Declaimer: Haikyuu no me pertenece y yo hago esto sin fines de lucro porque nadie en su sano juicio me pagaría.


Entre medias y besos

Ushijima no recordaba haberse disfrazado alguna vez. Cada año, durante esas fechas —cuyas festividades le eran totalmente indiferentes— siempre regresaba a casa de su familia materna para pasar con ellos unos días antes de dedicarse de lleno al Bunka no Hi(1), ya que, como capitán del equipo ese año, y una estrella destacada los dos anteriores, su presencia siempre era requerida en dicho festival.

Como parte de una familia sumamente tradicional y conservadora que gracias a la intervención de su padre lo dejó ser zurdo, las fiestas extranjeras nunca fueron algo de lo que tuviera que preocuparse, por lo que ese año, finalmente fue la primera vez en su vida en la que se vio envuelto en algo así.

Su abuela estaba de viaje, en compañía de su madre y por lo tanto, también de su padre. No le molestó tener que quedarse en los dormitorios de la escuela, y aunque siempre le agradaba pasar tiempo con su familia, al menos se ahorraría las horas de viaje hasta la hacienda familiar y podía dedicarlas a terminar de pulir la organización del evento. El equipo de vóley siempre daba una participación pulcra y eficiente, y este año que él era capitán eso definitivamente no iba a cambiar en lo más mínimo.

Lo que jamás se esperó fue el entusiasmo de Tendō por dicha fecha, alegando sobre fiestas de disfraces, concursos, y una interminable lista de anécdotas sobre sus años vestido como su superhéroe favorito, la cantidad de dulces que su abuela le daba, e incluso esa ocasión cuando era pequeño y sus padres le hicieron la típica broma de «Mamá y papá se comieron tus dulces de Halloween, ¿nos perdonas?»; e incluso le dijo de un video sobre su tierna reacción y como debían verlo la próxima vez que el pelioliva visitará su casa. Eso sí, nada de Netflix and Chill mientras veían ese video porque sería muy extraño.

Pero lo importante de todo eso era que Ushijima asistiría a su primera fiesta de Halloween sin tener la más mínima idea de que hacer o cómo comportarse en ese tipo de acontecimientos. No es que le preocupara mucho realmente, o al menos no hasta que el pelirrojo al que se le había declarado meses antes comenzó a sopesar la opción de disfraces en pareja. Ahí sí tuvo que detener su incesante canturreó burlón y decirle que necesitaba una explicación más detallada con eso de disfraces para dos, ya que a su mente solo venía la imagen de un disfraz de siameses unidos o un monstruo de dos cabezas, y eso era algo muy avanzado para ser su primer Halloween, ¿no?

Era su primera fiesta de disfraces, y al ser el capitán de Volley no debía llamar mucho la atención, pues la reputación del club podría verse afectada si terminaba llevando algo simplón al estilo de trajes a juego con temática de Cátsup y Mayonesa, que fueron los ejemplos que Tendō encontró en internet para señalar con más exactitud eso de los disfraces de pareja.

Pero al parecer, tampoco podía llevar algo tan "aburrido y anticuado" según las palabras del pelirrojo, como su personaje histórico favorito, un ex ministro de Japón que hizo grandes cosas durante su mandato.

—Si quieres algo de ese tema podemos ir de policía y prófugo —sugirió Satori, pero antes de que pudiera añadir lo caliente que Ushijima se vería como un uniformado de la ley, este comenzó a negar.

—No sería adecuado que un miembro del club fuera disfrazado de delincuente, eso no habla muy bien del club —murmuró distraídamente, intentando imaginarse con ese conjunto de rayas negras y blancas antes de volver a negar; no, definitivamente no.

Tendou casi cometió el desliz de contarle que los disfraces del año pasado de todo el equipo fueron con temática sobre el grupo de asesinos que salía en "La Purga", la película que había estado tan de moda por esas fechas, con máscaras sonrientes, ropa formal y grandes metralletas de plástico o hachas con la punta pintada de rojo, simulando sangre fresca.

Ushijima claramente no había estado, no se había enterado y así seguiría, o seguro se negaría a hacer acto de presencia en la fiesta de disfraces de ese año.

—¿Qué hay de Eros y Anteros? Con tus músculos y mi encanto seguro ganamos el primer lugar en el concurso de disfraces —bromeó Tendō mientras se acercaba a él por la espalda y lo abrazaba, pasando sus brazos por el cuello del mayor, quién se encontraba sentado en esos momentos frente a su escritorio con la hoja de la organización del club frente a él; aunque lo cierto era que había dejado de prestarle atención a eso hace algunos minutos, cuando Satori comenzó a hablarle sobre los disfraces.

—¿Los hermanos? —Ushijima parpadeó confundido ante la imagen en su cabeza.

Tendō en una túnica griega seguro sería más merecedor de ser comparado con Afrodita, con esa pálida piel, suave y perfecta, además de su atractivo y el cuerpo que a estas alturas Wakatoshi ya había memorizado completamente con sus manos y labios; y definitivamente no quería tener el recuerdo de sus belfos sobre la piel descubierta del hombro del pelirrojo mientras iban disfrazados como dos hermanos de la mitología griega. Es decir, ¿cómo podría follar con él esa noche después de eso? Probablemente no sería capaz de quitarle la túnica sin sentir que algo andaba mal ahí.

El pelirrojo lo entendió y se inclinó para recargar su mentón sobre el suave cabello de su novio antes de continuar sugiriendo.

—¿Harley Quinn y The Joker? Me considero lo suficientemente loco —canturreó divertido ante la idea de disfrazarse así, pero Ushijima volvió a negar.

—Muy tóxico.

Tendō se enterneció. Wakatoshi levantó sus manos para tomar las de este y darles un suave apretón, mientras pensaba con total seriedad en cómo podrían disfrazarse de manera adecuada y no aburrida, aunque en el fondo aún le picaba un poco que Satori considerara aburrido al hombre que le dio la mayor parte de sus derechos de libertad y que abrió a Japón al mundo. Y es que, si no hubiera sido por él, probablemente su personaje favorito de la Shonen Jump ni siquiera vendería tanto, ya que el papel sería más caro, y...

—¿Qué opinas de Jason y Fred...?

—Tu Shonen Jump— lo interrumpió, mientras giraba la cabeza para poder ver a su pareja.

Satori lo observó confundido, moviendo el rostro para poder clavar sus ojos en los castaños del mayor.

— ¿Quieres leerla otra vez, Wakatoshi-kun? Porque el nuevo número sale en dos días, así que aún no tengo la nueva.

—No, Satori, me refiero a que creo que podríamos disfrazarnos como dos superhéroes, o dos ninjas, o en su defecto, como los dos guerreros de la historia del final.

Ulalala...— canturreó el aludido.

Poco a poco una sonrisa, de las favoritas de Ushijima, se fue formando en los labios de Tendō, traviesa y triunfal mientras el pelirrojo lo miraba como si hubiera tenido la mejor idea del mundo y estuviera orgullos de él.

Ushijima jamás se acostumbraría a la agradable sensación de calidez que le quedaba arraigada en el pecho después de que Tendō lo miraba así. Era mejor aún que anotar un punto en zona con tres bloqueos como obstáculo.

No hubo necesidad de asentir o añadir algo, pronto sus labios estuvieron unidos porque, a pesar de que ya llevaban meses saliendo, ninguno había desarrollado un autocontrol efectivo a esos momentos en los que llegaban a un plan de acción en el que ambos estuvieran de acuerdo, el mejor estimulante que ambos había encontrado hasta el momento.

No pasó mucho hasta que los besos subieran de intensidad, Ushijima deslizaba sus manos por sus partes favoritas el cuerpo de Tendō, y por primera vez le fue fácil imaginar cómo se vería disfrazado de algún tipo de súper héroe, con ese particular cabello pelirrojo que tenía llamando la atención en todo lugar, su tersa piel bajo la tenue luz de algunas lámparas de ambientación y un traje que seguramente le haría justicia a su atlético cuerpo delgado.

Y fue así, con Tendō sobre sus piernas, cuyos besos habían pasado a su sensible cuello, que la realidad de lo que iba hacer llegó a su mente.

¡¿Sus piernas en mayas?!

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—Ya sé porque las chicas las usan —murmuró el pelirrojo con diversión mientras se miraba en el espejo. O mejor dicho, modelaba frente a él, primero en una pose y luego en otra mientras sus ojos admiraban sus propias piernas y trasero, ligeramente fascinado—. Mantienen todo en su lugar.

Ushijima tragó pesadamente, haciendo un esfuerzo sobrehumano por mirarlo a la cara.

—Sí, pero ellas usan ropa interior debajo.

Si vacilaba y bajaba aunque fuera un poco los ojos... No, no saldrían nunca de esa habitación.

...•••...

Al final resultó que el disfraz de Tendō tenía la ropa interior sobre las mayas, y que estás no se veían tan transparentes debajo de las apenas perceptibles luces de la fiesta. El pelirrojo usaba esa ropa como una segunda piel, como si realmente hubiera nacido siendo el extraordinario Mighty Red con el súper poder de estirarse a su antojo más la fuerza de mil hombres.

Sin embargo, Ushijima era otra historia. Jamás había usado algo así de ajustado, y si su abuela lo veía seguramente le daría un infarto.

Disfrazarse como Mr. Strong, el peor enemigo de Mighty Red, si bien era una idea bastante buena, jamás pensó que sería así de incomoda. Pero no iba a mentir, lo disfrutó; la fiesta, el disfraz aún estaba en un veremos.

Besar a Tendō, bailar un poco con él (si es que a sus movimientos se les podía llamar baile) y convivir con el club antes de una semana festiva pesada fue bastante bueno, así que una vez que estuvieron sobre el escenario siendo premiados por el mejor disfraz en conjunto, no se detuvo a la hora de besar al pelirrojo en los labios, frente a todos; y es que, después de todo, todo el mundo sabía de la enorme tensión sexual que se cargaban Mighty Red y Mr. Strong en el manga.

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(1) Festivo anual (cada 3 de Noviembre) con él se pretende promocionar la cultura, las artes y la academia. Suele haber exposiciones de arte, algún desfile y ceremonias de premios relacionados con las artes y la cultura. nos leemos pronto c:/p