¡Hola! Aquí les dejo este nuevo capítulo.


Disclaimer: Ni Fairy Tail ni sus personajes me pertenecen, pertenecen a Hiro Mashima. Yo solo los uso para satisfacer mi imaginación. Disfruten.


Capítulo 3: Dudas...


Hargeon. 2 de enero – año x809 / Bodega abandonada en el muelle.

- Piensa que tu hija debe estar sola, asustada, sin saber dónde están sus padres, sin saber que su madre ha muerto intentando salvar su vida, sin saber que su padre va a morir en cualquier momento – le decía André al pelirrosa que seguía colgado de las muñecas, tenía el pecho y la espalda llenos de cicatrices viejas y nuevas, de profundos cortes en las piernas y el abdomen, de marcas de cuchillo en los brazos y quemaduras en varias partes más del cuerpo. Tenía la cabeza gacha mientras escuchaba lo que le decía el pelinegro en ese tono de voz de autosuficiencia, de completa seguridad.

- No sirve de nada que te lo diga, no la podrás encontrar – soltó con una sonrisa mientras levantaba sus ojos verdes a la altura de los negros que lo miraban. La cara de André se deformó en una mueca de desprecio y lo agarró del cuello donde seguía ese collar negro que lo hacía tan vulnerable como cualquier ser humano.

- ¿A qué te refieres bastardo? – siseó con los dientes apretados mientras sentía como el cuello del Dragneel parecía que fuese a tronar como una nuez en cuestión de segundos. Se detuvo y lo soltó - ¡Habla de una maldita vez!

- Me refiero a esto – sonrió mientras una de sus manos empezaba a desaparecer en un destello plateado – mandaste a mi mujer al pasado con la intención de que muriera en el portal – sus piernas empezaron a desaparecer también con ese extraño brillo plata – pensabas que si moría no cambiaría nada, que podrías viajar tú y tomar a nuestra hija para tus propósitos pero te equivocaste, ella vivió y cambió todo – le dedicó un ultima sonrisa de triunfo – o quizás no cambió nada y todo esto ha sido una ilusión – las últimas palabras del pelirrosa resonaron en el espacio aun después de que había desaparecido completamente del lugar. André se quedó estupefacto por lo que acababa de ver.


Magnolia. 18 de febrero – año x793 / Departamento de Lucy y Juvia

Juvia miraba como contemplaba Lucy la marca del gremio en su mano, el dorado sobre su piel, como si fuese oro, como si fuese – el portal por el que viajé – le dijo esa misma noche cuando llegaron a su departamento.

- ¿Qué vamos a hacer ahora? – preguntó la peliazul a su amiga mientras estaban sentadas en la cama. Lucy había elegido el departamento, le parecía pequeño pero prefería pensar que era acogedor, en el fondo sabía la razón de que ambas terminaran viviendo ahí.

- Esperar, solo eso, ir al gremio todos los días, puedes tomar el trabajo que quieras, haz amigos, enamórate, vive una vida – le sonrió a su amiga que le regresó la sonrisa – perdóname – le dijo momentos después con los ojos llenos de lágrimas – perdóname por haberte arrastrado a esto, perdóname por haber sido egoísta y traerte conmigo, tenía miedo de enfrentar esto sola – Juvia la abrazó dándole consuelo, trasmitiéndole seguridad.

Juvia no tenía nada en contra de ella, era todo lo contrario, estaba agradecida por hacer que la lluvia parece en ese momento, por quererla y cuidarla, por salvarla de las garras de ese gremio que la quería usar como un objeto. Por enseñarle como controlar la tormenta que vivía en ella y por todas las risas que habían compartido. No, no podía reprocharle nada ni negarle nada, la quería como a una hermana y sabía que siempre que necesitara a Lucy, Lucy estaría para ella así como lo había estado siempre.

- ¿Te cuento una historia? – Le dijo cuándo se había serenado, Juvia asintió mientras le limpiaba las lágrimas – La Juvia que yo conocí, se casó con su rey del hielo.

Magnolia. 5 de marzo – año x793 / Casa Strauss.

Mirajane estaba consolando a Lisanna en la casa en donde ellas habían compartido tanto, donde se había arreglado para su boda y para el día más feliz de su vida, donde había planeado junto con su hermana como iba a seducir a su marido en la primera noche.

- ¿Por qué? Dime ¿Es que acaso no me ama? ¿No soy lo suficientemente hermosa? ¡Se casó conmigo! – eran los sollozos apremiantes de Lisanna sobre el hombro de Mirajane, la albina mayor no sabía que decirle en esa situación, estaba anonadada. Ella sabía que habían consumado su matrimonio, después de la escena de la tarima, Lisanna le había confiado en privado como había sido esa primera vez. Esa era la razón de que no entendiera el por qué no la había vuelto a tocar el pelirrosa.

Según Lisanna, Natsu siempre ponía un pretexto para no tocarla después de esa primera noche. Primero pensó que no había sido satisfactorio para él, luego que no le atraía físicamente, hasta llegó a pensar que ella no él no la amaba. Todas las noches intentaba que él volviera a tocarla, todas las noches era la misma escena: él la acercaba, la besaba con devoción, le acariciaba el cuerpo, la desvestía entre las caricias y ella sentía como el cuerpo del pelirrosa reaccionaba a los estímulos al igual que el de ella, como se preparaban irremediablemente para volverse uno mismo pero había algo que lo detenía, algo que hacía que el pelirrosa la alejara lentamente de él y abandonara la habitación con enojo.

En esos momentos estaba de misión y no se la había llevado alegando que ella estaría más segura ahí, con su hermana, que no quería perder lo más bello para él una vez más pero Lisanna pensaba que era porque se estaba arrepintiendo de haberse casado con ella.

- Sabes, Gray me dijo que Natsu dudó la tarde en que se iban a casar, que sentía que había algo raro, no supo explicarlo – los ojos de Lisanna la miraban con miedo, como si la oración de su hermana confirmara su miedo – no te preocupes, quizás luego se le pase.

La siguió consolando por el resto de la mañana, pensando en lo que le pasaba a Natsu, pensando en lo que sentía su hermana al no sentirse deseada por el hombre que ama, pensando en cómo se sentiría ella si Laxus no la hubiese tomado la noche en que se casaron. Un escalofrío le recorrió por la espalda cuando una idea le recorrió la mente. ¿Y si Natsu le era infiel?

Magnolia. 5 de marzo – año x793 / Gremio de Fairy Tail.

- Y ¿De dónde se conocen ustedes? – preguntó Gray con un ligero recelo al ver que Juvia, Lucy y Gajeel platicaban como si fueran los mejores amigos del mundo. Algo le decía que ellas dos no eran de fiar.

- De Lord Phantom – le respondió Gajeel tan tranquilo como siempre mientras fijaba sus ojos en las nuevas haciendo que Gray siguiera la mirada y notara que estaban ansiosas. "¿Son amigas o enemigas?" pensó en ese momento, no recordaba haberlas visto en el ataque de Lord Phantom solo por querer destruir el gremio.

- No las vi cuando…

- No estábamos en ese momento – respondió Juvia con una voz serena y firme – nosotras nos salimos del gremio antes, dejando incompleta a la elite – vio como la peliazul se señaló a sí misma – yo era una maga clase S, elemento agua.

- ¿Tú eras de Elemento 4? – preguntó sorprendido y la peliazul asintió de forma serena, entonces recordó que de eso habían pasado muchos años y ella no aparentaba más edad que Lisanna al igual que la rubia, cosa que era extraño ya que ellos habían estado congelados por 7 años en la isla Tenroujima. Fijó su mirada en Lucy - ¿El maestro sabe esto? – le preguntó en un tono brusco haciendo que Gajeel gruñera por eso - ¿Qué magia usas tú?

- Tú no eres nadie para hablarle así a Lucy-san – le reprendió Juvia sacándolo por un momento de cuadro por la actitud tan seria que utilizó con su amiga. Gajeel solo se contenía la risa y Lucy le colocó la mano sobre el hombro a su amiga mientras negaba con la cabeza.

- ¿Qué si lo sabe el maestro? – Empezó a hablar – por supuesto que lo sabe, no he mencionado la magia que uso porque nadie lo había preguntado, pero está bien, te voy a enseñar mi magia.

- No lo hagas – Gray vio como le suplicó Juvia en el momento en que empezaba a buscar algo que colgaba de su cinturón y como Gajeel se tensó por eso. No le gustaba nada.

- Si, lo haré para que deje de seguirnos y de espiarnos, he notado que no me quita los ojos de encima desde que llegamos, incluso me asombra que no me lo haya preguntado antes – Gray tragó grueso por eso, no pensó que se había dado cuenta. Vio como Lucy se paró y sacó una llave dorada – ¡Ábrete, puerta del León! – Y apareció un joven de traje café y cabellos naranjas que saludó a Lucy, a Juvia y a Gajeel – Soy una maga de espíritus estelares.

- Imposible – susurró Gray incrédulo ante lo que veía – esa es una magia perdida, no se ha vuelto a ver a un mago de espíritus estelares desde el incidente de Oración 6, ¿Cuántas llaves tienes?

- Las doce – respondió con seriedad y fijó su vista en Leo – regresa, dale mis saludos – el joven asintió y desapareció.

Magnolia. 5 de marzo – año x793 / Bosque a las afueras de Magnolia.

- Natsu – llamó el exceed a su mejor amigo y padre adoptivo mientras caminaban por el sendero de regreso a Magnolia ese día temprano por la mañana - ¿Por qué Lisanna no vino en esta misión con nosotros? Era muy fácil, solo eran unos ladrones – pasó un momento esperando la respuesta pero ésta nunca llegó, volteó a ver a su derecha para ver la razón de que no le haya contestado y no encontró al pelirrosa, giró su cabeza hacia atrás y lo vio parado a la orilla del camino contemplando algún punto en la nada con la mirada perdida. Happy llegó volando hacia él, cuando estuvo cerca de él notó que estaba sudando como la vez que se iba a casar, las gotas de sudor resbalaban por su frente y el viento que corría por ahí secaba el rastro en su piel.

- ¿Lo notas, Happy? – Preguntó con un hilo de voz mientras se sujetaba inconscientemente el pecho – hay algo ahí – y señaló al bosque.

- No hay nada ahí Natsu – le respondió el exceed pero no pudo evitar que el pelirrosa saliera corriendo hacia el bosque internándose en éste. Happy salió corriendo tras él mientras lo llamaba por su nombre pero el pelirrosa parecía que no lo escuchaba, súbitamente perdió a Natsu de vista y tuvo que acelerar el paso para poder alcanzarlo. No sabía para donde ir pero un resplandor dorado hizo que se dirigiera hacia ese lugar gritando el nombre de su mejor amigo.

Cuando llegó al lugar lo único que encontró fue a Natsu desmayado en el piso junto a lo que parecía ser un collar negro. Intentó despertarlo pero le resultó imposible, tenía la respiración demasiado lenta y estaba sudando frio. No sabía que hacer e hizo lo único que se le ocurrió en ese momento, guardó ese extraño collar negro en su pequeña bolsita junto a su pescado y se llevó a Natsu volando lo más rápido que pudo hacia el pueblo.


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