CAPITULO 12: ALIANZAS PELIGROSAS

"La cueva se mantenía en las penumbras casi regularmente. Uchiha Madara era el único habitante de esa caverna donde asentó su laboratorio, biblioteca y habitación. Su cuerpo estaba destrozado, la batalla contra Hashirama Senju fue un empate. El Kyuubi invocado por Madara fue contrarrestado por el Mokuton, anulado por Mito Uzumaki, y finalmente encerrado en su cuerpo gracias a los poderosos sellos familiares del remolino. Madara uso el extraordinario poder de sus nuevos ojos para repeler el fuego del Kyuubi y escapar del valle donde se había generado hasta un lago por la cruenta batalla.

Había pasado casi 5 años, la guerra había estallado en el mundo ninja y Madara aún no podía salir con libertad de esa caverna por precaución de enfrentarse a rastreadores que lo busquen y ataquen en su momento de mayor debilidad. Aun así, había beneficios. Podía leer los viejos pergaminos Uchiha en su soledad, podía evaluar con cuidado todo lo acontecido esos meses pasados y podía por pocos minutos al día, explorar sus nuevos ojos a los reconoció en las escrituras como el Rinnengan.

Dos asuntos rondaban por su cabeza constantemente…

La imagen del cuerpo de su hermano muerto, y el segundo donde decidió perder su honor en favor de la venganza. Esos malditos segundos de la batalla donde decidió traicionar a sus amigos del clan Uzumaki, invocando de manera impura a la bestia guardiana del remolino. Madara nunca sintió culpa por nada de lo hizo en batalla, pero esta invocación fue la primera vez que le hizo sentir mucha desazón. Simplemente estaba arrepentido de haberlo hecho.

En su laboratorio, estuvo experimentando con las células del Shodaime Hokage hasta lograr sintetizar un análisis sobre sus poderes. Madara pensó que aunque fuera su enemigo, tenía en su Mokuton uno de los Kekengenkai más poderosos del mundo. Si tan solo pudiese asimilar esas células, si pudiera absorber esos poderes tal podría revitalizar su cuerpo maltrecho y regenerarse. Pasó por muchos meses de experimentos y se encontró con nada. Eso le frustró mucho.

Un día salió al exterior dispuesto a morir, quería encontrarse con ninjas, plantarles cara por algunos minutos, usar su Rinnengan al máximo nivel y luego morir. Le enfurecía que Konoha estuviese ganando la guerra contra dos villas Shinobi. Le enfurecía que el mismo había entregado a Kyuubi en manos del Konoha. Parecía un viejo inválido caminando por los bosques en esa tarde presagiosa, apenas podía con su alma y le dolía el dolor de su hermano. Pensaba en Raito Uzumaki y su corazón se llenaba más de amargura. El pelirrojo líder le había contado la historia de Kyuubi como demonio de nueve colas y principal escudo del remolino. Le había contado en una cena, que hace años Kyuubi luchó la bestia contra su padre y durante casi 9 horas batallaron sin resultados. Por supuesto el demonio estaba destinado a ganar puesto que su chakra era infinito. Pero aun así le divirtió muchísimo la batalla y durante meses, cada tanto, solía venir cerca de la aldea para luchar con los Uzumaki. No se podía decir que eran amigos, pero Kyuubi comenzó a respetarlos por su dureza y por qué jamás retrocedían a sus promesas. Eran humanos con honor por sobre todo, eso le lleno de curiosidad.

Una noche, Kyuubi apareció en las cercanías de la villa para hablar con el líder. Le dijo que tenía una molestia, que necesitaba de alguien para calmarla. Las nueve bestias lo necesitaban, pero era Kyuubi quien más parecía afectado por ello. El demonio le dijo a líder del remolino, que podían absorber las emociones de los humanos por no contar con sus propios sentimientos, por ser tan solo masas de chakra en bruto, sin corazones y cuerpos más allá de los creados por sus propios poderes.

Fue entonces cuando Ramaniki Uzumaki, se comprometió a ayudarlo.

Hicieron un pacto de sangre, el demonio podía asistir en combate si a cambio se le permitía tomar del corazón de su invocador paz y tranquilidad para su nebulosa mente. Una trasferencia simbiótica que calmaría el odio del demonio, que le daría serenidad. Raito le contó a Madara todo esto, disculpándose por no poder enseñarle a invocar al demonio zorro.

Fue lamentable que en el combate de prácticas contra Raito, Madara hubiera visto los sellos que utilizo con su Sharingan, fue trágico que la fallecida Kotoko Uzumaki fuera hija del líder y por lo tanto su sangre fuera la del pacto. Fue horrible que Kyuubi fuese invocado por Uchiha Madara, que la bestia absorbiera del corazón del moreno tanto odio y rencor como para 100 vidas humanas. Fue peor aún, que Mito se viera obligada a sellar la criatura en su cuerpo.

Todas las demás aldeas reclamaron a los Uzumaki por el nacimiento de la primera jinchuriki. El clan proveniente del remolino tuvo que ceder sus sellos en tratados de paz, lo que propició la cacería del resto de los demonios. Hashirama tenía el Mokuton, podía dominarlos y sellarlos por causa de los conocimientos del Mito. El Senju cedió las criaturas a las demás aldeas para buscar paz y equilibrio. Pero la guerra igual estalló meses después.

Madara tuvo culpa de todos esos eventos desencadenándose. Pero encerrado y aislado en esa cueva, poco supo hasta años después. Sin embargo en esa caminata por los bosques, encontró el motivo de sus siguientes años ocupado. Un ninja herido, su bandana proveniente de la hierba, una naciente aldea. Madara supo que por sus heridas, apenas si podía moverse o luchar. Estaba en casi tan mal como el mismo Uchiha, la diferencia era la determinación tal vez.

-¿Quién….eres? –Gimió casi muerto el sujeto.

-Tu peor pesadilla…-respondió Madara enseñándole su Rinnengan- grita si quieres, tal vez tus amigos me den más batalla que tú.

-ju ju ju –rio sin ganas el moribundo- ¿mis amigos? Ni siquiera se…que significa eso.

Madara lo observó con más cuidado, el hombre tirado a sus pies tenía el cuerpo desecho en su mitad derecha, estaba como semi enterrado en el suelo y su chakra se movía fluctuando con la tierra, como tomando su fuerza de ella. Era extraño, estaba intentando pasar por debajo del Uchiha y atacarlo por detrás. Madara se mantuvo inmóvil, y fingió no darse cuenta de nada. El Shinobi de la hierba ataco segundos después, un brazo de tierra surgió detrás de Madara y firme en forma de espina atravesó la espalda del Uchiha, aunque no le afecto en lo más mínimo.

-Buen intento…-declaró serio Madara cruzando de brazos sin molestarse por estar atravesado- tienes voluntad de vivir. Eso es útil en los ayudantes.

-¿Cómo….-se sorprendía el Shinobi desde el suelo- porque no estás muerto?

-Genjutsu…-afirmó el Uchiha- estas en el desde que me acerque para hablarte.

El hombre resignó su suerte sonriendo con sus dientes afilados. Sabía que estaba muerto sin dudas si ese poderoso sujeto lo había puesto bajo Genjutsu sin casi esfuerzo. Así que se quedó quieto esperando morir.

-Me llamo Zetzumaru…-exclamó el ninja caído- toma lo que viniste a buscar.

-De acuerdo…-dijo Madara y tomándolo de un hombro lo ayudo a pararse- pero antes dime, ¿Porque estas malherido y solo? ¿Acaso en tu villa no se conducen en equipos?

-Me llamaron monstruo e intentaron asesinarme. –Afirmó Zetzumaru- tengo la habilidad de mesclar las células de mi cuerpo con el ambiente en donde me encuentro. Viajo a través de la roca, el árbol o el agua con la misma facilidad que se camina un camino. Me llamaron monstruo y me expulsaron tratando de matarme. Pero me escape de ellos, ju ju ju –rio débilmente- Al menos moriré en manos de un forastero, no les daré el gusto a ellos de que puedan matarme.

Madara se quedó pensando en la parte donde Zetzumaru dijo: "tengo la habilidad de mesclar las células de mi cuerpo" tal vez el destino quería un nuevo Rikudou, tal vez la fortuna había girado apuntándole a Madara por fin. Ese hombre que a posteriori se trasformaría en Zetzu, sería la piedra angular del nuevo proyecto de Uchiha Madara. Encontrar un nuevo cuerpo para su Rinnengan, uno lo suficientemente fuerte para no morir habiendo perdido toda su energía vital por manejar los poderes.

Zetzumaru, un ninja renegado de la hierba, el experimento principal que uniría las sangres más poderosas del mundo. Zetzu el contenedor, Zetzu la prueba y el fallo, Zetzu el esclavo eterno…

Del inmortal Uchiha Madara…

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El consultorio del hospital estaba silencioso, solo las doctoras Ino Yamanaka y Sakura Haruno compartían la habitación vestidas con blancas batas señalizando su labor. Tenían una hora de descanso luego de la mañana ajetreada, bebieron algo de café y fue Ino quien comenzó a poner al tanto de todo lo ocurrido a Sakura. Era un secreto clasificado para el pueblo civil, pero entre ninjas de rango Jounnin la información volaba inmisericorde.

Ino le conto todo, la traición de Hiashi Hyuuga, el robo del pergamino sagrado de la hoja, el asesinato de todos los ancianos del clan incluidos los líderes de la rama secundaria. El Hokage parecía haber desertado y había dejado un reguero de cadáveres en su salida. Solo Hinata, Hanabi y Neji Hyuuga habían salvado la vida del desafortunado incidente. Sakura escuchó en silencio, y la verdad no lo podía creer. Ciertamente no conocía personalmente a Hiashi, pero por las conversaciones que solía tener con su sensei Tsunade hace años, Sakura evaluaba que el líder Hyuuga jamás actuaria bajo esas motivaciones.

-Se lo que piensas…-le cortó Ino al verla tan concentrada- Shikamaru esta con la misma idea que tú. Lord Hiashi nunca haría lo que dicen las pruebas que hizo.

-Tal vez….pero si las evidencias lo apunta solo a él, -sentenció Sakura- ¿Quién más podría hacer todo eso sin dejar rastros?

-Pocos tienen el poder…-dijo la rubia bebiendo su café y dejo analizar a su amiga las palabras

-¿No estarás sospechando de…?

-Yo no… -aclaró Ino- pero Shikamaru está detrás de una investigación que le dejo encargado el Hokage- y sospecha de Naruto o Sasuke.

-imposible…-sonrió algo nerviosa Sakura- estamos hablando de Naruto. Es imposible, –negó confiada- incluso Sasuke no lo creo capaz de hacer algo como eso. No tiene motivos.

-¿Has notado algo extraño en Naruto desde que regresó? –Consulto Ino seria- cualquier detalle, algún dato que puedas darme.

-Oye oye…-se paró dejando su café en el escritorio la pelirosa- ¡aclaremos esto! Naruto nunca…nunca… ¡NUNCA! Haría algo como eso.

-Es también lo que pienso…-confesó Ino- pero Shikamaru dice que…

-Si yo te dijera que fue Shikamaru… ¿tú que me dirías? –Contraatacó Sakura molesta

-Te diría que ese vago no se molestaría en hacer algo tan complicado…-sonrió Ino para aligerar la tensión- sería muy "problemático" para él. Ji ji ji

Ambas sonrieron apenas, pero el momento no era para bromas. Sakura estaba muy cabreada con Ino y también con Shikamaru por tan solo sospechar de Naruto. Todos eran unos malditos desagradecidos. Les había salvado el trasero en la guerra y ante la primera muerte dudosa siempre era el jinchuriki a quien apuntaban. Eso no lo permitiría.

-Naruto se fue de misión conmigo, -dijo tranquilizándose Sakura- estuvimos casi una semana fuera de la aldea. Y te aseguro que no hubo lapso de tantas horas en donde no estuviera junto a él.

-Supuse algo como eso y fue lo casi lo mismo que le dije a Shika…-aseguró Ino bebiendo su café- pero él me señalo dos puntos importantes. Uno, Naruto en la guerra pudo dividirse en clones y viajar por todas las batallas al mismo tiempo no importando la distancia. Era poderoso en esa época como para asesinar con sus clones a cualquiera, no creo que se haya debilitado precisamente. Y dos, Naruto cuando volvió a la aldea hace algunas semanas, ocultaba tan bien su chakra que era imposible encontrarlo por más que se le rastreara. Bien pudo ocultarse y realizar el trabajo en las sombras.

-Pero me dijiste que tu padre pudo ver a Hiashi asesinar a sus parientes. –Trató de defenderlo Sakura- tú me dijiste…

-Naruto es maestro del Henge, -señalo Ino- también pudo disfrazarse como el Hokage.

-Es una locura…-negó Sakura nerviosa ante la posibilidad de que fuera cierto- Naruto nunca….

-¿Realmente está muy cambiado no? –Le pincho Ino seria- lo notamos todos, ¿Por qué tu no? No digo que sea el asesino, eso lo sospecha Shikamaru solamente aunque no tiene algunos puntos cubiertos, pero debes admitir que Naruto no se comporta como siempre.

-Está más maduro…-dijo Sakura como para decir algo- no veo por qué esto debería….

-De acuerdo Sakura…-sonrió Ino- estas enamorada de él, lo sé muy bien. Por años lo lloraste como una esposa en luto. Te volviste loca de contenta cuando volvió, incluso creo que esa "amistad" que habías construido con Hinata se rompió porque ambas quieren lo mismo. La pregunta es, ¿Qué piensa la kunoichi que hay dentro de ti? ¿Estas dispuesta a confiar ciegamente en él?

Sakura lo pensó mucho, junto a Naruto no se ponía en plan de desconfiar o en estado de alerta. Esa costumbre de sentirse protegida que tanto le agradaba, conspiraba contra su buen juicio. Además, ¿Cómo demonios estar seria y fría cuando soñaba durante todas las noches haciendo el amor con él? a veces sentía tantos calores en su cuerpo que tenía que encerrarse a pleno día en su departamento para calmar de alguna manera esas ansias. Sakura aún era virgen, pero su imaginación aparentemente no. Podía diagramar en su mente de manera fantástica cada sesión de sexo inagotable. Se sentía sucia y pervertida por ello, ¿Cómo podía evaluar nada de Naruto si lo miraba y le recordaba todo de sus noches?

-Te diré que haremos –le dijo Ino al verla tan confusa- déjame entrar a tu mente ahora mismo. Echare una ojeada a tus recuerdos y veré si Naruto me hace sospechar. Yo lo evaluare con tus memorias. ¿Qué me dices?

-Que no por supuesto…-se defendió Sakura horrorizada que Ino viera lo de los sueños- mi mente es cosa mía.

-Solo dime a donde no entrar y condúceme a tus reuniones con Naruto. –Le dijo la rubia muy profesional- aunque me pica mucho saber que escondes, si tú no me cuentas seguirá siendo privado.

Sakura accedió medio confusa, realmente se moriría de vergüenza si su escandalosa amiga llegaba a ver los sueños. Pero no le quedaba otra por que las dudas de Ino y Shikamaru ya comenzaban a despertarle resquemor. Creía en la inocencia de Naruto, y quería comprobarlo ella misma.

Algunos minutos después, Ino salió de la mente de Sakura y se desvaneció frente a la rosa. La chica Haruno levanto a su amiga recostándola en la camilla. Ino abrió sus ojos sonriendo, no había visto nada fuera de lo común, pero si encontró algo que no esperaba. Pobre Sakura, tenía que decírselo…

-Amiga mía…-sonrió la Yamanaka divertida- tu rubio dolor de cabeza, te ha sellado.

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El camino escarpado de la montaña era un paisaje estrecho y blanco. La nieve no dejaba de caer, el hombre no sentía preocupación por ellos puesto que su sangre misma era fría como la de los ofidios que lo rondaban incesantemente. Kabuto estaba sonriente y satisfecho, a pesar de perder mucho en la pasada guerra, aun contaba con varios de sus marionetas revividas y otras nuevas que se sumaron a la colección luego de dejar la vida en esas batallas pasadas. Siempre habría Shinobi fuertes a los cuales echar mano. Eso reforzaba sus líneas y fomentaba su poder. Había dado el golpe de la manera más cruel que encontró para llegar al objetivo. Kabuto era efectivo, sádico, y un estratega de cuidado. Solo sus ambiciones eran más grandes que su capacidad de imaginación para la batalla.

Una gran serpiente que salía de su espalda, pasaba por debajo de la capa negra que lo cubría envolviendo sus presas y arrastrándolas en el suelo. Dejaba un surco en la nieve, y la cabeza de la gran serpiente que había enrollado a sus dos víctimas completaba la caravana apisonando el camino y dejando el paisaje como si nadie hubiera caminado por allí. Sus rastros los borraba y así regresar a la zona de sus laboratorios donde lo esperaban el reparo, un poco de descanso y aguardar contactar con Zetzu en post de cerrar el trato.

Killer Bee había sido capturado, rodeando por la serpiente trasera era llevado a rastras, completamente desmayado y gravemente herido. En otro nudo del mismo cuerpo animal, una kunoichi del rayo llamada Samui era también arrastrada inconsciente. Kabuto se relamía de saber que pronto accedería a los ojos de Madara. Aun así, le intrigaba las intenciones de Zetzu sobre el destino del Hachibi. ¿Para qué quería al jinchuriki vivo si no podía quitarle al Biju sin contar con el Rinnengan? ¿Acaso había alguna técnica que él no conociera? Kabuto pensó que podía quedarse con todo de solo traicionar a la criatura tipo planta. Se quedaría con Hachibi, con los ojos, y mediante tortura también con la ubicación secreta de la estatua que concentraba a casi todas las demás criaturas. Para después, seria capturar al Kyuubi, cuando ya el poder fuera devastador en su cuerpo.

Kabuto reevaluó la situación, habiendo tenido la calabaza carmesí de Rikudou, habiendo estudiado sus poderes y su relación con la cuerda del cielo dorado y la espada de las siete estrellas, pudo extraer del interior de la calabaza, a varios Shinobi y kunoichi atrapados. Saco de allí dentro a los hermanos oro y plata de la nube, también a Atsui y Samui de la misma villa. Luego de una sesión necesaria de tortura, supo a donde pertenecían y que le podían servir de rehenes para atraer a Killer Bee. Samui había sido alumna del jinchuriki, Atsui era amigo de Bee y hermano de Samui "Relaciones familiares", perfectas para manipular sádicamente a los implicados haciéndose con el objetivo en cuestión. Una táctica útil y brillante.

Kabuto espero días enteros con paciencia, luego de tener la carnada indicada, debió utilizar el método adecuado. Contrato a integrantes del "gremio" criminal para que pagaran una misión grado S en la aldea de Kumogakure. Desde la guerra había pocos elementos como para cumplir esa orden especifica. Y luego de asesinar a dos equipos en donde Killer Bee no estaba, acertó en recibir al jinchuriki apoyado por Omoi y Karui.

Los hermanos "oro y plata", Ginkaku y Kinkaku, portaron las reliquias de Rikudou una vez más. Lucharon contra Omoi y Karui. Aislando a Bee que tuvo enfrentamientos con el fallecido Tsuchikage Onoki. Así también como con otros de los nuevos títeres que asistieron a Kabuto. Pero sobre todo, se valió de tener capturados a Samui y Atsui para evitar las descargas poderosas de chakra que Killer Bee podía arrojarle a la distancia. Básicamente, para evitar la Bijudama.

Luego de horas y horas de batallar, los hermanos demonio fueron sellados por Karui, aunque tanto la kunoichi como Omoi quedaron muy malheridos. Killer Bee cayó al final entre los revividos de Kabuto que para descontrolar al jinchuriki y que cometiera un error, le quebró el cuello a Atsui frente a los furiosos ojos de Bee.

Así fue como Kabuto capturo al Hachibi, aunque perdió de nuevo a los hermanos demonio. No le importaba demasiado lo que perdía, sino lo que obtenía a cambio con ello. Tenía al Hachibi, tenía las reliquias también. Omoi y Karui lo había visto atestiguando el poder que tenía. No enviarían a cualquier equipo a por el después de esto. Tampoco se arriesgaría a pedir ayuda en la alianza porque sería muestra de debilidad decir que perdieron a Bee. El Raikage lo ocultaría todo tratando de recuperar a su hermano por otra vía. O tal vez vendría el mismo furioso, aunque no le importaba a Kabuto. Con los ojos de Madara en su cuerpo muy pronto, sería prácticamente invencible.

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Habían pasado casi 7 días desde que Naruto volvió a la aldea y según todos los informes que recaudo de Yugao y Anko, todo parecía marchar de acuerdo a los planes. Hiashi era un prófugo y traidor para Konoha, aunque estaba muerto y enterrado. Naruto podía visitar la casa Hyuuga para comenzar a "expandir el clan Uzumaki" entre las mujeres del clan. Lo hacía por las noches y en secreto, armaría algunas orgias interesantes comprometiendo a una tras otra. Mientras Hinata y Hanabi se encargaban de comandar el clan durante el día.

Pobrecillas…

Ambas extrañaban a su Oto-san y sufrían su traición sin fundamentos. Pero se alegraban de tener todo el apoyo físico y moral de un buen amigo como ciertamente lo era Naruto. Algunas veces Hinata había sugerido con timidez una idea de casamiento, ella no quería una relación clandestina y ahora siendo líder no tenía razón de ser. Incluso había acordado con su hermana menor, que ambas se casarían con él. Que no sentía celos de compartirlo con ella porque ambas recibirían igual placer. Naruto podía con ambas y a sola vista con todas en el clan. A Hinata dejo de importarle todo por el amor a Naruto. El sexo había sometido cualquier barrera de moral o pudor.

Obviamente Naruto se negó. Él no podía casarse y Anko ya le había preparado excusas al por mayor. Les dijo a las muchachas Hyuuga que en realidad era mejor el secreto para protegerlas. El consejo de ancianos se la tenía jurada a Naruto, buscarían cualquier punto débil para presionarlo. ¿Hijos? Si se sabía que eran hijos suyos sería una catástrofe. Los ancianos, y tal vez el nuevo Hokage lo presionarían por ese rumbo. Hinata y Hanabi tuvieron que admitir que era lógico ese razonamiento. Decidieron esperar la ilusión del casamiento hasta más adelante cuando todo se calmara. Por alguna razón, con solo mirarle a los ojos, nunca podían negarle nada a Naruto Uzumaki.

El rubio tenía buenas noticias por allí, y en las reuniones secretas con el consejo…

La séptima noche luego de su retorno de la "misión diplomática". Naruto acompañó a Yugao en secreto para reunirse con los consejeros Koharu y Homura. Al llegar al edificio en cuestión, un lugar apartado perteneciente al ANBU. Naruto se vio rodeado por no menos de 30 cazadores especiales. Por supuesto que era para protección de los ancianos, el rubio no tenía ni media intensión de matarlos así que no le preocupó, al menos no lo mataría por el momento.

-Buen trabajo Uzumaki…-dijo la anciana como saludo- has devuelto con gran éxito la confianza de Suna en Konoha según supimos por informes.

Naruto asintió serio, el señor feudal seguro ya había cruzado información con los altos mandos del Konoha. Los viejos tenían espías en todos lados.

-Así mismo, -resaltó Koharu- tus advertencias sobre la inminente traición de Hiashi fueron ciertas. Es admirable tu habilidad para leer las emociones de las personas a través del chakra dorado. Gracias a ti, no asistimos a esa reunión que terminó en la masacre de los Hyuuga.

-¿Gracias a mí? –Respondió Naruto haciéndose el que no entendía- yo solo les advertí que Kabuto tenía contactos y que el Hokage tenía sentimientos muy negativos hacia todos. No veo como…

-lo vigilamos y nada encontramos…-aseguró Homura- pero es de esperarse de alguien frio y calculador como Hiashi. Una evaluación exhaustiva de sus supuestos objetivos nos llevó a una conclusión, podía querer el pergamino sagrado o asesinar a gente del alto mando. De cualquier forma nos previno para no estar en reuniones solitarias con él.

-¿ustedes fueron invitados a esa cena? –Preguntó Naruto como si no supiera- ¿y no fueron?, ¿Qué paso con el pergamino? –Fingió molestia- ese maldito traidor se lo llevo y yo no estaba aquí para rastrearlo.

-No se llevó nada…-sonrió soberbia la anciana- dejamos un pergamino falso como carnada. Una sugerencia muy hábil de la capitana Uzuki.

-ósea que…-sonrió Naruto- impresionante, je je…el idiota se fue con nada.

-Con nada no…-dijo Yugao seria- asesinó a todos los ancianos Hyuuga. Perdimos también a Hokage-sama y su imagen de respeto y…

-Al carajo con eso…-desdeño Naruto- los Hyuuga aun cuentan con lo mejor de mi generación. Incluso la princesa Hanabi siendo más joven, es fuerte y apta para liderar. No se preocupen por nada, Hinata-sama y Hanabi-sama serán lideres a la altura de la circunstancias.

-Aun así, -dijo Koharu serio- cualquier pérdida humana en la actualidad es muy cara. Tenemos cuatro aldeas… "aliadas" –remarco sarcástico- que están atentas a cualquier señal de debilidad por nuestra parte.

Los ancianos siguieron hablando, Naruto bajó la cabeza y estaba pensativo, todos lo notaban, se lo veía como preocupado por alguna razón. Pero fingieron no notar nada para ver que pretendía. Rato después, Naruto dijo:

-Consejeros…-serio- sé que no hemos sido aliados por diferentes circunstancias. Pero con lo que pasó con lord Hyuuga, creo haber demostrado mi incuestionable lealtad a la aldea.

Los ancianos se miraron y tenían que admitir que era cierto. Habían enviado por varios ANBU para vigilar cada paso del Uzumaki luego del incidente que costó la vida del equipo 23, pero el joven Shinobi no había causado ni el mínimo alboroto. Era sigiloso y muy reservado en la actualidad. Se podía confiar en él hasta cierto punto.

-Existe un aspecto que me preocupa mucho…-dijo Naruto misterioso- ¿Qué pasara con Kyuubi cuando me haya ido? ¿Sobre qué hombre o mujer pondrán a la bestia para controlarla como yo lo hago actualmente?

-Es complicado –admitió Homura luego de un tiempo en silencio- solo tú has podido domar ese salvajismo obteniendo poderes fantásticos. ¿Qué propones?

-Bueno…no es una propuesta inicialmente…-desdeñó Naruto mostrándose confuso- solo me preguntaba…si yo tuviera hijos… ¿ellos podrían ser compatible a dominar la bestia como yo lo soy?

-Es probable, -señaló Koharu- no debes olvidar que tu madre era una jinchuriki también.

-Entonces debo tener algunos hijos para asegurar el patrimonio de la aldea de la hoja. –Dijo Naruto serio

-tal vez…-indicó el anciano sorprendido- aunque tenía la impresión que no aceptarías procrear sin casarte y tener familia. Utilizar a los ninjas más fuertes para crear ramas nuevas de familia es una práctica antigua que pocos clanes aceptan en la actualidad.

-Además, tú no tienes un Kekengenkai como el Byakugan o el Sharingan. –Complemento Homura- ninguna familia aceptaría prestar sus mujeres para expandir tu familia.

-Si tengo una "barrera de sangre" –señaló Naruto sonriendo apenas- mi chakra es especial y además muchas veces superior a la media, cabe decir que mi madre tenía igual poder y probablemente el resto de la familia Uzumaki extinta en país del remolino.

Los ancianos pensaron con cuidado, sabían que él tenía razón. La familia Uzumaki nacía con un mínimo de chakra 25 veces superior al hombre promedio. Algunos miembros elevaban esa cantidad a 50 o 100 veces más. Eran como Biju humanos, eran capaces de contener a los demonios en sus cuerpos sin problemas. Y si chakra, tenía la virtud de anular el poder demoniaco efectivamente. De hecho, Kushina Uzumaki dominaba caderas espirituales que bloquearon el poder de Kyuubi al completo.

-¿Qué sugieres Uzumaki? –pregunto la anciana intrigada.

-Pronto iremos por Kabuto…puede que lo mate, puede que no. En cualquier caso encontraremos la estatua que tiene sellada al resto de los Biju. Si las aldeas ninja se unen contra nosotros, o bien el feudal nos ordena ir a guerra contra todas ellas. Konoha no puede depender de Naruto Uzumaki para ganar. ¿Y si me eliminan de alguna forma?

-¿sugieres tener hijos para sellar al resto de los Biju en ellos? –dijo sorprendido Koharu

-Sugiero buscar un clan muy fuerte físicamente, mujeres fuertes. –Indicó el rubio- como único integrante del clan Uzumaki, yo aportaré los genes paternos. La familia Uzumaki de Konoha renacerá para heredar a los Biju generación tras generación. Es lo mejor que puedo hacer por esta aldea. Con eso igualaremos en poder al resto de las aldeas combinadas. Si hay guerra, varios jinchuriki podrán reemplazar lo que no tenemos en número.

Los consejeros no emitieron gestos, pero claramente podía leerse en sus ojos satisfacción por las palabras de Naruto. Habían pensado algo como eso hacía mucho tiempo, pero Sandaime Hokage lo había impedido. El viejo Sarutobi no tenía el carácter para tomar decisiones apartando el corazón. Era por eso que Danzou participo de manera secreta en la operación "apertura" que destruyo a la familia Uzumaki. Tenían que ser borrados de la tierra los guerreros maestros en sellos, porque querían encerrar a los Biju de todas las aldeas para siempre en vasijas sagradas. Querían quitarle a todas las aldeas sus armas jinchuriki. Esa fue la verdadera razón de haberlos destruido, ninguna aldea ninja quiso perder poder. Ninguna aldea ninja quiso perder a sus "armas". Por eso destruyeron a los Uzumaki. Por que buscaban la paz, y la paz no era negocio para ninguna aldea ninja.

"Poder Naruto, solos debes darles poder" esas palabras resurgían desde el interior del rubio cada vez que no sabía por dónde seguir atacando a la aldea. Sus maestros le había enseñado muchas técnicas en los años pasados, muchos conocimientos había adquirido a través del dolor. Pero Naruto siempre escucharía aquello voz en su interior que profundamente le indicaba el destino. Escucharía a su contracara, a su lado oscuro. Es el único que estaría para siempre con él, el único incapaz de abandonarlo en la cruzada de su vida.

Como una hora después, Naruto terminó con la reunión y se retiró del lugar. Los ancianos del consejo, se quedaron discutiendo posibles puntos importantes a cubrir en la idea del Uzumaki. Sabían que tenía razón, que mirándolo a futuro, las 4 aldeas podían caer sobre Konoha para destrozarla por culpa del Daimyo. Había que prevenir esa situación, había que aumentar el número y la calidad de los efectivos en pocos años. Parecía una buena idea tener una camada de Shinobi Uzumaki entrenados en algún tiempo más. Pero debían elegir el clan adecuado, y guardar el secreto ante todo.

-Creo que debemos tener una reunión privada con Tsume Inuzuka. –Aseguró Homura- he sabido que su clan cuenta con mayoría de mujeres solteras o viudas. Pocos hombres sobrevivieron a la guerra. Creo que podríamos iniciar por allí.

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Yugao y Naruto caminaban por una solitaria calle en esa noche. Estaba muy oscuro, era tarde ya. Casi las 3 de la madrugada y ambos recién terminaba con la reunión del consejo. Yugao venia comentando el asunto de Hiashi y como le había sorprendido a todos su traición, Naruto venían pensando que era divertido engañar a sus "aliados" por qué si alguno pensaba en traicionarlo jamás podría dañarlo totalmente, era una lección aprendida en otra vida tal vez. Había pasado más de una semana desde que volvió de la misión diplomática, pero era la primera noche que se encontraba con Yugao.

-¿Qué hiciste con el pergamino real? –Interrogó Naruto en medio de la charla.

-Nos siguen…-le avisó ella mirándolo sin expresión aparente.

-Lo se…ambas están muy curiosas de mi –sonrió despreocupado Naruto- pero a pesar de seguirnos, no pueden escucharnos. Así que dime, ¿Qué hiciste con el pergamino?

-Obviamente lo devolví a lugar seguro, -indico Yugao- no te lo daré si eso pretendes.

Naruto giró el rostro para verla bien y a la luz de luna notó una suave sonrisa en ella. Estaba jugando con él. ¿Estaba…coqueteándole?

-Seguro quieres tu paga…-dijo Naruto caminando despreocupado- sigues sin creer que pueda conseguirte eso que quieres tanto.

-Baki aún no está muerto frente a mí, -declaro Yugao seria- hasta entonces no lo creeré.

Siguieron caminando un rato más y llegaron a la zona donde el departamento de la mujer se veía. Era un segundo piso, había que subir una escalera exterior y allí la puerta. Naruto con sus manos detrás de la cintura anuncio:

-¿Acaso no me invitaras una copa para celebrar?

-Estoy cansada hoy…-dijo apenas la mujer- creo que será para otra noche.

-Como quieras…-dijo Naruto siguiendo de largo por la calle- se nota que no quieres tener noticias sobre tu premio con tanta desesperación. Nos vemos otro día, je je je

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A media cuadra de distancia, ocultas detrás de un tanque de agua, Ino y Sakura vigilaban los pasos de Naruto desde que lo rastrearon caminando por la calle con esa mujer. La pelirosa apenas podía contener sus ganas de salir a aporrear el suelo con la descarada que estuviera con Naruto. Sin embargo Ino conocía bien a Yugao por un familiar que también trabajaba en el ANBU, sabía quién era y dudaba mucho que estuviera enredada con Naruto. Yugao Uzuki no se había relacionado con nadie desde la muerte de su novio hace años. ¿Por qué lo haría con Naruto?

-juro que la mataré si lo toca…-gruñó Sakura- por mas capitana del ANBU que sea, aun es de carne y hueso.

-ji ji ji…no seas tontita frentona, -le pinchó Ino divertida- y si tantas ansias tienes por Naruto, por que no te lo montas con él y ya.

-¿Qué quieres decir? –Chilló furiosa Sakura- ¿Acaso espiaste algo en mi cabeza?

-¿Espiar algo?…- dijo sorprendida Ino a lo que Sakura se dio cuenta su error- ahh….ji ji Sakurita está fantaseando con su Baka preferido…-se burló la rubia- no te tenia siendo así amiga.

-ah…-sonrojada- ya cállate.

-Mira mira…-dijo Ino al ver como a lo lejos Naruto se iba- parece que no estarán juntos como pensabas –De pronto ambas vieron a Yugao correr tras él, alcanzarlo y detenerlo- o tal vez sí.

Ante los desorbitados ojos de Sakura que se mordía de furia, Yugao guio a Naruto por la escalera hacia su departamento. Luego de eso ambos entraron al lugar y no se supo más del rubio por el resto de la noche. Sakura no pudo aguantarse la angustia y salió corriendo en dirección opuesta. No podía creer que Naruto estuviera con una y con otra. Si estaba con esa mujer del ANBU, y también estaban con Anko Mitarashi, ¿con cuántas más estaría? ¿Acaso se había vuelto un pervertido como su sensei Jirayja? No lo podía soportar. Lo había perdido, ese dulce hombre que la amaba solo a ella. Lo había perdido. Ya nunca más seria solo para ella.

Ino acompaño a su amiga, sabia cuanto le dolía lo que estaba sucediendo, pero no pudiendo hacer nada para evitarlo; tenía que tratar de seguir las órdenes recibidas. Naruto estaba demasiado diferente, se relacionaba con personas diferentes y actuaba demasiado extraño. Ino se comprometió a averiguar que ocurría. Para desgracia de Sakura, si Naruto se había vuelto un pervertido, la rubia sabía por dónde llegarle al Uzumaki. Simplemente iba a seducirlo.

Pero ni siquiera imaginaba, en cuantos problemas iba a meterse por ello.

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El rubio Uzumaki regresaba a su casa, camino con tranquilidad admirando la mañana clareando, se sentía descargado, y viendo como habían salido sus planes la cosa no era para menos. No había esperado follar con Yugao esa noche, más bien la capitana era una especie de "carnada". Pero visto que no había pasado lo esperado por Naruto, ósea Sakura apareciendo para evitar el momento por los celos, había sido fantástico haber tenido esa ligera "descarga a tierra".

Pronto conseguiría el pergamino sagrado de Konoha. Haría que Yugao lo cambiara por uno falso para que los consejeros se quedaran con la idea que en el archivo todavía estaba el original. Luego planeaba ir por los pergaminos de cada aldea, obteniéndolos de diversas formas y con diversos recursos. La idea general era despojar de poder a todas las villas Shinobi. Como todos eran demasiado imprudentes para acceder a la paz mundial, Naruto pensó que era el símil de darle una katana afilada a unos pequeños niños. No sabrían usarla y terminarían por lastimarse al intentarlo.

El camino del Shinobi se terminaba, Naruto lo terminaría del mismo modo que Rikudou Sennin lo inicio. Era otra era la que comenzaba, una de poder centralizado y encontrar la paz por medio de la unión definitiva de los países. Era una idea radical, y Naruto debía actuar radicalmente para concretarla.

Abrió la puerta de su casa, ingresó al lugar en penumbras y le sorprendió que estuviera habitado de antemano. Primeramente supuso que Anko se había colado en su casa como era su perversa costumbre, luego su olfato le negó esa chance, era alguien más, justo a quien esperaba horas atrás en una calle. Podía sentir en su piel la furia de esa mujer, la rabia contenida, el deseo que exudaba por los poros. Después de todo, ese sello que le puso hace semanas la había dejado cachonda y bien preparada para la guerra. O al menos eso suponía Naruto.

De pronto recibió un puñetazo que lo lanzó contra una pared, y luego otro, haciéndolo atravesar el muro por fin. Le entró algo de polvillo en los ojos así que no veía bien, apenas se ponía de pie y ya fue una bofetada la que lo cruzó de lado en su cara. Ya la tenía enfrente, a ella…

-¡Iiii…..idiota! –Gruñó furiosa la kunoichi- ¡tú eres….un idiota!

Otra bofetada, pero sin fuerzas. Naruto pudo oler que había bebido hasta el agua de los floreros. Olor a sake que volteaba surgía de ella como estampida. Se puso firme el Uzumaki mirándola cara a cara seriamente. Sakura Haruno apenas podía mantener los ojos abiertos, el alcohol ingerido le pasaba factura.

-Sakura…-dijo el como si nada- ¿Qué haces aquí?

-¡Eres un….idiota! –Reafirmo ella apretando el puño frente al rubio- me persigues desde que nos conocemos…-hablaba como podía rabiosa- me invitas a citas…me proteges….

-¿Recordando el pasado? –sonrió apenas Naruto sin entender- no viene al caso según veo pero bue...

-¡Tú haces que te extrañe! –Grito y las lágrimas se caían- ¡desapareces cuando ya no puedo ser feliz sin verte! ¡Te vas de mi vida así como así!

-No fue mi elección…

-¡Te he buscado como loca! –Gruño apoyando sus manos en los hombros de Naruto y escondía lo ojos llorosos en su flequillo- y…tú…vuelves. Tan diferente justo cuando….

-¿Justo cuando qué?-preguntó Naruto que ya no sabía que pensar.

-¡vuelves a mi cuando te amo!-admitió abrazándose a él y rompiendo a llorar- y ya no eres…mío.

Algo se revolvió dentro de Naruto, algo que creía muerto o extraviado para siempre. Ver llorar a Sakura Haruno era algo que casi podía compararlo con el dolor físico. Pero no era el, no era aquel Naruto Uzumaki Baka de hace tiempo. Este hombre era un árbol que creció fruto de la desaparición del antiguo Naruto. Pero aun así no podía negar que le dolía verla así.

-Sakura...-le dijo apartándola serio- compórtate por favor. Tu maestra no querría verte de esta forma. No soy un estúpido que no sabe nada, he escuchado maravillas de ti por todos lados. Que eres la heredera de Tsunade, que mejoraste sus jutsu y guardas técnicas de combate que te hacen merecedora de respeto. Yo mismo te he puesto a prueba sin que tú lo notaras y aquí estas, sin un rasguño. Tu control del chakra es….

-¡BASTA! –Grito con violencia Sakura mostrándole el brillo en sus ojos verdes- no soy aquella kunoichi, hoy no, ¡aquí no!

Naruto no sabía que decir, casi le lastimaba haber pensado en vengarse de ella por el simple hecho que cuando niños no le correspondía. ¿Quién carajo mandaba sobre su corazón? Naruto tenía un par de tristes anécdotas sobre ello. No tenía razones para odiarla, no tenía motivos para lastimarla. Simplemente debía dejarla ir y concentrarse en su tarea reproductiva. Después de todo el amor no sería algo para Naruto Uzumaki. Tenía demasiado para perder si volvía a enamorarse locamente. Y Sakura no tenía un clan detrás para ser destruido.

-hoy…en este lugar….-finalizó Sakura- soy solo una mujer…pidiéndole a un hombre que la amé.

Naruto negó con la cabeza, era patético todo el cuadro. En el medio de su destrozado comedor, Sakura estaba a su entero capricho, estaba ebria y disponible. Solo tenía que tomarla. Así que coloco una mano sobre el hombre de la rosa, con la otra elevo la barbilla de ella mirándola fijo a los ojos. Ambas miradas se cruzaron algunos segundos, momentos interminables.

-Después de este día…-susurró Naruto acercando su rostro hacia Sakura- deberás tomar la más dura decisión de tu vida –Le dio un corto beso en la mejilla- deberás aprender a confiar en mí y elegirme antes que todos. ¿Estarás dispuesta?

Ella estaba como atontada por las cercanías con Naruto. Había bebido por horas en el departamento de Ino y cuando la rubia se durmió por menor resistencia al alcohol, Sakura salió dispuesta a matar a esa mujer que seguro se lo montaba con Naruto. Equivocó el camino y terminó pasando por frente de la casa del rubio, lugar al cual decidió escurrirse por el patio trasero. Tan solo entró para gritarle cuatro verdades bien dichas a ese pervertido. Ni siquiera recordaba porque estaba entre sus brazos, por que recibió ese beso en su rostro y por qué sentía a su cuerpo flotar por ello. Así que con ambas manos aprisionó la cara de Naruto, y le dio un inexperto pero apasionado beso en los labios.

-Esta madrugada…-susurró Naruto luego del beso- conocerás al hombre de tu vida. Y serás mía para siempre, juntos conduciremos a un mañana mejor para todos. Serás mía si tanto me amas.

Naruto el cargo de los muslos entre los apasionados besos, ella solo se dejó llevar, sus defensas y preguntas estaban en cero absoluto entre los labios de Naruto. Quería experimentar, quería saber por qué el rubio volvía locas a esas mujeres tanto más grandes que él. Quería saber cómo las había conquistado, como las había amado y por qué ellas no lo rechazaban a pesar de saber que dormía con otras.

Tenía dudas en su corazón, ¿Quién era realmente Naruto? ¿Era el frio asesino que Ino describió por sospechas de Shikamaru? ¿Era el hombre que hacia desconfiar a Sasuke? ¿Era el mismo de siempre solo que más maduro y curtido del dolor? ¿Era el hombre de su vida como cada resquicio de su ser le indicaban? ¿Por qué le había puesto ese sello? ¿Era el sello culpable de sus sueños mojados? ¿Por qué lo había hecho sino? ¿Era un sello para protegerla? ¿Qué pretendía de ella? ¿Había la posibilidad de recuperar su amor?

Naruto quiso desvestirla suavemente, quiso tratarla dulcemente como lo que era, su primera vez. Pero era Sakura la que furiosa consigo misma se quitaba sus prendas con rabia. Casi se arrancó el chaleco cuando apenas Naruto le abrió el cierre del frente, empujo a al rubio sobre el sillón largo de la sala y se montó sobre el para tomar su rostro y besarlo salvaje. Estaba ebria, estaba desinhibida y furiosa por forzar esta situación. Hubiera querido una cita, un paseo romántico y luego de una cena, poder hacer el amor bajo las estrellas nocturnas como en los libros que había leído por afición. Ser tratada como una princesa, como una diosa por el amor de su vida que perdería la virginidad justo al mismo tiempo que ella. Era el sueño perfecto de toda chica. Y la realidad bruta era la que estaba viviendo en ese sillón.

Sabía lo que tenía que hacer, conocía la mecánica por conversaciones de mujeres con sus amigas. Sabía lo que tenía que hacer para concretar esos anhelos de su cuerpo. Se sentía humillada por los celos cuando fugaces retazos de su mente le hacían recordar como Ino entre copa y copa dijo que intentaría seducir a Naruto. Que se acostaría con él para sacarle la información cuando se durmiera. Sakura no lo pudo soportar, bebió furiosa y no podía entender como todas querían un pedazo de Naruto. ¡De su Naruto!

El rubio sonrió apenas cuando ella le quito la chaqueta Jounnin y le arranco la camiseta negra desgarrándola furiosa. Sakura parecía poseída, y eso que Naruto no le había hecho absolutamente nada para tenerla a punto caramelo. Eso era más excitante a ojos del rubio. La pelirosa se apartó la bandana de la aldea que usaba de vincha en su cabello y la dejo a un costado, abrazo a Naruto por el cuello con ambos brazos en el momento que el hombre le rasgo la camiseta de redecillas y bajo el top negro descubriéndole los pechos al fin.

Goloso, comenzó a atacar con su boca los senos pálidos de Sakura encendiéndola como una hoguera. Ella tiro su cabeza hacia arriba gozando ese delicioso contacto como loca. Naruto la estaba lamiendo, ¡a ella! ¡A ninguna otra! La estaba lamiendo y estaba gozándolo mucho.

-Sakura-chan…-sintió un susurro entre medio de sus senos

Eso la volvió loca de placer, ese "chan" que había extrañado, que despertaba todo lo que más había deseado. Apretó fuerte la cabeza del hombre contra sus pechos, no quería dejarlo ir hasta conseguirlo todo de él. Naruto no pretendía irse tampoco, la tenía justo donde quería y esa mañana entera la volvería loca con sexo. Le haría el amor hasta reventarla. A partir de ese momento, Sakura también seria suya. Solo tenía que tomarla.

-¿quieres ser mi doctora del amor? –Susurro Naruto lamiendo sus senos por turnos- ¿quieres intentar curar todas mis dolencias Sakura-chan?

-Na…ruto….

El hombre sonrió perverso, dos kunoichi médicos eran mejores que una. Shizune prometió ayudarle con el Kyuubi. Pero Naruto no se acostaría con la morocha por una simple razón ajena a lo sexual. A veces tenía resquicios del viejo Naruto. Aquel joven de pensamientos idealistas y románticos. Por ejemplo lo primero que noto al volver a Konoha, fue como Iruka-sensei estaba saliendo a cenar con Shizune. Como intentaba intimar con ella. Así que desistió de follarla como era su intención inicial. Después de todo, Shizune no tenía una barrera de sangre pero si mucho cariño de hermana por Naruto. Así que le mintió diciéndole que quería arrancarse al Kyuubi. Para así obtener su ayuda a futuro.

-oh…cariño…-gimió Naruto manoseándole el trasero a Sakura- estas tan caliente. Creo que tendremos que calmar esta sed que tienes.

Sakura gemía tratando de abarca mucho de Naruto con sus manos. Estaba arrodillada sobre el en el sillón. Sobre el, sometiéndolo. Pero sentía mucha humillación porque presentía que Naruto la había manipulado con ese sello. Sentía mucha desazón por ello.

-Naruto…-gimió la chica entre los besos mientras elevaba una rodilla para que el la desnudara- ¿dime porque me sellaste? Ah…ah….-el la tocada a través de la calza- ¿Por qué? Ino me dijo…

-shhhh –le hizo callar poniendo una mano en su cuello y atrayéndola a un profundo beso con lengua- Ino me importa un pepino. Te coloqué un sello para poder rastrearte en cualquier momento del día. Tenía miedo que los consejeros te usaran para llegar a mí.

Sakura estaba demasiado entregada, demasiado excitada para contradecir ese argumento. Ella no conocía la naturaleza del sello, Ino solo sabía que era un sello Uzumaki por su forma en dibujo. Pero aunque Sakura sospechara de sus sueños eróticos luego que iniciaran justo después de ser sellada, ¿Cómo podía probar que eran por el sello? ¿Acaso importaba si ahora tenía a Naruto entre sus brazos? ¿La estaba utilizando?

-Sakura-chan…-rogó con mirada perversa Naruto que la chica no pudo ver- quítate todo. Vamos a demostrar que estos años separados solo mejoraron las cosas entre nosotros. Quiero enseñarte que puedo hacerte feliz, si confías en mí.

La tocaba, suavemente frotando en los lugares correctos, en los sitios erógenos indicados. Ella gemía abandonada a sus intentos. Sobre Naruto estaba, pero el control definitivamente lo tenía el hombre. Una lengua jugueteando con sus pezones, caricias fogosas, desvistiéndola con tal maestría que parecía haberlo hecho un millón de veces. Dejándola desnuda y rogona de más fricción. Por eso dos dedos de Naruto acariciaban el exterior de la intimidad de la chica, jugando con sus sensaciones como si fuera una marioneta. Ella se dejó hacer, solo devolvió besos profundos y permitió que Naruto la tomara. El joven susurraba palabras excitantes mientras lamia, poniéndola aún más caliente si eso era posible. Volviéndola una completa lunática de calores corporales.

-me arde Naruto….-gemía Sakura sonrojada y traspirada- ayúdame.

-si bebé si…-sonrió el, he introdujo su dedo índice dentro de Sakura- aquí vamos, primero te relajare para luego ponernos serios.

Sentirse invadida, saber que no eran sus propios dedos sino otros. Aferrarse con firmeza a Naruto y abandonarse al deseo. Sakura se pasó los siguientes minutos en un delicioso péndulo. Movía su cadera tratando de generar más profundidad en el dedo de Naruto. Tratando de escaparle a la tortura que significaba estar al borde del abismo pero nunca caer. Era asfixiante. Finalmente lo consiguió, no sabían cuando duro esos manoseos de calentamiento pero al fin encontró el orgasmo cuando Naruto agarro el pezón izquierdo de la chica y luego de lamerlo como un dulce, lo mordió fieramente causándole una correntada de dolor, y el placer la golpeó de lleno. Dejándola respirando pesado a un lado del sillón junto a Naruto.

-Tan….rápido…-balbuceo Sakura como pudo- me hizo llegar…tan rápido.

-vamos vamos cariño…- le animo el con una sonrisa traviesa- ¿No creerás que esto es todo no? Solo es un comienzo nada más. –Se bajó los pantalones y quedó desnudo para subirse al sillón sobre ella- ahora es cuando inicia lo bueno.

Sakura se colocó boca arriba ayudada por el rubio, tuvo el reflejo de cerrar las piernas juntando las rodillas por el temor. Había visto el gran aparato de Naruto y sintió al dudas sobre su salud si esa… "cosa" llegaba a entrar en ella. Pero Naruto sonrió tranquilamente sin forzarla a abrir las piernas, levando tomándola desde la pantorrilla, la pierna derecha de Sakura. Comenzó a lamer sus dedos del pie, siempre sonriendo y provocándole gemir cuando dos dedos acariciaban traviesos el muslo de ella. Fue una visión muy erótica para la pelirosa verlo besando, lamiendo y homenajeando su pierna derecha como si tuviera toda la paciencia del mundo. Casi sin notarlo, la firmeza con que había juntado sus rodillas fue mermando, Naruto comenzó a descender por la pierna, su lengua dejo sello por toda la blanca piel bajando a la zona del muslo, pero buscando el premio mayor. Tan solo unos centímetros más en el centro.

-uuummm- suspiró Naruto divertido mientras dio una suave lamida a la intimidad de la chica- rosada y jugosa. Justo como me recomendó mi doctora.

Sakura sintió una descarga eléctrica al sentir esa lengua, unas chispas descendiendo desde sus pies hasta llegar a la columna vertebral, subiendo irremediable a su pobre y debilitado cerebro. Tuvo que arquear su espalda para sacar adelante la sensación, porque Naruto no se detenía, había iniciado la estimulación a la vulva y el clítoris. Él no se detenía.

-oohhh –se quejó Sakura al sentir como la lengua del rubio iba más adentro- aahh…ah…ah…justo ahí Naruto. Estas justo ahí.

De ojos cerrados, con sus manos aprisionando la cabeza del rubio e impidiéndole detenerse. Quería más, quería todo, esa sensación que obtuvo por un solo dedo de Naruto ahora la quería de nuevo. Una vez más, cien veces más, mil veces de ser preciso.

-Sakura-chan sentirá muchas sensaciones este día –susurro Naruto elevando un poco su cabeza y mirándola sonrojada- espero que puedas soportarlas sin volverte loca.

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La casa de la familia Nara estaba encallada en medio de los bosques donde las manadas de ciervos eran cuidados desde hacía décadas por ese clan. Habían pasado varios días desde el atentado, las investigaciones pertinentes para determinar lo sucedido en la masacre del clan Hyuuga había arrojado resultados contradictorios.

Shikaku y Shikamaru Nara presidian la reunión secreta y buscaba adhesiones para formar un frente común. Había muchas dudas, muchas interrogantes sobre los acontecimientos ocurridos últimamente. En la sala de la casa estaban alrededor de la mesa Chouza Akimichi e Inoichi Yamanaka. Los tres líderes de clanes eran amigos y compañeros desde la infancia. Por eso solían reunirse antes de las juntas generales con los consejeros ancianos.

-Shikaku ¿Por qué nos reunimos en secreto? –Pregunto Inoichi- ¿acaso habrán más sorpresas además de lo que paso con Hiashi?

-todos aquí sabemos lo estúpido que Hiashi podía ser por orgulloso. –Dijo Shikaku fumando un cigarrillo- pero estoy seguro que nadie entre nosotros puede creer que haya asesinado a sus familiares y huido con el pergamino sagrado. No había precio para la familia, sabemos que eso piensa Hiashi.

-Se lo que vi, -señaló Inoichi- los ancianos murieron en manos de Hiashi. Es difícil de creer que traicionara a Konoha, pero las pruebas…

-Con pruebas se puede demostrar cualquier cosa, - parafraseo Shikamaru- pero lo que no dicen las pistas, son lo único que tenemos.

-¿Qué dices niño? –Preguntó Chouza- explícate.

-Sabemos que usaron un veneno paralizante sobre la comida y bebida –dijo el joven Nara- suponemos que Hiashi los asesinó aprovechando la debilidad de todos. La clave es suponer, solo podemos suponer que un Hyuuga mató a esas personas.

-¿un Hyuuga? –Pregunto Chouza- Inoichi vio con su jutsu que era Hiashi.

-Lo sabemos, -interrumpió Shikaku- pero al pedirle a Inoichi que escriba un informe detallado de todo lo que vio en ese jutsu mental, encontramos pruebas que contradicen la teoría de asesinato por parte de Hiashi.

-¿Pruebas? –dijo el líder de los Akimichi

-Uno…-enumero Shikamaru ganándose la atención de todos- el reloj de pared se ve demasiado lejos según las imágenes mentales de Inoichi-sama, pero las agujas claramente marcan más allá de las 22:20 un horario donde el equipo de la capitana Uzuki informo haber estado con lord Hiashi a varias cuadras de la mansión Hyuuga. Dos… mientras el supuesto Hiashi asesinaba a sus víctimas, se manchó de sangre su Yukata en varios sectores. Cosa que los ANBU no notaron y tampoco la capitana Uzuki en su enfrentamiento posterior. Y tres…las cocineras y sirvientas que fueron interrogadas por la comida envenenada, ninguna ha declarado que Hiashi hubiera pasado siquiera cerca de la cocina.

-niño…-dijo Inoichi serio- debes ser consiente que si le quitas responsabilidad de sus actos a Hiashi Hyuuga, debes estar preparado para acusar a alguien más.

-y con pruebas fehacientes –completo Chouza

-es cierto que solo tengo sospechas…-se cubrió Shikamaru prudente- pero como bien conocen, mi padre está encargado de los archivos y bibliotecas con nuestras leyes e historias registradas –Shika dio una calada al cigarrillo en su mano derecha y prosiguió- también está el archivo prohibido, al cual ingresé sin autorización para revelar ciertos altercados que vienen sucediendo en la aldea.

-¿sabes que eso es ilegal verdad? –Le amonesto Inoichi- ¿Shikaku tu sabias lo que él estaba haciendo?

-No solo lo sabía sino que también le di la orden que lo hiciera. –Sorprendió el líder Nara- los consejeros nos ocultan cosas y ponen en peligro a cada uno de nosotros, incluyendo nuestras familias.

-quiero más detalles,-pidió Chouza bebiendo un té que la señora Nara había dejado para la reunión- no apoyaré una acusación contra nadie sin motivos.

-Ese es el punto, -respondió Shikaku- "motivo". ¿Quién podía tener un motivo para asesinar a los Hyuuga?, ¿quién podía tener un motivo para liquidar al equipo 23 del ANBU sin previo aviso o advertencia? ¿Quién tuvo razones para hacer todo esto?

-informe número 0043231 –leyó Shikamaru de un documento en sus manos- el equipo 23 tiene como misión sostener la custodia del prisionero Naruto Uzumaki. Fue trasladado por ellos, fue escoltado hasta la sala de reuniones y lo vigilaron allí durante todo el juicio. No hubo detalles de relevancia que informar según se lee aquí.

-¿y cómo nos ayuda esto?- dijo Inoichi

-¿recuerdan la reunión? –pregunto Shikaku a sus dos compañeros a lo que estuvieron en silencio un momento.

-algo puedo recordar, -dijo Chouza serio- Uzumaki Naruto estaba cortado en parte de su cara. Algunos golpes tal vez. ¿Una escolta hostil?

-suposiciones…-desdeño Inoichi

-solo los llamé a esta reunión por dos razones, -finalizó Shikaku- la primera tiene que ver con apoyar a las princesas Hyuuga con su nuevo liderazgo del clan. No deben pagar por los errores de Hiashi o de quien sea. Y la segunda razón, Naruto Uzumaki es el jinchuriki del Kyuubi. Puede que su regreso a Konoha no nos haya traído aquel héroe que pensamos. El demonio pudo haberlo dominado aunque solo fuera parcialmente. Debemos tener un ojo vigilante sobre ese chico.

La reunión acabo con decisiones dispares. Chouza no creía que Naruto fuera dominado por el demonio. Mientras que Shikaku e Inoichi acordaron arreglar ciertas pruebas para estar más seguros. Inoichi sugirió investigarlo mentalmente, tal vez invitarlo a una cena formal y sacarle información.

Shikamaru solo guardo silencio, lo que no había dicho en esa reunión era que también había leído los informes confidenciales sobre la masacre del remolino. Recordaba vagamente como en la cena donde los antiguos novatos se reunieron hace algunas semanas, Naruto había dicho que había sido entrenado por familiares Uzumaki. Shikamaru encontró los datos de Danzou, el origen de muchos sellos utilizados hasta la actualidad.

Shikamaru tenía una teoría. Naruto Uzumaki, ese Naruto que volvió, conocía la verdad sobre la participación de Konoha en la masacre de su familia. Conocía esa verdad y quería venganza. Tal vez matar a todos los lideres para desquitarse, tal vez acabar con todos desde adentro. Paso por paso. Shikamaru evaluó que ese no era el "estilo" de Naruto. Que debería haber barrido con el poder del demonio a toda la villa. Así que tal vez, podía aun encontrarse la manera de convencerlo para que desista. Pero solo era teoría, solo eso y nada más.

Ino podría darle más datos luego de sus investigaciones. Podría decirle si Naruto realmente era el amigo de siempre. O un peligroso e inestable Shinobi enemigo.

Fin del capítulo.