CAPITULO 21 UNA NUEVA ILUSION


Los sentimientos complejos como una ecuación, ¿para qué entenderlos? Simplemente hay que sentirlos, ¿Por qué el afán de negarlos? Si están aquí tan vivos y fuertes como cualquier sentimiento, solo debemos intentar reconocerlos.

Amor de pareja es igual de fuerte que el amor a tus padres pero no es del mismo modo, amar a una persona estar enamorada y dar la vida por ella es igual que lo darías por cualquier ser amado, pero ¿Acaso lo demostramos igual? El punto es saber diferenciar un amor de otro pero siempre amamos

El querer y el amar no es igual, querer es no exponer tu corazón a que sea lastimado, amar es entregarse con el alma y dar todo lo mejor de ti hacia la persona amada.

La gran diferencia es la pasión y el deseo que son ingredientes extras que nos vuelven locas por la persona amada, que es la diferencia entre el amor de familia y el amor de pareja, pues son sensaciones placenteras y emociones que hacen vibrar el corazón.

El respeto y confianza son fundamentales para una relación cualquier relación, pues sin ellas no existe lo demás y sin estas el amor…el amor se esfuma.

C.W.A


Candy despertó aquel día con una gran tormenta de emociones y sentimientos por su esposo, algo que no la había dejado realmente tener buena noche, observo a Terrence quien dormía plácidamente a su lado, al parecer tenía un hermoso sueño, quito con suavidad su mano de su cuerpo para poder salir de la cama.

Sonrojada una vez que lo logro se dirigió al baño, era la segunda vez que dormían tan juntos, sentía a la vez una infinita felicidad pero también vergüenza ¿es acaso esto que…?

Se sonrojo más y decidió no dirigir su mente a ese tema.

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William se encontraba en un oscuro cuarto de la mansión Ardley en Londres.

-¿Qué rayos fue lo que ha pasado George? Y todo por mi culpa –Exclamo triste mientras volvía a tirar una botella de licor al suelo

-Señor lleva días aquí, creo que lo mejor no es preguntarse todo esto, si no salir y buscar las respuestas y ayudar a la señorita Candy quien esta….

-¡Ese es mi mayor coraje George, yo adopte a Candy con la idea de que tuviera felicidad solo felicidad en su vida a partir de ese momento y ahora…! –Grito colérico dando un fuerte golpe en la pared

-Señor creo que…

-Vete George no quiero ver a nadie –Dijo mirándolo con furia –Diré a la tía abuela que no pienso salir ahorita y que deje de enviarte como mi niñero particular que ya estoy bastante grande para eso

-Creo que si me permite opinar el señor, debería dejar de tomar y mejor…

-No…por favor vete George, tú no sabes lo que es estar con esta nube en blanco en tu mente

George suspiro y decidió retirarse mejor, sabía que William hacia mal pero tampoco podía obligarlo y mucho menos decirle que el estar a solas bebiendo lo ayudaría a recordar lo que paso aquel día ni a recordar cómo había llegado a la situación que llego.

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Miraba hacia el cielo preguntándose como todo este tiempo ¿Dónde rayos estaba Candy? ¿A dónde se la había llevado aquel mounstro? Pues solo podía pensar que ese hombre era un total bastardo al llevarse así a una mujer.

Suspiro mirando los rosales que Candy como siempre había cuidado en honor a su primo. –Anthony –Murmuro mirando las rosas recordando a ambos rubios –Ella te amaba –Pensó en aquellas hermosas y dulces miradas que se habían dado los rubios –No logre…no…me amo como a ti

-¿Archie?

-¿Qué quieres Melody?

Una hermosa joven pelirroja le miraba con preocupación, desde hace días que llego a la mansión Ardley le había visto triste y sin ganas de seguir su vida, sabia por Stear que era porque Candy la hija del señor William se había casado con Terrence Grandchester un noble ingles heredero del ducado.

-La comida esta lista y Stear y tus padres nos esperan

-No quiero gracias

-Archie debes alimentarte si no puedes enfermar y…

-Mira Melody te agradezco tus atenciones y todo pero no me interesa nada ¿Qué acaso no pueden entenderme? Quiero estar solo

La joven de ojos color esmeralda como los de Candy, suspiro profundamente y lo dejo solo como el joven quería, pero antes de terminar de dar media vuelta.

-Sé que la amas mucho y te dolió que se casara por una razón poco apropiada para un matrimonio, pero….no por eso deberías dejarte morir y menos dejarla sola a ella, si es que realmente la amas al menos yo en su lugar estaría esperando que tu llegaras a pelear por mí y rescatarme, no estar llorando y esperando un milagro que nunca llegara –Dijo algo molesta –Y si no…la vida sigue

El solo la miro molesto, Melody no agrego nada más y se fue.

"Tiene razón Melody, amor mío debes estar esperándome y yo solo he estado triste y dejándome morir ¿Qué tipo de amor es el que te profeso? He sido un total idiota amor mío, deberé hacer lo que debí hacer desde un principio, llevarte lejos y defender el amor que nos tenemos…no te preocupes mi pecosa iré por ti…" pensó mientras caminaba firmemente hacia la salida de la mansión Cornwall

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Eleonor se encontraba en el jardín de la mansión Grandchester tomando un poco de té con su hijo, con Candy cuidando sus rosales, ella observaba como Terrence miraba a la rubia, parecía como si su hijo no tuviera más ojos que para ella y podía notar los nervios y las miradas furtivas que le daba Candy a Terrence, eso le hizo recordar parte de como en algún momento el duque y ella habían tenido un amor dulce, tierno e inocente.

-Perdón hijo, iré adentro un rato –Anuncio cuando los recuerdos no pudo soportarlos más. –Con permiso

-Está bien mama –Dijo algo preocupado por la mirada triste de Eleonor pero pensó que lo mejor era dejarla un momento sola.

Candy escucho y segundos después miro a Terrence, sus miradas se cruzaron una vez más, Terrence le miraba con dulzura, con amor y con algo que Candy no lograba distinguir pero podía notar la penetrante mirada de su esposo sobre ella que le hacía temblar pero no de miedo, era de nervios, emoción y felicidad "¿Felicidad?" pensó "¿Qué diablos?"

-Yo…creo que también iré a…iré a pasear –Murmuro nerviosa mientras se ponía de pie

-No te vayas, amor –Dijo el castaño quien ya había notado los nervios de su esposa cada vez que estaban a solas y le encantaba

Candy tembló ante la respuesta de Terrence pero intento seguir su camino hasta que sintió como el la tomo del brazo para halarla hacia él.

-Candy desde la mañana te siento muy evasiva conmigo ¿Por qué?

La rubia miro hacia otro lado, era verdad que había tratado de evitarlo, era porque estaba tan confundida respecto a sus sentimientos que no sabía simplemente como nombrar a lo que estaba naciendo en su interior ¿acaso lo estaba amando?

-No es…no es verdad –Dijo soltándose de su agarre

-Candy

-Perdón Terry, quiero estar un rato a solas

-Pero… ¿Por qué?

-Yo…

Terrence le miraba entre confundido y dolido, algo que hizo que Candy sintiera su corazón partir en dos, tomo las manos de su esposo y le sonrió lo más dulce y sinceramente posible

-Te amo pecosa –Susurro pegando su frente a la de ella, dejando una vez más a la rubia sin aliento, provocando que sus piernas ahora fueran de gelatina, haciendo que su corazón se paralizara y que su cuerpo se tensara.

Sintió el suave aliento de su esposo sobre su piel provocándole mil descargas eléctricas y emociones nuevas que no había sentido jamás, el lentamente le acaricio la mejilla y suavemente rozo sus labios con los suyos –Candy… -Murmuro mientras la tomaba de la cintura, ella se sentía morir ahora si su corazón dejo de latir por un momento y su respiración se volvió entre cortada, deseando que ya la besara por fin aunque todos esos sentimientos le hacían ver más confusión en su corazón ¿O era claridad?

-Terry –Soltó ella acercando más sus labios a los de el para poderlo sentir, deseaba sentirlo cerca de ella aunque a la vez no deseaba tenerlo cerca.

Ambos se besaron con amor y pasión, aquello era confuso para la rubia pero a la vez sabía que era lo que deseaba y lo que ahora quería más que nada en el mundo, Terrence por su parte estaba feliz porque sabía que no le era ya indiferente a Candy.

El beso y las caricias por parte de Terrence comenzaron a ir más allá y entonces suavemente terminaron en el paso junto a los rosales, entonces Terrence bajo su mano hasta el pecho de la rubia quien inmediatamente se sonrojo pero no le desagrado.

-Candy te amo –Susurro el castaño mientras le besaba el cuello apasionadamente, la rubia sentía deseo si deseo por su esposo, en ese momento sentía que podía perder la cabeza por Terrence, el comenzó a tocarle un poco más debajo de la cintura y entonces…

-No…no –Murmuro débilmente empujando suavemente a su esposo

-Te amo

-Terry –Lo empujo un poco más fuerte –Por favor…no

Terry le miro impresionado sin saber que era lo que había hecho mal, Candy estaba muy sonrojada y avergonzada salió corriendo del lugar, dejando a un Terrence triste y confundido.

Candy corrió hasta llegar a una pequeña cascada que fue al mismo lugar donde fue con Terrence, se dejó caer entre las rosas y el pasto aspirando el dulce aroma del bosque combinada con la brisa que corría por todo el lugar, sintiéndose un poco más despejada miro hacia el cielo preguntándose ¿Qué es lo que le pasaba?

-Terry –Murmuro mientras cerraba los ojos sintiendo el trazo que el había hecho con sus caricias y sus besos, que rozo con su dedo índice recordando la sensación, sonrio al recordar todas sus emociones pero algo no le quedaba del todo claro ¿Acaso…? -¿Qué…? –Abrió los ojos abruptamente tratando de controlarse –No es…es imposible, yo…aun quiero a Archie…aun –Murmuraba confundida -¿O no?

-¡Candy!

La rubia volteo hacia donde provenía el grito y se encontró con aquellos hermosos zafiros que le provocaron un salto nuevamente al corazón, sintiéndolo latir con mas fuerza, Terry se estaba acercando pero ella estaba más atenta y perdida en sus emociones y en la mirada penetrante de su esposo, como para preocuparse por algo mas

-¿Por qué huiste así, Candy? –Pregunto aun confundido el joven al estar a centímetros de ella, robándole el aliento y el alma entera, la rubia solo miraba observaba esos ojos que la tenían hipnotizada, por un momento se olvidó de todo y las confusiones por fin se veían más claras que nunca. -¿Candy? –Se acercó más cada vez más preocupado, tomo suavemente la mejilla de la rubia, quien al contacto sintió mil descargas eléctricas que le provocaron felicidad, sonrió dulcemente cerrando unos segundos sus ojos ante la caricia -¿Can..? –No pudo terminar pues en ese momento la rubia había juntado sus labios con los de él, provocando al principio confusión en aquel dulce, suave e inocente beso para después corresponderle con todo el amor feliz de que viera que esta vez aquella pecosa hubiera iniciado un beso, se dejaron envolver por la hermosa tarde con la suave brisa que soplaba como festejando aquel dulce y sincero amor que había nacido entre ellos.


Hola queridos lectores

lo prometido es deuda aqui esta un nuevo capitulo de mi fic, al rato osea el domingo subire eso espero otro ;D

espero que les guste este nuevo capitulo :D

saludos y hermoso fin de semana