¡Hola! Aquí les dejo este nuevo capítulo.
Disclaimer: Ni Fairy Tail ni sus personajes me pertenecen, pertenecen a Hiro Mashima. Yo solo los uso para satisfacer mi imaginación. Disfruten.
Capítulo 4: Despierto...
10 de Julio – año x776 / Mansión Heartfilia.
Abrió los ojos con pesadez, como cuando alguien se levanta después de haber dormido demasiado y aun así se sintiera débil. Todo lo que alcanzaba a ver le parecía demasiado brillante, demasiado luminoso y demasiado suave a la vez. De repente todo se volvió una espiral de luz y texturas haciendo que llevara sus manos a la cabeza como tratando de bajarse del mundo que le giraba sin parar. Cuando al fin logró que todo estuviera algo más quieto empezó a reconocer las formas que hasta hacia poco le parecían destellos de luz blanca, entonces fue que reconoció el lugar.
La puerta de la habitación se abrió con el clásico sonido del picaporte haciendo que ella girara instintivamente la cabeza en esa dirección y, como si fuera un sueño más, apareció la figura de una de las personas que más amaba en el mundo, su madre.
Sus ojos inmediatamente se llenaron de lágrimas al contemplarla parada en el umbral de la puerta y por un instante se le olvidó cómo era que se hablaba, si llevara la cuenta de cuantas veces había llorado en esas últimas dos semanas entonces tendría problemas para recordar los números también.
Layla simplemente sonrió y avanzó hacia ella con paso ligero haciendo que el sonido de la tela de su vestido rompiera el silencio que se había asentado en la habitación; se sentó en un espacio de la mullida cama y le acarició el rostro con delicadeza llevándose con la caricia las lágrimas que habían escapado de los ojos de Lucy.
La calidez de la mano de su madre le llenó la piel y el alma y, por primera en demasiados años, se olvidó de lo que era y quien era, se olvidó de todo y se lanzó al regazo de aquella mujer que la miraba como la niña de sus ojos, dejó que las lágrimas volvieran a fluir por sus mejillas y se abrazó como quien se abraza a la vida misma.
Magnolia. 4 de Marzo – año x793 / Departamento de Lucy y Juvia.
Juvia era una espectadora solamente, no podía hacer más que mantenerse alejada de la rubia que eran engullida por centenares de hilos dorados y plateados. Todos se enroscaban en sus brazos y piernas y que parecían emanar del círculo mágico dorado que se había formado a sus pies.
No sabía que era lo que le estaba pasando, en un momento estaban cenando alegremente en la pequeña mesa de la cocina y al otro Lucy le había gritado que se alejara de ella y que se escondiera tras cualquier cosa. Juvia nunca la había visto así, lo único que había notado era la ligera estela dorada que quedaba cuando ella corría demasiado deprisa y solo eso, pero esta visión la había dejado muda.
Y tan abruptamente como inició así terminó, el círculo mágico desapareció y con él se fueron los hilos dorados y plateados. Lucy cayó al suelo de un sonoro golpe y fue que Juvia se precipitó para ayudarla, la rubia estaba sudando copiosamente, su respiración era pesada y aún estaba consciente, aunque demasiado débil para poder levantarse sola. La maga de agua le ayudo a ponerse de pie y la condujo hasta la cama, la sentó, cogió un pañuelo y comenzó a limpiarle las gotas de sudor que le corrían por el rostro.
- Gracias – le dijo Lucy a Juvia mientras le quitaba con delicadeza el pañuelo con el que le secaba el sudor – seguro te estás preguntado qué fue todo esto. – La peliazul asintió con la cabeza mientras se sentaba en la cama junto a Lucy – Cuando viajé por el túnel, algo de la magia que flotaba libremente entró en mí por la herida que me habían causado. Me ha pasado otras veces y siempre termino igual de cansada, es la magia que regresa a su lugar de origen.
Magnolia. 5 de Marzo – año x793 /Gremio de Fairy Tail.
Después de que llorase todo lo que su atormentada alma necesitaba, Lisanna se dirigió al gremio como lo hacía todos los días desde que Natsu se había ido de misión. No podía dejar que un cumulo de preocupaciones y fantasmas imaginarios le arruinaran su incipiente relación matrimonial, estaba segura de que sea cual sea el problema que tuviese Natsu, lo podrían resolver hablando y eso era lo que iban a hacer en cuanto regresase el pelirrosa de la misión a la que se había ido.
Se dedicó a atender la barra mientras su hermana se encargaba de llevar los pedidos a los clientes, ese era su trabajo cuando no estaba de misión y últimamente, no había tenido ninguna. La simple idea de quedarse sola, en la casa que compartía con Natsu, no le era grata, no cuando las cosas estaban así de frías en su vida sexual.
Cuando llegó a la conclusión de que las cosas estaban frías no pudo evitar una carcajada, estaba casada con un dragón Slayer de fuego y su vida sexual era fría, era la cosa más hilarante y desesperante que había de ser, tanto que daba risa.
El resto del día transcurrió de manera calmada, dentro de los estándares de "calmado" que podía tener el gremio, con una que otra pelea por aquí, sin más destrozos que una silla o una mesa. Los escandalosos del gremio no estaban, Gray se había ido a una misión en solitario hacia unos instantes y Natsu aún no regresaba, así que, técnicamente, había paz.
Al caer la tarde los gritos que pedían ayuda a la entrada del gremio atrajeron la atención de todos, inmediatamente salieron a ver qué era lo que pasaba, en cuanto vieron de lo que se trataba salieron todos los hombres corriendo. Lisanna estaba parada junto a su hermana cerca de la barra observando lo que pasaba, se estaba preguntando la razón de tanto alboroto cuando por la puerta principal entró Gray, que con la ayuda de Happy, traía a un inconsciente Natsu a cómo podía.
Lisanna inmediatamente se le unió al mago de hielo reemplazando al exceed, que parecía desfallecer por la carga, y lo empezaron a subir a la enfermería del gremio. Mientras subían por las escaleras se dedicó a contemplar el cuerpo de su esposo en busca de señales que indicaran que tuvo una pelea o que había sido herido de alguna manera pero no había nada, su cuerpo estaba intacto. Happy lo seguía de cerca volando con las últimas fuerzas que le quedaban mientras repetía el nombre del pelirrosa en forma preocupada.
- ¿Qué ha pasado? – preguntó la albina al exceed en cuanto depositaron al pelirrosa en una cama de la enfermería. Trataba de mantener la compostura mientras buscaba algo para revisar los signos vitales del pelirrosa.
- Solo se desmayó en medio del bosque – respondió preocupado el felino azul mientras veía como Mirajane entraba a la habitación para ayudar a su hermana y el resto de los curiosos se quedaban afuera de ésta.
- ¿Solo eso? – lo volteó a ver preocupada y nada convencida de lo que le decía Happy, nadie se desmayaba en medio del bosque a menos que haya sido atacado o estuviera enfermo y Natsu, hasta donde ella sabía, gozaba de perfecta salud y no tenía señas de haber sido atacado.
- Aye – entonces el exceed volteó a ver a Gray con la preocupación en los ojos – era como ese día de la boda. – La mirada de Gray se oscureció – solo que escuchó algo en el bosque y…
Y el exceed les contó lo que había visto.
Magnolia. 8 de Marzo – año x793 / Enfermería de Fairy Tail.
Llevaba dos días y medio inconsciente y no daba señas de despertar, Gray estaba preocupado por su mejor amigo/enemigo, en su cabeza no paraba de darle vueltas lo que le había dicho Happy la tarde en que trajo a Natsu inconsciente al gremio.
- Como el día de la boda – susurró para sí mismo mientras subía las escaleras a la enfermería del gremio.
El día de la boda, Natsu se había puesto mal, temblaba, sudaba frio, tenía miedo. Así se había puesto ese día según Happy. No paraba de preguntarse qué era lo que había escuchado el pelirrosa en el bosque, qué había olido. Sabía que por sus instintos de dragón era más perceptivo a los detalles pero por más que pensara no llegaba a nada más que lo que ya sabían y eso era algo técnicamente nulo.
Tocó la puerta de la habitación y una voz femenina le dio permiso de pasar. Adentro estaba Lisanna, sentada en una silla junto a la cama del todavía inconsciente pelirrosa, le sostenía una mano entre sus manos y sus ojos estaban rojos, por lo que Gray supuso, no había dejado de llorar.
- Yo lo cuido – fue lo único que le dijo a la albina que solo pudo asentir ante esa oración. La vio darle una última mirada al pelirrosa y luego un beso en los labios, le dedicó una mirada de gratitud mientras le pedía que le avisara cualquier cosa que pasara, que ella solo iría a cambiarse y regresaría. Gray solo puso asentir ante esa petición antes de verla irse del lugar con todas las preocupaciones reflejadas en su rostro.
Se recargó sobre la pared frente a la cama de Natsu y se le quedó viendo, de no ser por la respiración y el movimiento de su pecho al momento de que sus pulmones se llenaran de aire, cualquiera habría dicho que estaba muerto.
- ¿Qué fue lo que te pasó lanzallamas? – le preguntó al durmiente pelirrosa, como si este se levantara y le fuese a contar lo que le pasó.
Lo contemplaba mientras pensaba en la pregunta anterior y si podría encontrar él mismo una respuesta al verlo dormir. Un ligero movimiento en una de las manos del pelirrosa alertó al mago de hielo que se acercó a la cama - ¿Natsu? – preguntó con toda la duda cargada en su voz, llegó a la altura de la silla en la que había estado Lisanna y el pelirrosa abrió los ojos de golpe haciendo que el mago de hielo se quedara estático.
Los ojos del Dragneel miraban para todos lados, como si no conociese el lugar y buscara algo a lo que aferrarse hasta que se posaron en la figura del mago de hielo, éste aún seguía parado junto a la silla con la mano a poca distancia de una cuerda que había instalado en la habitación con el propósito de hacer sonar una campana en la parte baja del gremio en caso de que hubiese problemas o Natsu despertara.
Los ojos del pelirrosa se llenaron de lágrimas al ver al mago de hielo parado ahí y lo siguiente que le dijo Natsu a su mejor amigo/enemigo hizo que la primera reacción del cuerpo de Gray fuera tirar de la cuerda.
– Gray, estas vivo.
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