura?—Preguntó Sasuke con un tono de preocupación.

—Borracha y despechada.

—Tsk.

—En fin, te llamaba para contarte eso.

—Hmm.

—Deberías llamarla, creo que le alegraría escucharte.

—No lo creo.

—Estoy seguro que si, de hecho ella me preguntó por ti— Sasuke se sobresaltó un poco.

—Bueno ya tengo que colgar.

—Vale, saluda a Izumi de mi parte.

—Por supuesto, cuidate Sasuke— Itachi terminó la llamada.

La mente de Sasuke era un remolino, estaba un poco molesto con su hermano por haberlo llamado solo para contarle eso, muy en el fondo deseaba saber más detalles pero no quería demostrar que le importaba Sakura, más bien sentía que no tenía derecho a preocuparse debido a la forma como la alejó de su vida.

Pensó que más bien debería direccionar esa misma preocupación e interés en su actual relación, así que decidió escribirle a Karin para ver si había llegado sin problemas a su destino.


Al día siguiente Sakura asistió al hospital como si nada hubiese pasado y aunque fingía estar serena no era del todo posible al notar como el personal no paraba de susurrar y verla como un bicho raro. Irónicamente, fue la primera vez que Sakura deseó recibir un paciente que requiriera una cirugía complicada para ocupar toda su jornada laboral. Afortunadamente Tsunade la directora del hospital le envió un mensaje para que se acercara a su oficina. La pelirrosa tocó la puerta y al instante la rubia le indicó que podría entrar.

—Buenos días Tsunade-sama—saludó un poco nerviosa al observar el serio rostro de su jefa.

—Hola Sakura te llamé para preguntarte ¡¿Qué diablos haces aquí?!

—Ehh...Vine a trabajar—Ciertamente Tsunade le había dado una semana de vacaciones para que disfrutara su luna miel, pero al haberse cancelado la boda pensó que no sería correcto tomarse esos días.

—¡Pues no!—golpeó su escritorio —Necesitas descansar—La rubia estaba al tanto de lo que había sucedido ya que como invitada pudo presenciar el penoso espectáculo.

—Es que creo que en estos momentos lo mejor es mantener mi mente ocupada en otras cosas—Respondió cabizbaja.

—Sakura—Tsunade se levantó de su puesto y le ofreció un abrazo.

—Eres una mujer muy fuerte, yo la verdad no tendría el valor de venir al hospital después de ser la burla en redes sociales.

—¡¿Qué?!

Tsunade sacó su smartphone del bolsillo, abrió la aplicación de twitter y le mostró a la pelirrosa un par de fotos de ella bailando en la discoteca con su vestido de novia. También habían videos del momento en el que ella y Naruto anuncian la cancelación de la boda.

Ahora todo tenía sentido para ella, ya entendía porque todos sus colegas la miraban raro. De hecho el día anterior había recibido cientos de llamadas perdidas pero las ignoró porque pensó que solo eran de personas chismosas por saber lo que pasó con su ex prometido.

—¡No puede ser!—La pelirrosa se puso de cuclillas y se tapó el rostro por la vergüenza.

—Intenté comunicarme contigo para avisarte que no vinieras pero siempre me enviaba a buzón—Se agachó para estar al mismo nivel de ella y acariciar su cabeza.

—Ahora si quiero regresar a casa.

—Me parece una buena idea Sakura—Le ofreció su mano para que se levantara —Cuando quieras podemos salir a tomar algo.

—Gracias Tsunade-sama.


Ya había pasado un mes desde que Sasuke vio por última vez a Karin, y ciertamente ese tiempo a solas lo ayudó para relajarse del drama y también para disfrutar de sus lecturas. Pero una parte de él se sentía culpable porque no la extrañaba, lo cual lo hacía dudar de su relación.

"¿No es normal que las parejas se extrañen? ¿O tal vez es solo parte de mi personalidad indiferente?" Preguntas que constantemente se hacía el moreno.

El Uchiha llegó al edificio donde trabaja y entró directamente al ascensor, para su sorpresa la única persona dentro del ascensor era Karin, su cuerpo se apoyaba contra el espejo y su expresión era relajada.

—Sasuke.

—Karin, no sabía que llegarías hoy—Se ubicó al lado de ella.

—Quería sorprenderte.

—Ya veo—acortó la distancia entre los dos con el fin de besarla pero su plan fue frustrado al ver que las puertas del ascensor se abrieron.

—¿Interrumpo?—Preguntó un hombre que ambos conocían muy bien.

—Como siempre molesto, Suigetsu—Dijo Karin.

—Hola Suigetsu, ¿como has estado?—Entró al ascensor ubicándose al otro de la pelirroja. —Eso es lo que una buena amiga debería decir.

—Como sea.

Todos se quedaron en silencio por un par de segundos, para Sasuke era normal ya que no era una persona conversadora, pero para Karin era una situación tensa. Sus nervios se intensificaron cuando sintió la mano de Suigetsu acariciando la suya. Sería una mentirosa si dijera que no le gustaba, pero el peliceleste siempre buscaba jugar con fuego. La pelirroja miró de reojo al Uchiha pero él estaba pendiente de su celular.

"No me da ni un poco de atención" Pensó la Uzumaki.

—Karin—Llamó el Uchiha generando un sobresalto en ella.

—¿Si?—Separó la mano de Suigetsu de la suya.

—Cenemos después del trabajo.

—Ok.

Habiendo pasado varias horas y dando por terminado el horario laboral, Sasuke solía quedarse un par de horas más. En realidad era una persona adicta a su trabajo, pero era consciente que le había prometido una cita a Karin. Precisamente como si la hubiese invocado con el pensamiento, recibió un mensaje de whatsapp por parte de ella.

Karin: Disculpa Sasuke, tengo mucho trabajo así que debo quedarme hasta tarde.

Sasuke: No hay problema.

El Uchiha aprovechó que no debía interrumpir su trabajo y continuó redactando un reporte del último caso que tuvo a su cargo.

Pese haber tenido la fortuna de nacer con un puesto asegurado en el negocio familiar, él tenía cero interés en trabajar ahí y habían dos razones principales; sus padres murieron hace 9 años en un accidente de carro, entonces a partir de ese doloroso suceso dejó de sentir la necesidad de cumplir las expectativas de su exigente padre. Por otro lado, durante el tiempo que se llevó la investigación del caso de ellos, él pudo ser testigo del admirable y arduo trabajo de la policía, llegando a la conclusión de que deseaba contribuir al sistema judicial, o tal vez muy en el fondo quería hundir a toda persona que le hiciera daño a los demás.

Sasuke se levantó de su puesto y estiró sus brazos después de concluir su reporte. Se disponía a abandonar las oficinas pero recordó que la Uzumaki aún permanecía en las instalaciones y seguramente debía tener hambre, así que compró un ramen de la máquina expendedora y se dirigió a la oficina de ella.

Estando en la entrada notó que todas las cortinas estaban cerradas, lo cual le resultaba inusual, por lo que decidió abrir la puerta disimuladamente y nunca esperó encontrar a Karin en una situación tan comprometedora con Suigetsu.

Espabiló un par de veces para comprobar que no era víctima de una ilusión, pero la realidad era que estaba presenciando un acto de infidelidad.

La pelirroja estaba sentada sobre el escritorio rodeando las caderas del peliceste con sus piernas, sus cabezas se meneaban con desesperación producto de un beso apasionado. El Uchiha observaba como Suigetsu comenzaba a desabotonar la camisa de Karin, sin dudas era muy masoquista al permanecer ahí sin hacer nada, sin embargo quería ver qué tan lejos llegaban ellos.

Suigetsu separó sus labios, dejando un hilo de saliva entre sus lenguas.

—Me extrañaste mucho —Esbozó una sonrisa arrogante.

—¡Ya quisieras!

—Tu coño es más sincero que tu lengua—Dijo posando una mano en la entrepierna de la pelirroja, sintiendo su humedad.

—Ahhhh—Gimió levemente —Está bien, tú ganas.

Decidió rendirse a los encantos de su amante, uniendo nuevamente sus bocas, mordiendo juguetonamente sus labios y rozando sus lenguas con desesperación. Karin prosiguió a desabrochar bruscamente la camisa de Suigetsu causando que algunos botones salieran volando, poco le importó. Ella con la yema de los dedos acariciaba suavemente el desnudo torso de Suigetsu hasta ir descendiendo y encontrarse con el borde de su pantalón.

Karin dejó de besar a Suigetsu para concentrarse en su nueva tarea; colocarse de cuclillas y desabrochar los pantalones de él. La pelirroja sonrió pícaramente al ver la notoria erección.

Ella le bajó los pantalones pero dejó sus boxers intactos, quería provocarlo así que empezó a depositar besos y lamidas por encima de la prenda. Sin esmerarse mucho ya había cumplido su objetivo: torturarlo.

—¡Joder Karin! ¡Ya chúpamelo!—Suplicó bajándose el boxer. Ella respondió con una sonrisa triunfante.

Sin hacerlo esperar demasiado, Karin agarró su pene generando fricción con su mano, provocando que Suigetsu emitiera gruñidos. Ella también estaba ansiosa de probar su carne y sin más lo introdujo en su boca empujándolo lo más hondo posible.

Sasuke cerró la puerta con el menor ruido posible, su ceño estaba fruncido y no era para menos. Pero aún dada la situación nunca pasó por su mente armar un escena violenta, típica de muchos hombres cuando presencian una traición. El pelinegro abandonó las solitarias oficinas tirando en un basurero el ramen que había comprado.

Karin intercalaba la estimulación que le ofrecía al peliceleste entre lamidas y succiones, él enterró sus manos en la cabellera de ella, empujándola hacia su pene creando un ritmo rápido y constante.

—Que rico lo haces—dijo apretando sus dientes.

Ella continuó dándole sexo oral hasta que saboreó su líquido pre-seminal, sacándoselo de la boca abruptamente y levantándose para estar a la altura de él.

—¿Por qué te detuviste? Ya casi me venía—Expresó agitado y con un poco de frustración.

—Quiero que termines dentro de mí—Respondió sentándose encima del escritorio mientras se sacaba la blusa completamente.

Suigetsu colocó su mano en la nuca de ella atrayéndolo hacia él para darle un beso, era uno de esos que volvían loca a Karin dejándola sin aliento. Luego sus labios descendieron al cuello para darle una leve lamida, siguiendo con sus senos, él subió la tela del bralette exponiendo esos dos pequeños botones rosados, acto seguido lamió y mordió ligeramente el pezón izquierdo mientras frotaba el otro entre su dedo anular y del medio. Él continuó realizando lo mismo con el otro pezón. La pelirroja inundaba la oficina con sus gemidos calentando de sobremanera a su amante.

De nuevo la besó mientras sus manos se ocupaban en bajar la tanga de Karin, ella inclinó su cadera y levantó su falda para facilitarle la tarea. Los traviesos dedos de Suigetsu se introdujeron en su vagina haciendo movimientos de entrar y salir.

—Ahhhhhh

—Te encanta ¿Verdad?

—Siiiii

—¿Ya quieres que te la meta?—Le susurró sensualmente en el oído.

—¡Hazlo ya!

Él tomó su pene y lo acercó a sus labios vaginales generando un delicioso roce. Suigetsu quería desquitarse y desesperarla así como hizo ella con él. Así que la provocaba colocándolo en la entrada de la vagina pero a último momento lo empezó a presionar contra su clítoris, lo cual era muy excitante para Karin aunque no fuera lo que esperaba. Así que por un par de minutos se dedicó a frotar fuertemente su miembro contra su punto más sensible, hasta que notó como los jugos vaginales escurren por los muslos de la pelirroja.

Sin previo aviso fue penetrada bruscamente, Suigetsu la agarró por los muslos y ella rodeó su cuello con sus brazos. Ambos empezaron a moverse sin cesar.

—Ahhh Suigetsu, sigue así—Lo alentaba entre jadeos.

Él no respondió verbalmente, pero sus caderas bien que obedecieron su petición, aumentando la velocidad de sus embestidas. No pasó mucho tiempo para que Karin arqueara su espalda y sus piernas temblaran, indicando su orgasmo.

—¡Que rico me aprietas—Karin enterró sus uñas en los hombros de él.

Suigetsu dio un par de estocadas más hasta venirse dentro ella con un grave aullido, como si fueran animales salvajes en celo.

Ambos cayeron rendidos sobre el escritorio entrelazando sus manos.


Sasuke evitó interactuar lo menor posible con Karin, y es que necesitaba un par de días para reflexionar y tomar una decisión con respecto a su relación. Habiendo llegado a una resolución invitó a Karin a su apartamento para que compartieran una cena.

La pelirroja era la que conversaba principalmente, contando su experiencia en Suna. El moreno se limitaba a escuchar y comer.

Cuando terminó de contar los detalles de un caso se dispuso a terminar el último sorbo que tenía su copa de vino. Sasuke solo la miraba fijamente.

—Karin, ¿Cuánto tiempo llevas acostándote con Suigetsu?—La preguntó casi logra que ella escupiera el líquido.

—¿De qué hablas?—Preguntó acomodándose los lentes, lo cual era algo que siempre hacía cuando estaba nerviosa. Sasuke la conocía muy bien.

—No lo niegues, los vi follando en tu oficina—Dijo con un tono más firme.

La Uzumaki estaba asustada, sabía que no había nada que pudiera decir para aligerar el pesado ambiente, ya que las cosas con el Uchiha nunca eran fáciles, él llegaba a ser muy intimidante sin embargo solo mostraba señales de querer dialogar pacíficamente.

—Comenzó hace seis meses

—¿Y por qué lo hiciste? Dudo que el sexo tenga que ver—Karin negó con su cabeza, el sexo entre ellos era algo de lo que nunca tendría quejas aunque no lo tuvieran con la misma frecuencia de antes.

—La primera vez que pasó fue en el día de nuestro aniversario. Ese día había planeado una velada romántica en un restaurante lujoso, de hecho tuve que reservar con varios meses de anticipación y por eso fui tan insistente contigo para que sacaras espacio en tu agenda, pero al último minuto me dejaste plantada...Eso me dolió tanto porque me di cuenta que ya no te importaba.

—¿Qué pasó después?

—Estuve deambulando por las calles y por casualidad me crucé con Suigetsu, nos fuimos a conversar a un bar, a medida que tomaba me ponía más sentimental y él terminó consolándome...tu sabes, una cosa llevó a la otra y terminamos teniendo sexo—Concluyó su historia viendo como el moreno se levantaba de su puesto y caminaba por la sala con los brazos cruzados.

—Karin...Terminemos.

—¡No! ¿Acaso tienes el ego tan inflado que no puedes perdonar unos simples cuernos?

—El problema no es que me hayas puesto los cuernos, el problema es que no me importó—Karin quedó desconcertada —No siento dolor.

La pelirroja se sirvió más vino y se lo tomó como agua.

—Por favor, no lo digas—Dijo con ojos llorosos.

—No te amo Karin.

Eso era algo que ella muy bien sabía pero que prefería negárselo a sí misma, así que cuando Sasuke lo expresó directamente, abrió la caja de Pandora desembocando un descontrol de emociones por parte de la Uzumaki. Ella aprieta con fuerza la copa de vino y se la lanza, afortunadamente el Uchiha reaccionó rápidamente y la esquivó, causando que chocara contra una pared y se dispersaran varios fragmentos de cristal.

—¡Eres un hijo de puta!—Tomó más objetos para lanzarlos pero el moreno no tuvo problema en esquivarlos hasta llegar a acercarse y agarrarla de las muñecas.

—¡Ya basta Karin!

—¿Por que eres tan cruel?—Él no respondió.

Sasuke la soltó del agarre y desvió la mirada.

Karin empezó a darle golpes en el pecho entre sollozos, pero él ni siquiera intentaba detenerla, tal vez sentía que se lo merecía.

Después de haberse tranquilizado, agarró el dobladillo de la camisa de Sasuke y la jaló, él giró su rostro para verla directamente.

—Soy una ingenua por pensar que podrías llegar a amarme, pero en todo este tiempo nunca logré que me dijeras las "dos palabras"—Sasuke se sintió un poco culpable.

—Siento que lo nuestro no funcionara—Le ofreció un pañuelo para que se secara las lágrimas.

—No lo sientas, no se puede mandar en el corazón—Se fue a la cocina a buscar agua, sentía un enorme nudo en la garganta.

—Karin—Ella se asomó para ver qué sucedía.

—Creo que tu sientes algo por Suigetsu.

—¿Por qué crees eso?

—Como dije antes, dudo que el sexo sea la razón detrás de ustedes— Se agachó para empezar a recoger los pedazos de cristal que estaban esparcidos en el suelo —Te gusta estar con él porque te ofrece algo que yo no—Al concluir la conversación continuó limpiando el apartamento. Aunque no había odio entre ellos era claramente inevitable que su relación laboral quedaría afectada.


Sakura por su parte ha estado lidiando todo el tema de la ruptura de una manera muy tranquila, ciertamente la primera semana fue durísima por la exposición que tuvo en redes sociales, así que lo que más sensato fue aislarse hasta que las aguas se calmaran.

Durante varias semanas pudo reflexionar y darse cuenta que ya no estaba enamorada de Naruto, más bien sentía un apego a su relación y temía asumir cambios en su rutina. Pero también percibió que dejó de intentar cosas diferentes o conocer nuevas personas porque siempre estaba con Naruto. Tal vez debía aprovechar su soltería para divertirse.

La pelirrosa suele frecuentar un Starbucks que queda cerca del hospital, al menos una vez a la semana le gustaba desayunar ahí antes de comenzar su turno. Mientras estaba pidiendo su café mocha sentía que alguien la observaba hasta que su mirada se cruzó con la de un apuesto pelirrojo que se le hacia conocido pero no estaba muy segura de dónde.

Él estaba ubicado frente del counter esperando su pedido, así que era obligatorio acercarse a ese lugar.

—Vaya...no me esperaba volverte a ver, pero al menos esta vez tienes un atuendo normal—Comentó observándola de arriba a bajo.

Ahora sus recuerdos eran más claros, Sakura golpeó a ese hombre porque le hizo un comentario odioso y aunque lo que dijo estuvo fuera de lugar, ella reconoce que no reaccionó de la mejor manera.

—Oye...disculpa por haberte golpeado—Inclinó ligeramente su cuerpo.

—Está bien—Dijo recibiendo su café.

Sakura se distrajo por unos segundos al recibir su pedido y cuando volteó él pelirrojo ya no estaba a su lado, logró ver desde la ventana que aún estaba a pocos metros así que salió corriendo hacia él.

—¡Oye espera!—Llamó pero hizo caso omiso —¡Oye!—Está vez se detuvo.

—Me llamo Sasori.

—Perdón.

—No importa…¿Ahora que quieres?

—Sé que esto es muy repentino pero ¿podrías darme el número de tu amigo el rubio de cabello largo?—Él alzó la ceja extrañado por la petición ella.

—¡No es para mi!—Aclaró la ojijade —Mi amiga Ino estaba molesta porque nos tuvimos que ir repentinamente así que no alcanzaron a intercambiar números—Sasori no estaba muy convencido pero aún así sacó su teléfono y le compartió el número.

—Gracias.

—¿No quieres también guardar mi número?—Esa pregunta la tomó desprevenida.

"¿Acaso intenta coquetear conmigo?"

—Tal vez en otra ocasión—Respondió alejándose de él.

"Es una chica muy peculiar" sonrió en sus adentros.


Sasuke por su parte evitaba encontrarse con Karin o Suigetsu, pero había casos en donde debía comunicarse con ellos y ahí era cuando el resto de los presentes notaron una tensión entre ellos, dando origen a las especulaciones, las cuales llegaron a oídos de su tío y jefe del departamento de policía: Obito Uchiha.

—¿Para qué me llamaste?—Preguntó el menor de los Uchiha.

—Quisiera saber qué pasó con Karin—Sasuke puso los ojos en blanco.

—Nada, solo terminamos.

—Ya veo, tiene sentido que los vieran últimamente muy distantes—Cruzó sus brazos —Pero ¿Qué tiene que ver Suigetsu en todo esto?—Sasuke estaba muy irritado con todo ese interrogatorio.

—Karin se estaba acostando con él.

—Vaya, eso si que es un golpe bajo.

—No me malinterpretes, no me importa que Karin se estuviera acostando con otro, lo que si me disgustó fue saber que fue con un "amigo".

—Pues te felicito por estar manejando esta situación de una manera tan profesional, pero sabes que detesto los chismes de pasillo.

—¿Y qué quieres que haga?

—Estaba pensando que lo mejor es que te traslademos a Konoha.

—¿!Qué!?—Chocó sus puños contra el escritorio de Obito.

—Entiendo que te parezca injusto, pero no podemos perder a nuestros únicos especialistas en informática y ciencia forense.

—¿Puede ser otra ciudad que no sea Konoha?

—No, de hecho allá están necesitando más detectives.

—¿Qué pasa si me rehúso?

—¡Entonces entrégame tu placa!—golpeó su escritorio con la palma de la mano. Obito solía ser una persona relajada y extrovertida pero a veces debía actuar severo, especialmente con Sasuke que tendía a olvidar su posición.

Sasuke frunció el ceño y salió de la oficina tirando la puerta. Había admitido su derrota de mala gana.


Hola a todos, primero que todo debo disculparme por no haber actualizado en meses. La verdad es que con todo este tema de la pandemia me había sentido sin inspiración. Así que para compensarles traje un capítulo más largo.

Espero que les guste y no olviden dejar sus comentarios.