XXIII

El cielo estaba levemente nublado, la noche era iluminada por la tenue luz de la luna. El pequeño rubio de ojos grises miraba el estrellado cielo, se encontraba en la torre de astronomía, tenía su última clase pero realmente el joven no prestaba atención.

Apenas era consciente de que la profesora hablaba y todos a su alrededor tomaban notas, estaba tan abstraído en sus pensamientos, su mente viajo hasta hace un par de meses, cuando su abuelo se lo llevo la misma noche en que regresaba a casa para pasar sus vacaciones de navidad. Apenas y tuvo tiempo de despedirse de su madre, para luego tomar la mano del lord de la familia y sentir el familiar tirón en la boca del estómago.

Habían aterrizado en una cabaña, la nieve hacia que el lugar aunque rustico se viera majestuoso. Entraron al lugar y pronto su abuelo le había dado indicaciones de que harían ahí hasta el año nuevo.

Draco tendría un repaso de sus materias vistas-para disgusto del niño- y también actividades en la intemperie que su abuelo había preferido ocultarle en ese momento.

A decir verdad no fue nada desagradable, su abuelo le contaba muchas historias en sus días como aprendiz de autor, Morty prometió enseñarle nuevos hechizos y defensa personal.

-¿golpes cual vil Muggle?-había cuestionado el rubio con una mirada de repulsión, cosa que enojo a su abuelo, pero en vez de recibir un hechizo como reprimenda, recibió un largo sermón acerca de no menospreciar a otros.

-quizás los consideres seres inferiores Draco, pero si aprendieras el como los Muggles trabajan día a día y sus costumbres te maravillarías. Ellos sin necesidad de magia han progresado mucho más de lo que tú o tu padre creen.

-Padre dice…-

-Draco…-el niño le miro con confusión- sé que tú crees mucho en lo que tu padre te dice, pero yo como tu abuelo, se mucho más. Tengo más años de experiencia que tu padre, y no es que no ame a tu padre, el antes era muy diferente…

-¿lo era…?-cuestiono el chico, quería saber más acerca de su padre, y no solo que él era un digno mago merecedor del apellido Malfoy

-sí, tu padre aunque no lo creas era un chico muy sonriente… desafortunadamente la vida hizo que el cambiara y con eso su forma de pensar, pero tu... tú no tienes por qué ser una copia idéntica a él. Tú eres tu propia persona capaz de pensar y actuar por sí mismo. Pero para ello necesitas abrirte a nuevas y maravillosas experiencias. Por eso estas aquí conmigo…

Esa había sido la primera vez que sentía que podía ser un niño enfrente de un adulto, no necesitaba ser tan cordial o tener que estar todo el tiempo cuidando sus modales. Su abuelo era todo lo contrario a un lord serio, le gustaba hacer bromas y hacer las cosas con sus dos manos antes de usar la varita. Le costó trabajo acostumbrase a eso, hubo muchas ocasiones donde discutían acerca de sus modales cuando iban al pueblo y su abuelo hablaba con los muggles.

Draco se había alejado un poco, y vio un parque donde varios niños jugaban con un extraño objeto circular, lo pateaban y lo perseguían, en una de esas el objeto llego hasta sus pies. Todos los niños le pedían que les regresara la "pelota" como lo habían llamado.

El al no saber qué hacer solo lo observo un rato, hasta que uno de los niños se le acerco tomo el balón en sus manos y le pregunto con una sonrisa y un poco de sudor en la frente si quería jugar.

-no sé cómo se hace-dijo tajantemente tratando de alejarse del chico, pero este le tomo del brazo y lo jalo hasta la cancha y entre todos empezaron a explicarle. Realmente no era difícil, se dio cuenta 30 minutos después, no era tan malo. Podría no ser como jugar un buen partido de Quiddich pero era entretenido.

Pero a pocos días de regresar a la mansión había escuchado una conversación entre lord Malfoy y otra persona, una mujer. Hablaban de Mercuri y de su padre.

-Draco-el niño salió de sus pensamientos al sentir como una mano lo sacudía del hombro, Blaise tenía varios minutos tratando de llamar la atención del chico. El rubio se dio cuenta que ya solo quedaban ellos dos en la torre, todos los demás alumnos se habían retirado al su sala común.

En el camino, mientras veía como Crabbe y Goyle se quejaban de hambre, Pansy y Theo conversaban acerca de los visto en la clase. Blaise era el único que mantenía silencio y veía por el rabillo a Malfoy.

El chico italiano sabía que algo le ocurría al príncipe de Slytherin pero había optado por no mencionar nada hasta que el rubio hablara. Ya tenía un idea de lo que podría tratarse. Solo un verdadero idiota pasara por alto el gran pareció entre Mercuri y Malfoy.

Podría decirse que si no lo conociera Mercuri sería su gemelo. Eran notable sus diferencias, sus ojos, su forma de hablar y caminar, hasta su cabello. Pero sus rostros… esos rasgos tan marcados que tenía Mercuri con la familia Malfoy eran imposibles de ocultar.

Sacudió un poco su cabeza, Lucius Malfoy en efecto había sido un jodido hijo de puta, y Lucius Mercuri era la prueba viviente de ello.

Al menos esperaba que ese chico no intentara causarle problemas a Draco. Si debía ser honesto, Draco y el casi no interactuaban, pero le tenía en gran estima. Era un buen contrincante en el ajedrez mágico, y a veces… solo a veces compartían un poco de sus convivencias familiares.

Estaban por entrar por el pasaje a su sala común cuando una voz los detuvo de golpe.

-Señor Malfoy-el rubio se giró a ver a su jefe de casa y padrino- podría acompañarme a mi oficina.

-si señor-dijo el niño mientras se encaminaba junto al pelinegro. Severus le hizo un comentario a un prefecto de Slytherin y este asintió mientras regresaba por sus pasos para seguir con su vigila.

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Severus dejo que el niño se sentara en el sillón, la mazmorra seguía estando muy fría hacia que para evitar que su alumno se enfermara coloco hechizos calentadores sobre su ropa y encendió la chimenea, dejando que el fuego bailara.

-si Draco, es verdad…-dijo el hombre cortando el silencio, el niño se tensó levemente y luego dejo escapar un suspiro

-Annette querida, creí que ya había quedado claro, Lucius no puede pedir su custodia. Si siguiera insistiendo llamaría la atención de la prensa, y el muy sabe que un juicio de tal procedencia mancharía el apellido Malfoy.

-Estoy muy preocupada, ha estado mandándome cartas, exigiéndome su completa custodia sin protesta alguna. Se atrevió a ofrecerme una suma muy grande de dinero a cambio de mi hijo.

Draco se había escondido detrás de una puerta, ya era pasada de la media noche. Había bajado por un vaso de agua a regañadientes, insultaba a su abuelo por las estúpidas reglas de no pedir nada al elfo doméstico, ¿Por qué rayos tenían un elfo si no iba a dejar que lo usara?

Se había detenido al escuchar la voz de una mujer, parecía estar llorando y pidiendo ayuda. Su abuelo estaba de cuclillas, con la cabeza metida en la chimenea. Al principio pensaba pasar de largo cuando escucho que su abuelo hablaba de su padre.

No podía comprender del todo la conversación. ¿Por qué su padre pedía la custodia de Mercuri? ¿Qué tenía que ver esa mujer misteriosa con su padre? ¿Por qué su abuelo la estaba consolando?

Todas sus preguntas fueron respondidas cuando el lord Malfoy hablo nuevamente con la mujer.

-eso no pasara, mientras yo siga siendo el lord de la familia Lucius Malfoy jamás lograra poner sus sucias manos en mi bisnieto.

Bisnieto… Bisnieto… Bis..nieto…

El chico abrió tan grande como pudo sus ojos, sin poder creer lo que escuchaba…

-"NO"-el niño retrocedió de la puerta, sin darse cuenta que golpearía un jarrón haciendo que este se trastrabillara, justo cuando iba a caer al suelo y romperse en mil pedazos este se detuvo a escasos centímetros.

-amo Draco tener más cuidado-dijo el elfo mientras colocaba el jarrón nuevamente en su lugar. Draco no lo admitiría pero se sentía muy agradecido en ese momento con el elfo.

-yo… tenia sed y estaba muy oscuro…

-Gorup llevarle a joven amo un vaso de agua a su habitación. Amo Draco volver y tratar de dormir-el niño obedeció y se regresó a su cuarto, con su cabeza a punto de estallarle.

Después de ese día había decidido no mencionar nada. Esperaba que todo fuera una vil broma, un sueño... hasta una pesadilla.

Su estadía en la cabaña empezó a tornarse eterna sin saber a ciencia cierta cómo comportarse. Una semana antes de terminar las vacaciones navideñas Draco regreso a casa, su padre había tratado de sacarle información pero Gorup se aseguraba de estar todo el tiempo con él. Dándole a entender a Lucius que Lord Malfoy lo vigilaba y protegía a su nieto.

Gorup a diferencia de los demás elfos, no estaban enlazados mágicamente con toda la familia Malfoy, él era el elfo único y personal del Lord. Llevaban años juntos, tanto así que el elfo había jurado completa lealtad a su amo y dar su vida si era necesario.

Gorup había sido un elfo maltratado y revendido, cuando llego a manos de los Malfoy, había sido para ser el elfo de Abraxas, pero el chico poco podía importarle un elfo sucio y desagradable. Tiberius Malfoy decidió hacerse cargo de él y empezar a tratarlo decentemente. Gorup no podía estar más que feliz. Cuando el hijo de su amo se casó y tuvo a su hijo, Lucius era todo para Gorup, desafortunadamente la esposa de Abraxas falleció cuando el niño tenía 5 años, y aunque su amo trato de educarlo, lord abraxas había decidido educar a su hijo a mano de hierro y endurecerlo para convertirlo en un honorable miembro de la familia.

El alegre niño que él conocía se había convertido en un reflejo de su padre, un purista de sangre al cual solo le interesaba el dinero y el poder.

Cuando su amo le dijo que ahora debían proteger a su bisnieto, se había emocionado, el pequeño amo era muy diferente a como era el ex amo Lucius, pero lo poco que había podido convivir con él le fue suficiente para encariñarse y querer protegerlo de todos, incluyéndolo de su padre.

En cuanto Draco tuvo la oportunidad busco el árbol genealógico de su familia, sabía que debía estar en alguna habitación, Gorup estuvo ayudándolo y una noche antes de partir al tren la encontraron. La imagen no mentía

Nombre: Lucius Antoni Lionel Prince-Malfoy-Mercuri

Año de nacimiento: 31 de mayo de 1980

Madre: Annette Alessandra Mercuri Bennett

Padre: Lucius Abraxas Malfoy Blair

Hermano: Draco Lucius Malfoy Black (por parte de padre)

Había caído al suelo, o al menos eso supuso puesto que sintió como su cuerpo caía y golpeaba algo duro, su mente completamente nublada.

Una voz dentro de él repetía lo que el negaba con todas sus fuerzas…

-… Tengo un hermano…-dijo el niño mientras veía los ojos color ónix de su padrino y este asentía con la cabeza.

No había vuelta atrás, no había errores…. Lucius Mercuri era su hermano.