CAPITULO 24: HONOR BAJO FUEGO
"-¿Podrías decirme que significa el honor?
La pregunta le descolocó, habían estado caminando por una cueva oscura donde los pasillos no parecían tener fin. Ese lugar invocado junto con el alma eterna de Mikato Uzumaki, era tan misterioso como el hombre mismo. La cueva era de roca sólida, sus paredes eran completamente lisas y llenas de sellos. Había de todos tamaños y clases, algunos Naruto los había visto en los libros de Mako sensei, o en el cuerpo de Kentari sensei. Otros eran completamente nuevos para sus ojos.
Sus ojos….activar el Sharingan que tenía para ver mejor porque…
-No lo hagas…-le advirtió el maestro sereno pero firme- tienes estrictamente prohibido usar esos ojos en mis entrenamientos.
Mikato le dio la espalda y siguió caminando hacia el frente. Naruto negó en un gesto con molestia. ¿Para qué tenía ojos de poder que no podía usar? Era ridículo. Con la ayuda del Sharingan tal vez podría copiar jutsu como Kakashi sensei y así aprender todo más rápido. ¿Por qué no querían que usara el Doujutsu? Naruto no sentía inconvenientes al usarlo. Le gastaba chakra era cierto, pero tampoco era para alarmarse. No le dolían, a pesar de no ser sus ojos originales no le causaban dolor. Era casi como si fueran sus ojos naturales, solo que con poder.
-¿Mikato sensei que está ocurriendo?
-es largo de explicar…-señaló el hombre que caminaba delante de Naruto.
-este lugar, -susurró Naruto mirando los pasillos de la caverna sin luces y nada que los distinga de los anteriores- ¿Dónde estamos exactamente?
-buena pregunta…-respondió el maestro- ¿Qué significa el honor?
Naruto volvió a quedar con los ojos pequeños, el gesto zorruno de no entender absolutamente nada. Mikato se giró mirando el desconcierto de su alumno, era obvio que nada iba a entender desde el inicio. Nadie lo hacía a la primera.
-¿No puedes responder una simple pregunta? –Desafío serio- ¿Qué significa honor para ti, Uzumaki Naruto?
-mis promesas…son mi honor. –Señaló el rubio firme- yo doy mi palabra y busco hacer mi mejor esfuerzo para cumplirla. Nunca retrocedo a mi palabra. Ese es mi camino ninja.
-bien bien…simple respuesta pero poderosa al mismo tiempo…-sonrío ligeramente Mikato- ahora una nueva interrogante… ¿crees que el honor es, en todos los casos, del modo que tú lo ves?
Naruto se rascó la cabeza, suspirando completamente confundido. ¿Qué pretendía este espíritu que él dijera? Observó a Mikato más intensamente. Físico mediano, parecido suyo propio. Cabello rojo como todo Uzumaki del remolino y ojos increíblemente azules. De color tan intenso que casi parecían perforar adonde fijara la vista. Mikato se veía algo pálido, como si nunca hubiese estado al rayo del sol. Su seriedad era algo evidente, pero Naruto lo había notado muy sonriente cuando se presentaron todos los espíritus la primera vez. Ahora, totalmente absorbido a su rol de sensei, estaba serio como nunca:
-supongo que…algunos piensan que su honor esta en otras acciones –respondió Naruto dudando- no es algo que me deba importar.
-te equivocas…-indicó levantando un dedo señalándolo- si no conoces a que razones rinde tributo tus amigos y enemigos, ¿Cómo puedes saber que pretenden de ti? ¿Cómo anticipar lo que harán? ¿Cómo los detienes si no logras conocerlos?
-Comprendo, -asintió Naruto- la mayoría de los Shinobi solo tienen el honor de sus clanes. O las misiones que les encomiendan.
-Eres muy joven para deducirlo por ti mismo…-negó sonriendo el maestro- así que te contaré un poco de la familia que tratas de honrar con tus acciones futuras.
-Hai…sensei…-sonrió el rubio contento por esas palabras.
Mikato siguió caminando por los pasillos poco iluminados del lugar. Naruto le seguía de muy cerca para no perderlo de vista. Esta caverna tenía tantas entradas por todos lados que el rubio tuvo cierto temor a perderse. Mikato comenzó a contar la historia de cómo la familia Uzumaki salvó a los samurái del hierro.
-En mis tiempos, -índico Mikato- no existía el país del hierro. Los samurái eran nómades como nosotros. Esos guerreros de honor sin igual, entienden el camino de la paz de maneras diferentes al Shinobi. Y allí radica el problema principal que debes tener presente. Cuando los clanes ninja quisieron tomar territorios del actual país del hierro, las tropas samurái habían jurado lealtad a un señor dueño de esos territorios.
-¿hubo guerra?
-muy cruenta…-reafirmó Mikato apoyando una mano en el hombro de Naruto y ambos caminaban lado a lado por los túneles del lugar- los Shinobi se unieron en varios clanes con el objetivo de eliminar a los Samurái. ¿Lo imaginas? Clanes que hasta hacia poco se juraban venganza eterna, ahora estaban de acuerdo para liquidar a esos magníficos guerreros. Las familias samurái eran menos, pero su fuerte unión espiritual, sus convicciones y sobre todo su valor; equilibraron la balanza increíblemente. Los Shinobi atacantes eran superiores dos a uno, pero aun así no podían hacer pie en los pueblos del actual país del hierro. Fue un duelo de honores encontrados.
-¿De qué? –Pregunto el joven Uzumaki cada vez más confundido
-los samurái tenían su honor, -sonrió levemente el maestro- tenían el Bushido. Un camino donde respetaban la vida defendiéndola con sus espadas y almas. Cuando un samurái daba su palabra, era una responsabilidad más allá de sus propias decisiones. Ellos daban también la palabra por sus ancestros y descendientes. Debían guarda el honor de sus padres siendo dignos con sus actos, debían entregar esa herencia de lealtad y valentía a sus futuros hijos, instruyéndolos en un camino donde cada samurái pelea no solo por sus creencias, sino por las de sus familias.
-muchos clanes ninja son honorables sensei…-dijo Naruto serio- no solo los samurái cuentan con eso.
-has dicho una gran verdad, los Shinobi también tienen honor. –Asintió Mikato- ¿pero son las mismas creencias que el samurái? y si no lo son, ¿Cuál es el honor verdadero?
Naruto cabeceó más que confundido, ya no sabía ni para que estaba en ese lugar. No sabía para que tanta palabrería sin sentido.
-sensei…creí que usted me iba a enseñar a usar Ninjutsu de viento y armas de chakra. ¿Para qué estamos hablando de todo esto?
-Porque no puedo entregarte un arma poderosa sin que sepas de donde viene y hacia donde apuntarla. –Corrigió el hombre- por ejemplo, este lugar donde estamos, me da la prueba que no tendrías idea para que usar mis técnicas de armas selladas.
-¿este lugar? –Chilló irritado Naruto- ¡Este lugar lo eligió usted! ¡No me eche la culpa por que nos perdimos ttebayo!
-Ja ja ja Naruto… -se reía el sensei divertido- yo no estoy perdido, eres tu quien lo está. Yo sé perfectamente en donde estoy. ¿Y tú lo sabes?
Naruto dejó de quejarse y comenzó a mirar con atención las paredes del lugar. Había algunos sellos de varios tamaños. Se acercó a un muro a su derecha y puso su palma en él. A su mente vinieron imágenes raras. Quitó la mano algo aturdido, Mikato susurraba cosas a su oído.
-hazlo despacio, -le pidió serio- pon tu mano en el muro, y permite a tu mente recibir las visiones.
Naruto obedeció, puso su palma lentamente y se vio a si mismo almorzando ramen en Ichiraku. Movió su mano a un costado por la pared y lo que vio fue su entrenamiento con Kakashi-sensei para mejorar el Rasengan.
-qué carajo…-dijo sorprendido y retiró la mano- estos son mis recuerdos.
-exactamente, -sonrió el maestro- mi lugar de entrenamiento no es este. Lo que vine a hacer aquí, es demostrarte que no es con el arma que conseguirás tus objetivos, sino con tu corazón convencido de lo que quieras lograr. Ahora estas perdido, todos los caminos se confunden y parecen iguales. ¿Pero cómo saber cuál es el correcto?
-cumpliré mi palabra….-señaló duramente Naruto- dije que honraría a cada uno de ustedes y así lo hare.
-te creo…-aseguró el maestro- eres un Uzumaki, tu palabra es tu ley y tu propia prisión. Tus promesas son cadenas al cuerpo, pero también fuerza irresistible que te permite ganar donde otros caen derrotados. Pero aun así….tu corazón debe conocer las razones, debe estar tranquilo con el camino que vas a seguir.
-¿Qué debe aceptar mi corazón?
-que los Shinobi no son como los samurái. –Dijo Mikato de brazos cruzados- los Shinobi ven su honor en cumplir la misión y salvar a su clan al costo que sea. Con los recursos que tengan y por los métodos que fueran. Un Shinobi cumplirá su misión, mas no significa que su forma de pelear sea directa. Su honor no es ese, solo la misión. Para un samurái, el fin no justifica los medios. Para un Shinobi….sí.
-peleare contra rivales sucios…-señalo Naruto- eso ya lo sé.
-no Naruto, -negó el maestro- intentaras llevar a la paz, a un tipo de guerrero cuya filosofía está preparada tan solo para guerra. Un ninja no es un hombre de paz, un ninja no se prepara para la paz, sino para la guerra.
-la familia Uzumaki eran ninjas, -corrigió Naruto- y eran hombres de paz.
-lo que nos lleva a la terrible respuesta….aquí estamos. –usó sus manos para señalarse de arriba hacia abajo- nuestro gran clan se ha reducido a tan solo un integrante. Solo tú quedas con vida.
-siento que existen cosas que aún no me están diciendo sensei…-aseguró el rubio molesto- como si ocultaran cosas sobre la noche que todo sucedió.
-lo sabrás a su tiempo cuando todos los maestros sean sellados en tu cuerpo. Nuestros recuerdos entraran en ti cuando el sello suceda. Somos espíritus que no estarán adheridos al tuyo, pero para quedar sellados, debemos pasar por tu ser. Allí podrás tener un vistazo de lo que paso en nuestra aldea esa noche fatídica.
-¿ustedes serán como Kyuubi en mi interior?
-no exactamente… –Señaló el pelirrojo- tu Biju está conectado a tu mente y espíritu. Nosotros estaremos sellados en las figuras animales. Podrás invocarnos a la batalla o extraer nuestros espíritus para que podamos seguir entrenándote. Pero no tendremos control sobre ti, ni tampoco podremos saber lo piensas o sientes. Estarás solo, aunque siempre estemos en tu cuerpo.
Naruto tan solo asintió, y caminando por los pasillos de su corazón siguió escuchando la historia de su maestro.
Días después, mientras Mikato hablaba sobre los samurái, entrenaban en un Dojo con paredes de madera y papel. Había alrededor muchos estantes diferentes, con armas de todas clases. Naruto jamás había visto tantas armas juntas. Mikato le instruyó en exteriorizar el chakra, luego controlarlo, luego darle forma.
-tranquilo Naruto…-le decía el maestro viendo al rubio batallar con chakra en su mano derecha- debes sentirlo, debes estar muy tranquilo. Tu chakra es parte de ti, eres como un niño pequeño descubriendo tu cuerpo. Tus brazos torpes, tus pasos lentos. Debes caer, para aprender a levantarte.
A pesar del esfuerzo, Naruto suspiró agotado y el chakra en su mano se extinguió. Naruto respiró profundo tratando de recuperar el aliento y arrodillándose en suelo apoyo ambas palmas en el tatami. Llevaba casi 4 horas de lo mismo, ni siquiera podía hacer que el chakra tome forma. Y las palabras de su sensei retumbaban en su cabeza. La historia de cómo los Uzumaki salvaron a los samurái.
-buen trabajo, -aseguró el maestro para alentarlo- aun te falta encontrarle la forma. Pero ya puedes mantener la emisión de chakra fuera de tu cuerpo más tiempo. Pronto podremos…
-no se engañe sensei…-jadeo Naruto molesto- apenas….puedo sacar un poco, ni hablar de controlarlo. Esto es una pérdida de tiempo.
-¿tienes conciencia que pude leer toda tu vida, en el momento que entraste a la cueva?
Naruto miró desconcertado, ¿Qué había querido decir con eso?
-cuando ingresaste a la cueva sellada, cuando nos despertaste con tu chakra. Raito y yo pudimos leer tu espíritu. Sabemos todo de ti, conocemos todos tus recuerdos. Sabemos a quienes amaste, sabemos a quienes perdiste. Sabemos tu dolor y cómo pudiste sobreponerte, a pesar de ello. Raito y yo somos los espíritus más antiguos del remolino. Yo viví en tiempos donde los Uzumaki salvaron a los samurái, donde forjamos nuestra amistad y nuestro camino. Raito vivió varios años después que tu servidor presente. Vivió en tiempos de Uchiha Madara.
-¿ustedes leyeron mi mente? –Susurró sorprendido Naruto- ¿así que saben todo lo que me pasó?
-lo sabemos, sabemos cómo te sentiste y sabemos que no guardas rencor. –Siguió Mikato- pero podemos prever que cuando nuestras almas sean selladas en ti, tu odio puede desatarse inmisericorde.
-¿tan grave fue lo que ocurrió en el remolino?
-lo fue, podemos decir que fue la traición más grande que hayamos vivido. –Se puso extrañamente serio, pero enseguida sonrió levemente- sin embargo, podrás hablarlo con Raito en su momento. Ahora debemos mejorar tus técnicas de armas selladas.
-no puedo hacerlo.
-claro que no puedes Naruto, ni siquiera empezamos todavía. Solo te estaba tratando de dar conciencia sobre tu chakra. Ahora ven aquí…
Naruto lo siguió poniéndose de pie, Mikato se acercó a los estantes de armas. Naruto lo seguía dos pasos detrás y el maestro con sus manos detrás de la espalda recorría con la vista la colección bélica.
-elige un arma para iniciar. –Declaró Mikato- mi objetivo es enseñarte a usar una sola arma. Luego si quieres especializarte en este estilo de combate, te ayudare a controlar más.
Naruto miró la gran colección de espadas, dagas, Shuriken, ballestas, arcos y lanzas. Todas le parecían molestas de llevar y más aun de usar. Siempre había combatido con clones y Rasengan. No veía motivo para...
-elije ya…-le incitó el maestro- elije con tu corazón.
Naruto volvió a recorrer con la vista sin entender que quiso el maestro decir, pero cuando las vio, supo exactamente que las quería. Unas largas cadenas.
-quiero las cadenas….
-¿Por qué?
-me dijo que eligiera con el corazón, -sonrió Naruto recordando su pasado- mi Ka-san usaba cadenas.
-oh…-sonrió el pelirrojo como si no supiera- Kushina Uzumaki, anterior jinchuriki no Kyuubi. Su chakra se adaptaba perfectamente a este estilo. Tenía la especialidad de mesclar sus armas selladas con su elemento afín. Estas técnicas solo forman armas de chakra puro, tu madre podía hacerlas de chakra tipo Futon. Impresionante.
-quiero hacerlo como ella…-sonrió contento Naruto- así siempre estará conmigo.
-a trabajar entonces mi estudiante…
-Hai sensei".
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Naruto apareció en un destello dorado, justo en un pueblo a la frontera del país de la roca. Era casi de madrugada y el sol comenzaba a clarear sobre las arboledas que se divisaban al este. Tenía dos caminos por delante. Si seguía hacia el suroeste, iría hacia país del fuego y por tanto hacia Konoha. También podía desviarse hacia la ciudad capital para ver como avanzaban los planes del señor feudal y su ejército. Si en cambio tomaba un sendero de montaña que lo guiaba al noroeste. Iría a la zona de Amegake y de allí directo al país del viento. Hacia Suna, hacia Gaara de la arena.
Miró el pergamino que tenía en su mano izquierda. Kurotsuchy le había entregado el pergamino de técnicas prohibidas de Iwagakure. Solo con la promesa de que Naruto no destruiría la villa de la roca. El rubio aceptó pero advirtió a la Tsuchikage que si ella, o cualquiera de sus Shinobi atentaban contra cualquier pueblo que viajara a unirse al remolino….
Él volvería a Iwa, y no sería tan amable como esa primera vez.
Kurotsuchy tembló ante la posibilidad que Naruto hiciera algo peor que lo que ya ella había sufrido. Dijo que Iwa no pelearía con Uzushiogakure y que no atacarían a viajantes. Dio su palabra y por su vida, y las vidas de sus aldeanos tenía que cumplir.
El rubio miró con ciertas dudas el camino. Los mensajes que Kakashi y Anko les había enviado a través de los sapos mensajeros, eran preocupantes. Inoichi y varios más presentarían resistencia. Además Sasuke podía no estar del lado del Uzumaki y eso ponía la vara de dificultad más alta. Tenía que prevenir que se unieran y tenía que…
Cuando Naruto caminó por la ruta hacia el país del fuego, una visión lo asaltó de repente. Se quedó quieto al ver como el paisaje cambiaba ante sus ojos.
"Arena blanca cubrió el bosque donde estaba y vio una lluvia de flechas caer a su alrededor. Miró a su izquierda, un alto murallón de piedra y arena estaba ardiendo por varios impactos. Reconoció el lugar, Sunagakure. Vio a lo lejos docenas de cadáveres de ninja. Entre ellos estaba Temari, la mitad de la bella mujer estaba quemada desde el rostro hasta las piernas. Como si una bola de fuego la hubiera golpeado de lado. Tenía la mirada perdida, su único ojo verde visible mostraba la mortal sorpresa que la muerte le dio. Naruto gruñó al ver el vientre de la kunoichi, abultado, estaba embarazada. Mas a lo lejos, Gaara caminaba hacia las puertas principales y cuando muchos guerreros ingresaban por ellas, una marea de arena los expulsó hacia el exterior. Gaara caminó hacia los portones y los selló con su arena apretando su puño derecho con furia".
Naruto manoteó el aire por que una flecha le pasó tan cerca que trato de evitarla. Y la visión cambió nuevamente….
"La arena blanca cubriéndolo todo, nuevamente estaba en Suna, pero el tiempo parecía haber pasado ya. Había casas completamente enterradas y otras destruidas. La torre del Kage a lo lejos, era pasto de llamas. En un sector del murallón derrumbado en varias zonas, había una fila de Shinobi de Suna con sus manos atadas detrás de la espalda. Allí Naruto pudo notar a Kankuro entre los prisioneros. Sus ojos sin esperanzas, sus labios resecos por la falta de agua. Algunos de los prisioneros estaban tan delgados como si no hubieran comido en semanas. Toda Suna estaba destruida. Unos ballesteros del ejército invasor, apuntaron y ante una orden de su capitán dispararon contra los prisioneros, varias flechas al cuerpo de cada Shinobi, la guerra contra Suna había llegado a su fin.
La visión desapareció cuando Kankuro recibió cuatro flechas al cuerpo. Cuando dejó de respirar y la cabeza cayó pesadamente mirando a la nada. Suna había muerto, los hermanos Sabaku también. Naruto no podía ver a Gaara, pero su mente sabía que no podría haber sobrevivido si sus últimos hombres habían sido ejecutados. Gaara seguramente también había encontrado su final".
Otra vez el bosque, otra vez los dos caminos. Naruto se mojó lo labios resecos por el mal sabor que le dejó la visión. No podía ignorar esas visiones, lo sabía perfectamente. Había comprobado con exactitud que los de Iwa le tendieron una trampa justo como sus ojos le profetizaron. Así que en lugar de dar rumbo hacia el fuego, sacó dos pergaminos en blanco y comenzó a garabatear las respuestas para Kakashi y Anko. Tenía que darles instrucciones sobre lo que iba a suceder. Anko tenía la tarea de poner sobre aviso a las mujeres sobre lo que podía ocurrir, debían elegir el futuro para sus clanes. Kakashi debía fingir participar de la emboscada planeada, incluso activamente si llegara el caso. Luego en medio del combate podría darse vuelta y pelear para su verdadero aliado. Pero lo principal, no debía bajo ningún concepto permitir que Sasuke, Inoichi o cualquiera de los enemigos usara como rehén a ninguna de las mujeres embarazadas. Naruto no quería tener que contenerse en una supuesta contienda cuando regresara.
Luego de invocar a las ranas mensajeras y enviarlas con los mensajes, comenzó a correr hacia la dirección de Amegake para luego ir a Suna con toda prisa. Tenía sellos de trasporte algunos kilómetros más allá, pero no podía concentrarse tan lejos y además pensar. Así que aprovechó unos 10 minutos de correr para reflexionar. Si la visión le había indicado la inminente caída de Suna. Significaba que Daimyo había iniciado sus movimientos de guerra. Significaba que ya había cortado los víveres hacia la aldea de la arena, o que tal vez no fuera víveres lo que la caravana mensual prometida traería a la aldea de Gaara. Naruto debía apresurarse, y solo dejar un mensaje en Amegake para que se unan al remolino o perezcan. Ya no podía salvar a todos, los que no confiaran en las malas intenciones del país del fuego, Naruto ya no podía ayudarlos con nada.
-llegaré más rápido…-sonrió Naruto- aún tengo el factor sorpresa con el feudal. Konoha puede sospechar quien es su enemigo pero el feudal aun lo ignora. Debo hacerle perder tiempo a ese ejército, al menos hasta que sepa cómo sacar a esa gente de la aldea en la arena. –Haciendo sellos- KUCHIYOSE NO JUTSU
Un pájaro gigante apareció volando sobre Naruto, la criatura tenía el Rinnengan en sus ojos y dos picos en lugar de uno, su plumaje era de un color rojizo. Naruto dio un salto amplio y la criatura eludió su ascenso para ubicarse bajo él cuando comenzó a caer. Naruto se paró cerca del cuello al caer sobre el lomo y comenzó a darle ánimos al pájaro para que acelere.
-APRESURATE CRIATURA…-le gritó con voz firme- VUELA COMO SI LA VIDA FUERA EN ELLO. VUELA HACIA SUNA Y QUE LAS TORMENTAS DE ARENA CUBRAN NUESTRO INGRESO AL PAIS. VUELA HACIA GAARA DE LA ARENA, VUELA RAPIDO….HACIA TEMARI Y MI HIJO.
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La fogata del campamento había reunido a los cuatro integrantes del equipo para restablecer prioridades. Shizune protestó y con justa razón que se habían retrasado demasiado en su regreso a la aldea. Había argumentado que debían informa cuanto antes el éxito en la misión de aniquilación de Kabuto, debían además volver a ponerse a disposición de Hokage para subsanar cualquier nuevo asunto. Shino y Sasuke habían estado retrasando adrede el regreso a la aldea averiguando algunos datos por los pueblos donde pasaban. Sasuke necesitaba ciertos "materiales" para poner en práctica sus técnicas. Kabuto había dejado una pesada carga en su conciencia y antes que nada, debía estar seguro sobre lo que haría.
-Shino…-dijo serio el Uchiha- ¿conseguiste algo?
El Aburame negó con su gesto cansino. Había estado desviándose del equipo buscando por los poblados cualquier tipo de ninja renegado o ladrón. Asesinos, bandidos, piratas, cualquier hombre de los llamados escoria en la sociedad. Pero nada, no había noticias sobre ninguno en ninguna parte. Los aldeanos estaban muy felices por esta cuestión. ¿Quién querría saber dónde se fueron los ladrones y asesinos que antes los maltrataban? Si fuera por la gente, ojala estuvieran bien lejos y que nunca volvieran. Estas respuestas hicieron que Shino reflexionara por lo extraño del fenómeno. ¿Qué había pasado con los mercenarios y demás calañas humanas?
-parecen que los cretinos se esfumaron, -gruñó Sasuke- justo cuando más los necesitamos.
-¿estamos perdiendo el tiempo buscando ladronzuelos? –Preguntó molesta Shizune- esa no era nuestra misión.
-estoy de acuerdo con Shizune-san…-continuó Karin neutra- nuestro trabajo está cumplido.
-¿no necesitan un dinerito extra? –sonrió apenas Sasuke- ya que volvemos también podemos llevar a algunos que…
-con lo que nos pagaran por la muerte de Kabuto, -señaló Karin- tendremos para un año sin trabajar como mínimo. ¿Para qué quieres más dinero?
-a menos que no sea eso lo que buscas…-dijo Shizune apenas- en cuyo caso nos comprometes a nosotras también.
Los hombres se miraron seriamente, sabían que Shizune tenía razón. Tenían que volver a reportase, tenían que volver porque si no serían tachados como criminales. Como desertores a la aldea, y a eso nadie quería arriesgarse en la actualidad. Shino se puso de pie como si se alejara de la fogata para ponerse a vigilar los alrededores. Pero Sasuke también se paró yendo tras él, y hablaron apartados de las mujeres.
-¿Qué haremos Sasuke?
-tengo que comprobar lo que Kabuto me dijo…-aseguro el Uchiha- y necesito un cuerpo inservible.
-muerto...
-no…debe estar vivo…-corrigió el Uchiha- pero no debe ser importante su muerte.
-por eso buscamos criminales…-entendió Shino- ¿Qué harás?
-solo nos queda volver rápidamente a Konoha. No podemos retrasarnos más considerando que los criminales se esfumaron completamente. Tal vez ese ejército que viste en país del rayo…
Shino asintió, había pensado lo mismo. Tal vez estaba compuesto de puros criminales, todos los criminales de 5 países. Así que solo les quedaba sacar "material" de la prisión de Konoha. Solo eso se podía hacer. Apurar el regreso, reunir fuerzas, y rogar ser suficientemente poderosos para detener a Naruto en caso ser el enemigo. Solo eso podía hacer por el momento.
-(¿piensas invocar a Kabuto con Edo tensei? –Preguntó desde el interior de su hermano menor- es muy imprudente.)
-tal vez, -respondió pensando Sasuke- pero debes considerar que podre obtener toda la verdad cuando sea mi esclavo. El no podrá mentirme, me dirá lo que vio, obligare su cerebro a mostrarme su enfrentamiento con el Dobe.
-(correcto…-respondió Itachi- tienes un buen punto. Así que necesitas un solo cuerpo para poder…)
-tres cuerpos…-dijo Sasuke
-(¿Por qué tres cuerpos?-interrogó Itachi- para Kabuto solo necesitas uno y…)
-exacto, -sonrió Sasuke considerando el silencio de su hermano- tu saldrás de mí, te sacare de mis ojos y volveremos a pelear juntos. Además también tengo la posibilidad de invocar a…
-(correcto…-finalizó la charla Itachi- te ayudare con esta pelea. Pero prométeme que seré liberado cuando todo termine y Konoha esté a salvo).
-pero hermano…-respondió Sasuke- no te obligare a nada que no quieras. Puedes quedarte conmigo y…
-(ya estoy muerto Ototo…-le corrigió el mayor- mi alma quiere descansar. Solo una pelea más, solo eso.)
-Sasuke pensó en un "de acuerdo", pero comenzó a sentirse solo al saber que el propio Itachi quería irse al más allá. Su alma quería descanso, aunque Sasuke pudiera darle un nuevo cuerpo, Itachi quería descansar para siempre. Así que poco tiempo les quedaba para estar juntos, Sasuke se dijo que al menos podrían recuperar un tramo de ese tiempo perdido hace años, cuando Itachi huyó de Konoha. Al menos podría tener en directo a su hermano, y pelear junto a él.
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-anarquía…
-¿Cómo dice señor?
-pura, terrible, empobrecedora e ingobernable anarquía…
Mifune no hizo ningún gesto que se considerara sorpresa, pero claramente tener a un señor feudal y a todo su séquito de consejeros visitando el país de hierro, no era algo común. Que ese hombre que podía ser considerado el más poderoso de los 5 países, comenzara a hablar de una anarquía, tenía que sorprender a la fuerza.
-señor…-señaló Mifune neutro- mi país, no cuenta con un estado de anarquía. El honor samurái lo ha mantenido en orden y fuera de las guerras ninja. Nuestra intervención en el anterior conflicto, fue por el rango de peligro que nos abarcaba a todos. Pero país del hierro, es resguardado por los samurái con sus vidas. No hay garantía más grande que esa.
El señor feudal sonrió y abriendo su costoso abanico ocultó su rostro con picardía. Era precisamente el asunto que pensaba tratar.
-General Mifune…-dijo el rico señor- su país es un ejemplo de cómo quiero el mío. Paz y tranquilidad para generar esplendor y riqueza. Pero no puedo tener esa serenidad en la tierra del fuego cuando las fronteras están absorbidas a la penosa anarquía.
Mifune siguió neutral, pero tenía que admitir que los problemas se multiplicaban en las fronteras del hierro desde el asunto de la muerte de feudales. No había control, no había ejércitos, el comercio se convertía en contrabando. Todo iba derecho a un gran conflicto.
-señor…-indico Mifune serio- ha venido a mi tierra por razones que desconozco. Puedo figurarme que los países aledaños están desorganizados y envueltos en caos, la muerte de los señores feudales los han dejado acéfalos de mando. Pero nosotros los samurái, no tenemos por costumbre actos de guerra deshonrosos.
Daimyo lo sabía, los guerreros de honor no aprovecharían la grave situación para iniciar una guerra por conveniencia. Eran samurái, su crecía de defensores de paz estaba por delante de cualquier cosa. Pero el rico señor tenia de diplomático lo que los ninjas tenían de peligrosos. Sabia como lograr lo que quería, era un talentoso negociador.
-mi querido general Mifune…-sonrió levemente el feudal- hace algunos segundos puso un claro ejemplo de lo que ahora vengo a prevenir –Mifune negó apenas como mostrando que no entendía- me refiero justamente a la participación samurái en el último conflicto general de guerra.
-temo no comprender señor….
El señor feudal miró a su alrededor, había consejeros propios, guardias reales, samurái que custodiaban los distintos cuartos de la gran casa de Mifune y demás intrusos a la charla. Así que poniéndose de pie indicó con un gesto elegante de su mano para que el general le acompañara en un paseo por los jardines traseros de la mansión. Mifune le siguió sin emitir palabra, si ese hombre quería hablar a solas, era una situación grave o muy especial. Rato después, ambos dos caminaban entre los cerezos en flor del jardín, el samurái miraba al frente concentrado en las palabras del feudal, tenía que acordar algunos tratados con alguien que contaba con el mando de un gran ejército en su capital.
-el país del hierro es especial, -sonrió el feudal comenzando a hablar- administrado por feudal hace muchos años, quedó heredado a las casas samurái y desde entonces, han mantenido tanto el orden como la estabilidad económica. Es admirable, es digno de ejemplo.
-Tanta alabanza, -pensaba Mifune en silencio- debe ser más grave de lo que realmente pensaba si recurre a nosotros.
-mi país, está ahora defendido por un ejército regular. –Continuó Daimyo- también contamos con la aldea ninja de la hoja. Pero aun así, el resto del mundo está sumido en el completo caos. Soy un hombre que se precia de ser previsor, siempre he cuidado mi vida y fortuna estando un paso delante de mis rivales ocasionales. Por eso he venido aquí el día de hoy.
Mifune solo escuchaba, aun no entendía adonde ese hombre quería llegar, pero la palabra "guerra" retumbaba en su cerebro como un grito. Daimyo tal vez no fuera un guerrero, pero se notaba que tenía sed de sangre como si lo fuera.
-mi decisión es…-seguía argumentando el feudal- traer paz, a los caóticos países que rodean al mío. Enviare a mi ejército a devolver la fuerza de ley a las tierras corruptas.
-sus palabras me indican una declaración de guerra…-señaló Mifune- ¿acaso estamos entrando en conflicto señor?
El feudal sonrió negando graciosamente, usó su abanico para darse un poco de aire y mirando al estanque de aguas cristalinas continúo su perorata:
-país del hierro no me interesa, es una tierra fructífera con la que tengo comercio, estabilidad y trato amable. Ustedes los samurái, son gente de paz y honor. Por tanto está garantizada de mi parte, las condiciones mínimas para conservar nuestra mutua amistad.
-no consiento ninguna guerra…-dijo Mifune- si bien los tratados de alianza con los Shinobi solo tenían validez durante la guerra mundial, creo firmemente que podemos convivir en paz con ellos, más allá de no existir acuerdos firmados.
-En eso se equivoca general… -indicó el feudal sentándose en un banco de piedra y quedando frente al guerrero parado- las aldeas ninja de los países que fueron orden y ley, pronto buscaran la guerra para saciar sus economías perdidas. Los blancos en sus propios terrenos han de terminarse en pocos meses. Acto seguido, país de fuego y estas hermosas tierras custodiadas gallardamente por ustedes, serán el botín que ellos buscaran con toda seguridad.
-(entonces planea atacar a los 4 países Shinobi. –pensó Mifune- y quiere explorar si deberá enfrentarnos a nosotros también, al iniciar esa guerra).
-se lo que está pensando y se equivoca de pleno…-sonrió el líder del fuego- no tengo intenciones de atacar país del hierro y para demostrarlo estoy aquí. Quiero que usted, general Mifune, como líder de los samurái y maestro del Bushido, sea quien dirija mis tropas en esta cruzada pacífica contra la anarquía.
-una alianza…-susurró Mifune- ¿usted quiere mis tropas para sus ejércitos?
-no precisamente…-proseguía con tono suave el feudal- quiero su honor para mí ejército. Quiero que los samurái avalen los actos de guerra, no como masacres de pueblos, sino como un cambio de mando necesario.
-quiere unificar las naciones bajo su mando. –Entendió Mifune- quiere que los samurái estén a su servicio. Temo que no puedo aceptar, solo nos debemos al país del hierro, solo eso.
-general Mifune…-sonrió el feudal- no sea extremista. Solamente me estoy basando en una respuesta lógica de nuestra situación precaria a futuro. Como decía mi padre, que Kami-sama lo tenga en su gloria divina, "no es bueno el caudillaje de muchos, sea uno solo el caudillo, uno solo el rey".
-"un rey, no es más que un feudal ampliamente pomposo y ambicioso" –contradijo Mifune- eso decía mi abuelo.
-comprendo…-respondió sin borrar su sonrisa el Daimyo- usted piensa que una vez conquistado los países, atacare la tierra del hierro también. Mis razones pacificas no lo convencen, tal vez mis acciones desinteresadas si lo logren.
Mifune vio a su interlocutor ponerse de pie y ambos caminaron un poco más. Parecía que el Daimyo quería decir algo muy importante, algo secreto.
-mi esposa espera al futuro heredero de la nación que se formara aquí. Quiero a mi hijo en el trono, pero también entiendo que un emperador debe tener el corazón justo y lleno de bondad. Debe entender el camino del guerrero, pero sin caer en el fragor embriagante de una batalla. Por eso lo nombrare a usted, general en jefe de toda la nación y fuerzas armadas. Usted será el Shogun de este imperio naciente.
Ahora si Mifune no sabía que pensar, el feudal le estaba entregando todo el poder armado. Tal vez conservara para si el título de emperador y la riqueza. Pero sin los ejércitos armados nada valía. Era como dividir en dos el poder general. Los samurái tendrían el control del ejército real, el Daimyo sería el emperador al cual rendir tributo.
El problema no era negarse, Mifune no quería llevar a la guerra nuevamente a su gente, ni aun si fuera para prevenir otros conflictos. Pero no pudo evitar preguntarse ¿Qué pasaría si Daimyo decidiera elevar como Shogun a un hombre sin honor? ¿Qué ocurriría con los pactos si ese hombre decidía años después, que además de ser general de armas, también quería ser emperador? Mifune entendió que los samurái eran los indicados para ese puesto. Hombres de honor que jamás traicionarían a su emperador ni aun teniendo todos los ejércitos a su favor. Ellos servirían a la causa de la paz, nunca traicionarían al emperador.
-dentro del imperio que quiero formar…-señaló el feudal cortando los pensamientos del samurái- país de hierro estará incluido, pero serán tierras exclusivas de los clanes samurái. Podemos excederle impuestos y darles la independencia armada. Como Shogun de mi nación, usted podría arreglar fácilmente estas cuestiones mínimas. –finalizó con una leve sonrisa.
Sabía que ya lo tenía, Daimyo había jugado sus cartas con inteligencia. Comprometió a los samurái que por su honor y respeto a la vida, deberían intervenir en esta conquista para hacerla lo más humana y decente posible. Los samurái debían evitar que el fuego de las revoluciones en los países conquistados, llevaran a la desgracia todo el sistema.
-si acepto ser Shogun, -dijo Mifune- yo comandare a todas las fuerzas de los países. Designare a mis hombres para entrenar soldados y acondicionarlos. Seré ley entre las tropas, y tomare las decisiones referidas al trato con prisioneros.
-ningún inconveniente por mi parte…-sonrió el feudal- solo tengo algunas condiciones especiales que espero se cumplan.
-¿Qué condiciones?
-no sé si tiene conocimiento que hace algunos meses, sufrí un ataque en mi cumpleaños. Un Shinobi se infiltró en mi palacio y atentó contra mi vida gracias a sus técnicas ninja. Tuve suerte o fue el destino, pero logre sobrevivir a este ataque deliberado. Y debo decirle que no fue el único que sufrí con los años por culpa de estos…. "guerreros".
-pondré guardia personal sobre usted y su familia. –Señaló Mifune- mis samurái no serán engañados por…
-me temo mi querido general que no es suficiente. –Sonrió el líder- mientras usted libra su conquista pacifica por los países, puedo ser atacado de nuevo y esta vez no tener tanta fortuna.
-¿Qué pretende entonces que yo haga?
-emitiré una ley apenas asuma el poder de cada parte de la nueva nación. –Anunció solemne el Daimyo- esta ley ha de prohibir el uso del arte ninja y la manipulación del chakra. No quiero hombres que puedan atentar contra todo un sistema por su propio poder personal. No quiero niños ninja entrando a mi palacio y acabando ellos solos con toda mi guardia. Quiero soldados, son más seguros, son más fieles.
Mifune iba a decir que no. Él no podía evitar la vida ninja o por consiguiente debía asesinar a todos los Shinobi de los países. Aunque no dudaba de tener que enfrentarlos si como general del nuevo ejército se introducía en los territorios custodiados por las aldeas. Sería terrible pelear contra los Shinobi de todas las aldeas, sería peor que una batalla contra un millar de Zetzu blancos. Mucho peor porque los Shinobi no se entregarían sin dañar severamente al ejército enemigo. Más muertes, más masacre y más sangre en el horizonte de esta naciente nación. Pero el general recordó el pergamino que esos dos criminales ninja habían traído hace días. El sello del remolino, un mensaje del último Uzumaki. La familia a la cual los samurái debían sus vidas.
-no puedo exterminar a miles de hombres y mujeres en las aldeas Shinobi –señaló Mifune ante el gesto serio del feudal- pero tengo en mi poder un sello que anula cualquier manipulación de chakra. Convertirá a ninjas y sus hijos en simples civiles. Simples habitantes del nuevo país.
-¿un sello? –Preguntó interesado el líder del fuego- ¿una técnica ninja acabando con los Shinobi? –Sonrió con gusto- la vida no tiene nunca, un faltante de ironía al parecer.
-¿por qué confía en los samurái?, -dijo Mifune aun sospechando algún tipo de trampa- ¿Por qué entregarnos el poder supremo cuando usted tiene…?
-por qué el Bushido de ustedes los samurái, hace que el pueblo confié. Hace mi dominio benévolo y asienta el poder que deberá reinar por mil años. Ustedes resguardaran a mis descendientes con la misma fidelidad que demuestran a sus familias. No existe mayor garantía en que pueda depositar confianza. Como guerreros, tendrán las potestades de las fuerzas armadas. En cambio yo, como diplomático y hombre de economía, conduciré a mi nación por el camino de esplendor que los antecesores divididos en feudos nunca soñaron. Es un proyecto ambicioso, pero la recompensa es demasiado suculenta para rechazarla.
Mifune tan solo asintió, desde su poder como Shogun podría controlar las arbitrariedades que el Daimyo quisiera imponer a los pueblos. Seria fiel al sí, pero más fiel seria a sus creencias de paz. Los pueblos se resistirían seguramente, Mifune trataría que la transición fuera lo menos sangrienta posible. Sin rencores, sin golpes bajos. Con el honor samurái por delante, sería una guerra blanca.
Aunque lo que el líder de los samurái y futuro Shogun desconocía, era que el señor feudal ya lo había involucrado en una guerra por la fuerza. Daimyo no iba a permitir que los ninjas se unieran en su contra, no iba a permitir que los Kage negociaran una alianza con Mifune. Desde el momento que había recibido la visita del señor feudal del fuego, Mifune estaba en guerra contra las naciones Shinobi. El ataque próximo y por sorpresa a Suna, sería el desencadenante directo de ese conflicto.
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Caminó por los pasillos apenas iluminados por la luz artificial. El subsuelo del hospital general de la villa de la hoja, era la biblioteca y archivo de todos los datos oficiales y extra oficiales pertinentes a la salud del pueblo. Sakura Haruno ingresó al hospital esa noche aunque en teoría no debería haber vuelto al trabajo sino un par de días después. Pasó por la cafetería, bebió un café intercambiando palabras con algunos médicos, para luego escabullirse de la vigilancia nocturna de guardia esa noche. Bajó al subsuelo, muy consiente que no tenía autorización de Shizune-Sempai para entrar a esa zona restringida. Y que Los dos médicos autorizados no eran de la plena confianza de Sakura. Así que decidió hacer una visita "informal" al archivero donde tenía depositadas altas expectativas de resolver los enigmas de su mente.
Sakura tenía una pequeña manía a la que ahora mismo sacaría frutos provechosos. No solo memorizaba el exacto lugar del mobiliario en una zona donde alguna vez hubiera ingresado, sino también tenía nociones de en donde y cuando se habían guardados los documentos de buscaba. En la oscuridad del lugar, sin hacer el mínimo ruido, Sakura encontró el archivero y encendió la tenue luz de una vela sentándose frente al único escritorio del lugar. Capturó tres folios de carpetas los cuales conservaban los datos requeridos, y dispuesta a desenmarañar la madeja de mentiras, se sentó a leer con calma.
Pasaron algunas horas…
Sakura había revisado con paciencia crónica hasta que al fin encontró el registro de mujeres. Encontró los archivos correspondientes a civiles y también los que tenían registradas a las kunoichi. Perfectamente fechados y archivados mediante un sistema que Shizune había diseñado, Sakura pudo comprobar lo que inicialmente sospechó. Encontró la fecha de la primera revisión médica al embarazo de Ino Yamanaka. El nombre del médico que la atendió, y luego buscó en el índice los nombres de las kunoichi para comparar. En pocos meses, había en Konoha un total de 125 embarazos confirmados y además unas 45 mujeres cuyos test resultaron negativos. Entre los civiles, se sumaba un número de 89. Mujeres jóvenes que poca relación tenían con el mundo Shinobi.
Sakura bufó molesta, ahora tenía los números exactos de mujeres. Pero no contaba con datos que le indicaran la participación de Naruto en esos fenómenos. La pelirosa miró a la oscuridad apenas combatida por la luz de la vela y reflexionó que no podía revisar una por una a todas las kunoichi como lo hizo con Temari o Ino. Levantaría sospechas, causaría problemas y además, si las mujeres estaban de parte de Naruto en una supuesta destrucción de Konoha, también podía encontrarse con la muerte tan solo por preguntar.
125 casos…
¿Cómo saber a cuantas de ellas….Naruto….? era toda una duda ciertamente. Además estaban las mujeres civiles. Sakura reflexionó que tal vez Naruto se hubiera concentrado en las kunoichi solamente. Sobre todo si quería descendientes fuertes de familias poderosas. ¿Pero cómo saber quiénes estaban implicadas? ¿Cómo saber a cuantas había engañado y a cuantas había convencido de esa locura?
Sakura se pasó casi 2 horas revisando los datos en busca de una pista. Los registros no indicaban la paternidad de los bebes y no había modo de averiguarla sino no era revisándolas personalmente. La pelirosa sabía que probablemente estaba sola en esto, y no podía confiar en nadie. Siempre había tenido talento para resolver enigmas, para pensar en problemas lógicos y darle solución. ¿Dónde estaba la solución a este dilema?
-pero claro….-susurró sonriendo apenas- embarazo…no es lo único que estas mujeres tienen en común.
En la oscuridad buscó otra carpeta de registro. La que le indicaría exactamente lo que buscaba. Cuando por fin la encontró, eran casi las 5 de la madrugada. Se había pasado toda la noche en ese oscuro lugar y en dos horas comenzaban los cambios de turnos. En dos horas, podía tener visitas al archivero y hasta podía ser arrestada por no tener autorización para estar allí. Dos horas, pero Sakura solo necesitó minutos.
-tratamiento estándar designado para la ocasión… –leyó gravemente el informe- "Kinto Yukawa medico experimentado en nutrición y enfermedades de anemia ha diseñado una dieta especial para mujeres con embarazos".
Sakura se preguntó "¿Qué es esto?" Pero enseguida lo entendió al seguir la lectura…
-"las kunoichi presentan un raro caso de anemia no registrado con anterioridad. Aparentemente los neonatos están consumiendo mucho caudal de energía en comparación con situaciones de niveles normales. Prevengo que el nivel de chakra en los neonatos es excepcionalmente elevado, lo cual consume de sus madres en la parte física y espiritual. El tratamiento consiste en un seguimiento de suplementos vitamínicos y una alimentación más calórica. Además, es muy necesario dar licencia a las kunoichi al tercer mes de gestación puesto que los neonatos absorben buena parte de los chakra en sus madres….."
Sakura se quedó con el documento entre sus dedos y recordó sus propios consejos para Temari e Ino. No dictaban diferencias con la "anemia" que se describía en este informe.
-"anexo del informe:….-continuó leyendo Sakura- es extraño que no haya más relación que la profesión kunoichi en los embarazados tratados. Las mujeres civiles cuyos embarazos corresponden en una misma línea de tiempo con los casos a tratar, no presentan estos síntomas que podrían hasta causarles la muerte. Las kunoichi cuyos embarazos presentan esta complicación, están adjuntados sus datos personales debajo de este anexo, para ser tratados como casos aparte por el plantel médico."
Sakura dio vuelta de página a la última hoja y allí estuvo su respuesta. Una angustia que se fue formando en su pecho conforme la lista siguió y siguió manifestándose ante sus ojos.
-mujeres del clan Inuzuka…..muchas…-dijo apretando los dientes- pero además, están Ino, Tenten, casi todo el plantel kunoichi del clan Hyuuga incluyendo a Hinata. ¿También Hanabi? ¡Maldita sea!
Siguió leyendo, mujeres de clanes secundarios en número, también había 4 de la familia Aburame. Había registros de mujeres trabajando en el ANBU que presentaban estos síntomas. No estaba señalado que estuvieran embarazadas, pero quien comparara datos podría saber que tenían el mismo… "autor" de la supuesta anemia. Sakura se agarró la cabeza con ambas manos, sus ojos estaban muy abiertos ante el documento cuya furia le hacía estremecer. De 125 casos, en unos 90 Naruto parecía estar involucrado.
-oh Kami…-pensaba Sakura- me engañó, jugo conmigo, jugo con todas. En lugar de eliminar a la villa entera….embarazo a todas las mujeres de los clanes más poderosos. Se ha infiltrado para controlarnos a todos.
Para cuando Sakura salió del hospital, hizo tremendo agujero de un puñetazo en un muro público. Ese pensamiento la enloquecía, que Naruto Uzumaki hubiera manipulado a tantas personas, que hubiera jugado con sus sentimientos así de fácil. Que le hubiera hecho el amor, que hubiera prometido jamás hacerle daño, le hacía estremecer de ira. Pasaron las horas, Sakura regresó a su departamento y luego de romper todo lo que encontró a mano, se dio una ducha y trató de recuperar el control de sus nervios.
-enemigos…-susurró apenas la muchacha desnuda en la penumbra de su habitación- tú ya no eres mi Naruto. El jamás hubiera hecho daño a nadie. Ese monstruo llamado Madara te ha consumido. Pero no permitiré que el destruya tus sueños. Voy a defender esta villa, así sea lo último que haga.
Miró sobre su cama, los cuatro pergaminos azules destacaban entre sus variados implementos ninja. El sello que había adquirido de las propias manos de Naruto, ahora esperaba dividido en cuartos perfectos. Alguna vez, Sakura había desarrolladlo los pergaminos y sobre el propio suelo de su comedor, había contemplado la maravilla de un sello Uzumaki como ninguno. 10 trigramas, el más grande y complicado jamás realizado. "Sello de paz", esa era la inscripción que tenía en su interior.
Mientras el tiempo pasaba, mientras Naruto hacia sus planes que ahora Sakura sabia el alcance que tenían, la pelirosa había estudiado cada detalle de esta técnica buscando su utilidad. Todavía no tenía idea cuál era su poder, lo que sucedería al activarlo. Lo único que tenía claro, era el momento donde debía activarlo. Este sello, tenía la llave para terminar una batalla.
-te amo Naruto….-susurró con tristeza la pelirosa comenzando a guardar las armas que había desplegado en su comedor- y por eso….debo detenerte.
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El aire era molesto, el sol abrazador y aun volando entre las escasas nubes blancas que surcaban el cielo de país del viento, Naruto se sentía molesto por el árido clima. Siempre había gustado de bosques y ríos, un paraje verde, de praderas suaves y pastos tiernos. Pero misión era misión, trabajo era trabajo y guerra solo se comparaba con guerra. No importa donde se peleara, Naruto debía estar allí.
Recorriendo a gran velocidad el desierto, cubriendo distancias con fantástico ahorro de tiempo, Naruto vio una especie de formación rocosa, ideal para empezar a hacer base y dividir esfuerzos con inteligencia. Ordenó al pájaro que había invocado dar un rodeo por esa colina y cuando hubo estado en buena posición, dio un salto cayendo de pie sobre la parte más alta de ese lugar. No sin antes dar sus últimas instrucciones a la invocación.
-TU MISION ES UBICAR Y RETRASAR A ESE EJERCITO QUE AVANZA HACIA SUNA –Le gritó serio- NO PERMITAS QUE AVANCE RAPIDAMENTE, USA TUS ATAQUES DE VIENTO O DISPAROS DE CHAKRA PARA HUNDIRLOS EN LA ARENA. DAME TODO EL TIEMPO QUE PUEDAS, ELLOS NO DEBEN LLEGAR A SUNA HASTA TANTO NO SEPA QUE HACER. SUERTE…
El furioso graznido del pájaro antecedió su partida hacia el sur. Naruto debía ir más al norte para llegar a Suna. La criatura le daría tiempo, atacaría a las columnas de ejército sin comprometerse, tan solo para retrasar sus movimientos. Naruto sabía que el gran pájaro tenía afinidad con el elemento viento, ideal para una pelea en zona de desierto, como la que actualmente tenía que realizar.
Naruto en tanto uso el Hiraishin no jutsu para trasportarse a los pies de esa colina. Luego comenzó a correr entre las dunas para trasportarse dos kilómetros más allá a otro sello. Eso había hecho Naruto desde que comenzó sus viajes, de sello a sello, rápido y feroz. Cortando el tiempo de respuestas en posibles enemigos. En tan solo dos semanas había cerrado casi completamente el plan general. Enviar a Zetzu a repartir sellos por los países meses atrás, ahora rendía frutos de la mejor manera. En pocas horas estuvo a las puertas de Suna, su velocidad endemoniada le deba ventajas increíbles. Ahora tenía que apelar a su diplomacia, ahora a por Gaara y convencerlo de aceptar viajar. Además de la interrogante clara sobre cómo llevar a esta aldea a tan alejada distancia para ponerlos a salvo. Un asunto, que Naruto aún no podía resolver en su mente.
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El salón ceremonial del clan Hyuuga había sido reformado en tiempos actuales adecuándose al dominio de las princesas. Las líderes del clan en la fecha, habían estado liberando de responsabilidades a integrantes del Bouke en las cuestiones serviles que tanto molestaban. Tanto Hinata, como Hanabi consideraron que su primo Neji era la persona ideal para representar la rama secundaria del clan. Se habían firmado acuerdos documentados con cada familia dentro del clan y comenzaron a quitar los sellos del "pájaro enjaulado" a cada hombre, mujer o niño que entraban a los nuevos tratos.
Hanabi no quería más servilismo en el clan. Cada persona seria igual en derechos y teniendo el nuevo sello Uzumaki para proteger el Byakugan, no había la necesidad de sacrificar miembros por esa cuestión nunca más. Hinata demostró que tenía un amplio criterio de organización para la economía familiar. Sin las presiones molestas de los ancianos que fueron asesinados, sin su padre para ejercer despóticamente el poder, Hinata restructuró con audacia los activos de la familia dando como resultado mucha confusión.
Los cabeza de familia, sobre todo los de la antigua rama secundaria, se encontraron a finales del mes con más dinero en sus bolsillos. El sistema que Hinata había modificado, parecía fortalecer las casas individuales a detrimento de las arcas generales del clan. Cosa que meses después, se comprobó cómo incorrecto. Para poner un ejemplo de lo que estaba pasando económicamente.
El número de personas pertenecientes a la rama secundaria que trabajaba en profesión ninja, era relativamente bajo. Eran más dedicados a guardianes permanentes de las princesas y demás líderes de Souke, según las amplias tradiciones antiguas. Además, los que aun siendo de segunda categoría trabajaban, debían dar a las arcas del clan un 75% de cada sueldo o premio obtenido por sus misiones. Podía parecer abusivo a ojos de extranjeros, pero para un ninja del Bouke, era un precio bajo por un poco de libertad alejado de la tiranía de los lideres Hyuuga y su eterno servilismo.
Hinata modificó eso, mientras Hanabi intercambiaba acuerdos por liberar del sello del pájaro a los distintos integrantes del clan, la princesa mayor movió las tazas de aporte beneficiando aún más al antiguo Bouke. Solo debían dar el 50% de sus sueldos y premios. Además tenían la opción del trabajo doméstico en las mansiones. La "opción", no la obligación. Además, Hinata obligó al Souke a también aportar de sus sueldos el 50% a las arcas del clan. Esto redujo el aporte general por cabeza, pero aumento la cantidad de aportantes dando esplendidos números en dos meses. Neji no podía creer lo que sus primas habían hecho. No podía creer la audacia de voltear un sistema arcaico pero efectivo. No podía creer que todo el clan estuviera dando más pruebas de fidelidad que cuando estaba todos, bajo una línea más autoritaria.
Cierta mañana, Neji visitó la casa de unos amigos. Aushi Hyuuga tenía a su esposa y tres hijos pequeños. Recientemente había nacido la más pequeña, una preciosa niña de ojos blancos como su padre y madre. El como representante de la rama Bouke, debía revisar particularmente a cada núcleo familiar, comprobar que todo estuviera manejándose a la manera que las princesas preveían.
-Neji-sama…-sonrió el dueño de casa haciéndole pasar al comedor de su domicilio- que honor tenerlo en mi casa.
La esposa solo sonrió, invitó a Neji para que tomara asiento y pocos minutos después, los dueños de casa compartían un té verde con su amigo. Neji observo con sorpresa la notoria felicidad de sus amigos. Parecían realmente agradecidos de su visita.
-solo quise venir a visitarlos para ver cómo estaban –comentó el joven moreno- sé que han tenido una preciosa niña hace pocas semanas, vengo tan solo para saber cómo están ustedes.
-nuestra felicidad está completa Neji-sama…-aseguró el hombre- en estos meses oscuros, con la muerte de su tío y todos los venerables ancianos….-bajó la vista con respeto- creímos que nuestra familia debería soportar duras épocas.
Neji no tuvo que pedir más explicaciones, cuando todas las grandes cabezas del clan fueron asesinados, todos pensaron que la aldea repudiaría al clan por tener a Hiashi como traidor, pero el nuevo Hokage Hatake Kakashi, había apoyado firme a las princesas Hyuuga en el camino que ahora los Hyuuga debían recorrer.
-fue duro…-admitió Neji- incluso tuve mis dudas serias sobre los planes que Hinata-sama y Hanabi-sama pensaron para todos nosotros. Por eso me tomo muy en serio mi trabajo como representante de la rama Bouke.
-por nosotros no se preocupe, -sonrió la mujer contenta- no solo Aushi tiene más dinero de sus misiones, sino que Hinata-sama en persona….-dijo con aire de orgullo- vino a traer un presente para conmemorar el nacimiento de nuestra bebé. Kami-sama conserve la salud de nuestras líderes.
Esas últimas palabras habían sido una coincidencia en cada casa Hyuuga que Neji visitó últimamente. Mientras se preparaba para su casamiento, mientras se preparaba para volver a las misiones y entrenaba duramente, recorría a cada familia componente de su clan, y todos estaban más que felices por el desempeño de las princesas.
-creí sinceramente que habría problemas…-señaló con neutralidad- creí que mis primas tendrías más dificultades por dar tanta libertad. El clan parecía empezar a languidecer luego de la guerra, pero tal parece que me equivoque. Aunque aun así, tengo miedo que alguien pueda atentar contra mis primas.
Los gestos serios del dueño de casa, fueron al mismo tono de la mujer. Neji también estaba serio, había hablado de una hipotética situación que nadie en ese comedor deseaba, pero que podía suceder.
-si acaso alguna persona, algún clan o villa atentara contra Hinata o Hanabi-sama…-gruñó severo Aushi- eso…no podríamos perdonarlo nunca…-finalizó amenazante- daremos gustosos nuestra vida, como ellas la dan por nuestros hijos.
Neji sonrió, increíblemente en lugar de revolución, las princesas tenían más adeptos que nunca. Cada Hyuuga, de cada rama, de cada casa…..daría la piel por mantener a salvo a sus princesas. Si algo destacaba a los portadores del Byakugan, además de su frialdad habitual, era la lealtad incuestionable hacia lo que querían o creían. En el caso de Hinata y Hanabi, las dos reunían ambas características. Eran amadas, y también tenían depositada toda la fe de los Hyuuga. Realmente habían tomado las riendas del liderazgo con autoridad.
-el plantel ninja del clan Hyuuga está en aumento, -señaló Neji- supervisare las especializaciones en nuestras técnicas secretas para jóvenes prometedores. Aushi sé que eres rastreador en tu especialidad, pero vengo a informarte que puedes entrar a este entrenamiento tranquilamente, ya que tienes el talento necesario.
-pero…pero…-sorprendido- ¿no importa si soy del Bouke?
-técnicamente, ya nadie es del "Bouke" o el "Souke" –sonrió apenas Neji- Hanabi-sama ha eliminado las diferencias y prohibiciones existentes. Esas denominaciones solo existen administrativamente. Mi trabajo consiste en elegir y entrenar a los miembros talentosos del clan completo. Para elevarlos a un nuevo nivel. Preveo que generaremos unos 20 a 30 Jounnin nuevos en 6 meses, de los cuales podremos tener 10 o 15 de Elite al año. Todo dependerá de cuanto puedan evolucionar con mi entrenamiento.
Las cosas marchaban bien para el clan, increíblemente, luego de perder a todos los más sabios y poderosos miembros, ahora estaban más unidos y más fuertes. Proyectando ampliarse a futuro, con muchos nuevos niños por venir. Niños que disfrutarían los beneficios de una nueva era de esa familia.
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-Nee-san….-sonrió la pequeña princesa en el salón de juntas- es increíble lo bien que ha funcionado la recaudación estos meses…
Ambas muchachas estaban sentadas en cómodos sillones largos, en esa sala había dos sillones de cuero rojo, enfrentados y divididos por una mesa baja de forma alargada. Cuadros en las paredes, flores hermosas en jarrones coloridos. Decorados con la preciosura y delicadeza que ambas mujeres tenían impregnadas en su naturaleza, incluso Kakashi admiró lo confortable del salón en cuanto lo visitó hace algunas semanas. Ellas, las princesas del clan eran dueñas y señoras de su propia revolución, de sus propios cambios y los beneficios que habían traído.
Hinata estaba sentada en uno de los sillones reclinada cómodamente. Miró a su joven hermana frente a ella, y se escapó una sonrisa dulce. Siempre había admirado la seguridad que su pequeña hermanita había mostrado en todos los aspectos de la vida. Pero ahora, por primera vez la veía dueña de una encantadora confusión. Su leve pancita revelaba una belleza en aumento. Se veía increíblemente hermosa, Hanabi Hyuuga aún no alcanzaba en sus 17 años a madurar físicamente del todo. Pero su belleza irradiaba como un sol, era joven y brillante, decidida y valiente. Hanabi representaba para Hinata el apoyo necesario para llevar todos sus planes adelante. Para esperar su propio embarazo con dulces expectativas.
-Hanabi-chan…-susurró cariñosa la hermana mayor- ¿crees que él, vuelva en poco tiempo?
-lo creo…-dijo la pequeña mirando con atención los documentos en sus manos- Naruto-kun no abandonara a sus hijos. Eso lo tengo más que claro en mi cabeza.
-¿y….que te dice el corazón?
Hanabi elevó la vista, miró a su sonrojada hermana, sabía que Hinata siempre había amado a Naruto. Sabía que el corazón de su Nee-san, estaba completamente volcado al Shinobi de dorados cabellos. Pero su mente, ahora sin la vorágine sexual que él les había impuesto casi desde su regreso a Konoha, le decía a Hanabi que Naruto era más un deber que un sentimiento. Naruto posiblemente nunca había amado, posiblemente el amor era algo que iba en contra de todo lo que el rubio, mal o bien estaba haciendo. ¿Cómo podría Naruto amar a su Nee-san cuando también le hacia el amor a ella? ¿Cómo podría Naruto amar a alguien, cuando los rumores lo vinculaban con la alta tasa de embarazos en el clan Inuzuka? ¿Naruto amaba a alguien?
-¿tú lo amas? –Volvió a insistir Hinata susurrando con temor- si el viniera por ti….tu…
-Nee-san….-dijo la joven mirándola con una pícara sonrisa- obviamente si Naruto-kun viniera solo por mi…-dijo suavemente para hacerle una broma- al día siguiente te quedarías como la única líder de nuestro clan…
Finalizó el comentario con un gesto serio que hizo a Hinata palidecer. La pequeña apenas aguantó su propia broma y comenzó a reír sin tapujos por la cara de espanto en su hermana mayor. Enseguida Hinata se sonrojo riendo de la pequeña charada, y ambas recuperaron el buen ánimo que por un momento de duda había menguado.
-fuera de broma, -declaró Hanabi volviendo a mirar sus documentos- si Naruto-kun me quiere, tendrá que aceptar las responsabilidades y pagar. Como líder de clan, casarse conmigo exige que el pretendiente aporte una buena suma de dinero a nuestra familia. Tenemos que cuidar a los nuestros Nee-san.
-no me respondiste…-señaló Hinata bajando la cabeza- ¿tu corazón…que dice sobre Naruto-kun?
-mi corazón dice…-dijo la pequeña princesa- que dudo mucho encontrar a alguien que me haga sentir todo lo que con Naruto-kun he experimentado. El poder, sentirme tan bien, sentirme amada. Nunca pensé que lo necesitaría, nunca creí en los hombres. Pero no puedo evitar pensar en mi vida futura….junto a Naruto-kun.
-¿poder? –se quedó con esa palabra Hinata
-si…poder…- le recordó Hanabi a su hermana- desde la primera noche que él me amó. Tuve la sensación que cada vez, a cada momento que estaba a su lado, era como si buscara mi calor. Como si estuviera desnudo y solo en la profunda oscuridad. Quería amarlo, me sentía poderosa al ser tan necesitada. Que su cuerpo me necesitara, -sonrió apenas- a eso me refiero con poder.
-creí…-respondió la mayor apenas- creí que solo a mí me pasaba eso. Como si su cuerpo necesitara ser amado. Y no puedo….negarme a eso.
-entonces ya está decidido…-sonrió divertida la menor de las princesas- ambas nos casaremos con Naruto-kun en cuanto vuelva. Tendrá que poner mucho dinero por nosotras, yo seré la primera esposa y cuando me aburra de él (cosa que dudo mucho suceda) te lo dejare alguna noche en tu carácter de esposa concubina…ji ji ji
-¡Hanabi-chan! –Farfulló molesta Hinata ante la broma de su hermana- ¡Naruto-kun no es un paquete para que tú decidas esas cosas!
-él no…-seguía riendo la menor- pero tu si Nee-san….ji ji ji
Ambas comenzaron a reír, sabían perfectamente que Hanabi jamás haría algo como eso. Simplemente su mente negaba las categorías y sus convicciones estaban reflejadas en la nueva conformación del clan. Pero aún quedaba saber lo que pensaba Naruto de todo esto. Aún quedaba saber lo que el hombre haría al volver a Konoha.
Una de las kunoichi que custodiaba las puertas del salón, golpeó levemente a puerta cortando la charla tan amena, pidió permiso y cuando le respondieron afirmativamente, ingresó para anunciar una visita. Segundos después, la mujer visitante hizo acto de aparición ante las princesas, la guardiana de la puerta tenía toda la intención de quedarse adentro, pero un gesto de Hinata la hizo salir del lugar. La amplia gabardina color crema ocultaba mucho del sensual cuerpo de Anko Mitarashi, aunque no fuera suficiente para ocultarlo todo. Ella se movía con una gracia atrapante, y sus notables atributos frontales, destacaban semi cubiertos por la camiseta de redes. Lo único que podía no poner excitado a un hombre que la viera, era el gesto sádico que casi siempre adornaba sus labios. Todo en sus movimientos tenía marcas muy fáciles de distinguir. "sexi" decía una parte, "peligro" decía la otra. La cuestión era quien iba a disfrutar de cual aspecto.
-princesas y líderes del venerable clan Hyuuga…-hizo una leve reverencia Anko con cortesía- tenemos algunos asuntos de los cuales hablar. Algo referido a un mensaje de Naruto-kun.
Las muchachas prestaron la debida atención, aunque Hanabi elevó una mano haciendo callar a su visitante. Hinata la instó a sentarse junto a ella mientras la menor de las líderes puso sellos de silencio en la puerta. Todo sobre Naruto debía guardarse en estricto secreto, aún no había noticias de las afiliaciones de los consejeros.
Minutos después, Anko comenzó a informar a las princesas de todo lo que haría. De todo lo que Naruto pensaba hacer, de todo lo que sabía en secreto por intermedio de Kakashi. Venían tiempos de definiciones, había revoluciones en puerta. Y el clan Hyuuga, debía comenzar a decidir el lado que iba a tomar, en la batalla futura...
Que irremediablemente estaba por venir.
Fin del capítulo.
