La vida para un niño que no tiene padres por que murieron es muy dura, pero creo que es más dura cuando los niños tuvieron a sus padres o a uno de sus padres y estos no hicieron el menor caso en ellos, el ser ignorado por los seres que supuestamente deben amarnos incondicionalmente y que siempre deben velar por nuestro bienestar y que no lo hagan…es algo doloroso.

Es por eso que muchos niños terminan haciendo mal las cosas o lo contrario desean tanto la atención de sus padres que luchan pese a no ser felices para hacerlos felices a ellos y tratando de que los miren y digan algo más que un frio y simple hola, desean algo más profundo y por eso hacen lo que sea para hacer felices a los demás ya que necesitan la aprobación de los demás y eso también está mal pero es algo que inconscientemente los padres también enseñan.

Luego ellos se preguntan qué ¿Cómo llegamos a esto? Cuando han sido los mejores padres y no les ha faltado nada pero seamos honestos lo más importante y que no nos debe faltar nunca es…el amor de ellos.

El amor es lo único importante y más vital para vivir…

T.G.G.

Hace días que Candy se había mudado a la habitación contigua de la principal, claro los sirvientes seguramente se han dado cuenta pese a que ella se va cuando ya es muy noche, la otra parte se la pasa encerrada en el baño y cuando cree que no hay nadie se va, pero… ¿Qué no sabrá que también hacen la limpieza? Es tonto…

Mi única salida para sacar la frustración en estos momentos ha sido el cabalgar por las noches como lo he venido haciendo estas dos últimas, así también evitar el dolor de ver a la chica que amo huir a hurtadillas a la otra habitación por miedo a mí.

Mire hacia el cielo nocturno –Es increíble que no pueda dejar este sentimiento a un lado…pese a todo

Me baje del caballo al ver que este ya estaba exhausto –Increíble Terrence estás enamorado de alguien que no te corresponde…eres un asco como siempre –Observo la última carta de su padre que tenía en sus manos, arrugándola con furia –Solo te importa…el ducado –Dijo con dolor y molestia al recordar las palabras "Espero que ya en este momento hayas podido cumplir correctamente como todo un Grandchester a tu joven esposa, pues hay que pensar en el próximo heredero, por lo que tu primer hijo debe ser varón espero que hayas hecho bien tu trabajo Terrence y no seas más una vergüenza"

Rompí la carta en mil pedazos y tomo las riendas del caballo –Vamos –Lo hale guiándolo hacia el castillo mientras maldecía para mis adentros a mi padre.

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Sintió los rayos de sol sobre su piel, lentamente fue despertando de aquel hermoso sueño, donde Archie iba por ella, pero… ¿Qué fue eso al final? ¿Porque abrazaba de ese modo a Terrence? Eso era algo que no se esperaba, que en aquel sueño tan hermoso y dulce reencuentro con su amado, Terrence lo cambiara todo.

-Mi lady buenos días ¿Puedo pasar?

-Sí, claro –Dijo poniéndose la bata rápidamente –Adelante

Ben ingreso a la habitación ducal, Candy no supo en qué momento se quedó dormida, había estado esperando que Terrence apareciera el día anterior, pues no lo había visto en todo el día y las noches anteriores se percató de su ausencia, pero ¿Porque rayos le importaba tanto?

-¿Ha visto al joven Terrence?

-No… ¿Sucede algo malo? –Inmediatamente sintió su corazón encogerse dentro de ella y un nudo en el estómago, ¿Acaso algo malo le paso?

-No, bueno… los trabajadores no están de acuerdo, con ciertas cosas

-¿Cuáles? –Pregunto la joven confundida

-Bueno…como no hemos podido hacer que el joven Terrence atienda esa parte pues…el almacén de la ciudad donde siempre nos provisionan de cosas como aceites, carnes, etc. No quieren surtirnos…pues el duque envió una nota indicando que ahora Terrence, se encargara de todo…pero también la hacienda esta descuidada

-¿Hacienda?

-Así es mi lady, esa haciendo surte el almacén pero…no han recibido instrucciones más y…bueno creo que la verdad los trabajadores son algo…inadecuados

-¿Dónde está la hacienda, Ben? Iré a ver qué ocurre

-¿Usted? –Se escandalizo el mayordomo

-¿Ocurre algo malo?

-No…pero…es solo que…

-Ocurre que eso no es para mujeres, pequeña pecosa –Dijo una voz burlona que provenía de la entrada de la habitación, Terrence ingreso a la alcoba –Ben te dije que yo no sé nada y que te hicieras cargo ¿Qué ocurre?

-Lo se…lo lamento mi lord, pero es que la haciendo no está surtiendo debidamente el almacén de la pequeña ciudad, entonces no nos…quieren surtir tampoco a nosotros…creo que más que nada es un problema con el encargado de la hacienda.

-Se supone que tú hacías ese trabajo ¿No?

-Si mi lord pero su padre, envió instrucciones para que solo reciban ordenes de usted –Terrence cerro los puños molesto

-Bien, iré, ahora por favor déjame descansar un poco

-Claro mi lord.

Ben salió inmediatamente dejándolos a solas, Candy desvió la mirada de la poderosa e intensa mirada azulada que la veía. –Quiero que no te metas en ningún asunto de mi familia ¿De acuerdo?

-Creí que era mi deber…soy tu esposa y…

-No lo eres aun, Candy, no cumples con las funciones de una buena esposa –Dijo burlonamente mientras se sentaba en la orilla de la cama –Ni siquiera duermes ya conmigo

-Es que…

-Sé que no me amas, Candy, está bien pero si quieres pretender ser mi esposa, tendrás que hacerlo mejor y tal vez deje que opines sobre asuntos familiares o de la hacienda que ahora ya sabes que tenemos, pero por ahora no.

La rubia iba a protestar pero Terrence alzo una mano indicándole que guardara silencio, para después dejarse caer en la cama, cansado y fastidiado.

-Quiero dormir –Murmuro fastidiado

La rubia no dijo nada y se fue dejándolo solo en la habitación.

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En New York se encontraba Albert admirando otra obra interesante interpretada por Eleonor Baker, su amiga, sentía que debía irse y dejar de perder el tiempo pero…realmente no tenía ni la menor idea de a dónde ir, así que esperaría a que simplemente la memoria regresara.

Se encamino al camerino donde la mujer rubia lo esperaría pero…

-¿Albert?

El rubio quedo sorprendido al ver aquel hombre rubio que le miraba sin poder dar crédito a sus ojos.

-¿Qué?...perdón –Dijo recuperándose un poco -¿Quién es usted? ¿Lo conozco? –Dijo sin poder evitar tener miedo y un mal presentimiento

-Albert, soy Armand el padre de Anthony –Dijo esto último con un nudo en la garganta

-¿Anthony? –Pregunto mientras miles de recuerdos golpeaban su cabeza sin poder evitarlo, entonces….la oscuridad lo envolvió.

-¡Albert!

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Annie estaba realmente desesperada pese a que Candy había desaparecido ya de sus vidas, no lograba tener contacto alguno con el joven castaño quien siempre la evadía, esto comenzaba a fastidiarle y más que nada también comenzaba a creer…que era mejor olvidar un amor imposible pero no podía…se había aferrado demasiado a Archie.

-Lo siento pensé que no había nadie –Comento Patty al ver a la pelinegra y de inmediato tratar de retirarse pero ella no se lo permitió

-Espera –Dijo acercándose rápidamente a ella –Dime…respóndeme algo

La joven castaña la miro con desconfianza y con cierto rencor por todo lo que había pasado pues la principal culpable de la infelicidad de la rubia había sido Annie y Eliza, no importaba cuanta participación tuvo cada una, siempre trataron de hacerle daño y finalmente su deseo se cumplió.

-¿Qué?

-¿Qué es lo que ella tiene? Es decir ¿Porque Archie nunca me miro? ¿Porque?

Patty sonrió feliz de que fuera como fuera nunca obtendrían lo que deseaban –La apariencia no es solo lo que cuenta, Annie, Candy es una persona dulce y sincera, sin malicia o tal vez como cualquier otra persona si pero solo cuando en verdad ya está enojada pero aun así, nunca ha hecho algo intencional pero sobre todas las cosas….ella tiene un sincero corazón sin aparentar nada y sabe amar sin esperar nada a cambio

-¿Crees que yo no? –Dijo molesta la pelinegra

-Creo que eso no me corresponde decírtelo, tu sola respóndete –Patty la miro molesta –Solo no me pidas que te diga porque Archie sigue sin hacerte caso y jamás lo hará no después de todo lo que le hicieron a Candy

-Yo no fui culpable de todo…

-No importa…tus actos que hiciste Archie lo sabe y no te hará el menor caso después de eso, así que olvídalo y sigue con tu vida

Patty salió dejándola sola y con toda la ira del mundo, mientras lagrimas caían por sus mejillas y apretaba los puños, le dolía más de una cosa, entre ellas lo de Archie pero aunque no lo admitiera…también lo de Candy.

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Terrence estaba saliendo de su alcoba, ya atardecía, miro por el balcón el hermoso atardecer, sonrió un poco para sí mismo ahora que estaba solo pero entonces se percató de una hermosa figura que se encontraba sentada en el árbol que daba hacia los linderos del bosque.

-Candy –Murmuro sonriendo sinceramente al verla sentada en aquel árbol –No cambias

La rubia sollozaba en silencio algo que no pudo apreciar Terrence en aquel momento.

Llevaba noches en vela esperando algún cambio por parte de ella pero…no podía esperar que ella de la noche a la mañana cambiara si el no hacía algo para enamorarla, sus malos tratos o caras la alejarían seguramente más y más de él, eso no lo podía permitir. Pero ¿Qué importaba?

-Te amo –Susurro suave esperando que sus palabras llegaran dulces y silenciosas al oído de la rubia, quien pareció sentir la presencia de alguien o realmente lo escuchaba, el corazón de Terrence dio un vuelco brusco al ver como la joven movía su cuerpo para mirar al balcón.

Sus miradas se cruzaron y por un hermoso momento se conectaron, la rubia estaba sorprendida y el castaño la analizaba de arriba abajo realmente se veía como un Angel caído del cielo y más con esa hermosa vista de atardecer a sus espaladas, era su aurora.

Candy sintió la mirada penetrante en todo su ser de Terrence, sonrojada bajo la mirada terminando con la conexión, acto seguido bajo del árbol para huir de Terrence.

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La noche había caído y con ella una nueva tortura para Terrence, esta situación tenía que cambiar ¿pero cómo? Realmente deseaba tanto que su matrimonio funcionara no por su padre, no por procrear una vida solo para el ducado, no lo deseaba porque amaba a su esposa y era una gran oportunidad de ser feliz.

-¡Que egoísta! –Grito tirando la botella en el suelo provocando un gran escándalo y para qué negarlo seguramente Candy se había despertado al oír ese vidrio estrellarse, se dirigió hacia la alcoba contigua de la principal

-¿Candy?

La rubia quería hacerse la dormida, por supuesto la había despertado el ruido, claro eso si de verdad hubiera estado dormida, pero eso ahora no importaba.

Sintió como el cuerpo del joven llegaba a su lado y con un brazo la envolvía para halarla hacia su cuerpo –Por favor…despierta –Escucho aquellas palabras dulces y suplicantes, parecía que estaba muy triste, así que…

-¿Qué ocurre?

-Ya no puedo más, Candy

-¿Qué…? –Pregunto la rubia sorprendida pero sin terminar la frase al sentir los dulces labios de Terrence que amablemente la besaron, sin presión, sin lastimarla.

-Te amo –Susurro al terminar de besarla, la joven abrió sus ojos sorprendida pero no dejo de mirarlo, aquello era muy confuso, por una parte no sabía si creerle a Terry sobre sus sentimientos pero por el otro sentía realmente como el volcaba sus sentimientos sobre ella en cada beso que le daba, en cada caricia que ella misma estaba disfrutando, sus labios eran tan dulces y suaves –En verdad te amo Candy y quiero comenzar nuevamente y…poder hacer bien las cosas –Decía el joven dejándose llevar por sus emociones mirándola con una infinita dulzura con esos hermosos zafiros azules, parecidos a…

-Anthony… -Susurro antes de que sus labios se volvieran a juntar, fue un impulso involuntario, tal vez era por eso que no quería a Terrence, en cierta forma le recordaba a Anthony y eso le dolía.

-¿Anthony? –Candy lo miro con miedo, la mirada de Terrence estaba que echaba chispas -¡¿Anthony?! ¡¿Es enserio?! ¡Sigues enamorada de un muerto! ¡¿De verdad eres tan estúpida?!

Esas palabras fueron pronunciadas con dolor y molestia, que fueron más que abofeteadas para la rubia, quien no podía creer que aquello hubiera pasado, en un momento lo vio tan frágil y al siguiente era todo un león furioso por defender su territorio, celoso como cualquier enamorado pero…aunque Terry hubiera dicho la verdad sobre sus más profundos sentimientos ¿Qué sentía ella?