Little lioness

Senku miró incrédulo a la pequeña mujercita en el frasco.

Su figura era pequeña -no más de diez centímetros- con piernas fuertes que se plantan firmes sobre aquellos extraños zapatos que le parecen imposibles, subiendo hasta encontrarse con un vestido azul que poco deja a la imaginación de su pequeño cuerpo de reloj de arena, su cabello estaba atado en una coleta alta con dos mechones enmarcando su rostro y un flequillo corto sobre esos fieros ojos azules.

Toda una leona.

Cuando Byakuya lo había convencido de ir por el verano a un pueblo a las afueras de Hakone para descansar se había negado inmediatamente. Aunque el viejo no necesito más que un par de súplicas y usar el chantaje de cuán triste se sentiría Lillian de que no quisiera pasar tiempo con ellos para hacerlo suspirar y aceptar.

Sólo sería durante el verano, y podría preparar un pequeño laboratorio portátil e incluso aprovechar los minerales que había cerca para hacer algunos experimentos. Su tiempo ahí no tendría porque ser un desperdicio. Además Lillian no era una mala compañía, sí era honesto consigo mismo.

Después de bajar del auto, Byakuya se encargó de las maletas mientras la cantante y él inspeccionaban la casa. La rubia se mostraba bastante emocionada al ver la casa, mientras él no podía estar más aburrido al respecto, al menos tenían un jardín espacioso, lo cual podría ayudar en sus experimentos.

Y fue ahí cuando la vio.

Se sorprendió de sobremanera cuando vio a la pequeña mujercita mirándolo desde la hierba antes de correr lejos de su vista e internarse en la maleza.

¿Esta mujer… es real?

Su escaneo se vio interrumpido cuando la pequeña mujer estrelló otra patada en el cristal obteniendo el mismo resultado nulo de veces anteriores.

-Deja de hacer eso, no conseguirás nada más que lastimarte -aconsejo alejándose al fin del frasco descansando con los brazos cruzados en su silla giratoria.

-¡Lo haré cuando me dejes salir de aquí! -gruñó la rubia.

-Ni en diez billones de años -negó rotundamente antes de acercarse de nuevo a ella.

-¡Tu no eres un caballero! -reclamo cruzándose de brazos -Agradezco que me salvaras, ¡pero eso no te da derecho de retenerme en esta prisión de hielo!

-Para comenzar, esto no es hielo, es vidrio -aclaró ante la mirada confusa de ella procedió a explicar -El vidrio se obtiene a partir de arena de sílice, carbonato de sodio y caliza a unos 1500°C -ante la mirada aún más confusa de la chica soltó un suspiro resignado -No entiendes ni un milímetro ¿verdad?

-¿Mili… metro?

-¡Wow! Esto de verdad puede transmitir la voz de una persona hacia otro lado del mundo -Kohaku miró con genuina admiración el celular que él le mostraba aún a través del cristal.

-En esencia, aunque no solo es la voz de una persona, también puede transmitir textos, imagen, información en general.

-¿Textos?

Antes de que pudiera comenzar con su explicación el grito de su padre desde el piso de abajo.

-¡La cena está lista, Senku! -ese grito interrumpió su conversación con la mujercita la cual ahora se encontraba sentada en posición de flor de loto aun en el interior del frasco, pero abandonando todos sus intentos de escapar de ahí.

-¿Ese es tu padre? -pregunto la chica.

-Algo así -ante la mirada confusa de la chica prosiguió, esa leona de verdad era muy ingenua -Es mi padre adoptivo.

-¿Y la mujer rubia?

-Ellos están saliendo, así que creo que podría decirse que muy pronto será mi madrastra -una sonrisa tiró de sus labios mirando la comprensión inundó el rostro femenino.

-Ella se parece mucho a Ruri-nee -exclamó tan feliz antes de que su rostro se llenará de terror -¡Ruri-nee! Ella debe estar preocupada por mi -tan rápido como esas palabras salieron de sus labios sus intentos por salir del frasco se reanudaron haciendo reír al peliblanco.

-Te dejaré salir, solo si prometes regresar mañana, leona -su trato era justo, además le ayudaría a averiguar más de esta pequeña chica que parecía tener también una familia, aunque también cabe la posibilidad de que ella no regresara, pero siempre podría buscarla por el jardín ahora que estaba seguro de su existencia.

-Esta bien.

-Bien, tenemos un trato -después de recibir un asentimiento de la chica procedió a abrir el frasco y meter la mano para sacar a la chica del interior. Tan rápido como sus pequeños pies estuvieron sobre la madera de su escritorio, tan ágil como un felino ella se aproximo a la ventana dispuesta a saltar por ella antes de frenar en la cornisa.

-Por cierto, mi nombre es Kohaku, y parece que he quedado embelesada con esto -gruño sacando un par de cuchillos de su espalda y lanzándose a la oscuridad de la noche.

Bueno, al menos este no sería un verano aburrido, después de todo.

Notas de la autora:

1.- Bueno, espero les guste este fic, pensaba publicar algo más triste y largo para este tema, pero esta semana de verdad que el tiempo no ha sido mi aliado, así que solo me queda decirles que igual todos los fics que pensaba publicar para esta semana, los publicare en los próximos días, o en cuanto termine.

2.- Agradezco a quienes leen y un poquito más a quienes dejan reviews.

3.- Peronajes de Inagaki y Boichi, historia mia, sin más me despido, cuídense y sayonara.