CAPITULO 11: FINALES Y COMIENZOS

"Los bosques cercanos del valle, al Sudeste de Konoha eran pasto de las llamas y tierra quemada en varias partes. También había un gran canal de agua surgido al calor de la batalla entre dos Shinobi de categoría extraordinaria. Había pocos que se había atrevido a presenciar el combate, apenas algunos líderes de clanes y la esposa de Hashirama entre ellos. Mito sentía un gran dolor en el corazón, su principal habilidad como Shinobi sensor era la de captar las emociones en las personas con la facilidad de mirarlos, de estar cerca de ellos simplemente. Mito se estremecía cuando su esposo contrarrestaba todos los jutsu terroríficos de fuego que arrojaba desde lejos Uchiha Madara. Hashirama creaba cataratas de agua y montañas de tierra maciza mientras que Madara soltaba lenguas de fuego tan poderosas que trasformaban en cenizas instantáneamente los arboles del lugar.

Madara estaba furioso, Mito podía sentirlo, pero no era una furia producto del calor de un combate estándar. Ni siquiera era la rabia promedio de un guerrero enfrentando a su rival de siempre. Uchiha Madara prácticamente destilaba el odio por su piel. Quería venganza, pero una revancha no era suficiente a simple vista. Quería bañarse en la sangre de toda Konoha empezando por su propio clan, que había mandado a matar a Izuna Uchiha. O al menos eso decía el mismo…

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Madara había aparecido desde hace un día por Konoha. Derribó la empalizada exterior de la villa con un solo jutsu y avanzó entre cadáveres de guardias. Hashirama intentó detenerlo, intentó razonar con él pero Tobirama Senju más joven e impulsivo, se lanzó a la batalla contra el poderoso Shinobi de cabellos negros y espinados. Madara lo puso K.O de un solo Genjutsu en respuesta. Lo paralizó para luego darle un terrible golpe con su abanico de batalla. Tobirama fue rescatado por el Mokuton de su hermano, y fue Hashirama quien se enfrentó al furioso Uchiha.

-¡Basta Madara! –Gritó el Senju nervioso- ¿Por qué nos atacas?

-¡Tu….maldito bastardo! –Acusó el Uchiha y sus ojos rojos destellaban de rabia- ¡TE JURE QUE JAMAS VOLVERIA, SI PROTEGIAS A MI HERMANO! ¡AHORA SERAS EL PRIMERO EN PAGAR LA OSADIA DE ATENTAR CONTRA EL! ¡BEBERE LA SANGRE DE TU FAMILIA CON EL MISMO PLACER QUE LO HARE CON LOS UCHIHA! ¡MALDITOS TRAIDORES!

El lugar era un caos, algunos grupos Shinobi llegaron para evacuar a los civiles y Hashirama ya estaba de pie frente a Madara. Se miraron fijamente, durante un interminable minuto. Ambos podían sentir que esta sería la definitiva, que esta batalla seria el comienzo del fin para el duelo épico que siempre los enfrentó.

-la aldea de la hoja es mi hogar…-declaró Hashirama solemne- no envíe gente para matar a tu hermano. Enviamos a la embajadora para tratar de unir al clan Uzumaki con Konoha, por un posible conflicto futuro con país del rayo. Fueron ninjas de Kumo quienes….

-¡Uzushiogakure es neutral! –Respondió fieramente Madara- ¡Mataron a la hija del líder y a mi hermano para involucrarnos en su guerra! ¡No pelearé contra Kumo! ¡Los mataré a todos ustedes!

-No puedo permitirlo…-señaló Hashirama serio- pero entiendo tu dolor…si quieres que alguien pague por la muerte de tu hermano, seré yo quien lo haga. Es mi responsabilidad por no cuidar de él. Un habitante de mi aldea.

-Así sea Hashirama Senju, -bramó Madara despectivo- te veré en el valle cercano a la frontera. Allí te mataré y luego de arrancar tu cabeza, vendré por los traidores de mi familia para hacerles pagar.

Madara desapareció en una nube de humo, Hashirama supo que en ese valle lejano, se decidiría el futuro o la destrucción de la reciente aldea. El destino estaba en sus manos y en las de Uchiha Madara.

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El combate en el desolado páramo había durado casi un día completo. Mediante píldoras de soldado y fuerza sin igual, ambos contendientes intercambiaron daño y sangre por partes iguales. Madara era extraordinario, aunque Hashirama pudiera manipular los bosques a su antojo, el Uchiha había convocado un espíritu guerrero que el mismo presentó como Sunsanoo. La criatura espiritual dividía bosques de un solo zarpazo. Era poderosa y evitaba con su cuerpo que Hashirama llegara a Madara. Pero el guerrero de los Senju tenía un inmenso chakra, y una resistencia física legendaria.

-¡MOKUTON, JUTSU BOSQUE SINIESTRO! –gritó el Senju y surgieron cercanos a sus pies un sinfín de árboles que rodearon a Madara y su defensa de Sunsanoo.

-¡KATON, JUTSU DRAGON FLAMAS ANCENTRALES! –Madara soltó una ráfaga de aire que se trasformó en fuego furioso metros más allá. Las llamas tomaron formas de dragón y atravesaron el ataque de los arboles incinerándolo todo.

Hashirama saltó de lado rápidamente, al menos sus árboles habían lentificado el avance del fuego y así pudo huir. Pero no tuvo tiempo de pensar nada que Madara estaba sobre el atacándolo cuerpo a cuerpo. Así continuo la lucha con intensidad, Hashirama retrocediendo para tomar distancia y Madara planteando la pelea de cerca, a la espera de hacerlo caer en Genjutsu y asesinarlo sin más trámites. Ambos estaban terriblemente cansados, eran dos titanes, dos dioses del Ninjutsu jugándose todo por vencer. Hasta que un golpe afortunado de Hashirama al rostro del Uchiha lo lanzó lejos, tirándolo contra el suelo.

-cof cof…-tosía el Uchiha poniéndose de pie- ese…maldito Mokuton –Apoyando una mano en su rodilla cansado- ojala tuviera esa vitalidad para soportar el desgaste de mi Sharingan…

De pronto lo supo, vitalidad. Rikudou Sennin era fuerte porque podía mantener el costo de sus ojos con la vitalidad de su cuerpo. Algo que Madara no podía, no si quería acceder a los poderes sobre la vida y la muerte. Necesitaba sangre Senju. Estaba batalla ya estaba perdida, no porque no pudiera vencer a Hashirama que a lo lejos se lo veía tan herido y cansado como él. Sino porque los demás ninjas de Konoha adictos al Senju matarían a Madara en ese momento de debilidad. Madara iba a morir, por manos de Hashirama o cualquier otro. Entonces fue cuando se decidió, cambio una derrota actual por una victoria futura. Pero sería a un gran costo, al costo de su alma. Extrajo un pequeño frasco de su bolsillo, tenía un poco de la sangre que la fallecida princesa Kotoko había derramado en su muerte terrible junto a Izuna.

Esa sangre era Uzumaki, era la misma sangre con la que sabía, Raito Uzumaki había pactado con Kyuubi para su invocación. Sabía que estaba mal, sabía que era una traición a las únicas personas que lo habían apoyado en su peor momento sin pedirle nada. Pero el odio era tan intenso, tan masticable como cualquier comida típica. Quería la muerte de sus enemigos. Y él no tenía la sangre Uzumaki en sus venas. Él no tenía la lealtad en su sangre pura.

-¡JUTSU DE INVOCACION! –gritó Madara luego de crear los sellos con esa sangre del frasco.

Una explosión monstruosa, una la bestia de nueve colas había aparecido frente a los sorprendidos espectadores. Uchiha Madara había invocado al Kyuubi para la lucha. Hashirama se sorprendió, esa invocación no era común ciertamente. Tenía tanto chakra, tanto poder bruto como para destruir al mundo. Y estaba parada frente a él para luchar. Sin embargo, sucedió lo inesperado. Kyuubi empezó a soltar chakra a cualquiera dirección sin control. No estaba siendo invocado por su pactante y al voltearse para enfrentar a Madara, cayó bajo el infausto Sharingan que lo condenó a servir en combate al Uchiha. Que lo obligó a absorber ese desprecio por la vida que su invocador había adquirido matizado por el dolor.

Hashirama no podía creer lo que Madara había hecho. Había roto con la neutralidad de la familia Uzumaki. Los guerreros encargados de contener a las bestias de chakra ahora habían prestado su fuerza a Madara sin saberlo. El combate siguió impactante, pero Mito Uzumaki tomó la responsabilidad de detener al Kyuubi. La criatura de chakra puro, había absorbido los pensamientos de odio y crueldad que Madara como invocador le había trasmitido. La familia Uzumaki había cuidado siempre de proteger a las criaturas, porque el guerrero que las invocaba lo hacía desde la misma tranquilidad de su corazón. Raito le había advertido a Madara una tarde cuando el Uchiha quiso aprender la técnica. Nadie que no fuera de corazón puro podía controlar al demonio. O desataría todo el odio de las criaturas por la naturaleza humana.

Madara no le había escuchado, cegado por la ira se apropió de sangre real y utilizó a Kyuubi como cebo frente a Hashirama. Mientras el Senju detenía a la bestia con su Mokuton, mientras Mito Uzumaki utilizaba el antiguo sello de protección legado por su familia, mientras encerraba al demonio en si misma propiciando la mayor búsqueda de armas que se pudiera atestiguar en los años venideros; Uchiha Madara robo sangre de Hashirama Senju. Y justo cuando Kyuubi descargo un poderoso torrente de fuego que barrio con toda la zona sin piedad. Uchiha Madara creó alrededor de su cuerpo una barrera de fuerza gravitacional como nunca había producido. La mescla de sangre, el odio y el dolor combinados. Dieron la bienvenida a una nueva mejoría de sus ojos.

Uchiha Madara había despertado el Rinnengan".

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La noche en Konoha se tiño de sangre. Habían pasado un día desde que el equipo Kakashi partió hacia la reunión diplomática protegiendo al Daimyo. En la mansión Hyuuga, una cena donde toda la rama principal se reunió en el comedor para tratar asuntos del clan. Había también miembros de rama secundaria, los tres hombres más importantes de esa parte de la familia. Las princesas Hinata y Hanabi también se estaban presentes. Pero como miembro representante de la rama secundaria, solo faltaba Neji y estarían todos reunidos.

La cena fue estupenda, las mujeres del clan sabían bien lo que era cocinar y habían preparado delicias como siempre. El sake corrió moderadamente y la comida estaba llegando a los postres cuando la tragedia se desató. Hinata comenzó a ver borroso, comenzó a sentir mareos y Hanabi a su lado no se veía nada bien. Ambas se miraban sin comprender lo ocurrido, Hiashi sentado en la mesa frente a ellas lo notó al instante.

-¿Qué les ocurre? –pregunto serio.

-ah…yo…me siento….-Hinata apenas podía articular palabra y cayó sobre la mesa pesadamente.

Algunos intentaron pararse de sus lugares para asistirla, pero Hanabi cayó segundos después y también la mujer que traía los postres en una bandeja metros más allá. El salón se conmocionó, todos comenzaron a sentir los efectos, se debilitaron, se marearon y comenzaron a caer sobre el suelo del lugar como moscas. Hiashi y los más fuertes resistieron un poco más, pero no pudieron ni apenas abrir la puerta corrediza para llamar a los sirvientes. Cayeron desmayados por los efectos del veneno en sus cuerpos. Hiashi cayó al suelo muy cerca la puerta, en el último segundo de su inconciencia, vio entrar una persona. Apenas sus botas negras, apenas eso antes de no saber nada más.

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Despertó exaltado, tenía un efecto de adrenalina que se disipó apenas logró ponerse de rodillas. Hiashi Hyuuga miró a su alrededor y vio a todos por el suelo. Caídos inconscientes, o tal vez muertos.

-Byakugan

Le dolía….el dolor en sus ojos era tan insoportable que tuvo que desactivarlos enseguida. Todos en esa habitación estaban inconscientes. Pero al menos vivos. De pronto, buscó a sus hijas y no las encontró por ningún lado. En lugar de eso, un kunai clavado en el centro de la mesa con una nota enterrada en él. Hiashi se apresuró a abrirla aunque apenas podía moverse bien. Las palabras que leyó lo sacaron de su juicio.

"Lord Hyuuga

Nunca creímos que fuese tan fácil acceder a su hogar con tanta libertad. Deberán entrenar con más juicio a sus ANBU si quieren tener protección confiable en un futuro. En fin, le pondré fácil lo que sucede para que lo entienda y actué en consecuencia. He logrado envenenar con la comida a cada uno de sus familiares en ese salón. Este veneno tiene dos efectos que paso a explicarle justo ahora:

1-Causa parálisis en músculos y articulaciones. Además de dejar inconsciente según la cantidad ingerida.

2- Sino es tratado en las siguiente hora de haber sido ingerido, su segundo efecto en cerrar la función pulmonar del cuerpo causando la muerte.

Dispone de 60 minutos para recuperar los antídotos que tengo en mi poder contando desde el momento que desmayaron. Ósea las 22:10 según el bonito reloj de esta sala. Si quiere los antídotos utilizara sus beneficios como Hokage y me traerá el pergamino prohibido de Konoha al campo 25 que lindera con el monte Hokage. Allí mis hombres le entregaran los antídotos y podrá volver a suministrarlos para poner a salvo toda su familia.

Como bono extra, podrá recuperar a sus dos hijas que están ahora en mi poder como seguros contra intrusos. Porque desde ahora le advierto lord Hyuuga, si detecto a más de una persona acercándose al campo 25 para cerrar nuestro trato….

Digamos que tendrá que construir una nueva familia como tarea para el hogar"

Hiashi no podía creerlo, su familia iba a ser destruida por unos criminales en una noche cualquiera. No podía entregarles el pergamino, no podía hacerlo. ¡Pero era su familia! ¡Sus hijas estaban en peligro! Así que miró el reloj y marcaba las 22:30. Seguramente le aplicaron el contraveneno a él para que pudiera llevarles el pergamino los muy malditos. Tenía que hacer algo y al mismo tiempo obedecer. O matarían a toda su familia. La casa Hyuuga se extinguiría. No podía permitirlo. Salió corriendo de la mansión familiar, entre los techos a toda prisa. No tenía tiempo que perder, debía entrar al archivo vigilado por el ANBU y fingir llevarse el pergamino para estudiarlo personalmente. Debía engañar al ANBU y evitar que lo siguieran a encontrarse con esos malditos…

-Hokage-sama….-dijo un ANBU saltando junto al moreno líder- ¿Por qué tanta prisa? ¿Ocurrió algo?

-No…no….nada….-gruño Hiashi- ¡Retírate!

-Señor no puedo hacer eso…-negó el enmascarado- usted está sin su escolta yo no puedo dejarlo…

-¡No me sirves para nada! –Le gritó Hiashi nervioso- retírate o te hare arrestar.

En un techo del edificio frente a Hiashi había tres ANBU más, todos con máscaras de animales. Todos capitaneados por Yugao Uzuki. Hiashi se detuvo rodeado por los cazadores. Tenía que dar una rápida explicación antes que el plazo se cumpliera. No era solo ir a uno de los campos más alejados de Konoha, sino también tener el tiempo para volver. Pero esa Capitana era inflexible, Hiashi los sabía porque era la más confiable para los consejeros ancianos.

-Tengo una idea para un jutsu…-dijo Hiashi poniendo su típica cara neutral- debo comprobar en el pergamino prohibido de Konoha si se puede hacer sin riesgo mortal. Un jutsu de los Hyuuga, un secreto. Por eso aprovecho la oscuridad de la noche.

-¿un jutsu secreto? –Pensaron en el equipo de Yugao- a veces cuidar a los Hokage es como cuidar niños.

Lo dejaron ir, fingiendo haberle creído lo dejaron ir. El ninja sensor del grupo fue el primero en decir lo que todos sabían.

-esta alterado como nunca, -señaló de brazos cruzados- sin escolta sería un blanco fácil.

-¿dentro de la aldea? –Preguntó otro- ¿Quién lo atacaría en el centro de la aldea?

-buen punto –dijo el tercero- además nuestro turno terminó hace 3 horas.

-están libres desde aquí…-señaló Yugao mandándolos de franco- mañana presento el informe al consejero Homura y nos veremos para entrenar pasado mañana donde siempre.

-¿Capitana? –preguntaron los tres sujetos al verla partir en dirección donde iba Hiashi.

-No hay problema….-dijo ella- me encargo sola de seguirlo con mis jutsu de ocultamiento.

El resto del equipo asintió, y desaparecieron rompiendo filas. Yugao Uzuki lo seguía como escolta, Hokage-sama estaba cubierto.

El retraso con esos ANBU fue fatal para Hiashi. El tiempo corría y no debía levantar sospechas cuando fuera por el pergamino. Pasó todo los controles rápidamente y se alzó con el pergamino sagrado saliendo a toda prisa del archivo secreto. Había muchas medidas nuevas desde la última vez que fue robado (para quienes no lo recuerden, Naruto fue quien lo robo cuando era un niño) y tuvo que pasarlas todas. Corrió Hiashi, oculto en la noche por las calles y se internó en los campos de entrenamiento directo al lugar de la cita. Activó su Byakugan, a varios metros detrás de él sentía perturbaciones de chakra. Apenas visible, increíblemente la capitana Yugao podía ocultarse casi perfectamente.

Hiashi se detuvo, echo el gran pergamino detrás de su espalda y la esperó a pie firme. Tenía que detenerla aunque fuera por la fuerza, no podía arriesgarse a ser seguido por la capitana y que sus hijas muriesen. Minutos después Hiashi atacó a Yugao para bloquear sus puntos de chakra, la mujer se defendió como pudo y apenas pudo escapar del furioso ataque usando un jutsu de invocación invertida. Explotó en una nube de humo la kunoichi, y fue trasportada al cuartel del ANBU. Los guardias del puesto vigilado la vieron aparecer toda herida y con varios de sus canales del chakra bloqueados. Le preguntaron ¿Qué había pasado? Y ella solo pudo responder la verdad de lo que vio:

-Lord Hiashi me atacó con intensión de matar…-dijo la mujer mientras llamaban a los médicos para atenderla- tiene el pergamino prohibido en su poder. Creo que está escapando de la aldea con él.

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El campo de entrenamiento numero 25 era uno de los más apartados ciertamente. Hiashi llegó y se encontró con un cuadro terrible para su sentimiento de padre. 3 hombres lo esperaban, estaban vestidos con ropa y máscaras como la antigua aldea del sonido. Incluso sus bandanas era de esa aldea. Hiashi sabía que no podían ser de ella puesto que fue arrasada hace años. Detrás de los 3 criminales Hinata y Hanabi estaban amarradas una en cada tronco de árbol a media altura.

Las cabezas bajas de las chicas no le indicaban a Hiashi si estaban vivas. Tenían alrededor de sus cuerpos varios tubos de ensayos con un líquido celeste. El antídoto, supuestamente. Hiashi tuvo el leve reflejo de activar su Byakugan, pero el hombre del centro levanto un dedo negándole la intensión como si adivinara.

-Nada de Byakugan Hokage-sama…-señaló el criminal- o no llegara a verlas vivir para contar esta siniestra experiencia.

Hiashi tragó duro y furioso como estaba, aun se mostró impasible. Ellos tal vez se llevarían el pergamino hasta que el pudiera poner a salvo a sus hijas. Por eso decidió mostrarse cooperativo, por el momento.

-Expongan sus términos…-indicó el Hokage

-Lancé el pergamino a ese sello…-señalo a un costado del campo- si no hay trampas en él, liberaremos a sus hijas sin daños ni trucos. Simple y claro.

Hiashi obedeció, ya llegaría el tiempo de matarlos. El pergamino cayo al círculo dibujado en tinta y los tres hombres saltaron al sello con rapidez, al tiempo que Hiashi corrió directo a los arboles donde estaban maniatadas sus hijas. Sintió una explosión a sus espaldas, seguro los malditos había sido trasportados a otro sitio lejano. Trató de bajar a Hinata que estaba un poco más cerca y al cortar las cuerdas sintió que se movía apenas. Un leve pensamiento de alivio "está viva" se dijo, y una explosión del cuerpo entre sus brazos le cubrió entero a Hiashi que sorprendido, no pudo más que mirarse en las manos horrorizado por lo que creyó eran los restos de su hija. Pero los tres ninjas rivales lo miraban y reía como si fuera una broma macabra. Seguían allí donde el supuesto sello debió trasportarlos antes. Hiashi no supo que pensar, hasta que uno de los sujetos misteriosos se lo aclaro:

-Un clon de veneno lord Hiashi….-decía acercándose al Hyuuga que comenzaba a desvanecerse- un clon de veneno simplemente.

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La mansión Hyuuga se revolucionó, los escuadrones ANBU mandados por la capitana Yugao Uzuki llegaron a la mansión y se encontraron una masacre. El salón principal era un reguero de muertos por todo el lugar. Llegaron también algunos Jounnin del Hokage y despertaron a los sirvientes que dormían en las zonas destinadas a la rama secundaria. Varios capitanes salieron organizados para buscar a los líderes de clanes por que la situación era devastadora.

Horas después, los primeros en llegar a la escena del crimen fueron Shikaku y Shikamaru Nara. Al rato Inoichi Yamanaka y el consejero Homura hizo acto de presencia. También Shizune, con Ino asistiéndola para tratar de entender quién o como habían matado a todos los ancianos del clan Hyuuga además de los líderes de las distintas sub-ramas de la familia. Luego de algunos minutos, Shizune analizó algunos cuerpos.

-Tiene sus canales del corazón cerrados, -dijo seria- esto es Junken. Los asesinó un Hyuuga. Además hay claros signos de alguna clase de veneno. Tal vez los debilitó para matarlos más rápida y eficazmente.

Shikamaru utilizó un kunai para clavarlo en una pieza de alimento tirada en el suelo. Se agacho y olfateo apenas para encontrar algún indicio. Nada, no podía detectarse nada. Observó el lugar de palmo a palmo. No vio a Neji y ni a las princesas, no pudo evitar sentir alivio por ello. Pero algo no cuadraba bien. ¿Lord Hiashi había asesinado a todos y huido? No podía ser.

-Se lo que estás pensando –le susurró Shikaku parado junto a él- Hiashi jamás haría algo como esto. Te lo aseguro.

-las pruebas por ahora lo apuntan a él. –contradijo el joven Nara- pero faltan piezas en este rompecabezas. Necesito reclutar un par de personas para verificar el…

-Negativo…-señaló el consejo Homura- esto se quedara aquí guardado. No podemos decirle al pueblo que las cabezas principales del clan Hyuuga fueron masacrados por nuestro propio líder. Incluso si encontráramos a Hiashi y confesara su crimen, tendríamos que ocultarlo.

-¿Dónde están Hinata y Hanabi Hyuuga? –Preguntó Shikaku preocupado- según los puestos de la mesa y la información de las sirvientas aquí faltan tres personas. Una es Hiashi, ellas dos son las otras.

-Ambas estaban en sus cuartos, - dijo Ino apareciendo por la puerta- están envenenadas como el resto de la familia aquí. Es una especie de parálisis la que tienen, pero no corren riesgo de morir.

-¿Estuvieron en la cena? –pregunto Shikamaru confuso

-Si…-contestó Ino- registre la mente de Hanabi, su hermana comenzó a sentirse mal y se desmayaron frente a todos. Luego quedaron inconscientes.

-Alguien las llevó a su habitación. –Declaró Homura- alguien evito que murieran.

-Eso es propio de Hiashi…-pensó Shikaku- pero sigo sin creer que el haya asesinado a los ancianos y demás líderes de su familia.

-Neji está de misión -pensaba Shikamaru- justo esta noche, esta de misión. ¿Acaso era la forma de poner a Neji como líder? ¿No debería haber asesinado a sus hijas también? Algo no me cuadra.

-Surgieron que busquemos a los rastreadores Inuzuka y comencemos a encontrarle una respuesta a esto. –Señaló Inoichi- mientras tanto, utilizare una técnica mental sobre alguno de estos desafortunados para saber que ocurrió aquí.

-¿Inoichi que vas a…? –intento impedirlo Shikaku

-Tranquilo amigo –sonrió el rubio líder- ya perfeccione la técnica de lectura post-morten. Nada me ocurrirá.

-Están muertos…-declaró Shizune sorprendida- ¿aun así Inoichi-sama puede leer sus mentes?

-Descubrimos que el cerebro humano funciona hasta algunos minutos después del deceso de su cuerpo. Son como pequeños resquicios nerviosos. Veré que puedo averiguar.

Inoichi puso su palma derecha sobre la cabeza de un anciano que según Shizune, fue uno de los últimos en morir. Comenzó a emanar chakra sobre él y recibió algunas respuestas. Comenzó a mostrar gestos de contrariedad, algo que veía no le gusto en lo más mínimo. Minutos después, salió de su propio jutsu algo agotado.

-¿Qué pudiste ver Inoichi? -Pregunto Shikaku

-Nada agradable…-sentencio negando adolorido- solo pude despertarme con dificultad, sentía el cuerpo semi paralizado, pude ver a Hiashi, caminando entre sus hermanos de clan y rematándolos uno a uno. Los mató a todos hasta que vino hacia mí. Luego asesino a quien estaba a mi lado, y acabo conmigo….me refiero por supuesto a él. –señaló a muerto

-Entonces si es Hiashi –dijo Shikamaru- tenemos que rastrearlo y recuperar el pergamino sagrado. Llamare a Naruto y Sasuke. Ellos buscaran y capturaran a Hiashi, son lo suficientemente fuertes para eso.

-No creo que eso sea posible hijo…-le dijo Shikaku- hace un día que se fueron de misión con su equipo. No están en la aldea y volverán recién en varios días.

-Deben volver cuanto antes –dijo Inoichi molesto- debemos atrapar a ese traidor y hacerle pagar…

-Están en misión de verse con el Kazekage y Daimyo –finalizó Koharu- no podemos hacerlos volver hasta tanto no concluyan su tarea.

Shikamaru encendió un cigarrillo y pensativo caminó entre los cadáveres que empezaban a retirar los médicos que llegaban. Algo estaba mal, su intuición se lo decía como alarma. Hiashi había actuado, no había dudas por la declaración de ataque que la capitana Yugao Uzuki dio en el ANBU. Pero no concordaba con la forma de ser del Hokage. No tenía que ver con la personalidad de él. ¿Quién más pudo haber hecho algo así? Si tenemos en cuenta que anularon lo canales de chakra de los ancianos para matarlos. Tenía que ser un Hyuuga, además Inoichi-sama decía que el viejo vio a Hiashi matarlos a todos. ¿Estaría bajo el control de un Genjutsu? ¿Quién sería capaz de someterlo de esa forma? Solo podía pensar en el Sharingan de Sasuke, solo él podía. Pero extrañamente el Uchiha hacia 24 horas que no estaba en la aldea. Una orden mental de asesinato no dejaba este paisaje tan perfecto sin pistas. Algo no estaba bien, además de las evidentes muertes.

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Abrió sus ojos apenas, se sentía débil, como si una montaña lo hubiera pasado por encima. ¿Qué ocurría? Lo último que recordaba era haber bajado a Hinata del árbol donde estaba amarrada y ella…explotó. Un clon de veneno. Ahora Hiashi estaba en un pozo oscuro, apenas si se veía algo desde allí alzando su cabeza para afuera. ¿Qué había pasado?

-Bienvenido al final del camino…-se escuchó claramente una voz desde afuera- Hokage-sama.

Hiashi intentó moverse y estaba atado. Manos detrás de la espalda y pies juntos amarrados por cuerdas brillantes, eran como cadenas. Además estaba tan solo con su ropa interior, el Yukata de combate que había usado esa noche no estaba. Intentó enfocar su vista para afuera, no veía más que tres sombras paradas al borde del pozo. Intentó activar su Byakugan para ver mejor, pero no pudo por falta de chakra.

-Ni te preocupes por chakra…-dijo un hombre desde afuera- estas sellado y a punto de morir. Déjame agradecerte que me hayas traído el pergamino sagrado de Konoha. Realmente estoy sorprendido de lo fácil que es entrar a las mansiones Hyuuga cuando conoces el camino.

-¿Quién…eres?

El hombre se quitó la máscara con bandana del sonido. Era nada menos que…

-Naruto Uzumaki –hizo una burlesca reverencia- apuesto que no te la viste je je

-Tú…tú… ¡tú no puedes ser! –Gritó nervioso Hiashi- ¡Te ordeno que me saques de aquí!

-¿Me… ordenas? Ja ja ja…- se divertía sádico Naruto-¿Lo oyeron lindas? -dijo a dos sombras junto a él- Su padre me esta ordenando que lo libere.

Ante el horror de Hiashi, se quitaron las capuchas los otros dos sujetos y eran nada menos que Hinata y Hanabi. Los tres jóvenes se rieron sádicamente. Naruto sintió estremecerse de gusto cuando vio el horror en Hiashi Hyuuga. Sintió la sangre de la revancha.

-¿Quién lo diría, no lord Hyuuga? – Naruto se agachó apoyado sus brazos en los muslos y mirándolo soberbio- un guerrero honorable como se le conoce por todos lados, convertido en maldita bestia cuando enviaba a sus hombres para darle una paliza mensual al niño zorro. Me pase muchas noches enyesado en el hospital pensando en lo que hacía para causarles tanto odio. Y como no hacía nada, me golpeaban de igual manera. Así que decidí poner la balanza en equilibrio desde ahora, terminar con los ninjas como usted que bajo su fachada de gran líder honorable, no es más que basura en busca de poder.

-Monstruo…-gruñó Hiashi rabioso.

-Por supuesto que si… -sonrió Naruto- pero en el mundo dominado por Shinobi y sus odios, este monstruo les dará un espectáculo de amor que pasara a la historia. Amo al mundo, y por tanto me encargare de quitarle el peso de idiotas como tú.

-Y ustedes…-dijo mirando con decepción a sus hijas

-Oto-san…-dijo sonriendo perversa Hinata- ¿No le gusto mi estrategia para la cena familiar? –Abrazándose a Naruto que se paró junto ella- usted siempre dijo que yo era una inútil. Pero no se preocupe, Naruto-kun me va a felicitar como a mi gusta.

Mientras tanto Naruto abrazó a Hinata poniéndole una mano en su trasero, le dio un profundo y caliente beso con lengua, y Hanabi detrás del rubio lo abrazó también hablando con el prisionero.

-Naruto-kun nos enseñó mucho sobre el amor…-la joven Hanabi le tocaba la entrepierna a Naruto que seguía besándose con Hinata- pronto armaremos una nueva familia lejos de rencores, Souke, Bouke y demás mierdas. ¿Acaso no somos las mejores líderes cuando hemos superado al antecesor?

Hiashi comenzó a llorar de la vergüenza que lo corroía, lloraba apenas de impotencia al ver a sus dos hijas comportarse como putas ante cualquier señal de ese monstruo. Se maldijo a si mismo por no haberlo matado cuando tuvo la oportunidad de niño. Se maldijo por no respetar las advertencias de los consejeros sobre lo peligroso que Naruto Uzumaki se había vuelto. No pensó nunca una traición a esta escala.

-¡maldito seas! –Grito furioso- seguro las hechizaste con algún poder de monstruo. Pero te descubrirán pronto, la aldea de la hoja prevalecerá y…

-¡Me cago dos veces en la aldea de traidores! –Gritó Naruto soltándose de Hinata- beberé de su sangre, poseeré a sus mujeres y engendrare a mi clan de ellas. En pocos años…..las hojas serán remolinos y todo será como debió ser.

Naruto se giró y tomando de las caderas a Hanabi la alzo sobre sí mismo besándola salvajemente. Era lo más humillante del mundo para Hiashi ver como sus hijas gemían ante las caricias lascivas de Naruto como putas en celo. Estaban entregadas a él, locas por él. Naruto al final se soltó de Hanabi dejándola medio mareada de la excitación. Y mirando a Hiashi tuvo un gesto como si recordara algo importante.

-ay….caramba…-dijo simpático- casi me olvidaba de tus ojos querido suegro.

Saltó al interior del pozo y extrajo un kunai de sus riñonera. Tomó del cuello a Hiashi y le quito un ojo entre los gritos desesperados y las risas sádicas en ese bosque. Naruto enchastrado de sangre, guardo el ojo en un frasco que Hinata le arrojó. Luego repitió la operación con el otro orbe blanco para adquirir uno de los más poderosos Byakugan que tenía la aldea hasta esa noche. Guardó en un frasco ambos ojos y lanzo el recipiente a Hinata. Finalmente sentado junto al mutilado ex –líder de Konoha, finalizó:

-Me quedaré aquí un segundo para ver caer la tierra que cubrirá tus huesos para siempre –dijo palmeándole la cabeza con burla- seguro iras al infierno como todos los Shinobi, así que reserva un buen y amplio lugar para tus amigos de la aldea. Pronto tendrás mucha compañía.

Hinata y Hanabi elevaron sus manos en posición tigre, y una capa de tierra que estaba junto al pozo cubrió todo el lugar ante las últimas palabras de Naruto.

-Que descanses en paz…

Fuera del pozo, las hermanas Hyuuga rompieron el Henge y en realidad eran la misma mujer. Nada menos que Anko Mitarashi. Caminó con el frasco en la mano algunos metros más allá, como si saliera de los límites del campo 25 y se encontró a dos Shinobi. Uno de ellos era otro clon de Naruto, el otro era un ANBU que acababa de ponerse la ropa de Hiashi. El clon de Naruto le sonrió a Anko y pregunto cómo había sucedido todo. Ella contestó con una sonrisita traviesa, y le dijo que le debía una cena y una noche completa para ella apenas volviera de misión. Naruto respondió que así lo haría y dando la última instrucción al ANBU dijo:

-Bien Isagi Hyuuga…-sonrió Naruto- eras miembro de la rama secundaria hasta que fuiste expulsado por lord Hiashi. Ahora tiene una última misión por cumplir, llévate esta copia del pergamino sagrado a los límites con el país del arroz. Arrastraras el olor de tu enemigo para que los rastreadores busquen un callejón sin salida. Como miembros del ANBU bajo el mando de Yugao Uzuki estarás cubierto por ella hasta tu retorno. Terminado el trabajo, yo me encargaré que vuelvas a la familia como miembro activo intercediendo con las nuevas líderes. Es una promesa.

El hombre de ojos blancos sonrió asintiendo y con una reverencia partió a toda velocidad pergamino en mano. Anko miró a Naruto que también le dejo el verdadero pergamino a ella y declaró:

-¿Crees que no nos traicionara?

-No lo hará, por dos razones….-respondió Naruto mirando a lo lejos- uno…él fue quien asesinó disfrazado de Hiashi a todos los Hyuuga de la rama principal. Como mínimo lo matarían si confesara. Y dos….tiene en el ANBU casi 6 años, su tatuaje hace que sea de mi propiedad, como casi todos los cazadores especiales.

-Sádico, efectivo, directo…-pensaba Anko al verlo- ¿Dónde estuviste toda mi vida? Ku ku ku

Ambos ninjas se separaron, Anko se fue por el bosque cubriendo toda huella de su paso por el lugar y Naruto tan solo explotó desapareciendo. La noche se había teñido de un sangriento éxito.

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El retorno en pájaros de tinta tuvo el mismo sistema, pero diferente distribución de parejas. Kakashi se apuró para subirse junto a Sakura dejando a Sasuke con Naruto. Trataba de manera disimulada de juntar a esos tres para que el rubio cambiara de opinión sobre sus planes. Además, veía con preocupación que Sakura cada estaba más unida a Naruto, pero sin lograr modificar en nada los planes que se pergeñaban. Kakashi no podía contradecirlo ni desobedecerlo. Pero lo intentaba conducir por otro camino que no fuera el de la venganza. Y si no se podía, al menos tenía que poner de sobre aviso a Sasuke para detenerlo. Al menos tenía que intentarlo.

El viaje en pájaro de tinta fue silencioso entre los dos Shinobi. Sasuke le dedicaba frecuentes miradas de reojo y se ponía cada vez más molesto por ese silencio de Naruto. Generalmente el rubio era el escándalo en persona, al menos así lo recordaba Sasuke. Y le dolía admitir que lo extrañaba un poco. Pero si no podía retarlo a pelear, al menos tenía que hablar con él para tratar de saber que le ocurría. Al menos debía intentarlo.

-Oye….Naruto…

El rubio abrió sus ojos sentado como estaba, miró a Sasuke a su lado que parado y de brazos cruzados mantenía su porte arrogante. Lo miró como para indicarle que lo había escuchado.

-¿Por qué…te comportas así últimamente?

-¿Qué significa "así"? –desdeño Naruto volviendo a cerrar los ojos

-Bueno…estas más borde que yo….-trato de bromear Sasuke- y eso es decir mucho. Tú nunca fuiste silencioso. ¿Estas enfermo o qué?

-Se le conoce como "madurar" –sonrió Naruto apenas- deberías probarlo que te hará bien.

-¿Qué tratas de decir Dobe? –le agito Sasuke pinchado por el comentario

-Que en vez de jugar a los detectives y preguntarte bobadas, mejor te buscas una mujer, te casas y me dejas de molestar. –señaló Naruto sin moverse un centímetro.

-¿Por qué te alejas de mí? –Preguntó Sasuke con un dejo de tristeza que no pudo disimular- ¿fue porque deserté? ¿Fue por qué intenté matarte? ¿Crees que no estoy arrepentido? ¿Qué no soy sincero?

-No Sasuke, creo tu arrepentimiento… –definió el rubio abriendo sus ojos y mirándolo serio- incluso me atrevo a pensar que ahora defenderás con tu vida la aldea. Me parece que te hizo bien volver, te hizo bien dejar de pensar exclusivamente en ti. No tengo un problema contigo, simplemente no creo que alguna vez podamos entendernos más allá de cruzar puños. Y si actualmente me niego a pelear contigo es simplemente porque nuestro nivel, y nuestra forma de encarar una pelea, solo nos pueden meter en una batalla a muerte.

-O porque ocultas cosas…-adivinó con inteligencia Sasuke- y sabes que peleando yo podría descubrirlas.

-Por la razón que fuere, -indicó Naruto- ¿Qué ganaríamos? Absolutamente nada. Tu y yo debimos ser muy buenos hermanos en otra vida, de eso hace rato que me di cuenta. Pero actualmente, solo podemos ser enemigos.

Se hizo un silencio incómodo. Esto no se lo esperaba Sasuke, no se esperaba este rechazo tan crudo, tan brutal. Le dolía, se sentía solo y justo ahora que Sakura le había negado la posibilidad de profundizar una relación, le dolía mucho más.

-Casi nadie me habla en la aldea…-dijo como al aire- me he ganado estar apartado por mis acciones del pasado. Pero siempre sentí que al menos tú me entendías, que tú podías ver dentro de mi soledad, porque era como la tuya. Me gustaría ver dentro….de tu soledad.

-Te diré algo….-dijo parándose Naruto y puso una mano en el hombro de Sasuke- te hare una pregunta, dependiendo de tu respuesta….podremos volver a ser amigos. Podremos ser hermanos para siempre. Pero esta pregunta, tiene como consecuencia una segunda. Así que veamos…. ¿qué harías si el día de mañana ya no pudieras ser un ninja? ¿Aceptarías sacrificar todo el poder que ganaste, por vivir una vida de paz con tu familia?

Las preguntas trajeron silencio a la charla, Naruto volvió a sentarse y lo dejó pensar. Sasuke podía haber respondido muy rápido, pero no sabía que decir. Pasaron los minutos, incluso media hora antes que el Uchiha le diera una respuesta. Naruto tan solo negó con su cabeza y no volvieron a cruzar palabra. ¿Serian enemigos para siempre? ¿Serian hermanos? Solo el tiempo y esa respuesta que Sasuke le dio, podrían contestar estas preguntas.

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Llegaron a la aldea horas después, toda Konoha era un murmullo de rumores. Nadie tenía idea de que había pasado en su ausencia. Nadie excepto Naruto. Pero no pudo sorprenderse porque la experiencia de sus clones había informado todo lo que debía saber. El plan había salido a pedir de boca. Kakashi elevó su informe frente al consejo, los ancianos junto con Shikaku Nara e Inoichi Yamanaka habían sido elegidos por los demás clanes en reunión para presidir un consejo provisional hasta tanto no se designara nuevo líder. Había sido un golpe muy duro para la moral de todos cuando se divulgó la noticia de la traición de Hiashi Hyuuga. Los rastreadores habían salido tras él y se encontraron el rastro fresco partiendo hacia la frontera sur del país del fuego.

Los consejeros sin embargo, no creían que todo estuviese mal. Muy por el contrario la situación era muy favorable a ellos. Esta situación problemática los había tomado a todos totalmente a contramano, a todos salvo a los ancianos. Luego de ser informados por el equipo Kakashi del éxito en la misión diplomática. Los consejeros Koharu y Homura se retiraron no sin antes felicitar por la brillante labor a los ninja. Horas después enviaron a Yugao en secreto para concertar una reunión con Naruto. Ellos tenían algunos puntos por aclarar con el Uzumaki.

Mientras Naruto y los demás del equipo salieron a sus respectivos domicilios. Se fueron enterando de las novedades sucedidas a partir del suceso principal, la muerte de casi todos los ancianos líderes del clan Hyuuga. Naruto estaba complacido, Hinata y Hanabi seria elevadas en un par de días como líderes del clan con plenitud de facultades y en igualdad de condiciones. Ambas liderarían a las dos ramas, su primo Neji sería su soporte principal y todo el clan parecía entero a pesar de la pérdida del Hokage. Teniendo acceso a las dos princesas y sus lechos, Naruto ganaba un boleto gratis con todas las mujeres Hyuuga que asistían a las líderes en los quehaceres de la mansión. Sería como tener de esposas a las princesas y de concubinas al resto del clan. Los hombres tampoco serian problema, porque ninguno tenía poder personal o político para molestar a Naruto.

El único que quedaba fuera del plan era Neji. El sí sería un problema para Naruto porque andaría seguramente en contra de sus planes. Pero como todo hombre invencible e incorruptible, también tenía un punto débil, su orgullo. Ya se encargaría de Neji a su debido tiempo. Y de paso le daría un pellizco al apetecible trasero de Tenten. Después de todo, despojar a los ninjas de técnicas no era suficiente. También les quitaría sus armas. O el secreto para forjar sus armas siendo más precisos.

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La noche siguiente a su regreso, a las 4 o tal vez 5 de la madrugada, Naruto abrió sus ojos apenas en una cama. Estaba boca abajo totalmente desnudo, la ventana de junto movía las cortinas blancas por la brisa matinal. Apenas se podía mover, estaba agotado física y mentalmente. Algo no le permitía levantarse de esa posición, algo lo aprisionaba contra el colchón, "alguien" para ser más preciso.

Movió un poco el cuello de lado mirando por sobre su hombro. La piel tostada y los cabellos morados eran el distintivo clásico de Anko Mitarashi. Estaba acostada sobre su espalda aplastando sus senos deliciosos contra Naruto. Dormía plácidamente, moviendo su nariz apenas como si algo le picara justo allí. Pero sonreía contenta y muy a gusto. Naruto intentó moverse de lado, para abandonar la "prisión" que ella le proponía, pero apenas se movió un centímetro que los brazos de la mujer le rodearon el cuello atenazándolo. Definitivo que ni en sueños se escaparía de ella.

-Anko…-le susurró apenas- muévete de encima mío que casi no respiro.

Ella hizo una especie de gesto aniñado, un leve puchero y se afirmó más en la posesión. Fijo que no lo dejaría escapar. Ella no era pesada para Naruto pero sobre él, lo ponía medio incómodo y no podía cambiar de posición el cuerpo.

-Anko…-repitió el suavemente- no me voy a ningún lado…

Ella apenas se movió. Estaba demasiado cómoda, demasiado protegida. Pero aunque no recuperaba la conciencia plenamente, accedió al pedido moviéndose a su derecha sin soltar el agarre de sus brazos. Naruto sonrió, aprovecho el movimiento y quedó de costado primero, para luego acomodarse boca arriba. Anko apenas abrió los ojos, soltó el agarre del cuello y subiendo su cabeza al pecho de Naruto se afirmó con sus manos al vientre del hombre. Clara señal que no le apetecía para nada quedarse sola en la cama.

Obviamente Naruto también disfrutaba de la compañía, tenía a una de las mujeres más sensuales que había conocido nunca abrazándolo posesivamente. La diferencia de Anko con demás mujeres conquistadas, eran los métodos. Con las demás había usado sus técnicas de sellos y demás artilugios útiles para facilitar la "seducción". Con Anko no, con la Jounnin todo se dio luego de una cena con mucho sake e historias tristes de por medio. No era amor, Naruto se sentía imposibilitado para amar. Pero tenía mucho apego por Anko, tan solo por identificarse de manera inequívoca con el dolor que supo sufrir. Anko era como él, sufrió, padeció, fue abandonada, y siempre regalo una sonrisa a quienes nunca la merecieron.

Naruto supo a través de charlas en la cama, como Anko perdió contacto con todos sus "amigos" luego del incidente en que liberó los sellos malditos. Especialmente Kurenai, su mejor… "amiga". ¿Podía llamarse mejor amiga luego de abandonarla en esa celda como animal? Si si si, Anko no estaba en sus cabales la mayoría del tiempo, pero eso no quitaba que podría haberla visitado un par de veces ¿no? A veces la amistad es tan subjetiva, tantos dan todo por los amigos para que ellos no devuelvan ni por decencia el mínimo respeto. Anko sufrió y sufría mucho según Naruto tocara ese tema. Kurenai tal vez tuvo miedo por su vida, tal vez temía morir y dejar a su hijo solo. Pero amigos, son los amigos. Debió al menos intentarlo.

No era asunto de Naruto ciertamente. Kurenai le preocupaba más como kunoichi que como ex-amiga de Anko. La razón era simple, Kurenai era especialista en una materia que preocupaba a Naruto de sobremanera, Genjutsu. No sabía demasiado de sus habilidades, incluso Anko dudaba de conocer todo lo que Kurenai podía hacer con Genjutsu, pero Naruto debía prevenirse contra una mujer tan peligrosa. Ni por asomo estaría dispuesto a subestimarla.

Naruto pasó su brazo por detrás del cuerpo de Anko y ella se afirmó más contenta a él. Ambos estaban exhaustos luego de cena, mucho sake, informes y festejos por el éxito de robar el pergamino prohibido, finalizando por supuesto con horas y horas de brutal sexo. Naruto se recuperaba pronto a merced del Kyuubi y de tener un caudal de chakra mil veces superior a la media. También le daba tiempo de pensar.

Hiashi Hyuuga había sido eliminado, el clan del Byakugan ahora estaba dominado. Sus dos líderes comían de la mano de Naruto y ya no tenía que preocuparse por ello. Ahora iría por los clanes restantes. El clan Akimichi, los Nara y los Yamanaka. Los demás caerían después. Entre esas familias, los más peligrosos eran Shikaku y Shikamaru Nara. Eran los únicos que podían vislumbrar un plan a la distancia y descubrirlo todo. Sobre los Yamanaka y también pensando en la familia Inuzuka, Naruto pensaba que serían buen material para el futuro clan Uzumaki. Así que sus medidas contra ellos debían ser más sutiles.

-mmmnnn Naruto…-gimió Anko recibiendo una caricias en su espalda como señal de respuesta- ¿Qué hora…es?

-Temprano aun…-respondió serio el rubio hundido en sus pensamientos- duerme que nada te va ocurrir.

-Eso ya lo sé…-sonrió ella revolviendo su cara en el pecho del rubio- pero yo…quisiera preguntarte…

-Dime…

-¿Vivirás aquí en Konoha luego que todo se descubra? –Preguntó la mujer apenas- ¿o te iras lejos?

-Ya lo hablamos…-respondió el impasible- me iré lejos, buscaré un lugar para mi hogar nuevo.

-¿Me dejaras aquí? –preguntó algo angustiada

-Nunca te prometí nada…-afirmó el- pero si preguntas por si puedes venir conmigo…por supuesto que sí. Todo depende de ti más que de mí.

Anko levanto su cabeza y lo miró a los ojos sonriendo. Le había costado admitir que se sentía muy cómoda con Naruto. Era el tan joven, tan hábil en muchas cosas que los demás apenas podían soñar. Anko no sabía de donde había salido ese hombre, pero le gustaba. No había dudas que le gustaba y mucho. Así mismo se había cuestionado los modos salvajes de actuar que Naruto tenía por la actualidad. Pero no era más que otro ninja actuando como un ninja. Eran entrenados para matar, para engañar, para hurtar, para morir por una causa o misión. Lo importante no era el método, sino el resultado final. Eso pensaba Anko al ver a Naruto, eso….y que adonde fuera él, Anko siempre quería estar.

Fin del capítulo.