¡Hola! Aquí les dejo este nuevo capítulo como prometí :D
Disclaimer: Ni Fairy Tail ni sus personajes me pertenecen, pertenecen a Hiro Mashima. Yo solo los uso para satisfacer mi imaginación. Disfruten.
Capítulo 8: Una nota cifrada
Crocus. 25 de Marzo – año x793 / Palacio Real.
El rey estaba caminando en círculos en la sala de juntas que acababa de ser vaciada por las proyecciones mentales del Consejo de Magos. Lo que ocurría era simplemente intolerable. Se suponía que el Consejo de Magos estaba para regular el comportamiento de los gremios de magos, entendía que los gremios oscuros estaban fuera de su jurisdicción hasta que hubiese un reporte en específico que dijera que algún gremio oscuro estaba arriesgando la vida de los habitantes del reino al igual que con los gremios libres pero no por eso tenía que ignorar las cartas que le llegaban todos los días donde las personas que vivían en Fiore se quejaban de magos que los atacaban, asaltaban o destruían sus hogares.
- Poco más y dicen que asesinaron a alguien – habló en un susurro para sí. Los conflictos entre magos se arreglan entre magos, eso no importaba, si querían se podían matar por ver quién era el más fuerte, de ellos se ocuparía el Consejo pero, estaban atacando a personas sin ninguna habilidad mágica para defenderse, no podía permitir que su pueblo sufriera eso.
- Su alteza – habló alguien desde la puerta. Estaba tan concentrado en sus pensamientos que no se dio cuenta de que alguien había entrado a la sala. Volteó a ver a su capitán y lo instó a que continuara – han llegado más cartas de personas que piden que el rey haga algo contra los ataques que están sufriendo.
- ¿Alguna muerte? – preguntó como era costumbre cuando le llevaban esa noticia. Su capitán negó como respuesta y eso lo calmó. Se acercó al capitán quedando frente a él – necesito tu consejo – habló – eres mi capitán pero también eres de mi sangre, valoro tu consejo más que los de mi propio consejo privado, todos unos interesados, pero tú siempre me hablas con la verdad y tus consejos siempre me han ayudado a encontrar la respuesta que necesito aunque no sea agradable.
El capitán asintió y miró al rey – Si el Consejo asegura que los gremios independientes y los gremios oscuros están fuera de su mano hasta que cumplan ciertos parámetros, entonces, están en la suya – lo miró un momento y continuó – contrate magos para acabar con magos, el Consejo no intercede porque los ataques son de magos sin filiación gremial o eso dicen las personas que los ven, no portan ninguna marca de ningún gremio ni hacen alusión a ninguno. Ante los ojos del Consejo podrían no ser magos como tales, solo personas que se dedican a destruir cosas. – El capitán se sentó y miró al rey desde abajo – la magia es maravillosa, no lo voy a negar, pero todo en este mundo se reduce a eso, a la magia. Hay guerras por magia, hay ataques por magia, incluso los Magos Santos son increíblemente poderosos.
- ¿Estas sugiriendo que nos deshagamos de los magos? – preguntó el rey con cierto recelo en la voz.
- No, estoy sugiriendo que limitemos la magia.
-Lugar desconocido- 25 de Marzo – año x793 / Hostal.
Gray estaba delirando por la fiebre, tenía pesadillas y se removía inquieto en la cama del hostal. Juvia había despertado en la mañana por el sol que le caía fijo en la cara, tenía arena en el cabello, en la cara y le dolían las muñecas y los brazos por los amarres de las cuerdas que le habían hecho las mujeres de la aldea. Con pesadez se levantó de la arena que se estaba empezando a poner caliente y barrió con la mirada la costa de la playa, todas las chozas se habían destrozado, había escombros por todo el lugar, no había rastros de los lugareños y había moscas por el lugar volando en nubes sobre lo que parecían ser los restos del calamar gigante que habían barrido las olas a la costa, entonces fijó su mirada en el cuerpo tirado en la arena.
- Gray-san – susurró muy bajito, le dolía la garganta y se acercó a él tan rápido como pudo. Se inclinó sobre él espantando algunas moscas que se posaban en algunas heridas, estaba sucio, pálido y la arena debajo de él estaba tenida con un tono marrón oscuro. Espantó nuevamente a las moscas que volaban cerca de ella y creó una esfera de agua lo suficientemente grande para que cubriera al alquimista.
Con las fuerzas que le quedaban tomó las pocas pertenencias que se salvaron y empezó a caminar por el sendero hasta el pueblo manteniendo a flote la esfera que contenía al mago de hielo mientras el agua fluía por las heridas en su pecho, brazos y espalda. Lo único que había conservado de su ropa eran los pantalones y los zapatos, en algún punto de la noche había perdido la parte superior de su ropa como era costumbre en él y que, después de haber pasado tanto tiempo en el gremio, a Juvia ya no sorprendía como al inicio.
Llegó al pueblo cuando el sol estaba en lo más alto en el cielo, estaba sudando por el calor y por el esfuerzo de mantener la burbuja oxigenada para que se limpiaran las heridas del alquimista y bajarle el calor corporal. Las personas que los veían los miraban extraño, Juvia pensó que era por los harapos con los que estaba vestida y por la forma en que transportaba al mago de hielo.
- Disculpe – llamó a una mujer que pasaba con un hilo de voz y evitando hacer muecas de dolor – Juvia quiere saber si hay un sanador cerca – la mujer solo la miró, volteó la cara con desprecio y siguió su camino. La peliazul siguió preguntando a las personas pero de todas las personas obtenía la misma respuesta. Resignada, siguió caminando hasta que a la salida del pueblo encontró un hostal viejo, la maga pidió una habitación para poder tratar las heridas de su compañero pero el hombre se negó, no fue hasta que ella puso todo el dinero que cargaba con ella en el mostrador que el hombre accedió. Pero por solo unas horas.
El cuarto que les dio el dueño del lugar era una pocilga alegando que era el único cuarto que tenía disponible, Juvia suponía que era mentira pero no dijo nada y agradeció educadamente al hombre.
- Apúrense y váyanse de aquí – le dijo el dueño a la peliazul cuando salía de la habitación dejándola sola con el alquimista inconsciente. Juvia asintió como respuesta pero el hombre ya se había ido.
Dejó al alquimista en la cama completamente seco, la fiebre no había bajado del todo pero al menos no había subido más. Rebuscó entre las cosas que había en ese destartalado cuarto y encontró unas vendas, tomó su bolsa de viaje y la volcó en el piso vaciando el escaso contenido – Juvia sabe que debe estar aquí – hablaba para ella en un tono sumamente bajo debido al dolor de su garganta. Encontró lo que buscaba, era un pequeño frasco de desinfectante que esperaba que alcanzara para todas las heridas del mago, el agua oxigenada había limpiado las heridas que le habían causado los hombres pero no sabía si no había pescado una infección por la noche y por las moscas que lo cubrían esa mañana.
Se acercó a él y empezó a aplicar el líquido mientras el mago deliraba en la cama y empezaba a sudar, por los gestos que hacia al aplicarle el medicamento Juvia suponía que le dolía incluso en la inconsciencia pero también podía ser causa de los delirios por la fiebre.
- Juvia – susurró el mago haciendo que la aludida levantara la mirada para verlo pensando que había despertado pero solo era producto de los delirios – corre Juvia – se removía como intentando alcanzar algo. La maga empezó a vendarlo despacio cuando el dueño del lugar entró en la habitación diciéndole a la peliazul que su tiempo había terminado y tenían que irse de ahí en ese mismo instante.
- Pero Juvia necesita más tiempo – suplicó – permítanos quedarnos hasta que la fiebre de Gray-san baje.
- No, váyanse ahora mismo o llamo a la guardia.
- Pero Juvia… - iba a empezar a protestar cuando la mano del alquimista se posó en su hombro haciendo que ella lo volteara a ver mientras se incorporaba en la cama.
- Déjalo Juvia – habló el mago jadeante, con los ojos rojos, sudando por la fiebre y enfocándose entre ella y el dueño del lugar – ya nos vamos – se puso en pie y Juvia vio cómo se iba de lado, inmediatamente se apresuró y lo sujetó para que no se estampara contra el piso cruzándole el brazo sobre su cuello para que él mantuviera el equilibrio.
El alquimista empezó a caminar arrastrando los pies bajo la mirada inquisidora del dueño mientras Juvia tomaba su bolsa de viaje con lo poco que le quedaba. El hombre los siguió por todo el pasillo hasta que ellos salieron por la puerta principal del lugar adentrándose en el bosque mortecino a la luz del ocaso.
- Creo que será un viaje largo – rió entre jadeos el alquimista mientras avanzaban despacio por la orilla del camino para que él se pudiera sujetar de los árboles y no cargara todo su peso sobre la peliazul.
- Juvia cree que Gray-san necesita descansar – le dijo cuándo la noche se cernía sobre ellos pero el alquimista negó con la cabeza.
- Estoy bien – jadeó un poco – solo algo mareado, podré caminar un rato más – la miró intentando sonreír pero no pudo por el dolor de las heridas. Juvia solo asintió por eso y le dio una sonrisa dulce.
- Gray-san, confíe en mí – lo miró a los ojos con una mezcla de súplica y determinación. El alquimista no desvió la mirada al contestarle.
- Eso hago.
Crocus. 26 de Marzo – año x793 / Palacio Real.
- ¿Entienden que esto se tiene que hacer con la mayor discreción posible? – preguntó el rey a la pareja de magos que estaban sentados frente a él en la sala del consejo donde había llegado a la decisión que creyó más apropiada para su reino.
- Si, lo entendemos – respondió con seriedad la maga pelinegra mientras asentía con la cabeza el hombre que la acompañaba – por eso estamos aquí, porque somos lo mejor de lo mejor.
- Exacto – el rey enfocó sus ojos en la mujer y asintió – Reah, Axel – fijó sus ojos en la cicatriz facial del pelinegro junto a ella por un segundo antes de verlo a los ojos. – Hagan su trabajo y serán recompensados – dijo en tono de despedida, los magos lo captaron y salieron del lugar con una reverencia. La puerta se cerró y se dejó caer en la silla.
El asombro de haberlos encontrado y que aceptaran trabajar para él fue tan extraño que un escalofrío le recorrió la columna cuando su comandante le dijo que ellos harían el trabajo. No podía evitar tener la sensación de que estaba hablando con unos fantasmas, aunque obviamente no eran fantasmas, eran ellos en persona, pero todo el reino los creía muertos y muertos le servían perfectamente.
Magnolia. 26 de Marzo – año x793 / Gremio de Fairy Tail.
Levy se encontraba platicando con Gajeel y Lucy de sus extraños antojos, de las náuseas y de que le dolían un poco las caderas cuando Wendy se acercó a ellos seguida de Charlie sujetando un pergamino en la mano.
- Levy-san – la llamó despacio atrayendo la atención no solo de la aludida sino de sus acompañantes – ¿sabe lo que dice aquí? – Colocó el papel en la mesa frente a ella y señaló el texto con un dedo – es que ni Mira-san ni yo le entendemos. – Los tres en la mesa se acercaron al papel para ver el contenido, pero por las caras de confusión que pusieron los tres dieron a entender que no tenían ni idea de que era lo que decía.
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- No son runas obviamente, ni parece algún lenguaje antiguo – comenzó Levy al ver el texto – pero no tiene vocales – movió el papel frente a Gajeel – ¿lo has visto antes? – le preguntó curiosa pero el pelinegro negó después de verlo por unos segundos. Luego se lo pasó a Lucy para que ella lo viera.
- Que extraño – dijo viendo las letras y pasando su vista por el texto – son muchas letras – siguió sin levantar la vista, parpadeó un par de veces y luego le regresó el papel a Wendy – lo siento, pero no sé qué dice, podría ser una broma – se encogió de hombros divertida - ¿Dónde lo encontraste?
- En el tablero de misiones – respondió señalando el lugar mientras Mirajane colocaba más anuncios – pero no parece una misión y no tiene recompensa.
- Me gustaría revisarlo a fondo – habló Levy tomando el papel y poniéndolo en la mesa concentrando toda su atención en las palabras. Intentó pronunciarlas pero le resultó imposible al no tener vocales. Gajeel se recostó en su silla mientras Wendy y Lucy observaban a Levy sumida en sus pensamientos.
- ¡Lucy! – gritó alguien a espaldas de la rubia provocándole un grito y un salto del susto haciendo que tirara su bebida sobre el papel que estaba en la mesa. La rubia volteó a ver quién había sido completamente furiosa encontrándose con un sonriente Leo.
- ¡Casi me matas! – Le reclamó casi gritando y mirándolo amenazadoramente - ¿Cómo saliste?
- ¿Eh? – La miró confuso – creí que me habías llamado.
- ¡Si te hubiese llamado no te estaría reclamando! – Le respondió mientras sacaba la llave de su cinturón – ahora regresa – suspiró mientras lo señalaba con la llave.
- Nos vemos – se despidió mientras regresaba al mundo espiritual. Lucy regresó a su silla y vio el vaso volcado sobre la mesa con el líquido mojando el papel.
- ¡Perdón! – Se empezó a disculpar mientras intentaba secar el papel con una servilleta – no fue mi intención – hablaba mirando a Wendy. Cuando quitó la servilleta el papel ya se había secado pero la tinta se había corrido dejando imposible de leer la nota – perdón – dijo con la mirada caída completamente apenada – no era mi intención.
- No importa – le sonrió Wendy – seguro solo era una broma – rió un poco.
- Yo quería saber que decía – dijo Levy haciendo un puchero.
Nota: aquí les dejo lo que decía la nota, obviamente está cifrada pero sí dice algo. El que logre descifrarla sabrá de que trata el proximo capitulo aunque me gustaria que si la logran leer me lo dijeran, no toda pero sí una parte. El menor tiempo que se tardaron en leerla (si, experimente con unos amigos antes) fueron 22 minutos, si se preguntan ¿Cómo voy a descifrar esto en tan poco tiempo? la respuesta es simple, les di tres palabras que los ayudaron: abajo-inverso-atrás. Con esto será suficiente, tienen todo y nada que ver con el mensaje.
Mensaje: lts'jt / rcsdrgdr dddjp'ds drpmdns tpmdnt'ld ddntd rcgjl'lc- djqstb'lc scgcnrdncjl scl'dd'crth cl'c dhctn ctsd'ndv sclldrtsd h'cnjl cdcmc'nm / xdccxcnnn dd'tzrcm dd'xxvn c'cnltngcm
Hasta la próxima semana :D
