CAPITULO 5: PRUDENCIA POR LA HERENCIA

"La tarde caía delicadamente en la naciente aldea de la hoja. Los clanes Uchiha, Senju y tres familias llegadas de las colinas conformaban un grupo de casas entre las arboledas verdes. Habían talado los árboles junto a la colina y conformado una estructura básica de cuartel. Había empalizadas rústicas que Hashirama personalmente había reforzado con su manejo del Mokuton. Había también cierto aire de desconfianza entre los clanes, ciertas rivalidades que se reflotaban en los "encuentros amistosos" de los campos llanos.

Tobirama Senju llegó a la nueva aldea con unas decenas de aldeanos para la mudanza. Trajo comerciantes, cocineros, maestros de escuela, músicos y cualquier viajante que quisiera asentar su negocio en la naciente aldea. Por supuesto estaban los Senju que escoltaban a esas personas para protegerlas de bandidos y demás malhechores.

Parte de la familia Uzumaki también se encontraba en la zona de la nueva villa. Estaban de paso, no pensaban unirse a la población general pero por acuerdos con el señor feudal, habían traído alimentos, medicinas y pertrechos necesarios desde el país del remolino.

Madara se encontraba parado sobre el monte desde el cual se veía toda la villa. De brazos cruzados, admirando el trabajo conjunto de familias que hasta hacia algunos meses, se mataban unos a otros. Algo lo tenía preocupado, en realidad muchas cosas pero algo en particular lo molestaba más, porque simplemente no estaba dentro de su control. A pesar de la buena voluntad de casi todos los ninja y civiles. Había palpable tensión entre los Uchiha y los Senju. Parecía una guerra de palabras y política en lugar del kunai. La familia Uzumaki, esos pelirrojos cuyas habilidades de sellos los hacían poderosos, eran el equilibrio que mantenía la farsa.

La familia Uzumaki, los acuerdos con el clan Uzumaki…

-Nii-san… -Madara miró a su lado y tenía al joven Izuna allí- ¿tuviste oportunidad de acordar el compromiso con los Uzumaki?

-¿Hablaste con esa chica? –Preguntó el mayor- ¿Cómo se llama?

-Mito….-señalo Izuna mirando el paisaje- Mito…Uzumaki.

-Da igual…-indicó Madara aburrido- al menos podré descansar más tiempo.
Cuando te cases, y al fin dejes de rondarme.

Ambos hermanos sonrieron apenas, Madara no era muy afectuoso pero sin embargo quería a su hermano. Haría todo lo posible por lograr ese matrimonio para Izuna. Ambos estaban por iniciar el regreso a la llanura cuando Madara comenzó a caminar más lento. Su vista se nubló apenas, veía borroso, solo fue un instante. Pero se detuvo para comprobar que no era algo para preocuparse. Aunque cada vez, tenía esos problemas visuales más frecuentemente.

-Onii-san…. ¿otra vez? –Preguntó Izuna molesto- ¿otra vez tus ojos?

-No es para preocuparse…-indicó Madara desdeñando con un gesto- estoy cansado por el viaje y demás cosas. Mis ojos están bien.

-debería verte un médico.

-¿debería? Apenas confió en ti. El resto de…- dijo despectivo Madara-"la familia". Ya están deseando que Hashirama sea el líder general. No me sorprende que intenten asesinarme mientras duermo.

-Lo odias demasiado Onii-san, -dijo Izuna preocupado- deberías dejar de usar el Magenkyo para todo entrenamiento. Ya eres fuerte, no sobrepases el límite.

-Ahora mi Ototo cuidara de mi…-señaló Madara burlesco- que patético soy".

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Dos días después, luego que Naruto saliera de prisión. Hiashi y el consejo de ancianos tuvieron que retroceder en sus pretensiones de encerrar al Uzumaki. Los líderes de clan tenían toda la ambición de congraciarse con el heredero de Minato Namikase. No tenían ni media intención de sentenciarlo, sino más bien emparentar con él. Los ancianos consejeros sin embargo, tenían una carta más para jugar. Legalmente Naruto era Gennin de la aldea. Seria humillante para el rubio tener que cumplir con los exámenes Chunnin junto a los niños o esperar meses por la oportunidad de un ascenso a Jounnin. Había aun algunas herramientas para negociar.
Hiashi lo esperó en su oficina, acomodó sus documentos al verlo entrar a Naruto. Y los consejeros Koharu y Homura se sentaron a los lados del Hokage. El rubio no exhibía nerviosismo o apuro, de brazos cruzados esperó respuestas frente al moreno líder. Acababa de venir de la prisión, a pesar de estar libre seguía visitando a Anko Mitarashi. Era el único que se atrevía a entrar a ese bajo sub-suelo.

-El consejo de clanes llegó a un acuerdo –dijo Hiashi serio- Uzumaki Naruto, no vas a ser encarcelado por los delitos que fueron expuestos en la reunión. Se informara a la población general, que estuvo en misión de espionaje al servicio del Hokage. Uzumaki-san está libre de culpas y cargos.

-Muy bien –sonrió apenas Naruto- les agradezco la consideración y espero que no queden rencores.

-Sin embargo, -comunicó Homura- nos vemos en la obligación de informarte más profundamente de la situación actual de Konoha. Tenemos graves problemas económicos.

Naruto no pareció acusar golpe por el comentario, simplemente hizo un gesto instando a que continuaran. No esperaba esto, pero tenía algunas cartas más guardadas por si querían chantajearlo.

-Como bien sabes, todos los países sufrieron un duro golpe a pesar de ganar la guerra. –Continuó Koharu- cada villa, tenía antes de la cuarta guerra ninja un mínimo de 25.000 Shinobi activos.

-Las bajas fueron astronómicas, -señalo Hiashi- casi de muerte para todos los países. Actualmente, contamos con menos de 5000 elementos de rangos diversos. Si contamos entre Jounnin y Chunnin. Los Gennin no pueden ser contabilizados puesto que no se saben cuántos seguirán ejerciendo su carrera ninja.

-El señor feudal del fuego es el único que conserva la vida luego de los atentados sufridos por todos los países –Dijo Naruto- ¿No significa una ventaja para nosotros?

-Podría considerarse así, -indicó Hiashi- pero el atentado en el cumpleaños de Daimyo dejo un gran malestar en nuestro señor. Ahora está financiando un ejército personal, y comienza a negarnos fondos hasta tanto no capturemos y demos muerte a Kabuto Yakushi. La alianza por ahora nos conviene, pero si se rompe por cualquier asunto, las 4 aldeas sin feudal se unirán para destruirnos. Antes que nosotros acabemos con todas económicamente hablando.

-Por eso necesitamos las técnicas de tu padre, -señaló Homura- para capacitar a pocos elementos pero hacerlos muy fuertes. Además el dinero que Yondaime obtuvo de sus misiones era cuantioso según nuestros cálculos. Eso financiará nuestra recuperación como aldea y nos pondrá a la cabeza de las demás villas.

-No entiendo que hago aquí –señalo Naruto- ustedes me encerraron y trataron de robar mi herencia. Ahora me piden que la entregue de buena voluntad cuando sus ANBU me tratan como si yo fuera el Kyuubi. Pretenden hacerme sentir patriota, que entregue el dinero y las técnicas quedándome con nada. ¿Eso pretenden realmente?

-Todos debemos hacer sacrificios, -apunto Hiashi- la protección de esta aldea es lo primero. Cada familia ha donado cierta parte de sus activos o a reclutado ninjas entre sus familiares civiles. Debemos recuperar nuestras fuerzas como sea.

Naruto bajó la cabeza y fingía pensarlo con detenimiento. Los consejeros y el Hokage casi sonreían porque parecían haber ganado. "Que tonto es" pensaban. Es obvio que en cuanto entregara su herencia, podrían a los ANBU en una campaña de desprestigiarlo frente al pueblo. Algunos Genjutsu a los aldeanos mostrándolo como monstruo, provocaciones para que pierda el control. Lo usual que había utilizado Danzou cuando Naruto era niño y Sandaime se había negado a dárselo a la Raíz. Para aislarlo, para que el pueblo vuelva a odiarlo y tenerlo bajo control. Como una herramienta más de una futura guerra contra las aldeas.

-Si nos entregas los pergaminos, -finalizó Hiashi para tentarlo- serás Jounnin entrando a la división que quieras. Sin examen, sin más trámites.

-Entregare el dinero, -respondió serio- la situación económica es lo primero. Pero tendrán que darme más que solo un cargo para que lo acepte.

-El dinero y las técnicas… –señaló Koharu.

-Solo el dinero, -sentencio Naruto- en cuanto a las técnicas echare una ojeada en ellas y veré que hacer. Aunque puedo ofrecerles otras técnicas de sellos que aquí en Konoha solo pueden soñar.

-¿Técnicas de sellos? –Consultó Homura interesada- ¿Qué técnicas?

-Algunos sellos Uzumaki de los más poderosos y antiguos. –Aseguró Naruto- pero necesito algunas cosas. Ya saben, si tengo que sacrificar los secretos de mi familia. Todos debemos sacrificar algo ¿Verdad?

-¿Qué necesitas? –dijo Hiashi interesado

-Poca cosa, -sonrió Naruto apenas- algunos….sacrificios humanos.

-¿Sacrificios humanos?- dijo Homura

-Algunos sellos son inestables y debo estabilizarlos. El cuerpo donde los use puede…explotar literalmente. O los sellos pueden devorar el chakra del Shinobi, en lugar de potenciarlo.

-¿Debemos autorizarte para que uses presidiarios y demás cosas? –pregunto intrigado Koharu.

-¿Presidiarios? –Pareció sorprendido Naruto- No…no lo creo. Ellos no son fieles a Konoha como nosotros, je je je. Imaginen que los sellos funcionan correctamente a la primera. Criminales con poderes fantásticos. No no…. mejor utilizare algunos ninja provenientes del clan Homura y de la familia Koharu. Total si se mueren o quedan inútiles del por vida…. "todos tenemos cosas para sacrificar". ¿Cierto?

-¡¿Qué dice?!- gritaron los consejeros nerviosos

-También requeriré algunos Hyuuga para mis experimentos. Je je je –rio perverso el rubio- ¿acaso no debemos sacrificarnos todos por el bien de la aldea?

-¡Esto es una burla Uzumaki! –Gritaron ambos ancianos parándose de sus sillones enojados- ¡es una infamia!

-¿Qué les pasa? –Sonrió Naruto divertido- ¿No están dispuestos al sacrificio cuando son ustedes los que van a perder? Creo que puedo selección algunos nietos de los honorables consejeros, o tal vez alguna de sus hijas Lord Hokage. Con esos sacrificios les garantizo grandes técnicas secretas. ¿Qué les parece?

-Entiendo…-indicó Hiashi serio- no nos entregaras las técnicas de Minato Namikase. Pero al menos ahora sabemos que tienes técnicas del clan Uzumaki. Los maestros definitivos de los sellos –Asintió apenas- al menos tendremos la posibilidad de revivir en nuestra aldea a ese clan también. Además del Sharingan que aportaran los Uchiha.

Todo volvió a la calma instantáneamente. Hiashi podía ser un hombre muy parco e intransigente cuando quería, pero respetaba muchísimo a los hombres que defendían las técnicas familiares. Los respetaba porque era lo único, que Hiashi personalmente jamás sacrificaría. Su Byakugan era su orgullo, su familia era lo primero y lo segundo. Después a lo lejos, venia Konoha en la consideración.

20 minutos después, dos Shinobi acercaron un arcón sellado a la oficina. Naruto lo miró ser trasportado y puesto sobre el escritorio del Hokage, siendo Hiashi quien lo abrió con los sellos heredados de los anteriores líderes. Sacó dos pergaminos, uno rojo y el otro azul. Claramente se veían las palabras "Namikase" en el azul y "Uzumaki" en el rojo. Naruto los tomó, y casi apenas tocaron sus manos los pergaminos emitieron un extraño brillo que luego de unos segundos se apagó. Naruto sonrió apenas, se cortó un dedo levemente para que la sangre abra la herencia de sus padres. Una explosión antecedió la apertura de los antiguos sellos que protegían los documentos.

Ante los ojos de todos, Naruto abrió los pergaminos que tenían varios sub-sellos en su interior. Algunos minutos después había dejado cuantiosas bolsas de dinero y cartas de propiedades que pertenecieron a su padre. Dejó todo el dinero y solo se llevó las técnicas. Naruto Uzumaki nunca había sido hombre ambicioso y sus gestos no mostraron intereses en el dinero. Aunque si guardó celosamente las técnicas. Era muy importante para el poseer el maravilloso jutsu "dios del trueno volador". Era vital, para iniciar sus planes de conquista.

Los consejeros ancianos se retiraron de la oficina con algo de preocupación. ¿Cómo el jinchuriki había obtenido las técnicas de sellos? ¿Qué tanto conocía de ellas? ¿Había encontrado a otros Uzumaki? ¿Hombres y mujeres que eran de la aldea del remolino? Eso era preocupante, porque si se sabía la participación de Konoha en la destrucción de esa antigua aldea aliada, todo podría derivar en un gran desastre.

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El departamento de Sakura nunca estuvo más silencioso. Hinata Hyuuga hacia varios minutos que había llegado y jugaba con sus dedos índices tratando de buscar valor para decir lo innombrable. Sabía que las cosas no podrían sostenerse por el mismo rumbo que había surgido en los anteriores años. Sakura y ella se había juntado tan solo por el objetivo de traer a Naruto.

No eran amigas, no era hermanas. Ambas tenían intereses comunes aunque solo una de ella admitiera su real pasión. Hinata había confesado a Sakura, que amaba a Naruto. Le había rogado que la ayudara a encontrarlo vivo y traerlo de regreso. Sakura accedió más por su sentimiento de soledad personal que por ayudar a Hinata. No eran amigas, no eran ni compañeras de equipo. Simplemente eran dos personas con un mismo objetivo. Ambas lo tenían claro.

-Sakura-san….-dijo Hinata sin poder elevar la vista para fijar en la pelirosa- yo….lo amo.

Sakura estaba apoyada en la mesada de su cocina y de brazos cruzados pensaba como seguir. Sabía que Hinata amaba a Naruto. Lo que no entendía aun, eran sus propios sentimientos con respecto a su ex-compañero. ¿Quería recuperar al amigo? ¿Quería a ese guapo sujeto que vio en la prisión? ¿Quería al antiguo Naruto, o al maduro y oscuro hombre que observó hace poco? ¿Lo….amaba? ¿Ella…amaba a Naruto Uzumaki?

-Lo sé…-admitió la pelirosa seria- ¿Se lo dirás, o jugaras al escondite como siempre?

No quiso ser ruda, pero tenía un carácter bastante fuertecito cuando las cosas no le salían como pretendía. Y en esa visita a la prisión, las cosas estuvieron lejos de salirle bien.

-Lo intentaré…-dijo la Hyuuga casi en un susurro- yo…quiero….que él me quiera.

Era tan dulce a veces, realmente era una princesa delicada y suave. Sakura se sintió ríspida como una roca a comparación con ella. Pero por primera vez le molestaba. ¿Por qué le molestaba? ¿Por qué podría agradarle más a Naruto? ¿Por qué Hinata tal vez lo seduciría con esa calidez y devoción que parecía tener por el rubio? ¿Y qué pasaría con ella, cuando Hinata y Naruto….?

-Lo importante es que volvió sano y salvo –Remarcó Sakura mas acallar a su corazón- ahora tienes la oportunidad de estar con él. Como su amiga, creo que le hace falta ese amor que nunca tuvo antes.

-¿Cómo….su amiga? –Sonrió Hinata apenas- ¿Quién se está escondiendo ahora Sakura-san?

Ese comentario la descolocó. Tuvo que girarse para que Hinata no viera el sonrojo y el martilleo desesperado en su pecho. ¿Qué le pasaba? ¿Por qué tenía fantasías con Naruto desde que lo vio tan sexi en la prisión? Ciertas noches se levantó demasiado…. "húmeda" de su cama. Ciertas noches se tuvo que duchar y no fueron por suciedad o lágrimas. ¿Acaso era amor? ¿Acaso Naruto había doblegado su corazón al fin? ¿Justo ahora que dijo ya no amarla? ¿Por qué justo ahora?

-Creo que….Naruto-kun, ahora nos hace rivales…. ¿Cierto? –Sonrió Hinata al ver tan sonrojada a Sakura- Pero si te hace sentir mejor….-dijo ya abriendo la puerta de salida- me agradas, y espero que seas feliz. Adiós….Sakura-san.

La puerta se cerró, Hinata se fue, y aunque no era su intensión había declarado una especie de guerra. Sakura no podía esconderlo, también quería a Naruto como hombre y no como amigo. Hinata se lo dejó en claro que sabía. Que no era tonta e inocente. Le dejó en claro que no solo Naruto había madurado con los años. Hinata le dijo claramente que sabía de los sentimientos de Sakura. Ambas querían lo mismo, ahora solo restaba saber cuál de las dos lo obtendría para ella.

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Las aguas termales eran un lugar relajante para los cansado Shinobi. Luego de los entrenamientos, las misiones duras y las clases a los jóvenes Gennin. Muchos hombres y mujeres disfrutaban de las primeras horas de las noches bañándose y aflojando los cansados músculos en los baños públicos. Naruto no fue la excepción. Luego de dejar la torre Hokage se reunió con Kakashi y Sai, partiendo a los baños para tomar un descanso.

En la zona de baños para hombres, sobre los bordes de piedras, Kakashi y Naruto hablaron sobre la misión de búsqueda a Kabuto. El ninja copia le avisó que pediría su asignación al grupo para que junto con Sasuke, Sai y Sakura partieran por los países cazando por fin a la escurridiza serpiente. Sai contrastaba con sus compañeros, no solo por sus silencios crónicos sino por su pálida piel que asemejaba al papel sin manchar. Naruto a veces le sacaba charla averiguando un poco más sobre sus trabajos en el ANBU. Pero no mucho, solo lo necesario para generar alguna conexión. Por supuesto Sai no hablaba por otras razones. No era que quisiera ser reservado o apático, simplemente tenía una alegría con el regreso de Naruto que apenas podía contener. No sabía su significado, así que callaba para experimentarlo y luego saber. Aunque otras cosas le llamaron la atención en el rubio:

-Naruto-kun….-sonrió el pelinegro- esos tatuajes en tu cuerpo….

Naruto se miró los brazos, como si apenas ahora descubriera los evidentes dibujos. Simplemente eran parte de él, así que usualmente los olvidaba.

-En mi brazo derecho tengo tatuadas unas avispas…-señalo Naruto mostrando los pequeños dibujos de insectos color plateado- En el izquierdo tengo serpientes de oro. En mi pecho, águila de bronce, en mis muslos unos leones de amatista.

Kakashi no hizo gesto alguno, pero disimuladamente destapó su Sharingan y pudo observar que cada tatuaje emitía chakra. Aunque en pequeñas dosis. Era lo que se figuraba porque los dibujos parecían tan reales como criaturas vivas. Sin embargo en la espalda del rubio había una emisión de poder más evidente. Luego se cubrió su ojo, y dejo pasar algunos segundos para decir:

-¿tú mismo te tatuaste esos animales? –interrogó fingiendo desinterés- ¿y qué me dices de tu espalda?

-Un dragón de jade.

-Son dibujos fantásticos…-sonrió fingidamente Sai – eres bueno en artes Naruto-kun. Casi como si esas criaturas estuvieran vivas.

-Si si….-sonrió Naruto- aunque debo admitir que no soy artista. Tuve muchos problemas para tatuármelos. Si se me ocurre algo más….recurriré a ti… ¿Qué te parece?

Sai tan solo asintió, Naruto le sonrió y todos se relajaron en el agua apoyando la espalda en los bordes rocosos. Cerraron los ojos, y no vieron llegar a Sasuke que desnudándose de la toalla entró a las termas casi sin hacer ruido. Todos lo sintieron llegar y abrieron los ojos, Kakashi y Sai lo saludaron. Naruto tan solo asintió en modo de bienvenida pero no le dedico ni una palabra.

Sasuke, Kakashi y Sai comenzaron a hablar sobre la búsqueda de Kabuto. Tiraron en la charla varias ideas y pensaron por donde podrían buscar. Sasuke les informó que Sakura había analizado las manchas que encontraron en la vieja base del Akatsuki. Una especie de veneno que se creaba con flores del ramillo. Una flora solo existente en las heladas montañas de país del rayo. Sasuke siguió hablando pero Naruto no emitió gesto ni palabra. Parecía dispuesto al silencio desde que el Uchiha entró al baño:

-Dobe….-dijo Sasuke algo molesto por el sorprendente silencio del escandaloso rubio- ¿No te enseñaron modales en la cueva roñosa donde te escondiste estos años?

En cualquier otro caso eso era un insulto. Pero bien sabían tanto Kakashi como Sai, que entre Naruto y Sasuke eso era el equivalente universal a un… "hola hermano ¿cómo te fue?" aunque sin dudas no esperaron la reacción de Naruto. El joven rubio se afirmó mejor en el borde de la alberca y cubiertos sus ojos por los cabellos húmedos, tanto más alargados que en sus años pasados, se dejó seducir por el agua caliente sin responder ni una palabra. Sasuke podía hablar todo lo que quisiera, Naruto ya no volvería a responder con palabras.

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Naruto se pasó los siguientes días apartado de todos. Sabía que los ANBU lo vigilaban a sol y sombra. Sabía que estaba siendo evaluado tanto en poder como en movimientos. Si el consejo quería mantenerlo a raya debían buscar alguna debilidad potable para la amenaza. Pero Naruto no se relacionó con nadie en particular, no salió en busca de nadie. Simplemente se ocupaba de entrenar y se pasaba las tardes comprando muebles para su nueva casa. Eso sorprendió a propios y extraños. Naruto jamás había tenido donde caerse muerto y ahora compraba una gran propiedad amplia, y varios muebles de buena calidad. Comida, armas, pergaminos en blanco y demás utensilios pagados al contado en todos los comercios de Konoha.

Los clanes intuyeron que la herencia cuantiosa del Uzumaki había sido ya entregada y por eso contaba con el caudal de dinero. Pero desde el consejo y el Hokage Hiashi. Se sintieron estafados no comprendiendo de donde salía tanto dinero si ellos se habían quedado con toda la herencia de Minato y Kushina.

Económicamente no era controlable por lo visto, y tampoco de rango porque le otorgaron ascenso a Jounnin por quitarle el dinero. Ahora cada vez se hacía más fuerte, y nada que conseguían alguna carnada para presionarlo efectivamente.

Naruto suponía lo que ocurría, pero estaba más concentrado en entrenar y refrescar ciertos sellos aprendidos por sus antepasados. Eran vitales para conseguir a su primera aliada leal en esa aldea que pronto seria destruida. Naruto planeaba tomar el control sobre el destino de Anko Mitarashi. Su estrategia general ya tenía que ponerse en circulación. Los maestros Uzumaki le habían instruido en tantas técnicas y entrenamientos que solo por el sistema de los clones, Naruto había podido captar la mayoría de sus enseñanzas.

Esa cueva, a la que entró hace casi 4 años le cambio la vida. Allí se ocultaban las memorias selladas de los últimos Uzumaki del remolino. Se enteró como la aldea fue destruida, se enteró como los "amigos" de Konoha contribuyeron a esa masacre. Se enteró como el resto de las villas o atacaron, o se mantuvieron al margen. Eran unos cerdos, todos merecían morir de la forma más terrible. Pero Naruto a pesar de su poder personal era consiente que no podía repetir el error de Madara. No podía enfrentarse a las 5 aldeas ninja él solo. Era suicida, era ilógico ganar.

Por eso la guerra la pelearía desde adentro. Primero obtener las técnicas de su padre. Obtener "Hiraishin no jutsu" para ser el más veloz Shinobi en la tierra. Y luego su destino, el niño que la profecía le indicó a Jirayja para salvar al mundo, o destruirlo. Ironías de la vida….

¿Quién pensaría que Naruto "el bueno" ahora buscaba destruirlo todo? Por eso era mejor fingir, ganar adeptos, formar contactos ¿y por qué no?…..divertirse con su nuevo proyecto de vida.

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Los días pasaron, Naruto fue asignado como Jounnin de elite y se dejó correr entre los civiles que estuvo en misión de espionaje para Konoha. La gente lo aceptó todo. Naruto era uno de los suyos desde que salvó a la aldea del ataque salvaje de Pein. Naruto Uzumaki ya no era el monstruo, sino un joven simpático que se esforzaba y soñaba con ser Hokage. Naruto Uzumaki era bueno. La gran mayoría del pueblo no sabía que era heredero de Yondaime. Oculto en su ya conocido apellido Uzumaki, Naruto se mantuvo en silencio para no agitar más las aguas en la aldea. No le convenía ser aclamado popularmente, no le convenía ser candidateado como siguiente Hokage. El silencio era su capa protectora, debía ocultarse en él.

Se pasó sus primeras semanas entrenando apartado de todos. Las técnicas de su padre, los sellos de su madre. Le costó mucho reproducir el "dios del trueno volador". Era una técnica sencilla de comprender, pero casi imposible de realizar. No era simplemente crear los sellos, pegar los sellos y trasportarse entre ellos. Era combinar un pensamiento en cuarta dimensión, captar el sello a la distancia y trasladarse a él sin aparecer con un brazo menos. Exigía concentración máxima y dedicación extrema. No por nada, nadie había logrado igualar a Minato Namikase.

Algunas veces se cruzó con Sakura. Hablaron poco, la pelirosa intentaba lograr una conexión con su antiguo compañero. Incluso lo invitó a cenar una noche. Naruto aceptó apenas. Cenaron, pasearon, incluso se rieron de las viejas anécdotas de equipo 7. Pero ni bien Sakura intento indagar un poco más sobre lo que había hecho cambiar a Naruto esos años, el rubio respondió con seriedad y evasivas. Ella insistió preguntando con tacto e inteligencia, pero Naruto evito decir nada con simples palabras:

-Tengo secretos como toda persona, -serio- y no confió en nadie actualmente como para compartirlos.

-Intento que seamos amigos –siguió Sakura algo molesta- me arrepiento de lo mal que te trate y estoy dispuesta a lograr tu confianza.

-Te tomare la palabra entonces…-le sonrió apenas Naruto- pero la verdad, no tienes idea de quién soy actualmente. Y no estoy seguro que desees mi amistad al averiguarlo.

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Naruto visitó la prisión un día en particular. Lo dejaron pasar por ya hacía muchos días que la visitaba y era costumbre. En cierta forma los ANBU de guardia le agradecían. Nadie podía lidiar con la prisionera y ya había 3 guardias muertos por su causa. Varios ninja, que custodiaban las celdas de los sub-suelos, hombres valientes como pocos en Konoha, le tenían terror a ella. Esa mujer era una bestia enjaulada, una asesina loca que solo Uzumaki Naruto tenía el valor de enfrentar.

Dos ANBU acompañaron al rubio hasta el tercer sub-suelo. Lugar de prisión para lo peor de lo peor. Le abrieron la bajada y cerraron cuando Naruto entró. Pusieron sellos para evitar que Anko Mitarashi saliera en caso de asesinar a Naruto. El lugar sellado, seria explotado y luego juntarían los pedazos de esos asesinos prisioneros, pero no escaparían. Cuando le encerraron allí, Naruto suspiró molesto. Entendía las precauciones pero le daba rabia que no tuvieran la mínima consideración por la prisionera. Había sido compañera, una amiga de ellos y la trataban peor que a la basura:

-¿Tu otra vez niño? –siseó una voz en la oscuridad de las celdas- ¿No te basta una probada de mí? ¿Quieres todo el paquete? Ku ku ku.

Naruto miró a su alrededor, las 5 celdas que rodeaban a la de ella estaban vacías de nuevo. Había sangre seca en el suelo y los catres estaban de nuevo destrozados. Naruto no mostro emoción, sabía que ella se enfurecía ante cualquier reacción, sea mala o buena.

-Parece que te has divertido –señaló Naruto parado frente a la celda de Anko- ¿Había nuevas ratas y decidieron hacer limpieza?

-ku ku ku…tal vez…. –unos ojos serpentinos color amarillo lo observaba desde un rincón oscuro- fui una niña muuuy mala…..ku ku ku… y lo guardias decidieron castigarme.

-Supongo que mataste a otro guardia que te trajo comida. –Aventuró el rubio- y también supongo…que las rejas de todas las celdas no se abrieron por casualidad.

-ku ku ku, Kakashi solía decir que eras muy lento. Supones con certeza niño. Los ANBU querían un espectáculo de violación masiva. Todos esos hombres lujuriosos, iban a forzar cada resquicio de mi ser.

-Por lo que huelo y veo….no les fue muy bien-sonrió apenas Naruto- lidiar con una Jounnin de elite y dos marcas de maldición en su cuerpo….no es para cualquiera.

Anko se paró y salió de la oscuridad, puso sus manos en los barrotes reforzados que había sido colocado desde la última vez y sensualmente los lamió como si fueran de dulce. Dejo ver a Naruto su cuerpo escultural cubierto por las manchas negras, ojos de serpiente y una mordida clara que parecía destilar maldad, en cada lado del cuello fino. Naruto había sabido por intermedio de Kakashi, que Anko tenía el sello del cielo. Y que al recibir el sello de la tierra por parte de Kabuto durante la guerra, debería haber muerto.

Pero no…

Se trasformó en una versión femenina de Juugo, soportó la maldición como nadie lo había hecho jamás. Pero su mente no era la misma, era una máquina de matar solo conducida parcialmente por las emociones primarias. Instinto, gula, lujuria. Una necesidad animal de aparearse.

-Ven aquí muñeco….-se relamió al ver el físico de Naruto a través de la camiseta negra- solo tienes que vencerme, desnudarme y violarme. Te daré la chance…..si me abres la reja. Ku ku ku.

El joven le sonrió apenas, saco una caja de Dangos que había traído y se la enseño moviéndola ante sus ojos.

-¿Son Dangos? –Gimió Anko con un gesto de tristeza- ¿Me das? ¡¿Me los das?!

-A eso vengo… -indicó Naruto al verla tan nerviosa- tranquila, nadie te los quitara.

Anko dio un pequeño salto mortal hacia atrás y quedo sentada en su catre, rodillas juntas y manos sobre ellas. Movía sus pies taconeando el suelo hiperactiva y dedicaba frecuentes miradas a la caja en manos de Naruto. El rubio abrió la reja con las llaves que el guardia le entregó. Traía consigo dos paquetes y un jarro con agua. La miro a los ojos, las pupilas serpentinas se trasformaron en orbes grises, retomando la apariencia normal. Las manchas brillaron y se movieron un poco en retorno a los sellos en su cuello. Aun así no volvió a la normalidad completamente.

-¡Dámelos! ¡Dámelos! –reclamó nerviosa.

-Espera…-se sentó calmado Naruto en una silla frente a la mujer – primero comerás lo que traje y beberás agua. Tranquila…- le advirtió- y los dangos serán tu postre….si te portas bien.

-¡No! –Chillo Anko furiosa- ¡Dámelos ahora!

-Cálmate…-le respondió él- Sempai, sabes bien lo que ocurrirá si me atacas.

-¡Me derrotaras como siempre y no me darás mis Dangos! –Gritó con expresión deformada- ¡No tengo hambre, no quiero agua! ¡Quiero mis Dangos!

Fue rápida, los sellos se expandieron por su cuerpo dominándola y sus ojos volvieron a ser amarillos y terribles. Saltó como una tigresa sobre las piernas de Naruto y con sus muslos rodeó la cintura del hombre frente a ella. Entrecruzó sus torneadas piernas y las manos atacaron por los lados. Naruto soltó la caja de alimentos a un costado y apenas alcanzó a capturar ambas manos de la mujer con las suyas propias. Enlazando los dedos con ella.

Manos y piernas anuladas por ambos contendientes hicieron que Anko sonriera perversa y sus dientes se volvieran filosos colmillos. Abrió su boca muy grande, le arrancaría el cuello de un mordisco a Naruto bañándose con su sangre para luego comerse los dangos y….

Una mano de chakra dorado surgió del pecho de Naruto y atrapó el cuello de Anko inutilizando su intento de morderlo. La tenia bien sujeta y no la soltaría. Anko se relamió volviendo sus dientes a la normalidad. Era una especie de empate esa lucha, aunque Naruto podía soltar más de una mano de chakra obteniendo la victoria. Anko sonrió lasciva.

-Tienes demasiadas manos… demasiadas kukuku…-siseó ella- estuve pensando durante días como vencerte. Pero siempre tienes manos de más para detenerme.

-Tranquilízate Anko….-dijo serio- respira despacio, cuenta hasta 10. Tienes que reprimir esos sentimientos de ira. Mírame a los ojos, soy Naruto Uzumaki. El gaki que has conocido en los exámenes Chunnin de hace años. No quiero dañarte, no voy a violarte. Quiero protegerte.

Anko se puso sería un segundo. Tratando de recordar exactamente el tipo de persona que era Naruto. Pero enseguida sonrió traviesa y movió sus caderas frotándose contra la intimidad de Naruto. Hubo reacción natural, y eso la alentó a seguir:

-Tal vez logres tranquilizarme con sexo apasionado… –le sugirió, moviéndose sensual y lento- ¿no lo habías pensado?

-Eres una mujer muy hermosa. Cuando te recuperes, -sonrió el apenas- te invitare una copa. Y luego….si no te aburres….

-Trato hecho…-respondió ella débilmente y las marcas comenzaron a retroceder un poco.

Anko cerró los ojos, los sellos mermaban también su vitalidad. Aflojo sus manos y para quedar desvanecida sobre el hombro de Naruto. Él la tomo entre sus brazos y parándose la llevó al catre de junto. Era muy triste, tal vez Naruto la comprendía como nadie en la aldea. Las emociones violentas enceguecían su mente. La trasformaban, destruían su cuerpo.

-¿Qué paso?...-suspiro minutos después Anko, que despertaba apenas

-Nada Sempai… -le sonrió el serenamente- Debe mantenerse tranquila. Le traje comida, agua y un postre que le gusta.

Anko apenas se incorporó, con dificultad y sin fuerzas. Estaba sedienta y con mucho hambre. Hacia dos días que no comía, los sellos malditos la enloquecían a tal punto que olvidaba el hambre incluso. La estaban matando poco a poco.

-Tengo….hambre…-susurró apenas Anko- tanto hambre…por…favor.

-Lo se…-sonrió el triste- comerás esta vianda que traje y pronto estarás libre para poder cenar conmigo un buen ramen de Ichiraku.

La mujer no dijo nada, solo tomó entre sus manos temblorosas el alimento y trato de comer. Luego bebió agua con avidez, hacia días que no se nutría su cuerpo más que de maldad. Apenas podía mantenerse despierta por la debilidad. Naruto la vio comer y beber con apetito. Se tomó su tiempo asegurándose que el peligro del descontrol en ella no retornara apenas recuperara algo de fuerzas. Luego acercó la silla junto al catre, le dio algo de conversación mientras ella comía en silencio. Luego uso una cinta que encontró por el suelo para anudar el cabello de Anko en forma de piña. Tal como Naruto recordaba que a ella le gustaba armar su peinado.

Anko comenzó a llorar, no entendía por qué motivo ese chico la protegía de esa manera. No recordaba casi nada de su vida pasada desde que cayó en prisión hacia 3 años. Solo la noche que se trasformó a través de los sellos dejando un reguero de sangre y muerte por las calles de la aldea. Lloraba por que no veía más salida que la muerte, nunca seria liberada si podía transformarse por los sellos y matar a civiles inocentes. Lloraba porque cada vez tenía menos fuerza y voluntad para resistir. Estaba sola, nadie venía a visitarla excepto ese niño. Nadie venia por ella. Estaba sola.

-Anko-san….-dijo Naruto tomándola de la mano que ella descansó a un lado de su cuerpo- me gustaría ayudarte.

-¿Por qué? –Dijo ella apenas- no me conoces, no te conozco más que lo que todos saben de ti.

-¿En serio? –sonrió el- yo creo que ambos nos conocemos mucho más de lo que crees.

Se hizo silencio, Anko trataba de recordar algo en específico. Pero solo pudo relacionar a Naruto con ese niño escandaloso de los exámenes Chunnin hace años. Y con aquel crio que estuvo en su equipo cuando viajaron a la tierra del mar. Aquella misión que revelo el pasado que la tuvo atada a Orochimaru en su momento más triste. Anko no sabía por qué le era tan familiar Naruto. No sabía por qué se sentía tranquila con él. Como ver todas sus desgracias del pasado a través de un escudo. Naruto era eso, su sonrisa era eso, un escudo impenetrable.

-Solo puedes ayudarme de una manera…-susurró recostándose débilmente- mátame….por favor.

-Eso sería una traición…-señaló serio Naruto- traición a tu propio corazón que hasta ahora no te dejo morir a manos de los sellos malditos.

-Estoy muerta….o encerrada para siempre- indicó deprimida- no puedo ser ninja porque lo sellos se comieron mi chakra. No puedo ser civil porque mis enemigos esperan afuera para matarme. Soy un blanco, aquí soy basura. Mátame niño…por favor.

-Ya no me digas "niño" –le sonrió el apenas, tratando de animarla un poco- deprimes mucho a un hombre que trata de seducirte. Tengo 20 años Anko.

-yo 30, –soltó ella sonriendo apenas- siempre serás un crio para mí.

-Eso dices porque no me has visto en acción… –le guiño el ojo travieso- tal vez podrías reconsiderarlo luego de una noche caliente. Je je je

-Sácame de aquí….-respondió ella y aprovechó el descuido de la charla para arrebatarle la caja con Dangos- y veremos qué tan hombre o niño eres. Ku ku ku.

-Esa es la actitud –sonrió el afirmando con la cabeza- puedes ser libre una vez más. Incluso puedo quitarte los sellos malditos logrando que vuelvas a ser ninja. Pero los riesgos son muy altos.

-Ni Sandaime Hokage pudo con la marca de maldición…-recordó Anko mientras comía- niño pretencioso.

-¿Apuestas? –señalo el sonriendo confiado.

-¿Y yo que puedo ganar? –Retruco ella- ¿Más dangos? ¿Un cuadro con frutas para este agujero? No me jodas.

-Si te quito los sellos efectivamente, volverás a ser kunoichi –afirmó Naruto- hace minutos me pediste que te matara. No hay nada diferente entre un kunai en el pecho o un ritual de extracción para sellos. Pero la pregunta es…. ¿Qué harás cuando las marcas de tu cuerpo sean retiradas?

-Me iré de la aldea… –Señaló Anko tajante- no volveré a estar al servicio de patanes que me usaron y tiraron tal como lo hizo Orochimaru. La aldea de la hoja es ahora una partida de ratas. No seré kunoichi nunca más.

- Entonces quiero que trabajes para mí –Le dijo Naruto de brazos cruzados- Unidos,
lograremos terminar con las injusticias. Con las guerras y con todo el resto.

-Si claro niño….-pensó ella sin creerle- seguro me quitaras los sellos que nadie pudo. Seguro trabajare para ti. Seguramente….

-Primero cuéntame porque te atacaron, si ya no eras kunoichi. –Dijo el rubio serio- luego te diré que haremos para que lo vuelvas a ser.

-¿Hablas… en serio? –Preguntó la mujer sorprendida- Realmente…. ¿me puedes sacar de aquí?

-Cuéntame… ¿por qué estás aquí? –volvió a insistir con gesto imperturbable Naruto.

Anko lo supo, no había mentira en el joven Shinobi frente a ella. El realmente quería ayudarla y aunque dudaba sobre sus reales intensiones. ¿Qué más podía perder? Un casi desconocido la había ayudado más que sus supuestos amigos de la aldea. Un joven se preocupaba por ella, aunque tal vez solo sea por interés. Definitivamente no tenía nada para perder.

En pocos minutos desarrolló los acontecimientos de sus últimos años. Despertó en el hospital, 4 meses después de la noche donde fue infectada con la segunda marca de maldición. Los análisis de sangre y demás exámenes de los médicos fueron concluyentes. Las marcas se habían anulado a sí mismas y no se explicaban como Anko aún vivía. Así mismo sus canales de chakra estaban anulados. No podía usar ningún jutsu, no sin sentir dolores escandalosos y despertar todos los nefastos efectos negativos en su cuerpo.

Rápidamente fue cesada como ninja, sin chakra era inútil. Anko Mitarashi dejó de ser Jounnin. Algunos compañeros como Gai, dijeron que aun podía servir sin chakra. Solo era cuestión de cambiar su estilo de combate. Pero Anko se negó, los sellos en su cuello le recordaron cada día frente al espejo de su casa, que era casi un monstruo. Que despertar todo el poder de esas maldiciones podría significar la desgracia para muchos. Anko Mitarashi dejo de luchar.

-¿Cómo se activaron los sellos si ya habías dejado de ser kunoichi? -interrumpió el relato Naruto

Anko siguió en lo suyo con la historia. Se pasó el siguiente año al frente de un pequeño puesto de Dangos. Se trasformó en una simple cocinera y realmente esa vida tranquila le iba bien. Lamentablemente aun había rencores con ciertos ninjas del ANBU a los que ella supo apalear hace años. Una tarde fueron a su negocio, trataron de vengarse incitándola a pelear, pero Anko no era una persona común. Anko seguía entrenando su cuerpo físicamente para poder ser alguien útil en caso de estar bajo ataque. Esa tarde envió al hospital a 3 ninja perfectamente capaces, tan solo con su habilidad en Tayjutsu y destreza física.

Tiempo después….ellos se vengaron…

2 meses después asaltaron su casa una noche. Su casa cercana al bosque de la muerte fue asaltada por al menos 7 hombres encapuchado. La golpearon, la torturaron, y por varias horas….abusaron de ella. Anko aún no tenía noción del tiempo que pasó en esa casa. Pero una furia indescriptible surgió de su interior. Fuerza bruta, odio, rencor, sus ojos podían ver de un modo muy diferente. Casi podía sentir a los Shinobi destrozando su casa, turnándose para golpearla y abusar de ella. Casi con su piel podía sentirlos.

-Tranquila –le dijo Naruto a esta altura del relato, al notar que comenzaba agitar su rabia por el relato- Anko-san debe recordar que la calma es esencial. Necesito saberlo todo. Absolutamente todo lo que ocurrió.

Matar, ella solo supo matar. Asesinó a los 7 hombres. Destrozó su propia casa. Con rayos de chakra negro como la oscuridad misma, se cargó a casi 30 Shinobi que salieron a cortarle el paso por las calles. Quemó casas, destrozó muros, asesinó uno tras otro, hombre o mujer que encontró en el camino. El equipo Gai llegó a detenerla, también el equipo Kakashi. Sasuke, Sakura, Gai y Lee tuvieron que batallar duramente. Estaban destruyéndolo todo a su alrededor. Shikaku Nara y el equipo Kurenai llegaron al lugar y la alejaron hacia un campo donde Sakura Haruno, logró por fin derribarla con un terrible puñetazo. Sasuke y Kakashi la contuvieron la suficiente para que Lee y Gai la rodearan de pergaminos con sellos. Shikaku aportó con sus sombras paralizantes para detenerla un poco. El resultado fue que la anularon, para luego encerrarla en el agujero más profundo. La aislaron del mundo, la dejaron allí olvidada. Era un monstruo, era una bestia que mató a ninjas fieles sin razón. Nadie se preocupó por saber el motivo. Nadie se preocupó por salvarla. Los monstruos no merecen ser amados. Los monstruos no merecen una vida pacífica.

- ¿Acabas de decir…? ¿"los monstruos no merecen ser amados"? –Dijo Naruto repitiendo textual las últimas palabras de Anko- ¿Y sigues creyendo que no tenemos nada en común?

Anko no supo porque lo había olvidado en medio del relato, pero le provoco reír esa mirada traviesa de Naruto. Ese muchacho era el jinchuriki no Kyuubi. Anko comprendió que él también había sufrido el desprecio de todos. Había sufrido por los crímenes de Kyuubi, había sufrido por algo que no estaba en su control. Eran muy parecidos después de todo.

-Naruto….-susurró Anko casi vencida por el cansancio y a punto de dormirse- sácame de aquí, y siempre estaremos juntos. Los monstruos deben estar siempre juntos.

-Es una promesa, existe un lugar…Anko Mitarashi….-señaló tapando a la mujer dormida- existe un lugar donde solo seremos personas….ya nunca más monstruos. Solo debemos tener el valor de llegar a ese sueño.

Fin del capítulo.