¡Holi!

Vengo hasta ustedes, a la 01:10am, a dejarles pues esto. No es mucho pero miren: llegó a mi mientras esperaba que mi computadora terminara de reiniciarse para empezar a trabajar esta mañana y hoy sí pude darme el tiempito de plasmarlo de una buena vez en un archivo de Word. Ya ustedes me dirán que tan bien quedó, porque normalmente lo que subo es revisado como ocho veces... aunque a veces no lo parezca u.u

Bueno, pues los dejo para que disfruten de la lectura.


Observó con atención la escena que se llevaba a cabo al otro lado del bar, justo en la barra. Sonrió cuando el rubio colocó una mano sobre el muslo de la morena y casi saltó de gusto cuando lo vio rodearle la cintura y abandonar a su lado el lugar. Los vigiló hasta que el coche al que subieron desapareció y de inmediato tomó su celular.

-Hola preciosa, ¿estás desnuda?

-Ni siquiera me tomaré la molestia de contestar-respondió la voz al otro lado de la línea-¿Lo conseguiste?

-Así es. Creo que finalmente lo tenemos.

La escuchó suspirar y de inmediato la imagen de su hermoso rostro sonriente llegó a su mente.

-Gracias Hans, en serio. Sin ti no hubiera podido liberarme de esta maldita prisión.

-¿Prisión, eh? Y yo que sentía envidia porque te veía viviendo en una mansión.

Elsa soltó una carcajada que a sus oídos, se escuchó como un coro de ángeles.

-Muero de ganas por verte, cielo.

-Pues si mal no recuerdo, mañana es tarde de golf.

-Cierto. Mmm, entonces te llamaré en cuanto él se vaya.

-Esperaré con ansias-bufó frustrado-quisiera ir a recogerte al aeropuerto, hermosa.

-Tranquilo principito. Ya tendremos tiempo para nosotros.

Por la mañana esperó fuera de su precioso departamento hasta verla llegar en un taxi. Tocó el claxon y cuando la mujer giró la cabeza en busca del lugar del que provenía el sonido, él sacó una mano por la ventana y le hizo señas. Sintió que se le hizo agua la boca cuando aquel par de piernas hermosas y largas aparecieron por la puerta.

-Vanessa, luces radiante a pesar de llevar la misma ropa de ayer-dijo con ironía-¿Tuviste una buena noche?

-Excelente, diría yo-respondió la morena con una enorme sonrisa-aunque creo que mi suerte está por mejorar-alzó una ceja y agregó-¿tienes algo para mí?

Hans señaló hacia la guantera, de donde Vanessa sacó un sobre bastante gordito.

-¿Lo vas a contar?

-¿Es necesario?

-¿A qué te refieres?

-Por favor Hansy, ¿de verdad te arriesgarías a incumplir tu parte del trato?-se estiró y lo besó en la mejilla-Nos vemos cariño, gracias por todo-dijo y salió del Mustang. Empujó la puerta con la cadera y antes de retirarse, se inclinó y metió medio cuerpo por la ventanilla para decir-Por cierto, dile a tu novia que en el momento en que se le ofrezca, yo estoy completamente disponible para ella. Si se anima de nuevo puedo incluso ofrecerle la promoción de noches al dos por uno-la sonrió a la vez que guiñaba un ojo y lanzó un besito al aire.

Hans negó con la cabeza sin poder evitar sonreír. Miró su reloj de pulsera y sorprendido por el tiempo que había perdido, pisó el acelerador a fondo.

Estacionó frente al Lucky Cat Café y tomó el tranvía hasta el restaurante de comida china frente al que lo esperaba el taxista de confianza de siempre.

-¡John Silver, amigo!

-¡Hey pecas!-lo saludó el sujeto del parche en el ojo antes de soltar una animada carcajada-¿volvemos a las andadas?

-Nunca las dejamos, aunque si no llego pronto probablemente al que dejen sea a mi.

-No se diga más-y bruscamente el auto se puso en marcha.

Llegó al pequeño piso que rentaba exclusivamente para sus encuentros furtivos y de inmediato vislumbró a Elsa en el balcón, esperando con los brazos cruzados.

-Uy, perdona hermanito-le susurró Silver-creo que no logré salvarte el pellejo.

-Descuida, hiciste lo que pudiste-respondió entregándole un par de billetes-ahora me toca a mí regresarle el buen humor.

La encontró recargada en la barra de la cocina y aún a metros de distancia pudo sentir su frialdad.

-Ay mi amor, ¡no sabes cómo te eché de menos!-la tomó por la cintura y la atrajo hacia él pero ella volteó la cara, rechazando su beso-¿qué? ¿Hice algo mal?

-¿Además de llegar tarde? Sí, realmente sí-se separó de él y puso varios pasos de distancia.

-¡Mierda Elsa! ¿Y ahora qué?

-¡Tu zorra no se quedó a pasar la noche con él!

-¿Qué?

-Revisé las cámaras en cuanto se fue al campo de golf y vi que anoche, pocos minutos después de tu llamada, Alistair llegó a casa sin compañía.

El pelirrojo frunció el ceño, incrédulo ante lo que oía.

-¿Estás segura?

-Ah, ahora soy idiota.

-¡Eso no fue lo que dije! Ay, amor, ¡espera!-corrió para alcanzarla al ver que salía de la cocina-Yo los vi coquetear. Yo vi cómo le invitó tragos y le tocó la pierna y la tomó por la cintura y salieron juntos. ¡Se subieron al mismo auto!

-Pues en algún punto del trayecto ella bajó, porque no hay ni un solo rastro de esa mujer en las cámaras. Ni siquiera en la que dejé sobre la puerta del vestidor-se llevó las manos a la cabeza y con frustración negó-ella no estuvo ahí Hans, Alistair pasó la noche solo.

-¡Maldita puta! Me aseguró que…

-Obviamente no se merece ni un solo centavo, así que guarda los billetes y busquemos a alguien más, pero que sea pronto. Recuerda que cada día que dejamos pasar es un día menos follando contigo y un día más chupándosela a él.

Hans apenas si puso atención pues sentía que el alma se le iba a los pies.

-¿Y por qué no lo hacemos todo más simple y nada más le pides el divorcio y ya?

-¿Y quedarme sin mi dinero? Acusarlo de serme infiel hará que me lo quite de encima y además pueda exigirle una indemnización millonaria.

-Si tu miedo es el dinero yo puedo…

-Con lo que me va a dar puedo mantener hasta a cuatro haraganes como tú. No Hans, no pienso subsistir de la caridad de tus hermanos, así que busca a alguien más y ofrécele el dinero.

-Bueno… creo que respecto a eso tendremos un problema.

-¿De qué hablas?

-Pero descuida, puedo conseguir más dinero o negociar con alguna más barata.

-¿Me estás diciendo que ya le pagaste a esa mujer?

-¡Ella dijo que había tenido una buena noche!

-¡Pues esa debió de ser tu primera pista!

La tan característica sonrisa de lado de Hans por fin hizo aparición.

-Entonces sí soy mejor que tu marido en la cama. ¿Por qué? ¿Es muy mandón?

-Tantísimo como tú, la diferencia es que a él no puedo chantajearlo.

Se dio la vuelta y furiosa se dirigió a la habitación.

-Te lo dije-gritó-¡te dije que esa mujer no era de fiar! Tiene toda la finta de ser una embaucadora y mentirosa.

-Pues no mintió cuando dijo que te haría sentir como ningún hombre lo había hecho jamás, ¿cierto?

La rubia se giró velozmente y lo fulminó con la mirada, gesto muy poco efectivo debido al intenso color de sus mejillas. Hubiera querido responder algo intimidante, pero la indignación y la vergüenza le impidieron pensar con claridad, así que retomó su camino.

-Cariño, ¿aún quieres que hagamos el amor o mejor me voy?

-¡Por supuesto que quiero que lo hagamos!-respondió-Así que date prisa porque gracias al príncipe de la impuntualidad ahora disponemos de menos tiempo.


Se quedó en la cama aún mucho tiempo después de que Elsa se había marchado. Todavía somnoliento debido a la siesta después del sexo, tomó su teléfono.

-¿Sí bebé? ¿Lograste organizar el trio?

-¿Tú qué crees, maldita zorra?

-Uff, a alguien no se la chuparon como le gusta, supongo.

-Quiero que me regreses mi dinero.

-Hicimos un trato.

-Y no lo cumpliste.

El suspiro de resignación apenas perceptible a través de la bocina le dio por ganado el round.

-No te voy a regresar nada, Hans. No soy idiota.

-Creí que éramos amigos.

-Somos socios.

-Pues como socia eres terrible.

-Digamos que… me hicieron una buena contraoferta.

-Cuando te hacen una contraoferta se supone que tienes que decidirte por una.

-Esa no es la regla de la calle.

-Sí sí, al demonio Vanessa. ¿Qué fue?

-El triple de lo que tú me diste.

-¡¿El triple?!

-Iba a ser el doble sólo por confirmarle que el amante de su esposa me había enviado para tenderle una trampa. Yo le pedí el triple a cambio de darle tu nombre.

-¡¿Estás hablando en serio?!

-Te dije que me las pagarías, Westergard-siseó amenazadoramente-Te dije que te arrepentirías por haberme dejado en evidencia con la bruja de Úrsula.

-Ay por favor, ¡estás mejor lejos de esa horrible matrona!

-Tu hermano es un tacaño, ¡se queda con más de la mitad de la ganancia! Pero ahora con tú paga y lo que le saqué a Krei, por fin puedo pagar mi deuda e independizarme.

-Perra traidora.

Ella se carcajeó.

-Inocente imbécil. Y una vez aclaradas las cosas, voy a colgar.

-¡No señora! Aún no terminamos.

-Yo ya lo hice y si me disculpas, tengo cosas importantes que hacer. Pero descuida, ya nos pondremos en contacto nuevamente más adelante.

-¿Por qué mierda querría volver a saber de ti?

-Para complacer a tu novia, tal vez. Y si yo fuera tú, Hansy, me daba prisa porque le hice exactamente la misma sugerencia a Krei y al parecer le atrae mucho la idea de verme complacer a su mujer.


Y ya.

Ah, y esa Vanessa es la de "La Sirenita". Ojalá hubiera ganado ella (o bueno, Úrsula) porque me gusta ver sufrir al protagonista y ver triunfar al mal, pero supongo que es una prueba más de que yo vine a esta vida a sufrir y pues que se le va a hacer.

Les quiero millones, tengan un excelente viernes y nos leemos pronto. Bye bye!