Nuevo capítulo y una nueva disculpa….
Al parecer teniendo activado permanentemente el traductor de idiomas para leer fanfic en otras lenguas, le hace creer a mi propia cuenta de fanfiction que tiene la obligación de mal traducir mi texto en español al "mal español". Así que he desactivado ese servicio y supongo que no habrá más problemas.
Saludos amigos. Y por cierto, prontamente estaré publicando otro fic bastante más largo y complejo que este, donde podrán disfrutar de una experiencia nueva en cuestiones del fanfic de Naruto. Espero que les guste y puedan apoyarme en ese largo proyecto. Saludos.
CAPITULO 2: REENCUENTRO
Dos figuras caminaban por un sendero escarpado de la montaña en esa tarde gris. El paisaje nevado dominaba palmo a palmo toda la zona. Una elevación de cordón montañoso, en algún lugar en el país del hierro. La criatura negra de nombre Zetzu iba delante, tres pasos atrás de ella Naruto caminaba serenamente distraído con el paisaje invernal de bellezas. Habían pasado casi 6 meses desde que despertó en una oscura cueva totalmente destruido. 6 meses donde Zetzu lo curó merced de una extraña técnica donde se metía en su cuerpo, absorbía las heridas y salía para curarse a sí mismo. Naruto evocaba frecuentemente esas dolorosas sesiones de cura, esas interminables horas donde tenía alucinaciones y podía ver visiones de tiempo remotos. Uchiha Madara estaba muerto, Zetzu le enseñó los ojos de poder en un pequeño frasco, como muestra cabal del final trágico del antiguo Uchiha.
Tenía pocas cosas claras Naruto, pero una de ellas era que Zetzu negro lo había salvado de una muerte segura; tan solo porque Madara Uchiha así se lo ordenó. Otro asunto que tenía claro, era que Madara falleció en la pelea final de la guerra. Mientras era curado por Zetzu negro, mientras Kyuubi se complementaba con las técnicas de la criatura oscura. Naruto recibió varios pergaminos donde Madara había escrito sus memorias. Un hombre que vivió durante tanto tiempo tenía demasiado por recordar para dejarlo todo a su cerebro. Naruto leyó y se entretuvo en esos meses de invalidez conociendo el lado perdido del que fue su peor enemigo. Tuvo sueños y pesadillas con esas historias olvidadas, tiempo remotos que desenmascararon muchos "héroes" de otras épocas.
Su mente bullía por el odio, algo nuevo en su corazón se agitaba. Naruto jamás había odiado todo como se sentía últimamente. Pero teniendo como experiencia el chakra de Kyuubi, Naruto podía controlar esas ganas de matar que lo inundaban. A su memoria venían usualmente las conversaciones que había tenido con Zetzu, bastante reveladoras, bastantes misteriosas en otras ocasiones:
-¿Por qué no salvaste a tu amo? –había preguntado alguna vez Naruto a Zetzu.
-Por qué Madara-sama me ordenó, que ahora Naruto-sama….era mi nuevo amo. –respondió Zetzu
Naruto reflexionó profundamente sobre ello, ¿Por qué Madara lo salvó? ¿Por qué no curarse mediante su sirviente y esperar otra oportunidad? Después de todo, la muerte del rubio era un hecho y Kyuubi renacería en algunos años. Pero aparentemente Madara decidió poner fin a su vida a costa de salvar a Naruto ¿Por qué?
En otra ocasión Zetzu comenzó a contarle la historia de Madara. Su pelea con el Shodaime, su estado físico luego de ese feroz combate. Como Zetzu fue creado para curar el cuerpo destruido del antiguo Uchiha. Como fue creado, con el propósito de adaptar las células de Hashirama Senju para luego incorporarlas a otro cuerpo.
-Pero Madara-sama no pudo soportar la guerra…-dijo Zetzu alguna vez- su Sharingan y el Rinnengan le exigieron demasiado. Iba a morir, aunque no fuera derrotado como finalmente lo fue por usted Naruto-sama.
-¿Por qué me salvó Madara? –volvió a preguntar una y mil veces.
-Para que usted…..-sentenció la criatura negra- complete la venganza contra Konoha. Para conseguir la paz. Por el precio que sea.
En esos recuerdos estaba Naruto, cuando llegaron a una meseta en la montaña. Estaban a varios kilómetros del suelo. Había subido mucho y el oxígeno era escaso. El lugar no tenía más de 10 metros cuadrados de llanura. Un par de árboles y las piedras dominando el entorno. Una pared rocosa se presentó ante ellos y Zetzu se frenó ante ella. Se puso de lado y miró al rubio sonriendo perversamente.
-Naruto-sama…he recorrido cada pedazo de terreno en los 5 países con aldeas ninja, y también aquí…en la tierra de los samurái. Esta montaña es el único lugar al cual no puedo acceder.-sonriendo- está sellada….tiene la protección irrompible de los antiguos sellos Uzumaki.
-¿Cómo lo sabes?
-Madara-sama me envió hace tiempo para investigarlo. –Señaló la criatura- cuando dije que no podía acceder tan solo suspiro molesto y señaló: "Como lo imaginé, los Uzumaki sellaron el lugar"
Naruto no dijo nada, simplemente se acercó al muro y trato de absorber algo de energía natural para crear Senjutsu. Quería explorar el interior de la piedra para ver qué tanto de verdad tenía las palabras de la criatura. Sin embargo, apenas colocó una mano en la sólida formación de rocas frente a él un sonido chirriante se escuchó desde el interior. Intentó quitar la mano por prevención y no pudo. Hizo fuerza pero fue inútil, la piedra absorbía su chakra lentamente logrando abrir una grieta en la estructura. Formando una puerta perfecta en la misma piedra.
Era raro, un pasadizo estrecho al interior de la montaña donde nada se veía. Naruto miró a su alrededor, nieve, frío y clara muestra que no podrían bajar de esa montaña hasta tanto no pasara la tormenta que se arremolinaba. Ingresó al pasadizo con el modo Sennin activado. Eso le ayudaría a prevenir cualquiera ataque. Zetzu intentó seguirlo pero se detuvo involuntariamente en la puerta. Naruto se volteó a verlo, ambos miraron en el suelo, un sello de complicados trigramas brillaba impidiendo el acceso de Zetzu.
-Por eso no podía….-señaló la criatura seriamente- solo los creadores de sellos pueden ingresar.
-Mi familia….-suspiró Naruto- tendré que hacerlo de una vez….espérame afuera en algún lugar. Debo averiguar….cuanto de verdad tuvieron las palabras de Madara.
Zetzu asintió sonriendo y se alejó para mimetizarse con el paisaje. Naruto debía descubrir sus orígenes. Debía descubrir de donde venía para por fin definir hacia donde llegaría. Debía saberlo todo….
Aunque le costara su corazón en el proceso.
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4 años después:
La tarde lluviosa en Konoha era lúgubre y muy triste para quienes la pasaban lamentablemente solos. En un departamento como cualquiera, uno de los tantos que abundan por el centro de la villa. Una joven salió de la ducha con tan solo una toalla blanca cubriendo como vestido su cuerpo. Se sentó junto a la ventana de su cuarto, en su propia cama y la oscuridad del lugar era como el mismo pozo infinito de su corazón. Había pasado mucho tiempo, demasiado para su gusto. Habían pasado 4 largos años desde que vio por última vez a su mejor amigo.
Sakura Haruno se vistió en silencio, no tenía ganas de nada por ese día, y esta situación se repetía cada vez con más frecuencia. Sin embargo tenía trabajo en algunas horas, habría cosas para hacer o misiones que cumplir. Miró por el alfeizar de la ventana y observó la lluvia empaparlo todo. Instantáneamente lo relacionó con sus propias lágrimas, esas que había derramado incontables horas sin solución a la vista.
El recuerdo del campamento en la guerra, de esa noche horrible donde Gaara de la arena trajo el cadáver de Naruto, la perseguía constantemente. La acompañaba como una sombra molesta que no se esfumaba por más maldiciones que echara al viento. Ese cuerpo no era de Naruto. Era un clon, un Zetzu blanco que había tomado la forma de Naruto Uzumaki dando la brutal impresión de que lo habían perdido todo. Pero no era Naruto finalmente, ya que en la sala de autopsias, donde confirmaron también la muerte de Uchiha Madara, (el otro cadáver encontrado) se descubrió que ese cuerpo no tenía las características distintivas del Uzumaki.
Shizune lo revisó, encontrando que los conductos de chakra eran los normales para un hombre. Cosa simple, salvo que en Naruto Uzumaki esos conductos tenían 5 veces el tamaño normal. En reuniones de líderes, el Raikage y Killer Bee confirmaron que Kisame, un antiguo Akatsuki; se había infiltrado en la espada Samehada dejando atrás un supuesto cuerpo creado por Zetzu. Se descubrió que la criatura podía copiar al dedillo una persona, pero no sus "barrera de sangre" podía imitar por decir un caso, a un Hyuuga. Pero no contaría con el Byakugan de este. Solo su apariencia.
Naruto era un Uzumaki, cuyo carácter principal era tener entre 50 y 100 veces el chakra de un hombre normal. Sus conductos de energía eran más grandes y ese Zetzu no los pudo copiar. Los médicos comprobaron que ese no era Naruto, y que por lo tanto, podía aun estar vivo.
La alianza rompió filas luego que se confirmó la muerte de Madara. Volvieron a sus aldeas y quedaron de acuerdo en buscar y matar a Kabuto Yakushi, además de Sasuke Uchiha. Había demasiadas bajas y demasiadas cosas que podían salir mal si se mantenían en el campo. Era mejor retroceder y retomar el control de los países ahora que no había ejército de Zetzu que temer. Al menos esa fue la idea general. Luego enviarían equipos especiales y acabarían con los renegados que restaban. Eso fue la decisión general de las 5 aldeas y los samurái, hace ya 4 años.
Sakura Haruno se vistió serenamente. Con esa tormenta ahí afuera todo se retrasaría un poco en las funciones básicas de la aldea, la muchacha se colocó la ropa interior para luego cubrirse completa con un atuendo de redecilla. La chaqueta Jounnin y el resto de sus prendas. Sus estuches médicos y los de armas. Fue a la cocina y preparó café, estaba bastante molesta por tener que salir de su apartamento y sufrir las inclemencias del tiempo siendo que no tenía cabeza para hacer nada.
-¿Pero qué puedo hacer? –Se dijo- si Hokage-sama lo ordena, tenemos que comernos la lluvia.
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En otro lugar, por una de las puertas que daba acceso a la villa. El equipo Kurenai regresaba a la aldea. Había estado de misión por casi dos semanas. Kurenai moría de ganas por ver a su hijo y sus compañeros también querían con desesperación algo de descanso. Salvo ella. Hinata Hyuuga volvía a la villa con disgusto. Habitualmente se pasaba cada misión de su equipo buscando por los países rastros de Naruto.
4 años, 4 meses, y 22 días….
Llevaba la cuenta en su mente, como un registro, como una mancha que molestaba en su vida incompleta. Hinata solía ser alegre con sus amigos hace tiempo, hasta que la guerra comenzó. Luego de las batallas, ni Kiba, ni Shino, ni nadie volvió a saber de su sonrisa.
-Hinata, ¿Qué ocurre? –Preguntó Kiba preocupado- estas demasiado callada. Entre Shino y tú, creo que moriré de aburrimiento.
Hinata no lo escuchó, seguía cavilando en su mente haciendo cuentas del tiempo trascurrido. Durante años, buscó aprovechando cada misión de su equipo. País del rayo, la hierba, el hierro y la roca. Cumpliendo la misión en cuestión, pero siempre intentando encontrar pistas o rastro sobre Uzumaki Naruto. Pero nada, no había nada. Naruto parecía haber sido tan solo un sueño, una alucinación de algunos y una mentira para el resto.
Cuando se dio a conocer la muerte de Madara por todos los países, se supo que la caída de antiguo Uchiha echaba por tierra el plan "ojo de luna" y por tanto hacia estériles las capturas de Naruto y Killer Bee. El ninja de Kumo seguía su vida normalmente según se sabía. Aunque el Raikage lo resguardaba más de la cuenta ante la prevención de que tal vez…..Uchiha Madara estuviera vivo todavía. Ciertamente había un cuerpo, ciertamente era el de Madara. Pero no tenía los maravillosos ojos de poder. No tenía esos ojos, que tanto dolor causaron y prometían causar aún más. Kabuto seguía desaparecido. Apenas dos veces se le vio en los 5 países.
La primera vez fue hace 2 años, cuando intentó infiltrarse en la capital de país del rayo. Huyó apenas lo descubrieron, una extraña técnica con sellos ocultos que lo hacía trasportarse rápido y lejos. La segunda vez que se le vio, fue en el cumpleaños del señor feudal del fuego. Intentó asesinar al poderoso señor del país y lo hubiese logrado, de no ser por la inesperada aparición de Sasuke Uchiha. Se dijo que el último de los Uchiha salvó al señor del fuego con su accionar, y fue indultado de sus anteriores crímenes por tal hazaña.
Hinata solía leer cada noticia que venia del exterior, llevaba registro de casi todo para poder dilucidar cualquier detalle que la acerque al paradero de Naruto. Pero el tiempo pasó, Kabuto no apareció y Sasuke que fue reincorporado a la aldea dijo haber perseguido al peliblanco sin que se supiera sobre Naruto. Incluso para Sasuke, fue toda una sorpresa que Naruto estuviese vivo, o más bien desaparecido.
-¿Hinata me estas escuchando? –Reclamó Kiba molesto por el silencio- ¿me escuchaste en algo de lo que dije? Está lloviendo como el diablo y mejor nos ponemos al reparo hasta que me prestes atención.
La chica elevó una tibia sonrisa de disculpa y enseguida siguió en su mar de dudas y silencios. El equipo se dispersó por orden de la capitana Kurenai y quedaron de verse en una semana para entrenar juntos. Hinata negó a sus compañeros cuando la invitaron a comer, y encaminó sus pasos a cierto lugar de la aldea. Un departamento, donde esperaba novedades de la única persona que realmente la comprendía. La única que parecía sufrir la misma cruel realidad que ella.
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En la oficina del Hokage, el Rokudaime ordenaba sus documentos mientras el equipo Kakashi observaba imperturbable a la espera de órdenes. Lord Hiashi Hyuuga era el nuevo líder de Konoha. Lo era por poder, por política y también por el apoyo de los consejeros. Lo era porque Kakashi Hatake se negó a muchas cuestiones previas que le imposibilitaron acceder al puesto. Hiashi era todopoderoso ahora, y nadie tenía las influencias para contrariarlo.
-Hatake Kakashi…..-señaló el Hokage serio- se le ha llamado para reorganizar su equipo nuevamente.
El ninja copia asintió sin comprender. Técnicamente desde la guerra que su "equipo" estaba desarmado. Sakura era Jounnin médico a cargo de entrenar a los nuevos especialistas, Sai estaba en el ANBU y Sasuke lideraba un equipo de Chunnin desde hacía 6 meses, encargándose de misiones especificas en elevadas dificultades. Kakashi miró de reojo a sus ex-compañeros y notó mucha molestia en todos. Sakura parecía enojada por el llamado del líder, tenía muchas cosas que hacer y escaso tiempo de descanso. Su carácter no había menguado en lo más mínimo. Muy por el contrario, tenía actitudes que la hacían demasiado parecida a Tsunade. Poca paciencia para las tonterías y mucha fuerza…..demasiada.
Sasuke de brazos cruzados se mantenía en su sitio, pero Kakashi conocía las expresiones de su ex-alumno y se lo notaba fastidioso. Desde que volvió a la villa libre de cargos por salvar al señor feudal, Sasuke se mantuvo aislado de casi todos. Por qué los líderes de clanes no hacían más que buscar casarlo con sus parientes y por lo tanto solo interesados en el Sharingan, no en la persona que lo portaba. Sasuke intentó acercarse nuevamente a Sakura cuando supo lo que ocurrió con Naruto. Intento sin éxito acercarse aunque solo fuese para hablar. Ella la había pasado muy mal desde la muerte de Tsunade y lo pasaba peor sin Naruto dando vueltas a su alrededor.
Kakashi suspiró con resignación. Sakura, Sasuke y Naruto nunca coincidían en momentos y gustos. Cuando uno se acercaba a los demás, el resto se alejaba. La misma cosa sucedía a la inversa. Antes Sasuke no estaba, Sakura sufría por él y Naruto detrás de ella animándola. Ahora era Naruto el que faltaba, Sasuke buscaba alguna conexión con su ex-compañera y era Sakura la que lo evitaba como la peste. Sai siempre fue el ente neutral en los grupos, aunque eso mismo era preocupante porque su retorno al ANBU podía también dejarlo del lado del consejo. Esos ancianos cuyo único objetivo parecía ser afianzarse en su poder y ganar adeptos para eliminar a quienes no coincidieran con ellos. Esos viejos, que jamás vieron con buenos ojos la alianza ninja.
-tenemos un grave problema, -señalo Hiashi- como bien saben, en los últimos años hubo atentados contra todos los señores feudales de los países limítrofes. Las familias nobles fueron asesinadas, y de los grandes señores….solo queda vivo el feudal del fuego.
Todos asintieron, era noticia en todos lados los asesinatos de los ricos terratenientes y los resultados nulos en las búsquedas de sus asesinos. Solo quedaba Daimyo, el feudal del fuego.
-Kabuto Yakushi ha ganado adeptos en varios países, se dice que busca fundar nuevamente el Akatsuki y esta asesinando a los señores feudales para destruir las aldeas ninja económicamente.
-¿Cuál es nuestra misión? –Pregunto Kakashi serio- ¿Proteger al señor feudal?
-No….-indico el Hokage- su misión es rastrear a Kabuto Yakushi. Todos son Jounnin aquí, ya se conocen bien puesto que trabajaron como equipo antes. Cazaran al mayor criminal del libro bingo, cuyo rango está catalogado por primera vez como SS por las 5 aldeas. Deben buscarlo y destruirlo, no podemos permitir perder nuestra ventaja con respecto a las otras aldeas.
Todos asintieron, y se retiraron en silencio. Cada quien estaba en sus pensamientos evaluando las palabras de Hiashi que no pensaba en la alianza, sino en su propio poder. Quería proteger al feudal porque así Konoha sería la única aldea que aun contaría con economía para la guerra. Kakashi había vivido lo suficiente para razonar que se avecinaba otro conflicto. Después de liquidar a Kabuto, el consejo de ancianos buscaría más poder. La alianza no tenía futuro con gente pensando de esa estúpida manera. Los que fueron hermanos en la batalla contra los Zetzu, pronto volverían a ser enemigos. Kakashi lo sabía, y solo se lamentó no haber tomado el poder cuando tuvo su oportunidad. Tal vez podría haber hecho algo para detener esas ambiciones, o tal vez…. no hubiese podido hacer nada.
Sasuke solo maldecía por dentro, Itachi le había hecho jurar que protegería Konoha. Él había dado su palabra, de no ser así que ya estaría pensando como huir nuevamente. Era horripilante que nunca aprendieran del dolor. Los viejos querían poder y sangre, Konoha era la aldea más fuerte ahora. ¿Cuánto tardarían en pensar en la guerra para expandir sus territorios? ¿Cuánto le tomaría al feudal romper la paz entre países para tratar de tomar otra porción de tierras? Ellos, los ninjas eran nada más que armas. Instrumentos al servicio de un viejo decrépito que no le importaba sumir a los pueblos en el dolor con tal de agrandar su fortuna. Sasuke se maldijo a si mismo por haber salvado a Daimyo. Él había logrado volver a su hogar gracias a eso, pero había sembrado semillas de una nueva guerra, una que nada tendría que ver con la búsqueda de paz.
Sakura sabía lo que ocurría, no por nada Shizune se conservaba trabajando en la torre Hokage. Se lamentaba no poder hacer más por este asunto, pero en cierta forma le importaba poco lo que pudiese ocurrir. Hacía años que dejo de importarle su futuro. Era una sensación rara, molesta por que no se iba por mucho que lo intentara. Ino solía pedirle que se relajara, le indicaba que Sasuke parecía tener cierto interés en ella. Pero la pelirosa siempre respondía lo mismo:
-"no es tiempo de estupideces"
Sakura se estaba marchitando de a poco. Ya no reía, ya no lloraba, apenas se notaba algo de su humanidad cuando trataba a los pacientes. Sakura se enfrascaba en la lectura de libros en busca de distraer la mente, en busca de agotarse lo suficiente para no pensar, para dormir una noche más.
Era culpa….
Esos años le sirvieron para reflexionar profundamente sobre su vida. Se encontró a si misma llorando en un banco de la salida, por un chico que nunca la quiso. Paso el tiempo, los arboles florecieron en su vida y todo comenzó a rodearse de luz. La alegría la aportaba otra persona. Esa que era capaz de hacerla reír hasta las lágrimas, aquella persona maravillosa que nunca la abandonó. Salvo hace 4 años, donde se fue tras el asesino de Tsunade-sama para nunca más regresar. Sakura sentía culpa, por haberle dicho "te amo" a él, que lo merecía. Culpa porque ese sentimiento no estaba firme en su momento, pero ella lo soltó como si fuera poca cosa. Justo a Naruto Uzumaki que todo se lo toma como promesa de vida.
Solo quería pedirle perdón a ese buen amigo, perdón….por haberlo lastimado siempre.
Sai se mantuvo como de costumbre, cubierto por la máscara de su falso gesto que cada vez era menos irreal. Naruto desapareció y Sai experimentó algo similar al dolor por perder a su hermano. Ese rubio tonto siempre tenía rabietas contra él, pero sincero como nadie, podía tratar de entender toda una vida sin sentimientos. Al menos lo intentaba, era sincero y amigable comprendiendo reacciones sin motivos. Naruto Uzumaki había recordado a Sai, el valor de un hermano. Cuando Naruto y Sasuke se enfrentaron en la guarida de Orochimaru, Sai observó por primera vez lo que un vínculo podía lograr. Lo importante de defender esas cuestiones que para la mayoría no existían. Combatir con un ideal era algo incomprensible para Sai, hasta que presenció eso. Naruto se lo enseñó, Naruto le había guiado por un camino de amistad y le mostró hasta donde era capaz de llegar por amor a Sakura. Naruto podía ser imperfecto, pero Sai siempre tuvo el deseo ser como él.
-¿Qué dicen si cenamos como equipo? –Preguntó Kakashi arqueando su ojo descubierto en señal de sonrisa- después de todo pasaremos todo un viaje juntos ¿no?
-Como en los viejos tiempos…-completó Sasuke- el equipo 7.
Sai tan solo asintió sonriendo apenas. Estar junto a ellos evitaba que se quedara solo y sin poder hablar con nadie. Eran sus únicos amigos en la aldea, los únicos con los que hablaba.
-No cuenten conmigo….-señalo Sakura seria- tengo cosas que hacer.
El comentario molestó a Sasuke evidentemente, y lo hizo saber bufando. En seguida comentó algo parecido a…. "¿qué tienes que hacer mejor que estar con tus compañeros?"...a lo que Sakura respondió:
-Tengo que cenar con una amiga, -yéndose por la calle- nuestra reunión será para otra noche.
Kakashi y Sai asintieron, la saludaron despidiéndose sabiendo que nada la haría retroceder. Sasuke en cambio se mosqueó por la negativa, decidiéndose a seguirla. Tenía que romper con el hielo de una buena vez. Algunas cuadras más allá, Sasuke la alcanzó deteniéndola.
-¿Se puede saber qué te pasa? –Reclamó molesto- ya ha pasado mucho tiempo….te pedí perdón ¿recuerdas?
-Lo recuerdo, -señaló Sakura neutralmente- me pediste perdón por tratar de matarme. Por abandonar a tus amigos. Pediste perdón a Kakashi-Sempai por deshonrarlo escapando de la aldea. Explicaste todo lo que tu hermano hizo por ti y por todos nosotros. Juraste no vengarte del consejo. Si sí...lo recuerdo. –finalizó serena.
-¿Entonces por qué me sigues evitando? –Indicó molesto- ¿Por qué no aceptas que volví y me arrepiento de lo que hice?
-No puse en duda nada de tus disculpas Sasuke. –Intervino suavemente- De hecho…me alegro por ti. Pero no creas que volveremos a ser como antes. No se me da mucho perseguir hombres últimamente.
-No pretendo eso, -dijo Sasuke desviando la vista- pero al menos trátame como si no me odiaras. Ya tuve suficiente de eso por muchos años.
-Lo siento, en serio no es mi intensión….-se defendió Sakura medio dolida- estoy….algo molesta últimamente. No lo sé….como si no pudiera alegrarme por nada.
-Como 4 años según me dicen todos –pensó Sasuke- todos dicen que lo extrañas y necesitas. Ojala volvieras maldito Dobe, para que todos al fin podamos estar en paz.
Algunas horas después, Sakura regresó a su departamento cargando algunas bolsas con víveres y documentos de informes. Era un ritual establecido hacia mucho, hacerlo tanto y tantas veces como fuera posible por el tiempo. Entró a su apartamento y el aroma de la comida en su cocina inundó sus sentidos. Hinata estaba con su delantal blanco preparando la cena y le sonrió apenas como saludo.
-Buenas noches Sakura-san….-dijo suavemente- la cena estará lista en algunos minutos.
-Traje los informes generales, -señaló la pelirosa neutral- Shizune-Sempai me dijo que debemos devolverlos al archivo en la mañana.
-Hai…-sonriendo apenas- trabajemos fuerte esta noche para completar la investigación. Estuve en país de la roca durante semanas y recaudé algunos datos interesantes.
Sakura dejó las bolsas en la mesa y se dispuso a preparar todo para la cena. Los platos, tazas y vasos, los cubiertos y distribuir los informes de misiones fuera del país realizados por todos los equipos en la semana anterior. Por suerte había resúmenes preparados por Shizune, eso les hacía más fácil el trabajo a las mujeres.
-¿Cómo les fue? –preguntó Sakura pensativa, mientras terminó de poner la mesa
-La misión fue un éxito, era fácil rastrear a esos bandidos teniendo a Kiba-kun y Shino-kun en territorio de bosques. Los localicé con mis ojos, y Kurenai-Sempai los capturó con Genjutsu. Fue un trabajo fácil se podría decir.
-¿y que averiguaste sobre las aldeas cercanas?
-Los bandidos se mantenían en el bosque porque un hombre los había echado de los poblados –Sonrió Hinata- les interrogue sobre él, dijeron que les dio una paliza monumental y por eso se escondían lejos de esos pueblos.
-¿Cómo era ese hombre? –Preguntó Sakura obligándola a la Hyuuga a voltearse a verla- ¡Dime Hinata!
-Lo siento Sakura-san…-bajando la vista- yo pensé que podía ser él….pero dijeron que no era ninja. El sujeto no usaba chakra, sino que peleaba cuerpo a cuerpo. Además su descripción física….no concuerda con Naruto-kun.
-¡Pero podría ser un Henge!- reclamó Sakura moviéndola de los hombros- ¡¿Al menos lo comprobaste?!
-Fui al pueblo y revise la zona, no hay rastro de chakra por ningún lugar. –señaló negando Hinata- el chakra de Naruto-kun es muy evidente para mí, aun estando débil podría siquiera verlo…aunque él lo ocultara….yo podría….
Casi estaba por llorar, Sakura se disculpó por gritar y se dijo a sí misma "cálmate, ella no tiene la culpa". Sakura sabía que Hinata quería encontrarlo tanto como ella, que buscaba incansable, que lo hacía por la carga misma de sus sentimientos. Sakura sabía que era una búsqueda leal.
-¿Cómo es posible que no lo encontremos?- se dijo amargada- Naruto…. ¿Dónde estás? ¿Por qué no vuelves conmigo?
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Algunas semanas después, mientras Kakashi y su equipo buscaban pistas en las antiguas zonas de batallas en la guerra. Kurenai y los suyos también tenían una misión. 3 escuadrones ANBU andaban en la búsqueda de un grupo de criminales que se vinculaban, según informes de inteligencia, con Kabuto Yakushi. El equipo de rastreo a cargo de ubicarlos era liderado por Kurenai, y fueron ellos quienes encontraron unos rastros de los criminales en la frontera entre el fuego y la roca. Los escuadrones ANBU se dividieron y un solo equipo se quedó junto a los rastreadores. Directo, kilómetros dentro del territorio de Iwa estaba el rastro fresco. No hacía mucho tiempo habían pasado por allí, tenían que atraparlos.
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Un grupo de 5 Shinobi saltaban por los árboles a toda velocidad, un ninja sensor entre ellos les advertía que estaban siendo perseguidos. Al principio del ataque eran casi 20, ahora apenas quedaban 5 por que el pueblo donde asaltaron por víveres, tenía un Shinobi protegiéndolo.
Era un monstruo, un hombre que había trapeado el piso con casi todos ellos aunque ninguno de ese equipo bajara del rango Jounnin si fueran por caso hipotético, parte de alguna villa. Estaban nerviosos, la muerte les pisaba los talones, era una sensación tan violenta que les incitaba a huir aun a costa de dejar rastros. No había tiempo para cubrir huellas, no había tiempo para emboscar a ese sujeto. Había que escapar y ponerse a salvo, había que llegar junto al jefe para que el diera cuenta de ese maldito que los estaba asesinando uno por uno. Tenían que huir….
-¡Saro, maldición! –Grito un moreno vestido con armadura de combate con placas de acero- ¡¿Dónde está ese maldito?! ¿Lo perdimos?
El ninja sensor de nombre Saro, era un pelirrojo de físico muy espigado. No era un peleador, no tenía oficio para la tarea de matar. Su talento era sentir el chakra de las personas y localizarlas. Era un mapa viviente por su inteligencia y capacidad de memorizar las rutas donde viajaba. Era quien guiaba al grupo cuando la oscuridad nada les dejaba ver. Pero esa tarde, estaba tan perdido como sus compañeros, estaba aterrorizado por aquel ninja que mató a tantos de su grupo sin sufrir ni un rasguño.
-¡Saro maldito seas!- le recriminó otro de sus compañeros- ¿Puedes sentir a ese bastardo? ¿Dejó de seguirnos?
El pelirrojo enfocó su chakra para captar al enemigo, debía estar tras ellos, a pocos metros porque era rápido como el viento. Pero no, extrañamente no podía captar absolutamente nada. Saro sonrió apenas, relajándose un poco de que ese demonio no los siguiera. Era un alivio, porque no veía el modo de detenerlo en caso de luchar contra él.
El grupo se relajó, al ver la confiada sonrisa del sensor supusieron con certeza que el enemigo no los seguía. Al menos podrían descansar, reaprovisionarse en alguno otro lugar y volver a su base con fuerzas renovadas. Al menos eso, después de perder casi todo el grupo. Llegaron a un claro, había un peñasco enorme donde podía verse una caída bastante elevada. Kilómetros hacia abajo, rocas afiladas al final de una supuesta caída. Y luego más allá, las copas de los árboles cubriéndolo todo en el paisaje boscoso.
El grupo decidió descansar algunos minutos, miraba el paisaje y en sus corazones se preguntaban ¿quién era el sujeto que los había atacado en el pueblo? Acabo con el líder en segundos y se llevó al infierno a los hermanos Dayami, unos Jounnin renegados que tenían un catálogo de rango A, en el libro bingo. ¿Quién era ese maldito? Se preguntaban mirándose entre ellos en mudo gesto.
No tendrían mucho por pensar, el asesino estaba cerca hacia buen rato…
-Tenemos a Kokuro Iyami de la nube…-señaló un hombre apareciendo de entre los arboles frente al grupo- también Saro Yumero y su primo Kouki. ¿Ustedes eran ninjas de la Hierba cierto?
Los bandidos se posicionaron defensivamente, el Shinobi frente a ellos vestía una capa negra con capucha ocultándolo, estaba de brazos cruzados y no se le podía ver el rostro. Apenas se notaba la barbilla y algunos mechones rubios adornando los lados de su cara. Como 1,80 de altura, físico bien tallado y rápido. Increíblemente rápido.
-¡Déjanos en paz! –Gritó uno de los hombres que no había sido señalados por su enemigo- ¡ya nos echaste de tu pueblo! ¡Déjanos en paz!
-Cierra la boca Sadame Renji, -le amenazó el misterioso hombre con voz profunda- tus Genjutsu patéticos no servirán conmigo.
El llamado Renji retrocedió poniéndose detrás de Koruro Iyami. El único de su equipo con especialidad Tayjutsu. El único que aún estaba vivo al menos. Sadame Reiji se preguntó, ¿Cómo ese sujeto había descubierto sus Genjutsu mediante la voz? Seguro era un monstruo.
Koruro sacó una cadena y comenzó a girarla a su lado con velocidad a la espera de lanzar la parte de la pesa contra ese enemigo. Koruro era un hombre muy grande y musculoso, cabello castaño y ojos negros. Tenía una armadura de placas que lo hacía ver como una roca impenetrable. Cosa que no era cierto.
-¿Quién eres? –Dijo Saro visiblemente impresionado que no pudiera detectarlo- ¿cómo te puedes ocultar de mi capacidad sensorial?
El encapuchado avanzó lentamente hacia ellos, sin reparos ni temores. Avanzó y una sonrisa maligna surgía de ese rostro que no podían ver completamente. Todos estaban preparados para morir. Ser criminal en tiempos tan violentos era para pocos. Pero por primera vez tenían miedo, ese misterioso hombre que venía por ellos les producía terror. No lo podían controlar.
-Saro….-señaló el hombre que ya estaba a pocos metros de ellos- eres el más consiente de todos tus compañeros. Por favor…. has que se rindan pacíficamente. Si me dan lo que busco, conservaran sus vidas, y el resto de sus pertenencias robadas. No me interesan en lo más mínimo.
Voz calmada, serena y tétrica, podía asustar al mismo diablo con ese tono espeluznante que imprimía a sus palabras. Tenían que pactar, tenían que….
-¡AL CARAJO! –grito Koruro lanzándole la cadena a su enemigo frente a el- ¡MUERETE MALDITOOOOO!
La bocha de acero en la punta de esa arma, fue directo al cráneo del encapuchado. Lo siguiente fue algo no esperado. Simplemente movió su cuello suavemente y la cadena lo pasó por centímetros sin dañarlo. Descruzó los brazos y capturó el arma que silbaba en su oído. Con su mano izquierda sobre la cadena, tiro de ella violentamente y Koruro salió despedido hacia su enemigo, atraído por el tirón en su propia arma, fue a dar directo contra ese sujeto.
El Shinobi atrajo a su enemigo, y soltando la cadena impactó con ambas palmas abiertas en el pecho de aterrorizado Koruro. Luego de eso, el enorme ex-ninja de la nube salió volando hasta que atravesó con su cuerpo varios árboles metros más allá. Su armadura a la altura del pecho estaba destrozada. La sangre escurría por su boca, ojos y oídos. La vida se había terminado para el en un solo golpe.
-Es….es….un demonio….-dijo Saro aterrorizado- no usó chakra….solo la fuerza de sus manos.
El resto del grupo soltó sus armas, todos se arrodillaron postrándose en tierra. Al menos conservarían la vida si cooperaban. Al menos eso, porque no podía vencer a ese demonio.
-Sabia decisión…-indicó el oscuro Shinobi- solo viendo la muerte a la cara puedes saber el verdadero valor de tu vida. Veamos cuánto valen sus inútiles existencias al contestar mis preguntas.
-Señor….-susurró Saro aun postrado como sus 3 compañeros- ¿qué quiere de nosotros?
-Lo único que tienen que hacer para salvar sus vidas….es darme la ubicación de Kabuto Yakushi.
Los criminales se miraron consternados, la mayoría no sabía que responder.
-Señor…..no lo sabemos…..-respondió débilmente otro de los sujetos.
El Shinobi encapuchado asintió comprendiendo la situación. De brazos cruzados camino hacia ellos, enfocó su oído, liberó un poco de chakra en su cuerpo y volvió a preguntar:
-Si me mienten….morirán….-de manera siniestra- respondan mi pregunta…. ¿Dónde está Kabuto Yakushi?
Los hombres tragaron saliva, sabían que si los quería muertos, ya los hubiese matado. Así que se arriesgaron a mantener su posición. Era eso, o morir en manos de Kabuto. Si ese hombre pertenecía a las aldeas ninja, los mantendría vivos para interrogarlos o arrestarlos. Pero estarían vivos al menos.
-no sabemos nada de ese sujeto, –respondió firme el tal Sadame Renji- así que déjanos….
No pudo terminar, su cabeza voló cuando el cuello fue cortado limpiamente. El resto de criminales vieron con horror que ningún arma había surgido de ese hombre misterioso. Solo su mano derecha abierta, como una navaja de aire.
-Me mienten….y los descubro…..-indico neutral el hombre- ahora morirán todos por esa estupidez.
-¡No espera! –gritó Saro pero fue tarde.
El Shinobi mató a los otros dos compañeros golpeando en sus cuellos con sus manos abiertas. Unos golpes clásicos del karate, pero con una carga de fuerza tal, que hizo quebrar los cuellos y cayeron boca abajo gritando horriblemente. Aunque fueron sus últimos gritos porque ya estaban muertos.
Saro lo observó con horror, estaba por morir y lo sabía, era lo último, nadie lo iba a salvar. De pronto una esperanza. Sus sentidos le indicaban que venían muchos usuarios de chakra hacia ese peñasco, tal vez fueran ninjas de las aldeas. En cuyo caso lo arrestarían, pero seguro que ese asesino no se entregaría sin pelear. Tal vez había una oportunidad de escapar y….
-¡Aaaaaahhhhh! ¡¿Qué haces maldito?! –grito el pelirrojo asustado.
El encapuchado lo volteó al suelo de un suave revés con la mano. Luego agarró uno de los tobillos de Saro y lo alzó en el aire como si nada pesara. Saro gritaba pidiendo auxilio mientras cabeza abajo iba colgado adonde ese hombre lo llevara. Que lamentablemente para él, era al peñasco. Lo mantuvo colgado en el vacío, Saro miró hacia abajo y fue peor, solo tenía que soltarlo y todo acabaría para el pelirrojo. Aunque siendo Shinobi, y con algo de habilidad podía tal vez salvarse de esa caída. Por supuesto el encapuchado también lo tenía en cuenta:
-Si piensas que salvaras la caída con chakra, -sonrió apenas- acabo de sellar tu energía para que no puedas usarla. Sello de restricción. También te puse un sello de abjuración. El peso de tu cuerpo aumentara unas 200 veces en cuanto te suelte. Sin dudas harás un profundo agujero al final de este peñasco.
-¡Noooo no por Kami! –Gritaba Saro- señor….perdóname…
Lloraba aterrorizado, miraba boca abajo a su torturador y podía notar por primera vez los azules ojos como zafiros fríos de crueldad. Marcas en sus mejillas, podía ver el rostro de su oscuro enemigo por primera vez. Y le daba más miedo aun.
-¡Lo diré todoooo! –Gritaba acobardado- ¡no sé dónde está Kabuto-sama! ¡Lo jurooooo!
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Kiba y Akamaru iban al frente, Shino cubría los flancos con sus nubes de insectos. Kurenai iba detrás mientras que Hinata estaba en medio de su equipo con el Byakugan activado. Entre los arboles seguían los rastros de los 5 criminales. Kiba podía olerlos, estaban cerca. Hinata advirtió que los chakra estaban desapareciendo uno a uno, que solo quedaba el último. Y también parecía estar extinguiéndose.
-¡Debemos apresurarnos! –Hinata nerviosa- casi todos están muertos. Solo queda uno…
Llegaron al claro donde el peñasco finalizaba, vieron a un encapuchado sostener de cabeza a su prisionero. Parecía hacerlo con facilidad a pesar de tener su brazo extendido al abismo. Parecía muy tranquilo. Demasiado.
-¡ALTO AHÍ! –Gritó el capitán del equipo ANBU que venía con los rastreadores- ¡Ese hombre debe ser interrogado!
-Este hombre ya fue interrogado…-susurró el Shinobi oculto- y ahora llegara su sentencia.
Dichas estas palabras, simplemente lo soltó. El grito aterrador de Saro se escuchó como eco por todo el lugar. Un grito largo y profundo, el último de su vida. Cayó como piedra y se estrelló contra las rocas en el fondo. Una muerte terrible y violenta.
-¡¿Por qué lo soltaste?! –Gritó Kiba enfurecido- ¡estaba indefenso!
El Shinobi se giró ante los de Konoha y sonrió apenas. De brazos cruzados movió levemente su cabeza como registrando cuantos ninjas había frente a él. No parecía estar preocupado, no parecía estar respirando de lo tranquilo que estaba. Kurenai se movió de la formación con su equipo y agachándose reviso los cadáveres de los otros criminales. Golpes secos, golpes mortales y parecían haberse rendido con anticipación.
Hinata en tanto estaba muy sorprendida, su ojo blanco veía con horror que ese hombre parecía no tener chakra en su cuerpo. Era algo apenas, como si fuera un moribundo en lugar de un hombre fuerte. No podía ser, jamás había presenciado algo parecido. Kiba trataba de captar su olor, al principio no había nada, pero ahora, al tenerlo tan cerca. Si…..definitivo que conocía esta sensación. En algún lugar había captado a ese sujeto. Era….raro….una sensación ya conocida anteriormente.
-Shino Aburame….-señaló el misterioso sujeto- tus insectos no son necesarios para atraparme. No pienso luchar contra ustedes. Mis viejos amigos….
Shino, de gesto imperturbable, hizo señas con sus manos para detener los insectos que se colaban por el borde del peñasco para rodear al sujeto. Si los había descubierto tan fácilmente, era seguro que podía evitarlos.
-¿Cómo sabes su nombre? –Preguntó intrigada Kurenai- ¿Quién eres y por qué mataste a estos hombres?
-Muchas preguntas…-señaló el sujeto sonriendo- pero empecemos por lo importante –Quitándose la capucha- Conozco su nombre porque los conozco a todos, soy Naruto Uzumaki y asesine a estos hombres por que era necesario.
Todos abrieron la boca sorprendidos. No podían creerlo, Naruto Uzumaki…..allí….frente a ellos. Era increíble, era… la noticia más fantástica desde el final de la guerra. Naruto Uzumaki estaba vivo, y había vuelto.
Hinata observó entre lágrimas al motivo de sus anhelos, no pudo soportarlo. Corrió hacia él y lo abrazo calurosamente. Naruto algo sorprendido esbozo una sonrisa tranquila, y correspondió el abrazo con ternura. Ni siquiera se imaginaba cuanto había sufrido Hinata por su ausencia. No tenía la menor idea. Pero lamentablemente para todos…
No le importaba demasiado.
Fin del capítulo.
