Sábado 11:30 pm
Lincoln rodeó la casa para no entrar y se dirigió a la van donde ya se imaginaba que su hijo lo estaría esperando. Estaba por abrir cuando escuchó la voz de Lacy ahí adentro.
—¡Es más larga de lo que yo me imaginaba!
—Pero no me digas que no te gusta más que las otras.
—Sin duda la tuya es mucho mejor que las de mis amigos.
—Mi mamá me contó que solía decirle lo mismo a papá.
¡Qué carajos Luna había estado contándoles a sus hijos acerca de sus intimidades! Se sintió de pronto entre el conflicto de entrar y detenerlos actuando como el hipócrita al decirles que lo que estaban haciendo estaba mal, o darles su espacio durante una media hora en lo que iba por una cerveza a reflexionar y lamentarse porque sus hijos repitieran su comportamiento y el de sus madres. Ya imaginaba que en algún momento Lemy podría intentar algo con Lacy por mucho que le doliera, sólo que no imaginó que fuese tan pronto y mucho menos de ese modo. El pensamiento de saber que su único hijo varón y una de sus más queridas hijas estaban juntos así lo torturó.
—¡Basta, Lemy! Así no me gusta.
—Vamos, he estado esperando esto desde la última vez que nos vimos. Siéntela, gózala.
—Y tú entiende que me estoy sintiendo incómoda.
—¡Vamos! Solo un poquito más, por favor. Hay que terminar lo que empezamos.
Esto fue lo que terminó por convencerlo. ¡Él nunca presionó a sus hermanas! ¡Si una de ellas le decía que no, era no entonces! Aunque a veces ellas no tuvieron la misma consideración con él. Sería una lección que le enseñaría al chico en ese momento por atreverse a tocar de esa manera a su princesa.
—¡Oigan ustedes dos!
Abrió la van por la fuerza pensando que tendría el seguro puesto, no lo tenía, por lo que temió dañarla por la fuerza con la que la recorrió hasta sentirse el golpe. Sentado en la van Lemy miró a su padre con su celular en mano, mientras a su lado Lacy escuchaba un poco de música con un audífono conectado al aparato.
—Hola papá. ¿Ya escuchaste las canciones de Lemy? Son más largas de las que suelo escuchar, pero son buenas… al menos la mayoría, aunque esta no me gusta mucho, tiene demasiadas maldiciones.
Ligeramente disgustado por la crítica, Lemy trató de defender la canción que él mismo había compuesto.
—Pero tienes que admitir que tienen buen ritmo, estoy seguro que puedes sentirlo a cada segundo.
—Pero duran mucho, son muy largas.
—Es la duración ideal, pregúntale a papá, si son tan largas como las que interpretaban ese viejo grupo Smooch.
Lincoln cerró los ojos maldiciéndose a sí mismo.
—Sí, ya he escuchado tu música. Son buenas, aunque también creo que no deberías de ser tan grosero en algunas, hijo.
—A mamá le gustan.
—No me sorprende.
Aprovechando la interrupción de su padre, Lacy se quitó el audífono, se inclinó y le dio un beso en la mejilla a su hermano, quien por ello puso una cara de bobo enamorado que no perdió con todo y que la chica repitió la acción con Lincoln.
—Ya me voy adentro con las chicas. Buenas noches, papá. Buenas noches, Lemy. Gracias por enseñarme tu música.
—Fue un placer.
La chica se fue y Lincoln entró. Su hijo aún no quitaba esa expresión de ensoñación. Cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo, el muchacho se recompuso y apenado le explicó.
—Lo siento. Desde la anterior vez que vi a Lacy tenía muchas ganas de que escuchara las canciones que compuse.
El hombre suspiró mirándolo suspicaz.
—Eso tampoco eso me sorprende.
Lemy se ruborizó al comprender la obviedad del asunto al recordar que su padre ya conocía los sentimientos que guardaba hacia la hija de su tía Lynn.
—Entonces viejo, ¿qué es lo que deberíamos de hacer? No me digas que ya quieres dormirte.
Aunque le encantaría por lo agotado que se sentía, Lincoln no quería dejar pasar la oportunidad de convivir con su único hijo varón.
—Supongo que podemos hablar. ¿Qué tal te va con la banda que estás tratando de formar?
A Lemy no le sorprendió que supiera sobre eso. A estas alturas con agrado podía confiar en que su padre estuviese al tanto de su vida más de lo que hubiese imaginado hasta hoy.
—No muy bien. Ya sabes cómo es esto. No hay muchos lugares que pueda encontrar para tocar, además que muchas veces los ensayos se interrumpen si mamá tiene que salir a otro estado con su grupo a tocar.
—Cuando tu madre era más joven, había convencido a la escuela de que les prestaran a ella y a sus amigos el salón de música después de clases los viernes, lo digo de antes que conociera a su manager.
—¿A Chunk? Bueno, pero ¿qué hay cuando no vas a la escuela y estudias en casa?
—¿Es que no puedes tocar en los mismos sitios donde tu madre ensaya con su banda?
—Ya casi no la acompaño, aunque quisiera hacerlo. Mi hermana no me deja porque no le gusta el ambiente y teme que me convierta en un delincuente o algo así. Creo que a mamá le gustaría llevarme, pero Lyra la convenció de que le deje a ella el cargo de cuidarme la mayor parte del tiempo y ella aceptó. Es una lata.
—Sí, me imagino que tu hermana no te deja divertir tanto como te gustaría.
—Ni que lo digas.
Lincoln sentía que a lo que Lemy le hacía falta era ir a una escuela de verdad y tener amigos, chicos con los cuáles salir como él solía hacerlo en su niñez con Clyde y otros de sus compañeros. Aunque la idea de salir todo el tiempo recorriendo el país para ir a tocar en conciertos sonaba genial, sentía que a la vez le estaba restringiendo muchas cosas al chico, además claro de también a Lyra.
—¿Qué hay de tus amigos, Lemy?
—Siempre nos mensajeamos por teléfono o correo. Tengo muchos en mis contactos. Cuando quedo en la ciudad donde viven algunos de ellos, siempre salimos para pasárnosla en grande.
—Me imagino. ¿Y qué hay de Lyra? ¿Qué tal son sus amigos?
—No tiene novio si es lo que quieres saber.
Eso tampoco le sorprendía, además que su hija ya se lo había contado.
—Me imagino. Pero fuera de eso, ¿no sale de vez en cuando a divertirse con chicos o chicas de su edad?
El chico pareció querer reírse.
—Esa es buena. Tengo que contarle ese chiste a Liby mañana —Lincoln lo miró un tanto molesto—. Lo siento, ¿era en serio? Pues… no sé si también tenga contactos como yo al menos sólo por internet. A veces va algunos centros de oración, pero si no es domingo por la mañana para asistir a Misa, ella no suele salir mucho.
Lincoln reflexionó al respecto.
—¿Y cómo son esos "centros de oración"? ¿Se la pasa bien?
Lemy se encogió de hombros.
—No lo sé, supongo. No suelo acompañarla.
—¿Por qué no?
—Porque es muy aburrido. A ella solamente le gusta ir a lugares aburridos como la Iglesia, la biblioteca o el cine, que ese es el único sitio cuando la acompaño de vez en cuando, siempre que la película sea interesante a pesar de ser a su criterio —hizo una imitación chillona de su hermana— "adecuada para niños pequeños". Por favor, seguramente me voy a traumar más que con la filmografía de Rob Zombie.
Los ojos de Lincoln se abrieron sorprendidos.
—¡Realmente has visto las películas de ese tipo! —No quería sonar como Lyra, pero no pudo evitarlo—. Perdón que te lo diga, pero creo que tu hermana tiene razón y no deberías de ver esas películas.
—Vamos, sólo son películas viejas de hace cientos de años. Además que son mejores que la basura que sacan hoy en día.
En eso le dio un punto a favor. Recuerda cuando tenía catorce y con dificultad logró burlar el control parental de la computadora para descargarse y ver el segundo Remake de Halloween. Le pareció más genial que la película original, comentario que a su padre no le gustó prefiriendo este el clásico de hace más de sesenta años, incluso seguía pareciéndole más aterradora que el tercer remake o el cuarto que acababan de estrenar el año pasado.
—En todo caso, ¿cómo conseguiste esas películas?
—Los amigos de mamá.
El albino gruñó. No le gustaba para nada que los fantoches con los que de seguro su hermana se juntaba influyeran negativamente en su hijo. Cansándose un poco a que sólo hablaran de él y Lyra, Lemy interesado buscó conocer más a su padre.
—¿Y qué hay de ti, viejo? ¿Cómo se supone que estás pagando tu mansión?
—Mi casa no es una mansión, hijo.
—Dos pisos, sótano, ático, coche propio y vives solo. Viejo, acéptalo, eres rico.
El hombre suspiró pensando divertido en que quizá lo sería de no ser porque tres cuartos de su sueldo los destina a lo que le hiciera falta a él y a sus hijas. Entusiasmado al comprender que el interés de su hijo por saber de su vida era genuino, le contestó.
—Bueno, como ya sabes soy arquitecto y me gano la vida diseñando casas, o ayudando a otros a diseñar tiendas, centros comerciales o plazas.
Por la forma en que Lemy se maravilló, era evidente que no sabía nada de ello hasta ese momento.
—¡Genial! Construyes sitios.
—Bueno, en realidad sólo diseño, hago los dibujos y planos para que con ellos alguien más los construya, aunque de vez en cuando me toca ir a donde los hacen para supervisar las construcciones.
Durante más de una hora continuaron hablando sobre el trabajo de Lincoln, los amigos de Lemy, su música, sus gustos también en cuanto a la televisión o el cine. Lincoln como su hijo se dejó atrapar por la conversación. El momento era ameno y sentían que podían seguir durante toda la noche.
—Entonces, ¿tienes novia, viejo?
Tras acabar de discutir y concordar en cómo Ace Savy había conseguido superar el paso del tiempo y mantenerse como uno de los mejores superhéroes, la pregunta sorprendió a Lincoln.
—Pues no. El trabajo me ocupa mucho, por lo que no tengo mucho tiempo para eso.
El chico meditó al respecto.
—Entonces… ahora que tía Lily está disponible y está esperando un bebé, ¿vas a intentar de nuevo algo con ella?
—Bueno… no lo sé, creo… no lo sé. Justo hablaba con tu tía de eso, pero seguimos… pues, hablándolo. No sé sinceramente lo que somos además de… ya sabes.
—Hermanos.
—Sí, eso.
A pesar que la conversación se volvió incómoda, por ciertas esperanzas que tenía, Lemy prosiguió en la misma.
—Sabes, mamá rompió con su último novio el mes pasado y por ahora que yo sepa no ve a nadie, y mira que eso es muy raro —A Lincoln no le gustó el concepto en que su hijo le dio a entender tenía a su madre—. Creo que si te dieras una vuelta con nosotros al regresar a casa… pues, tal vez podrías… ya sabes —fingió toser—, tener suerte.
Definitivamente Lincoln se disgustó. ¿Estaba realmente acaso insinuando que podía divertirse con su madre así como si nada?
—¿Suerte en qué exactamente, Lemy?
—En salir con ella en una, dos, tres, veinte citas. Ser algo así como… novios. Es más, estoy seguro que si se lo pides, incluso aceptaría que viviéramos una temporada contigo!
Lo último se lo dijo con la misma ilusión que un niño cuyos padres se divorciaron, guarda para que vuelvan a juntarse. Lincoln comprendió lo errado que estaba, además de sorprenderle lo que Lemy pretendía.
—No estoy seguro que eso ocurra, hijo.
—Sé que Lyra te preocupa, pero no debes de hacerlo. Aunque ella siempre se pelea con mamá por culpa de sus novios más que de sus novias, ella en eso nunca le hace caso y sigue con ellos, eso no cambiaría incluso si ahora tu fueras de nuevo su novio.
"De nuevo". Lincoln con amargura entendió que su hijo creía erróneamente que alguna vez fue el novio de su madre. La ilusión de Lemy se fue apagando por la expresión que hacía.
—Las cosas son mucho más complicadas que eso, Lemy.
—¿Por qué? ¿No te gustaría regresar con mamá?
—Pues… antes contéstame algo. ¿Por qué tu madre querría "regresar" conmigo en primer lugar?
El muchacho abrió y cerró la boca varias veces hasta que dejó de hacerlo. Se puso a pensar durante unos segundos antes de concluir algo.
—Hmm… estoy seguro que algo bueno tienes que tener —su padre gruñó—. Sabes a lo que me refiero. Por algo conseguiste conquistarla en dos ocasiones, ¿no es así?
Lincoln recordó aquél concierto en el que técnicamente trató de escapar de Luna cuando Chunk los encerró en la van, también cuando años después en llanto, buscó consuelo en sus brazos tras que Lynn rechazara su propuesta de mudarse y vivir juntos haciendo como si estuviesen casados. Al ver su reacción, Lemy si bien no del todo, comprendió que estaba pidiendo algo realmente difícil.
—Está bien, viejo. No te pongas así. Sólo era una idea tonta. Lo lamento.
—No pasa nada, campeón —se acercó a él y le pasó la mano por el hombro—. Soy yo quien lamenta que las cosas no se dieran del modo correcto entre tu mamá y yo, pero así es la vida.
—Pues es un asco.
—No te discutiré eso.
Habían estado comiendo las frituras y bebiendo las sodas. Pronto sintieron la necesidad de ir al baño, por lo que para también estirar las piernas, salieron del vehículo de regreso hacia la casa.
Al entrar lo hicieron en silencio para no interrumpir la pijamada de las chicas. Lincoln le cedió primero el baño a Lemy en lo que iba a abastecerse un poco.
—Voy al refrigerador por una cerveza, ¿tú quieres algo, Lem?
—Depende, ¿de qué marcas son tus cervezas, viejo?
—De las marcas que sólo son para mayores de edad. Además de soda tengo polvo para hacer agua de sabor, también te puedo preparar té o incluso un poco de café.
—Otra soda está bien para mí.
Lincoln se dirigió a la cocina, pero al hacerlo pasó por la sala donde escuchó a sus hijas estallar en risas mientras que Lily bastante divertida les contaba algo.
—¡Es verdad! Imagino que Lincoln debía de estar desesperado por no poder atraparme mientras por toda la casa yo huía desnuda riéndome de él antes de terminar en su habitación.
Bastante alarmado por lo que escuchó, el hombre interrumpió indignado la estancia para llamarle severamente la atención a su hermana.
—¡Qué rayos estás haciendo, Lily! —las chicas se impresionaron como su tía por su aparición, realmente se le veía molesto—. ¿Realmente crees que esto te hace ver más madura? ¡Son niñas, Santo cielo! La forma en que concebimos a nuestro bebé no es incumbencia de nadie, ¡mucho menos de ellas! Aunque Loan y Liena sean mayores, como las niñas, no tienen que saber nada de las intimidades de nadie, ¡menos las de nosotros!
Loan lanzó un chillido y parecía apunto de tener un ataque de ansiedad de no ser por Liena que fue en su rescate para apaciguarla masajeando su cuello, la dulce chica muda miró con reproche a su padre. La expresión asustada de Lupa se transformó en una sonrisa maliciosa, mientras que Liby abochornada se cubrió la cara con una almohada. Leia y Lacy se vieron entre sí sin comprender que acababa de suceder, hasta que de pronto Leia se sonrojó al entenderlo a diferencia de Lacy que siguió con la duda. En su cuna, ajenas al ruido gracias al aislante electrónico, Lizy bostezó abrazando contra sí a Lulú.
Lily suspiró antes de con calma responder al regaño de su hermano mientras tentaba su vientre.
—Linki, les contaba a las chicas esas anécdotas que sus tías me contaron de cuando era una bebé y te tocaba cuidarme, ¿es que no es así como solía ser? ¿Lo difícil que era que me dejara puesto el pañal y lo revoltosa que me volví cuando aprendí a caminar?
Su hermano enmudeció al recordarlo. Miró a sus hijas avergonzado por su arrebato. Esta vez fue su turno de sonrojarse, pero para remediarlo trató de pretender que nada grave ocurrió.
—Pues… sí es verdad. Eras una bebé muy traviesa. Recuerdo esa vez cuando quise enseñarte a jugar videojuegos con sólo un año y medio de edad, entonces las demás se enteraron de lo que intentaba y…
—Vete.
—Sí, claro. Hmm… gracias. Bueno, chicas. Que pasen buenas noches.
Estaba por retirarse cuando Lupa levantó la mano.
—¿Es que no nos piensas dar un beso de buenas noches?
Hasta Loan se sorprendió por sentirse entusiasta ante una idea de Lupa. Lizy se despertó y al ver a su papá lo saludó. Lincoln sintiéndose un poco avergonzado todavía, asintió.
Primero fue a la cuna donde gustosamente le dio un beso en la mejilla a Lizy, quien feliz le respondió con otro beso de regreso en el mentón.
—Buenas noches, "cachorrita".
—Buenas noches, papi. —Sonrió feliz. Realmente parecía encantarle el mote con que normalmente su madre la llamaba.
Cargó a una adormecida Lulú dándole un beso en la frente y con ello despertándola sin querer. Lejos de molestarse, la bebé sonrió balbuceando "Papi". Con sus manitas acarició el rostro de su padre antes de darle un besito.
Al darse la vuelta, Loan estaba delante de él un tanto nerviosa.
—Buenas noches, cariño.
Al intentar Lincoln darle un beso en la mejilla, Loan se puso nerviosa y al mover la cabeza en un momento inoportuno, sin querer terminó por recibir el breve contacto del beso en los labios, lo que le impidió a decir nada limitándose a asentir a las buenas noches que le dio su padre con el rostro encendido.
Liena abrazó a Lincoln estrechamente, siendo ella la que tomó la iniciativa de besarle la mejilla y con sus manos expresarle buenas noches. Lincoln le recorrió el cabello del rostro con una caricia.
Liby intentó repetir la acción de Liena abrazándolo, pero terminó lastimándose con el aparato al chocarlo contra el pecho de su padre.
—¿No tendrás problemas para dormir con esa cosa? —le preguntó Lincoln—, ¿no puedes quitártelo?
—¡No! ¡La porquería está pegada a mi cara!
Sollozó, a lo que Lincoln le hizo una caricia en las mejillas antes de besarla en ambas, lo que pareció tranquilizarla y sonrojarla.
—Buenas noches, cariño.
Lacy se acercó para recibir su beso, sólo para verse atrapada entre los brazos de su padre también, lo cual la hizo reír. Al separarse se besaron en la mejilla. Lincoln no pudo evitar postergar el momento frotando sus hombros.
—Cielos, eres tan parecida a tu madre.
Lupa iba a decir algo malicioso al respecto, pero intuyendo lo que podría tener en mente para arruinarles el momento, Lily le dio un codazo antes de hacerle una seña a Lincoln para que se acercara.
El peliblanco se puso nervioso. Estaba esperando cualquier cosa por parte de Lupa, incluso Loan con recelo la miró por encima del hombro de su padre. Con temor Lincoln se acercó a ella, pero la adolescente simplemente le besó en la mejilla y lo abrazó.
—Buenas noches, padre —justo cuando Lincoln creía que eso era todo y comenzaba a sentirse aliviado, Lupa tiró de él para susurrarle al oído—. Cuando las niñas se vayan a dormir, me tienes que contar la otra historia con tía Lily que tenías en mente.
El albino gruñó negando con un gesto. De un tirón a la bata que Lacy le prestó por la parte trasera, Lily hizo que Lupa se sentara en una de las almohadas.
Al final con un poco de pena, Lincoln se acercó a su hermana murmurando un "lo siento". Ella le hizo una mala cara, por lo que justo cuando molesta le mostró la mejilla y Lincoln se acercó para besarla, ella se dio la vuelta, lo tomó de las mejillas y le plantó un beso más prolongado en la boca.
Las cinco chicas chillaron emocionadas, que incluso Lyra en la habitación de huéspedes y Lemy en el baño se preguntaron qué estaría pasando, Liena hizo una mueca como si estuviera chillando también de poder hacerlo, mientras que Lulú sólo reía. La acción tomó desprevenido a Lincoln, por lo que cuando Lily lo soltó, el albino cayó de espaldas evitando lastimarse por la rápida intervención de Lacy al atraparlo sosteniéndolo con cierta dificultad.
—¡Papi, pesas mucho!
Con ayuda de Liena y Liby consiguieron ayudarle a ponerse de pie quitándoselo a Lacy de encima. Lejos de mostrarse molesto, Lincoln tenía una expresión no muy distinta a la de su hijo cuando estuvo hablando con Lacy.
—Ahh… bue… buenas noches entonces, chicas. No se desvelen mucho.
Estuvo a punto de ir a la cocina cuando tras pensárselo un poco, subió las escaleras hacia la habitación de huéspedes.
Lily se mostraba satisfecha. La pequeña Lizy comenzó a reír enternecida.
—¡Que bonito! Es como el beso que mami le dio a papi cuando me trajo.
Las chicas bajaron la mirada incómodas y nerviosas ante la expresión de Lily. Lupa rio con burla.
—Y creías que sería yo la que arruinaría el momento.
Su tía bufó.
Lincoln abrió la puerta de la habitación de huéspedes, de inmediato Lyra asustada arrojó algo del lado contrario de la cama al mismo tiempo que se subía las cobijas a la altura del mentón.
—¡Lo siento! —Exclamó Lincoln a punto de cerrar la puerta y salir lamentando su interrupción.
—¡Espera, tío! —con timidez el hombre volvió a entrar apenado—. ¿Es que no sabes tocar?
—No estoy acostumbrado a tocar las puertas de mi propia casa. Lo lamento, Lyra.
—¿No se supone que te criaste en una casa con diez hermanas? ¿Me vas a decir que todas te dejaban entrar como si nada cuándo quisieras a sus habitaciones?
A Lyra de pronto se le ocurrió que de ser así, eso explicaría muchas cosas acerca de Lemy, sus primas y ella misma. Lincoln pareció concentrarse en hacer memoria.
—Pues… no realmente ahora que lo mencionas. De hecho, como pocas veces tus tías solían tocar a mi puerta para entrar, es que me enseñé a tocar a sus cuartos antes de entrar para darles el ejemplo, aunque con tu tía Lori había cierta excepción contrario a lo que podrías imaginarte. Recuerdo que de cualquier forma, incluso si me atrevía a tocar a su puerta, arriesgaba mi vida a que ella me convirtiera en un…
—Tío, ¿necesitas que te ayude con algo?
Se quitó las cobijas del pecho y por un instante Lincoln temió que estuviese desnuda dada su reacción anterior, pero en realidad llevaba una cómoda blusa de tirantes muy ligera y escotada ideal para dormir, además que se había agarrado el cabello con una liga. Se reprendió mentalmente a la vez que desviaba la mirada avergonzado al "notar" que bajo la blusa, Lyra no llevaba sostén ni nada.
—Sólo quería desearte buenas noches.
—Oh, pues… buenas noches tío Lincoln.
—Buenas noches, Lyra.
Se humedeció los labios antes de aventurarse un poco y acercarse a ella. Instintivamente Lyra retrocedió más al respaldo de la cama asustándose.
—Qué… ¿Qué es lo que pretendes?
—Bueno… le di un beso de buenas noches allá abajo a todas y pensé… pues…
—Hmm… ¿sólo es eso?
—Ajá.
Sonrojada y visiblemente incómoda, Lyra se hizo hacia adelante mostrándole la mejilla. Lincoln la besó a disgusto al notar la forma en que ella se tensionó. Tan pronto sus labios hicieron contacto, su hija se apartó de él suspirando como si acabase de realizar una tarea muy difícil.
—Buenas noches. —Repitió cortante.
Lincoln se puso de pie y estaba a punto de salir por la puerta a la vez que Lyra estaba por agacharse hacia el lado opuesto para recoger lo que había tirado, cuando tuvo que reincorporarse nerviosa dado que su padre se volvió hacia ella disgustado para hablarle.
—Sabes, es molesto tener que hacer algo tan inocente como besarte sin que te comportes como si fuese un pervertido.
Lyra cerró los puños y con uno se tomó un extremo de la blusa por el lado del escote para alzarlo y cubrir el nacimiento de sus pechos.
—Perdón si el hecho que te acostaras con tus diez hermanas me haya creado un mal concepto de ti, tío
A Lincoln le dolieron esas palabras más de lo que su expresión le dio a entender a Lyra.
—Tal vez fallé en ver a tu madre y al resto de mis hermanas como tales, ¿está bien? Nunca sé cómo se supone que debo de ver a las personas, por ejemplo, lo confieso, admito que no te puedo ver como un tío normalmente vería a su sobrina.
—Lo suponía. —Pareció sisear sintiendo temor de pronto.
—Pues sí, porque te veo como lo que de verdad eres: ¡Mi hija, maldita sea!
Entonces se marchó cerrando la puerta, apenas sosteniéndola a tiempo para cerrarla con cuidado y evitando que se azotara, pues no deseaba llamar la atención de nadie allá abajo.
Lyra se olvidó de lo que había tirado. Se quedó inmóvil procesando lo que acababa de suceder. Cuando sintió las primeras lágrimas cubrir sus ojos, se cubrió el rostro con una almohada para sofocar su grito.
Lincoln fue al baño, antes de abrir recordó gracias a Lyra siendo lo único por lo que se sentiría agradecido con ella por ahora, el que tenía que tocar la puerta, en especial al recordar que Lemy había ido para allá. Al no responderle nadie, entró e hizo lo suyo, salió, se lavó las manos y fue a la cocina para tomar una botella de soda; estaba por tomar una de cerveza cuando tras pensárselo mejor, tomó un six completo. Lyra enloquecería si supiera lo que pensaba hacer y aunque no pensaba realizar su improvisado plan con ese propósito, la idea le agradó.
Fue a la van esperando encontrar a Lemy, pero este no estaba. Miró a la casa preguntándose si acaso al chico le dio por deambular un poco por ahí. Bien. No tenía inconvenientes ni nada que ocultar, por lo que a él concernía, su casa también era la casa de su hijo, el hogar que aunque quisiera darle, sentía que no podría hacerlo.
Con muchas emociones encontradas, destapó una botella a la que le dio un buen trago para relajarse un poco. No podía creer todavía todo lo ocurrido en tan poco tiempo.
—Felicidades, Lincoln —se dijo así mismo antes de dar otro sorbo—. Vas a ser papá otra vez. Realmente lo hiciste de nuevo, "viejo".
No supo por qué comenzó a reírse.
Dentro de la casa tras por la ventana vigilar que su padre no saliera enseguida de la van después de entrar en ella, Liby se volvió con una sonrisa maliciosa hacia sus hermanas y a su tía.
—Bien, se quedó adentro. Quizá piense que sigue en el baño o hablando con Lyra.
Las chicas asintieron aguantándose la risa.
Lemy siendo abrazado y retenido por Loan con la espalda contra ella, trataba de decir algo a pesar de tener la mano de su hermana tapándole la boca; ella lo miraba con emoción y un gesto travieso compartido por el resto de sus hermanas y la tía Lily, quien sentada en el sillón cargando a una adormilada Lulú, se le figuró al chico como una reina comandando a sus guerreras.
—Muy bien, sobrinito. Tus hermanitas y yo queremos jugar un juego —miró a las chicas y preguntó—. ¿Quién quiere comenzar?
Lemy gimió asustado, entre los dedos de Loan dejó escapar un lastimero y nervioso:
—Papá… ayuda…
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.
.
Como diría Jigsaw, que comience el juego. :D
Ya veremos cómo Lemy consigue salir de esta. Quién sabe a qué terribles y dolorosas torturas será sometido por las chicas mientras Lincoln desahoga sus penas antes que se le ocurra ir en su rescate.
Bueno, dejando la historia de lado, ¿cómo les trata la vida? Espero que a pesar de las restricciones que todos tenemos, se encuentren bien en la medida de lo posible. Por acá ya voy para la segunda semana desde la última vez que fui a trabajar y espero sea la única. Sin embargo me ha permitido entre otras actividades, adelantar lo que escribo para tener todo listo y actualizado en las fechas prometidas en mi profile si no es que antes como sucedió con este capítulo y el final de Ya lo sé todo.
Por favor cuídense mucho y respeten las normas de sanidad. Quédense en casa y espero que se encuentren bien. Les mando saludos a todos.
Pero saludos en especial a:
PenguinArrow gracias. Acertaste en lo que Lincoln intentó, una pena que las cosas no resultaran como esperaba. Ya te caché, te gusta la flaquita, je. En efecto esa era la reflexión a lo que quería llegar con Lincoln Sheen Loud acerca de por qué no sencillamente elige quedarse con Lily, aunque quién sabe si ese futuro que proyectó llegue a darse donde en efecto, al menos una de las niñas era Lulú. Me alegra haberte hecho el día. Saludos.
Maestro Jedi gracias. Lo del mutismo de Liena ya lo explicaré más a detalle en Todo quedó en familia, o al menos el por qué Lisa no pudo hacer mucho por ella. Espero te haya agradado el acercamiento que Lincoln tuvo con su hijo y descuida, también a Loan le llegará su momento para soltarse de nuevo. Saludos.
Sergex gracias. No pasa nada, colega. Cuando puedas. Pasados un par de días más en la vida de Lincoln, veremos si puede retomar la tranquilidad del ritmo habitual de su rutina. Saludos.
Kennedy G. Barnsfield gracias. ¿Lloyd? Curioso nombre, ¿no te gustaría acortarlo en Loyd? A su momento Lily reflexionará y tomará su decisión al respecto, hay que tener un ojo encima de ella por si acaso. Ya ni me acuerdo, pero en mi caso tenía un oso de peluche que le decía "Azul", por su camisa. Las historias de juguetes poseídos me encantan a mí también. Dolls de Richard Band es mi favorita y de la que tengo veinte años diciendo que escribiré un fic, je. Saludos.
Buri Aesir gracias. En efecto este "descanso" me ha permitido escribir más. Lincoln no hubiese estado a gusto de no tener algo de sus hijos, de ahí que en cuanto dejasen de jugar con ellos, tomara con el permiso de sus hermanas los peluches. De momento y hasta que a la chica se le ocurra algo más, Lily no soltará a Lincoln todavía, je. También me agrada la dinámica entre Lemy y Lacy. Saludos.
Richy Escorpy gracias. Espero que la historia siga siendo de tu agrado y te vaya muy bien con tu proyecto, colega. Saludos.
Hisworld39 gracias. La otra historia que está conectada a esta es Todo quedó en familia, espero que Ya lo sé todo te agrade, misma que de hecho ya concluí la semana pasada, quizá ambas te gusten. Lily se divierte con sus sobrinas y con el trato que le dan a Lemy, que es algo pícara y veremos más al respecto en el siguiente capítulo. En efecto lo que detiene a Lincoln es el hecho de no sentirse enamorado de Lily como lo estuvo o está con otras de sus hermanas, esa es la diferencia que hago con respecto a otras historias que tocan el tema de la prole de Lincoln. Ya veremos si esto tendrá una buena conclusión para la vida del pobre hombre. Je, creo que cuando niños casi todos tuvimos un compañero peludo en nuestra primera infancia. Saludos.
Sonikdc gracias. Sí, que Lincoln hizo precisamente eso con Lily, hablarle en base a su experiencia sobre cómo son las cosas. Qué envidia, yo ni recuerdo a mi oso "Azul", aunque tengo fotos de él conmigo cuando era pequeño, bien al menos tengo algunas figuras de acción todavía con las que jugaba. Saludos.
Grey gracias. Ya veremos cómo termina la historia entre Lily y Lincoln. Espero sigas comentándome tus impresiones a futuro acerca de Lyra. Saludos.
Rathable gracias. Cierto, aunque Lily esté comportándose como la excepción si la comparamos con el resto de sus hermanas, será cuestión de Lincoln ahora que se abra a la oportunidad que ella le ofrece de sentar cabeza finalmente con ella. Las reacciones de las chicas a las intenciones de su tía con su padre serán interesantes cuando se enteren de las mismas. Lamento mucho escuchar lo sucedido con Flagg, esperemos alguien consiga lograr lo que él buscaba escribir acerca de los varones Loud. Saludos.
Sgtrinidad9 gracias. Fue interesante el escribir a Lily de forma un poco más compleja, así como darle sus peluches a cada una de las chicas y Lemy, por supuesto que el de Lincoln sería heredado por una de sus favoritas, je. Ya veremos qué haré en el futuro para el Lynncoln (tal vez la próxima semana algo interesante ocurra al respecto). Lani Loud te lo agradece. Saludos.
Alfonso Norman gracias. De hecho, por la cuarentena es que ahora no me tardaré tanto en actualizar siendo por fin puntal cada semana, ya cuando regrese a trabajar veremos qué tal mantengo este ritmo. Me encanta como has avanzado con la historia de El cómo y el por qué en AOL, que está excelente, espero que tengas una buena recepción de la misma por aquí ahora que comienzas a traerla (LEAN LA HISTORIA DE ESTE HOMBRE, QUE ES MAGNÍFICA). Saludos.
Luis Carlos gracias. Habrá que ver cuál será el actuar de Lincoln al final para con Lily, la cual ciertamente tenía puntos interesantes a tratar con él. Lupa incluso desde antes de dejar a su madre ya tenía una actitud muy relajada, aunque siempre enfocándola a su padre y ahora más recientemente en su hermano sintiéndose cual espíritu libre, esperemos que Lily consiga mantenerla a raya. Me alegra que te hayan gustado otros acontecimientos como el problema que Leia tuvo con su odisea por tratar de darse un baño. Lyra ciertamente es todo un caso y algo más complicado, a su momento ahondaremos más en esa niña. Lacy es muy inocentona como su tía Leni solía serlo, de ahí que no capte el evidente interés que tiene Lemy por ella de momento. En algunas circunstancias Loan consigue ser más lúcida, ejemplo su "cariño" por Lemy (obviando o sin pensar que ciertos acercamientos con él le acarrearían problemas serios) o el desdén que le guarda a Lupa. Lisa bien sabe a quién tiene por hermano, de ahí que por las dudas le proporcionase el medicamento a Lily. El modo en que Lemy y Lincoln van conectando es otro apartado que estoy disfrutando bastante en escribir. Espero siga agradándote la historia junto con lo que está ocurriendo en la pijamada, colega. Saludos.
Cefiro101 gracias. Créeme que Lincoln estaba bien consciente y en todas sus facultades durante los dos días que pasó posterior a su cumpleaños con Lily, ya explicaré en la otra historia a su momento cómo fue que ambos terminaron de ese modo. Ya veremos si al final Lily se queda con Lincoln. Aunque no creo que lleguemos a conocer a Lani, así como no puedo imaginar a Lupa como un mutante, tampoco puedo hacerlo con Lani dándole un tinte diabólico; para mí nacerá sencillamente como una bebita normal y ordinaria (salvo por el hecho de ser endogámica). Saludos.
Luz sin vida gracias. ¿En serio comenzaste a leer la historia saltándote el comienzo? Una dinámica interesante, trataré de ponerla en práctica con algunas historias largas a ver si me sale. En efecto no lo niego, ese es el motivo por el que Lacy heredó a Bun-bun. Sobre Lincoln, vaya que captó las indirectas tan directas de Lily, pero como vez, le gustaba hacerse del rogar. Un enfrentamiento de ella con sus hermanas suena tentador. Espero te agrade lo que vendrá más adelante. Saludos.
Lord Freeman gracias. Me alegra saber que te gustara la adaptación que le di a los hijos de Lincoln. Muchos de los fanarts iniciales que se hicieron de Liena (y algunos todavía) la describían muda, aunque nunca me dio por investigar el motivo, así como con Loan, asumí como lo harían otros y escribí a que se debía por algo congénito. Lo que Lyra oculta prefiero dejarlo todavía en el misterio, aunque no es mala tu teoría sobre ella como la que tienes por Lupa. En otra historia que tengo derivada de esta (Todo quedó en familia) ahondaré más en la relación que tuvo Lincoln con sus hermanas para terminar concibiendo con ellas a todas, a veces de forma explícita. Has acertado (sospechosamente) en algunos puntos de lo que ocurrirá en la historia y trama a futuro, ya será a su momento cuando veas cuales fueron. Saludos.
Dark-Mask-Uzumaki gracias. Suena interesante y muy divertida la evolución que ha tenido tu Stand, je. Ya veremos lo que se concreta entre Lincoln y Lily si es que llega a suceder algo así, aunque no fueron nueve, sino siete intentos fallidos de una relación que sufrió Lincoln. Me alegra saber que Lily te agradara (que desde Ya lo sé todo hasta ésta, pocos han dicho eso en lugar de lo contrario. ¡Juax!). Esperemos que Lemy tenga más suerte con la que quiere y no tanta como con las que lo quieren a él a pesar de la posición en que lo dejaron. Saludos.
