Capítulo 6: El convoy

Jet y Tails van en el Huracán X rumbo a Ostrion, donde pretenden salvar a Silver y a Rouge, prisioneros allí.

Jet, que estaba durmiendo en su habitación se levantó y se dirigió al puente de mando, donde se encontraba Tails pilotando la nave. -¿Cómo estás Jet? ¿Más despejado?- preguntó Tails mientras recordaba lo deprimido que estaba el halcón en Babilonia. –Hmmm, supongo que algo mejor si estoy- respondió Jet mientras se sentaba en su asiento. Tails bostezó debido al agotamiento que sufría, al llevar 30 horas casi sin dormir pilotando la nave. Jet se fijó y le dijo: -Anda, vete a dormir que yo te cubro, no es tan difícil manejar esto, a fin de cuentas yo pilotaba mi barco volador-. Tails intentó negar con la cabeza, pero se le escapó otro bostezo y sus ojeras eran bastante visibles. –Te despertaré cuando vayamos a llegar…- dijo Jet mientras tomaba los mandos de la nave. Tails dejó su asiento y se dirigió agotado a su cuarto, donde cayó rendido al instante en su cama. Mientras tanto Jet siguió con el rumbo actual de la nave a Ostrion, mientras iba mirando las diversas pantallas a su alrededor que indicaban la temperatura de motos, energía, el radar, las armas… ''Esta nave es mucho más completa que mi barco, aun así echo de menos mi escritorio'' pensó.

Pasadas unas horas, el Huracán X se estaba aproximando a la órbita de Ostrion, por lo que Jet dejó su puesto y se dirigió a la habitación de Tails. Entró a la habitación y vio al pequeño zorro dormido: -Tails, despierta, que ya estamos en la órbita del planeta, y debemos aterrizar de manera que no nos vean los Mestafires- dijo. Tails se movió un poco, pero no se despertó. Jet se acercó y lo zarandeó un poco: -Vamos Tails, que no puedo aterrizar esta cosa yo solo…-. Tails bostezó y se estiró: -Ya va, ya vaaa- dijo con voz somnolienta. Jet dejó la habitación y volvió a la sala de control, mientras que Tails se desperezaba y se levantaba de la cama. Seguidamente Tails fue a la sala de control y ocupó su puesto. La nave estaba a punto de entrar en la órbita del planeta, por lo que Jet desplegó los escudos delanteros para evitar que la nave se desintegrase. Tails se puso los cascos y tomó los mandos de la nave. Jet se puso también los cascos y le dijo: -Este planeta estará infectado de los bichos esos, así que procura aterrizar en un sitio discreto-. Tails empezó a maniobrar la nave para intentar llevarla a una zona montañosa con un valle, que había detectado el radar. –Recibido- respondió el zorro amarillo.

Una vez superaron la entrada en la atmósfera del planeta, Tails dirigió la nave hacia el pequeño valle situado entre dos montañas de tamaño considerable. Una vez aterrizada la nave, Jet y Tails le echaron un vistazo al radar, el cuál indicaba que a cosa de 5 kilómetros había un pequeño pueblo y a unos 15, una estructura bastante grande desconocida. –Eso seguramente será la prisión donde estén Silver y Rouge- dijo Tails. Jet observó el punto que señalaba Tails en la pantalla: -Ese lugar estará muy bien fortificado, nosotros dos no podremos liberarlos allí dentro…-reflexionó. –Bien, igual si voy al pueblo puedo conseguir alguna información de cómo entrar a la base- sugirió Tails. Jet le echó un vistazo al pequeño zorro: -Así te reconocerían… Nos están buscando ¿recuerdas?- respondió Jet –Habrá que ponerte algo para que no des el cante-. Tails asintió, y Jet fue en búsqueda de algo que sirviera por toda la nave. Al rato regresó con una especie de capa con capucha negra: -Con esto servirá digo yo…- dijo. Tails se puso la capa que le cubría todo el cuerpo, y luego la capucha. Desde luego no parecía que fuera un zorro amarillo bicolas. –Eso sí, ve armado, nunca se sabe lo que puede pasar allí, yo me quedaré vigilando la nave, y te iré siguiendo con un localizador que lleva la capa…- comentó Jet.

Tails se fue a su habitación y salió con una especie de pistola extraterrestre: -Te presentó mi último invento, una pistola de rayos ultra-iónicos plasma de color amarillo- dijo mientras le enseñaba el arma. Seguidamente cogió un cinturón con una pistolera y se lo coloco, guardando el arma en la pistolera. –Bien, trata de conseguir toda la información que puedas acerca de esas criaturas, a ver si nos puede servir algo para liberar a nuestros amigos- dijo Jet -Buena suerte-. Tails asintió y abrió la puerta de la nave, poniéndose la capucha. Acto seguido salió fuera y echó a volar con sus colas rumbo al pueblo. Jet se fue a la sala de mandos y empezó a seguir a Tails a través del localizador.

Cuando Tails estuvo cerca del pueblo, dejó de volar y se escondió bajo la capa para no ser reconocido. A la entrada del pueblo vio a dos Mestafires de guardia, pero no se fijaron mucho en el así que logró entrar sin problemas. ''Seguramente si logro encontrar al que fue el líder de este pueblo pueda decirme algo sobre la prisión…'' pensó. El pueblo estaba habitado por unas criaturas muy pequeñas, muy parecidas a los chaos pero de distintos colores. De vez en cuando aparecía una patrulla de Mestafires vigilando las calles. Tails fue preguntando a algunas de esas pequeñas criaturas y logró obtener el lugar donde se encontraba el antiguo líder de los chaos. Se dirigió a su casa pasando por callejuelas estrechas para no llamar la atención, y llegó a una casa de 2 plantas y un jardín, aunque el jardín estaba destrozado.

Llamó al timbre y espero a que la puerta se abriera. Una especie de chao amarillo y morado entreabrió la puerta: -¿Quién es?- preguntó. Tails se quitó la capucha y dijo: -Busco al señor Esduce, es un asunto urgente…-. El señor Escude (el especie de chao) abrió la puerta u se quedó mirando fijamente a Tails: -¿Qué quieres y por qué debería de confiar en ti?- volvió a preguntar. –Confíe en mí, he venido a ayudarle, los Mestafires son un enemigo común- respondió Tails. El señor Escude se hizo a un lado, invitándolo a pasar. Tails entró en la casa y Escude cerró la puerta. Seguidamente invitó a Tails a sentarse y se posó en el otro lado de la mesa. –Bien, ¿Quién eres tú y como me has encontrado?- preguntó Escude. Tails se quitó la capa y la dejó en una especie de perchero que había. –Bien, yo soy Miles Prower, aunque mis amigos me llaman Tails, provengo de un planeta llamado Green Hill, donde mis amigos y yo fuimos atacados por las mismas criaturas que parece ser que os han invadido. Hemos venido porque parece ser que dos de nuestros amigos están encerrados en la especie de fortaleza esa de los Mestafires- dijo Tails. El señor Escude se quedó pensativo unos instantes, y luego le contestó: -Efectivamente, estas criaturas vinieron hace unas semanas y nos sometieron a su control, creando esa fortaleza de la que hablas, donde tienen retenidos a varios de los nuestros que se negaron a someterse-. Tails asintió: -Queremos liberar a nuestros amigos, y podemos ayudarnos mutuamente. ¿Conoce usted algún punto débil de esa fortaleza que podamos aprovechar para entrar y liberar a todo el mundo?-preguntó Tails. El señor Escude le hizo señas para que se acercara, y una vez que Tails se acercó le dijo: -Conozco algo mucho mejor, hay rumores de que van a hacer un traslado de presos de esa prisión a unas naves que se encuentran al otro lado del territorio, para llevarlos a un lugar más seguro, porque al parecer se dice que se escaparon unos cuantos presos de otra de sus bases en otro planeta-.

Tails se quedó reflexionando unos instantes, pensando en cómo poder aprovechar la información que había obtenido. –Ya se lo que haremos, les podemos tender una emboscada cuando pasen por el valle donde hemos guardado la nave, así lograremos liberar a todos los prisioneros, aprovechando la ventaja de la situación geográfica del ataque- dijo Tails. Escude se quedó un instante pensando, y seguidamente sacó un mapa de la región, donde se veían las montañas, el pueblo y la fortaleza de los Mestafires. –Bien, me parece un buen plan, pero nuestro pueblo es gente pacífica, así que no podremos servir de mucha ayuda…- comentó Escude. –Da igual, al menos nos podréis ayudar a preparar la emboscada en el valle, allí tenemos mi nave, pasaros mañana y preparamos la trampa, y nosotros haremos el resto y liberaremos a los prisioneros- respondió Tails. El señor Escude asintió, y Tails cogió su capa y se la puso. –Hasta mañana, y gracias por la ayuda…- dijo antes de ponerse la capucha y salir por la puerta. Pasados de unos minutos, cuando estaba lo suficientemente lejos del pueblo, se quitó la capa y la tiró, y empezó a volar rumbo a la nave.

Cuando llegó a la nave, subió a la sala de mandos, donde se encontró a Jet durmiendo en su puesto, lo que provocó que Tails se mosqueara. Este sacó su pistola y se la puso a Jet en el pecho mientras gritaba: -MANOS ARRIBA, RÍNDASE INMEDIATAMENTE-. Jet se despertó sobresaltado y levantó las manos, hasta que se fijó en Tails: -Muy gracioso zorro, muy gracioso…- comentó. – ¿Así es como vigilas tú?- preguntó Tails con ironía. Jet empezó a refunfuñar, pero Tails le cortó en seco. –Traigo noticias bastante buenas, al parecer no va a hacer falta asaltar la fortaleza, porque parece que van a hacer un convoy para trasladarles de lugar, y tienen que pasar por aquí a la fuerza, así que podemos asaltarlos- comentó Tails -Además, mañana vendrán unos especies de chaos que habitan el pueblo para ayudarnos a montar las trampas para la emboscada, aunque no lucharan, pero al menos servirán de ayuda…-. Jet se quedó dándole vueltas a todo lo que había oído: -Bien, entonces debemos camuflar la nave, y buscarnos un lugar desde donde poder liberarlos sin poner en riesgo a los prisioneros- dijo Jet -Manos a la obra-.

Esa tarde Jet y Tails camuflaron la nave, para que no se viera cuando pasara el convoy, y luego se pusieron a discutir la estrategia de la emboscada. Al día siguiente llegaron las criaturas que habitaban el pueblo para ayudar a preparar las trampas con las que detendrían al convoy. Tails se dedicó a dirigirlos mientras Jet se quedaba vigilando desde lo alto de la montaña. Para esa tarde, todo estaba preparado, y fue justo cuando Jet, que estaba en lo alto de la montaña con unos prismáticos, divisó un convoy de dos coches y un autobús en medio. Jet cogió su intercomunicador y avisó a Tails para que todo estuviese preparado, seguidamente cogió su Xtreme Gear y dejó la cima de la montaña.

El convoy entró de lleno en el valle y Tails, que estaba justo detrás de un arbusto con mando, esperó a que el convoy estuviese en la posición correcta. Cuando el primer coche estuvo en la posición, apretó el botón del mando, detonando un explosivo que hizo saltar por los aires al primer coche, y que hizo seguidamente explosión en una montaña, cayendo numerosas piedras que bloquearon el camino. El convoy se detuvo en seco, y empezaron a bajar Mestafires armados cubriendo todos los flancos, Tails abrió fuego con su pistola, abatiendo a 2 de los Mestafires, pero el resto se cubrieron y empezaron a disparar al lugar donde estaba Tails. Este tuvo que retirarse para no ser alcanzado, al mismo tiempo que trataba de alejarlos del autobús de los prisioneros. Los Mestafires se dividieron en 2 grupos, uno que iba tras Tails y otro que se quedaba custodiando a los prisioneros. El primer grupo salió tras Tails, abriendo fuego contra él.

Tails devolvía los disparos, aunque sin efecto alguno, pero llegó volando a una gran roca que había, donde se ocultó a la espera de los Mestafires. Cuando los Mestafires estuvieron al pie de la roca, Tails presionó otro botón del mando, provocando que la nave, que estaba oculta tras los Mestafires, abriera fuego con sus torretas, acribillando a los Mestafires. Entretanto, el grupo que se quedó vigilando a los prisioneros empezó a escalar una de las montañas, dado que habían divisado movimiento en la cima. En ese mismo instante llegó Jet con su Xtreme Gear y dijo: -Contemplad el poder del Legendario Maestro del Viento- mientras el Arca del Cosmos que estaba en su muñeca se iluminaba, y Jet comenzó a brillar intensamente de color verde, mientras a su alrededor el viento iba aumentando peligrosamente de velocidad. Los Mestafires abrieron fuego contra él, pero la fuerza del viento desviaba la trayectoria de las balas. Entonces los ojos azules de Jet comenzaron a brillar, y se formó un tornado alrededor suyo, el cual lanzó contra los Mestafires, enviándolos a varios kilómetros del valle. Una vez todo quedó despegado de Mestafires, Tails y Jet se reunieron en alrededor del autobús que tenía las ventanas tintadas, reventaron la puerta del autobús y en su interior se encontraron a una barbaridad del criaturas parecidas a los chaos encadenadas, y a Silver y a Rouge.

Tails empezó a liberar a los chaos mientras Jet se acercó a Silver y a Rouge. Silver llevaba un collar que anulaba sus poderes, y Rouge estaba fuertemente encadenada. –Jet, Tails, como me alegro de veros por aquí- dijo Silver mientras Jet reventaba sus cadenas. –Habéis tardado un poco en liberarnos, pero en fin, es una suerte que no vinieras a la fiesta Jet…- dijo Rouge. Jet acabó de liberar a Silver, aunque no pudo quitarle el collar y se fue a liberar a Rouge. –Espero que no me perdiera nada espectacular…- comentó Jet con sarcasmo mientras reventaba las cadenas de Rouge. Tails acabó de liberar a los especie de chaos: -Volved a vuestro pueblo, ya nadie más o molestará- les dijo. Jet acabó de liberar a Rouge y se dispuso a salir del autobús: -Vamos, salgamos de este lugar, tenemos una nave lista esperando…- dijo Jet- Allí nos encargamos de tu collar Silver. Silver asintió y todos se dirigieron a la nave. Una vez que estuvieron dentro, Tails cerró las compuertas y Jet encendió los motores. -¿Y tú como es que te escapaste del gas, Tails?- preguntó Rouge.

Tails hizo despegar la nave mientras decía: -La verdad es que se lo debo a Jet, intenté huir por la ventana pero caí dormido por el gas, pero Jet pasaba por ahí y me rescató…-. Jet asintió con la cabeza: -Al resto no podía salvaros, eran muchos para mí, y Tails tuvo la suerte de que no le habían visto- comentó. –Jet, toma los mandos mientras intento quitarle el collar a Silver-dijo Tails. Jet asintió y tomó los mandos de la nave, mientras salían de la atmósfera del planeta. –Pues no sabía que podías hacer lo que has hecho antes con el viento Jet-comentó Silver mientras Tails intentaba forzar el collar con cuidado. –Bueno, hay muchas cosas de mí que se desconoces, ahora lo importante es encontrar al resto de nuestros amigos- respondió Jet. Rouge se fue a su cuarto para relajarse un poco y Tails logró quitarle el collar a Silver, el cuál recuperó sus poderes y empezó a levitar por la nave.

–Ahora debemos saber dónde está el resto de nuestros amigos, ¿tenéis idea de a dónde los pueden haber llevado?- preguntó Tails mientras recuperaba los mandos. –Yo oí algo de que Wave, Shadow y Vector iban a ser trasladados al planeta Aquolia, pero será mejor que lo verifiquéis con Rouge…- dijo Silver –Ahora, si no os importa, me retiro a descansar-. A Jet se le iluminaron los ojos al oír el nombre de Wave, mientras que Tails decidió que él se quedaba de guardia y que Jet se fuera a dormir, mientras Rouge y Silver se recuperaban antes de establecer un rumbo fijo. Por lo que Jet se retiró a su habitación a descansar y Tails se quedó en el puente de mando.