V
La primera clase con el profesor Snape fue el martes a la última hora, a pesar de que Tobías estaba renuente a verle a la cara, la materia en si le emocionaba. Dan y Lisa fueron las primeras en notar el obvio parecido entre el profesor y su joven amigo.
Snape entro con su aire de altives, cerrando todas las ventanas para que ningún rastro de iluminación atravesara su aula. Los Hufflepuff estaban algo aterrados, habían escuchado muchas historias acerca del temido murciélago de las mazmorras.
-Ustedes están aquí para aprender la sutil ciencia y el arte exacto de hacer pociones-miro detenidamente a Tobías el cual nuevamente mostro un disimulado rostro de frialdad. Su voz en susurro era escuchado claramente, era obvio que el profesor no tenía problemas para mantener callada a la clase-No habrá movimientos estúpidos de varitas y muchos dudaran que esto sea realmente magia.
Magnus miraba su pergamino como si fuese lo más importante y apenas levantaba la vista al profesor cuando hablaba, cosa que Snape noto rápidamente.
-No espero-hizo énfasis fulminando con la mirada al niño quien empezó a temblar-que lleguen a entender la belleza de un caldero hirviendo suavemente, con sus vapores y delicados poderes del líquido deslizándose por sus torrentes sanguíneos. Puedo enseñarles como embotellar la fama, preparar la gloria y hasta detener la muerte… siempre y cuando no sean un par de alcornoques a los que suelo enseñar…
Lucius analizo los rasgos del hombre, la nariz era algo que Tobi no había heredado, el cabello lacio si, omitió lo graso, el rostro puntiagudo, y los ojos…
-¡MERCURI! ¿Qué obtendré si añado polvo de raíces de asfódelo a una infusión de ajenjo?
El chico salto de su asiento, miro a todos lados, el profesor le miro con dureza hasta que por fin el chico entro en si
-eh si bueno… juntas producen una poción para dormir tan fuerte que se le conoce como… filtro de muertos en vida-agradeció inmensamente el haber comprado ese libro de pociones avanzadas.
-5 puntos para Ravenclaw-contesto con desdén el hombre-Señor Wayne ¿Dónde buscaría si le pido que me encuentre un bezoar?
Magnus miro a su hermana, ella le decía casi telepáticamente "nos lo dijo mamá en el verano", el chico apretó sus manos y espero que lo que estaba por decir fuera correcto
-¿en… el estómago de una cabra?
-¿me está preguntando?-cuestiono el hombre con dureza levantando una ceja
-si… ¡NO!... le estoy contestando, señor….-Snape lo observo, el chico era un manojo de nervios, un posible factor negativo a la hora de realizar pociones
-Señor Bonachera-el nombrado volteo a verlo sin emoción alguna en el rostro-¿Cuál es la diferencia entre acónito y luparia?
-ninguna, son la misma planta-ambos se observaban con cautela, casi podían cortar la tensión el salón con un chuchillo.
-¿Bien? ¡¿Que están esperando para apuntarlo todo?!
Se escuchó el movimiento de plumas siendo arrastradas por el pergamino sin cesar y la clase prosiguió. Pronto realizaron su primera poción, un simple ungüento para furúnculos, ningún niño hizo ruido alguno, era como si los sonidos provenientes de sus gargantas fuera prohibidos por completo.
Y nadie quería ser castigado por romper la norma, el aula se llenó del vapor de los calderos, Dan era la única con una sonrisa en el rostro por hacer algo que amaba, no le importaba tener un profesor como aquel, después de todo nadie era más temida a la hora de enseñar pociones como su madre.
Magnus y ella aprendieron todo lo que podían acerca de la magia gracias a su madre, historia, hechizos, pociones, todo lo necesario para sobrevivir al mundo en que estaban. No le era extraño que el profesor fuera estricto y quisiera orden en su clase, después de todo un simple error y podía costar la vida, Magnus tenía su propia experiencia en eso y nunca volvió a ser el mismo cuando se trababa de realizar bellezas en calderos.
Tobías y Dan fueron los primeros en terminar sus pociones, limpiaron sus estaciones y guardaron el líquido en sus receptivas botellas. Cuando el timbre sonó para finalizar el día, los alumnos suspiraron aliviados y empezaron a limpiar sus zonas de trabajo.
-no olviden etiquetar sus pociones y dejarlas en mi escritorio-comento el profesor mirándolo de forma amenazante. Dan fue la primera en dejar su poción en el lugar indicado. –señorita Baker, la quiero ver después de la hora de la cena en mi oficina
-¿hice algo mal profesor?-cuestiono la joven temiendo haber hecho algo para molestar al hombre
-solo haga lo que le indico y sin protestas-Tobías se acercó y dejo el envase-puede retirarse, señor Bonachera quiero que se quede, después podrá reunirse con sus… amigos…
-señor yo…
-es una orden Bonachera-el pelinegro contuvo sus ganas de gritarle, asintió con la cabeza y fue a sentarse en su lugar.
-Te guardare un lugar, Tob-dijo Lucius con una sonrisa, miro por última vez el salón y se retiró con el resto del alumnado. El nombrado dejo escapar una sutil risa, siempre podía contar con que su mejor amigo le alegraría el día. Regreso su vista al frente y suspiro, sería una charla nada agradable
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-debo pasar rápido a la biblioteca, los veo en el comedor-los demás asintieron y dan se perdió de la vista de sus amigos. Cuando llego a la biblioteca los pocos alumnos que estaban se estaban retirando, Madam Pince estaba entre los libreros acomodando algunos libros rezagados.
La joven se encamino a la sección de recomendada por su jefe de casa "Duelo atreves de los tiempos" "técnicas para tomar desprevenido a tu contrincante"
Tomo un tercer libro con rapidez y se dirigió al escritorio de la encargada cuando a lo lejos vislumbro a la Gryffindor que anterior mente les había visitado en el vagón.
Hermione Granger, si su memoria no le fallaba. Había escuchado cosas de ella y en su primer día, dan rodo los ojos, sus propios compañeros se quejaban de lo sabionda que era, que nunca se mantenía callada en clases y que empezó a ordenarles comportarse y no romper reglas. Principalmente escuchaba las quejas poco discretas de la zanahoria de Weasley y la mirada de aceptación del aclamado niño que nació para presumir su existencia…. y que sobrevivió.
Ya había compartido 2 clases con la chica, una autentica Ravenclaw en piel de león, suspiro esa chica tendría problemas si no era corregida a tiempo, después de todo a nadie le gusta un sabelotodo.
-¿no haces otra cosa aparte de leer libros?-la niña de cabello alborotado levanto la mirada, enfrente de ella estaba Dan Baker, mirándola con cansancio pero tratando de alcanzar a ver el libro que poseía en sus manos.
-tengo que estar preparada y demostrar que puedo ser la mejor
-eso te traerá problemas, oh más bien ya te trajo problemas.-la chica se sintió ofendida y le miro con enfado- Sabes Granger, a nadie le gusta los sabelotodo
-¿Qué haces aquí de todos modos?-cuestiono la castaña mirándola con cautela
-necesito un par de libros para… un ensayo-señalo 3 libros debajo de su brazo-oh y ya es la hora de la cena… porque no vienes conmigo, a eso voy…-dijo viendo como la castaña estaba por formular la contestación-tu casa en menos de un día ya habla mal de ti, y eso está mal. Se nota que eres una niña que quiere demostrar que tiene la capacidad como cualquier sangre pura, pero no conseguirás nada desquiciando a tus compañeros. Lo mejor sería que te tomaras las cosas con calma y viendo tu situación en tu casa…. Asumo que no has hecho amigos… ¿cierto Granger?
La niña bajo la mirada, estaba acostumbrada a estar sola, su gran hambre de conocimiento siempre fue algo extraño para sus compañeros en la primaria. El saber que era bruja la emociono y asumió que si estudiaba demasiado y demostraba su talento seria vista como una más, pero en menos de 1 día sus compañeros la evitaban como si estuviera la peste. Miro a Dan quien a pesar de mostrar una cara algo fría, su tono de voz sonaba cálida.
-ven conmigo, y siéntate con mis amigos-Baker empezó su camino a la salida de la biblioteca, vio como Madam Prince las esperaba para cerrar las grandes puertas de madera-me llamo Dan, por si quería saber…
-Hermione…-contesto la niña alcanzándola y en su rostro se dibujó una sutil sonrisa
-Bueno Mione…este puede ser el comienzo de una curiosa amistad
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-tardaste mucho-le regaño Magnus a su hermana, levanto una ceja al ver a la chica Gryffindor a un lado
-les presento a Hermione, está en la casa Gryffindor-Magnus rodo los ojos por la obviedad del comentario-y a partir de ahora se juntara con nosotros
Ambas tomaron asiento, la Gryffindor estaba algo nerviosa, pero la charla agradable que hacia Lucius hizo que tomara más confianza. Una par de alumnos mayores observaron con curiosidad a la niña que destacaba de sobre manera entre el azul y bronce.
-Hola Hermione, yo soy Lucius Mercuri-el rubio extendió su brazo y la nombrada le regreso el gesto.
-¿disculpa que pregunte… pero no tienes amigos verdad?-pregunto Lisa viendo como algunos alumnos de primero de la casa de rojo les miraban con burla
-…yo…
-Lisa no hagas esas preguntas-le regaño Padma, luego le otorgó una sonrisa a la castaña-yo soy Padma Patil y esta desconsiderada es Lisa Turpin. Y no te preocupes, puedes sentarte con nosotros cuando quieras
-Magnus Wayne, hermano de Dan. Y ellas tienen razón, si tu casa no te aprecia no tienes que soportarlos. Cuenta con nosotros-la sonrisa del chico y las palabras de sus ahora amigos hizo sentir a la niña que por fin encajaba en un grupo
-¿… tú y Baker son hermanos…?-cuestiono Hermione viendo las grandes diferencias en rasgos y ojos, al mejor eran gemelos no idénticos…
-bueno… algo así…-Magnus se rasco la cabeza tratando de ver si era buena idea decir la verdad, Dan siguió comiendo como si nada, ignorando las miradas de sus amigos, sabía que todos esperaban que ella contestara. Suspirando dejo su pierna de pollo, limpio sus manos y su boca con la servilleta de tela.
-Fuimos adoptados, nuestros padres murieron en un enfrentamiento contra mortifagos. La mujer que nos tomó bajo su ala es nuestra madre, aunque no le gusta que la llamemos así.
-lo lamento-fueron las palabras de la Gryffindor sin poder evitar que sus ojos se cristalizaran. Si ella hubiera perdido a sus padres…
-no tienes que disculparte, aunque no es una agradable noticia. Tengo a Magnus y a mamá. No necesito lazos sanguíneos para saber que son mi familia.
Esa simples palabras se sintieron calidad en el corazón de Lucius, y por las miradas cristalizas de sus amigos era obvio que también a ellos les pudo.
Conversaron de cosas más agradables, luego un par de bromas sin ánimos de ofender. El tema de que Weasley era un bobo sin cerebro fue bien aceptado por ese curioso grupo de amigos. Tobías apareció con el aspecto de un volcán, pues estaba rojo pero de furia. Si las miradas mataran estaba seguro el rubio que su amigo se convertiría en un asesino serial.
El pelinegro tomo asiento en el lugar apartado por su rubio amigo y empezó a servirse lo que fuera que seguía en la mesa. Murmuraba insultos que eran bien entendibles y dejaba mucho a la imaginación. Lucius asumió que la charla con el profesor de pociones no había ido nada bien. Enfoco su vista a la mesa de profesores y vio para su sorpresa que Snape actuaba igual que Tobías cuando estaban furiosos.
-"de tal palo…tal astilla"-pensó con algo de pena. Le empezó a hacer plática a su amigo, no quería que estuviera de malas y diera mala impresión a la nueva integrante del grupo. Cuando le susurro que debía tener modales, el chico de ojos negros le fulmino y luego se avergonzó. No le gustaba enfocar su enojo en quien consideraba un hermano. Suspiro y trato de comportarse.
-… ¿Quién eres tú?-pregunto al cabo de unos minutos, no había notado la presencia de Hermione, es más ni siquiera se había dado cuenta que se había servido habichuelas en su plato, el odiaba las habichuelas. La castaña le miro con el ceño fruncido por la pregunta tan poco sutil-perdón quise decir… Me llamo Tobías Bonachera ¿y tú eres?
-Hermione Granger, un placer, te sugiero que te limpies la mejilla, la tienes embarrada del puré-la niña procuro que su tono de voz fuera suave, no quería que la siguieran rechazando.
-…sabelotodo insufrible…-susurro el niño, el imbécil de su padre había dicho algo referente a ella y solo recordaba el apodo que le había colocado.
-¿perdón?-Daniela tosió débilmente, Tobías se dio cuenta de su error y empezó a disculparse.
Una vez que el ambiente regreso a la normalidad siguieron conversando, pronto empezaron a reír y a sentirse cómodos. Dan sonrió, le gustaba la calidez que provocaban las risas, una rápida mirada a la mesa de profesores le hizo sentir el odio más puro y profundo que nunca nadie hubiese imaginado.
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-¿quieres contarme?-pregunto el rubio, estaban caminando a su sala común un poco apartado de los demás para tener privacidad. Tobías endureció la mirada, no quería recordar, pero sabía que tarde o temprano explotaría si no lo sacaba de su sistema.
-el muy hijo de su gran…
-¡TOB!
-¡no lo defiendas! Se atrevió a decir que Ravenclaw no es tan malo después de Slytherin. Que debería alejarme de Magnus. Dijo que es una mala influencia para mí y que solo me traería problemas, algo de que lo lleva en su sangre o algo así
-¿Magnus? Pero si es un pan de Dios...-contesto con burla, Tobías siguió con su ceño fruncido. Lucius borro su sonrisa, aclaro la garganta y siguió preguntando-¿que más te dijo?
-…que mi madre y yo debimos habernos ido a España, que nunca debimos haber venido. Se atrevió a insultar a mi abuelo… sé que no he pasado mucho tiempo con él, pero este imb…
-Tob…
-¡nunca le dijo que yo existía! ¡Me oculto de mi propio abuelo! ¡Le dije lo que pensaba, y sin censura!-Lucius suspiro, su pelinegro amigo tenía un amplio repertorio de insultos y era muy cabron cuando se lo proponía…upss mala palabra.-y para finalizar me dijo…
El silencio reino unos largos minutos, ya estaban en la puerta de la sala común, Lisa contesto sin errores y entraron. Ambos chicos se quedaron en el pasillo.
-Tob…sea lo que sea estoy aquí amigo…
Lucius tomo su hombro en forma de compañerismo, los ojos de Tobías empezaban a cristalizarse, señal de que las lágrimas serian vistas dentro de poco.
-que no debiera seguir siendo tu amigo…
Levanto su vista al cielo, podía jurara que alguien le había aventado un balde de agua fría, pero no estaba empapado, sentía frio por todo su cuerpo y un temblor empezó a manifestarse. Tobías había sido su único amigo en toda la primaria. Habían enfrentado muchas peleas juntos contra aquellos que querían golpearlos. No recordaba ni una sola discusión, tal vez un par de peleas insignificantes y con una duración de 5 minutos, pero nada que rompiera la amistad.
Por primera vez, Lucius Mercuri insulto a un profesor con el limitado vocabulario que tenía, pero con todo el odio que podía cargar en sus palabras.
