¡Hola! Aquí les dejo este nuevo capítulo.

Nota: Está escrito como si fuera una especie de diario y cada uno es contado desde la perspectiva de un personaje, espero no se pierdan. A partir de este capitulo ya no hay momentos en pasado. Así que creo que ya no se van a perder (más XD). Gracias a los que se toman el tiempo de leerla, a los que comentan, a los que la ponen en favoritos o le dan follow, esto es por y para ustedes :D


Disclaimer: Ni Fairy Tail ni sus personajes me pertenecen, pertenecen a Hiro Mashima. Yo solo los uso para satisfacer mi imaginación. Disfruten.


Capítulo 5: Alivio...


Magnolia. 8 de Marzo – año x793 / Gremio de Fairy Tail.

Ver a su enana leer y leer los libros de la biblioteca del gremio toda la mañana era cansado, sumado al hecho de que no lo había parado de hacer desde que habían traído al Salamander al gremio era peor, pero sabía que ella no descansaría hasta leer cada libro del lugar y encontrar la cura o la causa del por qué el pelirrosa estaba en ese estado.

Estaba aburrido de estar en ese lugar, a su parecer asfixiante. El aroma concentrado de los libros, el pergamino, la tinta, el polvo, la humedad y varios aromas más le había hastiado con solo pasar un día en ese lugar, quería irse de ahí y llevarse a Levy con él, sacarla a que le diera un poco de aire fresco, que el sol le llenara las mejillas de color y verla mientras leía alguna novela, contemplar sus expresiones al leer y disfrutar de su compañía sin la presión de ese momento.

Pero hacerlo sería egoísta de su parte según Levy.

- Gajeel – susurró Levy mientras dejaba de lado el libro que leía y se sujetaba la cabeza con la mano izquierda y la boca con la derecha. El pelinegro se enfocó en la peliazul que se estaba poniendo pálida y había empezado a sudar frio. No esperó a que ella dijera algo, él simplemente la cargó como un costal bajo el brazo y la sacó del lugar, para su asombro, ella no protestó por el trato tan rudo y se dejó llevar.

Gajeel gruñía cosas inentendibles por lo bajo, su enana llevaba varios días sintiéndose enferma y sin embargo no había salido de la biblioteca. Por el bien del Salamander, más le valía que su enana se enfermara por su culpa o él mismo se encargaría de dejarlo dormido por otros varios días más.

Cuando llegó a gremio, para llevar a Levy a la enfermería y que la revisen, se encontró con Mirajane que cargaba unas prendas de ropa, supuso que era para Lisanna que se estaba cambiando, la albina menor no había dejado el gremio desde que el Salamander había llegado, tanto que utilizaron una de las habitaciones vacías y la adaptaron como un cuarto improvisado para que ella pudiese descansar y cambiarse.

Empezó a subir las escaleras todavía con Levy bajo el brazo cuando se percató de que ni Lucy ni Juvia estaban en el gremio, no era que le importara donde estaban pero se le hizo extraño no verlas ahí, supuso que no tardarían en llegar o algo así. Iba a abrir la puerta de la enfermería cuando escuchó al mago de hielo llamar al Salamander por su nombre, como si le hiciera una pregunta.

Levy empezó a protestar que la bajara, ya se había recuperado de lo que sea que le había pasado pero el pelinegro le indicó que se callara y prestara atención a lo que sucedía dentro de la habitación. Ambos esperaron por lo que les pareció bastante tiempo.

Gajeel había bajado a Levy haciendo el menor ruido posible pero la peliazul solo escuchó el sonido de la campaña y abrió la puerta en el acto dejando atrás a Gajeel que estaba procesando las tres palabras que claramente había escuchado al Salamander decir.

- F. T.-

La campana sonó en la planta baja del gremio y Lisanna inmediatamente dejó de lado el plato de comida que su hermana estaba intentando, casi obligando, hacer que comiera. Subió por las escaleras tan rápido como pudo, con el corazón en la mano y rezando porque esa alarma indicara que Natsu había despertado y no porque significara algo peor.

No podía imaginar estar en un mundo donde su amado pelirrosa no estuviera, no sabía cómo enfrentar algo así y rezaba por no tener que enfrentarlo hasta que estuvieran viejitos y llenos de nietos.

La puerta de la enfermería estaba abierta y entró a tropel para encontrarse a una Levy revisándole los signos vitales al pelirrosa que estaba sentado con la espalda recostada en la cabecera de la cama y parecía estar más perdido que nunca en su vida. No notó al Gray algo confundido ni al Gajeel con expresión de estar pesando algo detenidamente.

Sin pensarlo, se lanzó al pelirrosa llorando de la felicidad haciendo que Levy cayera sentada en el piso por la fuerza con la que había pasado entre ella y Natsu. Abrasó a su aun confundido esposo y le besó los ojos, la frente, la nariz y la boca de la felicidad de que estuviera despierto, sonreía a un confundido Natsu y le decía lo mucho que le amaba, lo preocupada que había estado y lo mucho que lo necesitaba.

En esos momentos, la frialdad de su vida sexual había pasado a ser algo tan vano y superficial que no importaba, lo único que importaba era que Natsu había despertado.

- Lisanna – escuchó como el pelirrosa pronunció su nombre, como si no la hubiese visto en mucho tiempo y luego la abrazó contra él de una manera apremiante, como si su vida dependiera de eso.

- Gajeel – escuchó como Levy llamaba al pelinegro y fue que recordó que había más personas en la habitación, rompió el abrazo y se giró hacia donde escuchó la voz, vio a un Gajeel arrodillado en el piso, junto a una Levy que se retorcía de dolor y se sujetaba el vientre con ambas manos – me duele mucho – había notado como las lágrimas escurrían de los ojos de Levy que estaban llenos de un miedo abrumador.

- Acuéstenla en una de las camas – la voz de su hermana la sorprendió. Se había quedado parada del miedo, no pensó que le había causado algún daño a Levy cuando pasó junto a ella, ni siquiera sabía cómo era que había terminado en el piso - ¿Qué le pasó? – cuestionó al pelinegro que la había levantado del piso y la dejaba sobre una cama con delicadeza.

Gajeel volteó a ver a Lisanna con una mirada de enfado y luego habló: - se tropezó y cayó sentada – y volvió a fijar sus ojos en Mirajane – ya tiene varios días que se ha sentido mal. Revísala.

- F. T.-

Tenía tantas cosas en la cabeza que no había notado el ligero alboroto que había en la habitación hasta que fijó sus ojos en el pelirrosa que observaba expectante la escena que se llevaba en la cama contigua a la suya, fijó sus ojos en Mirajane revisando a Levy que estaba llorando, a Gajeel enojado, a Lisanna preocupada y él, él simplemente se maldecía por haber jalado la cuerda. En esos momentos se abofeteaba mentalmente, pudo haber interrogado el pelirrosa en privado sobre lo que había pasado en ese bosque y sobre lo que había dicho en cuanto lo vio.

Se dirigió a la salida de la habitación, necesitaba pensar y a su parecer, ya había demasiadas personas en ese lugar. Avanzó hacia la puerta sumido en sus pensamientos, todo estaba sumamente extraño, todo se había vuelto de locos desde el día que se casó Natsu.

Antes de cerrar la puerta vio que Lisanna estaba abrazando a Natsu dándole la espalda a la puerta, parecía asustada por lo que sea que tuviese Levy, fuese lo que fuese ya lo averiguaría después, una pregunta a la vez, lo que sí le llamó la atención fue la mirada seria que tenía Natsu, con los ojos entrecerrados, como si estuviera pensando o recordando algo.

El pelirrosa estaba y no estaba en esa cama. Algo había cambiado y él averiguaría que fue lo que pasó.

A penas bajó las escaleras fue asediado con preguntas, todos sabían que él estaba cuidando al pelirrosa y que, por extensión, él había tirado de la campana. Respondió a todas las preguntas con un: - Natsu despertó y está bien, Mirajane lo está revisando – y se libró de todas las personas que lo rodeaban. Les dio una mirada rápida a las personas que seguían en el gremio y como pensó, la rubia no estaba.

Salió corriendo del lugar rumbo a casa de ésta esperando que se encontrara en su casa, se sabía el camino de memoria, la había seguido varias veces antes. Tocó la puerta y solo tuvo que esperar unos segundos antes de que Lucy le abriera la puerta y lo mirara extrañada.

- ¿Quién eres? – Le preguntó directamente mientras entraba por la puerta sin invitación y ella retrocedía unos pasos mientras lo miraba con confusión en el rostro - ¿Quién eres? – le volvió a preguntar con mirada acusadora.

- ¿Quién te crees tú para entrar en la casa de una chica sin invitación? – le regañó poniéndose a su altura.

- Un mago de Fairy Tail y responde mi pregunta, ¿Quién eres tú y que buscas en el gremio?

- F. T.-

Magnolia. 9 de Marzo – año x793 / Gremio de Fairy Tail.

Mirajane salió de la enfermería del gremio después de revisar a los dos pacientes.

Natsu había regresado a ser el hiperactivo de siempre y había pedido que lo dejaran ir a su casa, que ya se sentía mejor pero ella no lo permitió. Técnicamente lo obligó a quedarse ahí hasta que regresara el maestro y pudiera hablar con él. Levy por su parte, tenía que quedarse ahí hasta que fuese seguro para ella y para aquello que habían descubierto el día anterior.

Se quedaba tranquila al ver que no se quedaban solos, tanto Lisanna como Gajeel se habían quedado en el lugar, cada quien con su respectiva pareja. Lo que le inquietaba era que Gray, el día anterior, hubiese salido del lugar de manera tan abrupta y con la mirada enfocada, como si estuviese pensando en algo muy importante; también le inquietaba el hecho de que él no apareciera en el gremio.

Ya todos los miembros se habían ido a sus casas, solo quedaban en el lugar ella, Happy, Lily, Jet y Droy. Habían movido las mesas y las sillas para hacer espacio y colocar mantas y almohadas, ellos eran los que se iban a quedar a dormir dentro del gremio. Cuando solo era Natsu, Lisanna no se separaba de él y dormían juntos en la enfermería, entonces Mirajane se quedaba a dormir en un cuarto junto a ellos que estaba desocupado y que habían arreglado para que Lisanna descansara de vez en vez. Ahora era diferente, eran más personas y no entraban en un lugar tan pequeño.

La albina estaba a punto de cerrar las puertas del gremio cuando apareció Gray, agitado de tanto correr y solo con los pantalones. Inmediatamente lo hizo pasar y luego cerró la puerta.

- ¿Qué te ha pasado? – le preguntó la albina al verlo sentarse y agarrarse el pecho mientras trataba de recuperar el aliento.

- Necesito hablar contigo – fijó sus ojos en los otros que estaban en el lugar – en privado.

Mirajane asintió y subieron al cuartito que habían usado la noche anterior como dormitorio y que estaba junto a la enfermería, ahí podrían hablar sin que nadie los escuchara, sin embargo le pidió a Lily y a Happy que vigilaran a Jet y a Droy para evitar que escucharan, esto último provocó que los aludidos hicieran muecas de descontento.

- ¿Qué es eso tan importante que no quieres que Jet y Droy escuchen?

- F. T.-

Gajeel se debatía internamente entres si hacer lo mismo que había hecho Lisanna, dormir en la misma cama que Natsu, o quedarse toda la noche sentado en esa incomoda silla. Las demostraciones de afecto para con su enana las guardaba en privado y la idea de dormir en la misma cama que ella, cosa que había hecho unas cuantas veces antes, era tentador pero no le parecía muy grato hacerlo en el mismo lugar donde había más personas.

Sus pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de pasos subiendo la escalera, agudizó su oído por si era Mirajane que se dirigía hacia la enfermería a ver si todo seguía bien pero descubrió que no era una persona sino dos, también notó que se habían metido en la habitación que estaba junto a ellos y luego escuchó como era puesto el seguro por dentro, cosa que le pareció muy sospechosa.

Se levantó de la silla y sin darse cuenta tropezó con algo haciendo que maldijera mentalmente por eso al momento de escuchar un quejido proveniente de la otra cama. Pegó el oído a la pared y se dispuso a escuchar:

- ¿Qué es eso tan importante que no quieres que Jet y Droy escuchen? – reconoció la voz de Mirajane.

- Es sobre Lucy. – Escuchó como le respondía Gray.

- ¿Qué tiene Lucy-san?

- ¿Recuerdas lo que te conté de Natsu después de la boda? – Silencio – pues ese día fue el mismo día que apareció Lucy aquí, en Magnolia.

- Al día siguiente se unió al gremio.

- El maestro mismo pidió que le pusieras la marca del gremio después de hablar con ella y con Juvia durante bastante tiempo. ¿Notaste algo raro ese día o algún otro día?

- Ahora que lo mencionas, sí, nos miraba como si sintiera nostalgia, como si nos conociera y nunca se separaba de Juvia-san, pero ¿por qué preguntas todo esto?

- Algo me dice que ella tiene que ver que con lo que le pasó a Natsu. Ellas pertenecían a Phantom Lord, Juvia era de Elemento 4, dijo que dejaron el gremio unos días antes de que nos atacaran por sorpresa.

- Entonces son como Gajeel-san, él se unió a nosotros cuando el gremio fue disuelto.

- Mira-san, cuando Natsu despertó fui a verla, a preguntarle quién era y qué quería en el gremio, le conté como se había puesto Natsu el día que ella apareció y como se había puesto el día que él cayó enfermo, por un instante pude ver sorpresa en su mirada que luego desapareció, me dijo que ella no le había provocado ningún daño a Natsu y que estaba equivocado, que yo no sabía nada. Luego sus ojos cambiaron, me miraban como si me conociera de años, me tocó la cara y me dijo que no le gustaría que me pasara nada malo.

-Después de eso me fui de ahí. Natsu, cuando despertó, me dijo algo extraño, él estaba sorprendido de que yo estuviese vivo. Esta mañana fui a buscar información sobre los Heartfilia, sobre su familia y sobre Lucy, no fue difícil encontrarla, ellos son dueños de una compañía de ferrocarriles. Encontré varias fotos de ellos en los periódicos y ahí había fotos de Lucy, de pequeña, Mira-san, Lucy nació en el año x768, debería tener 25, verse mayor de lo que aparenta, nosotros nos vemos así por haber estado congelados por 7 años ¿y ella? Luego dejan de haber noticias de ella por 7 años, los mismos 7 años que nosotros pasamos congelados y reaparece nuevamente en el DaimatouEnbu como una espectadora más en el año que regresamos. También investigué a Juvia, y es la misma historia.

- Gray, eso no nos dice nada de lo que le pasó a Natsu y no podemos ir y culparla a ella solo por aparecer en ese mismo día, aunque parezca sospechosa de algo y sea realmente extraño eso de que estuvo desaparecida por 7 años, el maestro la aceptó por alguna razón. No debemos desconfiar de ella.

Gajeel despegó la oreja de la pared, lo que había escuchado era algo que él ya sabía pero nunca creyó que Gray relacionara la aparición de Lucy con lo que le pasaba al Salamander, la sola idea era descabellada y muy rebuscada. Era cierto que la rubia sabia más de lo que aparentaba, eso le había quedado claro hacía ya bastante tiempo, cuando él ya se había unido al gremio y leyó la carta que le había dado antes de que abandonaran Phantom Lord Junto a Juvia.

Se volvió a sentar en la silla incomoda y se cruzó de brazos. - ¿Qué es lo qué te pasó Salamander? – le preguntó a la oscuridad.

- F. T.-

Magnolia. 10 de Marzo – año x793 / Gremio de Fairy Tail.

Mirajane lo seguía de cerca, acababa de regresar de Era y ya tenía más problemas que resolver, estaba pensando seriamente en jubilarse y dejarle el puesto a su nieto, ya era justo y necesario disfrutar de su vejez. Entró a la habitación esperando ver a solo a los concernientes enfermos pero no fue así, parecía que medio gremio se había trasladado a ese lugar.

Por un lado estaba Levy que era rodeada por Evergreen, Cana y Wendy que le hacían diversos tipos de preguntas sin sentido, parecía que estaban ocupadas en resolver un cuestionario de una revista. Por otro lado se encontraba Natsu con Lisanna, Happy, Gray, Elfman y Romeo platicando de misiones y poniendo al tanto a Natsu sobre lo que había pasado mientras él había estado inconsciente. Por ultimo estaba Gajeel, sentado en una silla, lejos del ruido y con la mirada perdida en algún punto del universo.

- Mocosos – llamó el maestro a todos los presentes – salgan de aquí, necesito hablar con los enfermos – todos obedecieron y se disponían a salir dejando solo a Levy, Gajeel, Natsu y Lisanna – ustedes no, Gray y Happy, necesito que se queden – el pelinegro asintió y se fue a parar junto a Gajeel mientras el exceed se acomodaba en el regazo de Lisanna. Se acercó a Natsu mientras lo miraba fijamente y todos guardaban silencio.

- ¿Qué pasa? – preguntó algo confundido el pelirrosa ante la mirada inquisidora del maestro del gremio, lo miraba como si buscara algo fuera de lugar.

- Cuéntame qué pasó.

- Regresaba de la misión con Happy – empezó a relatar mientras se colocaba la mano en la barbilla para poder pensar mejor – y sentí un aroma extraño pero que se me hacía familiar, como si lo hubiese olido antes, entonces empecé a temblar, me sentía raro, como si algo me llamara y necesitara ir. Salí corriendo hacia eso que me llamaba y recuerdo que vi una luz blanca que me cegó, después de eso no recuerdo nada hasta que desperté.

- Maestro, yo encontré esto junto a Natsu – habló el exceed mientras sacaba de su bulto, donde guardaba su pescado, un collar negro hecho de un material extraño – no sé qué hace, solo estaba tirado ahí – se lo tendió al maestro que lo empezó a revisar sin encontrar nada más que un collar, miró a Natsu y luego guardó el collar.

- Lo voy a revisar ¿Recuerdas qué le dijiste a Gray en cuanto despertaste?

- No – entrecerró los ojos tratando de recordar – no lo recuerdo – volteó a ver a Gray - ¿Qué dije?

- "Gray, estás vivo" – respondió secamente el mago de hielo. Natsu siguió pensando por un rato más hasta que se rindió por completo y solo negó con la cabeza.

El maestro asintió con los ojos cerrados y volvió a hablar – parece que estás bien, no hay necesidad de que sigas aquí, vete a bajo – Lisanna abrazó a Natsu de la felicidad y ambos dejaron la habitación seguidos de Gray y Happy que ya no tenían nada que hacer ahí. - ¿Cómo te encuentras? – le preguntó con dulzura a Levy que no podía evitar sonreír.

- Emocionada, con miedo, sorprendida.

- Es normal. ¿Ya no te duele? – La peliazul negó con la cabeza – me alegro, te puedes ir también pero promete que te vas a cuidar, nosotros no diremos nada hasta que tú creas que es conveniente.

Levy asintió ante las palabras del maestro.

- Vámonos enana – habló Gajeel antes de levantarla de la cama estilo princesa. El maestro solo se reía de ver como la pequeña protestaba por como la llevaba del lugar, supuso que él no quería que nada les pasara a ellos.

- Me estoy haciendo viejo – habló a la nada pero las palabras iban dirigidas a Mirajane – dile a Laxus que se apure.

- Maestro, pero que cosas dice – le contestó una sonrojada Mirajane..


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