XXI

-¡deben ser expulsados! ¡Son unos monstruos! ¡Hacerle eso a mi pequeño ronni! ¡Y tú! ¡TU MEREZCES ESTAR ENCERRADO!

Magnus Wayne miro a la mujer, la voz chillante y su rostro todo enrojecido compitiendo con su cabello. Debería sentirse avergonzado, pero era todo lo contrario, el único monstruo era ese idiota pelirrojo que se atrevía a decirse mago de la luz.

Estaba tentado a bufar, quería defenderse pero el profesor Snape le dijo que no lo hiciera. Todavía recordaba lo que hacía sucedió cuando el jefe de casa de Slytherin los encontró con las manos en las masas.

Horas antes…

-¡¿Y BIEN?! ¡¿QUE ACASO NINGUNO DE USTEDES PIENSA CONTESTAR?!-El pocisionista miro a los jóvenes, ni si quiera los hermanos de la víctima se atrevían a hablar. Se acercó al cuerpo sangrante y con un murmullo la hemorragia se detuvo y con otro despejo las vías respiratorias del niño para que pudiera respirar sin dificultad.

-Profesor…-el nombrado volteo a ver a Hermione, la cual tembló un poco al ver el rostro tan enfadado del hombre

-Señorita Granger, espero usted sea tan amable para decirme que es lo que acaba de suceder y porque motivo, razón o circunstancia se encontraba el señor Weasley en un charco de sangre y tres de sus querido amigos golpeándolo con tal brutalidad

-Llamo a Hermione Sangre Sucia-Snape miro a Baker la cual le miraba con ojos suplicantes, el pelinegro comprendiendo la situación bajo a los tres niños, una mirada de advertencia fue suficiente para que retrocedieran en un claro intento de protestar.

-Entenderán que aunque se comprenda el malestar que dicha palabra causa, ese no es motivo para moler a golpes a una persona y menos si se trata de tres contra uno. Señorita Granger, usted debió detener dichas acciones de sus compañeros.- la leona asintió con lágrimas en sus ojos- ustedes tres estarán en serios problemas… aguarden…-dijo viendo como los niños se aterraban- el señor Weasley también será reprendido, pero lo que acaba de suceder deberá ser reportado al director y a sus padres-eso ultimo lo dijo observando a los gemelos los cuales asintieron con la cabeza

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Severus retuvo a los tres niños mientras todos los demás niños bajan del tren, Ron ya había sido llevado a la enfermería, y se había asegurado que ningún alumno salvo los prefectos del chico supieran lo sucedido.

El hombre quería apartar a Tobías por unos momentos, su hijo le miro y dejo que diera un vistazo a sus pensamientos. Si no estuviera tan molesto admitiría que estaba orgulloso de su hijo. El chico fue liberado de la lectura de su mente y se encamino con sus otros dos compañeros a la oficina del director. El cual, al entrar tenía una sonrisa que daba miedo. Recordó las palabras de su padre, jamás tomes lo que te ofrezca el director.

-buenas noches mis niños, un caramelo de limón-dijo el mago detrás de su escritorio mientras los veía con sus anteojos de media luna.

Presente….

Después de que los jóvenes contaran lo que había sucedió Molly Weasley había apareció chillando y pidiendo pena de muerte en los tres niños, sin querer escuchar a su esposo el cual le acompañaba. Severus sintió pena por Arthur, el pobre hombre debía lidiar con un hijo en la enfermería y a su mujer histérica, pero la otra parte de él se sintió re gozar al ver tal escena, tomo nota mental para después reírse en la cómoda privacidad de su habitación.

-¡COMO TE ATREVISTE A LASTIMAR A MI RONNI!-La matriarca de la familia tomo a Magnus del cuello, queriendo ahorcarlo, lo empezó a sacudir con tanta fuerza que el niño parecía muñeco de trapo.

-¡MOLLY BASTA!- grito Arthur logrando separar al niño, la mujer se enfureció y tomo el brazo de Tobías para también darle un golpe.

-¡NO TE ATREVAS A TOCAR A MI HIJO, VIEJA LUNATICA!-Grito Severus mientras ponía a Tobías atrás de él y apuntaba con su varita a la mujer, lanzo Incarcelus y la mujer se vio envuelta en cadenas cayendo al suelo como un vil saco de papas.

Magnus estaba medio sentado en el suelo, siendo protegido por Arthur.

Severus miro al niño y trago saliva, Molly Weasley era mujer muerta.

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Tobías y Lisa habían sido mandados a su sala común siendo escoltados por Snape, una ves que llegaron a la entrada de su casa, Severus le ordeno a lisa que entrara mientras que el tendría una charla con Tobías.

-…Gracias…-Dijo el niño sin saber bien que decir, miraba la punta de sus zapatos como si fuera la cosa más importante del mundo.

-si volvieras a estar en la enfermería tu madre me asesinaría-fue la contestación el adulto. La risa del niño por el comentario lo alegro. Y si, Aurora podría ser un animal sediento de sangre si alguien se atrevía a ponerle una sola mano a su niño.

-Tobías, entenderás que tu comportamiento no fue el adecuado-el niño asintió, aun sin sentir completo remordimiento- aun así, me alegra saber que tu madre te ha criado de la manera correcta, tanto así como para defender el honor de una dama.

-…y me quede con ganas…

Severus hizo caso omiso del comentario de su hijo, le ordeno que entrara, y que en la mañana ya se vería el castigo que les daría. Pidió a uno de los perfectos que llamara a Baker, debía informarle que su "hermano" estaba ahora en la enfermería.

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Cuando Dan fue informada que su hermano estaba en la enfermería por la madre de la zanahoria lo había atacado, supo que algo malo pasaría. Luego ver como Titus desaparecía en una esquina de la enfermería aumento su preocupación. Conto el tiempo 10 minutos…

Las puertas de la enfermería de Hogwarts fueron abiertas con brusquedad, Remus Lupin y Bellatrix Lestrage, caminaron hasta la camilla de Magnus.

La niña miro con detenimiento a su madre era obvio que estaba usando un hechizo para cambiar su apariencia su cabello ahora era de un castaño oscuros, ojos grises, su tono de piel era bronceada y podía ver unas claras modificaciones en su estructura ósea para pasar desapercibido. La expresión de la mujer era fría, eso solo le hizo confirmar sus sospechas.

Bellatrix Lestrage haría correr sangre.

-Se puede saber… ¿cómo permitieron que ella abusara de mi ahijado?-la voz del licántropo sonaba ronca, su lobo deseaba desgarrar las entrañas de la matriarca Weasley la cual miraba con miedo al hombre.

-Remus, mi muchacho…-intento calmar Albus, pero el aura del nombrado era sedienta de sangre. La mente del director trabajaba a mil por hora tratando de encontrar una solución. Ciertamente no había esperado que el mocoso de Weasley alejara a Harry, le había instruido que debía hacerse su mejor amigo, enseñarle la cultura mágica e inducirlo en la búsqueda de la piedra.

Luego de ver como Potter lo dejaba de lado por Baker, había llamado al niño y le había reprendido por no haber cumplido su misión. Ron le aseguro que volviendo de las vacaciones daría más empeño para que Harry regresara con él.

A Albus jamás se le paso por lamente que este fuera el resultado de ese intento desesperado, maldijo al niño y su poca capacidad para ver el peligro. Miro nuevamente a Remus pero no pareciera que el lobo quisiera dejar por la paz el tema del abuso.

Bellatrix veía como la mujer ahogaba al niño con besos y abrazos, diciendo que no permitiría que nada malo dejaría que le sucediera.

Magnus no estaba en si en condiciones deplorables, tenía la mirada fija en sus manos. Se acercó al niño y coloco un hechizo de privacidad a las cortinas. Una vez que el dosel hacia sido cerrado hablo con "tranquilidad".

-¡!de todas las estupideces que pudiste hacer Magnus!-el niño sentía encogerse-¡dejarte atrapar fue la peor de todas! ¿Es que acaso no recuerdan nada de lo que les enseñe?

-¡trate de detenerlo! Pero no me escucho. Ya tenía pensado en un plan para deshacerme de Weasley sin testigos presentes, pero sabes que a Magnus se le calienta la cabeza y no piensa antes de actuar.-se defendió Dan asegurándose que nadie intentara ir a espiarlos.

La ex mortifaga retiro el hechizo, los gritos de la pelirroja volvieron a escucharse, diciendo que Magnus era un prospecto a mago oscuro y que merecía ser encerrado en Azkaban. Los ojos de Bellatrix se llenaron de rabia y apresuro su paso a la regordeta mujer, Molly retrocedió mientras pedía auxilio, Arthur ni si quiera se apartó de su hijo, sabía que las acciones de su amada esposa tendría consecuencias. Él también estaba molesto pero había escuchado lo que sucedió en el tren de boca de sus gemelos Fred y George, no estaba nada contento con la actitud de ron y una vez que el niño estuviera en condiciones lo castigaría severamente.

Se suponía que ellos eran magos de la luz, aceptaban que los mestizos y nacidos de muggles aprendieran magia. Lo que había hecho su hijo iba en contra de todo lo que él creía… y honestamente hacía tiempo que veía que Molly inducia a Ron y a Ginny en malos pasos. Egoísmo, egocentrismo, presunción… debía detener eso ahora antes de que nuevamente uno de sus hijos acabara en esa situación.

-¡ARTHUR! ¡Te lo advierto! Soy un excelente duelista y no me constaría nada…-la frase no fue terminada, Bellatrix le apuntaba justo en la garganta. El hechizo cortante estaba en la punta de su lengua, quería ver la sangre de esa desagradable mujer redecorar las paredes de la enfermería. ¡Cómo se atrevía esa vil bolsa de grasa tocar a uno de sus niños! ¡¿Cómo siquiera considero que podría mandarlos a encarcelar en ese asqueroso lugar de mala muerte?!

-Mamá…-los hermanos susurraron, listo para ver la masacre que su madre le proporcionaría a la matriarca Weasley.

-Vuelve a tocar a uno de mis niños… vuelve si quiere a acercarte a ellos… a mirarlos de lejos…-Molly empezó a temblar esa voz le era extrañamente familiar, hacía que su corazón palpitara salvajemente y su respiración se detuviera.- y te juro que te hare sufrir de la manera más lenta y dolorosa jamás existida en la tierra... no toces a MIS HIJOS.-Enfatizo esa última parte mientras se apartaba, Remus le dirigió una mirada de asentimiento, si se lo hubiera dejado a él, su lobo le hubiera mordido la yugular.

Lo último que Albus fue consiente, es que ningún niño sería expulsado pero si castigados… maldijo mentalmente… debía tener cuidado si quería que Baker muriera de manera nada sospechosa… esa mujer era un verdadero peligro.