CAPITULO 4: CONTRAPESO

"La reunión de los lideres Uchiha dio inicio esa tarde-noche calurosa. En la punta de una larga mesa rectangular, Uchiha Madara presidía el consejo del clan para decidir sobre los últimos acontecimientos. 10 cabeza de familia estaban sentados a su alrededor, todos de cabello azabache y expresión desgarbadas. Todos serios, característica que los unía como familia más allá de las impresiones físicas.

Habían pasado 3 meses desde que Madara barrió con todos sus contrincantes y se trasformó en el indiscutido líder del clan Uchiha. Su Magenkyo Sharingan fue demasiado para los ocasionales rivales. El fantástico "Tsukuyomi" había aterrorizado a propios y extraños. En 5 segundos, 72 horas de torturas inimaginables. Madara era el mejor, el más fuerte, el más sanguinario y por derecho el líder de todas las ramas Uchiha. Pero era odiado, porque en su juventud tomó el poder por la fuerza. Asesinó en combate al anterior líder y sin concesiones se erigió como el jefe supremo. Era ya conocido su poder, así como su rivalidad con Hashirama Senju. El líder del clan Senju del bosque.

-Madara…-empezó un hombre bien entrado en años- estamos de acuerdo con tu liderazgo. Lo has ganado en el campo de batalla por propio mérito. Pero ciertos asuntos no pueden tan solo dejarse al capricho de un líder. Asuntos importantes para toda la familia.

Madara solo asintió tranquilamente, quería ver que se proponían porque por primera vez admitían a viva voz su liderazgo. Algo que en casi 3 meses no habían hecho.

-Creemos que la familia Uchiha se enfrentara a un grave problema sino unimos nuestros esfuerzos con otros clanes –Siguió el hombre que había iniciado- el clan Uzumaki, y el señor feudal están en un principio de acuerdo para terminar de una vez por todas con los constantes conflictos que siempre nos tienen peleando contra los Senju.

-Conflictos que nos tienen como dominadores –señaló Madara- nuestros espías nos informaron que muchos integrantes del clan Senju están desertando.

-No es cierto…-le corrigió un moreno que tenía solo un ojo, producto de una vieja batalla- esos Senju están comprometiéndose con integrantes de otras familias. Se harán fuertes con el tiempo. Nos arrasaran si tan solo obtienen tres guerreros como Hashirama Senju.

Madara gruño con fastidio, odiaba que sus propios familiares idolatraran más al enemigo que a su propio líder. ¿Acaso él, no era también fuerte? ¿Acaso no combatía en igualdad de condiciones contra el temido Hashirama? Era de risa que su mayor rival tuviera hasta la admiración de sus enemigos circunstanciales. Mientras que Madara obtenía miedo y repudio solamente.

-No estoy de acuerdo en unirme a los Senju para formar esa dichosa aldea Shinobi. –Sentenció Madara serio- nuestros ideales y los de ellos no tiene comparación, son como el sol y la luna. Ellos son pasivos y permisivos. Por lo tanto obtienen más y más enemigos por su incapacidad de rematarlos.

-También obtienen aliados, los cuales elevan su poder intercambiando ninjas y barreras de sangre. –Indicó otro líder cansinamente- si lo evaluamos bien, nosotros solo contamos con el Sharingan. En combate somos superiores, pero para rastreo, espionaje y diplomacia….

-Digan lo que quieran, -señalo al fin el líder- nunca estaré de acuerdo en unirme a los Senju. Pero cederé esta vez. La razón es estrictamente personal. Pero prepárense para ser humillados, porque los Senju nos harán sirvientes por su relación con el feudal nuevo. Y luego nos mataran cuando ya no les sirvamos.

Nadie estuvo acuerdo, todos accedieron a viajar para formar la nueva villa. Todo el clan Uchiha, menos su propio líder, estuvieron de acuerdo. Madara solo cedió por su hermano menor. Izuna estaba enamorado de una Uzumaki que no podría desposar en tanto no acordaran la paz con los Senju. Madara quería destruir al clan Senju, quería enterrar a su enemigo Hashirama. Pero más quiso que su hermano Izuna pudiese casarse con la mujer que amaba. Mas quiso la felicidad de su hermano, y fue la piedra que comenzó todo el derrumbe."

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Descendió a paso lento por los subsuelos, no podía verse mucho y cargaba con comida para el prisionero, llevándola sola. Estaba nerviosa, por alguna razón no le importaba demasiado estar pasando por las celdas donde hombres lujuriosos le gritaban obscenidades habidas y por haber. Sakura no hacía caso a nada de lo que decían. Toda su atención estaba centrada en respirar con calma y no mostrarse ansiosa. ¿Cómo se vería Naruto después de 4 años? ¿Qué tanto habría crecido? ¿Qué tanto habría madurado? ¿Cómo estaría luego del... "Recibimiento" de la aldea?

Eso la hizo rabiar. Sakura no podía entender que alguien como Naruto, tuviese que pasar días completos en ese basurero que algunos llamaban con cierta generosidad cárcel. El consejo seguía tratándolo como a un monstruo, a pesar de todo lo vivido y todo lo que le debían. Naruto siempre iba a ser tratado justo así.

Descendió al último sub-suelo y casi patina en un charco de sangre que había en el piso. Varias manchas más allá, dictaba de una lucha sin cuartel por toda la zona de celdas. Había barrotes doblados como papel para Origami y catres destrozados por doquier. Uno, dos…..cuatro cuerpos se podían ver regados en el estrecho pasillo. Se oía los sollozos de alguien a lo lejos, Sakura no quiso saber ni por qué. Llegó a la celda indicada con algo de temor. No quería ni suponer muerto a Naruto, luego de esperarlo tanto. No podía ser que…

-Guau…. –sonrió el joven rubio al verla llegar frente a su celda- mi cumpleaños es como en dos meses pero….perfecto.

Sakura se giró de lado y vio al muchacho sentado tranquilamente en el suelo de su celda junto al catre. Sintió mucho calor en el rostro, una sensación rara, que hacía tiempo no experimentaba. Se lo veían tan fuerte, alto y sereno. Le costó mucho hablar, tenía un nudo en la garganta producto del nerviosismo que le ganó terreno. Naruto se puso de pie y ella experimentó más agrado aun. El físico le había mejorado con los años. 1,80 aproximadamente, cabello ligeramente más largo que a los 16 y en sus antebrazos podía notarse unos raros tatuajes de colores diferentes. Sakura intentó abrir la reja, pero esta se desplomó a sus pies apenas ella la tocó. Naruto le sonrió y fue a sentarse sobre su cama, al rincón más alejado del lugar.

-Ho….la…-sonrió ella nerviosa- yo…me alegro….mucho, que regresaras.

Naruto emitió un gesto de sorpresa y solo se limitó a pasear su vista con mucho interés en el divino cuerpo de mujer frente suyo. Los años para Sakura no habían hecho más que embellecerla. Estaba más que deseable, era una mujer extremadamente atractiva a ojos de humano promedio. Naruto recordó para sí mismo que no hacía mucho tiempo hubiese quedado anonadado de no ser por el paso de los años, y las variadas experiencias aprendidas. Sakura Haruno era una delicia de mujer. Pero Naruto debía tener cuidado, a partir de ese momento comenzaría a pisar en suelo sinuoso y debía andar con paso de plomo.

-La aldea de la hoja tiene futuro…-sonrió Naruto con gesto lascivo- entre Hinata y tu…..los hombres no tienen de que quejarse.

Sakura ponía demasiada concentración sobre la bandeja en sus manos. Buscaba donde colocarla en el estrecho lugar y así evitaba mirar al hombre cercano a ella. Evitaba que el pudiera apreciar que estaba colorada como tomate. Naruto nunca la había halagado de esa manera, nunca le dijo que era hermosa y las palabras que utilizaba solo hacían más difícil el asunto de controlarse.

-Naruto…-suspiró apenas- siento mucho que estés aquí.

-No me digas…-respondió el desinteresado de la charla pero siguiéndola a ella con mucha atención- supongo que no vienes por la visita conyugal ¿verdad? –bromeó sonriendo.

-Que… ¿Qué dices Baka? –se sonrojo nuevamente- nosotros no…nosotros….

-Ja ja ja… -se reía Naruto al verla tan confundida- lo siento…no pude resistir decir eso. Es como algo que me quedo guardado de hace años cuando te amaba. Ja ja ja.

Sakura se quedó helada. "Hace años cuando te amaba" esas palabras le dolieron mucho. No sabía por qué, ellos nunca habían sido nada especial. Solo amigos… ¿Solo amigos no? Pero Naruto le decía que ya no la amaba. ¿Por qué le molestaba tanto?

-Te sacaremos pronto, –dijo ella tratando de distraer el tema anterior- Kakashi-Sempai y los demás estamos contigo y pronto convenceremos al Hokage que…

-Ni se preocupen… -le cortó Naruto, revisando la comida que Sakura había dejado cerca- los viejos del consejo y el dichoso Hokage están tratando de ablandarme para quitar lo poco que tengo. Me entere lo de los feudales, seguro quieren aprovechar a sus "aliados" debilitados para adquirir más poder.

Sakura lo miró extrañada, era cierto que Naruto ahora tenía 20 años. Pero era increíble que hiciera un análisis de ese tipo en lo político, sin siquiera saber nada de la actualidad en la villa. Naruto era poderoso, siempre lo fue en batalla. Pero ahora si sumaba inteligencia y análisis, ¿hasta dónde llegaría?

-Lo que no saben, -siguió Naruto mientras comía algunas cosas- es que no estoy dispuesto a someterme a ningún mandato. No soy un objeto, no soy un sirviente de ellos ni de nadie. Naruto Uzumaki es hombre que se conduce tan solo por sus promesas. Naruto Uzumaki no cederá más ante gente mezquina que quiera usarlo.

-Eso es casi una declaración de guerra –señalo Sakura apoyándose en una pared y cruzándose de brazos – ¿no estas olvidando que tienes amigos que te apoyan?

-¿Amigos? –Sonrió Naruto con acento irónico- oh…si….muchísimos amigos tengo aquí. Saltaran todos a defenderme, se sacrificaran por mí con la misma devoción que yo les mostré desde siempre.

-¿Insinúas que miento? –Apuntó molesta- ¿sabes los meses de porquería que he pasado cuando te creí muerto? ¿Los años de mierda que sufrí por que no aparecías? ¿Porque no volvías a casa?

Respiraba pesado, profundamente irritada se la veía. Y casi parecía querer atacarlo y darle una tunda como en los viejos tiempo. Pero Naruto no despegó la sonrisa sobradora de su rostro, como si nada de lo que Sakura había sufrido le importara en lo más mínimo.

-Seguro sufriste horrores…-continuo Naruto con ese tonito irritante- por cierto…. ¿Llegue a tiempo para la boda, o ya te casaste con Sasuke-kun?

Esas palabras descolocaron a Sakura, como si Naruto supiera todo de la villa aun no habiendo pisado esos lugares por años. Evidentemente sabia de Sasuke, sabía que había vuelto. Pero ese comentario dictaba, que no estaba enterado de la actual situación sentimental de Sakura.

-Sasuke y yo tuvimos días difíciles… –indicó seria- cuando volvió por haber sido indultado, declaró ante el consejo que su hermano Itachi le salvó la vida al evitar que su padre lo asesinara. Declaró que conocía ahora, que el consejo actuó para salvar la villa y se puso a disposición de ellos jurando que no se vengaría por la muerte de los Uchiha. Él dijo que quería volver a Konoha y renacer a su familia desde cero.

-Que romántico… -se burló Naruto- seguro allí saltaste tú y le dijiste…."acepto Sasuke-kun" lléname la casa de pequeños Uchiha.

-¡¿Quién demonios crees que soy?! –Estalló Sakura- ¡Sasuke fue nuestro enemigo! ¡Mató a muchos en su afán de venganza y nos dejó tirados a los dos que lo queríamos y apoyábamos! ¿Creíste que me encontrarías casada con él?

-No lo sé Sakura –desdeñó con la mano- desde que nos conocemos solo tienes a Sasuke-kun en la cabeza ¿Es un error pensar que estarías casada con el cuándo volviera a la villa? Desde mi punto de vista, es casi una decepción.

-¿Te decepciona que no encontrarme casada con tu mejor amigo? –señaló pinchándolo Sakura.

-Me decepciona que me rompí la espalda por años para juntar a la niña caprichosa con el amigo desleal y así hacer felices a todos. Me decepcionó de saber que aun así nada pasó y siguen siendo dos personas que no saben lo que quieren ni cómo conseguirlo. Me causa decepción que vengas aquí a verme, cuando en realidad ni tú sabes por qué has venido en realidad.

-¿Quieres saber por qué vine? –Se enfureció Sakura acercándose y tomándolo de la remera lo levanto en el aire- ¡¿Cómo te atreves a decirme esas cosas?! ¿Cómo puedes dudar de nuestra amistad?

-Suéltame….-dijo serio el rubio y ella obedeció casi al instante- amistad es una palabra que las personas usan demasiado fácil. Yo mismo la usé indiscriminadamente, y las consecuencias son pura y simplemente culpa mía.

Naruto tomó del cabello a Sakura con su mano derecha. Agarrándola suavemente con esa mano detrás del fino cuello. Estaban cara a cara, expectantes. Sakura estaba muy preocupada por el tinte oscuro en cada palabra del Uzumaki. Sakura lo veía y parecía no reconocerlo, ese no era Naruto, ese hombre era alguien despreciable y ofensivo. No sonreía como el sol, no la animaba y ni la alegraba como su amigo. No la quería.

-Dices ser mi amiga….-apuntó serio Naruto- pero no puedes colgarte ese título con facilidad, porque no te queda. Nunca fuiste mi amiga, solo te aferraste a mí como un cachorro abandonado cuando el fantástico Uchiha te dejo tirada como basura. ¿Ahora eres mi amiga?-susurro levemente mirándola con ojos de hielo- ¿Qué hiciste por mí? ¿Cuándo, en toda tu rosada vida pensante en Naruto? ¿Cuándo preparaste esas galletas de chocolate que le obsequiabas a Sasuke para mí? ¿Cuándo curaste las heridas de mi corazón sin preocuparte por "Sasuke-kun"? ¿Cuándo intentaste comprenderme?

Sakura bajó la vista abatida, casi estaba por llorar. Retrocedió ante cada palabra de Naruto, hasta quedar aferrada a los barrotes detrás suyo. Él la había soltado del agarre sin resistencia. Ella estaba estática, paralizada de dolor. No tenía respuesta, no pensó nunca que Naruto hubiese sufrido tanto por ella. No pensó jamás en como Naruto se sentía cuando ella lloraba por Sasuke hace años. Nunca pensó en él.

-Quiero ser tu amiga…-dijo débilmente- te extrañe mucho más de lo que alguna vez extrañe a Sasuke. No tiene punto de comparación.

-Por mi parte….-respondió impasible- no tengo mucho para decirte, cumplí mi más sagrada promesa hacia ti. Te traje a Sasuke de vuelta a la villa.

-Sasuke volvió por su cuenta.

-Volvió por que recibió la información del paradero de Kabuto –Señalo Naruto sentándose en el catre con tranquilidad para comer de la bandeja cercana- volvió por que le di el dato que lo llevó a salvar al feudal. Volvió por que fue perdonado por esas acciones. En resumen, volvió gracias a mí. Gracias por la comida, te puedes retirar ahora mismo. Este lugar podrido no es para mujeres hermosas como tú –finalizó serio y sin mirarla.

Sakura Salió de la celda con mucha dificultad. Subió por los sub-suelos, casi como muerta del ánimo. Casi no podía caminar de la congoja y debilidad que tenía. Le dolía tanto el pecho, parecía que el corazón se le iba a salir entre los pulmones sin compasión. Nunca espero que Naruto se hubiera convertido en un sujeto tan salvaje. Nunca espero que el hombre más alegre del mundo fuera esa sombra oculta en un mar de odios, rencores y sarcasmos. Naruto ya no era Naruto. Naruto ya no era "Su Naruto".

Salió de la cárcel y el sol le dio de frente. Su cuerpo le dolía de manera extraña. Como si las emociones que experimentaba fueran tan furibundas que tuviera que exteriorizarlas con dolor. Naruto no era Naruto, pero ella se prometió que volvería a recuperarlo. Se prometió que lo compensaría por todo el daño. Se prometió no rendirse en su misión de regresarlo. Naruto no era Naruto. Pero por amor a Kami que volvería a ser.

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El comedor era silencio naturalmente, la familia Hyuuga no se caracterizaba por las charlas efusivas y las sobremesas extensas. Rara era la ocasión en lo últimos años, que lord Hokage podía compartir la mesa con sus dos hijas, su sobrino Neji y los ancianos del clan. Había demasiado silencio, solo miradas furtivas y pensamientos siniestros. Hinata no había tocado su almuerzo prácticamente. Era extraño, su apetito jamás había sufrido a pesar de los años deprimentes y las circunstancias atroces. Tenía la rara virtud de comprender que a su cuerpo siempre debía facilitarle el alimento. Aunque estuviera depresiva, de nada valía no comer, tenía que estar fuerte.

Esta ocasión, su hermana Hanabi junto a ella se ofuscó al notar que no había probado bocado desde que la comida dio inicio. La más joven princesa de casi 16 años, tenía una personalidad muy diferente a su hermana mayor. Era extremadamente efusiva y de carácter muy fuerte. No tenía reparos en responder agresivamente cuando era atacada y sabia mantenerse coherente en el seno de su familia para no quedar como la oveja negra. Puesto reservado exclusivamente por Hinata, que por su carácter tímido y pasivo era según se decía en los pasillos del clan Hyuuga, la vergüenza de su padre.

-Hinata-Hime….-susurró Neji casi a desgano- no ha tocado su almuerzo. ¿Se encuentra bien?

Hinata no respondió, estaba tan perdida en su mente y cavilaciones buscando solución para liberar a Naruto, que ni siquiera escucho a su primo. Hanabi seguía atenta a las reacciones de su Onee-san, algo no cuadraba en ese comportamiento y tenía que descubrirlo. La comida finalizó y las hermanas Hyuuga se retiraron en silencio. Hiashi no les dijo nada, tan solo le ordenó a Neji que vigilara los movimientos de su hija Hinata. No la creía capaz de romper las reglas, pero como Hokage tenía que mantenerse alerta. No sería una señal buena para los líderes de otros clanes que Hiashi tuviera anarquía en el seno de su propio clan. Los Hyuuga debían ser los más fieles, los más adictos al nuevo líder.

Hanabi no se aguantó mucho más después del almuerzo. Salió de su habitación y fue directo al cuarto de aguas termales donde su hermana mayor tomaba un baño. A pesar de casi 5 años menor que Hinata, la joven princesa siempre era su oído auxiliar, su paño de lágrimas y también su mejor confidente. Hanabi sabía que el comportamiento extraño de Hinata se debía al reciente arresto de Naruto Uzumaki. Pero seguía sin entender por qué podía afectarle tanto a su Onee-san los destinos tortuosos del Shinobi rubio. Para la visión de Hanabi, Naruto era un hombre extraño. Como si siempre escondiera mucho más de lo que se veía a simple vista. Naruto podía esconder con demasiada facilidad su verdadero ser. Eso llenaba de preguntas a Hanabi. Pero al no conocerlo en persona, al no haberlo tratado, era difícil para ella darse una idea de por qué Hinata lo amaba.

En aquel cuarto de baño, las hermanas Hyuuga hicieron salir a sus ayudantes de la rama secundaria y se dispusieron a charlar mientras se asistían en el aseo una con la otra. Hinata le encantaba compartir estos momentos con su hermana menor. Hanabi era la única que nunca la juzgaba y nunca la miró de esa manera despectiva tan característica de Hiashi. Hanabi era el ser que Hinata mas amaba en su familia. La persona por la cual daría su vida de ser necesario. Por Hanabi, por nadie más entre los Hyuuga.

-Onee-san…-dijo Hanabi en medio de la charla trivial- no debes deprimirte por Uzumaki. Ese hombre sabe bien lo que es el desprecio. No lo derrotaran con una temporada de cárcel.

-No quieren derrotarlo…-señalo Hinata- quieren asesinarlo.

-Oto-san es muy intransigente a veces...-admitió Hanabi mientras tallaba la espalda de su hermana- pero nunca lo he visto hacer algo injusto.

-Tú eras muy pequeña para recordarlo...-rememoró Hinata suspirando- pero Oto-san odiaba a Naruto por ser el jinchuriki del Kyuubi. Muchos familiares murieron la noche que Yondaime selló a la bestia. Hace ya 20 años. Oí rumores de ataques a Naruto-kun cuando era solo un niño, lo golpeaban hasta el desmayo, lo enviaron al hospital varias veces. Nadie lo protegió.

-Oto-sama no haría cosas como esas Nee-san, –le corrigió Hanabi sin creerlo- exageras.

-Sabes que no miento, no me gusta….mentir.

Hanabi guardó silencio mientras volcaba un cubo de agua en la espalda de su hermana. Era cierto, Hinata no mentía. No porque no pudiese hacerlo, sino porque siempre podía notarse al instante cuando lo hacía. Hinata no mentía, era demasiado complicado para sus gestos siempre dulces. Pero la menor de las Hyuuga reflexionó más profundamente, ¿Qué quería Oto-sama encerrando a Naruto Uzumaki? ¿Por qué arriesgarse a ganar un enemigo poderoso? ¿Por qué arriesgarse a hacerlo enojar y que después no hubiese forma de tratarlo por acuerdos de clanes?

-No pienses más…-le cortó Hinata a su hermana cambiando lugares con ella para bañarla- Oto-sama jamás permitirá que me comprometa con Naruto-kun. Esto nos hace su enemigo, él no quiere que ningún Hyuuga se relacione con el monstruo –finalizó deprimida

-¿Y qué harás? –Preguntó intrigada Hanabi- ¿Lo dejaras salirse con la suya?

-El….es el líder del clan –señaló Hinata apenas- ¿Qué puedo hacer al respecto?

Hanabi negó gravemente, estas cosas le disgustaban de sus familiares. Dejaban de lado su felicidad por estúpidas reglas comandadas por líderes egoístas. Las mujeres hermosas eran objetos de cambios, los de la rama secundaria eran basura y sirvientes. Los del clan principal tenían que ser mejor que el mejor, o de lo contrario eran una porquería. Hanabi ardía de deseos por patear ese tablero imaginario que siempre se cobraba victimas haciendo infelices a casi todos. Pero era joven, y ni siquiera era la hermana mayor para reclamar su lugar como líder. Si tan solo Hinata no respetara tanto a Hiashi. Si tan solo lo retara a duelo por el liderazgo….

-Si continuas con esta pasividad, -le advirtió la hermana menor- Oto-san te casara con el primer Shinobi que se cruce y jamás tendrás a Naruto Uzumaki. Espero que lo comprendas. Las épocas de guerras terminaron, ahora serás moneda de cambio sino tomas el control de tu vida.

Hinata siguió bañando a su hermana, sabía que ella tenía razón. Pero enfrentarse a Hiashi que era además Hokage, era una montaña imposible de escalar. Al menos eso parecía.

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Pasaron un par de días desde la visita de Sakura al presidio. Naruto fue liberado y escoltado al salón donde el consejo de clanes se reunía para decidir su destino. Todo parecía orquestado a la perfección. Todo preparado para exponer de la peor forma el regreso de Naruto y quitarle los méritos necesarios para ganar poder sobre él. El joven Shinobi sorprendió a los guardias cuando lo encontraron charlando amistosamente con Anko Mitarashi y además notaron que la Jounnin parecía tener los sellos malditos bajo control. Aunque fue sellada y encerrada nuevamente por prevención, Anko no ofreció resistencia tan solo porque allí estaba Naruto. De lo contrario la hubiesen pasado muy mal los ANBU que se atrevieron a bajar hasta el último sub-suelo.

Naruto fue escoltado por dos equipos de cazadores ANBU que inicialmente lo esposaron y sellaron. Los ANBU hablaban entre ellos mientras conducían por la calle a Naruto. Se burlaban de él, diciendo de ciertos rumores que lo hacían ver como cobarde por haber desertado. Naruto se mostró tranquilo, pero tranquilamente los mando a la mierda. Uno de los ninja con total falta de consciencia, golpeó a Naruto en el cuello haciéndolo caer. Todos rieron al verlo en el suelo. Naruto se puso de pie y les sonrió tranquilamente diciendo: "los mataré si me vuelven a tocar". Un nuevo golpe de otro ANBU que se sintió desafiado le giró al rubio la cara de lado. A lo cual Naruto respondió poniéndose de pie en silencio, solo dedicándoles una sonrisa suave. Sus ojos azules era inexpresivos, pero había una clara amenaza en ellos. Un segundo equipo de cazadores ANBU vigilaban el traslado del prisionero a lo lejos. El ninja sensor del grupo revisaba el chakra de Naruto en posición "tigre". Advirtió a sus compañeros que el chakra de Naruto no podía ser captado. Era demasiado bajo, como si los sellos inhibidores además de bloquear su uso, también lo anularan. Era extraño, para ser el jinchuriki era un nivel demasiado bajo de chakra. Era como si no tuviera nada de poder.

Luego de los incidentes que se propiciaron en el trasporte del prisionero. Naruto fue llevado al salón de los líderes y sentado en una silla frente a la mesa semicircular que ya tenía sentado a todos los jefes de clan. El joven rubio se veía de lo más tranquilo, una semana en ese agujero llamado cárcel no parecía haberlo afectado demasiado. Miraba cada rostro como analizándolos cuidadosamente. Algunos se sintieron incomodos con esa mirada, otros le sonrieron, al notarlo entero mentalmente.

-Uzumaki Naruto, rango: Gennin, último reporte a esta aldea data del 14 de mayo. 4 años atrás –Empezó a leer el informe un líder de clan pequeño- las leyes indican que se considera deserción de la aldeas si no existe reporte del Shinobi en cuestión por el término de dos años.

-La pena es 5 años de cárcel agravados por los desmanes que el jinchuriki realizó en el sub-suelo del presidio –continua el consejero Koharu-Además….asesinó a sangre fría a un renegado que podía aporta valiosa información sobre asuntos importante para Konoha ¿Cómo se declara?

-¿Cómo me declaro? –preguntó Naruto sonriendo y colocó la mano derecha en su barbilla en gesto pensativo- veamos…. ¿Cómo me puedo declarar? ¡Ah….ya sé!, me declaro el Shinobi más poderoso de esta mugrosa aldea. Y también me declaro el heredero del Yondaime Hokage.

-¿Co….mo? –Preguntó aterrada la consejera Homura que no se esperaba esto- ¿Cómo te atreves? –finalizó en medio de un gran silencio

-¿Estuvo mal mi declaración? –Se burló Naruto divertido- veamos….lo intentare nuevamente. Yo…Naruto Uzumaki Namikase. Como hijo legítimo de Kushina Uzumaki, antigua jinchuriki no Kyuubi e hijo de Minato Namikase, Yondaime Hokage. Renuncio al puesto de Gennin que tan honrosamente han titulado para mí. Y desde ahora, soy un civil más en busca de ofertas de trabajo.

No volaba una mosca, el silencio era atroz. Como si los corazones de cada líder tuvieran amplificador y pudieran escucharse unos a los otros. Nadie sabía que decir, la mayoría no tenía idea de la identidad real de Naruto. Lo creían un huérfano, lo creían un paria. Pero ser hijo del más grande héroe de Konoha lo ponía en otro nivel. Incluso los dos ANBU que estaban a dos pasos del sentado Naruto, retrocedieron y tuvieron que resistir con mucha fuerza para no inclinarse y saludarlo con respeto. Era un príncipe, un heredero.

-¿Qué ha pasado? –Sonrió Naruto al Hokage que se encontraba buscando una salida mentalmente- ¿No les agrada mi nueva declaración? Lo siento mucho, –siguió sonriendo soberbio- no se me da bien declararme por crímenes que no cometí.

-Tu…no….puedes….-dijo apenas Inoichi Yamanaka- no es….posible.

-Uzumaki-san….-dijo serio Shiro Aburame- usted no puede renunciar.

-¿Qué no puedo? –Preguntó Naruto fingiendo confusión- ¿Y eso por qué? ¿Acaso creen que se le pagan bien a los Gennin? ¿Creen que pueden tentarme a ser Shinobi de Konoha con una visita turística a la cárcel? Yo más bien diría que deben reevaluar la manera en como reclutar personal. Ja ja ja.

-¿Por qué no dijo esto antes? –Señalo Chouza Akimichi- ¿Por qué no revelo la identidad de sus padres hace años?

-¿Y por qué tienen que tratarme bien ahora que lo saben? –Retrucó sereno Naruto- ¿Acaso no he servido correctamente a la aldea aun cuando era un paria? ¿De qué vale el nombre de mi padre en los méritos de mis acciones? ¡¿Acaso no di la vida por esta aldea de mierda?! ¡¿Acaso no quieren arrebatarme lo que es mío?!

-¿Arrebatarte? –Consultó Shikaku serio- ¿Qué supones que pasara aquí? Nadie quiere arrebatarte nada.

-Perfecto entonces… -señalo Naruto- denme los pergaminos de herencia de mi padre y de mi madre. Ya tengo más de 18 años como notaran, -sonrió confiado- es lo que me corresponde.

-Ciertamente, -indicó el Hokage- pero aún está el tema de los cargos por deserción y asesinato.

-Cumpliré lo que me impongan, -remarcó Naruto terminante- pero primero lo primero. Quiero los pergaminos con mi herencia. Aquí y ahora, luego podrán enviarme a la cárcel por el tiempo que les guste. Tendré tiempo para estudiar las técnicas de mis padres je je je.

-¿Crees que te daremos esas valiosas técnicas de Yondaime a ti? –Se paró de su asiento Koharu muy irritado- da las gracias que no te condenaremos a muerte. La aldea confiscara sus bienes y herencia hasta que….

-¿Creen que permitiré eso? –Señaló tranquilo Naruto de brazos cruzados- ¿Por qué no lo han hecho hasta ahora? ¿Por qué no se robaron todo lo mío en esos pergaminos? Adivinare, porque no pueden abrirlos ¿verdad?

-No nos preocupa porque tú lo harás –remarco Homura soberbia- eso si no quieres pasártelo en la cárcel el resto de tu vida. O mejor escapa, así las 5 aldeas te cazaran como a un criminal común.

Los líderes en su mayoría estaban paralizados de terror. Los estúpidos consejeros no habían presenciado jamás el poder de Naruto cuando usaba al Kyuubi. Era devastador, era invencible. ¿Lo provocaban? ¡Que idiotez! Nadie se atrevía a moverse demasiado, el ambiente estaba tenso como si fuera a explotar por los aires al menor movimiento en falso. Cosa que era cierto.

Las puertas del salón se abrieron, una figura entró serenamente. Usualmente era irritante la tranquilidad de ese hombre. Parecía no sentirse emocionado por nada más que sus estúpidos libros icha icha. Pero la verdad, en esos momentos muchos agradecieron la llegada tardía pero oportuna de Hatake Kakashi.

-Bueno bueno…-guardando su libro en la riñonera en su cintura- parece que la fiesta empezó sin mí.

-Hatake Kakashi…-indicó Hiashi ofuscado- estos no son horarios ni formas de llegar a una reunión de clanes.

-Tal vez…-desdeñó tranquilamente y pasando junto al sentado Naruto le afirmó una mano en su hombro como señal de apoyo- veo que no se les da bien recibir a los héroes últimamente.

-Kakashi-sensei…-sonrió Naruto- siempre tarde, pero siempre a tiempo.

-Esta reunión es privada Hatake Kakashi –remarcó la consejera Homura- retírese hasta que decidamos la sentencia.

-¿ya pasaran a la sentencia? –Indicó el peliplata- ¿antes de evaluar cuanto nos perjudicara a todos?

Hubo un momento de silencio, algunos líderes asintieron con la cabeza señalando con evidencia que estaban de acuerdo con Kakashi. Otros, se mantuvieron neutrales.

-Kabuto Yakushi aun continua libre, y respirando por lo que sabemos. –Continuo Kakashi- recluta aquí y allá criminales por doquier, utiliza el Edo tensei teniendo acceso a los más poderosos Shinobi de la historia. Tiene los conocimientos del antiguo Hebi Sannin y ese es solo el nivel que tenía hace 4 años.

-Las leyes deben cumplirse –se defendió el consejero Koharu

-las leyes no se cumplieron en otros casos….-respondió Kakashi y todos sabían que se refería a Sasuke

-El feudal lo indultó –respondió Hiashi para no ser menos

-Y ustedes pueden indultar a Naruto –reclamó serio el ninja copia- porque mi equipo está incompleto sin él y su misión es acabar con el mayor criminal de la historia. Después de Uchiha Madara por supuesto.

-al cual yo mismo liquide….-finalizo en golpe de victoria Naruto- según recuerdo vagamente.

Hubo murmullo de charlas entre los líderes. Muchos estaban de acuerdo con las palabras de Kakashi y debían admitir que poner a Naruto en acción sería un alivio pensando en acabar con Kabuto en el futuro. No debía volver a prisión, debía estar activo como Shinobi de la aldea. Los consejeros notaron su fracaso en el afán de desprestigiar a Naruto. Hiashi apenas adquiría poder y respeto como líder y ya tambaleaba en las manos de Kakashi y Naruto. El ninja copia tenía muchos contactos de la antigua Godaime. Naruto la confianza del pueblo, de muchos importantes sectores de la aldea y el respeto de los demás líderes en la alianza. Naruto tenía una amistad inquebrantable con lord Kazekage. Hiashi tuvo que retroceder, aunque sus ambiciones no:

-La decisión será tomada en las próximas horas –Señalo invitando a Kakashi para que se retire- Naruto Uzumaki, quedas libre hasta que este consejo decida tu nueva asignación o destino.

El rubio hizo una reverencia luego de pararse y le soltaron las esposas que traía. Cuando los ANBU quisieron quitarle los sellos inhibidores Naruto les dijo que ya lo había hecho por ellos y se retiró junto a Kakashi ante la sorprendida mirada de todos. Este detalle no pasó desapercibido por los consejeros que con más años de experiencia razonaron por el lado correcto. Naruto había conseguido técnicas secretas en sus años fuera de Konoha. Eran menester aun averiguar qué tan fuerte se había vuelto.

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Naruto y Kakashi salieron de la torre Hokage y Sai se cruzó con ellos. Se saludaron apenas, para los dos hombres que tanto tiempo habían convivido con el rubio, les pareció sorprendente lo serio y calmado que Naruto se mostraba. Aparentemente no le preocupaba en lo más mínimo las amenazas del consejo. Fueron a cenar, aunque primero tomarían algunas copas esperando la hora adecuada. Siendo las 7 de la tarde, Kakashi y Sai escucharon con atención el relato de sus aventuras en esos 4 años. Duros entrenamientos, con varios maestros que le enseñaron las artes olvidadas de los sellos. La familia olvidada, la familia exterminada, la familia destruida. Sus amigos preguntaron ¿Cómo? Era una pregunta legal, una pregunta previsible. Naruto sonrió levemente, se notaba la tristeza en sus recuerdos. Se notaba que le dolía recordar:

-La lealtad del clan Uzumaki se lleva en la sangre. –indicó Naruto bebiendo- ni la muerte pudo evitar que mi familia me mostrara el camino.

Tanto Sai como Kakashi no comprendieron, Naruto se mostraba misterioso y confuso en muchas partes de la historia. Pero aun así, podían ver por breves momentos ese niño que supo ser. Ese niño lleno de esperanzas. Pero solo eran breves momentos, destellos de luz en la oscuridad general del hombre. Finalmente, Naruto se separó de sus compañeros. Les agradeció la cena y dijo que se perdería por el…. "sendero de la vida" esa noche.

Kakashi supo lo que haría, supo que Naruto visitaría el cementerio. Se debía una última charla con la mujer que ya no estaba. Se debía volver a estar cerca de Tsunade Senju.

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La lluvia lo atrapó caminando en la oscura noche. Naruto caminaba lento, pesado y sereno. Muchas veces se preguntó que sentiría al entrar en el cementerio. Se preguntó muchas veces como le explicaría a la vieja, todo lo que había planeado hacer. Como le explicaría, porque no podía ser el Naruto bueno y protector que siempre fue. Frente a la tumba de su madre postiza, frente a la tumba de Godaime Hokage, Naruto lloró por primera vez en muchos años.

-Tsunade ba-chan…-susurró frente a la lápida rodeada de flores blancas- sé que no aprobarías lo que debo hacer. Sé que tratarías de detenerme, porque voy a causar demasiado mal. Mucho dolor.

Miró al cielo oscuro, la lluvia golpeaba su rostro adolorido. Los arboles a su alrededor y el resto de las lapidas creaban sombras extrañas arremolinándose en el entorno. El viento era fuerte, golpeando de lado y rodeándolo. Volvió a mirar la inscripción en la lápida.

-El mundo ninja está decayendo, -indicó Naruto- la era del Shinobi ya no tiene cabida en la tierra. Mucha corrupción se ha ganado en el corazón del ninja. Ya no hay honor, ya no hay lealtad. La alianza por la guerra no durará. Todos quieren poder, todos quieren matar. El mal ya no combate contra bien. La balanza se ha despedazado.

Sintió una presencia cercana, alguien lo vigilaba a lo lejos. Pero no podía esconderse de Naruto. No de su capacidad sensorial en la naturaleza. Ese Shinobi se ocultaba sin intensiones furtivas, tan solo mirando a Naruto sin molestarlo. El rubio se prometió ocuparse del asunto. Pero primero, buscar un lugar donde pasar la noche.

-La balanza se ha despedazado Tsunade…-finalizó alejándose de la tumba- perdóname, pero me toca añadir un poco de contrapeso.

Fin del capítulo.