Capítulo 8: La hipnosis
En el Huracán X, tras haber rescatado a Rouge y a Silver de las garras de los Mestafires, Jet salió de su cuarto tras descansar unas horas fue al puente de mando, donde prácticamente obligó a Tails a que se fuera a descansar. Tails se fue a su habitación refunfuñando, aunque tenía mucho cansancio encima. Silver y Rouge salieron de sus cuartos y se fueron al puente de mando, donde se hallaba Jet pilotando la nave. Jet los saludó con la cabeza cuando los vio y preguntó: -Rouge, ¿tú también oíste si Shadow, Wave y Vector se encontraban en el planeta Aquolia?-. Rouge se sentó frente a una pantalla que mostraba un mapa de la galaxia. –Efectivamente, se lo oí decir a una de esas criaturas antes de que me trasladaran al planeta de donde me rescatasteis…- comentó. Jet metió las coordenadas del planeta en el ordenador central, y puso rumbo a Aquolia.
–Bien, Silver, quiero que te encargues de controlarme cómo va la nave, energía, resistencia, escudos… y tú Rouge encárgate del radar, por si tuviéramos que enfrentarnos a una compañía indeseada, puesto que parece ser que esas criaturas están conquistando todo el universo-dijo Jet. Pasado un tiempo, llegaron a la órbita del planeta, que se veía prácticamente azul, debido a que era en su mayoría agua. –Bien, vayamos a despertar a Tails y entremos en el planeta- dijo Jet. Silver se levantó y fue al cuarto de Tails y al abrir la puerta se lo encontró en su escritorio mejorando su pistola de rayos iónicos. –Tails, Jet te necesita en el puente de mando- dijo Silver. Tails asintió y acabó de montar su pistola, y una vez se la puso en el cinturón se fue para el puente de mando, donde se sentó en su sitio y tomó los controles de la nave. –Una pequeña duda Tails, si ese planeta es en su mayoría agua, ¿dónde pretendes aterrizar?- preguntó Rouge. –No te preocupes por eso Rouge, esta nave está diseñada para hacer de barco, gracias a la ayuda de Jet…- dijo Tails mientras le guiñaba un ojo al halcón. –Bien, quedaos en vuestros puestos hasta que aterrice la nave en el agua- recomendó Tails.
Una vez la nave atravesó la atmósfera, empezó a descender hacia el agua. –Detecto una especie de isla a unos 5 kilómetros al oeste- dijo Rouge. –Bien, allá vamos- respondió Tails poniendo rumbo al oeste. Una vez la nave amerizó, todos se reunieron en la sala de control para buscar un plan con el que sacar de allí a sus amigos. –Bien, está claro que somos muy pocos como para poder asaltar la prisión, a pesar que tengamos a Silver y a Jet, pero debemos encontrar otra manera de sacarlos de allí- comentó Rouge. Tails asintió y dijo: -Quizás podemos tenderles una trampa a algunos Mestafires, y una vez capturados les podemos sacar la información de donde están nuestros amigos-. Silver se quedó reflexionando unos instantes. –Podemos hacer algo mejor que eso, puedo usar mis poderes psíquicos para controlarlos, y así poder sacar a nuestros amigos sin sufrir riesgo alguno por nuestra parte…- dijo.
–Muy buena idea, erizo del futuro- dijo Jet -Solo queda prepararles una trampa para pillar a algunos-. –De eso me puedo encargar yo…- dijo Rouge -Yo haré de cebo y os los llevaré a donde digáis-. Una vez el plan se terminó de perfeccionar, se acordó que Jet se quedaba en el Huracán X vigilando, y Tails, Rouge y Silver irían a la isla en una nave más pequeña para capturar a los Mestafires.
Una vez en la isla, Tails y Silver se ocultaron en un desfiladero y Rouge fue a llamar la atención de los guardias de la entrada a la prisión. Rouge apareció revoloteando delante de ellos y se paró delante: -Hola guapetones, ¿quién quiere pasar un rato agradable con esta murciélago?- les preguntó. Los guardias Mestafires se fueron directos a por ella, por lo que Rouge salió disparada hacía el sitio acordado. Eran un total de 3 guardias armados con fusiles de asalto de rayos plasma, y perseguían a Rouge mientras abrían fuego contra ella. Rouge evitaba los disparos mientras hacía acrobacias en el aire, llevándolos al desfiladero. Una vez que entró en el desfiladero, desapareció de la vista de los guardias, quedándose estos vigilando todos los lados. Entonces Tails salió de detrás de una roca encañonándolos con su arma, y les gritó:-RENDIÓS INMEDIATAMENTE O ABRIMOS FUEGO-.
Los guardias abrieron fuego contra el sin pensárselo, dándole en un hombro a Tails, Tails a su vez respondió abatiendo a uno de los guardias con su arma. Por suerte, Silver y Rouge aparecieron noqueando a los 2 Mestafires restantes. Tails bajó de la roca llevándose la mano al hombre alcanzado. –Aggg, esta cosa quema bastante…- dijo. –Ahora en la nave le echamos un ojo, ahora carguemos a estos dos en la nave y deshagámonos del 3- dijo Silver. Rouge y Silver cargaron a los Mestafires inconscientes en la nave, mientras que Tails tiraba el tercero al agua. Acto seguido se subió a la nave y puso rumbo al Huracán X. Cuando llegaron, Jet les estaba esperando, y les ayudó a descargar a los Mestafires. –Yo me encargo de hipnotizarlos- dijo Silver -Vosotros ayudad a Tails-. Jet y Rouge acompañaron a Tails a la enfermería, donde le miraron el hombro, que estaba bastante rojo.
Jet fue a por unas vendas mientras que Rouge le decía: -Has sido un zorro muy valiente, además, has matado a uno de un tiro en la cabeza, no todos tienen esa precisión-. Tails sonrió mientras trataba de hacerse el fuerte y disimular la sensación de dolor de su rostro. Jet trajo las vendas y le vendaron el hombre tras aplicarle una pomada. –Ahora descansa, ya nos encargamos los demás de sacar al resto…- dijo Jet. Tails suspiró e intentó protestar, pero al final se quedó tumbado en la camilla mientras Ruge y Jet iban a ver cómo le iba a Silver. Silver estaba meditando al lado de los 2 Mestafires, que seguían fuera de combate, mientras un aura azul salía del erizo. Entonces los 2 guardias empezaron a moverse y se pusieron de pie, Jet y Rouge se pusieron en guardia, pero Silver dijo: -No os preocupéis, estoy dentro de su mente, ahora mismo están bajo mi control, haré que cojan la nave y saquen a nuestros amigos de ahí-.
Los dos Mestafires se metieron en la nave y pusieron rumbo a la isla-prisión. Una vez llegaron, dejaron la nave en una cala apartada y se dirigieron a la entrada de la prisión, donde les dejaron pasar el resto de guardias. Una vez dentro, Silver los separó, para buscar a Shadow, Wave y Vector con más precisión. Shadow se encontraba en el patio, con un collar como el de Silver que le impedía usar sus poderes. Se encontraba haciendo un partido de baloncesto juntos a otros reclusos contra el equipo de Vector. Uno de los Mestafires controlados por Silver se acercó al patio, y se dirigió a Shadow y a Vector: -A ver, el erizo negro y el cocodrilo que vengan aquí inmediatamente…-. Shadow y Vector obedecieron de mal humor, y el Mestafires los llevó a una esquina del patio. - ¿Qué hemos hecho ahora?- preguntó Shadow de mala gana. El Mestafires se aseguró de que ninguno de sus compañeros le veía y dijo: -No soy lo que vosotros pensáis, soy Silver, este Mestafires está bajo mi control psíquico, he venido a sacaros de aquí-. Shadow se cruzó de brazos. -¿Y cómo sé que no es truco para meternos más años de cárcel o llevarnos a una trampa?- preguntó. –Si de verdad eres Silver, dinos una cosa de nosotros que nadie más sepa-dijo Vector desafiante.
–Está bien, a Shadow le encantan las medianoches de jamón y queso, y a ti Vector te encanta la música de Beethoven- respondió el Mestafires. Ambos se pusieron coloreados unos segundos, pero luego se recompusieron. –Bien, voy a internar sacaros de aquí, ¿sabéis donde esta Wave?- preguntó el Mestafires. –Se encuentra en el módulo C- respondió Vector. El Mestafires esposó a Shadow y Vector y los condujo fuera del patio. Una vez en el interior de la cárcel, los dirigió hacía la salida, donde había 2 Mestafires de guardia: -¿A dónde vas con esos reclusos?-preguntó uno de los Mestafires. –Van a trasladar a estos dos y a la golondrina morada a otra cárcel máxima seguridad en Dimnamia- respondió el Mestafires controlado por Silver. Los guardias les dejaron salir fuera, y el Mestafires los condujo hasta la nave.
Entremedias, el segundo Mestafires controlado por Silver se dirigió al bloque C, donde encontró a Wave en una celda sentada mirando por la ventana. –Tú golondrina, en pie, te vamos a trasladar a otra cárcel- dijo el Mestafires. Wave obedeció de mala gana y se levantó, el Mestafires le encadenó mientras le susurraba: -Tranquila, tú sígueme el rollo y saldrás de aquí, soy Silver, este guardia está bajo mi poder hipnótico…-. Wave se quedó muy extrañada mientras se dejaba engrilletar, pero decidió confiar en la palabra del Mestafires. Este le condujo a la salida y se topó con los guardias. –Vengo a trasladar a la golondrina a otra cárcel- dijo. –Si si, ya nos habían avisado, por cierto ¿sabes dónde está K-862? No da señales de vida…- le preguntaron los guardias. –Sí, yo lo he visto por la zona de las duchas hablando con su mujer, ya sabes, cada vez que van a dar las vacaciones la misma historia-respondió el Mestafires controlado por Silver. El resto de guardias se rieron y les dejaron pasar. El Mestafires condujo a Wave hasta la nave, donde se hallaban Vector, Shadow y el otro Mestafires. Ambos Mestafires condujeron la nave hacia el Huracán X, donde les recibieron Rouge y Jet. –Hola chicos, ¿Cómo estáis?- preguntó Rouge. Wave se lanzó disparada a abrazar a Jet: -Cuánto te he echado de menos Jet, pensé que nunca te volvería a ver…-dijo.
Jet le devolvió el abrazo, mientras Vector decía: -¿Puedo machacar a estos dos inútiles?-. En ese momento apareció Silver. –Si te apetece, ahora salgo de su mente y son todos tuyos…- dijo. –Uno es para mí-dijo Shadow. Tails apareció con el hombro vendado. –Hola chicos, me alegro de volver a veros- dijo. Seguidamente se fijó en el collar de Shadow. –Shadow, si te vienes conmigo te quito ese collar, ¿me ayudas Wave?-dijo Tails. Wave asintió y los 3 se fueron para quitarle el collar a Shadow. Una vez se lo quitaron, Shadow y Vector entraron en la sala donde estaban los Mestafires, y Silver dejó de controlarlos. Shadow y Vector dejaron fuera de combate a los Mestafires, tras una buena paliza, y los tiraron al agua. Mientras tanto, Tails y Jet pusieron a calentar los motores del Huracán X, y cuando todo el mundo estaba en sus puestos colocados, despegaron la nave para salir de ese planeta.
