Capítulo 3: Fuga de prisión
Mientras tanto, a unas cuantas galaxias de Green Hill, en una estrella abandonada se encontraba una de las cárceles de máxima seguridad instaurada por los Mestafires, las criaturas que atacaron a Sonic y a sus amigos. En esta cárcel se encontraban encerrados en celdas aisladas Eggman Nega, Blaze, Espio y Knuckles. Knuckles se pasaba los días encerrado en su celda de 5 metros cuadrados, intentando adivinar como salir de ese lugar. Ni siquiera sabía que estaban allí alguno de sus amigos, por lo que pensaba que estaba solo. Para colmo, la celda estaba revestida de 3 metros de acero contrachapado, por lo que Knuckles no podía hacerle nada a la pared. Día tras día empezó a perder la esperanza y se empezó a deprimir bastante, hasta que un día, los Mestafires que había de vigilantes trajeron a la celda de al lado a Eggman Nega, el cuál iba escoltado fuertemente, a la par que atado. Cuando los guardias lo encerraron y se fueron Knuckles se asomó a la puerta de su celda, que estaba enfrente de la de Eggman Nega. –Hombre, mira a quién tenemos aquí…- dijo Knuckles.
Eggman Nega levantó la cabeza y lo miró fijamente a los ojos: -Vaya, si es mi queridísimo Knuckles, ¿Cómo vas? Veo que la celda te sienta bien- replicó con sarcasmo. Knuckles le pegó un puñetazo a la pared, aunque no le hizo nada. –Muy gracioso Nega, ¿en todo este tiempo no se le ha ocurrido como poder sacarnos de aquí?-preguntó Knuckles. Nega se levantó y se puso a dar vueltas en círculo mientras ponía una pose pensativa. -Yo solo no puedo hacer nada para escapar, pero ahora que sé que estamos tú, Blaze, Espio y yo quizás podamos hacer algo para salir de este antro- reflexionó. Knuckles se quedó impactado de primeras: -¿Cómo? ¿Blaze y Espio están también aquí?-. Nega asintió con la cabeza, y se puso a realizar algunos cálculos en la pared de su celda. –Bien, he estado observando a estas criaturas el tiempo suficiente para conocer sus patrones, por lo que mañana, que toca limpieza de celdas y nos dejaran salir al patio, hablaremos con los otros para plantear salir de aquí- dijo Nega. Knuckles empezó a sentir por primera vez en muchas días esperanza, dado que no había podido ver a nadie conocido desde el día del cumpleaños de Sonic y Eggman, donde fueron secuestrados. Esa noche intentó dormir, pero no dejaba de darle vueltas a la cabeza sobre como lograría Nega sacarlos de aquel antro, y como iban a lograr salir luego del planeta.
Al día siguiente los Mestafires se presentaron en la celda de Knuckles, y encadenándolo fuertemente se lo llevaron al patio interior, donde estaban el resto de presos de máxima seguridad. Había una fuerte presencia de Mestafires armados con material antidisturbios, con lo que Knuckles sabía que no podría contra ellos ni de casualidad. Distinguió a Espio al lado de Blaze, los cuales también estaban esposados de piernas y brazos, y se acercó a ellos bastante emocionado. -Hola chicos, cuánto tiempo sin veros…- dijo. Espio levantó la cabeza y lo miró fijamente –Buenas Knuckles, me alegro de saber que estamos más gente de la que pensaba por aquí-. Blaze hizo un saludo con la cabeza y en ese momento apareció Nega, el cual se los llevó a un rincón apartado del patio: –Bien, ahora que sabemos todos los que estamos aquí, tenemos que trazar un plan para salir de este antro asqueroso, donde hacen la peor sopa de fideos de la galaxia… Espio se cruzó de brazos y lo miró con ojos desafiantes: -Corta el rollo Nega, ¿qué se supone que vamos a hacer para salir de aquí?-.
Nega pareció un poco ofendido, pero no le dio importancia al comentario sarcástico y siguió explicando: -Bien, estos Mestafires tienen bastantes problemas de seguridad que podemos aprovechar, empezando porque nos tienen metidos a todos en el mismo bloque de celdas, lo cual es una ventaja a la hora de reencontrarnos en el patio. La clave va a estar en los siguiente, debemos conseguir una de las llaves de acceso para poder acceder al hangar de la prisión, para ello haremos lo siguiente. Knuckles debe crear una distracción en el patio, donde se irán todos los Mestafires, aprovechando que abrirán las puertas para abrirse, Espio se volverá invisible y debe pasar mientras entren los guardias hasta el centro de control, y una vez allí cerrar todas las puertas para dejar a los guardias encerrados. Mientras tanto Blaze y yo estaríamos en nuestras celdas respectivas, y cuando Espio abra las puertas, Blaze va a sacar a Knuckles del patio, y yo voy directo al hangar a por una nave-explicó. Blaze puso cara de pocos amigos: -¿Cómo sabemos que nos vas a dejar tirados en la prisión? A fin de cuentas somos enemigos en otra dimensión…- replicó.
Nega se rió y acto seguido dijo: -Por favor mi querida Blaze, créeme que lo que más echo de menos son nuestros combates por las Sol Emeralds, pero para que vuelva eso antes tenemos que salir de aquí y derrotar a estos inútiles- atajó Nega. Espio y Knuckles asintieron. -De acuerdo, pues en dos días pasamos a la acción- suspiró Nega. Se dispersaron y volvieron a sus celdas bajo estrictas medidas de seguridad. Esa noche, Knuckles estuvo dándole vueltas al plan de Nega, pensando si de verdad podría salir bien, mientras Nega estaba en su celda durmiendo a pierna suelta.
El día de la fuga llegó, y Knuckles salió al patio, donde solía hacer pesas y boxear un poco para mantenerse en forma. Vio a Espio en el otro extremo del patio, lo cual significaba que había logrado cambiar su turno de salida, porque normalmente no coincidía con Knuckles. Espio se situó al lado de la puerta de acceso al patio, mientras observaba a Knuckles fijamente. En ese momento, Knuckles se fue a por uno de los reclusos más peligrosos, Zavok, que medía 2 metros y le gritó: -¡Oye tú! Me han dicho que te gusta insultar a la Esmeralda madre ¿no, pedazo de ballena mórbida?-.
Zavok se dio la vuelta y miró hacia abajo, con los ojos llameantes: -¿Es que ya te has cansado de vivir o qué?...- repuso bastante cabreado. Knuckles avanzó un paso hacía el y miro hacia arriba. –Baja aquí si tienes valor, grandullón- le chilló.
Zavok se lanzó a por el a toda velocidad, pero Knuckles se echó a un lado y le metió un puñetazo en la pierna, clavándole sus dos pinchos. El resto de reclusos empezaron a hacer un círculo delante de los combatientes, mientras que Zavok se levantaba y hacía una nueva carga contra Knuckles, el cual la esquivó, provocando que Zavok se estampara de morros contra Metal Sonic, el cuál le dio un puñetazo. En cuestión de segundos se montó una batalla campal, y sonaron unas sirenas, empezando a entrar bastantes Mestafires armados con material antidisturbios. Aprovechando la confusión, Espio contuvo la respiración y volviéndose invisible, aprovechó para salir por la puerta, y se dispuso a buscar el centro de control. Fue buscando por los pasillos, aprovechando que ningún guardia le veía. Llegó al centro de control, donde aprovechó que uno de los guardias se iba para colarse dentro. Una vez dentro volvió a ser visible y noqueó a los guardias con facilidad.
Se incorporó a la consola de mando, y abrió las puertas de las celdas de Nega y Blaze, y bloqueó las puertas de los pasillos que daban acceso al patio, para que no llegaran más refuerzos allí. Eggman Nega salió disparado de su celda rumbo al hangar, pero se encontró con dos guardias de frente, que le apuntaban con pistolas, pero justo en ese momento, Espio, viendo la situación por las cámaras, abrió todas las puertas del bloque donde estaban recluidos, saliendo todos los presos como locos. Los presos se abalanzaron a por los guardias, y Nega aprovechó para tomar una de las pistolas y correr al hangar. Mientras tanto Blaze fue disparada al patio de la cárcel, donde estaba la peor parte de la pelea, Espio abrió una de las puerta de acceso al patio y Blaze entró, quemando a todos los que se le ponían delante con sus llamas. Knuckles se encontraba bajo una montaña de 4 guardias Mestafires intentando retenerle, pero Blaze los apartó de una llamarada.
-Hora de irse Knuckles…- dijo Blaze. Knuckles se incorporó y salió corriendo tras Blaze rumbo al hangar, Espio hizo lo mismo, dejando el puesto de mando. Cuando llegaron al hangar vieron a unos 30 guardias vigilando la única nave que había, y a Eggman Nega cubierto detrás de una columna, disparándose contra ellos. Los otros se parapetaron al lado de Eggman Nega. –Espio, necesito que te vuelvas invisible y les metas están bomba casera que hice a base de patatas y alioli con la comida de la cárcel, nosotros te damos fuego de cobertura- dijo Nega. Espio asintió y cogió la bomba casera de Nega. –A mi señal- dijo Nega. Knuckles agarró un fusil de asalto de un guardia caído y se preparó. – ¡YA!- gritó Nega. Blaze les lanzó bolas de fuego, y Knuckles y Nega dispararon contra ellos, mientras Espio se colaba detrás de su parapeto, metiéndoles la bomba casera y saliendo de allí. La bomba estalló y dejo fuera combate a la mayoría de guardias, y el resto fueron abatidos por el grupo. Una vez despejado de gente el hangar, se subieron disparados a la nave, y Nega se puso al mando de la nave. Arrancó y salió de aquel planeta-prisión mientras se dirigían a alguna parte desconocida de la galaxia.
