¡Hola! esto, aquí les dejo un capitulo largo, o eso creo, porque no pude publicar como había prometido la semana pasad, no me azoten -se esconde tras una pared- en mi defensa diré que tuve un viaje que se prolongó más de lo planeado. Espero que disfruten este capitulo... y perdón otra vez.

La clave para descifrar el mensaje es de atrás para adelante, de abajo a arriba y las letras son a/c, e/d, i/n, o/t, u/j... y/h.


Disclaimer: Ni Fairy Tail ni sus personajes me pertenecen, pertenecen a Hiro Mashima. Yo solo los uso para satisfacer mi imaginación. Disfruten.


Capítulo 10: Mentiras...


Magnolia. 27 de marzo – x793 / Casa de Natsu y Lisanna

No había terminado de amanecer cuando Lisanna ya tenía los sentidos completamente despiertos, muy despiertos de hecho. Se había levantado a las tantas horas de la madrugada para ir al baño cuando notó que Natsu no estaba con ella en la cama; se dirigió al baño pensando que él tal vez estuviera ahí pero él no estaba, entonces empezó a buscarlo por la casa pero al único que encontró fue a Happy.

Se le habría hecho raro que estuviera el exceed y el pelirrosa no pero últimamente Happy casi no estaba con ellos, el felino azul pasaba mucho tiempo con Wendy y Charlie. Intentó despertarlo pero le resultó imposible, incluso la promesa de un pescado no resultó, el exceed estaba tan dormido como una piedra.

Estaba preocupada por el pelirrosa, desde que había despertado el día del accidente se comportaba raro, raro en el sentido de que se quedaba callado y viendo a un punto perdido en la nada hasta que alguien le hablaba o hablaba solo en murmullos muy bajitos como para que alguien más lo escuche. Tenía miedo de que ese accidente lo hubiese trastornado de alguna manera extraña. El resto seguía igual, ella había dejado de intentar seducirlo después del accidente, no lo volvería a intentar hasta que Natsu volviese a ser el mismo con el que se comprometió.

Estaba despuntando el alba cuando el pelirrosa entró a la casa intentando no hacer ruido pero fue en vano, Lisanna estaba sentada en el sillón grande de la sala esperándolo. El pelirrosa la miró apenado pero no desvió la mirada de la albina sino que fue y se sentó frente a ella en una mesita que había en medio de la sala.

Lisanna lo miraba expectante, en cuanto lo vio entrar se iba a levantar para abrazarlo pero la forma en que él entraba la detuvo antes de que moviera algún musculo. Se quedó callada, esperando a que él rompiera el silencio; la expresión de tristeza y culpa en el rostro de Natsu no era frecuente en él.

- Perdóname Lisanna – fue lo primero que dijo y la albina sintió como su corazón se aceleraba y una especie de miedo le empezaba a recorrer el cuerpo. Eso no era normal. – Perdóname por no ser el esposo que soñaste – la miró a los ojos – y perdóname porque creo que nunca podré serlo.

Lisanna lo miró y sentía como las lágrimas se agolpaban en sus ojos pero se negaba a dejarlas salir – es normal – lo sujetó de las manos y notó que las tenía frías – así es en todos los matrimonios, estamos comenzando – se obligó a sonreír – es solo una etapa que se complicó por tu accidente – lo miró a los ojos con infinita ternura – cuando pase entonces todo será mejor – le acarició el rostro y también lo sintió frio – y podremos, tal vez… – se sonrojó – tal vez… tener un hijo.

Natsu la miró y sujetó la mano que le había puesto ella en el rostro y asintió ligeramente – solo… solo dame tiempo – pidió en una voz muy tenue. La albina asintió.

Magnolia. 27 de marzo – x793 / Gremio de Fairy Tail.

Laxus fue uno de los primeros en llegar ese día al gremio, estaba regresando de una misión en solitario y lo primero que quería era darle una sorpresa a Mirajane pero cuando cruzó la puerta del gremio el sorprendido fue él, ahí estaba la albina mayor, sentada en la barra, completamente sola, con las piernas cruzadas debajo de su habitual vestido rosa, mirándolo con una sonrisa encantadora y sosteniendo algo en la mano que escondía uno de los pliegues del vestido. El rubio soltó su mochila a la entrada y se dirigió hacia ella con paso firme hasta quedar frente a frente.

– Sorpresa, sorpresa… – dijo la albina al tenerlo cerca de ella. El rubio la abrazó levantándola de la barra y la besó apasionadamente.

- Te me adelantaste – la miró a los ojos pero lo que escondía le llamó la atención – ¿qué es eso? – lo señaló con un dedo. La albina lo sacó de entre los pliegues de su falda y lo escondió tras su espalda.

- ¿Recuerdas la barra? – le preguntó con una sonrisa pícara y el rubio captó la idea sonriendo de lado.

- ¿Lo quieres repetir? – Le preguntó volviéndola a sentar en la barra acomodándose entre las piernas de ella y besándole el cuello – eso sería una enorme sorpresa – rió entre dientes y la miró a la cara. La albina negó divertida y movió lo que escondía poniéndolo detrás de la cabeza de Laxus para hacer que él lo viera.

- No quiero – rió – pero sí que tendrás una sorpresa.

El rubio volteó a ver lo que ella movía tras él y vio algo pequeño y amarillo. Lo tomó entre sus manos y lo vio detenidamente, su cerebro tardó un momento en procesar lo que veía pero cuando lo entendió miró a la albina con la interrogante en los ojos y con una sonrisa queriéndose dibujar en sus comisuras.

Mirajane levantó una mano frente a él y extendió 4 dedos que movió despacio. Laxus la tomó nuevamente entre los brazos y la volvió a besar pero lo hizo como si ella fuera el objeto más delicado del mundo.

- ¿Ya lo sabe el viejo? – preguntó con una sonrisa pero Mirajane lo negó.

- No, aun no, te lo quería decir a ti primero – lo abrazó.

- Se va a alegrar de saber que tendrá un bisnieto – rió un poco - ¿por qué no me dijiste antes? – preguntó con algo de reproche.

- Quería estar completamente segura – sonrió.

- ¿Cuatro meses y no… - la pregunta quedó inconclusa al escuchar que la puerta del gremio se abría de golpe.

Inmediatamente voltearon la vista para ver qué era lo que había hecho ese ruido y se quedaron pasmados al ver la escena, que parecía suceder en cámara lenta, de la caída de Gray y Juvia sobre el piso de la entrada del gremio.

-F.T-

Makarov llegó a la enfermería tan rápido como le había avisado Laxus. Estaba preocupado por la salud y paradero de ambos magos ya que la aldea que mandó el pedido dijo que ellos nunca se presentaron.

Cuando entró a la lugar vio que Mirajane estaba terminando de revisar a Juvia, también vio que le colocaba una compresa fría sobre el estómago – la golpearon en el estómago – susurró la albina mayor al maestro cuando volteó y lo vio parado ahí. Makarov asintió y luego volteó a ver al alquimista que tenía los vendajes notando que estaban manchados de algo que parecía ser sangre pero más oscuro.

Mirajane se acercó al mago de hielo y con cuidado empezó a quitarle los vendajes del hombro, tuvo que humedecerlos un poco ya que se habían pegado en aquellas partes donde estaban manchados. Al terminar de quitar el primer vendaje un poco de la costra que se estaba formando quedó en la tela dejando nuevamente la carne al rojo vivo, mostrando también los bordes de la herida con un extraño color negro parduzco y un líquido extraño como si fuese sangre aguada; también fue notable el aroma a descompuesto que estaba emanando de la herida, la elevada fiebre de la que el mago era presa y unas extrañas ramificaciones que salían desde la herida y se estaban expandiendo por su brazo y su pecho.

Ambos intercambiaron miradas de preocupación ya que no habían visto heridas físicas de ese tipo, Makarov inmediatamente empezó a quitarle los vendajes del costado y se encontró con el mismo panorama en la herida y las extrañas ramificaciones que se movían hacia su espalda. Sin decir nada, porque no tenía idea de lo que pasaba, Mirajane empezó a limpiarle las heridas despacio, cuidando de no lastimarlo más y retirando todo el tejido muerto que había en los bordes; por un momento la albina mayor desvió la mirada del alquimista hacia la maga de agua.

- Afortunadamente no está herida ella – dijo el maestro, como intentando adivinar lo que pensaba y como si intentara cambiar de tema antes de que este siquiera terminara de ser una idea pero la albina no dejó escapar esa oportunidad.

- Maestro, desde que Lucy-san y Juvia-san se unieron…

- Lo sé – la interrumpió el maestro – y sé lo que Gray y tu han estado pensando desde que ellas se unieron pero tengo que decirte que ambos se equivocan, ellas no son las responsables de todo lo que…

- Si lo somos – respondió una voz en la puerta, era Lucy que estaba entrando en la enfermería y había escuchado parte de la conversación – yo lo soy – miró a Mirajane entre apenada y afligida. Luego miró al maestro que la miraba de forma seria y luego le asintió de forma leve – Juvia, ella solo ha sido mi amiga todo este tiempo – se sentó en la cama de la peliazul y le acomodó el cabello – la culpa es mía – miró a la albina nuevamente – no sé si vas a creerme o no pero la verdad, yo me estoy escondiendo aquí, en el gremio de este tiempo – hizo una pausa – vengo del futuro.

Makarov no movió ni una pestaña, él ya lo sabía, lo sabía desde el momento en que habló con ella en ese mismo lugar, pero la albina no. Mirajane se sorprendió de escuchar eso y dejó caer la gasa que tenía en la mano.

- Del futuro, dices…

- Si, vengo del futuro – la miró de forma tranquila – mi futuro y su futuro es el mismo – comenzó tratando de hacer más fácil la explicación – dentro de varios años, muchos, alguien va a encontrar las piezas de lo que llamaríamos en ese momento una máquina del tiempo. – La revelación hizo que la albina volteara a ver al maestro pero el hombrecillo estaba sentado en una silla frente al alquimista terminando de limpiar la herida – En el momento de que armaran la máquina descubrieron que tenían el poder de viajar al pasado y al futuro a voluntad; también descubrieron que si iban al futuro, el futuro cambiaba, el futuro siempre cambia y no tenía sentido ir allá y regresar porque siempre iba a cambiar, pero el pasado, el pasado si se podía cambiar. Al hacer algo diferente en el pasado, el presente cambia. Podrían evitar que naciera alguien o matar a alguien y suplantarlo, hay muchas cosas que hacer en el pasado que alterarían el presente – miró a Mirajane y supo la pregunta que rondaba en su cabeza – yo no vine al pasado a cambiar algo, bueno si, vine a evitar que construyan esa máquina. Cuando la accioné para venir al pasado me robé una pieza de la máquina que evita que el paso del tiempo afecte al usuario, al viajar yo por ella al pasado, el cuerpo tomó la forma que debía tener en ese tiempo, la pieza que robé lo evitaba y hacia que mantuvieras tu edad física sin alteraciones, en otras palabras, sin esa pieza, si viajas al pasado antes de nacer entonces desaparecías. Cuando llegué aquí aparecí en mi casa, en la mansión Heartfilia, me hicieron pasar por la gemela de Lucy de este tiempo y así pude destruir las piezas de lo que sería esa máquina y los planos para hacerla, pero al destruirla en este tiempo se destruyó en el futuro y ya no puedo regresar a mi época. Por eso estoy aquí, porque de alguna forma, extraño a mis amigos aunque ellos no me conozcan.

Mirajane escuchó detenidamente la historia que le contaba la rubia, pero hubo algo que le dijo que estaba mintiendo – nunca leí algo sobre una gemela – le respondió en tono serio pero sin sonar agresivo, estaba luchando mentalmente por no sucumbir a la histeria y hacer uso de su lado más racional, tenía que sacarse de la cabeza las dudas que el Fullbuster le había hecho tener cuando le contó lo que le contó en el cuarto de al lado.

- No, ni lo encontrarán, me hicieron pasar por su gemela pero solo para ella, para que no sintiera nada raro pero para los medios los Heartfilia solo tenían una hija.

- ¿Por qué no aparentan ni tu ni Juvia más edad? – preguntó nuevamente, si la única que venia del futuro era Lucy, Juvia tendría que parecer mayor que ellos.

- No lo sé – respondió con sinceridad – supongo que es por estar conmigo o no sé – desvió la mirada nuevamente a Juvia – pero es mi culpa que ella no envejezca.

-F.T-

Natsu llegó con Lisanna al gremio más tarde de lo habitual ya que la albina menor había decidido hacer un desayuno especial para ellos tres. Happy iba acostado en la cabeza del pelirrosa quejándose de que había comido mucho pescado mientras que ellos se reían de eso y lo reprendían entre risas; cuando entraron al gremio encontraron a los mismos de siempre más unos cuantos nuevos que habían regresado.

Lisanna fue corriendo a saludar a su hermano que estaba en una mesa hablando acerca de algo sobre ser hombre con la tribu del rayo, que también había regresado, pero cuando llegó no eran risas lo que escuchaba sino lamentos de preocupación.

- ¿Qué pasa? – preguntó el pelirrosa tras Lisanna que también había ido a saludar a su cuñado y a sus amigos.

- Gray está mal herido – le respondió Mirajane que llegaba en ese momento con una charola de cervezas para los que estaban en la mesa – apareció esta mañana junto con Juvia, ambos están en la enfermería – terminando de decir eso la albina mayor, el pelirrosa salió corriendo al segundo piso para ver cómo se encontraba su amigo/enemigo.

Cuando abrió la puerta pudo comprobar que efectivamente estaban Gray y Juvia acostados en una cama individual cada uno, pero también estaba Lucy sentada en una silla junto a la peliazul cambiándole la compresa fría del estómago. Cerró la puerta tras él y le puso el seguro de forma automática mientras se acercaba a la rubia despacio viendo los moretones en el estómago de Juvia.

- Los atacaron – respondió Lucy al terminar de colocar la compresa fría en el estómago de su amiga – no han despertado y no sabemos qué fue lo que pasó, solo que los atacaron – se levantó de la silla y abrazó al pelirrosa con miedo. Natsu respondió el abrazo pegándola a su pecho acariciándole la cabeza y la espalda con suavidad dándole seguridad.

- Amor, no te preocupes – la estrechó entre sus brazos – van a estar bien, los vamos a curar y todo va a estar bien.

- Mandaron a buscar a Wendy para que los curara pero no pudo – hablaba entre pequeños sollozos – ella fue a buscar a Porlyusica, no debe tardar.

Natsu la soltó despacio y le limpió las pequeñas lagrimas que habían escapado de sus ojos – está bien – le dio un pequeño beso en los labios – nosotros los vamos a curar – volvió a repetir con una pequeña sonrisa y fue que Lucy sonrió de regreso entendiendo a lo que se refería el pelirrosa.

Natsu se acercó a Gray y le quitó despacio las compresas que le habían puesto sobre las heridas, esa vez no se las habían vendado, solo las habían cubierto para hacer que ese líquido que le salía drenara; en cuanto estuvieron libres las heridas del alquimista el aroma a putrefacción golpeó la nariz de Natsu haciendo que retrocediera un paso tapándose la nariz – es… es veneno – habló con dificultad tapándose la nariz y la boca con la bufanda y viendo a Lucy de reojo la cual desvió su mirada a los morados en el estómago de Juvia.

Con cuidado, Lucy tomó una aguja de una jeringa y la metió ligeramente inclinada hacia abajo dentro de uno de los morados, al momento de que la aguja entró en la piel empezó a escurrir por el otro extremo, como si fuese una pequeña tubería, la misma sustancia parecida a sangre aguada pero en un tono más oscuro, también estuvo la peste de la putrefacción presente haciendo que ambos se taparan la nariz. Natsu hizo acopio de toda su fuerza de voluntad para no caer desmayado por la peste y se puso junto con Lucy a drenarle los otros morados del estómago.

Cuando terminaron Natsu quemó las compresas y gasas con las que los habían limpiado haciendo que la peste se redujera considerablemente, volteó a ver a Lucy y le sonrió un poco - ¿aun recuerdas el encanto?

- Sí – asintió un poco y puso sus manos en el estómago ligeramente sangrante de Juvia – Glamour vita – murmuró despacio y una luz amarilla empezó a fluir de sus dedos como si fuesen pequeños hilos que se metían en las heridas que le habían hecho para drenarle el veneno haciendo que los morados se empezaran a hacer más pequeños.

- Glamour vita – murmuró el pelirrosa cuando había colocado cada una de sus manos en las heridas del alquimista haciendo que varios hilos de color rojo luminoso salieran de sus dedos y se metieran en la carne de las heridas formando una pequeña red que se unía entre los bordes haciendo que tomaran su color natural y se fuesen cerrando mientras las ramificaciones en el cuerpo de su amigo iban desapareciendo.

Natsu había reconocido el veneno en cuanto destapó las heridas del alquimista, era un veneno nuevo para los de esa época pero conocido para ellos en su futuro. No tenía cura y actuaba dependiendo de cómo fuera administrado, por comida o bebida era lento, no sabías lo que había sido hasta que fuese demasiado tarde, el cuerpo luchaba por expulsarlo, lo primero que aparecía eran los vómitos, primero devolvías la comida, luego solo agua rosácea y por ultimo sangre, luego aparecían los morados en el estómago, prueba inequívoca de que estabas muriendo por dentro. Cuando era por una herida la herida no sanaba y el veneno de expandía por el cuerpo de forma lenta marcando su paso sobre la piel, cuando llegaba al corazón o a los pulmones era cuestión de tiempo para que la víctima muriera.

Cuando terminaron de curarlos no había rastro de heridas, solo las pequeñas cicatrices que habían quedado y que con el tiempo se borrarían de la piel de ellos – Necesitan dormir – susurró el pelirrosa a Lucy que asintió y empezaba a dirigirse a la puerta después de haberlos cubierto con la sabana.

- No vas a hacer que… - preguntó al pelirrosa antes de tocar la manija de la puerta.

- No, el sueño normal estará bien para ellos – los miró de reojo – además, fue muy agotador usar esta magia contra el veneno, ya no podría usarla otra vez aunque quisiera, no por el momento.

- Lo sé – respondió mientras se acercaba a él y le daba un beso mientras articulaba dos palabras en silencio que la hicieron sonrojar. El pelirrosa la abrazó por la cintura y arrimó contra la pared dándole un beso salvaje y pasional mientras sus manos recorrían las curvas de la rubia.

El sonido de la puerta de alguien queriendo entrar hizo que se separaran agitados, inmediatamente se arreglaron la ropa que se hubiese desacomodado, regularon su respiración y abrieron la puerta quitándole el seguro, afuera estaba Lisanna junto con Wendy y Porlyusica con su cara de pocos amigos.

Crocus. 27 de marzo – x793 / Palacio Real.

Los pasos resonaban en la piedra de los calabozos del castillo en Crocus, el rey iba escoltado por el comandante de su guardia y tras ellos iban Reah y Axel, cada uno en su gabardina oscura con las manos en los bolsillos. Se dirigían hacia una de las celdas más alejadas de los calabozos.

Reah y Axel eran lo mejor de lo mejor, de eso no le quedaba duda al rey, en poco tiempo habían capturado a cuatro hombres sospechosos de ser los "magos" que estaban atacando a las personas de su reino. Según los informes de sus cazadores, tres de ellos eran hombres comunes y corrientes, saqueadores que iban siguiendo al líder, en ese caso, el líder era un mago que se hacía pasar por un mendigo para no llamar la atención. El mago no pertenecía a ningún gremio legal, oscuro o independiente, solo era un hombre que un día descubrió que podía hacer magia y que podía sacar partido de ello.

Llegaron a la celda donde estaban los supuestos magos, los tres primero estaban encadenado pero el mago tenia puestas unas esposas que suprimían la magia; los cuatro estaban sentados en el fondo de la celda, con las rodillas dobladas, los brazos descansados y la cabeza caída con pereza.

- ¿Qué castigo les espera? – preguntó el comandante al rey mientras veía a los hombres.

- Ninguno, aquí se van a quedar – les dio la espalda y se enfocó en los cazadores – sigan con su trabajo – Reah y Axel asintieron y se fueron de ahí. El rey volteó a ver a su comandante – creo que tienes razón, hay que limitar la magia por aquellos que como él – señaló al mago – no quieren obedecer las reglas gremiales.


Contesto Reviews:

Eagle gold: todo seguirá confuso, así que espero que siga gustándote jeje… gracias por escribir n.n

Tobytaka97: bueno… habemus capítulos! (mi latin de mentiras XD) esto, esas son las dudas existenciales en las que se basa la historia, si te las digo no habrá historia :P

Inuriko: hola, gracias por pasarte n.n y pues, no te puedo decir si hay o no hay dos Natsus y Lucys e.e ni lo que pasa con ellos, aun no es momento pero prometo que lo sabrás, algún dia, no hoy, no mañana pero lo sabrás :P

Soledad-uchiha: hola, gracias por pasar :) y espero que sigas leyendo, intento por semana subir uno nuevo jeje


Gracias por leer y... Reviews?