Capítulo 4: La visión
Mientras tanto, en el otro extremo de la galaxia, Tails y Jet vagaban sin rumbo por el espacio con el Tornado X tras huir de los Mestafires que asolaban Green Hill.
-No podemos viajar mucho tiempo, el Tornado X no está diseñado para volar por el espacio-dijo Tails con preocupación.-Tenemos que hallar algún planeta cercano o la nave puede sufrir graves desperfectos…-. Jet, que estaba mirando las estrellas a través de la carlinga dijo: -Yo sé un sitio donde podemos ir que no está muy lejos de ahí, y conozco a alguien que puede ayudarnos a encontrar a nuestros amigos-.
Tails le miró de reojo y luego observó una lucecita roja parpadeando en el panel de control situado delante de él. – Tú dirás… No tenemos mucho tiempo- dijo un poco preocupado. Jet suspiró y se incorporó, señalándole el lugar a Tails en el radar de la nave: -Vamos a Babilonia, ahí conozco sitios donde no nos pueden encontrar-dijo. Tails puso rumbo al planeta de Babilonia mientras Jet se volvía a sentar y a ponerse el cinturón. ''Vuelvo a casa…'' pensó Jet mientras los motores de la nave se ponían a toda potencia. Cuando entraron en la atmósfera del planeta, la nave empezó a temblar bastante fuerte. –Sujétate, va a ser un aterrizaje muy duro- gritó Tails tratando de controlar la nave. Jet se sujetó al asiento mientras Tails trataba de recuperar el rumbo de la nave, pero una de las alas se dañó debido a las vibraciones y varios trozos de ala se desprendieron. – ¡Hemos perdido parte de un ala!- gritó Tails. Jet empezó a ponerse nervioso mientras Tails empezaba a sudar, viendo como la nave se iba acercando más y más a la tierra sin poder dominarla.
Tails logró retomar el control de la nave, aunque uno de los motores se había parado también; solo podía planear con el Tornado X. –Prepárate para un aterrizaje forzoso Jet- gritó Tails mientras inclinaba el morro de la nave hacia abajo. La nave se acercaba a bastante velocidad a la tierra, y Tails la condujo hacia un claro en el que pensaba que podría aterrizar. Sacó el tren de aterrizaje y desplegó los flaps, mientras invertía el único motor que le quedaba. –Aquí vamos- dijo Tails. Se aproximó a tierra, pero a tal velocidad que el primer impacto de una de las ruedas del tren de aterrizaje la partió, quedando la nave desestabilizada y arrastrándose con las alas. Finalmente la nave se detuvo entre una nube de polvo provocada por el brusco aterrizaje. Tails se quitó el cinturón y abrió la carlinga -¿Estás bien Jet?- preguntó. Jet se quitó lentamente y temblando el cinturón y saltó a tierra. –Casi me vuelves todas mis plumas blancas, no vuelvas a hacer eso nunca- dijo tartamudeando por el miedo. Tails se bajó de la nave y la observó. –Umm, está muy dañada, tendré que conseguir materiales para repararla o no iremos muy lejos…- reflexionó. Jet echó una ojeada alrededor mientras iba recordando el sitio. –Bien Tails, luego nos encargamos de la nave, ahora tenemos que ir a lo alto de esa montaña del fondo, ahí encontraremos respuestas-. Tails lo miró un poco extrañado y sintió pena por tener que dejar abandonada allí a su nave. Jet sacó su Xtreme Gear Type J y se subió. –En marcha, nos queda camino por delante zorro…-dijo. Seguidamente salió disparado hacía la montaña que había dicho. Tails suspiró resignado, y echándole un último vistazo de pena a su nave salió volando detrás de Jet con sus colas. Pasadas unas horas llegaron a la mitad de la montaña, y se estaba haciendo de noche, y Tails estaba bastante cansado, así que Jet decidió que pasarían la noche en una pequeña cabaña construida para los escaladores que querían escalar esa montaña.
Entraron a la cabaña, que era poco más que 4 paredes, 2 camas, una pequeña estufa y una mini-despensa. Jet dejó su Xtreme Gear detrás de la puerta y se acercó a la despensa a ver que había, mientras Tails encendía la estufa para entrar un calor, dado que la temperatura estaba cayendo bastante rápido ahí fuera. Jet sacó un par de botes de salchichas en conserva, una barra de pan y un bote de chili. –Ya tenemos cena- dijo. Tails se relamió y se sentó en una de las camas mientras que Jet preparaba los perritos calientes. Cuando acabó de prepáralos los puso en unos platos y se los llevó a la mesita de noche que había entre las camas. Tails cogió el suyo con ansia y empezó a comérselo, y Jet hizo lo mismo. Una vez que hubieron comido, Tails se tumbó en la cama, tapándose con las sábanas y Jet acercó la estufa un poco a las camas, y seguidamente se quedó de pie observando por la ventana. Por si no fuera suficiente, fuera empezó a llover y a tronar, lo que significaba que esa noche iban a tener una buena tormenta con la que intentar dormir. Tails se fijó en Jet, que parecía que tenía la mirada perdida en recuerdos.
-Aquí fue donde naciste ¿verdad?- preguntó Tails. Jet suspiró mientras seguía mirando fijamente por la ventana. –Efectivamente, aquí fue donde crecimos Wave Storm y yo- respondió. Tails movió las orejas mientras se incorporaba. -Pareces nostálgico, ¿te pasó algo aquí?- preguntó. Jet de primeras no respondió, y lo único que se oía en el ambiente eran los truenos y el caer de las gotas. Un rayo que cayó relativamente cerca de la casa iluminó el rostro de Jet durante un segundo, y en él se podía apreciar una profunda sensación de decepción e incluso tenía los ojos llorosos. –Aquí vivíamos Wave Storm y yo con nuestras respectivas familias en una aldea muy cerca de donde aterrizamos. Mi padre era uno de los mejores ladrones del planeta y tenía la primera nave volante que se construyó, muy parecida a la que tengo yo ahora. Un día Wave, Storm y yo vinimos a esta montaña con nuestras tablas para hacer una de nuestras carreras. Pero cuando llegamos a la cima vimos como una nave bastante grande se acercaba en la atmósfera. Venía directa sobre nuestra aldea, y mi padre tomó su barco volador para intentar derribarla, pero era demasiado potente para él, y la nave saltó en pedazos- dijo, mientras hacía una pausa dramática. Los rayos iluminaban sus ojos, que parecían revivir todas las imágenes acontecidas en ese día.
-Luego, la nave extraña aterrizó en nuestra aldea, y nosotros tratamos de volver lo más rápido posible para salvar a nuestras familias, pero cuando llegamos ya era demasiado tarde, la aldea estaba desierta y envuelta en llamas. Desde entonces, cuando creamos otra nave como la de mi padre, salimos de este planeta para no volver jamás…- concluyó con otro suspiro final. Tails se levantó de la cama y fue hacia Jet, y le dio unas palmaditas en la espalda a modo de ánimo. Jet dejó de mirar por la ventana y le agradeció su apoyo con un asentimiento de cabeza. –En fin, ahora tenemos que descansar, mañana será un día largo…-dijo Jet. Tails asintió y se fue a su cama, y Jet hizo lo mismo. Se acostaron y Jet apagó la luz, quedando la cabaña a oscuras salvo cuando la iluminaba el resplandor de los rayos de la tormenta. Jet apenas pudo dormir esa noche debido a los recuerdos, pero al final acabó cayendo rendido.
Al día siguiente, cuando abrió los ojos, vio a Tails, que ya estaba levantado y estaba preparando el desayuno. -¿Cómo has dormido?-preguntó Tails. Jet se estiró y se levantó de la cama: -No tan mal como esperaba…-respondió. Acto seguido, Tails le llevó el desayuno y ambos se lo tomaron y cuando acabaron salieron de la cabaña y siguieron si camino hacia la cima de la montaña. Tras unas horas lograron llegar a la cima, donde se hallaba una cueva bastante grande, llena de cristales verdes. –Hemos llegado…- dijo Jet bajándose de su tabla. Se dirigió al interior de la cueva seguido por Tails.
Al rato encontraron una caverna bastante grande, el cuál parecía un salón de palacio. Jet se detuvo en mitad y empezó a observar hacia todos los lados. Tails se quedó parado al lado de Jet, sin saber de qué iba la cosa. Entonces sonó una voz que retumbó por toda la cueva: -¿Quiénes sois y que estáis haciendo aquí?-preguntó la voz. Jet dio un paso la frente y gritó: -Soy el Legendario Maestro del Viento-. Justo después se oyó un movimiento detrás de ambos, y al darse la vuelta estos vieron a un búho de avanzada edad plantado allí, mirándoles fijamente. Tails se puso en guardia, pero Jet le detuvo. –Vaya, cuánto tiempo sin verte por aquí Jet…- dijo el búho. Jet hizo una especie de mueca y respondió: -Hola abuelo, ¿Cómo estás?-. Tails se quedó perdido mientras el búho y el halcón se miraban fijamente. Entonces, Jet se volvió hacia Tails. –Tails, te presento a Astral, mi abuelo, el Legendario Maestro de Babilonia- le dijo. Tails se quedó un poco confuso de primeras y lo saludó balbuceando: -Bue…Buenas señor Astral- dijo. El búho le devolvió el saludo asintiendo con la cabeza. -¿Qué te trae por aquí Jet?, algo muy malo debe de ser para que vuelvas por aquí…- dijo Astral. Jet dio un paso adelante y le dijo: -Hemos venido para saber que son esas criaturas que se están haciendo con el universo, y que han secuestrado a nuestros amigos, para rescatarlos y poner fin a esta invasión…-. El búho se quedó reflexionado un rato mientras miraba a los cristales. –Bien, iremos a la fuente de la revelación- dijo -Seguidme-. El búho se fue andando a una de las grietas que había en la caverna. Jet y Tails le siguieron. Astral pasó a una de las habitaciones que había al lado de la principal, donde se encontraba una pila de cristal verde tallada por el agua que había en esa cueva unos millones de años atrás. Esta pila contenía un agua muy pura, y Astral se acercó a ella y se quedó mirándola fijamente. Acto seguido se volvió hacía Jet. –Entrégame el arca del cosmos- le dijo. Jet se quitó el brazalete que llevaba, una de las fuentes de su poder y se la entregó a su abuelo. Astral la cogió y la metió en la pila de agua, y acto seguido la sacó y la sostuvo en el aire mientras la miraba fijamente
Jet se quedó mirando de brazos cruzados y Tails miraba con la boca abierta, en ese momento un rayo de luz atravesó la caverna, y tras rebotar en los cristales verdes de las paredes se proyectó hacía el Arca del Cosmos, creando unos rayos multicolores que salían en todas direcciones. Jet y Tails se taparon los ojos para que nos les deslumbrara, esto duró unos segundos y luego la caverna volvió a la normalidad. Astral se dirigió hacia ellos y le entregó el Arca del Cosmos a Jet. –He visto a un erizo gris blanquecino y a una murciélago encerrados en una prisión en el lejano planeta de Ostrion. También he visto que esas criaturas están tomando parte del universo, y son conocidas como Mestafires- dijo Astral. Jet y Tails atendieron a las palabras del búho, Tails seguía bastante impresionado acerca de lo que acababa de pasar, pero Jet pareció no inmutarse. –Bien, ya sabemos dónde están Silver y Rouge, debemos ir a rescatarles…- dijo Jet -Hasta el próximo abuelo-
Jet se dirigió al inicio de la cueva para volver al lugar donde impactó la nave, Tails se dispuso a seguirle, pero Astral le detuvo: -Un segundo jovencito, debes saber otra cosa que he visto también, que no me he atrevido a decirle a mi nieto…- dijo el búho. Tails se quedó mirándole con intriga. –Las criaturas que se hacen llamar Mestafires, son las mismas que vinieron aquí hace bastantes años, que mataron a mi hijo, el padre de Jet, y todas las familias del planeta desaparecieron. No me he atrevido a decírselo a Jet por temor a que haga alguna locura. Aún no ha superado aquel día, y eso le afectó mucho tanto a él como a Wave y Storm- prosiguió Astral. Tails asintió sin saber que decir. –Buena suerte en vuestro viaje pequeño zorro, la necesitareis…- dijo Astral. Tails murmuró un gracias, y se fue junto a Jet. -¿Cuál es el plan ahora Jet?- preguntó Tails mientras Jet miraba al horizonte. –Vamos a reparar tu nave e iremos a rescatar a nuestros amigos, es lo primordial-reflexionó. Acto seguido bajó disparado montaña abajo sobre su tabla, mientras Tails le seguía volando.
Llegaron al lugar donde estaba el Tornado X accidentado, y Tails preguntó: -¿Sabes dónde conseguir herramientas para poder repararlo?-. Jet asintió: -A unos minutos de aquí está el antiguo laboratorio de Wave, allí encontrarás lo necesario…-. Pasados unos días, la nave estaba reparada y mejorada, Tails la había ampliado bastante, incluso poniendo 2 motores más, y añadió mas habitaciones y la equipó para volar por el espacio. Mientras tanto Jet ayudaba dentro la nave con los sistemas de pilotaje, aunque seguía un tanto melancólico. Al fin lograron acabar la nave. –Bien, ahora pasará a llamarse el Huracán X- dijo Tails mientras contemplaba su nave, secándose el sudor. Jet y Tails se subieron a la nave, Tails se puso de piloto en su puesto y Tails de copiloto, manejando las armas y defensas de la nave que Tails había incorporado. -¿Estás listo Jet?- preguntó Tails poniéndose los cascos con micrófono. –Cuando tú quieras Tails- dijo Jet poniéndose los cascos.
Tails activó los motores de energía iónicos y la nave se empezó a mover. –Rumbo a Ostrion fijado- dijo Jet. Tails orientó la nave hacía el espacio y aumentó la potencia de los motores al máximo. –Allá vamos- dijo. La nave salió de la órbita de Babilonia rumbo a Ostrion.
