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CAPÍTULO 2: ACUERDO
Bienvenida a tu vida
No hay vuelta atrás
Ni si quiera mientras dormimos
(Everybody wants to rule the world, Lorde)
Nuevamente frente a la puerta improvisada en el caído AT-AT esta vez no había nada ni nadie que pudiera detenerlo. Se detuvo un momento, sintiendo con la Fuerza sus alrededores, atento a cualquier peligro y para poder hacerse una idea de lo que se iba a encontrar una vez entrara en el arma. No había nada kilómetros a la redonda, solo un notorio punto de fuerza al interior del AT AT, pero que se sentía inestable, como si la Fuerza estuviese inquieta dentro de su usuaria. Aun así, le sorprendió lo fuerte que sentía, como si brillara incluso sin estar en la misma habitación. No le quedaban dudas de que la mujer era altamente sensible a la fuerza, quizás una rival a su propio poder.
Con cautela ahora, sable de luz listo para ser empuñado, empujo con suavidad la puerta y entró al estomago del AT AT sigilosamente. Escaneando rápidamente la habitación no parecía haber ningún peligro, pero no por eso bajo la guardia. Adentrándose un poco mas, y con la luz de la tarde entrando por la puerta abierta junto con una pequeña lámpara que estaba encendida en un costado, pudo examinar con un poco más de detenimiento sus alrededores.
Su cara, siempre impasible ante cualquier situación, ante lo rudimentario del lugar y la arena cubriéndolo todo, no pudo evitar crisparse un poco en el ceño, en una clara mueca de desaprobación por la forma de vivir de quien residía aquí. Fue en ese momento, sin embargo, cuando notó la pequeña figura humana en una esquina, en lo que debía ser un lugar de descanso a juzgar por las mantas en el suelo.
Le tomo solo unos segundos notar que la mujer estaba inconsciente, y aun menos caer en la cuenta de que debía estar sufriendo alguna especie de enfermedad. La Fuerza, inestable moviéndose a su alrededor, junto con el estado inquieto en que se movía eran un claro indicio de ello. Acercándose a la chica y agachándose a su altura, la observo con atención. Sus rasgos, propios de una mujer joven, se veían opacados producto de la capa de sudor que cubría su piel, que en adición sus mejillas sonrojadas y el calor que podía sentir irradiando de su pequeño cuerpo, lo llevaban a concluir que lo mas probable es que tenía fiebre. Sus ojos estaban firmemente apretados y sus respiraciones eran cortas y rápidas, y además parecía estar repitiendo algo ininteligible. Sin embargo, a pesar del estado claramente deplorable en el que se encontraba la mujer y de su evidente peso por debajo del adecuado, había algo de atractivo en la forma de su cara y en las facciones delicadas que se alcanzaban a notar debajo de la suciedad que la cubría. Podría decirse que es bonita pensó, y casi por instinto, como en un trance, se encontró levantando su mano enguantada y rozó ligeramente sus dedos contra su mejilla. Ante el contacto, ella abrió ligeramente los ojos, revelando su color avellana, y no enfocándose realmente en él le dijo en medio de suspiro, de forma casi imperceptible:
"No me dejes."
Inmóvil, supo en ese instante, con certeza, que era la mujer cuya voz había escuchado hace algunos días, así que resolviendo rápidamente que hacer ante la inesperada situación en que se encontraba, la tomó en sus brazos y levantándola sin esfuerzo, la pegó a su pecho y se volvió por el camino que llevaba a su TIE. No previendo que el resultado de este encuentro significaría llevar un pasajero, no le quedo más remedio que llevar a la chica en su regazo en el ascenso de vuelta al Finalizador, así que hizo el trayecto lo mas rápido posible, incomodo con esta cercanía física a la que no estaba acostumbrado.
"Kylo Ren a Finalizador, que espere una cápsula médica en mi hangar." Ordenó en el intertanto.
"Entendido señor." Fue la respuesta desde su intercomunicador con la nave.
El ascenso al destructor fue de solo algunos minutos, pero al llegar agradeció estar utilizando su mascara, porque estaba seguro de que el sonrojo era evidente en su cara. Apresurándose a salir de su TIE para poner un poco de distancia entre la chica y él, a un costado de su hangar se encontraba esperando, tal como había ordenado, un droide médico y un doctor junto a una capsula médica.
"Esta mujer necesita atención medica, arreglen lo que sea que esta mal en ella" les ordenó mientras depositaba a la chica en la capsula. Sin más demora, el doctor asintió y rápidamente emprendieron camino a la sala médica abordo. Siguiéndolos, una vez ya en la sala se quedó a un costado esperando que el medico le diera el reporte del estado de salud de la chica, mirando como la pinchaban y usaban un escáner en distintas partes de su cuerpo. Finalmente, en lo que pareció una eternidad, pero en realidad no fueron mas que 20 minutos, el doctor tuvo que haber llegado a alguna conclusión, ya que dejaron de hacer sus pruebas y se acercó a el.
"Señor, la mujer parece haber sufrido una contusión medianamente severa en la parte posterior de su cabeza, lo que sumado al estado de malnutrición y deshidratación que presenta, provocó su estado actual de fiebre y malestar," le dijo el médico, evitando mirar su mascara y centrando su miraba en el datapad que tenía en las manos. "Sin embargo, no hay derrame ni daño irreversible, así que le administraremos fármacos para la contusión y mantendremos sedada en observación durante una noche si lo aprueba."
"¿Y sobre su estado de malnutrición y deshidratación?" Cuestionó al doctor, impaciente.
"Para la deshidratación le estamos administrando fluidos en este momento, junto con un shot de vitaminas y minerales para estabilizarla. Sin embargo, para tener una recuperación total, deberá seguir una dieta especial por algunos meses, más suplementos alimenticios." Terminó el doctor, levantando la mirada unos segundos a Kylo, para volver a bajarla de inmediato.
"Bien, haz lo que dijiste y prepara una dieta. Cuando despierte me lo informan de inmediato." Dijo con finalidad, y sin esperar respuesta se dió la vuelta y salió de la sala médica. Necesitaba encontrar a Mitaka para que preparan una habitación para la chica. Sentía que iba a estar un tiempo a bordo del Finalizador.
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Su cabeza se sentía pesada, sobretodo sus parpados, así que fue con un poco de dificultad que logró abrirlos. Sin embargo, los cerró de inmediato por la luz intensa que se filtraba dentro de su AT AT. Quizás lo mejor era seguir durmiendo un rato mas, y cuando despertara de nuevo se sentiría mejor, pensó a la vez que se daba la vuelta en su cama y se ponía de lado.
Fue en ese momento, mientras se acomodaba, que se dio cuenta que algo andaba mal. Su cama nunca había sido tan blanda, y había un olor extraño, como a parches de bacta. Esta vez cuando abrió los ojos, a pesar de la molestia de la luz los dejo abiertos, y al mirar a su alrededor sintió como el pánico se formaba en su interior. Esta no era su casa.
La habitación era gris, y directo en su línea de visión había una mesa con instrumentos que parecían de curación, como los que imaginaba habría en un hospital. Incorporándose un poco en lo que ahora notaba era una camilla, noto los cables que venían de una maquina que emitía un sodio de pitido y rodeaban su brazo, para terminar en unas agujas que estaban enterradas en la parte interior de su codo. En una milésima de segundo supo lo que le había pasado… la habían raptado, una de esas organizaciones ilegales que utilizaban a personas que nadie extrañaría para hacer experimentos en ellas y crear remedios para los ricos de la galaxia. O a lo mejor le sacarían los órganos, porque un político corrupto había vivido una vida de excesos y ahora necesitaba un nuevo hígado.
Tengo que escapar, pensó mirando a su alrededor, intentando formular un plan de escape. La vara que estaba sosteniendo la maquinita que tenía los cables le serviría de arma, pero primero tenia que sacarse esas agujas del brazo. Con una mano temblorosa, por la adrenalina y el pánico en ella, agarro los cables, pero en el instante que los iba tirar se congeló.
"No. Te harás daño." dijo una voz robotizada a su derecha, pero por más que lo intentaba no podía girarse para ver a su portador, su cuerpo temblaba del esfuerzo. Era como si estuviera congelada en carbonita. "Dejare que te muevas si prometes comportarte ¿entendido?" dijo la voz esta vez, al tiempo que se paraba frente a ella.
Imponente en un traje completamente negro y una mascara de igual color, supo en ese momento que antes se había equivocado. No estaba en manos de un grupo ilegal que quería experimentar en ella, no, estaba en manos de algo mucho peor, porque ese era Kylo Ren, y eso solo podía significar una cosa… la Primera Orden.
Después de unos segundos, en los que logró asentir con su cabeza, sintió como la presión dejaba su cuerpo y finalmente podía moverse libremente. No tenia idea como había hecho eso y la respuesta la asustaba. Aun así, su instinto le decía que por el momento siguiera las reglas, averiguara que, hacia aquí, y después trazara un plan de escape, así que haciendo caso de la instrucción que el hombre previamente le había dado, no se arranco los cables que tenia en el brazo.
"¿Dónde estoy?" pregunto en una voz ligeramente temblorosa, aunque decidida.
"Eres mi invitada" le contesto la voz robotizada.
"Eso no es lo que pregunte."
"No, no lo fue." Le dijo de vuelta Ren, a la vez que se movía por el pequeño espacio de la sala. "¿Cual es tu nombre?"
"Rey. Ahora respóndeme ¿Dónde estoy? ¿Por que estoy aquí?" demando esta vez, el temblor ausente de su voz ahora.
"Fascinante. Tienes miedo, pero aun así me haces frente." Se detuvo de nuevo frente a ella, y aun con el casco puesto pudo sentir la intensidad de su mirada. "Estas a bordo de la nave Finalizador. Te encontré en Jakku moribunda y te traje para que te trataran mis médicos abordo."
La respuesta la dejó descolocada, ciertamente era la última explicación que esperaba oír.
"¿Qué? Eso no es posible, estar durmiendo en mi casa es lo último que recuerdo." Le rebatió.
"Sí, allí te encontré. Estabas delirando de fiebre, y de acuerdo con lo que dijo el médico, fue producto de una contusión que sufriste en la cabeza." Esta vez se sentó en una silla que había a un costado.
Ante la mención de la contusión, olvidándose del miedo que sentía ante la extraña situación, instintivamente llevó su mano a la parte posterior de su cabeza. Se había golpeado contra el suelo cuando… ¿tan grave había sido el golpe? Recordaba que le dolía la cabeza, y que se sentía bastante mal, pero pensó que había sido el estrés de todo. Y este hombre -o al menos pensaba que era un hombre– Kylo Ren, le había proporcionado atención médica ¿Por qué?
"¿Por qué? ¿Qué quieres de mi? No creo que me hayas ayudado por la bondad de tu corazón."
"Tienes razón, tengo motivos para haberte brindado ayuda. Pero eso lo discutiremos después, en un lugar más privado," dijo al tiempo que se acercaba a un panel que había a un costado de la puerta y apretaba un botón. "Todo lo que necesitas saber ahora es que tu vida no corre peligro, siempre que no intentes algo estúpido" le advirtió.
No tuvo tiempo de contestar nada, porque nuevamente la puerta se abrió y esta vez entró un hombre vestido con una túnica blanca y sosteniendo un datapad. Sin prestarle atención en lo absoluto, se dirigió a Ren, inclinando la cabeza en señal de deferencia.
"¿Me llamo señor?" pregunto cortésmente, sin mirarlo directamente.
"La paciente ¿esta bien para ser dada de alta?"
"Si señor, solo queda hacer un chequeo que puedo realizar de inmediato y podrá irse." Dijo el medico, y ante el ademán de mano de Ren que lo autorizaba, se acercó a ella.
Después de hacerle preguntas de como se sentía, si le dolía la cabeza, y apuntar una luz a sus ojos, el médico concluyó que estaba bien para ser dada de alta y saco los tubos que seguían en su brazo, los que, según su explicación, eran fluidos que la hidrataban. También le dio un medicamento para el dolor de cabeza, algo más para la contusión y unas vitaminas. La verdad, toda la situación la desconcertaba ¿realmente estaba recibiendo atención medica, le estaban dando medicamentos, todo porque Kylo Ren quería algo de ella, una simple chatarrera?
"Sígueme." Le dijo Kylo para darse la vuelta y salir de la habitación en que estaban.
Dudó por un minuto, entre seguirlo o quizás intentar una huida ahora, pero nuevamente ese sexto sentido que siempre había tenido le estaba diciendo que, por alguna razón, de verdad no estaba en peligro, y que lo mejor por ahora seria hacer lo que Ren decía. Así que se paró de la camilla, con piernas un poco temblorosas en un inicio, pero se recompuso rápido y con una mirada decidida siguió al misterioso Caballero de Ren a donde sea que la llevaba.
·········
Así que Rey era el nombre de la chica. No paso desapercibido para él que había omitido su apellido, pero eso era algo menor, dentro de poco conseguiría todos los detalles sobre quien era exactamente Rey. Sintió como dudo un momento, debatiéndose entre seguirlo o intentar huir. Su aprehensión de confiar en su palabra de que no buscaba hacerle daño. Gracias a la Fuerza la chica tenía un buen sentido de autopreservación, porque finalmente lo siguió sin decir una palabra.
Navegando por los pasillos del Finalizador hacia los aposentos para su invitada, recibieron un par de miradas curiosas de algunos oficiales, pero las ignoró. Su atención estaba completamente enfocada en la mujer detrás de él. La luz en su interior era casi enceguecedora, molesta, y la Fuerza, no se había equivocado en decir que la portaba con tanta intensidad como el.
Tenerla cerca era una experiencia casi abrumadora, el extraño vínculo que los une vibrando con el poder de ambos, satisfecho por su cercanía física. Cuando la había recogido en Jakku no se había sentido así, seguramente por el estado enfermo en que se había encontrado Rey, su fuerza un torbellino inestable. Ahora, estable nuevamente, se extendía a él y podía leerla como si fuese un libro abierto. Sentía venir de ella desconfianza, aunque también curiosidad, pero lo que lo sorprendía era la ausencia de miedo hacia él.
Deteniéndose frente a la puerta que era su destino, brevemente se pregunto si es que Rey también podía sentirlo de la misma manera que él estaba descubriendo podía sentirla a ella. Por un pequeño segundo, sintió pánico de que otra persona pudiese leer sus siempre turbulentas emociones, pero desecho rápido la noción de que ella podía sentirlo. No estaba entrenada en la Fuerza, probablemente ni siquiera creía en ella, así que a menos que se concentrara buscando sentir lo que él sentía, era imposible que supiera lo que sucedía en su interior. Además, sus escudos mentales eran formidables, no había posibilidad de que los sobrepasara.
Digitó el código que los dejaría entrar en la habitación, y una vez dentro, se dirigió de nuevo a la chica detrás suyo.
"Cenaremos aquí," dijo apuntando a una mesa que ocupaba el final de la habitación, frente a una gran ventana que miraba al espacio. "En la habitación continua hay un baño y ropa para que te cambies." Termino de decir señalando hacia una puerta a un costado.
"¿Por qué me tengo que cambiar?" pregunto Rey, sospecha en su mirada.
"Haz lo que quieras, podemos cenar así como estas, sucia y llena de arena si eso es lo que quieres" le respondió mientras se sentaba en el living de la suite, entre la zona de comedor y la puerta de entrada. "O puedes cambiarte a ropa limpia y cómoda después de haberte duchado. Es decisión tuya."
Rey se quedo parada en frente suyo, de brazos cruzados y mirada desafiante. Realmente era impresionante la habilidad de esta chica para confrontarlo. Aun así, la tentación de ropa limpia y un baño debió ser demasiada, porque no tardo en darse la vuelta y adentrarse en el dormitorio contiguo, desapareciendo de su vista.
Finalmente, solo, se saco sus guantes junto a su mascara, dejándolos en la mesa lateral. Parándose se quito la capa también y la tiro en el sofá, y después se acerco al panel junto a la entrada para ordenar que les trajeran la cena.
Volviendo al asiento que acababa de dejar, pondero una vez mas que es lo que iba a hacer. Rey claramente era fuerte en la Fuerza, y además compartían una especie de vinculo para el que no tenia explicación, así que dejarla ir no era una posibilidad. Necesitaba explorar el vinculo que tenían, comprender hasta donde llegaba, que implicaba ¿lo haría mas fuerte, la Fuerza en Rey aumentando la suya? Era una posibilidad, pero para eso necesitaría entrenarla, hacerla su aprendiz y enseñarle los caminos de la fuerza, convertirla al lado oscuro y hacerla una guerrera de Ren. Esa idea le gustaba.
Una voz en su cabeza le recordó a Snoke, su maestro querría verla, pero tan solo el pensamiento de tener que presentársela lo hizo apretar los dientes y que un extraño sentimiento de posesión surgiera en él. Rey era suya. Él la había encontrado y era con él que compartía un misterioso vínculo. Se rehusaba a tener que compartirla con su maestro. No, ya pensaría en algo para evitar que eso sucediera.
Pero ahora ¿cómo hacia para que la chica se quedara? Hacerla su prisionera no funcionaría para los planes que tenía en mente. No, necesitaba que voluntariamente decidiera quedarse con él y lo aceptara como maestro, lo que sería difícil, porque incluso si no sintiera su desconfianza, era patente en su cara que no se fiaba de él. Pero siempre había algo que todos querían, todos tenían un precio, y si descubría cual era el de Rey, podía ofrecerle lo que quisiese a cambio de su estadía prolongada en el Finalizador.
El ruido de la puerta abriéndose lo saco de sus pensamientos, y en ese momento lamento haberse sacado el casco. Rey volvía del dormitorio y se veía muy diferente. Atrás había quedado la chica sucia y despeinada, y ahora había frente a él una mujer hermosa -¿realmente había pensado la primera vez que la vio que era solo bonita?- con rasgos suaves que se podían ver claramente en su cara enmarcada por el pelo mojado y liso que le llegaba justo debajo de los hombros. Además, se veía extrañamente sensual en un atuendo negro de la primera orden. Maldito Luke y maldito Snoke que prácticamente lo había dejado aislado de compañía femenina, y maldita su naturaleza masculina que reaccionaba ante la cercanía de una mujer.
"¡Eso fue fantástico! Había tanta agua, y ¡estaba caliente!" dijo Rey con una sonrisa en su cara, olvidándose por un minuto con quien estaba.
"Me alegra que lo hayas disfrutado" fue todo lo que respondió Kylo. Podía sentir el asombro y felicidad irradiando de ella, y no pudo evitar sentirse divertido por su reacción.
Conmigo, puedes tenerlo todo y mas, no pudo evitar pensar de forma arrogante.
·········
Fue en ese momento, cuando lo escucho hablar, que Rey cayó en la cuenta de que Ren se había sacado la mascara. La verdad no sabía que estaba esperando que hubiese debajo de ella, pero ciertamente no se imaginaba a un hombre en sus 20 y tantos, varonil y tan… guapo. Ciertamente su aspecto no calzaba con la imagen de monstruo implacable del que toda la galaxia hablaba.
Se tuvo que haber quedado mirándolo de una manera muy obvia, porque Ren levanto una ceja en señal de pregunta, ante lo que se sonrojo furiosamente. Perfecto, ahora se estaba sonrojando porque el segundo ser mas temido de la galaxia era guapo y se había quedado mirándolo descaradamente ¿Qué estaba mal con ella?
Kylo iba a decir algo, de índole perversa lo más seguro, pero se salvo de escucharlo porque en ese momento entro un droide a la habitación cargando algo.
"Buenas tardes amo, traigo su cena y la de su invitada." Dijo el droide en su voz robotizada, pasándolos de largo y dejando los platos en la mesa, arreglándola para una comida de dos personas.
"Bien, puedes retirarte ahora." Dijo Ren a la vez que se levantaba de su asiento en el sofá. Nunca dejando de mirarla, con una cara que no revelaba nada, se dirigió a ella ahora. "Después de que comamos hablaremos del porqué estas aquí."
Después de sentarse, imito lo que hacia Kylo y saco la extraña tapa que tenía el plato. En un instante el olor de la comida la asalto, y oh Fuerza, jamás había olido algo tan maravilloso, y se veía tan apetecible la comida, no era del horrible color gris de las porciones a las que estaba acostumbrada. Iba a atacar la comida con sus dedos cuando se fijo que Ren estaba usando cubiertos para comer, y que ella tenia unos iguales a los costados de su plato. Avergonzada se mordió el labio y los tomo con torpeza, ya que, si bien sabia que eran, nunca había usado unos, no tenia el dinero para permitirse comprarlos.
"Es mas cómodo si los tomas de esta manera," Le dijo Kylo mientras le mostraba la manera correcta de sostener el tenedor y cuchillo. "Y entonces los usas así." Corto un pedazo de la carne que había en su plato para demostrar como se hacia.
"Gracias." Le contesto aun avergonzada, aunque realmente agradecida de que no se hubiese burlado de ella y en cambio le mostrara como usar los utensilios. Kylo Ren se convertía cada vez más en un misterio.
Terminaron de comer en silencio, y aunque se encontraba en la situación mas insólita que jamás se hubiera imaginado, podía decir sin lugar a duda que esta había sido la mejor comida de su vida. Pero ahora, Ren tenia que responder sus preguntas.
"Entonces ¿cuál es la razón por la que estoy aquí?" fue directo al grano.
Kylo la miro fijamente unos segundos, con esa cara impasible suya "Dime algo Rey ¿has escuchado hablar de la Fuerza alguna vez?"
Ante la extraña pregunta, frunció el ceño extrañada. "¿La Fuerza? He escuchado un par de cuentos, y todo eso de los Jedi y como la usaban. Pero no se si creo que realmente exista." Le dijo con honestidad.
En vez responderle estiro la mano, y el plato del que recién había comido ya no estaba en la mesa, sino flotando en frente suyo. Abriendo los ojos asombrada, acerco su mano al plato y lo toco, y este solo se movió un poco hacía donde lo había empujado. ¡No podía creer lo que estaba viendo! No podía creer que todos esos cuentos de la Fuerza fueran reales.
"Como puedes ver, la Fuerza claramente existe. Es lo que use antes para evitar que te movieras. Esta presente en cada organismo vivo de la galaxia, pero hay algunos, privilegiados, que tiene el poder de usarla a su voluntad. Yo puedo hacerlo, y tu Rey, también." Le explico Ren a la vez que se inclinaba hacia adelante, mirándola fijamente a los ojos.
"¿Qué? No, eso es imposible, sabría si puedo hacer algo así" Le dijo perpleja, seguramente estaba bromeando. Pero en sus ojos, que empezaba a notar eran el único punto en su cara que expresaban algo, veía solo honestidad.
"Cierra tus ojos y concéntrate, y busca la Fuerza. Esta ahí, esperando a que la uses," le ordenó. Ella se quedo mirándolo, como diciéndole que no esperaba que ella realmente hiciera eso, pero Ren solo cruzo los brazos, esperando a que hiciera lo que decía, así que cedió. "Bien ¿la sientes?"
Al principio no sentía nada, era igual a todas las veces anteriores en que había cerrado sus ojos, pero entonces recordó que Kylo le había dicho que se concentrara y buscara la Fuerza, así que intento hacer eso. Y entonces… fue como si un nuevo mundo se abriera. Podía sentir la Fuerza a su alrededor, en el aire, en el vacío del espacio al otro lado de la ventana, en Kylo al frente de ella… y algo mas, uniéndolos.
"Yo… si, puedo sentirla," le contesto emocionada, aun con los ojos cerrados. "¡Esta en todo! en ti, en mi… y hay algo, uniéndonos." Abrió los ojos y lo miro, la pregunta pendiendo en el espacio entre ellos.
"La razón por la que estas aquí Rey, es porque la Fuerza me dirigió a ti, y parece haber creado alguna especie de vínculo entre nosotros," explico Kylo. "No se su naturaleza, ni que implica, pero me gustaría averiguarlo. Pero para poder hacer eso, necesito que te quedes abordo," continuo. "No estas entrenada, pero tienes gran potencial, así que, a cambio de tu cooperación, te ofrezco entrenarte en los caminos de la Fuerza, y cualquier otra cosa que desees, solo dilo."
Perpleja y abrumada con toda la información que acababa de recibir, no sabía que responder. La Fuerza existía, ella podía usarla, y había una conexión en la Fuerza entre ella y Kylo Ren, líder de los caballeros de Ren y ejecutor de la Primera Orden, la misma que cometía atrocidades a lo largo de la galaxia. ¿Era capaz de aceptar una oferta así, de este hombre?
En Jakku solo había vivido desgracias, y ya habían pasado 14 años desde que sus padres la dejaron allí. Volver significaba seguir con su vida mediocre, aferrándose a la fe de algo que no sabia si iba a pasar. Por otro lado, Ren le ofrecía entrenamiento en la Fuerza, y cualquier otra cosa que ella quisiese, solo debía pedirlo. En realidad, la decisión ya estaba tomada.
"Quiero encontrar a mis padres. Y esta habitación. Si puedes hacer eso, acepto." Dijo decidida.
Por primera vez viendo un poco de emoción en su rostro, en la pequeña curvatura hacia arriba de sus labios, Kylo le dijo "Tenemos un trato entonces. Bienvenida abordo Rey."
Acababa de firmar un trato con el diablo. Esperaba no arrepentirse.
Hola a todos! aqui va el segundo capitulo de esta historia, espero que lo disfruten!
También me gustaría agradecer a todos quienes me dejaron un review, me encanto leer sus apreciaciones, y a todos los que pusieron follows y favorite.
Les aprovecho de comentar que estaré actualizando los 20 de cada mes. Estoy en mi ultimo semestre de universidad y no esperaba que fuera tan demandante, pero bueno, sí lo es jaja, así que prefiero poner un tiempo razonable de actualización para no dejarlos esperando. Peeero ya desde enero espero poder hacer actualizaciones más seguido.
Estaré leyendo sus reviews!
Disclaimer: Star Wars no me pertenece.
