Sábado. 2:00 am
El timbre de la casa sonó. Lacy se despertó soñolienta encima del estómago de su padre, no tanto por el ruido sino cuando lo sintió moverse bajo ella.
—¿Qué… qué ocurre?
—Nada, cariño. Yo atiendo, vuélvete a dormir.
La niña se separó de él rodándose al otro lado. Lincoln tuvo que sujetarla por el costado durante el trayecto para evitar que cayera por el borde. El timbre volvió a sonar, pero Lacy de nuevo roncaba quedamente.
Lincoln se aproximó al cuarto de huéspedes comprobando que Liby y Lupa continuaran dormidas, al menos eso era lo que parecían seguir haciendo aún.
Bajó a toda prisa para impedir que volvieran a tocar el timbre, preguntándose de quién se trataría, si de Luna con Lyra… claro y Lemy, Lana trayendo a Leia junto con Lizy, Leni con Liena, o quizá Lori y su familia llevándole a Loan.
Abrió la puerta y su sorpresa fue mayúscula. Dos inmensos y fornidos oficiales lo miraban tras sus gafas negras. Lincoln se reiría que usaran algo así de madrugada, de no ser porque se sintió tan intimidado que hasta el sueño perdió al instante.
—¿Es usted el señor Lincoln Loud?
—Hmm… ajá.
—Por favor acompáñenos al vehículo.
Detrás de ellos observó tres camionetas, las dos primeras y las que mejor distinguía tenían el logo del FBI en ellas. Con un mal presentimiento sobre a dónde iba todo esto, se puso bastante nervioso.
—Uh, ah… yo no… mis hij… mis sobrinas están en mi casa y… ¡Están con el completo consentimiento de sus padres…! Mis hermanas, yo… puedo probarlo. No puedo… dejarlas. No sé…
—Esperamos no quitarle mucho tiempo, señor Loud. Sólo necesitamos que hable con uno de nuestros superiores ahí dentro. Vigilaremos el área de su residencia por lo pronto si eso le hace sentir seguro.
Por sus hijas, tal vez se sentía seguro con semejante vigilancia. Para él, por el contrario ya se imaginaba múltiples escenarios, todos terminaban con él siendo esposado, con cargos por lo que hizo con sus hermanas, tal vez por ello temiendo lo que pensaran podría hacerle también a sus hijas. ¿Cómo es que se había enterado la policía siendo todas y él mismo tan cuidadosos? Nunca esperó que el mismo FBI interviniera. Su vida acababa de terminar y se sintió aterrado.
—¿Pue… puedo llamar a mi abogado?
—No será necesario, señor Loud. Por favor síganos ya.
No se atrevió a imaginar lo que ocurriría si se negaba a hacerlo, por lo que decidió no empeorar más su situación y les obedeció siguiendo a uno, mientras el otro lo mantenía vigilado por la espalda apoyando su mano en la misma. El corazón del peliblanco iba a mil por hora.
Lo condujeron hasta la tercera camioneta tipo van, la más grande de todas, esa que había permanecido parcialmente oculta de su campo de visión. Ya de cerca, comprobó que no tenía el logo del FBI, sino el de la NASA. Se sintió confundido, cuando de pronto lo entendió incluso antes que el oficial tocara la puerta del vehículo y desde adentro la abrieran.
Dentro los recibía un tercer agente, detrás del mismo estaba sentada en una silla, dándole la espalda al escritorio del improvisado laboratorio móvil para mirarlo de frente, una mujer con bata blanca y pantalones los cuales no conseguían disimular su robustez. Parecía tener la edad de Lincoln, aunque este sabía que en realidad era más joven, de unos veintinueve años exactamente. No llevaba maquillaje, sus anteojos eran grandes y de montura circular, su largo cabello castaño lo llevaba recogido en una coleta que a Lincoln le pareció claramente intentaba imitar a la que en su juventud Lynn tenía.
—Saludos, unidad familiar fraternal.
—Li… Lisa, ¿qué es todo esto? ¿Qué está sucediendo?
—Sucede que soy más indispensable de lo que esperaba para la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio, por lo que creyeron pertinente proporcionarme una escolta para una actividad tan simple como lo es el visitarte.
—¿Eso significa que no estoy arrestado?
—Si finalmente te quisieran procesar por múltiples cargos de incesto, sería la policía quien tocara a tu puerta.
—¡Lisa, cállate!
Miró aterrado a los oficiales quienes brevemente habían hecho una mueca antes de volver a recomponer sus serias y estoicas expresiones. Lisa se acomodó sus anteojos.
—Te estoy diciendo en palabras sencillas, que a la Agencia Federal de Investigaciones no le interesa lo que has hecho consensualmente con tus hermanas legales y consanguíneas, o si en algún momento le importó, mis influencias como es costumbre, se han encargado de cubrirlo todo, así como a toda relación oficial con tu descendencia.
Aun así, no se sentía seguro de hablar esos temas tan delicados delante de aquellos oficiales.
—Po… podríamos hablar en privado.
—En realidad estaba por sugerirlo. Ustedes, salgan por favor.
Otro agente del interior que Lincoln no había visto, junto con quien parecía ser otro científico salieron del vehículo, entre ambos cargando lo que parecía ser un cajón con ruedas cubierto por una manta hipoalergénica.
—¿Es en serio? —Preguntó Lisa molesta por la medida que estaban tomando.
—Ya sé lo que nos dijo, doctora Loud, pero preferimos despejarles terreno permitiéndoles absoluta privacidad por la integridad de ella.
El colega de Lisa parecía realmente incómodo como lo estaba su otro compañero, incluso el oficial que se acercó a ayudarles.
—De acuerdo. Esto no nos tomará más de una o dos horas.
Dejaron el cajón frente al vehículo un momento. Lisa descendió haciéndole una seña a su hermano para que la siguiera. La doctora quitó la manta y Lincoln fue dominado por la sorpresa que le causó ver a la bebé dormida sobre el colchón del fondo abrazando un osito de felpa.
Lisa sin miramientos la cargó con gran cuidado y tal delicadeza que ni siquiera la despertó. La niña tendría alrededor de un año y medio de edad, su cabello era castaño claro y se veía adorable en su overol verde. Lisa la observó y su expresión de pronto perdió toda formalidad, a Lincoln le pareció que estaba… triste.
—Te amo, Lulu —susurró con la voz enronquecida luchando por no lagrimear.
Con cariño ella besó a su hija en la frente antes de volver a ponerla en la cuna, sin mediar palabra a los oficiales, un tanto cabizbaja regresó a la van indicándole a su hermano otra vez que la siguiera. Lincoln dudó entre acercarse a la cuna clínica la cual nuevamente cubrieron y alejaron hacia la casa de Lincoln. Lisa lo llamó para que se apresurara.
—Tendrás la oportunidad de interactuar con nuestra hija en un momento. Ya entra, Linc.
A su hermano le sorprendió que lo llamara de ese modo, tanto como que le llevara a la niña, de quien Lisa jamás se separó más de cinco minutos desde que comenzó su desarrollo dentro de una probeta, siendo apenas entonces sólo uno de sus embriones recién fecundado artificialmente.
Ya adentro y a solas, Lisa suspiró recobrando su aire serio y profesional sentándose sobre la cama del fondo al lado de algunas computadoras. Lincoln se sentó en la misma a su lado, recordándole esa cama a la de un hospital, pero más pequeña y con un teclado más amplio en el respaldo contrario.
—Seguramente estarás preguntándote qué es lo que hago aquí.
—Lo sospecho. Quieres que me haga cargo de Lulu durante el fin de semana en lo que realizas lo que sea que estés haciendo de cosas secretas para el gobierno o algo así, ¿voy bien?
Lisa estaba sorprendida.
—Esa es una suposición bastante precisa.
—No eres la única a la que se le ocurrió —brevemente le contó su actual situación con sus tres hijas que acababan de llegar y las que esperaba mañana—. ¿Y dices que no existen las casualidades? ¿O es que acaso ya lo sabías y decidiste integrar a Lulu también?
A las coincidencias o casualidades, Lisa prefería denominarlas como un conjunto de eventos distintos, los cuales en su conjunción aleatoria llegaban a coincidir por una atracción intangible, pero perfectamente lógica. Sin embargo debía admitir que el saber lo de sus sobrinas y sobrino con su hermano, le producía la misma sorpresa de cuando resolvía un problema cuyos resultados no se aproximaban siquiera a sus expectativas iniciales.
—No, no lo sabía. Eso es… una coincidencia.
—¿Entonces de verdad es eso? —suspiró resignado—. En fin. Aunque estaremos apretados, ésta bien. No tengo problemas de cuidarla todo este fin de semana junto con el feriado si también lo quieres.
—Ssiiií —arrastró la palabra lentamente—. Por supuesto que se trata de eso. Es grato contar con tu apoyo. Temí te negaras todavía molesto por ocultarte mi proyecto personal y familiar. Ergo, supongo que lo has superado y aceptado.
—No he dicho que te he perdonado todavía.
—¿Disculpa?
—Mira, no quiero discutir. Regresaré adentro con las niñas y…
—En realidad preferiría que concluyéramos esta diferencia de opiniones en este momento, unidad fra… Lincoln, por favor. ¿Me permites intentarlo?
Lincoln pensó que tal vez debió tragarse su enojo y no mencionar nada. No quería tener que discutir con ella, pues el resultado era evidente, ella ganaría, siempre lo hacía.
—Tienes cinco minutos.
—Espero nos permitamos mucho más de eso —tenía algo que podría ayudar de ser necesario—. Por centésima vez te pido una disculpa nuevamente por no informarte que utilizaría tu muestra para crear un híbrido de ambos con uno de mis embriones.
—Ya… ya te perdoné eso, ¿está bien? Quiero a Lulu, a pesar de lo mucho que me has dificultado acercármele. No me arrepiento que naciera, jamás lo haría. Aunque sigo sintiéndome incómodo por el modo en que fue concebida.
—Tengo acceso a lo último en tecnología médica. Puedo asegurarte que el desarrollo de Lulu fue tan seguro como lo hubiese sido en un vientre materno real.
—Es bueno saberlo —musitó molesto—. Perdón si no dejo de sentirme usado por haberme mentido cuando dijiste que querías mis… mi muestra sólo para analizar mis genes y ayudar a las niñas.
—Si lo hice. Hice un mapeado genético de todas nuestras unidades fraternales en relación contigo, para poder anticipar cualquier enfermedad recesiva que su descendencia pudiera tener posteriormente. Lo hice, cumplí mi promesa. La medicina que derivó de mi investigación ha permitido que de Lyra en adelante todas tengan una vida enteramente sana y sin ciertos inconvenientes.
—Pero en lugar de desechar después lo mío cuando acabaste, decidiste crear a Lulu.
—Ya te he pedido una infinidad de disculpas por hacer eso sin tu consentimiento, que ya me resulta cansado, Lincoln. Además, en sí lamento no arrepentirme de los resultados. Lulu ha sido para mí un ancla para mantener mi humanidad cuando pareciera ser absorbida por mi constante trabajo. En todo caso, he sabido compaginar bien mis labores académicas y científicas, aunadas a mis deberes maternales, procurando usar el mínimo apoyo de terceros como seguramente imaginas.
—Tampoco me arrepiento que Lulu exista, ya te lo dije. Nunca haría eso ni de ella ni de nadie sin excepción. No soy tan bestia. Es sólo… el modo. Nunca me gustó que te valieras de tu ciencia incluso para algo así. Si querías ser madre, yo… tal vez… si me lo hubieras pedido. No digo que… no lo sé.
Los reclamos que quería hacerle no le salieron. Aunque nunca había podido acercarse mucho a Lulu, por mucho que se lo pidiera a Lisa, la quería después de todo al saber que era su sangre también, pero seguía incómodo por las circunstancias en que se gestó. Su hermana se quitó los lentes para limpiarlos analizando sus palabras.
—Entonces "hermano", entiendo no es tanto que te molestara usara tu muestra para concebir a Lulu en una probeta, sino el hecho que no te pidiera "tu completa cooperación" para concebirla de un "modo natural".
Pese a su personalidad y criterio un tanto frío y calculador, tuvo que reconocer lo adorable que su hermano se veía a estas alturas de su vida al avergonzarse de sí mismo.
—No me malinterpretes, no es que quisiera… ya sabes. Eres mi hermanita todavía y…
—…temía que ese factor te motivara a rechazar mi idea —Lincoln se sorprendió—. Así es. La concepción de mi hija no es algo que decidiera por curiosidad científica de un momento a otro al tener en estudio tu muestra. Mi deseo por experimentar la maternidad es algo que puedes dar gracias a nuestras unidades fraternales. Ya lo venía considerando seriamente desde hace algunos años, pero temí te negaras ante un probable prejuicio ético y moral que en mí a diferencia de las demás, si emplearías por ser más joven o… la menos atractiva.
Para Lincoln pocos eran sus recuerdos en que su hermana se abría de aquella forma, permitiéndose mostrar sus sentimientos con sinceridad.
—Lisa, no pienses así. Tienes un atractivo propio que de habérmelo pedido, tal vez… —sencillamente ni él podía imaginar un modo en que Lisa hubiese tenido éxito seduciéndole, para hacerle dar su brazo a torcer como le sucedió con sus otras hermanas, al punto de olvidarse con ella también los dilemas éticos y morales—. ¿Pero por qué conmigo? ¿Qué hay de tus colegas? ¿No hubo algún científico, doctor o alguien así que te interesara?
—Ciertamente encontré a muchos prospectos cuyas condiciones sicológicas, médicas y más importante: genéticas, eran en mayor medida superiores a las tuyas, pero había un factor muy importante por el que tuve que descartarlos a todos.
—¿En serio? ¿Cuál era?
Lisa lo miró fijamente con anhelo.
—Me era imposible establecer un lazo que mínimamente se acercara al que tenía contigo. Más importante, quería crear a la vez un vínculo contigo semejante al que nuestras hermanas fortalecieron desde sus embarazos. No vi en Lulu sólo mi deseo de ser madre y conservar mi humanidad, así como perdurar mi legado personal, también la vi como el medio para mantenerme unida por siempre a ti y por ende al resto de la familia. Algo que seguramente todas ya saben, aunque quizá no a nivel consiente, incluso Lori, es que el lazo fraterno que comparten contigo es por mucho superior al de los hermanos ordinarios. Les diste hijas en las que han volcado sus emociones extendiéndolas también hacia ti. No es extraño que la mayoría tengan problemas para establecer a plenitud una relación con cualquier otro individuo, pues más allá de enfocarse en sus hijas, en las mismas mantienen el recuerdo perpetuo emocional del amor que les guardas.
¿Fue por eso que Lynn se divorció en realidad? No pudo evitar el pensamiento con cierto remordimiento.
—Vamos no me culpes si no pueden… casarse o conservar una pareja. Lori lo consiguió. Además…
—No te estoy culpando. A favor de Lori, su relación con el primer Santiago Casagrande se había establecido mucho antes de la concepción de Loan, en cuanto a ti, dime ¿realmente crees que fue sencillamente mala suerte el que no se llegara a concretar siquiera tu compromiso con su unidad fraternal menor?
Lincoln enmudeció. No quería seguir escuchándola.
—No metas a Ronnie Anne en esto. Ella me dijo que no. Si a esas vamos, lo intenté con Lynn y me rechazó también.
—Me es de suponer que Lynn no puede verte como su pareja por la multitud de uniones que tuviste con las demás y no tanto por el hecho que seas su hermano, siendo ella la primera de todas en haber evadido aquella barrera social y familiar en pleno uso de sus facultades, sin tener que estar intoxicada, o emocionalmente vulnerable.
—¿Insinúas que me aproveché de Lori, Leni, Luna y Luan?
—No y tampoco que ellas lo hicieran contigo. Sencillamente por diversos motivos en sus momentos estaban susceptibles o vulnerables a partes iguales, a diferencia de Lynn. Posteriormente Lucy y las gemelas lo hicieron tras haberles ustedes transmitido indirectamente que la idea del incesto no era tan desagradable.
Ya antes Lincoln había tenido esos conflictos mentales sobre la situación familiar que atravesaba hasta la fecha, los cuales solían intensificarse cuando una de sus hermanas anunciaba su "embarazo".
—Entonces… ¿es más de tres días lo que piensas dejármela, cierto?
—¿Cómo dices?
—Todos esto que dices, no me parece que lo menciones sólo por que te pareció buena idea sacarlo de una vez para dejarme a mi hija finalmente unos pocos días por primera vez desde que nació. ¿Qué sucede realmente, Lisa?
La joven torció el gesto meditando al respecto.
—Siempre conociendo a tu público —una sonrisa asomó débilmente en su expresión—. Al lugar a donde la agencia me envía es un lugar al que legalmente no puedo siquiera mencionar. Un error y es posible que no salga del mismo en mucho tiempo, en sí mi estadía está programada sólo por un día, pero de salir algo al paso, probablemente de igual forma tendría que prolongarla.
—Entiendo. Lulu sería para ti una distracción.
—En efecto, pero no por el modo que piensas. No podría trabajar al preocuparme por su seguridad cada segundo. Estoy segura que en uno, tres días, o a lo mucho una semana terminaré lo que me han pedido hacer, si no, he dejado las instrucciones necesarias para que Lulu se convierta en tu primera hija reconocida legalmente si algo me llegara a pasar, a costa de renunciar a mi identidad.
—Lisa, me estás asustando —y lo decía en serio—. Está bien, te perdono todo lo que hiciste, pero por lo que más quieras, no te expongas al peligro.
—Procuraré no hacerlo. Con esto puedes darte una idea del por qué la inversión que mis colegas han hecho por permitirme un "último deseo" además de arreglar mis asuntos.
—No me gusta pensar que te están dando la última cena antes de tu ejecución. ¿No hay algún modo en que puedas renunciar a esto?
—Ya no, me temo, pero por favor ya no hablemos de esto. No quiero comprometerte más de lo que siento lo estoy haciendo, sólo te pido que aceptes a Lulu en tu vida.
Le era extraño que de todas sus hijas, Lulu siendo la más distante, resultara ser con la que estaba a un paso de nada de convertirse en la única que legalmente pudiera reconocer sin problemas como tal.
—Yo… la quiero, pero… nunca he estado con ella mucho tiempo. No creo que… no lo sé. Siendo además tu hija, no lo sé. No sé cómo tratarla.
—¡Vamos, por Einstein, Lincoln! Es una bebé de diecisiete meses, no un monstruo o un mutante de lengua extensible que escupa telarañas, con extremidades ocultas, o capacidades fantasiosas e inverosímiles. Tal vez tenga algo de radiación en mis genes, pero nada que la haya dañado como muchos imaginarían sucedería como en las absurdas historietas que leías. Lo único que tiene de extraordinario es el parentesco entre sus progenitores. Con el tiempo podrás desarrollar una conexión con ella tan grande como la tienes con Lacy y las otras.
Lincoln suspiró detectando un deje de celos en sus palabras. Seguía sin gustarle nada. Colocó sus manos sobre los hombros de su hermana que no pudo evitar sonrojarse por el descuido que cometió al mencionar a su sobrina.
—Prométeme que te cuidarás y regresarás con nosotros.
—Te prometo intentarlo. De conseguirlo procuraré igualmente que pases más tiempo con Lulu. Lamento haberme portado tan posesiva con ella durante todo este tiempo.
—De eso no te puedo culpar en realidad. Es tu bebé, eres su madre.
Lisa lo miró sintiéndose tan enternecida como él lo sentía por ella.
—No es de extrañar la facilidad con que nuestras unidades fraternales cedieron a tu persona.
—Pues… gracias. ¿Hay algo más que pueda hacer por ti?
—En realidad… hay una cosa más. Algo que creo que fue injusto negarte, aunque jamás me lo pediste, lo cuál hubiese sido una mejor idea en retrospectiva de haber hecho desde un principio las cosas del modo correcto.
—¿En serio? ¿De qué se trata?
La sonrisa maliciosa que no veía en Lisa desde hace mucho tiempo, asomó por su rostro mientras se hacía un poco más hacia atrás sobre la cama.
—Primero que nada —de un botiquín saca una botella sin etiqueta con un vaso desechable—, ¿te gustaría ingerir para relajarte una bebida alcohólica baja en calorías?
Tras pasárselos dejándolo confundido, ella comenzó a juguetear con los botones de su bata. Lincoln tragó saliva comprendiendo que ésta era su oportunidad para por primera vez hacer lo correcto. Lisa seguía siendo su hermana menor. Aún recordaba cuando tenía siete años y ayudaba a sus hermanas mayores o a su madre a cambiarle el pañal.
—Lisa… mira, no lo tomes a mal. Es cierto que tenemos una hija juntos, pero las circunstancias entre ambos son distintas a las de las demás. Lo siento, pero voy a ser firme en esto. Por lo que es imposible que a estas alturas tú y yo…
Vaya, quien diría que Lisa no llevaba nada debajo, o que pese a los kilitos extra tuviese un irresistible cuerpo. De no tener las manos ocupadas con la botella y el vaso, se abofetearía por perder momentáneamente la razón. No tuvo que ser un genio para entender que el modo en que sujetaba su cabello, no era una coincidencia sino un aliciente más para tratar de convencerlo
—Ah… Lisa. Por lo que más quieras detente. Sencillamente no…
—Te dejaré ponerlo donde quieras.
Tras comprobar que la bebé continuaba durmiendo tranquilamente con su chupón en la boca, los científicos dieron un vistazo a su reloj y enseguida al laboratorio móvil en el que llegaron.
—No quiero volver a entrar ahí —anunció uno de ellos incómodo—. De regreso me iré con los agentes en una de las camionetas.
—Vamos —le dijo su compañero—. Por lo que sabemos, seguramente están sólo hablando. Es su hermano.
—De quien proviene el material genético con el que fabricó a su hija. ¿Llegaste a leer los expedientes clasificados que ese tipo tenía antes que la doctora los desapareciera?
El vehículo tenía los mejores amortiguadores y aislante de ruido del mundo. Podrían estar discutiendo, peleando, o de tener armas disparándose entre sí y no lo sabrían.
—Sí, resultan extrañas las condiciones adicionales que solicitó. De no ser ella tan importante para la investigación… Pero hablamos de la doctora Loud. Pese a su "pintoresca" familia o su "peculiar" experimento, sigue siendo una genio dotada de una gran inteligencia, entendimiento, criterio, por lo que resulta impensable que realmente se permita ceder a impulsos tan primitivos con su propio…
La puerta del vehículo se abrió de golpe. Lincoln jadeante, cansado y bañado en sudor salió con una mueca que constantemente oscilaba entre la felicidad y el pánico absoluto. El pantaloncillo de su pijama lo tenía puesto al revés. Detrás de él la eminente doctora Lisa Loud llevaba desarreglada su bata, estaba despeinada, agitada, impresionada, sus lentes estaban torcidos, pero se le veía feliz.
—Esto… ha… supera… cualquier… expectativa. ¿No lo crees… Linky?
—Creo… que ahora sí… ah… me iré al infierno.
—No soy creyente… pero de serlo… je… creo que más que comprar el pase… sólo volviste a… uf… verificar su validez.
Lincoln se frotó la cara tratando de recobrar el sentido común.
—¿Qué rayos había en ese vino? ¿Viagra?
—Sólo un afrodisiaco natural… dame un segundo… necesito aire… oh… en tu caso no creí necesario ningún complemento artificial particularmente fuerte para estimularte. La parte más importante del crédito es tuyo. Parece que me equivoqué al pensar que estudiar todos eso libros de sexualidad hindús fue tiempo perdido. ¿No lo crees?
—Me duele la cadera.
De la bata, Lisa sacó una pastilla que se apresuró a ingerir. Lincoln suspiró.
—¿Un anticonceptivo?
—Sssiiií, por supuesto —sería mejor no decirle que era uno de esos supresores de genes recesivos y anomalías genéticas que creó, como los que le había dado a la mayoría de sus hermanas durante sus embarazos—. Olvidaba que una colega latina me los había dado antes de venir. —Aunque sí recordaba haberlos tirado.
—¿Una latina?
Esto llamó la atención de Lincoln, algo que Lisa notó y pareció molestarle el modo en que lo hizo.
—Acabamos de copular, Lincoln. Ni lo pienses.
—No he dicho nada.
—Pero lo pensaste. Sé que tu mayor debilidad después de las féminas tu grupo familiar son las de etnia latina. Ni creas que te presentaré a la doctora Guadalupe o que te le acerques a un perímetro mayor de diez kilómetros.
—¿Guadalupe? Creo que Bobby tenía una prima que se llamaba igual, pero le decían Lupe.
—¿Lupe? —A Lisa le gustó como sonaba eso. Al volverse, se encontró con sus colegas y los agentes boquiabiertos observándola— ¿Y ustedes qué miran? Sólo reforzaba mis lazos fraternales, sentimentales, emocionales —" y carnales"— con mi hermano mayor. Déjenme despedirme por última vez de mi bebé y nos podremos ir.
Lisa se acercó a la cuna para tomar a Lulu entre sus brazos, mientras con la ayuda de los agentes y Lincoln abriéndoles la puerta, ingresaron la cuna a la casa lo más silenciosamente posible.
—Hasta pronto mi pequeño milagro de la ciencia —Lulu despertó y con sus ojitos muy abiertos observó a su madre depositándole un beso sobre la frente. Lincoln se acercó y ella se la pasó a sus brazos—. Este individuo es tu padre. Cuidará de ti hasta que regrese, al menos sí consigo… hasta que regrese. Pórtate bien con él. Lo que le falta en intelecto, le sobra en corazón y buen criterio. Te dejo en buenas manos, mi pequeña.
Los agentes en pocos minutos alistaron lo necesario para partir de nuevo. Lisa observó a su hermano en la entrada de su hogar con cierta ansiedad.
—Cuidaré bien de Lulu. Lisa, por lo que más quieras, cuídate mucho tú también.
La doctora volvió a inclinarse hacia su hija para besarle la frente una vez más. Le estaba costando más trabajo del que imaginó el separarse de ella. Aunque al principio la pequeña tuvo dudas, curiosa terminó aferrándose con sus manitas al pijama de Lincoln.
—¿Pa… pá?
Para él escuchar a su bebé por primera vez llamarlo así, junto con la sensación de cargarla era extraña, pero maravillosa.
—Procuraré regresar lo más pronto posible. Cuídala mucho, Lincoln… y cuídate mucho. Al menos sé que contarás con el apoyo de mis sobrinas estos días, después… Bueno, siempre tienes un plan para todo.
—Después regresarás por ella, por nosotros. Por todos.
Ella se volvió para ver a sus colegas y a la comitiva esperarla. Nadie quería ir retrasado al aeropuerto. Miró una vez a su hermano y sin pensarlo mucho se puso de puntillas, lo abrazó y aún con la bebé entre ambos, lo besó en los labios brevemente.
—Te amo.
La declaración que ya conocía muy bien de boca de todas sus hermanas, más nunca antes de ella, lo enmudeció. Lisa no dijo más, se dio la vuelta y regresó con su equipo marchándose finalmente.
Con muchas cosas en la mente, entró a la casa. Enseguida encendió la luz de la sala mirando hacia las escaleras.
Liby, Lupa y Lacy apoyadas en el pasamanos, ahogaron una exclamación al verse descubiertas. Lincoln fuera de molestarse como temieron lo estaría al encontrarlas fuera de la cama para espiarlo, les sonrió.
—¿Quieren venir y decirle hola a su hermanita?
No necesitó decírselos dos veces. Presurosas, las chicas bajaron corriendo para ver de cerca a la bebé que hasta entonces sólo conocían por fotografías.
Lacy quedó tan encantada, por lo que fue la primera en pedir permiso para cargarla prometiendo tener cuidado. Aunque nerviosa al principio, Lulu se relajó lo suficiente para sonreírles y mirarlas con sus grandes ojos ansiosos de explorarlo todo. A Liby los gestos la enternecieron tanto que esperaba Lacy le permitiera cargarla a ella también, mientras que Lupa se forzaba en lucir indiferente ante "solo otra hermana más", consiguiendo disimular el hecho que ansiaba como mínimo pellizcarle las mejillas a su media hermana y oler su cabello. Un aroma extraño ciertamente le llegó, pero no venía de la bebé.
—Padre, ¿qué es ese olor? ¿Tía Lisa y tu cenaron mariscos o algo así?
Sonrojado y con la culpa de sus acciones regresando, Lincoln tosió antes de responderle.
—Sssiiií. Tu tía venía de investigar en un puerto… barco pesquero y… ¿Pueden ocuparse de Lulu? Pondré su cuna en mi habitación con Lacy, yo… necesito una ducha primero. Trabajé mucho durante el día y… no resistiré hasta mañana. Por Lacy y la bebé.
Lupa gruñó furiosa al notar que llevaba al revés el pantalón del pijama, Liby miró a su padre con una mezcla de pena y decepción al retirarse. Lacy reía especialmente concentrada en la bebé.
— Pobrecito. Parece que a papá se le cayeron los mariscos encima. Me pasó una vez lo mismo en un restaurante con mamá y su esposo. Que torpe es, casi como yo. ¿No es cierto Lulu bonita?
Liby se golpeó con la palma de su mano en la frente, mientras Lupa sacudía la cabeza incrédula.
—Sí, Lacy. Que torpes son.
Lulu enrojeció y pareció de pronto incómoda. Segundos después se relajó, entonces su cuerpo expulsó un aroma más fuerte y desagradable que el de su padre. Lacy frunció el ceño.
—Parece que alguien hizo popis. Creo que en la cuna vi unos pañales. ¿Quién va a cambiarla? —Cuando se dio la vuelta, descubrió que sus hermanas habían desaparecido, alcanzando a escuchar la puerta de la habitación de invitados cerrarse—. ¡Rayos!
Lulu comenzó a reír. Le agradaba Lacy. Era muy graciosa.
.
.
.
Y aquí concluye una nueva entrega de esta historia, la cuál no tuvo mucho a las hijas del pecado presentes, pero de verdad ya ansiaba introducir a Lulu (no Lupe) gracias a Lisa quien obtuvo mayor protagonismo, espero les haya gustado. Esta escena con su hermano la tenía ya escrita como borrador desde antes del segundo capítulo, incluso.
Sergex muchas gracias, espero mantener tu interés. Esperemos Lincoln tenga fortaleza y paciencia de sobra.
Miguel PuentedeJesus gracias.
Johnmonty Don't worry. I understand that many are concerned about the personal representation that I will give to Lemy. Although I have been planning the story for months, I've never imagined abusing it drastically, just a little. In any case, I let myself be influenced a little by the fandom, honestly. Thank you very much.
Grey muchas gracias. Cada vez más toda su descendencia va arribando, falta poco para que esté completa. Tal vez algún día tenga esa oportunidad.
13InkHeart13 ¡Hi five! Muchas gracias, amigo. Comparto tu opinión, que hasta Lincoln debe de tener sus límites (que aquí no es que eso diga mucho de estos cuando son puestos a prueba XD). Aprecio tus sugerencias, aunque en realidad tengo ya a alguien (algunas) en mente para el buen Lemy llegada su aparición que lo ponga en algunos aprietos, je. Ciertamente será un reto cuando llegue el momento de poner a todas y a todos en escena, espero salir bien librado.
Sam the Stormbringer suerte con el problemita que atravesaste, colega. Je, yo en lo personal aunque me guste más Luan como personaje, tengo una debilidad por la pequeña hobbit y el ship de su madre. Lo que se ha visto de Liby y Lacy hasta el momento no es siquiera la punta del Iceberg, espero te agrade lo que tengo para este par. Gracias.
Guest gracias. Descuida que habrá situaciones en las que lupa tenga que morderse la lengua (como esta XD). Descuida, Lincoln le dará todo amor (del bonito) a todas sus hijas :D
Jakobs-Snipper gracias a ti por leer mis historias. Todo mundo preocupado por Lemy, cielos. Descuiden, no lo maltrataré (tanto) como se imaginan, llegado el momento son libres de agarrarme a tomatazos si creen que llego a pasarme con él, je. Saludos.
Doce Espadas supongo que cada una tiene su peculiar forma de ser madre, aunque ciertamente la de algunas es más cuestionable que de otras. Debido a la actitud de Lupa, nunca he podido concebir a Lucy de otro modo diferente como madre. Gracias por leerme. Saludos.
XD muchas gracias. Lincoln es tan evidente sobre quién es su hermana preferida, que en realidad para nadie es misterio, en cuanto a quiénes lo son de sus hijas, tal vez haya una competividad de por medio entre las chicas. Ciertamente Lincoln deberá en algún momento mostrarse firme si quiere sobrevivir a estos tres días.
Normadelosnorma gracias a ti por leerme.
Julex93 por su ritmo de vida, Lupa sólo quiere ver arder al mundo y que su padre lo vea también a su lado, je. Lacy es un amor de niña que sólo quiere ver a su familia junta y eso incluye a sus hermanas. Cada hija y relación en realidad a influenciado a Lincoln de formas que ni él se ha dado cuenta, pero muchos a su alrededor quizá lo hagan. Espero te guste lo que se viene (también en las otras historias :,D). Muchas gracias, colega.
Ficlover93 muchas gracias, espero te haya gustado, colega.
Maestro Jedi tal vez sean más de las tres quienes se pongan en ese plan, je. Muchas gracias.
Sonikdc en realidad mi idea original era ir presentando a cada hija del pecado una a la vez por cada capítulo, cosa que al final no funcionó bien. Sobre la portada, originalmente en el prólogo era una taza en blanco, la cual actualizaría poniendo un nombre nuevo en cada capítulo conforme las chicas fueran presentadas o mencionadas, algo que en cierta forma terminé haciendo, pero dado que mencioné a muchas de ellas en cada capítulo, saturé la taza antes de tiempo, que si te fijas bien, verás ya el nombre de Lulu en ella con la letra de Lacy (que aún tiene un poco de espacio, nomás digo). Muchas gracias, espero te siga agradando.
Rising Sun finalmente pude adaptar lo mejor que pude mi Nick (que de no haber olvidado la contraseña de mi cuenta anterior, o el correo entonces nuevo que hice, sería Jonás Nagera y ya XD). No hay prisa por los reviews, tómate tu tiempo que sin importar cuándo lleguen, no dejo de apreciarlos menos ni más, por igual los disfruto bastante como no tienes idea mi estimado compañero.
Muchas gracias tanto por tus recomendaciones, que se ven interesantes, así como la info de la prole Loud, aunque algunos personajes no los voy a utilizar (pero que tal vez haga alguna referencia como aquí fue con Lupe). De hecho, tras Lulu queda sólo una más por presentar, será una situación muy endiablada para Lincoln. XD
Liby realmente no piensa que su padre sea un cochinote (no con ella o sus hermanas al menos) sencillamente Lupa consiguió celarla con la idea de "una favorita", además que hubiese preferido que su vida la hubiera intentado hacer con su madre que con la de Lacy (básicamente lo que la mayoría de las hijas de Lincoln quisieran). Descuida, que la situación de Lemy aunque no será tan cruel como he prometido, no significa que se la pondré fácil.
Gracias, amigo. Espero en la comunidad se animen a hacer y subir una imagen de "Cecilia Pingrey" al boruu para hacernos una idea de su aspecto.
Octware un gusto tenerte aquí, colega. Todas las hijas de Lincoln son headcanon del fandom. En los reviews busca el de Rising Sun del capítulo dos, que te puede dar una idea de la extensa progenie que Lincoln tiene, así como sus características. Mi único aporte es… (¡demasiado pronto, Jonás!), yo sólo les cree unos pocos detalles junto con sus diálogos para la historia. Es interesante lo que mencionas, aunque al no ser el primer autor que me hace saber esa información de zonas donde la endogamia no es tan extraña, me da qué pensar del mundo, es en serio. Espero que te guste el resto de la historia. Muchas gracias por leerme.
