¡Hola! Aquí les dejo este nuevo capítulo.
Disclaimer: Ni Fairy Tail ni sus personajes me pertenecen, pertenecen a Hiro Mashima. Yo solo los uso para satisfacer mi imaginación. Disfruten.
Capítulo 2: Otra vez en Fairy Tail...
-Lugar desconocido- -Fecha desconocida- / -Lugar desconocido-
Lo último que sus ojos vieron antes de que el portal se cerrara fue el rostro de la persona que más amaba, después de eso empezó a correr por ese extraño pasillo dorado como si su vida dependiera de ello, pero no era así, su vida no importaba pero necesitaba mantenerse viva para salvar la vida de los que realmente importaban. El dolor en un costado se hacía más fuerte con cada paso que daba y después de un tiempo empezó a dejar gotas carmesí por donde había pasado. El sonido de un péndulo la acompañaba mientras corría y no sabía a donde iba a parar, no había terminado de hacer el conjuro cuando André la apuñaló y la lanzó a la grieta dorada que se había formado – intenta salvaros, si es que puedes – le dijo antes de recitar algo más y cerrar la grieta.
Pensó que el camino no tenía fin, todo era exactamente igual, no había nada más que el camino dorado por el que corría hasta que vio una luz a la cual se dirigió con las pocas fuerzas que le quedaban, estaba mareada y cansada, quería salir de ahí y a la vez dejar de correr y dormirse en ese lugar, formar parte de él y desaparecer para no seguir sufriendo pero se obligó a llegar a esa luz, tenía que vivir.
Cuando salió de la grieta temporal se encontró en algo que parecía ser un bosquecillo, con la poca fuerza que le quedaba y sujetándose de los troncos de los árboles, empezó a avanzar hacia lo que parecía ser una voz femenina, no quiso caer presa del sentimiento de nostalgia que le traía esa voz, sabía que estaba al borde de la muerte y que su cerebro la engañara así era una jugada muy cruel. Se obligó a seguir caminando hacia esa voz y entonces escuchó una voz masculina de dónde provenía la voz femenina.
Sintió su corazón agitarse dentro de su pecho y las lágrimas agolparse en sus ojos cuando divisó la casa en donde había crecido cuando era niña, lentamente fijó sus ojos en las personas que estaban sentadas en un desayunador y supo que el viaje la había llevado demasiado lejos. – Mamá, papá – susurró en una mezcla de felicidad, miedo y alivio antes de desmayarse.
Magnolia. 18 de febrero – año x793 / Gremio de Fairy Tail
Mirajane las vio paradas en la entrada del gremio y reconoció de inmediato a la rubia de la iglesia pero esa vez no estaba sola, estaba con una peliazul con un rostro infantil. Notó que la rubia era bonita pero su belleza era opacada por la sombra de tristeza que le cubría los ojos, también notó el miedo evidente de entrar al local del gremio y como la peliazul le dedicaba una sonrisa cálida para infundirle valor.
Las vio acercarse a la barra a donde estaba ella descansando en esos momentos, también notó que algunos se le quedaban viendo de reojo a las extrañas y otros les lanzaban piropos que ellas parecían no escuchar – Bienvenidas a Fairy Tail, mi nombre es Mirajane – les dijo con su sonrisa de siempre y vio como la rubia se tallaba la mano derecha, como si le doliera – ¿en qué les podemos ayudar? – hizo la pregunta de cortesía para los visitantes, eran el mejor gremio de todo el país y no faltaban los que se querían unir o venían a encargar algún trabajo de manera personal.
- Yo soy Juvia Loxar y ella es Lucy… - la peliazul se le quedó viendo a la rubia por un momento, como pidiendo permiso para terminar la oración.
- Lucy Heartfilia – la rubia terminó la oración y Mirajane enfocó su vista en la rubia – un placer – y la sonrisa que afloró en los labios de la rubia por un momento le dio la impresión de que estaba cargada de nostalgia – queremos hablar con Makarov Dreyar, es sobre un asunto delicado.
- El maestro no está, llegará en una hora, pero pueden esperarlo aquí – señaló una mesa vacía para que ellas ocuparan.
- Gracias, la barra está bien – habló la peliazul y se sentaron en la esquina más alejada de la barra, lejos de las miradas y el escándalo del gremio. Mirajane las veía platicar en susurros y mirar hacia todos lados de forma ansiosa, sobre todo a la que se había presentado como Lucy, les llevó unas bebidas de cortesía y les preguntó de dónde venían, la mirada cruzada que se dieron no le gustó en absoluto pero dijeron el lugar al unísono. La mansión Heartfilia.
- F. T.-
- ¿Estas segura? – Le preguntó la peliazul a Lucy en un susurro - ¿Podemos confiar en él? ¿Y si no nos cree? – no podía negar que tenía miedo, ella misma no lo había creído en ese momento de no ser porque lo que le había dicho su mejor amiga se había cumplido al pie de la letra.
- No lo sé – soltó con desanimo mientras contemplaba la bebida que le había llevado la albina – eso es algo que no te puedo decir porque esto es algo que no he vivido – entonces la vio contemplarse la mano derecha con tristeza y supo que añoraba la marca en su piel, aquella de la que le había hablado tantas veces cuando se despertaba gritando en las noches.
Juvia escuchó un "Estamos en casa" en la entrada del gremio, iba a voltear a ver quién hacia tanto ruido pero el firme agarre de Lucy se lo impidió – no – le susurró con pánico en su mirada y entonces supo que era el pelirrosa y ese uso del plural era una indicación de que venía acompañado por su esposa.
- Vámonos, no necesitas exponerte a esto – le suplico con un leve susurro pero la rubia negó.
- Si vamos a estar aquí no puedo huir de él cada vez que lo vea, él no me conoce, no sabe quién soy porque nuca me ha visto, además – apretó el relicario en su cuello – necesitamos esperar al maestro. – Juvia asintió y se quedó en su sitio, todo estaría bien si el pelirrosa no se acercaba a ella.
-F.T.-
Natsu irradiaba felicidad, se había convencido que de nada estaba mal, que lo que sentía en su pecho era solo productos de sus nervios por la boda y los había olvidado al momento de decir "Acepto". Saludó a su cuñada a la distancia y se trepó a la tarima para que todos lo vieran, le tiró un beso a la distancia a su esposa, que estaba en la barra con Mirajane, haciendo que la aludida se sonrojara por el acto, tomó aire en sus pulmones y les gritó a todo pulmón - ¡Soy el hombre más feliz del mundo! – vio como Lisanna era abrazada por sus hermanos y como sus compañeros del gremio levantaban su cerveza con alegría haciendo un brindis por ellos y su felicidad.
Todo era alegría en el gremio hasta que escucharon el grito de una mujer al final de la barra pidiendo ayuda. Inmediatamente todos dejaron lo que estaban haciendo y se enfocaron en la mujer que había gritado, Natsu llegó primero pensando que había sido Lisanna pero lo que encontró fue otra cosa, vio a una peliazul llorando sobre una rubia que yacía inconsciente en el piso del local, no lo pensó dos veces y tomó a la rubia para llevarla a la enfermería del gremio seguido de cerca por la peliazul que era presa del miedo y la preocupación.
La depositó en una de las camas y la peliazul se acercó a ella – Lucy-san, Lucy-san, reacciona por favor – escuchó como le rogaba a la rubia y Natsu se quedó sorprendido por como la había llamado. Lisanna entró acompañada de Mirajane dejando atrás a todos los curiosos, la albina mayor se acercó a la rubia para revisarla haciendo que la peliazul se apartara para dejarle espacio al aire que necesitaba.
- Necesitamos alcohol – pidió al aire – está desmayada – vio como Lisanna le tendía un frasco con bolitas de algodón remojadas en alcohol, como su cuñada sacaba una y la pasaba por la nariz de la rubia intentado hacer que reaccionara, como la peliazul jugaba con sus manos de manera ansiosa y él no movía ni un musculo, pensó que si respirar no fuera una acción natural de su cuerpo habría muerto por asfixia hacia bastante tiempo.
- F. T.-
Cuando entró al gremio todo era un caos, no el clásico caos que reinaba en el lugar, sino un caos que era habitual cuando pasaba algo malo. Inmediatamente preguntó por lo que pasaba y alguien a quien no distinguió le gritó que una clienta se había desmayado y la estaban atendiendo en la enfermería, inmediatamente encaminó sus pasos hacia la enfermería donde había lo que parecía ser medio gremio amontonado en la puerta, se hizo paso entre ellos y entró en la habitación en el momento justo en que la rubia abría los ojos y preguntaba en dónde estaba.
- En la enfermería de Fairy Tail – respondió desde la puerta avanzando hacia la rubia que lo volteó a ver en cuanto terminó de hablar – se desmayó en la barra y la trajimos aquí.
- Maestro – habló con lágrimas en los ojos haciendo que todos se quedaran sorprendidos – maestro – y se soltó a llorar en la cama a la vista de todos, vio como una peliazul se acercaba a ella y la empezaba a consolar.
- ¿Nos conocemos? – Preguntó con intriga y la rubia negó con la cabeza mientras se limpiaba las lágrimas – salgan todos – pidió en el momento en que vio una sombra conocida en el dorso de la mano derecha de la rubia.
- Si maestro – respondió Mirajane y se llevó a todos del lugar dejando solos al maestro, a la rubia y a la peliazul que la acompañaba y consolaba en ese momento.
- ¿Puedo ver tu mano derecha? – pidió mientras se acercaba a la rubia que asintió y le tendió la mano con el dorso a la vista. Makarov tomó la mano y la vio con detenimiento durante un instante, como si buscara algo en la piel. La rubia solo le sonrió - ¿Quién eres? – preguntó dejando la mano de la rubia en la cama.
- F. T.-
- Entonces… ¿todo este alboroto fue porque un cliente de desmayó? – preguntó con incredulidad el alquimista de hielo.
- Si – respondió Mirajane – el maestro está con ella – y le dedicó una mirada significativa.
- ¿Ella? – preguntó con curiosidad, Mirajane se refería a la clienta como si fuese alguien que conocieran de hace tiempo y del cual no habían vuelto a saber y eso lo intrigaba.
- Mirajane – no notó la presencia del maestro a sus espaldas hasta que el hombrecillo habló, entonces entendió por qué la albina le había dado esa mirada, era la rubia que habían visto en la iglesia el día anterior en la boda de Natsu y Lisanna, aquella que lloró y desapareció en menos de un parpadeo – ellas se van a unir al gremio a partir de hoy – las palabras del maestro lo descolocaron por un segundo y enfocó su vista de nuevo en la rubia que tenía una expresión de nostalgia y en la peliazul que estaba con ella.
Vio como la albina sacaba el sello del gremio para colocárselo a las nuevas integrantes, la primera en colocárselo fue la peliazul, vio cómo se deslizó la falda donde tenía la abertura hacia un lado y como le asentaban el sello dejándole la marca de Fairy Tail en un tono azul cielo sobre la piel blanca. La siguiente fue la rubia, ella extendió la mano derecha mostrando el dorso de la mano donde le colocaron el sello – no es verdad – escuchó que susurró la rubia al ver el color que le habían colocado – es dorado – y luego vio como miraba con pánico a la peliazul.
- Oh, debería de haber sido rosa – escuchó que decía la albina al momento de ver el color de la marca del gremio.
- No importa – le restó importancia al color mientras sonreía de una manera forzada. "Es una mala actuación" pensó el Fullbuster al verla hacer eso. Le resultaba sospechoso que esa rubia estuviera ahí, sobre todo por la forma tan extraña en que él y Mirajane la habían visto por primera vez. En definitiva, no quitaría los ojos de ellas.
Gracias nuevamente por leer :D ¿Reviews?
