Hola nuevamente, si es que alguien por allí se acuerda que alguna vez estuve aquí... Bueno, mis cariños y recuerdos por este anime, e igualmente mis más sinceros deseos de que la secuela que se viene sea digna de lo que esto ha dejado en nuestros recuerdos.
Con el corazón en la mano
Inuyasha y Kagome iban a casarse. Era algo bastante pintoresco en aquella aldea ver que una sacerdotisa contrajera matrimonio, especialmente porque las más representativas, Kikyo y Kaede, jamás se casaron (por Kikyo sobra decir las razones). La cosa es que en la aldea había una enorme algarabía por el matrimonio, y más porque fuera una sacerdotisa y un hanyou. Nadie en esa aldea conocía un antecedente para una boda de ese tipo, por lo que aquello resultaba inédito.
Miroku, Shippo, Sango y otras personalidades influyentes de la aldea estarían presentes en la boda, y resultaba ser precisamente la anciana Kaede la encargada de oficial tamaño evento, lo cual obviamente marcaba de forma definitiva la envergadura de la misma.
Kagome, sonriente y con la mente en las nubes, no se podía creer que su sueño de marcar oficialmente su permanente unión con el hanyou de su vida iba a darse de semejante forma. Era absolutamente increíble, y ver a Inuyasha, vestido formalmente para la boda (según la época en que ambos estaban, obviamente). No había un solo aldeano de allí que faltase a la ceremonia, y de paso contaba con la presencia de algunos invitados bastante importantes como Koga, Jinenji o Sesshomaru. Aquello definitivamente no podía estar mejor.
─ ¿Están listos los prometidos? ─ dice Kaede mirando fijamente a Inuyasha y Kagome, recibiendo un asentimiento de parte de ambos ─ Muy bien, entonces supongo que podemos oficiar la boda sin ningún inconveniente... ¿Y ese youkai, Shippo?
─ ¿Él? Es un amigo que invité ─ Shippo le da unas palmadas a un pequeño youkai que estaba sentado a su lado ─. Resulta que le hacía ilusión venir a ver cómo eran las bodas, y por eso lo terminé trayendo.
─ ¿Y qué tiene de especial para que llame tanto la atención? ─ dice Kagome dubitativa.
─ Este youkai tiene una habilidad un tanto peculiar, aunque no es muy conocida ─ interviene Miroku ─. Tiene la capacidad de detectar las mentiras de los demás, no importa qué tan bien mientan. Tan solo miren... ─ el monje carraspea un poco y mira al youkai fijamente ─ Mi nombre es Sosuke, trabajo como leñador y no tengo ningún hijo.
De inmediato el youkai, que normalmente estaba casi tan pálido como un fantasma, empieza a brillar en un tono rojizo bastante fuerte, pareciendo aquello bastante llamativo para Kagome. Eran bastante curiosos los amigos que se había estado haciendo Shippo desde que se decidió a aprender para ser un youkai zorro de verdad, pero lo importante en ese momento era la boda, así que vuelve con Inuyasha su atención hacia la anciana Kaede.
─ Muy bien, en lo que iba, estamos aquí para unir en matrimonio a Kagome e Inuyasha. Y ahora digan sus votos.
─ Muy bien, entonces yo primero ─ dice Inuyasha para luego mirar a los ojos de Kagome ─. Yo, Inuyasha, prometo serte fiel en todo momento y nunca hacer nada que te haga enojar...
De pronto algunos invitados se ponen a reír al ver que el youkai que acompañaba a Shippo se había tornado rojo. Aquello fue bastante impactante, y Kagome no se tomó nada bien que esa reacción fuera precisamente por lo que dijo su novio.
─ ¿Qué parte de lo que dijiste fue mentira, Inuyasha? ─ dijo arrastrando las palabras.
─ Ya empezamos mal ─ Miroku niega decepcionado.
─ Bueno, lo admito. La parte en que mentí fue cuando dije que no te haría enojar ─ dice el hanyou, y el youkai amigo de Shippo vuelve a la normalidad ─. Es que es divertido a veces cuando discutimos. Terminé haciéndome adicto a eso.
─ Eso sí que es decir la cruda verdad ─ dice Sango alzando una ceja.
─ Bueno, tenemos que seguir. Tengo muchas cosas por hacer ─ dice Kaede, y el youkai de antes vuelve a brillar de rojo, haciendo ruborizar a la anciana ─. Ejem... continúen y ya...
─ De acuerdo... ─ Inyasha mira nuevamente a Kagome ─ Yo, Inuyasha, prometo serte fiel en todo momento y compartir mi vida contiguo mientras sigamos existiendo... ─ Inuyasha mira al amigo de Shippo, el cual estaba como si nada ─ Y más nada. No se me ocurre otra cosa.
─ Entonces es el turno de Kagome ─ dice Kaede.
─ De acuerdo. Yo, Kagome Higurashi, prometo serte fiel en todo momento, así como lo he sido siempre... ─ el youkai referido antes vuelve a brillar de rojo, cosa que todos notan con suma facilidad ─ ¿Q-qué? ¿Acaso los connatos de citas que tuve antes cuando era estudiante cuentan como infidelidad?
El youkai se encoge de hombres, y Shippo se cruza de brazos.
─ Pues parece que tendrán que decir sus votos de una manera diferente, o de lo contrario esta boda no va a terminar nunca ─ opina el youkai zorro ─. De todas maneras sigamos, que esto me está aburriendo ─ su amigo youkai vuelve a brillar.
─ Enano sinvergüenza, todo esto lo tenías preparado de antemano, ¿verdad? ─ Inuyasha empezaba a preparar sus garras ─ Todo esto lo haces para ponerme en ridículo a mitad de nuestra boda, ¿verdad? Sabes muy bien que he hecho mucho para que esta boda se dé ─ el amigo de Shippo vuelve a brillar.
─ ¿Qué? ¡Dijiste que habías estado trabajando directamente en los preparativos de la boda! ─ se queja Kagome.
─ B-bueno, sí, pero es que...
─ ¡Calma, gente! ─ interviene Miroku antes que más gente fuera a sumarse a los gritos que empiezan a surgir ─ No hay necesidad de que esto se caldee más. Quiero que aquí reine la paz ─ el amigo de Shippo vuelve a brillar.
─ Miroku, así no estás ayudando mucho ─ dice Inuyasha cruzado de brazos.
─ ¿Podemos seguir? Dejé a los niños en casa esperando ─ dice Sango empezando a exasperarse ─. Vamos, Kagome, Inuyasha, que lo que falta es nada para que la boda llegue a término.
─ Para eso opino que al amiguito de Shippo lo manden atrás, que así nos estamos distrayendo a cada rato ─ opina Inuyasha.
─ Pues tienes razón ─ dice Koga acercándose un poco ─. Hagan eso para apresurarnos. Quiero regresar rápido con Ayame ─ el amigo de Shippo brilla otra vez.
Como todo el mundo parecía estar de acuerdo, el youkai que trajo Shippo acepta las condiciones y se va al final de la aglomeración, pero como la boda era al aire libre, pues le bastaba subirse a un árbol cercano. Él brillaría unas cuantas veces a lo largo de la duración de la duración de la ceremonia, pero su arrinconamiento hacía que casi nadie lo notara y que la boda siguiese como estaba planeada. Y así sí podía Kagome Higurashi decir que se redondeaba el mejor día de su vida, pese a los peros que surgieron a mitad de la ceremonia.
Fin
Tal vez alguno que otro esperaba que esto tuviese un final más estrepitoso, pero no xD. Bueno, es que boda sin detalles no es boda, así de sencillo. Ojalá haya gustado esta historia, y también espero volver algún día, con algo nuevo, no sé. El caso es que de verdad más de 2 años de ausencia se me han hecho eternos.
Hasta otra
