CAPITULO 7: USAR EL AMOR DE UNA, POR LA OTRA
"Era una noche fresca en la aldea de la hoja. La primavera había llegado y los arboles daban sus flores y frutos en un espectáculo hermoso para la naciente villa. Hashirama Senju caminó por una oscura calle de la aldea sin más compañía que sus pensamientos. Habían pasado muchas cosas desde que la aldea se fundó y la mayoría buenas. Había colaboración entre los clanes, se empezaban a formar con éxito la academia ninja y demás elementos necesarios para contener al futuro de la naciente villa. Había muchas cosas para agradecer, pero ninguna de ella tenía el valor de peligrosidad que aportaba Uchiha Madara.
Hashirama llegó a una zona donde habían comenzado la construcción de los campos de entrenamientos. Una carta de Madara lo había citado allí luego de los sangrientos rumores que rodearon la milagrosa recuperación de la vista que tuvo el líder del clan Uchiha. Madara estaba vestido con una toga negra cubriendo su clásico traje de dos piezas azules con el que solía entrenar. Tenía su armadura y demás cosas en dos bolsos anudados y eso dio toda pista de lo que el moreno pensaba hacer en la brevedad.
-Uchiha…. ¿Piensas huir? –señaló Hashirama entre sorprendido y preocupado
-Yo no huyo de nada…-dijo con serenidad Madara sin mirarlo siquiera- pero como soy un desalmado que fue capaz de quitarle los ojos a mi hermano….no veo que te molesta que me vaya.
-Madara….-dijo con serenidad el Senju- fuimos enemigos muchos años. Nos enfrentamos infinidad de veces, siempre has sido alguien temible de enfrentar. La aldea de la hoja te necesitara como nunca cuando los países limítrofes…
-Cierra la boca…-le ordenó serio el moreno- tú no tienes idea de lo que se requiere para detener una guerra. Tú hablas de paz, de comercio y buena voluntad. Tú nombras la voluntad del fuego como la religión que supuestamente debemos honrar. Quieres unión…pero no estás dispuesto a sacrificar nada por ella.
-Eso no es cierto…-dijo el Senju confundido- quiero la unión con los Uchiha. Por eso creamos Konoha y juntos nosotros podremos…
-¿Quieres la unión con los Uchiha? Ja ja ja -se reía Madara- la tienes Hashirama….te aseguro que la tienes. Pero el odio entre nuestras familias no cesará. Pronto los hombres y mujeres de esta aldea comprenderán que la sangre de esas dos familias esta maldita en su unión.
-Sigues hablando de incoherencias sobre Rikudou Sennin –Amonestó Hashirama- es por eso que esas mentiras sobre qué le arrancaste los ojos a tu hermano, son cada vez más comentadas.
Madara se sorprendió, el rumor en toda la villa era que Madara había arrancado a su hermano los ojos consiguiendo luz eterna para él. Que había conseguido sus grandiosos poderes con la sangre del ser más querido. Y aunque Izuna quiso negarlo todo ante sus hermanos de clan, Madara mismo le instruyó para que no lo hiciera. Debía conservarse como un líder sanguinario para ganar la lealtad de un clan rebelde por naturaleza como lo eran los Uchiha. Lamentablemente el comentario ganó la calle y todos le tenían pavor de tan solo verlo caminar por allí. Era un monstruo para todos los aldeanos, era un enemigo para los Uchiha, era alguien…demasiado peligroso para formar parte de Konoha.
-Me voy….-dijo finalmente Madara a su eterno enemigo- a diferencia de mis familiares tengo palabra empeñada. He jurado a mi hermano, el día que enterramos a mi madre que no atentaría contra Konoha. Que me apartaría para no causar mal.
-Una guerra puede estallar con el Rayo ¿y tú te vas? –Preguntó Hashirama sorprendido- eras el primero en la fila para pelear según recuerdo.
-Ya no…-finalizó el Uchiha- mis ojos estarán aislados en la oscuridad. Pero ¿sabes algo Hashirama?...tengo el defecto de ser un hombre muy supersticioso.
El usuario del Mokuton lo observó sin entender. ¿Qué significaba esas palabras del moreno Uchiha?
-Es ridículo…lo se…-sonrió siniestro Madara- pero no puedo evitarlo.
-¿Qué significa eso Madara?
-Si algo le llegara a sucederle a Izuna…-dijo fríamente y levantando sus cosas las puso al hombro- si sufre un "desafortunado accidente" y muere. Si su casa es atacada, si alguien no identificado lo asesinara a mi único hermano...
-Madara…yo… ¿Cómo puedes pensar que atacaría a uno de mis comp...?
-Si sufre una fiebre extraña y muere, si su bote se hunde cuando está pescando, o su casa se derrumba misteriosamente. Te culparé a ti por eso. ¡A ti y esta aldea maldita!
-Madara, tu hermano es un ninja…-afirmó el Senju serio- los riesgos son inevitables y aunque este ciego el…
-Recuérdalo Hashirama Senju….es una promesa de por vida. Si algo sucede y mi hermano muere. Esa mala voluntad….esa mala suerte…..-apretó los dientes severo- ¡No podría perdonarla jamás!- sus gesto se relajaron, suspiró como resignado y finalizó- Aparte de eso…juro no atentar contra Konoha en lo que reste mi vida. Por Izuna Uchiha….por nadie más.
Hashirama lo vio irse, por un camino oscuro de bosques verdes. Los rumores decían que Madara había arrancado los ojos a sus hermanos. Solo rumores. Pero también se sabía que Izuna renunció al compromiso matrimonial con Mito Uzumaki misteriosamente después de quedarse ciego. Nadie sabía que Izuna renunció a sus derechos adquiridos sobre Mito, por conseguir un médico que sellara con habilidad sus ojos sobre Madara. Izuna perdió a la mujer que amaba por Madara. El mayor de los hermanos se exilió a si mismo por mantener la paz en Konoha. Uno por el otro, siempre habían sido así.
Hashirama sabía que muchos Uchiha no estaban contentos con la decisión de Izuna sobre renunciar a la mano de la princesa Mito del remolino. Sabían que esa oportunidad de emparentar con los creadores de sellos, ahora pertenecía a los Senju. Hashirama se casaría con Mito, Izuna estaría en riesgo de ser atacado. Ahora todo quedaba en manos de Hashirama, y de proteger a Izuna al costo que fuera. Era eso…o prepararse para la pelea de su vida con el único hombre que alguna vez le inspiró temor.
Nada menos…que Uchiha Madara"
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El comedor de la casa Uzumaki estaba en la oscuridad. Naruto sentado en un sillón tan solo bebía un poco a la espera de sus presas. Había sido increíblemente sencillo atrapar a Hinata Hyuuga en el jueguito perverso que le tenía preparado. Naruto consiguió un par de elementos fundamentales para iniciar su cacería con efectividad. Anko le dio clases de espionaje, datos sobre los clanes y algunas técnicas muy utilizadas por las kunoichi para seducir. Era una maestra excelente, lo extraño entre ellos era que no se había acostado ni una sola vez. Vivieron juntos unas dos semanas hasta que Anko se fortaleció lo suficiente para defenderse sola. Naruto le dio dinero para comprarse un departamento y actualmente se ponía a punto para volver a las misiones Jounnin que la aldea le reclamaba. Aunque esta vez, lo hacía tan solo por el dinero y los contactos, nunca más para serle fiel a Konoha.
Naruto estaba por tanto solo en su nueva casa. Solía salir a comer con Sakura. Visitaba el hospital cada tanto para hablar con Shizune y obtener de ella lo que requería. Algunos trucos bien guardados, algo más de paciencia y la bella Shizune comía de su mano. La excusa de "Shizune-Neechan", era perfecta. Calaba hondo en la morena que se sentía sola desde hacía tiempo. Y ayudaba a su pequeño hermano en los pequeños pedidos sin importancia. Naruto tuvo acceso a los archivos de las kunoichi. Supo en sus exámenes físicos y psicológicos por donde atacarlas, por donde escarbarles el punto débil y sacarles todo lo necesario.
Sus primeras víctimas serian Hinata y Hanabi Hyuuga. Las princesas eran un buen comienzo para acabar con uno de los clanes más poderosos de la aldea. Había seducido a Hinata. La había orillado justo a adonde quería. "tú no me amas" le había dicho Naruto cuando la pobre e inocente chica tuvo el valor ínfimo de declararse. "si me amaras, harías lo que fuera por mi" Hinata comenzó a llorar con desesperación ante estas duras palabras. Esa noche hace ya 5 días, Naruto supo que la tenía en sus manos:
Flash back:
Hinata soltaba lágrimas tratando de reponerse de las duras palabras de Naruto. Estaban solos en esa plaza oscura y ella no sabía que más hacer para que el Uzumaki entendiera la intensidad de sus sentimientos. Lo aferró de un brazo con la vista clavada en el suelo. Lloraba, esperando llegar al corazón de Naruto y que por fin fuera suyo.
-¿Sabes Hinata? –Sonrió el rubio- soy el ultimo Uzumaki que existe con vida. Tengo que revivir mi clan Hinata…-le aseguró mirándola como se mira a una niña pequeña- No puedo relacionarme con muchachas débiles y de dudoso carácter.
-yo….yo….-balbuceaba la chica acongojada- ¡Haré lo que sea!
-Lo probaré…. Voy a probar la fuerza de tu amor-sonrió Naruto y con una mano elevó el mentón de Hinata mirándola fijamente- Tráeme a esta mujer a mi casa –Dándole un papel en la mano- ella y tú serán las madres del nuevo clan. Si me eres fiel, si realmente me amas….sabrás que ella estará tan segura en mis brazos como tú lo estarás.
Hinata no entendía lo que él quiso decirle, así que tan solo abrió el papel para saber de quien se trataba y se encontró con la sorpresa del siglo. Naruto…. "su Naruto" le estaba exigiendo que le entregara nada menos que a Hanabi. Su joven hermana menor.
-yo…no….no puedo….-balbuceó nerviosa- no puedo hacerlo…-sus ojos blancos estaban muy abiertos de la sorpresa- mi…hermana. ¿Por qué?
-Por la misma razón que te quiero a ti cariño…-dijo Naruto dejándole un suave beso en la mejilla- el nuevo clan Uzumaki tendrá un poderoso Byakugan para complementar el inmenso chakra natural en mi familia. Necesito la sangre más pura para ese propósito. Nada menos que las princesas Hyuuga.
-Naru…to-kun –dijo roja de vergüenza Hinata y suspiraba ante los besos en su cuello- no….mi Nee-chan no…
-Vamos Hinata-chan…-le susurraba perverso el rubio- el hombre que amas, ese hombre que admiras cuidara de ti con el mismo fervor que de Hanabi. Las protege para siempre, serán mías…y nadie jamás se atreverá a tocarles un pelo.
-¡No! –se apartó Hinata colorada cuando Naruto le acarició un seno- ¿Naruto-kun que te ocurre?
-¿Qué, que me ocurre? –sonrió divertido de verla tan confundida- No mucho, solo sueño con una gran familia. Esa que nunca tuve desde pequeño. –Hizo un gesto de tristeza que a Hinata le dolió mucho- pero es obvio que tu no lo entiendes, claro….como lo entenderías si lo tuviste todo siempre.
Naruto se puso de pie apartándose del banco en la plaza solitaria. Sabía que había tocado los puntos sensibles en Hinata y podía sacarle lo que quisiera en esa circunstancia. Los informes psicológicos que Naruto consiguió de Hinata Hyuuga, contenían características muy sencillas. Claramente su pequeña hermana era el punto débil. Consecuentemente Hanabi tenía los mismos sentimientos por su Onee-san. Así que sería usar el amor de una por la otra….para terminar teniéndola a ambas. Un plan simple.
-No puedo…-susurró Hinata mirando dolida a Naruto- Naruto-kun me pide algo imposible. No forzaré a mi pequeña Nee-chan.
-Me parece bien –sonrió el rubio contento y eso la sorprendió- la familia es lo primero eso digo yo. Que seas feliz con tu futuro matrimonio arreglado con cualquiera….Hinata-chan.
Hinata estaba tan sorprendida que no sabía que pensar. Su felicidad era Naruto, su destino era estar con Naruto. ¿Acaso tenía que compartirlo con otra mujer? ¿Incluso si esa fémina fuera su propia hermana menor? No…no podía ser….pero él se estaba alejando y ya no tendría más oportunidades. Pronto Sakura-san y otras se abalanzarían sobre él, y Hinata lo habría perdido para siempre.
-¡NARUTO-KUN! –gritó desesperada y echándose a correr fue tras él.
A lo lejos Naruto sonrió levemente, le estaba dando la espalda a la pobre chica que no se dio por enterada. La había utilizado, simple y llanamente había llegado a ella obteniendo lo que vino a buscar. Hinata y Hanabi representaban mucho más que dos vientres posible para resurgir su clan. Representaban tener en un control sobre las líderes futuras del clan Hyuuga. El pobre clan Hyuuga, que desafortunadamente estaban a las puertas de perder al actual líder lord Hiashi.
Fin del flash back:
La puerta se abrió, entraron dos figuras al comedor y apenas se las veía bien por la penumbra. Hanabi ni sabía lo que le esperaba. Había acompañado a su hermana a escondidas del resto del clan solo porque Hinata le pidió para hablar con Naruto. Hanabi sospechó que la timidez de su Onee-san le impedía quedar a solas con el Uzumaki. Así que la acompaño, lamentablemente no era lo esperado.
-Señoritas…-dijo el rubio sentado cómodamente en un sillón individual frente a ellas- que gusto tenerlas por mi humilde hogar.
-Naruto-sama…-dijo Hanabi algo nerviosa por el ambiente oscuro- ¿Por qué estamos aquí?
Las luces se encendieron, un clon de Naruto apretó el interruptor en la pared y pudieron ver la sala perfectamente. Había un largo sillón a un costado de la mesa para 6 personas. Sillas por aquí y allá. La cocina se veía al fondo y Naruto tranquilamente bebiendo un té de su vaso.
-Tal vez te preguntes Hanabi-chan… ¿Por qué rayos me trajo Hinata aquí? –Sonrió Naruto- pues bien…resulta que tengo una propuesta que a las dos, les interesara creo yo.
-¿Propuesta? –preguntó Hanabi mientras Hinata miraba hacia un costado avergonzada.
-Si…propuesta… –El clon se acercó con varios documentos dándoselos en mano a Hanabi- lean lo que encontré por allí. Tal vez les interese, tal vez no.
Las hermanas Hyuuga tomaron los documentos que el clon dejo en sus manos. Ambas caminaron hacia la mesa del comedor, y bajo la luz de la sala se "iluminaron" con la nueva información. Hinata no lo podía creer, esto no era lo que se esperaba cuando trajo a Hanabi. Era…mucho….era diferente definitivamente.
-Es increíble –susurro Hinata leyendo- están planeando asesinarme. Una misión con un equipo ANBU, tienen la orden de dejarme sola frente a ninjas rebeldes. Planean asesinarme.
-No sé si sabían que su padre en el medio de la guerra, asesinó a un reconocido ninja de la nube. Un ajuste de cuentas por la muerte de su hermano según supe. Lamentablemente el Raikage está enterado de esto, pidió al Hokage una retribución…. ¿y adivina a quien entregara para resolver el conflicto?
-A…mi…-susurró Hanabi sin creer- lo harán parecer un matrimonio arreglado. ¡Me entregara a ellos! –estalló furiosa
-Hinata será eliminada en misión, y tu Hanabi…entregada como esclava a ellos, tan solo por errores de tu padre. Seguramente se preguntan ¿Por qué? ¿Por qué Oto-san nos entregara a otra villa teniendo otros familiares a los cuales sacrificar? Y la respuesta es simple….Neji….Hyuuga.
Ambas hermanas se miraron sin comprender, ¿Qué tenía que ver su primo Neji en todo esto?
-No es posible…-negó Hanabi sin creer lo que leía- no…es…Oto-san…no lo haría.
Naruto se mantenía serio, se paró del sillón y fue a poner la tetera para preparar una bebida caliente. Al darle la espalda a las chicas sonrió perverso. Había sido perfecto el plan de los documentos que Anko preparó. Naruto se felicitaba a si mismo por elegir tan bien a su aliada. Aunque por cierto no era la única compañera que había aportado al plan. Kakashi también había jugado su parte en todo esto. Utilizando el Sharingan para imitar la letra al dedillo. Y No era el único poder ocular que iba aportar a su causa ciertamente.
-Es la letra de Oto-san… –admitió muy dolida Hinata- la reconozco Hanabi-chan…es la letra de él. Él nos quiere eliminar.
-Para que Neji sea el líder... –Razonó en voz alta Hanabi- si Oto-san no tuviera herederas….Neji sería el candidato a líder. Maldito sea.
-¿Quieren un poco de té? –Interrogó Naruto divertido- será lo mejor para calmar los ánimos.
-¡No puede ser posible! –Gritó furiosa la joven Hanabi- ¡No me llevaran si pelear!
-¿Contra quién pelearas? –dijo Naruto sonriendo- ¿Contra tu padre el Hokage, contra todo su clan?
-No…no sé….-confundida- pero no permitiré que me lleven.
-¿Y tú Hinata? –Señaló Naruto sirviendo vasos de té para las dos en la mesa- ¿te apetece morir por capricho de tu padre?
Hinata negó con gesto severo. Miraba a Naruto con agradecimiento porque no estaba aprovechándose de ellas. Las estaba protegiendo, tal vez a su modo raro las amaba en realidad.
-A mi familia…yo la protejo…-dijo Naruto sonriendo apenas- mi sangre no vale ningún sacrificio. No mataría a ninguno de mis hijos por esta aldea. Ni por nadie.
Naruto giró la mesa lentamente y agarró por los hombros a Hinata obligándola a pararse frente a él. La rodeó por la cintura y con una mano en su cuello beso sus labios apasionadamente. La chica se sorprendió inicialmente, para luego corresponder sonrojada totalmente. Un beso intenso, con las caricias de Naruto recorriendo el cuerpo de Hinata que estaba más que débil en sus brazos. Estaba enamorada y entregada a él. Lo había estado desde hacía tiempo.
Hanabi comenzó a sentirse incomoda con la situación reinante. Se dijo que estaba bien por su hermana lo que ocurría y ahora se explicaba el por qué Naruto les entregó esa información. Se puso colorada de ver los apasionados besos entre la pareja junto a ella y decidió salir del lugar en silencio para dejarlos hacer sin molestias. Se paró de su silla y llegó a puerta tratando de abrirla….cuando una mano se asentó duramente en la madera cerrando de golpe la salida. Hanabi se giró y Naruto estaba encerrándola con su brazo. Aprisionándola contra la puerta de salida. El rubio le sonrió cálidamente y se acercó a besarla cuando Hanabi apartó la cara cerrando los ojos de la vergüenza.
-¡¿Qué hace Naruto-sama?!-chillo histérica.
-Hanabi-chan….-le tomó el rostro del mentón y la obligó a mirarlo- te necesito para hacer feliz a Hinata. Mírame a los ojos.
-A…a…Onee-san….-susurró Hanabi mientras Naruto luego de mirarla por algunos segundos fijamente, se agachó apenas y besaba su cuello- ¿Por qué?
-Debo protegerte Hanabi-chan...-escuchó un ronco gemido en su cuello- a ti y ella con todo mi ser. Tu hermana estaría muy triste si algo te ocurriera. Estaría muy triste si tú, no fueses feliz.
-No…yo...no…-decía cerrando los ojos mientras podía sentir a Hinata acercándose a ellos.
-Hanabi-chan…-dijo Hinata toda roja- Naruto-kun es mi felicidad. Ayúdame a complacerlo. Por favor Nee-chan.
Contra esa puerta Hanabi estaba atrapada por Naruto y su hermana mayor. Quería resistir, en serio lo quiso, pero una nueva mirada perforante de los azules ojos de Naruto la paralizó en su sitio. El calor en su cuerpo inexperto comenzó a aumentar. Tenía miedo, dudas. Ella no había asistido a las clases de seducción para kunoichi, todo esto era nuevo para ella. Con 16 años, esa noche se trasformaría en mujer al fin.
Recibió un dulce beso en los labios, luego otro un poco más húmedo que la dejo pidiendo oxígeno. Pudo ver como Naruto giraba su cuello recibiendo otro beso de Hinata. Algo sucedió en el cuerpo de Hanabi que le hizo rodear con sus manos la cabeza de Naruto y obligarlo a mirarla para obtener otro beso. ¿Qué le estaba pasando? ¿Por qué quería que ese hombre la tocara más? ¿Qué iba a obtener si las cosas seguían por ese rumbo? Muy pronto iba a averiguarlo. Naruto sonrió al comprobar que la noche no terminaría solo allí. La noche seria larga y muy caliente. Las tenía a las dos. Las princesas Hyuuga eran ahora de su propiedad. Así que se dispuso a cerrar el trato. La noche solo estaba comenzando.
Había sido tan…..fácil.
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Una pequeña brisa le dio justo en la nariz y lo despertó. Abrió un ojo apenas para comprobar que no había nada raro y elevó su cabeza de la almohada para estar más seguro. Tenía sus brazos rodeando una fina cintura, a su espalda alguien más lo abrazaba teniéndolo perfectamente atrapado. Naruto miró frente a él, estaba acostado de lado y entre sus brazos estaba Hanabi. Adorablemente dormida, exhausta, aferrándose a las manos de Naruto que la rodeaban tratando de que él no se escape en los sueños. Hinata estaba abrazándolo por la espalda con mismo fervor. Deliciosamente atrapado podríamos decir.
Naruto suspiró entre sonrisas y sabía que había cosas para hacer esa madrugada. Realizó sellos con su manos a través de Hanabi y se trasportó a un kunai que se hallaba sobre la mesita de luz en su cuarto. Ambas hermanas Hyuuga gruñeron cuando notaron que les faltaba algo en la cama pero no se despertaron por el agotamiento de la noche pasada. Naruto las cubrió bien con la sábana blanca, y se vistió saliendo del cuarto. Bajo al primer piso con calma, podría un poco de agua a calentar para desayunar ramen. Luego tenía entrenamiento con el equipo Kakashi. Las órdenes para partir en busca de Kabuto habían sido dadas y en menos de un mes tenían que estar listos. Entrenados, complementados y dispuestos a la cacería.
-¿Parece que te divertiste anoche eh? –Sonrió Anko sentada en la ventana de la cocina- ¿Los documentos funcionaron?
-Sí… -admitió Naruto serio- a las niñas mimadas les dolió mucho que su querido Oto-san las usara como cebo. Supongo que entre el té especial, y las ganas de vengarse bastaron para que terminaran en mi cama anoche.
-No te quites méritos cariño –sonrió Anko- ese té especial…solo relaja los sentidos de las personas. Si las follaste fue por tu propio atractivo que no es poco debo decir. ku ku ku
-Gracias Anko-sensei –sonrió Naruto- lo tomare como un cumplido.
-Tómalo como quieras…-respondió aburrida- tengo noticias de tus amigos del consejo.
-Dime
-Reforzaron la seguridad en las bibliotecas y archivos desde hace semanas. Ciertamente, existe algo del pasado que no quieren arriesgar a que descubras. Existen equipos designados que se están entrenando para detenerte. Les han dicho, que tú puedes perder el control de tu Biju. Cosa que no tienen modo de saber. Así que es lógico razonar que se están preparando para enfrentarte en cualquier momento.
-¿Qué me sugieres?
-Si no quieres sufrir un ataque tras otro, -sonrió perversa Anko- yo diría que debes dejar en claro el nivel de poder que adquiriste. Ya sabes…para hacerles saber no podrán contigo.
Naruto asintió en silencio, tenía pensado fingir ser débil en comparación con Sasuke o Kakashi. Pero solo atraería más enemigos. Si….definitivo que era mejor mostrar algo de lo que sabía hacer, tan solo para mostrar que no podía ser apabullado. Su fuerza era signo de respeto en la guerra, aquí y ahora se dudaba de ella, simplemente tenía que despejar algunas dudas.
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El campo de entrenamientos para los cazadores ANBU eran los más apartados e inaccesibles. Se tenían que cruzar dos puestos de control para acceder a ellos y cada ninja que los cruzaba quedaba registrado debidamente. Un equipo de ninjas enmascarados entrenaba duramente en el más solitario lugar. Una extensión de bosques con pocos claros y pasturas muy altas. Entrenaban en parejas dándolo todo para mejorar sus técnicas y efectividad en jutsu.
Habían estado apenas una hora cuando alguien se presentó de improvisto.
Naruto Uzumaki, caminó por una senda acercándose a ellos con suma tranquilidad. Sonreía divertido de verlos tan concentrados en sus entrenamientos particulares. Tal vez porque si supieran lo que les sucedería, hubieran entendido que era en vano seguir gastando chakra inútilmente.
-¿Cómo entraste aquí Uzumaki? –Dijo grosero uno de los hombres al verlo- no eres de la división especial. Así que lárgate a los campos generales para Jounnin.
-Suelo entrenar en aquellos lugares, eso es correcto –señaló Naruto- pero en particular los estaba buscando a ustedes 4.
-¿Ah sí? –Dijo otro de ANBU- ¿y que se le ofrece Namikase-sama?
-Solo Uzumaki-sama para ustedes partida de inútiles.
Los hombres se pusieron en guardia ante el insulto. Tal vez el supuesto héroe merecía otra paliza como la que le dieron mientras lo llevaban para su juicio hace algunas semanas. Después de todo, no había levantado la mano para defenderse en esa ocasión. Tal vez no era tan fuerte como todos suponían en la villa.
-Para que esperar…-sonrió Naruto- hace semanas les dije que si me volvían a golpear….los mataría. Como bien saben, para Naruto Uzumaki una promesa es una promesa. –finalizó posicionando sus manos para crear sellos.
Los Shinobi frente al rubio se dividieron para rodearlo mejor. Con una mirada el líder de equipo los organizó para asesinar a Naruto. No podían permitir que escapara. Además, estaban seguros que los consejeros estarían complacidos si le llevaban la cabeza de Naruto Uzumaki. ¿Así que para que perder la oportunidad?
-Son cuatro….-dijo Naruto pasivo- así que 4 serán sus rivales. LIBERACION DEL SELLO 4, BESTIAS ELEMENTO…-haciendo sellos con sus manos.
El cuerpo de Naruto comenzó a brillar en varios sectores. De sus brazos, los tatuajes se despegaron de su piel formando las criaturas que estaban en dibujos. Las avispas en su derecha formaron una nube pequeña color plata, las serpientes de oro cayeron al terreno al liberarse del brazo izquierdo, y desaparecieron enterrándose en el suelo. Del pecho de Naruto un chillido agudo antecedió la salida de una majestuosa águila de bronce. Salió volando por los cielos con la misma gracia y habilidad que lo haría cualquier ave de carne y hueso. Las piernas de Naruto brillaron en rojo, y como si comenzara a sangrar una especie de tinta roja manchó el piso. Se formaron dos fantásticos leones de color rojizo originados de esas manchas, como las joyas raras y costosas. Dos leones de Amatista sólida.
-Es….increíble… -alcanzó a balbucear uno de ANBU- ¿Qué vamos a hacer?
-Lo que hicieron todos los que enfrentaron a las bestias elemento –aclaró Naruto sádico- simplemente morir. Les prometí matarlos….y mis promesas se cumplen.
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Algunas horas, una patrulla fue a revisar el campo donde supuestamente entrenaba el equipo 23 y lo encontró masacrado. Enseguida fueron llamados los médicos para entender que había pasado. Incluso como dos horas después del macabro hallazgo, el consejero Koharu se apersonó en el lugar. Los guardias que debían registrar entradas y salidas a los campos de entrenamiento no se explicaban quién pudo asesinar a 4 ANBU y pasar los controles interiores sin ser visto. El viejo consejero observó la masacre sin emoción, eran 4 ninjas muertos y nada más para él. Pero le llamó la atención algo en particular de las horribles muertes. Caminando por la zona inspeccionó con la mirada buscando algo en particular, un sello. El viejo sello que Yondaime Hokage utilizaba para su temible técnica espacio-temporal.
Koharu entendió el mensaje…
Naruto podía matar a quien sea, de la forma que se le ocurriera. Podía usar el jutsu de Minato porque lo había dominado luego de algunas semanas. Y lo peor de todo, los únicos que habían presenciado sus nuevas técnicas estaban muertos en ese campo. Despedazados como por bestias, uno solo de los cadáveres estaba entero. Pero su piel estaba azul, como si se hubiera ahogado en un rio. Su expresión de muerte era muestra cabal de cuanto sufrió el destino. Naruto Uzumaki había marcado su territorio, y lo hizo con sangre derramada.
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Sakura entró a su baño sintiéndose muy cansada. Tenía mucho agotamiento producto de noches completas sin descansar por los sueños. Desanudó su falda, dejándola por el suelo y se quitó la chaqueta color cereza, con movimientos siempre cansinos. Sakura abrió el grifo de la ducha y mientras el agua corría, tuvo la leve tarea de verse a sí misma en el espejo. Su cuerpo no tenía sobras, como toda kunoichi en actividad, Sakura Haruno tenía una figura privilegiada. Se decía en la aldea que era una de las mujeres más deseadas y apuntadas en las reuniones de hombres. Se decían muchas cosas, que era talentosa y joven, que era un buen partido para los hombres de familias reconocidas.
Los Haruno eran una familia sin casta Shinobi, solo su padre y ella misma tenía como trabajo el ser ninja. Sakura era una joven solitaria, esa sensación se acentuó hasta la locura cuando Naruto desapareció. Al meterse en la ducha, Sakura reflexiono cuan diferente lo veía ahora. No tenía que ver con lo físico totalmente. Aunque Naruto era un hombre increíblemente atractivo que hacia suspirar a las jóvenes Gennin a su paso. Se figuraba que había más cambios en él, que lo puramente visible. Sakura no podía verlo, pero podía presentir que algo en Naruto era diferente, muy muy diferente.
-¿o serán celos?-se dijo molesta
¿Acaso estaba celosa? ¿Le dolía tanto que Naruto ya no fuera "su Naruto"? Sakura recordó su charla con Hinata. La chica del Byakugan parecía más decidida a conquistarlo. ¿Acaso lo lograría? Sakura se enjabonó el cuerpo y no pudo evitar compararse físicamente con ella. Hinata tenía un tipo tan atractivo para los hombres que aun con ropa holgada, la miraba como si quisieran devorarla. Sakura en cambio era diferente, era más del tipo como Ino o Tenten. Físico delgado y estilizado. Busto suave, no voluptuoso como Hinata pero tampoco plano como supo ser la pelirosa hasta los 16 o 17 años. Sakura la estaba pasando mal. Era muy difícil hablar con Naruto y restablecer una amistad cuando soñaba con él todas las noches. Sueños terribles, sueños cargados de deseos.
De pronto lo sintió, detrás de ella en la ducha…
-hola mi amor…-fue el susurró en su espalda.
-¡¿Qué haces?!- fue casi el grito de la pelirosa al girarse y encontrar Naruto desnudo
-¿Me extrañaste? –sonrió el rodeándola con sus brazos
-oh no…-pensó la chica- no otra vez….por favor basta
-oh cariño…-sonrió lamiéndole el cuello- sabes a gloria bajo la ducha
Naruto lamia el cuello de Sakura que no se podía mover de la placentera sensación recorriéndola. Intento a apartarlo con sus manos pero el rubio enseguida la obligo a abrazarlo por el cuello y tomándola de las caderas la elevó por el aire como si nada pesara. Sakura sentía debajo suyo algo muy duro frotándose contra ella y le provocaba gemir débilmente. Naruto se aferró de sus nalgas con fuerza con si quisiera meterla dentro de su cuerpo. La acariciaba rudamente por momentos, posesivo, apasionado, pero por otros sentía caricias suaves en otras zonas de su bello cuerpo y Sakura estaba presa de esas sensaciones. Quería seguir sintiéndolas y al mismo tiempo detenerlas antes que la enloquecieran.
-Sakura-chan…-sintió la ronca voz de Naruto en su oído- siénteme lo duro que estoy por ti…-se frotaba a la intimidad de la chica con su propio aparato.
-ah…Naruto….por…que….-decía entrecortada Sakura- ¿Por qué no me tomas?
¿Por qué...?
Cada noche era un sueño distinto. En un campo de entrenamiento, en la ducha, en la cocina o en la cama. Sakura siempre intentó resistir, pero cada vez lo hacía menos. Cada vez colaboraba más con su atacante rubio que no dejaba de recorrer cada punto sensible en ella. Sakura era virgen aun, pero sabía lo que tenía que saber por las clases de seducción para kunoichi. Sin embargo Naruto tenía siempre el control. Como nunca en la relación de ellos, Naruto la dominaba a voluntad. Y ella se sentía confundida entre la felicidad y el descontrol. Quería más, sabía que quería más. Pero él nunca lo concretaba.
-Sakura-chan….te amo…-susurró al oído acomodándola para el momento estelar- ¿Acaso…tu...?
-Naruto no más…-decía perdida en las caricias- fóllame….lo necesito o me voy a morir…
-Quiero hacerlo…-dijo el apenas y la elevó de las caderas para empalarla- pronto serás completamente mía…
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Despertó agitada y traspirada, toda excitada en su cama. No podía creer que su cuerpo sufriera como si en realidad todos esos encuentros pasaran. Estaba exhausta y muy cachonda. Le dolía la cabeza, señal inequívoca del estrés que estaba sufriendo por el poco dormir. Naruto otra vez dueño de sus noches, dueño también de sus días por que no podía parar de pensar en él. Se levantó molesta, si no podía dormir al menos debía comenzar a estudiar. Tenía que analizar todo sobre la extraña pista que hallaron en la antigua base de Akatsuki. Y sería mejor que en la brevedad hablara con Naruto de ciertos temas. Ya era hora de comenzar a encontrar cierta paz espiritual.
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Dos noches después, la casa Akimichi daba una cena donde Chouji invitó a los antiguos novatos de su generación junto con varios de sus sensei-Jounnin. Chouza Akimichi también hizo extensiva la invitación a las familias Nara y Yamanaka dando a este evento, un carácter muy formal entre clanes.
Los más jóvenes se ubicaron en un salón diferente y disfrutaron la carne asada y los pescados frescos charlando sobre los viejos tiempos y disfrutando una reunión que rara vez podían lograr. Naruto inicialmente fue invitado por Sakura, pero dijo que posiblemente no podría asistir. Sasuke no pensaba ir, pero cuando Sai y Kakashi le dijeron que todo el equipo asistiría, decidió participar para tener la oportunidad de hablar con Naruto. Le resultaba muy extraño que el Uzumaki no le hubiera dirigido la palabra desde que volvió, y le resultaba aun peor que Sakura anduviera tras Naruto como perro las últimas semanas. Tenía que arreglar las cosas con Naruto, al menos debía intentarlo.
A la hora de reunión, Naruto apareció con Hinata del brazo, Ino enseguida aprovechó para picar a Sakura sobre la "nueva parejita" que se había formado. Sakura estallaba del disgusto, en eso Naruto se disculpó por llegar tarde y aclaró que no pensaba venir por una horrible falta de sueño que lo aquejaba de días anteriores.
-Pero Hinata-chan insistió tanto, - sonrió Naruto graciosamente- que me pareció de mal gusto despreciar a Chouji. Je je je.
Shino, Shikamaru y Sasuke, se unieron a Neji en una mirada confusa. Cada cual a su método, habían descubierto en Naruto un impresionante chakra totalmente detectable. Era como si ahora se pudiera ver su poder que era superior al de hace 4 años. Naruto fingió no notar ese análisis en sus amigos. No podía esconder su chakra luego de usar las bestias elementales. Él lo sabía pero nadie más. Sin embargo, con el paso de los días su chakra volvería a ocultarse tras las criaturas como siempre. Era cuestión de esperar.
-Hinata…-dijo Kiba sonriéndole sentado en un puesto de la mesa- siéntense los dos por aquí.
La chica le sonrió tímidamente y llevando del brazo a Naruto lo guio entre los saludos de todos los amigos. Sakura aprovechó la confusión con llegada de Tenten y Lee para cambiarse también de puesto y quedar junto a Naruto. Se mordía por recriminarle la razón de por qué había llegado con Hinata y no con ella. Ino se divertía en grande con los cabreos de la rosa y también se movió para no perder detalle del "duelo". El momento justo para la llegada de Chouji con la parrilla. Todos a comer y charlar de sus respectivos días. Hablaron de misiones, entrenamientos y jutsu.
-Naruto…-susurró Sakura casi a su oído- ¿Por qué te negaste a venir conmigo y apareces con Hinata? –sonrió para disimular su disgusto
-No pensaba venir, -respondió neutral- tal vez no insististe lo suficiente Sakura-chan…-remató con una sonrisa cálida
La pelirosa desvió la vista sonrojada, le gustaba mucho cuando él sonreía. Y para colmo esos sueños, cada noche, a cada momento. Sueños tan reveladores. La mantenían desconcentrada casi todo el día. ¿Acaso tenía que insinuársele a Naruto y que suceda lo que tenga que suceder? No…ella no era así. Ella no actuaba así naturalmente. Tsunade-sama no la entrenó para que siga siendo una fanática de cierto hombre. Ella era una kunoichi, y una muy buena por cierto. Tal vez era la mejor medico de toda la aldea. No podía comportarse como cuando era niña.
-Naruto…-volvió a intentarlo Sakura- ¿Qué….relación tienes con Hinata? –trato de fingir desinterés y falló estrepitosamente
-Bueno…-respondió el entre susurros- no te sabría decir aun. Ella es tímida y trate de que dejara de seguirme y espiarme. Hablamos, dejo de desmayarse con el paso de los días, y ahora creo que la entiendo un poco más. Diría que somos amigos, -sonrió al final- ella comienza a agradarme.
Sakura tuvo un respingo al oír lo último. ¿Acaso comenzaba a gustarle como mujer? ¿Se lo iba a robar? ¿Hinata estaba ganándose su corazón? Se sintió muy mal, tal vez lo perdería para siempre si seguía dudando de esa forma. Tenía que empezar a tomar el control de la situación y no esperar que Naruto la persiguiera. Era eso o perderlo, porque Naruto no la esperaría más.
Neji tenía otros problemas. Su tío Hiashi le había pedido que vigilara a Hinata hace semanas. Ahora estaba seguro que la chica estaba obnubilada por Naruto. Antes lo seguía constantemente, pero ahora hacia contacto con él y eso era peligroso. Tal vez buscaría deshonrarla, tal vez….
-¿Neji que pasa? –Le preguntó Tenten preocupada- tienes cara de haber muerto alguien. Deja de estar rígido como tabla y disfruta la noche.
-ah…si…-dijo nada emocionado- disculpa Tenten. Estoy algo preocupado por Hinata-Hime. Naruto me da mala espina.
-Todos lo que se cruzan por la calle con Hinata-san te dan mala espina Neji –le contradijo Tenten divertida- además es Naruto, ¿crees que le haría daño Naruto Uzumaki?
-Pasó mucho tiempo desde que era el niño inofensivo Tenten –le corrigió Neji en voz baja- la mayoría no lo nota, pero yo sí. No es normal que alguien como Naruto pase por la cárcel tan fresco y salga tranquilo como un lago. Este no es Naruto, el escandaloso cabeza de chorlito. Me da mala espina.
-Tal vez deberías preocuparte por Hanabi también entonces. –Le sonrió Tenten- el otro día vi como tus dos primas entraban a la casa de Naruto. Y no las vi salir disgustadas precisamente.
-¿Hanabi-Hime?
-Por supuesto que era ella, -sonrió Tenten picándolo- ¿No estarás insinuando ahora, que también tiene "enamorada" a Hanabi no?
Neji no respondió a la broma, pero reflexionando con cuidado se dijo que era un alivio ciertamente. Hanabi no era como su hermana mayor, no era una tontilla enamorada fácil de impresionar. De hecho Neji no recordaba que a Hanabi-Hime le hubiera gustado alguien alguna vez. Tal vez por esa creencia de la joven sobre que los hombres solo la utilizarían para emparentar con los Hyuuga y nunca la amarían. Tal vez porque tenía una personalidad más fuerte, más decidida a defender lo suyo, y nada tímida cuando exigía sus derechos. Hanabi también tenía el saludable hábito de cuidar a Hinata. Ambas hermanas se querían y protegían mutuamente, no era por tanto, posibilidad que Naruto le hiciera daño a una, sin que la otra lo supiera. Neji se prometió estar atento, pero con menos preocupación por que también Hanabi protegía a Hinata. Eso era para estar tranquilo.
Naruto estaba atento a todos los rostros en la mesa. Su estilo despreocupado y sonriente no engañaría para siempre a los más astutos. Suponía que tipos como Shino o Shikamaru podían comenzar a dudar de él. Por eso debía mantener todo lo posible la fachada. Para matar Konoha, debía cortar las cabezas principales. Pero para eso debía llegar lo suficientemente cerca de ellas, y eso requería tiempo. Diferente era el caso de Sasuke, de ese hombre Naruto sabía que tenía que mantener absoluta distancia. Era el único en toda la aldea que podía descubrir sus planes. Era el único que podía saber exactamente el poder de Naruto. El único que lo conocía con solo el cruce de puños. El más peligroso.
La cena fue monitoreada por una persona, los consejeros atentos a los movimientos de Naruto vieron como inmejorable oportunidad la fiesta para actuar. Tenían que esperar que el rubio bajara la guardia, en el interior de Konoha nadie lo atacaría. Así que unas copas de más no le sentarían mal. Un ANBU preparó el terreno con cuidado. Las órdenes habían sido dadas y eran absolutas. Cuando Naruto regresara a su domicilio, debería volver solo, porque justo allí lo esperaba la muerte.
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Caminaba tabaleándose contento. Había bebido bastante pero quiso salirse de la reunión antes que terminara. Todo para evitar quedarse a solas con Sasuke y tener que hablar. Caminó acompañado por Sai unas cuantas cuadras, para luego despedirse del moreno y entrar a su casa solo. Hinata fue acompañada por Neji, mientras que Sakura e Ino tuvieron que irse antes por sus turnos en el hospital al día siguiente.
Naruto volvió a casa solo.
Prendió la luz del comedor, se quitó la chaqueta Jounnin tirándola sobre un perchero rojo que estaba junto a la puerta de salida. Fue a la cocina y preparó un ramen ligero para bajar el sake un poco. No estaba borracho, no totalmente sino más bien estaba mareado. Estaba dispuesto a comer cuando lo sintió. Levemente, casi imperceptible. Caminó por la sala calmado, había esperado algo como eso pero aun así estaba bastante sorprendido.
-Hiciste un magnífico trabajo entrando a mi casa…-declaró al aire sereno- sin ruido, sin olor, sin poder sentir tu chakra. Eres una kunoichi excepcional en asesinato silencioso. No por nada te enviaron los viejos para acabarme.
No hubo respuesta, Naruto no se sorprendió pero realizó algunos sellos de manos concentrándose apenas. Podía ser atacado en cualquier momento, y no podía sentir a su enemiga.
-Lo que no sabes….-sonrió apenas- es que mi casa está sellada completamente. Si alguien que no sea yo pone un pie aquí dentro….lo descubriré. Y si logro absorber…un poco de energía natural del ambiente. Pronto tendré tu ubicación y….
Una sombra lo atacó saliendo de pronto, bajando por las escaleras. Naruto eludió una cuchillada que iba a su garganta y cuando el primer ataque falló, su rival se afirmó en el suelo lanzando una patada baja para derribar al rubio. Naruto elevó su pie izquierdo apenas para evitar el ataque y cambiando su postura se alejó dos pasos de ella. Pudo verla mejor, una capitana ANBU con mascara de gato. Intercambiaron golpes un buen rato con habilidades igualadas. Destrozaron parte de la mueblería aunque Naruto solo evitaba las acometidas de la kunoichi lanzado escasos contragolpes. Ella se vio superada y lanzándole un jarrón de la cómoda junto a la puerta, se dispuso a huir. No pudo forzar la cerradura por más fuerza que aplicó. Naruto eludió el jarrón volador, y sonrió cruzándose de brazos:
-yyyuuuuujuuuu –se burló sonriente- ¿te piensas ir de mi casa sin despedirte siquiera?
La mujer se giró guardando su daga, comenzó a hacer sellos rápidamente para lanzarle un ataque Katon por que el estrecho espacio no le permitiría a Naruto evitarlo y…
-¡Ah no! –Exclamó Naruto serio- ¡No lo harás!
La kunoichi lo vio desaparecer frente a ella como un destello y segundo después un fuerte golpe detrás de su cabeza le hizo perder la conciencia. Naruto había aparecido detrás de ella gracias al dios del trueno volador. Cayó boca abajo la mujer al suelo quedando inconsciente. El rubio la había golpeado con su mano abierta directo al cuello. La había capturado al fin.
-Bienvenida al programa de reeducación cariño –sonrió Naruto perverso- pasaremos toda una noche de travesuras interminables y me lo dirás todo. ¿Quién sabe? –Dijo levantándola para llevarla a una habitación en particular- tal vez terminemos obteniendo mucho más que sangre y una misión cumplida. Je je je. Todo dependerá de ti…..Yugao Uzuki.
Fin del capítulo.
