Sábado. 10:00 am

—¿Entonces puedo salir a correr? —preguntó Lacy.

—Sí, ¿podemos?

Lincoln frunció el ceño cuando Lemy secundó la petición de su hija. Volteó la mirada hacia la sala. Lyra estaba haciéndole un cambio de pañal a Lulú bajo la atenta mirada de Lizy y Liby, siendo esta última la que se había ofrecido sin que se lo pidiesen para hacerle el cambio en la siguiente ocasión, por lo que su hermana mayor le mostraba cómo hacerlo. Loan incómoda trataba de prestar atención, aunque la pobre no dejaba de mirar de tanto en tanto hacia el televisor de su padre.

—Sí, está bien. Saliendo a la derecha dos cuadras y luego a su izquierda otras cuatro, encontrarán un jardín público. Den unas vueltas y regresen en una hora. Todavía tenemos que ver el modo en que nos distribuiremos en la casa para ver quién se queda con quien y dónde.

En esto último Lemy amplió su sonrisa acercándose discretamente un paso hacia Lacy. Lincoln ladeó la cabeza.

—¿Por qué no hacemos eso de una vez? —preguntó Lupa acercándose a su padre—. Me pido contigo.

—Llegaste tarde —respondió Leia del otro lado de Lincoln—. Ya pedí a mi papi primero y como hablo por Lizy, ya somos tres.

Lupa estaba por responderle algo, por lo que Lincoln se apresuró a intervenir.

—Necesito que estemos ya todos para organizarnos. Todavía me falta alguien. Además Lemy se quedará conmigo.

—¿Qué? ¿Y yo por qué, viejo?

No parecía nada conforme con ese plan, a juzgar por las miraditas que Leia le dedicó, ella tampoco. Lupa se encogió de hombros pegándosele al chico a la vez que le susurraba al oído.

—Por mí está bien. Sería interesante la experiencia de estar entre dos chicos.

Su hermano tartamudeó con el rostro encendido. Temblando dio un paso atrás escondiéndose detrás de Lacy.

—Posiblemente nadie se quede con Lemy o conmigo, chicas. Se sobrentiende que lo mejor sería que ustedes se queden aparte.

—Supongo que tienes razón, papá —Lacy le dio con sensatez la razón, por lo que Lincoln se sintió agradecido con su pequeña—. De cualquier manera me sentí cómoda de dormir contigo anoche. Bueno, voy a buscar mis tenis.

Inocentemente la jovencita se marchó ignorante de la mirada rencorosa con que Leia la siguió.

—¡No es justo! Si Lacy se quedó contigo, Lizy y yo queremos hacerlo también, papi.

—Leia, dame un minuto. Necesito pensar en un par de cosas.

Bufando, la niña lo dejó solo para buscar a su hermana, parecía que Lyra ya había acabado y Liby se había ofrecido para dormir a Lulú. Lincoln con una mano sobre su mentón barajeaba las posibilidades para la distribución, cuando notó que Lemy seguía ahí mirándolo disgustado.

—¿Qué?

—¿Dormiste con Lacy anoche?

La idea de que su hijo pretendiera amedrentarlo con su actitud de matón celoso le pareció ofensiva y grosera, aunque graciosa también.

—Sí, dormí anoche con mi "hija" para aprovechar el espacio que todavía teníamos. No te pongas celoso, esta noche te lo compenso siendo ahora tu turno de dormir conmigo.

—¡Oye!

A pesar de intentar zafarse, fue muy tarde. Lincoln lo atrapó en un abrazo y con la mano libre le alborotó el cabello haciendo que este se le cayera hacia el frente tapándole los ojos. No pudo evitar burlarse por cómo quedó el aspecto del chico.

—Cielos, te pareces a tu tía Lucy.

—Ja y más ja. Muy gracioso, viejo.

—Te hace falta un corte de cabello.

—Por favor, deja de hablar como mi hermana. Este es mi estilo —volvió a alisárselo hacia atrás—. Además, a mi mamá también le gusta.

—Sí, me lo imaginaba. Pero te va a estorbar si de verdad vas a ir a correr con Lacy —se detiene un momento pensativo—. Espera, acompáñame a mi cuarto. Tal vez tenga algo que pueda ayudarte.

Curioso y dado que no tenía en realidad mucho qué hacer mas que esperar a Lacy, lo acompañó al piso de arriba.

En su habitación Lincoln revolvía los cajones de su clóset, hasta que pareció encontrar algo que en un principio Lemy creyó sólo se trataba de un trapo ornamentado.

—¿Qué es eso?

—Algo que usé hace muchos años en mi fase rebelde, pero creo que te será más útil que a mí.

Lincoln se le acercó para él mismo colocárselo alrededor de su cabeza. Se trataba de una bandana azul. Apenado, Lemy dejó que se la acomodara. Cuando él terminó, miró su reflejo en el tocador seguro que no le iba a gustar, sin embargo el aire rudo que le confería la prenda terminó por agradarle.

—Se ve genial. ¿De verdad me lo prestas?

—Por mí, es tuyo.

El semblante del chico parecía un poco decaído. Miró a Lincoln con emociones encontradas.

—Gracias… ah, ti… pa… —se sintió absurdo—. Mira, las cosas no son tan fáciles. No pienses que sólo por esto…

—¡Lemy! ¿No puedes solamente decir "gracias viejo" y ya?

El muchacho bajó la cabeza sintiéndose derrotado. Lincoln aunque dudó al inicio, pegó a Lemy contra su cuerpo tomándolo por el hombro, éste no hizo ningún gesto, pero el hecho que se dejara abrazar sin oponer resistencia fue suficiente logro para su padre.

—Sí tan sólo mamá…

Miró al chico, pero al desapartarse de este, ya no parecía tener humor de continuar diciendo lo que pensaba.

"¡Ya estoy lista!" Escucharon a Lacy con su voz cantarina saliendo del cuarto de visitas y bajar apresurada al recibidor.

—Anda, ve con tu hermana a correr. No tarden y cuídala.

El chico hizo un gesto cuando escuchó el "hermana", pero tras acercarse a la puerta se detuvo un momento.

—Oye… gracias por el regalo, viejo. Lo cuidaré.

—Sé que lo harás, muchacho. Diviértanse.

Ambos se marcharon y cuando Lincoln bajó, fue interceptado por Lyra quien parecía repentinamente de mal humor.

—Tío, ¿por qué mi hermano se fue a correr con su prima?

—Porque le di permiso

—¿Por qué hiciste eso?

—Porque estaba seguro que tú no se lo darías —respondió yendo a la cocina donde una de sus hijas parecía estar hurgando en la despensa—. ¿Necesitas algo, Leia?

La rubia que comprobaba con un dedo la pulcritud de la alacena arrugando el ceño, se volvió hacia él.

—Buscaba un bocadillo. Lizy tiene hambre y yo también. ¿No tienes algo que no sea grasoso? Esa pizza ya se ve rancia.

—Oh… ¿hay pizza? —preguntó Loan entrando a la cocina—. Puedo… si no… podría…

Lincoln ya estaba calentando un trozo en el microondas sobre un plato, a la vez que sacaba de un bol dos galletas para las más pequeñas.

—Dale una a Lizy. Es lo único que comerán entre comidas, así que háganlo rendir.

—Espero que no tengan gluten.

Aún así se fue mordisqueándola. Loan se apoyó sobre la mesa de la cocina viendo cruzada de brazos su trozo de pizza calentarse. Lyra continuaba ahí.

—¿Qué es esa cosa que llevaba en la cabeza?

—Una bandada que le regalé.

—Pudiste consultarme antes. Sabes que dificultas mi trabajo de corregirlo dándole esas cosas.

—Estoy seguro que "corregirlo" es trabajo de tu madre, además del mío. En todo caso es sólo una bandada, yo llegué a usarlas en mi juventud y no me ves asaltando bancos, ¿o sí?

Loan había alcanzado a ver a Lemy con la bandada puesta antes de que se marchara.

—Creo… creo que se ve lindo con ella. —Opinó con timidez.

Lyra miró consternada a su hermana unos breves segundos antes de regresar a la discusión con su tío. Lo mejor sería que se guardara por el momento lo que opinaba del modo en que su madre los criaba, por no decir lo que pensaba de hasta dónde su tío tenía derecho a opinar sobre lo que concerniera a su madre, su hermano o ella misma.

—El punto es que no quiero que Lemy piense que sólo por que estamos de visita contigo puede hacer lo que quiera. Mi madre me mandó para cuidarlo, ¿sabes?

—Y yo que pensaba lo hizo principalmente para que también te relajaras. ¿Quieres?

Le ofreció una galleta mientras él tomaba una. Loan de pronto encontró más interesante seguir su conversación.

—No, gracias. Tío, ¿acaso me veo relajada?

—Es obvio que no, aunque falta te hace.

Loan se tapó la cara avergonzada para ocultar la risa que esto le provocó. Al pasar junto a ella, su padre le apretó con afecto el hombro ruborizándola.

—Vamos, Lyra. Lacy sabe hacerme caso y no van a ir muy lejos. De todos modos a Lemy le sentará bien hacer algo de ejercicio.

—Lemy detesta el ejercicio. Creo que está de más decirte en lo que de verdad está interesado.

Aunque Lincoln quiso compartir su preocupación al respecto, no pudo evitar encontrarle el lado divertido al asunto. Loan bufó irritada mientras sacaba su trozo de pizza del microondas ya listo al entender a su hermana también.

—Me recuerda a mí a su edad. En realidad odiaba el ejercicio, aun así tu tía Lynn me obligaba a practicarlo con ella.

Cruzada de brazos, Lyra lo increpó imprimiendo la ironía en sus palabras.

—Y si tanto lo odiabas, ¿por qué la acompañabas en eso, tío?

Entendiendo hacia dónde quería llegar, Lincoln se terminó la galleta antes de contestarle.

—La diferencia no somos Lemy y yo, sino Lacy y tu tía Lynn. Así que deja de preocuparte por nada.

—Estoy segura que los abuelos no se preocupaban por nada cuando pasabas mucho tiempo con tus hermanas.

Lincoln visiblemente irritado decidió terminar la conversación y salió de la cocina ignorando a Lyra. Ella lo siguió con la mirada resentida. Al volverse, Loan frente a ella con lo que le quedaba de su pizza en mano la miraba también molesta.

—No… papá… él, no quiero… ¡no lo molestes!

—Loan. Primero, Lincoln es tu tío. Segundo, no estoy enojada, sólo estoy preocupada por mi hermano. Lemy es mi responsabilidad antes que nada, ¿está bien, prima?

Sus palabras fueron comprensivas y condescendientes, por lo que Loan no tuvo modo de responderle. Por el momento resignada, la castaña decidió buscar algo en que distraerse.

—Loan, ¿quieres que hagamos algo juntas?

Ella asintió. Lyra pensó que sería un buen momento para pasar tiempo con su prima, pues bien sabía Dios lo mucho que la pobre necesitaba un poco de tranquilidad dentro de su frágil alma. Tal vez podría enseñarle algunas oraciones que le tranquilizaran para cuando los medicamentos no hicieran efecto en calmar su ansiedad o…

—¿Te gustan los videojuegos?

Bien, no era lo que ella esperaba.

—No estoy segura que el tío Lincoln tenga videojuegos, Loan. Es un hombre adulto, más que tú y yo.

—No, él tiene —realmente parecía haberse animado bastante de pronto con la idea—. Cuando… cuando venía… vengo, él y yo jugamos… jugábamos. ¿Puedes pedírselos?

No tuvo corazón para rechazar su petición. Tragándose un poco el orgullo fue a buscar a su padre una vez más. Loan complacida y esperando que esos dos se llevaran mejor, pensó ahora en el mejor modo de hablar con Lyra un poco más sobre Lemy.


Lacy corría alegremente por las calles siendo cuidadosa al cruzarlas. No parecía haber mucho tráfico. Sin duda le gustaba el pueblo donde su padre vivía. Finalmente y en un muy corto tiempo, consiguió llegar al jardín del que le habló. Era extenso, no tanto como un parque, pero era más que suficiente para su propósito de disfrutar un poco el aire libre. Se recargó contra un árbol y miró las nubes en el cielo preguntándose qué estarían haciendo sus amigas en ese momento, también en su madre, lo que ocurrió anoche entre ella y su padre, cuando minutos después su tren de pensamiento fue interrumpido por Lemy, que corriendo acababa de llegar agotado casi sin aire.

—Eso… ¡uf! Fue divertido, ¡cof, cof! ¿Quieres que ya regresemos a casa, Lacy?

—¿Regresar? Pero Lemy, si apenas llegamos y no hemos corrido todavía.

El chico de pronto comprendió la magnitud de en lo que se había metido al sentir que ya había corrido más que suficiente con tan sólo intentar alcanzarla. Lacy gritó alegre un "alcánzame" antes de reiniciar su ejercicio rodeando el jardín. Asustado, él le avisó a gritos conforme se alejaba.

—¡Sí, adelántate! ¡Yo… voy a hacer calentamiento!

Se sentó en la primera banca del lugar para tratar de reponer fuerzas maldiciendo su condición.

—Ok, tal vez fue mala idea fumar esas cosas detrás de la escuela con esos chicos aquellas ocasiones.

Se reprendió en voz alta, entonces al alzar la mirada la encontró.

Se trataba de una joven de diecinueve años aproximadamente que le recordó bastante a Loan, salvo que su cabellera rubia era un poco más corta y la tenía tan bien cuidada como la de la tía Lori, pero no tan austera, dejándola caer libremente. Llevaba un vestido verde tipo overol de tela gruesa y una blusa semejante bajo este. Era algo rolliza, pero su rostro parecía muy bondadoso. A su lado llevaba un termo junto a una mochila muy grande. Sobre sus piernas descansaba una fiambrera donde apoyaba un sándwich que dejó a medio camino a su boca al notar a Lemy. El chico estaba seguro de reconocerla, algo semejante debió de suceder también con ella al verlo, pues de pronto su rostro se iluminó en una hermosa sonrisa.

Dejando su almuerzo a un lado, la joven se levantó y corrió hacia Lemy. Antes que el muchacho pudiera reaccionar, quedó atrapado en un fuerte abrazo con su cara bien presionada contra el pecho de aquella chica.

Lacy que acababa de terminar de rodear el jardín durante su primera vuelta, se detuvo buscando a su primo. Entonces al ver la escena, curiosa se acercó al no distinguir muy bien a esa chica que parecía estar cortándole el aire a Lemy entre sus brazos.

—¿Lemy? ¿Quién es ella? —sonrió divertida—. Que bonita es. ¿Es tu novia?

—¡No! —contestó librándose del abrazo con dificultad, esa chica realmente era muy fuerte—. Ella, ella. ¿Acaso eres tú…?

Confundida, la joven ladeó la cabeza entre Lacy y Lemy. Volvió a sonreír y le pegó un beso en la mejilla tanto a él como a Lacy, quien contrariada no atinó a reaccionar al de pronto reconocerla también. Antes que pudieran decir algo, del bolsillo de su vestido, la joven sacó una libretita con una pluma atada a un cordel. Bajo la atenta mirada de los chicos garabateó rápidamente una palabra con una elegante caligrafía para enseguida mostrarles la hoja.

Sólo decía lo que ambos ya sabían sobre quién era: "Liena".


—Estoy seguro que lo tenía por aquí.

En el ático, en compañía de una incómoda Lyra y una ansiosa y animada Loan, Lincoln revisaba sus cosas dentro de las cajas que tenía apiladas buscando algo en particular.

—¿Haz pensado en donar lo que ya no te sirve a caridad, tío?

—Más de la mitad de lo que tenía terminó en la caridad.

Loan ya temía que entre eso se hubiera ido la consola en la que su padre le enseñó a jugar cuando niña. De pronto Lincoln animado dio con ella y se las mostró.

—Aquí está. La Play Station X-Seis.

—Parece una reliquia.

A Loan no le importó la opinión de Lyra por ver la capa de polvo que tenía encima, ella extasiada abrió los ojos maravillada.

—¡Es genial! Es, fue la última consola de controles gamepads que estuvo… se fabricó antes que fueran reemplazados con las, los mentalpads. ¡Es… es fantástica, papá!

—No te mentiré, cuando salieron esos periféricos con los que podías controlar la acción del juego sólo con tu mente, me impresionaron, pero en lo personal no hay nada mejor que usar tus manos para divertirse.

—Y que lo digas. —Contestó con una curiosa expresión de euforia.

Sin captar ningún otro elemento cuestionable en la inocente conversación, Lyra no se sintió con ánimos de corregir a su prima insistiéndole en que llamara "tío" a Lincoln, especialmente porque se veía bastante feliz y animada, además no se le pasaba por alto como a su padre, que su tartamudeo o inseguridad al hablar se redujo bastante en ese momento.

—Muchas gracias, papá.

—Por nada, cariño.

Loan se pegó contra Lincoln y este la abrazó acariciando su espalda con la mano con que lo hacía. Había algo en el gesto que inquietaba a Lyra. Se sintió tentada a hacer a un lado a su prima para apartarla de su tío, sin embargo con los dientes apretados se reprendió a sí misma repitiéndose mentalmente que estaba sólo malinterpretando la acción, aunque si llegaba a ver que la mano de su tío bajaba más allá de la cintura de Loan, entonces…

—¡Papá, baja ahora!

El chillón llamado de Leia rompió el momento. Sin perder su entusiasmo, Loan siguió a su padre abrazando la caja donde llevaba la consola. Lyra los siguió no sin antes dar un último vistazo al ático.

Algo llamó la atención de la castaña, se trataba de una muñeca que parecía asomarse dentro de una caja. Con cierta melancolía la reconoció junto con el resto del contenido. Eran sus viejos juguetes.

Recordó de cuando era mucho más joven e inocente y vivían en la misma ciudad que él, cuanto le encantaba pasar las tardes que su madre la dejaba en casa de su… tío cuando ella… estaba ocupada o no tan disponible, lo cual sucedía con cierta frecuencia los viernes por la noche. Reconocía que fueron buenos momentos, al menos hasta que tuvo noción de la verdadera situación que ocurría en su familia, sus tías, sus primas y Lincoln. Muchas veces se preguntaba si acaso su padre realmente llegó a mirarla de un modo más desagradable como teorizó un tiempo dado su "problema" de comportamiento, en lugar de como una niña que sólo disfrutaba pasar sanamente el tiempo con él.

Cortó el pensamiento y bajó después que ellos. Su tío realmente parecía ser un buen hombre a pesar de ser consciente de sus pecados y no arrepentirse de los mismos, pero no estaba demás mantener sus ojos sobre él, especialmente con todas sus primas a su alrededor posiblemente tentándolo sin querer.

Lincoln al momento de bajar, estaba por preguntarle a Leia qué era lo que ocurría, cuando la niña lo tomó de la mano y lo jaló hacia el recibidor emocionada. Comprobó que Lacy y Lemy parecían haber llegado ya de correr, pero no lo hicieron solos.

Los ojos de Liena se iluminaron tanto como los de Lincoln, quien tan entusiasmado como su hija, se acercó para cerrar el encuentro con un fuerte abrazo. Liena casi parecía a punto de llorar de felicidad, Lincoln ya había soltado un par de lágrimas al sentir a su niña entre sus brazos.

—¡Liena, cariño! No esperaba que llegaras a esta hora. ¿Y Leni? ¿Vienes con tu mamá?

La joven se desapartó de él aún emocionada. Con sus manos comenzó a hacer una serie de gestos y señas rápidas que confundieron a todos los presentes, pero para Lincoln debían de tener un significado por lo que le contestó tras que ella hiciera una pausa de las mismas.

—Entiendo. Creo que debiste de dejar que te acompañara si ella quería hacerlo —Liena sin perder su sonrisa hizo una nueva serie de movimientos con sus manos—. Estoy de acuerdo con ella, su novio podría esperar un poco más, ¿no te parece? —Lemy trataba de descifrar junto con Lacy y Leia los movimientos de su hermana sin éxito—. Está bien, supongo que tienes razón. Me alegra saber que ambas están bien. ¿No tuviste problemas en el autobús? —ella negó e hizo más señas—. Perfecto, pero la próxima vez mándame un mensaje e iré a recogerte yo mismo, ¿de acuerdo? —Ella asintió.

Lyra acababa de bajar quedando gratamente sorprendida al encontrar a Liena.

—¡Prima, que sorpresa! —la abrazó y enseguida le preguntó —¿Cómo has estado? —se llevó las manos a la boca avergonzada como si hubiese hecho algo equivocado—. Quize decir…

Con sus manos hizo de manera un poco más lenta, aunque con ciertas dudas algunos movimientos.

—¿Qué haces hermana? —La llamó Lemy.

—Le pregunto que cómo ha estado.

Liena se giró para ver al chico y luego hacia Lyra, quien con el movimiento de sus manos formó un nuevo mensaje:

"Lemy, me preguntaba que qué es lo que te estaba diciendo".

La sonrisa de Liena se amplió. Le dedicó un guiño a su hermano para enseguida con sus manos responderle a Lyra apresurándose antes que su padre se acercara al darse cuenta del error que cometió su hija.

"Lo escuché. Estoy muy bien hermanita. Sigo siendo muda, pero no sorda".

Lyra enrojeció tras comprender que metió la pata de peor manera. Liby bufando preocupada por ver a Liena, preguntó curiosa por la reacción de Lyra.

—¿Qué fue lo que Liena le dijo?

—Que Lyra es una idiota —contestó Lupa bastante divertida.

—¿Tú también conoces el lenguaje de señas?

—Conozco algunas "señas". —Exclamó con cierta malicia.

Al escuchar eso. Gratamente sorprendida, Liena se volvió hacia ella preguntándole con sus manos "¿Es en serio?".

Lincoln indignado por pensar en el tipo de "señas" obscenas que Lupa sabría, antes de aclararle a su segunda hija que su hermanita sólo bromeaba, quedó sorprendido cuando la albina le contestó correctamente tanto con su voz como con los gestos de sus manos.

—Sólo algunas. Sigo practicándolo —se vuelve hacia Liby—. No sería una buena hija si no supiera comunicarme con todas mis hermanas.

Liby frunció el ceño, su ánimo no mejoró al darse cuenta la intensidad con que su padre continuaba mirando a Liena al mismo tiempo en que se ofrecía a cargar la pesada mochila, que entre Lacy y Lemy por iniciativa ya llevaban entre ellos, el chico con cierto esfuerzo procurando que su prima no lo notara.

Lincoln pasó a su lado y Liby estuvo segura que de no estar ella presente, su padre no habría notado la diferencia.


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Rising Gold Sun es a ti a quien este capítulo va dedicado por completo. Muchas gracias por aquel favor, colega. Te lo sigo agradeciendo mucho.

Sergex muchas gracias, colega. Ciertamente estos niños tienen algo que les permite ser protagonistas por si solos. Saludos.

Sgtrinidad gracias. Finalmente está ya toda la prole de Lincoln con sus hermanas reunida. Interesante lo que me comentaste del fanart crossover. Me imagino a Lincoln yaciendo con Lori la conquistadora y madre de Dragones, mientras a la mente del chico, el recuerdo de Ronnie Anne insiste advirtiéndole: "no sabes nada Lincoln Loud" ¡Juax! Saludos.

Grey feliz año, gracias. Esperemos que lo que ocurra no le estalle antes de tiempo al pobre Lincoln en la cara, una suerte que tiene a un hijo varón que le respalde o al menos lo secunde. Saludos.

Andrews579 gracias. Es rico de leer, supongo, aunque en este fic no pasará más allá de pequeñas sutilezas, je. Saludos.

Julex93 muchas gracias. Es divertido escribir a Lemy, siento que después de todo se le pueden dar muchos matices casi tanto como a su padre, sólo es cuestión de darle su enfoque. Me gusta la interacción que tiene con sus herm… primas, en especial Lacy, o el modo en que las otras lo buscan a él.

Uy, Lana. Ciertamente fue una historia interesante la que quedó ahí. Siempre me ha agradado mucho esta niña y la interacción tan cariñosa y fraternal con Lincoln, de ahí que le diese un enfoque distinto a su relación posterior con él al del resto de sus hermanas. Si algo le agradecerá por siempre es Lizy. Lincoln por su parte le toca vivir con el peso de la extensa familia que concibió y a la vez no puede ver mucho, por lo que serán unos días interesantes para él con toda su "camada", je. Muchas gracias. Saludos.

El de las PD gracias. Cierto, pobrecito.

1 – Me escapé de mi captor en cuanto se distrajo con la nueva historia de Banghg, je.

2 – Me lo pensaré.

3 – Y ahora con Liena, el equipo está ya casi completo.

4 – Espero lo consigas. Saludos.

EltioRob95 gracias. Por supuesto que Lola se puso como se hizo: bien rica, je. De verdad Lana presiento que también destacaría en ese campo. Ahora que están todas las hijas, hora de armar la fiesta. ¡Juax! Saludos.

T10507 gracias, espero este también haya sido de tu agrado. Saludos.

Maestro Jedi gracias. Que bueno que se solucionó lo de las notificaciones. Morí con tu observación sobre lo que podría pasarle a Lemy en un descuido. Pobrecito de verdad, je. Esperemos que Lincoln se las arregle para poder brindarle su atención a cada una de sus hijas además de su hijo.

Tienes razón en cuanto a lo de Lana. Lincoln fue un poco injusto en su idea, misma que su hermana intuyó y por ello siempre prefirió mantener una distancia que después de con Lizy, volvió a alzar con justa razón. Saludos.

Sonikdc muchas gracias. Nada que disculpar, colega. Espero que te haya agradado la aparición de Liena, así como las interacciones del resto de los chicos, especialmente de Lizy, Lemy y Lacy. Es divertido describirlas al igual que con el resto. Loan como dices tiene mucho de Lori aunque le duela reconocerlo, algo que quizá tenga que hacer para sobrevivir estos días.

Saludos hasta el D.F. No soy de allá, pero me ha costado dejar de asociarlo de esa manera (soy de la vieja escuela, je).

Ficlover descuida que comprendo el sentimiento, especialmente estos días me ha costado mantenerme con mis lecturas. Espero te haya agradado esta nueva entrega. A casi nada de tener a todos los protagonistas reunidos, aunque tal vez la explosión resuene antes incluso. Saludos.