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Los personajes de Candy, Candy no me pertenecen

Este fic esta hecho sin fines de lucro y para entretenimiento de ustedes mis queridos lectores.

Personajes mios Ben, Rosy, Jake y Melody Son totalmente ajenos de la serie

Los nombres del duque y el padre de Anthony pueden variar a la serie.

Nos vemos abajo


CAPITULO 22 NUEVA ETAPA


Cuando pensamos que la vida es realmente hermosa siempre llega algo a empañarlo, es ¿que realmente la vida siempre debe ser color de rosa? O ¿tenemos solo los obstáculos que él sabe que venceremos?

Creo que es la segunda no es que en la vida todo tenga que ser tormentas y obscuridad, pero tampoco quiere decir que sea todo felicidad y luz, aunque para ser completamente honestos tampoco nos la pondrá fácil el destino y es ahí cuando se vera de que esta hecho uno mismo y que tan grande o fuerte son los lazos de amor en las relaciones que tenemos.

La maldad y envidias o rencores sin razón siempre existen, siempre habrá personas que serán nuestro obstáculo o nuestra condena, pero de nosotros depende ser más fuertes que toda la maldad del mundo que toda esa negatividad que nos rodea y de las malas intenciones.

C.W.A


Aquella noche volvieron a estar juntos pero esta vez la rubia no durmió con nerviosismo si no que durmió con una enorme sonrisa en su rostro, Terrence no le había pedido realmente una explicación por el beso que le había dado, pero ella sabía que el comprendía que estaba sintiendo algo más por él, aunque deseaba decírselo, decirle algún día como él le decía que la amaba.

A la mañana siguiente Eleonor se iría, por lo que en la mañana temprano dejo que madre e hijo estuvieran juntos, así que ella se quedó en casa mientras ellos salían a la estación más cercana de trenes donde ella iría para Londres y de ahí en barco a América.

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Candy se encontraba en la cocina realmente feliz, recordando cada caricia suave bajo el sol que Terrence le había dado el día anterior, nunca había pensado que realmente estar casada con él, la haría feliz.

Terry había ido a dejar a su madre a la estación, estaba feliz de que por fin estuvieran en paz y lo mejor de todo es que tuvieron tiempo, juntos para disfrutar de la compañía de uno del otro, eso le hacía más que feliz.

Preparaba un delicioso picnic para cuando su esposo volviera quería que fueran de nuevo a la hermosa cascada donde le diría por fin lo que siente, bueno que sus sentimientos cambiaron, estaba algo nerviosa pero feliz.

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En la estación de trenes después de despedir a su madre y de estar por partir de nuevo a su hogar con su amada esposa se encontró con una desagradable sorpresa, la joven le miro con una sonrisa hipócrita, realmente no deseaba hablarle pero ya no podía esconderse.

-Hola Terrence

-¿Elisa? ¿Qué haces aquí? –Dijo el castaño mirando sorprendido a la pelirroja quien le miraba sonriente

-Quisiera ver a Candy, es una orden de la tía abuela, era la más indicada para venir y…

-Lo siento pero… -¿Ahora que podía decir? Era más que obvio que no podía decir que no sabía dónde estaba ella, era su esposa –Ahora no voy para allá, tengo que ir a otro lado, además de que yo no obedezco ordenes de la señora Elroy. –Dijo evitando mirarla

-¿Podrías indicarnos donde esta? Así Neil me puede llevar –Dijo ignorando lo último que dijo el castaño y señalando a Neil que estaba en el automóvil

-Lo siento Elisa pero no, no eres la amiga de Candy, vamos ni siquiera la toleras, ¿Por qué razón te diría donde encontrarla?

-Eso no importa, como te dije es una orden de la tía…

-Candy es mi esposa y es una Grandchester ahora, ella estará de acuerdo conmigo en no querer ver a las personas que ocasionaron su expulsión en primer lugar del colegio San Pablo –Dijo mirándola molesto –Y por otro lado Candy ahora es mi esposa no está más bajo las ordenes de nadie y yo tampoco, por lo que no me importa porque viniste, pierdes tu tiempo.

-No fui…

-Lo que digas Elisa, pero ahora con su permiso, tengo que irme –Le interrumpió molesto y miro hacia el frente –Vamos Ben

Se alejó de la pelirroja dejándola echando humos.

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Albert se encontraba en las calles de Londres, más que ahogado de borracho, maldiciéndose internamente por lo que supo que paso por su culpa, por su culpa Candy estaba así y lo peor de todo, su tía abuela también seguramente cayó enferma por su culpa, ya no debería vivir.

-¡Albert!

El rubio medio miro hacia donde le habían gritado, vio entonces a un pequeño joven de cabello peli azul y ojos verdes que le miraban con infinita felicidad y alivio al parecer, pero en ese momento su cuerpo decidió que ya no podía más y se desvaneció.

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Candy caminaba hacia la sala de la mansión Grandchester cuando Terrence ingreso.

-Hola pecosa ¿Qué estás haciendo con eso? –Dijo el joven mirando la canasta

-Terry…bueno –Se sonrojo levemente pero le sonrió –Quería que fuéramos a comer a la cascada, algo así como un picnic

Terry se sorprendió por la propuesta inesperada de su esposa, pero sonrió dulcemente –Eso suena muy agradable, pecosa, siempre y cuando no hayas cocinado tu –Dijo riendo

-Terry –Dijo frunciendo el ceño

-Perdóname Candy, por supuesto que no es verdad ¿Vamos mi lady?

-Claro

Ambos salieron de la mansión tomados de la mano hacia las caballerizas donde subieron al caballo de Terrence y este la llevo hacia su lugar especial, el sol brillaba fuertemente dándole la calidez y bienvenida como el corazón de Candy le daba la hermosa bienvenida al nuevo amor que estaba en la puerta, a Terrence quien sin darse cuenta ya se había ganado el corazón de la rubia, tal vez solo tal vez…siempre fue así y solo necesitaban tiempo. Cuando llegaron a la cascada el paisaje brillaba como reflejo de la felicidad en sus corazones.

-¿Quieres un poco de jugo, Terry? –Pregunto la rubia cuando estaba colocando todo lo que había preparado en el mantel, mientras Terrence colocaba al caballo en un árbol para que no se fuera.

-Claro, pero ¿Por qué no trajiste algo más fuerte? –Dijo pícaramente

-Terry –Le regaño pero sonrió dulcemente al joven.

-¿Qué preparaste amor? –Dijo el joven acercándose a la rubia, quien sintió una corriente eléctrica en su piel, la sangre hirvió bajo su piel provocando que se sonrojara.

-Bueno… -Dijo nerviosa –Prepare…tu bocadillo…favorito –Dijo sonrojada

-¿Qué tienes, Candy? –Pregunto el castaño sin notar la falta de latidos en el corazón de la rubia, ella sentía mil emociones nuevas en su corazón que este parecía a punto de colapsarse

-Yo…nada

-¿Segura?

-Yo –Le miro a los ojos algo sonrojada –Bueno… -Estaba de color rojo en realidad, Candy sentía que la piel se quemaba y que pronto el notaria el calor que expedía todo su ser. –Terry…yo…realmente bueno…es que… -No se le entendía nada a la joven pero Terrence le miraba con verdadero interés y a la vez sonrojado y nervioso sin saber porque.

-¡¿Candy?!

Ambos se sobresaltaron ante el grito de una joven, cuando voltearon a ver quién era el que llamaba a la rubia, ninguno de los dos podía creerlo.

-¿Qué haces aquí? –Pregunto la rubia algo molesta por la interrupción pero más que nada por el descaro que tuvo para ir.

La joven solo se desplomo en el suelo, sin decir nada, más que –Candy… -Murmuro antes de perder el conocimiento.

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El joven peli azul estaba esperando a que Albert despertarla, lo había llevado a su casa, después de ver como se desplomaba se había asustado pensando que estaba aún herido, pero ahora estaba aún más furioso consigo mismo por ser tan ingenuo, pudo notar que el desmayo no fue más porque ha estado ahogado en el alcohol, seguramente por días enteros sin probar bocado, eso para él era decepcionante.

-Jake –Llamo una mujer mayor -¿Aun no despierta?

-No y no creo que despierte esta noche, está más que perdido en su alcohol

-Tranquilo hijo, seguramente tiene una buena explicación ¿No?

-No sé, abuela pero me decepciona ver a Albert así –Comento el joven cabizbajo

-Cuando despierte le tendré listo un plato de sopa caliente –Murmuro para sí misma saliendo de habitación dejando nuevamente al peli azul a solas con el rubio.

-¿Qué no entendiste la lección Albert? –Se preguntó a si mismo mirándolo duramente pero a la vez con un poco de dolor -¿Qué te tiene ahora así, amigo?

Miro hacia la ventana, la noche ya caía sobre Londres, la luna estaba resplandeciendo más fuerte que nunca sonriéndole a los desdichados que estaban en las calles sin un consuelo como seguramente Albert estuvo días atrás, suspiro mientras dejaba que la noche lo acogiera a él y a Albert con su adolorido corazón, dejando que el manto de Morfeo les diera el consuelo que tanto buscaban en aquel momento.


Hola queridos lectores

perdonen por la demora :'( bueno ya he explicado en los otros fics que he estado muy atareada por el trabajo y demas pero aqui estoy y sigo, seguire hasta el fin mis fics ;D no se preocupen por ello que no los abandonare

espero que este nuevo capitulo les guste

tambien quiero saber o que me hagan saber que fic les gusta mas de todos para que lo actualice mas seguido o sea el cual les de una sorpresita :D

saludos y lindo miercoles

proximo capitulo "Una visita inesperada II"