CAPITULO 21: VISIONES
"Caminaron por un bosque hermoso de campos floridos. Cuando Naruto abría los sellos de las almas en la cueva de sus ancestros, era trasportado automáticamente a lugares donde sus maestros lo entrenarían en las artes olvidadas. Raito Uzumaki se lo había advertido, sería muy difícil compenetrarse con ellos porque Naruto debía poner no solo el chakra para los entrenamientos, sino también para sostener los sellos con las almas Uzumaki. Kuro Uzumaki fue el primero de los maestros que lo tomó bajo su tutela. Cuando Naruto aplicó chakra sobre el sello que sostenía el alma de este hombre, fueron trasportados a ese campo entre los bosques. Naruto podía haber pedido explicaciones y tal vez nunca comprender demasiado como lo hacían, pero afortunadamente había tenido una experiencia similar en el templo de la nube cuando fue junto a Killer Bee, para aprender a dominar el poder del nueve colas.
Los espíritus en este lugar podía tocarse con los cuerpos, Naruto podía dañar y ser dañado en ese lugar por su maestro. Por supuesto este no era el objetivo de enseñanza en Kuro. Se lo designó como el primero no solo por haberlo pedido ante sus demás hermanos, sino también porque era quien conocía las técnicas de sellado animal que les permitirían ser unidos todos los maestros al cuerpo de Naruto Uzumaki. Les permitirían salir de su encierro eterno.
-¿Has caminado por la soledad del bosque?
-Si
-¿No se parece el bosque a nuestra vida?
Naruto miraba de reojo a su maestro mientras observaba el entorno perfectamente mimetizado con un frondoso bosque. Kuro Uzumaki era un hombre como de 1,80 mts, contextura delgada y cabellos rojo lacio hasta la cintura. Su estilo de pelo lo asemejaba a Neji Hyuuga, pero sus ojos eran negros, como una noche oscura. Era muy serio, a diferencia del resto de los espíritus nunca sonrió abiertamente, Naruto lo asemejaba mucho con el fallecido Nagato por alguna razón.
-Soy Kuro Uzumaki…-dijo el maestro mientras seguían recorriendo el bosque- mi poder espiritual fue tan grande, que mis padres me entregaron a uno de mis familiares que vivía en los bosques como ermitaño. Mi cuerpo era débil, pero apto para sentir las presencias que nadie puede.
-¿Te alejaron de tus padres?
-No…-sonrió apenas él- pero mi tío era el único cuya característica técnica se asemejaba al tipo de entrenamiento que yo necesitaba. Digamos que mi cuerpo, era un enorme receptor de energía espiritual. Podía captarla en todos lados, la naturaleza, el cuerpo de otras personas y por supuesto…
-¿Las…almas?
Kuro tan solo asintió, su estudiante era bastante intuitivo cuando se lo proponía. Un punto a favor de este entrenamiento.
-Lo que voy a enseñarte puede que nunca logres aplicar en su máximo poder. La razón es tu capacidad física superior, tu falta de sensibilidad espiritual. Básicamente, cuando un ser vivo muere, salvo escasas excepciones, se queda vagando durante algún tiempo en esta tierra. Sucede casi siempre con los espíritus animales. Ya que las personas se sienten inmediatamente impulsadas por el camino del cielo, u obligadas a bajar a los infiernos según el peso de sus crímenes.
-¿Espíritus? –Preguntó Naruto con su clásica fobia a esas apariciones- ¿fan….tasmas?
-uumm no….no precisamente. –Negó el maestro- un fantasma es un espíritu que ha tomado forma corpórea y tiene capacidad para conectarse al mundo material. Los animales simplemente tienen como paraíso el mismo lugar donde habitaron, no tienen otro lugar, simplemente habitan en los susurros del bosque o en el arrullo del agua que se mueve. Son energía, precisamente la energía que puedes captar cuando sientes el flujo de la naturaleza.
-Energía Natural…-pensó Naruto levemente- ya puedo captarla con el modo Sennin.
-Lo que voy a enseñarte no es a captar energía….-le corrigió Kuro sin saber lo que Naruto estaba precisamente pensando- voy a enseñarte a invocar la ayuda de esos espíritus, haciéndolos invocaciones de batalla.
-Tengo invocaciones…-resaltó Naruto- los sapos ermitaños.
-Si logras igualar el nivel de mis habilidades…-dijo el maestro- podrás invocar criaturas sobrenaturales….leones fantasma, águilas o cualquier criatura cuyo espíritu encuentres. No he tenido un solo rival que pudiera dañar mis leones fantasma. Nada puede dañar a los espíritus, y tu chakra les dará la posibilidad física de hacer daño, sin exponerte a ti.
-Cómo usar clones de sombras…
-Mejor que clones….porque tu rival no puede destruirlos. –Reafirmó orgulloso Kuro- mi tío me enseñó a tomar energía de los espíritus para ataques poderosos de elemento. Podía absorber algunos espíritus y crear grandes tornados de viento, o marejadas de agua. Según la naturaleza de la criatura que prestara su fuerza a mi servicio. Pero yo mejore los sellos, no solo obtuve la energía sino la forma de ataque. Leones, águila, serpientes, caballos y casi cualquier criatura que lograra sellar en mi cuerpo.
-¿Planea enseñarme a invocar fantasmas?
-Planeo fusionar el espíritu de cada maestro con animales, y encerrarlo en tu cuerpo. –Finalizó Kuro- tu gran forma física y tu enorme chakra podrán contenernos a todos. Seremos tus compañeros eternos. Seremos tus aliados y también somos tu familia. Años después, cuando llegue el día de tu muerte, podremos viajar al otro lado de la vida normalmente. Tú nos llevaras, abrirás la puerta que está cerrada para siempre a nosotros. ¿Puedo contar contigo?
Naruto no tuvo mucho para pensar. Quería ayudarlos y no quería volver a sentirse solo. Su familia viviría más allá del recuerdo. Lo ayudarían, lo protegerían, lo asistirían en combate. Naruto Uzumaki aceptó. Sería difícil para el lograr las técnicas, pero su voluntad nunca se quebraría al intentarlo".
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-Mírame fijamente a los ojos Ino…
Kakashi había recibido al líder de los Yamanaka con su hija y varios líderes de otros clanes. Los consejeros estaban presentes así como algunos capitanes ANBU por si la situación se salía de control. Inoichi se notaba muy molesto, ya tenía algunos planes de qué hacer, había evaluado con los Shinobi más ancianos en su familia sobre técnicas capaces de acabar con un Shinobi con tanto poder como Naruto Uzumaki. Inoichi estaba convencido que la situación llevada desde que Naruto había regresado, no era otra que una venganza por los maltratos de la niñez, que había sufrido por ser jinchuriki.
-Tal vez la culpa te está jugando malas pasadas Inoichi-sama…-había dicho Kakashi ante el comentario venenoso del rubio
Inoichi no tenía culpa de eso, el personalmente no había oficiado golpear al pequeño. Ciertamente no había censurado la participación de algunos miembros de su clan en esas palizas, pero no sentía que nada justificara la violación a su hija.
Kakashi estuvo casi dos o tres minutos mirando con su Sharingan directo a la muchacha. Hubo silencio, el peliplata se mantuvo tranquilo hasta que pareció perder el equilibrio casi cayéndose de su sillón. Se afirmó con una mano del escritorio, estaba sudando levemente por el esfuerzo provocado. Los que observaban jurarían que se esforzaba al máximo para vulnerar el control mental al cual estaba sometida Ino, la realidad era que Kakashi exploraba la posibilidad de bloquear aún más la mente de la muchacha. Días atrás su resolución hubiese sido matarla, pero al pensarlo un poco mejor, supuso que a Naruto no le caería en gracia que asesinaran a otro integrante de su familia, aunque solo fuera un neonato.
Ino no parecía afectada más allá de mirar fijamente al Hokage. Sus ojos bellos celestes no denotaban nada extraño. Rato después Kakashi terminó dando un largo suspiro, Ino pestañeó levemente y volvió a mostrarse normalmente.
-Ino…-dijo el padre preocupado- ¿Cómo te sientes hija?
-Yo…-sonrió apenas- me siento bien. ¿Qué paso realmente?
-¿Qué recuerdas Ino?
-Unos ojos…-dijo seria y mirando al padre- recuerdo que fui a cenar con Naruto-kun. Bebimos un poco…
-¿Cuánto exactamente? –preguntó Kakashi para darle letra.
-Por mi parte no mucho…-sonrió ella bajando la cabeza con cierta vergüenza- él se sintió un poco mal. Caminamos a su casa y lo ayude a entrar en ella. Cuando lo deje durmiendo en el cuarto, Salí de su casa y….-se detuvo como si pensara…
-¿Y qué?-interrogó Inoichi ansioso.
-Ojos…-señaló la muchacha como confundida- como los que tenía Pein. Frente a mí, en la calle.
-Rinnengan…-susurró Kakashi fingiendo sorpresa- ¿acaso existe alguien más?
-Es imposible…-gruñó Inoichi- tiene que ser Uzumaki el culpable….todo encaja…Shikamaru y Shikaku sospechaban de él.
Las confusiones continuaron dando diferentes teorías. Se especuló hasta que Uchiha Madara estaba vivo. O que algún criminal había tomado sus ojos que al final de la guerra no habían aparecido. Pero si existía un Shinobi con el Rinnengan, ciertamente no podía ser Naruto. Ya que todos lo habían visto durante meses exhibiendo sus ojos normales.
-Solo un usuario natural puede despertar un Doujutsu y desactivarlo, adoptando la apariencia normal del ojo. –señaló Kakashi bastante calificado para hablar de ese tema
-Eso elimina ciertamente a Namikase, como el que atacó a la señorita Yamanaka. –complementó el consejero Homura.
-¿Naruto atacarme? –Sonrió la chica apenas- tiene que ser una broma de mal gusto.
Inoichi negó con la cabeza, no estaba muy convencido. Algo faltaba, algo no estaba muy claro. Varios integrantes de su clan apoyaban su teoría de un Naruto asesino. ¿Sería por el viejo odio al Kyuubi? ¿Había que buscar un culpable a los asesinatos sin respuestas? ¿Era mejor culpar al monstruo que pensar en un traidor "humano"? Minutos después, Ino y todos los ninja a excepción de Chouza, Inoichi y Kakashi salieron del lugar.
-¿Y bien? –Dijo el Hokage seriamente- ¿Sigues con esa locura de que Naruto es un violador?
-Mi hija está embarazada…-les recordó el rubio líder- ¿no me están sugiriendo que eso sucedió por obra y gracia de Kami-sama verdad?
-¿Logró romper con el sello Hokage-sama? –preguntó Chouza preocupado
-Si…-añadió el Rokudaime- había un recuerdo sellado de Naruto teniendo un acto sexual violento. Seguramente lo que tú pudiste ver Inoichi.
-También vi ese sello, que ahora recuerdo haber visto en la mente de los cuerpos de Pein. Supongo que existe un enemigo con el Rinnengan acechándonos.
-Si eso es verdad…-indicó Kakashi- no nos conviene para nada poner en nuestra contra a un sujeto como Naruto Namikase ¿correcto?
-Kakashi….-dijo severo Chouza- sé que es tu estudiante y lo aprecias mucho. También se, que su padre fue tu maestro, que lo admiraste así como todos nosotros lo hicimos. Minato era un hombre imposible de igualar. Pero Kakashi…..tú como Hokage debes admitir que algo extraño está pasando en nuestras narices….y todo comenzó desde que ese joven regresó.
Argumento más que valido, Kakashi lo sabía y a esto no podía negarse. Inoichi estaba dolido por la muerte de Shikaku y también por lo de su hija. Ambos le exigían a él, como hombre inteligente y racional que dudara aunque fuera un poco del verdadero culpable. ¿Qué más podía hacer? ¿Sería un plan de Naruto? ¿Acaso él quería desatar una guerra? ¿Quería matarlos a todos? Kakashi ya había hecho lo posible por disimular. Ahora debía ponerse del lado de lo razonable. Al menos en apariencia.
-Admito que ustedes tienen motivos para dudar…-dijo poniendo sus codos en el escritorio y entrecruzando las manos- y si bien no puedo dudar de alguien en quien conozco y confió tanto…mi función como Hokage es estar prevenido de todo. –Ambos líderes de clan sonrieron ante estas palabras- supongamos que Naruto si es culpable. Digamos que tenemos que detenerlo. ¿Cómo lo haríamos?
-Yo tengo un plan Hokage-sama –señaló Inoichi- pero necesito a los mejores Shinobi para realizarlo. Los necesito para que me compren tiempo cerca de ese hombre, si logro completar mi plan…Uzumaki Naruto caerá derrotado.
Kakashi escuchó atentamente, si bien los enemigos de Naruto ya estaban alerta sobre él. Ahora el líder de la aldea seria su soplón particular. Podía planear sorprenderlo todo lo que quieran, pero Kakashi siempre podría ponerlo de sobre aviso.
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Bajo la ducha en la habitación del hotel, el cuerpo suave de piel morena se estremecía totalmente poseído por los dos hombres. Lo que había empezado como sexo en la ducha con un clon de Naruto, se trasformó para la bella y delicada Mabui en un trío donde el original apareció para darle dos horas completas tan solo para ella. En el cuarto contiguo no se oía nada desde un apasionado grito de Karui tiempo atrás. Así que se suponía que todo había acabado. Obviamente Mabui recibió el mismo trato que las demás kunoichi, tanto en lo sexual, como por el plan de Naruto. Usando su sangre para dejar una marca en la parte interior del muslo en la mujer. Un pequeño sello con forma de remolino. La garantía de que ellas comenzarían a colaborar con los aspectos del viaje hacia el antiguo país del agua.
Luego de esa faena, Naruto abandonó el cuarto casi a las 7 de la madrugada. Caminó por las calles de Kumo disfrutando de la fresca brisa matinal, y recorriendo el lugar comenzó a sentir ciertos cambios en su cuerpo. ¿Quién eres? Preguntó mentalmente, pero no tuvo respuesta. Siguió caminando un rato más. Tenía que hacer tiempo hasta que pudiera ubicar en su oficina al Raikage. Pero algo comenzó a molestarle. Un ardor en sus ojos que lo obligaron a detener su marcha y apoyarse en un árbol para no caer.
-¿Qué me pasa? –se preguntó Naruto y comenzó a ver borroso.
Sus ojos azules ocultos por los jutsu ilusorios, se volvieron Sharingan. Segundos después jadeando, se convirtieron en los Rinnengan. El poder lo desbordaba, era algo que solo había sentido cuando era joven. Cuando el odio del Kyuubi ganaba en su corazón. El chakra lo sobrepasaba y solo quería destruir. Este poder nuevo era parecido, pero era parte de sí mismo, alimentándose a propio gusto y cada vez creciendo a más nivel.
-¿Qué carajo? –se preguntó tratando de recuperar su vista enfocándola a lo lejos
Cayó de rodillas tomándose el vientre, rugiendo de dolor. Sus ojos le quemaban, sus huesos parecían querer escapar del cuerpo. Era demasiado dolor. De pronto lo vio, claro como un día soleado. Como un espejismo que se manifestaba frente a sus ojos. Se puso de pie como mucha dificultad, sus Rinnengan observaban algo que no estaba ahí.
Naruto pudo apreciarse a sí mismo caminando por un sendero de montaña. Había algunos árboles pero en general el lugar era despejado. Los ojos de ese Naruto que veía eran diferentes. Eran como el Rinnengan pero de color rojo sangre. Ese Naruto caminaba directo hacia un grupo de Shinobi a lo lejos. El rubio que veía la ilusión los reconoció como Shinobi de la roca. Se podía ver a una mujer de corto cabello negro vestida con túnica de Tsuchikage.
-Kurotsuchy…-susurró Naruto que la reconoció-¿Por qué estás aquí?
El Naruto de la visión comenzó a acercarse a los Shinobi que parecían pacíficos, pero en ese momento un terremoto sacudió el lugar. Se abrieron grietas en el suelo y cuando Naruto quiso salir del lugar, fue atacado por decenas de técnicas de tierra. El suelo se abrió aún más rápido y la tierra se tragó a Naruto hundiéndolo para siempre por debajo.
-Malditos traidores…-pensó Naruto observando la visión- era una tregua, una reunión pacífica. Y me intentaron matar.
La visión desapareció enfrente de sus ojos, como arenas arrastradas por el viento. El dolor se fue, ¿Qué había pasado? ¿Qué fue esa visión? ¿Por qué sus ojos se veían diferentes? No tuvo tiempo de preguntarse mucho, caminando por la calle observó en una fuente de agua y su reflejo le devolvió la realidad. Su Rinnengan era de color rojo. Algo había cambiado, se sentía más poderoso, más confiado, más…
-(Naruto, ¿estás bien?)
La voz que venía de su interior era tenue. Como si se tratara de susurros a lo lejos. Era grave y conocida para el Uzumaki. Un viejo amigo comenzaba a despertar de su sueño.
-Kyuubi…-dijo Naruto en su mente
-(Muchacho… ¿eres tú realmente? –dijo la bestia aunque apenas se lo oía- no pude contener más tiempo a Madara).
-Madara se ha unido a mi alma, -señaló el rubio apenas- el poder de los seis caminos no es lo único que Rikudou fraccionó al parecer. Su propio espíritu había dividido para que no rencarnarse jamás.
-(Madara y tu… ¿son un mismo ser? –Gruñó el zorro confundido- eso es imposible. No puedes ser tú, solo medio espíritu del sabio.)
-Todo…encaja…-susurró Naruto jadeando y tratando de desactivar el Rinnengan rojo- mi capacidad de hacer el bien era excesiva. La maldad de su alma también. –sonrió el rubio apenas.
-(No debes permitir que el odio te domine, –señaló la criatura- estaré aquí para acompañarte)
-Maldita ironía –pensó Naruto asintiendo- antes era Kurama quien aprovechaba mi odio para salir. Ahora es él, quien trata de evitar el odio en mi ser.
-(Prometiste liberarme…-le recordó Kyuubi apenas- tus promesas siempre se cumplen).
Naruto tan solo asintió. Era bueno contar con el poder del zorro nuevamente. Aunque esos ojos nuevos parecían no necesitar de nada ni de nadie. Era bueno tener variedad más allá del Doujutsu. Por otro lado, ¿Qué había sido esa visión? Naruto jamás había estado en la villa de la roca ni había visto a Kurotsuchy en mucho tiempo. ¿Acaso….podía ver en el futuro? Pero enseguida desdeñó la posibilidad con una sonrisa negadora. Era ridículo ciertamente. Ese Rinnengan tenía muchas virtudes pero ¿ver el futuro? Era demasiado incluso para él.
Por otro lado comenzó a tener ciertas dudas sobre las influencias de Uchiha Madara en sus actos. Debía empezar a cuidarse de lo que hacía, debía empezar a analizar una y otra vez cada pequeño trozo de plan. Madara estaba fusionado con el aumentando su poder personal. Pero también estaba su dolor y rencor. Debía tener mucho cuidado de ahora en adelante.
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Los cuatro del equipo se movían por terreno de bosques a toda velocidad. Hacía casi medio día que habían abandonado los dominios de Kabuto y desde la derrota del renegado con posterior hallazgo de documentos por parte de Sasuke, el Uchiha no había hablado una palabra. Esa situación era completamente normal para gente como Shino o Shizune. Pero Karin vislumbró que este silencio no era de los habituales en el moreno usuario del Sharingan. Ella tenía un poco más de experiencia y conocimiento sobre Sasuke, sabía que el joven necesitaba tiempo para digerir lo que fuera que le estuviera molestando. Si se le preguntaba ahora, lograría hacerlo enfadar.
Karin se mantuvo a su lado y tan solo guardo silencio hasta que las divisiones del camino entre los bosques los obligaban a tomar una decisión. La muchacha pelirroja indicaba la ruta, Shino y Shizune tan solo la seguían confiando en su capacidad sensorial. Sasuke tan solo asentía y seguía hundido en sus más oscuros pensamientos.
Las interrogantes en la mente del moreno no solo eran analizadas por él, sino también por su hermano mayor. Itachi estaba en el interior de Sasuke y razonaba la información que Sasuke había leído con gravedad. Itachi solo pensaba en Konoha, no en Naruto que le había caído bien en el breve tiempo que habían pasado juntos. Pero Konoha era la prioridad. Lo fue durante su vida, lo seria durante su muerte. Sin embargo Sasuke era quien controlaba ese cuerpo, Itachi no podía hacer lo necesario de negarse su contenedor.
-(Ototo…-dijo desde adentro- ¿en qué piensas?)
Sasuke no respondió a esa pregunta, tan solo gruño con cierta molestia. El resto de su equipo supo que por alguna razón estaba furioso. Así que lo dejaron en silencio liderar la marcha sin intercambiar ni el saludo. Sasuke pensaba profundamente por supuesto. Pensaba que por muy increíble que pareciera, Kabuto podía tener razón con respecto a Naruto. El supuesto caso que el Uzumaki fuera portador de Rinnengan, debía tener esa habilidad naturalmente.
Un portador de Doujutsu cuya sangre no fuera la original, no podría desactivar su línea de sangre a voluntad. Naruto había mostrado todo el tiempo sus ojos normales. Pero bien podría tener bajo ellos la fuerza incontrolable del Rinnengan. Algunas horas después Sasuke le negó todo en su mente. No….era imposible que Naruto tuviese el Rinnengan. Por más que ocultara sus ojos de todos, Sasuke hubiera podido captar la diferencia de poder que conllevaba tenerlos.
-(las muertes del Hokage, los ANBU y los lideres Nara se dieron después del arribo de Naruto).
Las palabras de Itachi en su interior llevaban verdad, y lastimaban a Sasuke. Le hería saber que su mejor amigo podía ser quien estaba detrás de todo. ¿Pero por qué? ¿Por alguna revancha que se desconocía? ¿Por las palizas que Naruto recibió de los clanes cuando era joven? si era eso…. ¿por qué asesinó a Shikamaru que era uno de sus amigos? ¿Acaso había alguien más implicado en todo esto?
Algo faltaba, algún dato extra que prohibía a Sasuke saber la verdad. Naruto Uzumaki jamás se dejó llevar por la banal emoción del odio. Naruto Uzumaki había protegido demasiado tiempo a la aldea de la hoja para considerarlo el enemigo. Era ridículo, era estúpido. Sasuke se encontró sonriendo solo, mientras sus compañeros montaban el campamento en el bosque para pasar la noche. No podía ser simplemente, no Naruto Uzumaki. No el hombre que había inspirado a todas las nuevas generaciones de ninja y ahora tenían paz gracias a sus esfuerzos. No podía ser Naruto Uzumaki. Era ridículo.
-(Ototo…-volvió a insistir Itachi- Kabuto estaba muerto cuando te dio esa información. ¿Qué beneficio tendría él, al decirte una mentira?)
Itachi como siempre tenía un excelente punto. ¿Por qué otra razón Kabuto le daría esa información? No solo le dijo lo que estaba ocurriendo con Naruto sino también le entregó una poderosa arma. Una que Sasuke había sellado para usar cuando tuviera oportunidad. Además de eso, Sasuke tenía todos los elementos en los pergaminos de Kabuto para crear y controlar el Edo tensei. Otro regalo de su enemigo que dijo querer vengarse de quien lo había utilizado.
-tengo que prepararme para esto…-dijo Sasuke apenas para sí mismo- no puedo creer que Naruto tenga que ver con todas las muertes, pero si no es él, alguien más tiene los ojos de poder. Tengo que entrenar estas técnicas nuevas, no debo pelear con un usuario del Rinnengan sin saber que puedo ganarle.
-Sasuke-kun…-dijo Karin acercándose a él- ¿Está todo bien?
-Si…-indicó serio- Karin…. ¿qué sentiste cuando estabas cerca de Naruto?
-¿De Naruto-kun? –Miró sorprendida la muchacha- lo mismo de siempre….buenos sentimientos envolviendo a la criatura en su interior.
-Kyuubi… ¿sentías su odio?
-Por supuesto…-resaltó ella- es como una luz roja que viene del interior de Naruto-kun.
-Kabuto dijo que Naruto tiene el Rinnengan…-aclaró Sasuke para ver las reacciones de Karin- ¿tú qué sabes de eso?
-Poca cosa…-respondió sentándose junto al Uchiha- sobre todo porque nunca he visto el Rinnengan. Aun si Naruto-kun lo tuviese, no sabría identificarlo.
-Como los ojos que tenía Pein…
-Nunca vi a Pein de cerca, -sonrió la pelirroja- pero tampoco nunca he visto ojos diferentes al azul normal en Naruto-kun.
Sasuke por alguna razón no estaba convencido de esas palabras. Había comenzado apreciar a Karin en esas semanas desde que se rencontraron, pero no terminaba de digerir la forma cariñosa con la cual la chica trataba a Naruto. ¿Serian celos? No…se negó enseguida, él no tenía celos porque eso implicaría que Karin significaba mucho más que compañía amistosa. Uchiha Sasuke no podía tener celos.
-Sasuke…-interrumpió la charla Shino- la cena esta lista. –Todos miraron algunos metros más allá como Shizune había terminado de servir los tazones junto al fuego- hablaremos sobre lo que escuchamos de esa serpiente luego.
-¿Tú también lo escuchaste Shino? –preguntó el Uchiha sorprendido
-Estaba del otro de la habitación…-aclaró el Aburame- y tenía sospechas anteriores a esto.
Todos se juntaron para cenar, pero entre Sasuke y Shino quedó flotando esa duda que les molestaba. Tenían que regresar cuanto antes a Konoha, tenían que averiguar qué tan cierto era la sospecha que comenzaba a cerrarse más y más en torno a Naruto Uzumaki.
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Mientras Kumo alistaba los detalles para movilizarse hacia el país del remolino. En varias partes de los distintos países se sucedían reuniones diversas para aceptar la propuesta o rechazarla. Yugao, Sai, Sakura y en otro lugares Suigetsu y Juugo habían distribuido los pergaminos Uzumaki con los mensajes a cada comunidad designada. Mientras Sakura viajaba por el país del viento para reunirse en el punto designado con Yugao, Naruto y Sai. Los ninjas renegados Juugo, Suigetsu y Zetzu se encontraron en una caverna, justo donde la criatura tipo planta tenia encallada una pequeña base. Naruto aparecería por allí primero antes de hacer cualquier otra cosa. Ya que tenía un último trabajo para darle a esos Shinobi. Ellos sabían que Naruto podía rastrearlos por su chakra, así que tenían que ponerse a cubierto y esperarlo con calma. Naruto hizo aparición algunas horas después que Juugo y Suigetsu hubieran llegado. Envuelto en un destello dorado apareció sonriendo a sus compañeros. Zetzu fue el primero en informar todo lo ocurrido con Sasuke, Kabuto aparentemente había sido exterminado.
-Muy rápido…-pensó Naruto levemente- Kabuto presento escasa resistencia al parecer. ¿Por qué lo hizo? ¿Acaso tenía alguna idea y le falló?
-Naruto-sama…-seguía Zetzu- Kabuto ha sido asesinado. Sasuke-kun lo acabó completamente y...
-Naruto-sama….-dijo Juugo serio- ¿en qué piensa?
-Kabuto no era presa fácil…-añadió Naruto pensativo- realmente pensé que entretendría más tiempo a Sasuke. Mi plan no contemplaba que Kabuto muriera tan rápido. Tal vez me equivoque al debilitarlo demasiado.
-¿Qué debemos hacer Naruto-kun? –pregunto sonriendo Suigetsu tranquilamente- ¿acaso nos tocara atacar a Sasuke-kun?…ju ju ju
-No…-señaló cortante el rubio- ustedes 3 tiene una importante tarea que no puede retrasarse más. El gremio de criminales ha sido completamente exterminado en las llanuras cercanas a Kumo. Por lo tanto los grupos de piratas que anclaron sus barcos en el puerto secreto de la frontera entre el rayo y el fuego estarán desprovistos de personal para ser defendidos.
-Quiere que los hundamos…-indicó Suigetsu.
-No….quiero que los capturen y trasporten hacia el muelle costero que lindera el continente con el país del remolino.
-Deben ser muchos barcos Naruto-sama…-señaló Zetzu- el gremio estaba preparando una armada también.
-Zetzu puede dividirse en muchos clones y Suigetsu tendrá mucho agua a su alrededor, así que también puede manipular muchos barcos al mismo tiempo. Juugo apoyara desde la logística todo el viaje bordeando los estrechos de Kumogakure. Rodeen y vayan a la costa para empezar a trasportar los aldeanos que quieran llegar a nuestro país. Posiblemente les envié algunos refuerzos para conducir los barcos. Ninjas de Konoha que me ayudan a mí. Los identificaran por el pergamino con sello Uzumaki. Mi firma de chakra.
-¿Tú que harás Naruto-kun? –Preguntó Suigetsu
-Me queda visitar Iwa y Suna antes de volver a Konoha. –Señaló el rubio- si tengo problemas antes de volver los resolveré sobre la marcha. Ustedes tienen pergaminos para entrar al remolino y vivir allí sin ser molestados. Eliminen a criminales y piratas que se resistan. Es todo por ahora, adiós…
Los 3 Shinobi vieron desaparecer a Naruto Uzumaki y se dispusieron a descansar en esa cueva durante ese día para luego partir rumbo a su última misión designada. Pero apenas Naruto se había ido, Juugo y Suigetsu se miraron seriamente. Ambos habían notado algo inquietante.
-¿Te diste cuenta Juugo? –Preguntó el Shinobi renegado de Kiri
-Todos nos dimos cuenta, –sonrió Zetzu que estaba unido en sus dos partes de color- el chakra de Naruto-sama se hace más y más oscuro. Madara-sama está influenciándolo.
-Es cierto…-dijo el pelirrojo asintiendo- pero mientras nosotros tengamos estos sellos del remolino en nuestro cuerpo….nada debemos temer de Naruto-sama. Somos su familia, así que actuemos como tal y apoyemos su causa.
-Juugo…-sonrió el peliblanco burlándose- parece que te has enamorado ju ju ju.
-Un hombre sin causa es como una espada sin dueño…-señaló tranquilamente Juugo y Zetzu sonrió- solo le queda oxidarse y morir. Naruto-sama nos dio una causa Suigetsu, nunca lo olvides. Peleo por él, porque me dio una razón poderosa para hacerlo…
Suigetsu y Zetzu lo sabían, pero le dejaron terminar su frase solemnemente.
-Nada menos que la posibilidad de tener una vida de paz.
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Mientras Naruto usaba sus sellos de Hiraishin no jutsu para trasportarse a enorme velocidad por los países. Mientras se acercaba más y más hacia el país de la roca. Sasuke y su equipo volvía al país del fuego viajando solo de día y tomándose su tiempo para regresar. Shizune y Karin parecían algo confundidas porque Sasuke parecía marchar a ritmo bajo para regresar. Era casi como si no quisiera volver a la aldea rápidamente. Shino no parecía sorprendido o disconforme, aprovechaba cada momento de descanso para entrenar y poner a punto sus técnicas. Ambos hombres del equipo parecían prepararse para alguna especie de guerra. Sasuke estudiaba los pergaminos de Kabuto y entrenaba duramente en los tiempos de descansos. Tenía momentos en donde parecía un fanático entrenando. Se lo notaba preocupado, pero por alguna razón ni Karin ni Shizune podían evitar notar la satisfacción que tenía Sasuke en su rostro cuando entrenaba tan duramente. Era como si se preparara para la pelea de su vida. Cosa que no estaba lejos de la realidad.
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En el país de la roca, llegaban informes preocupantes sobre la guerra en tierras del rayo. La Yondaime Tsuchikage Kurotsuchy recibió el sorprendente informe de su espía sobre las acciones de Naruto Uzumaki. Primero la devastadora técnica de viento que acabó la batalla en llanuras de Kumo, luego la propuesta de absorción a la villa de Kumogakure y su posterior aceptación por parte de la gran mayoría en la aldea de la nube.
Hubo momentos de risas en la reunión de líderes donde el espía habló. Los líderes de la roca enseguida vociferaron que la debilidad de Kumo era evidente si se prestaba a unirse como parte de otra villa. El espía les dijo que Kumo se estaba uniendo nada menos que a Kiri, y las risas comenzaron a desaparecer. Dos villas grandes unidas eran un problema a futuro. Iwa estaría asediada entre dos potencias unidas. Una posible guerra seria devastadora para la villa de la roca.
-Según lo que el Raikage anunció a sus capitanes principales…-prosiguió el espía que había sacado información de las reuniones secretas- Sunagakure también se unirá a la nueva aldea. Por la razón…o por la fuerza.
-tal vez deberíamos empezar a pensar en un tratado de alianza con esa nueva aldea del remolino. –apuntó seria Kurotsuchy- después de todo, Konoha seguirá siendo la más fuerte hasta que esas tres aldeas se unan en una sola.
-esa idea ya la tuvieron en el rayo…-dijo el espía muy bien informado- pero Naruto les advirtió que se unían a su villa….o se convertirían en su enemigo. Y ya vieron lo que puede pasar con sus enemigos. No hay más opciones, unirse o morir.
-¡ese bastardo hijo del Yondaime Hokage cree que nos conquistara! -Grito muy irritado un anciano líder- ¡bastante nos humilló su padre en la pasada guerra! ¡No debemos perder nuestro honor!
¡Seeee! Todos gritaron en la reunión exaltados. Querían una revancha por lo que Minato les había hecho hace tiempo. Kurotsuchy no estaba convencida para nada de esa idea. Pero como Tsuchikage, capitular ante un enemigo era inconcebible.
-si la decisión de este concilio es evitar que nuestra aldea sea conquistada…-sonrió apenas- sugiero planear una estrategia infalible para asesinar de un golpe al enemigo. Nuestra economía actual, no nos permite el desgaste de una nueva guerra.
Todos asintieron y enseguida comenzaron a planear como detener a Uzumaki Naruto. Enseguida se expuso todo lo que espía había averiguado en Kumo y también lo que se sabía del joven Uzumaki desde los tiempos de la guerra. Dos puntos importantes quedaron claros en esa reunión, uno…para usar los más destructivos jutsu en contra del enemigo, los ninja de Iwa no iban a poder luchar dentro de su aldea. Tenían que provocar el ataque lejos de los terrenos de Iwa, para usar los jutsu de tierra definitivos de la villa de la roca. El segundo punto importante era lograr que Naruto no usara el poder del zorro demonio. Debía ser asesinado en el acto, para evitar que invocara el chakra invencible del nueve colas. Algunos sugirieron usar algún Genjutsu para luego aplastarlo con un terremoto. Pero los más experimentados consideraron que lo más lógico era poner alguna carnada.
-según nuestro informante aquí presente…-dijo un anciano- Uzumaki vendrá a la villa en busca de obtener nuestra lealtad. Sugiero concertar la reunión en una meseta de tierra amplia. Allí nuestros embajadores se presentaran argumentando desconfianza a Konoha. Y allí atacaremos con todo nuestro poder.
-asesinar a Uzumaki Naruto implicara entrar en conflicto con Konoha…-dijo Kurotsuchy- ¿Cómo responderemos a esa cuestión?
-Si acabamos con Uzumaki…-dijo alguno más- el resto de las villas sabrán que somos dignos de respeto. Si Konoha intenta reclamar, todas las villas se pondrán de nuestra parte. No es desconocido para nadie en el mundo ninja el gran ejército que el feudal del fuego está formando. Konoha quiere guerra, nos envía a ese niño para provocarla. Nosotros responderemos con firmeza.
Todos gritaron ¡Seeee! Y acto seguido continuaron hablando y planeando el futuro. Pocos consideraban las escasas opciones que les quedaban de fallar en el asesinato. Solo Kurotsuchy, que pensativa y envuelta en su traje de líder, evaluó la gravedad de la situación. Lo había pensado detenidamente, ella como Tsuchikage había sido puesta en duda. No tenía el total apoyo de su pueblo y quería demostrar que era digna nieta del anterior regente.
-Es una jugada a todo o nada…-dijo gravemente- yo estaré entre los embajadores como señuelo.
-Pero…Tsuchikage-sama…-trató de disuadirla un líder del clan- usted no puede.
-Será más creíble para Naruto. –Señaló ella- ¿Acaso ustedes atentarían contra él, teniéndome a mí en la línea de fuego?
Tuvieron que admitir que tenía razón, era más fácil que el enemigo se confiara. ¿Pero que evitarían matarla a ella también entre los terremotos y demás jutsu?
-Si pierdo la vida…-anunció la líder seria- no será diferente que una misión cualquiera. La supervivencia de Iwa es lo primero. La vida de cualquier Shinobi no vale la existencia de nuestras familias. Ni de nuestra aldea.
Todos comenzaron a mirarla con gran respeto a partir de esas palabras. Incluso aquellos que tenían dudas de su juventud y poder, no pudieron evitar reconocer que ella era la indicada para liderar la villa.
-Tsuchikage-sama honra a su abuelo –Señaló un Shinobi cabeza de clan- nosotros atacaremos y no le fallaremos.
-Entonces está decidido –apuntó la líder seriamente- enviemos un mensajero para interceptar a Naruto Uzumaki apenas entre a territorios del país de la roca. Concertaremos la cita en una zona despoblada y atacaremos. ¡Prepárense para la batalla!
Los estruendos del lugar se hicieron más y más enormes. El espía sonrió satisfecho, había logrado su propósito de incitar a combate a las cabezas de Iwa. En realidad, jamás traicionó al rayo, simplemente servía como doble espía ayudando al Raikage para contramaniobrar a la aldea de la roca. Ahora fue enviado para poner a esta villa contra Naruto Uzumaki. El Raikage había encontrado la manera de acabar a sus enemigos desde las sombras. Si tenía que desaparecer como aldea libre, si tenía que formar parte de un todo según Naruto Uzumaki. Killer A se había asegurado que Iwa no se sumaría a la nueva villa.
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La taberna del paso de Camikura era un lugar bastante difícil de hallar en la pequeña ciudad fronteriza de Kiruka. Ya dentro del país del fuego. Ese lugar había sido designado para encontrarse con todo el equipo luego de separarse por cualquier circunstancia. La primera en llegar fue Yugao Uzuki. Habían pasado casi seis días desde que se separaron en busca de repartir por todos los países los mensajes dirigidos a líderes e importantes Shinobi. Cualquier clan con técnicas ninjas o Kekengenkai, había sido cordialmente invitado a compartir la nueva villa del remolino. Yugao sabía que ahora mismo entraban en la peligrosa fase donde todo se descubría, donde los hombres del Feudal descubrirían con sorpresa sobre esa nueva fuerza formándose. Seguramente a Daimyo no le causaría ninguna gracia esa situación, pero al mismo tiempo Yugao evaluó que el líder del fuego pospondría su inminente guerra hasta no saber contra que fuerza tendría que pelear.
Supuestamente Naruto tendría que haber actuado como embajador del fuego y mantener las cosas calmas para que la guerra los pillara a todos sin haberse preparado. Daimyo tendría que esperar con cautela que su "embajador" volviera para informarle sobre esta nueva villa formándose. En Konoha serían un poco más específicos con el nuevo informe, enviarían equipos para averiguar sobre la nueva amenaza. Aunque teniendo a Kakashi como Hokage bien podría retrasarse la decisión de partir y dar más tiempo a Naruto. Yugao había estado pensando para sí misma sobre la convencía del plan que había accedido a participar. Realmente no había muchas opciones a partir de los planteamientos de Naruto. Se venía una guerra que barrería con todos los Shinobi del mundo. El Daimyo quería conquistar todos los países y punto final. Cuantas cabezas volaran no sería algo de su importancia. Cuantos pueblos fueran eliminados tampoco haría temblar su pulso.
Pero aun así…
La taberna era poco concurrida y nadie hacia preguntas. Estaba bien oculta, era ideal para reunión de equipo. Yugao ingresó con cautela luego de planear una ruta de escape por si encontraba sorpresas desagradables. Entró al lugar y por fortuna para ella, enseguida pudo ver a Sai. El muchacho ex –ANBU le hizo señas con la cabeza, ella se acercó y se sentó tranquilamente mientras el cantinero recibió el pedido por bebida y comida de ambos ninja. No hablaban casi nada, ambos no eran conversadores precisamente. Pero Yugao tenía algunas dudas sobre la idea en general y pensó que Sai podía saber algunos detalles que ella no. Preguntó con mucho tacto, para tener más información de los "¿Cómo?" Y los "¿Por qué?"
-Naruto-kun me contó una historia…-inició Sai sonriendo típicamente- me dijo, que tal vez no iba a entenderlo.
Hubo un momento de silencio que impacientó a Yugao. Pero el joven pelinegro siguió rato después.
-Naruto-kun me dijo, que una persona de su entera confianza tuvo una horrible visión. Una predicción que anunciaba el fin del mundo ninja.
-¿hablas de lo que anunciaron los sabios ermitaños de la montaña?
-exactamente no lo sé…-se sinceró Sai- pero te puedo decir lo que Naruto-kun me ha contado. Él dijo, que la naturaleza misma del ninja iba a ser causante de su destrucción. Un gran enemigo de todos los Shinobi iba a atacarnos. Y nuestra naturaleza iba a destruirnos.
-no lo comprendo…
-bienvenida al club…
Ambos bebieron luego de eso, se instaló un silencio de reflexión. Pero Yugao aun así debía intentar averiguar un poco más.
-nunca cuestioné ordenes….-indicó apenas- luego supe que estaba siendo manipulada para ello. Que estaban reprimiendo mi personalidad, mis deseos, mis instintos. –Miró su copa seriamente y jugueteaba con ella entre los dedos- sinceramente no quiero volver a ser manipulada.
-solo quiero pintar….-sonrió Sai tranquilamente- últimamente Naruto-kun me pide cosas insólitas para un Shinobi leal a su aldea. Pero la idea de que peleo por mucho más que una misión, es ciertamente….gratificante.
-¿Por qué peleas según tú?
-paz….y libertad.
Ambos ninja esperaron durante casi medio día la llegada de Sakura y Naruto. La primera hizo su aparición casi a las 10 de la noche. El segundo nunca llegó. Pero cuando comenzaban a trazar planes para ubicarlo, una pequeña explosión se hizo presente frente a ellos. Un sapo color azul marino con ojos del Rinnengan, era extraño, ya que no dijo absolutamente nada. Solo abrió su boca dejando un pergamino en el suelo frente a él. Acto seguido, desapareció en una explosión. Los tres integrantes del equipo dorado se miraron levemente y tomaron el mensaje para abrirlo y leerlo. Lo que encontraron era algo perturbador y al mismo tiempo liberador:
"La misión ha terminado. Kabuto Yakushi ha sido asesinado por el equipo de Sasuke. A partir de este momento todos ustedes son libres. Pueden viajar a la aldea del remolino y buscar su tranquilidad. Pueden viajar al punto que les indico en este mapa adjunto para ayudar a otros de mis amigos con la tarea que explicare en el final del mensaje. O bien pueden volver a Konoha y regresar bajo el servicio de esa aldea. Por mi parte tienen mi bendición para cualquier opción que elijan. Gracias por su ayuda, espero verlos en buenas circunstancias a futuro.
Uzumaki Naruto".
Los tres ninja se miraron confundidos. Estaban siendo relevados por su líder de escuadrón si se pensaba en la misión por la que salieron de la villa. También se les indicaba una nueva misión pero esta vez con carácter de personal. Era Naruto quien les mandaba a ese lugar lejano, no Konoha. Podían irse al viejo país del agua y revelarse contra su aldea natal. O bien regresar a casa y ponerse prácticamente contra Naruto. Las opciones eran claras, "ven de mi lado y pelea por mí". "Ven de mi lado y vete en paz a mi villa". O "regresa a Konoha, y considérate en contra mío".
Hubo silencio durante el resto de la noche y se fueron a dormir para pensarlo junto a la almohada. Poco pudo dormir Sakura que era un mar de dudas y sentimientos. Los demás no tuvieron menos interrogantes a los cuales apelar. Aunque finalmente tomaron sus decisiones individuales. A la mañana siguiente, el equipo se reunió en la salida del pueblo. Todos esperaban a ver las reacciones del otro. Como si esperaran que alguien rompiera el hielo iniciando con su decisión individual:
-fue un placer trabajar con ustedes…-dijo Yugao seriamente y dio la mano a cada uno de sus compañeros- tomaré el pergamino con el mapa y la misión. Ayudaré en lo que pueda a Naruto.
-yo volveré a Konoha…-dijo Sai sonriendo típico ante la sorpresa de las kunoichi- tengo mis cosas en el departamento. No puedo dejarlas. Mis pinturas especiales y dibujos. Iré por ellas y luego me retirare de la batalla. Buscaré un lugar apacible en la aldea del remolino. Pueden visitarme cuando quieran señoritas.
-Sai…tú…-balbuceó Sakura- Yugao-san….-no sabía que pensar la rosa
Yugao cargó su mochila al hombro, su traje era del tipo Jounnin porque todo el equipo había salido vestido de esa manera. Ajustó su bandana que aún no dejaría por si se cruzaba en el camino con gente indeseable, y decidida partió a las costas del viento donde la armada esperaba a ser capturada. Ayudaría en lo que pudiera a Naruto, había tomado su decisión. Sai abrió un pergamino y creó un pájaro gigante de tinta, para que lo lleve a Konoha. Iría por sus pertenencias para luego mudarse definitivamente. Miró a Sakura que yacía aun paralizada por la indecisión y dijo:
-Sakura-san… ¿quieres que te lleve?
La muchacha tan solo asintió subiendo a la criatura alada. Levantó vuelo y Sakura se afirmó con chakra en sus pies. Aun no entendía lo que Naruto había hecho para que tanto la capitana Uzuki como Sai abandonaran Konoha. No entendía muchas cosas, como su propio papel en los planes de Naruto. Pero una cosa tenía por segura, si realmente Sasuke había asesinado a Kabuto, si realmente Naruto estaba dispuesto a seguir hasta el final con esa locura de la villa nueva. La acción definitiva se daría en algún lugar cercano a la villa de la hoja. Allí Naruto, Sasuke y quien sabe cuántos más decidirían el futuro de todos. Sakura no podía alejarse de ese lugar, no podía no estar en esa batalla. Para el lado que fuere, por la razón que sea, Sakura Haruno había decidido no faltar a la cita mortal. Porque aunque su corazón llorara por Uzumaki Naruto, no podía permitir que todo por lo que aquel hombre luchó la vida entera, se derrumbara como castillo de naipes.
-allí estaré Naruto…-pensó la pelirosa mirando al horizonte- aunque aún no sepa cual bando ocupar. Allí estaré contigo. En la aldea escondida entre las hojas.
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La aldea del demonio preparaba sus habitantes para el traslado definitivo. Había sido anunciado por la sacerdotisa Shion la inminente partida a tierras seguras. Cada habitante desde civiles hasta militares, no estaban expresamente obligados a viajar. La sacerdotisa había anunciado que una visión le previno contra un gran mal. Ella y su familia debían partir a su nuevo hogar.
Se formaron caravanas enormes donde era trasladado todos los objetos de valor. Algunas personas naturalmente eran escépticos a las advertencias de la sacerdotisa. Pero tal y como la rubia mujer había anunciado, nadie estaba obligado a partir junto a ella.
Por supuesto estaba descontado que aunque no era forzados, los aldeanos, los guerreros y los ninja que allí vivían tenían una incuestionable lealtad a Shion-sama y su estirpe. No se discutía sus decisiones ni se cuestionaba sus motivos. Ella había salvado el mundo así como su madre antes lo había hecho. La hija, su preciosa niña que encandilaba con su sonrisa y belleza prematura, sería la guía nueva del pueblo. Shion-sama jamás había equivocado en sus visiones, la aldea del demonio había sobrevivido incontables calamidades gracias a ella.
Se calculaba que solo la mitad del pueblo viajaría, pero la realidad fue un impresionante 80% de la gente la que tomó sus pertenencias y víveres para iniciar la ruta hacia el mar azul. La caravana presidida por la corte de la sacerdotisa guio al resto. En tres días de haber llegado el mensaje de Naruto, Shion y su hija Miroku encabezaron el comienzo del viaje. La mujer líder no se preocupó por detalles, como los métodos que utilizarían para trasladarse por mar a la isla. Si Naruto le había dicho que fuera, era porque debía ir. Ella sabía mejor que nadie lo que el rubio estaba luchando por evitar.
Hace años, cuando una noche un desconocido hombre pelirrojo de largos cabellos y ojos poderosos llegó a la aldea del demonio por alimentos, Shion pudo tener una visión de su participación clave en los conflictos futuros del mundo. Sus ojos podían ver al futuro, y con solo mirar a Naruto Uzumaki pudo notar como la tierra era quemada y los pueblos rebeldes exterminados bajo el yugo de un tirano sangriento. La lucha del bien contra el mal se definía en un lugar oscuro donde luchaban no solo por sus almas, sino por la paz del mundo. Shion pudo ver a Naruto luchando contra sí mismo, peleando con el valor y la fiereza que siempre demostró ante la adversidad. Peleando por todos.
Hace años, cuando una noche de tormenta impiadosa se desató en la aldea del demonio, Shion decidió cambiar de cuarto para procrear a su descendencia. Encontró en Naruto a un hombre muy torturado. Un hombre que necesitaba amor de una manera desesperada, parado en la cornisa de odio que le había arrojado las traiciones de sus aliados y el rencor de sus enemigos. Esa noche lluviosa, Miroku Uzumaki fue concebida entre suspiros y jadeos incesantes.
Esa noche no solo engendraron una vida, Shion y Naruto aprendieron que esas visiones de muerte no eran una maldición, sino al contrario. El Uzumaki volvió a ser sellado por el poder de la mujer y su color de cabello regresó como antaño al dorado. Sus ojos fueron ocultos porque presagiaban enemigos y destrucción. Su alma fue reconfortada por esa mujer que iba a concebir muchos meses después a la primera Uzumaki nacida desde hacía más de 17 años. La primera de muchos, porque la familia que alguna vez fuera exterminada, seria llamada otra vez a servir por la paz. La familia de sangre más leal volvería para estrechar los lazos imposibles de unir, para cerrar las puertas de la guerra con la firmeza y el poder que cada miembro tenía en su propio espíritu.
Flash back:
-Mientras exista un Uzumaki en este mundo maldito…-dijo Naruto el día que se fue de la aldea del demonio para volver a Konoha- habrá vida y lucha del bien contra el mal.
-Naruto-kun…-susurró la sacerdotisa que aprendió a amarlo con esos años- quédate en casa con tu familia. Miroku-chan te necesita.
-Lo se Shion…-sonrió él triste- pero tu visión no es más que el anuncio de lo que debo evitar.
Aunque tenga que ser uno con el fuego que nos amenaza a todos, volveré algún día para llevarte a casa. Miroku crecerá sin miedo, crecerá sin dudas y sin odios. Porque mientras tenga vida tendré voluntad de pelear. Nunca lo olvides Shion, eso es el espíritu del ninja verdadero. Donde hay vida, hay batalla por pelear.
Fin del Flash back:
Shion miró al paisaje desde su carruaje y acuno a su bella hija en su regazo. Hacía mucho que Naruto había partido. Recién con ese mensaje tenía noticias de él. Quería volver a verlo, quería vivir junto a él. Sabia en su corazón que ese hombre nunca la había amado. Pero con solo ver la sonrisa del rubio acunando a su bebe. Supo que siempre confiaría en él, que sus vidas estaban enlazadas más allá del mundo mortal. Tal vez ella no era una Uzumaki, pero la sangre de un miembro de ese clan había estado en su vientre. Era suficiente para lograr emparentar. Una mujer que hubiera tenido alguna vez la sangre más pura en su vientre, seria para siempre parte del clan Uzumaki.
La batalla contra el mal siempre continuaría mientras exista un Uzumaki con vida. Fue una promesa que Naruto le hizo a Shion. Era su legado, su misión, su destino. Así justo era Naruto Uzumaki, así fue Kushina Uzumaki y así sería Miroku Uzumaki. Como un remolino, donde cada nuevo cauce del agua los renueva, y les da movimiento, donde a pesar de sus diferencias son todos uno mismo. Luchadores de la paz, en los tiempos más oscuros de la guerra.
Fin del capítulo.
